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Se muestran los artículos pertenecientes al tema cuestiones sobre la democracia verdadera.

CUESTIÓN Nº5:- ¿ES EL LIBERAL CAPITALISMO MODERNO, BENEFICIOSO Y DEMOCRÁTICO?

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Los propagandistas neoliberales, que suelen tener muy poca vergüenza y escasísimo respeto por la verdad y que siguen la máxima de Goebbels, ministro nazi de propaganda, de que una mentira mil veces repetidas se convierte en una verdad, insisten una y otra vez en identificar el capitalismo con la modernidad, el progreso, la prosperidad y hasta la libertad. Pero sabemos que mienten.

El capitalismo no fomenta la prosperidad sino el anómalo reparto de los recursos disponibles potenciando su acumulación en unas pocas manos lo que conduce a la pobreza y la miseria a grandes masas de la población. Ocurre, sin embargo, que los propagandistas del capitalismo liberal solo enfocan a los beneficiados por el asimétrico, injusto e ineficaz reparto de los recursos dejando deliberadamente en la sombra las devastadoras consecuencias de esa acumulación de riquezas y privilegios en unas pocas manos.

Tampoco representa el capitalismo el progreso. Lo vemos cada día cuando analizamos el modo en que lo frena en aspectos fundamentales tan solo para mantener las ganancias de la oligarquía o imponer su ideología teocrática y puritana. Ningún progreso cabe esperar del capitalismo sino puede convertirse en un medio de acumulación de mayor fortuna por parte de las oligarquías. Y ello implica necesariamente que capitalismo y verdadero progreso son incompatibles. Máxime cuando sabemos que cualquier innovación se articulará, dentro de la mentalidad capitalista, como negocio de unos pocos y privilegio de quienes puedan pagar por la innovación privando de ella a los ya previamente despojados por el sistema. Sin embargo el progreso o es de todos o no puede considerarse tal sino privilegio y forma de lucro indebido y explotación culpable.

Menos aún son sinónimos capitalismo y libertad por mucho que a los políticos y propagandistas capitalistas se les llene la boca con dicha analogía. Basta decir que siendo el capitalismo un sistema ineficaz e injusto en el aprovechamiento y reparto de recursos y que su naturaleza misma se basa en la injusticia y el dominio de unos grupos sociales, religiosos e incluso étnicos sobre otros, no puede desenvolverse sin recurrir a la opresión. Así vemos que en primer lugar el parlamentarismo liberal afín al capitalismo no es propiamente un sistema democrático de gobierno y que, a pesar del mantenimiento de la apariencia electoral, las instituciones no representan al pueblo ni a sus intereses sino a los de las oligarquias y las exigencias de verdadera democracia son sistemáticamente reprimidas por el estado por medios propios de dictaduras. Por lo tanto podemos afirmar que el parlamentarismo liberal es una democracia solo en apariencia pero esconde una dictadura.

De modo que la respuesta a la pregunta que ilustra el título de este artículo es que, por mucho que se empeñen los propagandistas capitalistas, es mentira que el capitalismo sea sinónimo de libertad, progreso o prosperidad.

Y también es mentira que sea sinónimo de modernidad.

La mentalidad capitalista, la base misma de su ideología, tiene su origen en los últimos siglos de la edad media y arraiga en los intereses, creencias y puntos de vista de los grandes comerciantes y banqueros que surgieron en las ciudades a finales del siglo XIII cuya mentalidad, enfrentada a los avances del Renacimiento, mostró su pulsión regresiva arriscándose en una concepción teocrática, oscurantista, retrógrada y medieval del mundo a través de la Reforma Protestante primero y de la Contrarreforma Católica después. De modo que la mentalidad capitalista era ya atrasada y regresiva en el siglo XVI. Y eso no ha cambiado desde entonces.

Antes al contrario: puesto que los burgueses más ricos se hicieron con el poder en la mayor parte de los países protestantes acabaron imponiendo su atrasada mentalidad al desarrollo político, jurídico, moral, social, espiritual y cultural de los mismos perpetuando sus concepciones medievales hasta nuestros días, cuando las imponen sobre el mundo mediante instituciones ilegítimas como el FMI, la ONU, o la UE, destinadas a imponer la ideología y los intereses de la oligarquía mundial sobre los pueblos mediante la habilitación de regímenes parlamentarios liberales que, como hemos visto, distan mucho de ser democráticos y se basan en la propaganda ideológica, el fraude y la represión dictatorial de la disidencia.  
Por lo tanto el capitalismo y el liberalismo que le da sustento ideológico no son una opción moderna ni de futuro sino un repetir fórmulas añejas (de perpetuar ideologías arraigadas en la Edad del Bronce)  que ya estaban anticuadas en el siglo XVI y con las que pretenden seguir rigiendo el mundo en el XXI. En definitiva: podemos afirmar que el capitalismo es una ideología obsoleta e incompatible tanto con el progreso como con la justicia social, que nunca pretendió y, por lo tanto, con la verdadera democracia.

 NOTA.- La fotografía es de Pedro Simoes 7.

CUESTIÓN Nº 4.- ¿ES COMPATIBLE EL CAPITALISMO CON LA VERDADERA DEMOCRACIA?

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Teniendo en cuenta que el capitalismo representa la exaltación del egoísmo personal sobre el bien común y que tiende a fomentar tal postura en la legislación llevando a un reparto completamente asimétrico e injusto de los beneficios proporcionados por la actividad económica y a la privatización para enriquecimiento de una minoría de los servicios públicos y que la acumulación de la riqueza en unas pocas manos conlleva la corrupción intrínseca del estado convirtiéndolo en instrumento para la adquisición y mantenimiento de privilegios antidemocráticos de esa oligarquía: no es compatible.

Teniendo en cuenta el hecho de que el capitalismo incide sobre la sociedad generando desigualdades que acaban afectando a los derechos de los ciudadanos, privando progresivamente de ellos a los de las capas más perjudicadas por el asimétrico e injusto reparto de la riqueza y estableciendo una pirámide jerárquica basada en la discriminación premeditada por sectores sociales, características personales como la raza, el sexo o el lugar de residencia y la capacidad de acceso a bienes y servicios que deben ser universales, tampoco.

Teniendo en cuenta que el capitalismo requiere de la miseria de pueblos enteros y de estratos generalizados de las propias sociedades capitalistas para permitir el enriquecimiento desmesurado de los oligarcas que, como hemos dicho, a su vez genera corrupción y pérdida de sentido democrático del estado, resulta meridianamente claro que capitalismo y verdadera democracia son por completo incompatibles y que ninguna sociedad donde el sistema económico sea el capitalista podrá alcanzar nunca la condición de verdadera democracia. De hecho lo que en occidente se denominan democracias no son sino regímenes parlamentarios liberales que distan mucho de ser verdaderas democracias.

Para finalizar diremos que puesto que la verdadera democracia, como ha quedado sentado más arriba, es una cuestión moral cuyas premisas se oponen radicalmente a los intereses de quienes defienden la rapacidad personal, la asimetría en el reparto de la riqueza y la absoluta libertad para poder entregarse al latrocinio, la estafa y la explotación que son las señas de identidad del capitalismo (señas más cercanas a la criminalidad que a un sistema social, económico y político racional, eficiente y ético) cabe afirmar que no solo dicha ideología es incompatible con la verdadera democracia sino que sus defensores deben ser considerados dentro de la misma como enemigos del pueblo y del bien común y tratados en consecuencia.

 

NOTA.- la  fotografía es de Whowatches.

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CUESTIÓN Nº 3: ¿LA VERDADERA DEMOCRACIA ES CUESTIÓN DE NÚMERO O DE POSICIONAMIENTO MORAL?

 

La propaganda del parlamentarismo liberal nos ha inculcado la equivocada idea de que la democracia es la “dictadura de la mayoría”  y que se circunscribe exclusivamente al proceso electoral sin precisar ningún otro atributo político o moral que el depositar un voto, a menudo sin valor, cada cierto tiempo permitiendo que las diferentes facciones de la clase dominante se repartan el poder viendo legitimado de paso su dominio sobre el conjunto de la sociedad. Sin embargo un simple repaso a la historia nos enseña que la democracia, para serlo, debe erigirse en portadora de una serie de condicionamientos sociales, culturales y políticos mucho más importantes y de mayor trascendencia que el propio proceso electoral. Pensemos, por ejemplo, en las elecciones alemanas de 1933 que llevaron al poder a Hitler. Según la interesada premisa del parlamentarismo liberal aquel proceso electoral fue un modelo de democracia. ¿Pero significa eso que el régimen nazi fuera un régimen democrático?...Evidentemente, no. La democracia es mucho más que el proceso electoral y, sensu strictu, no es una cuestión cuantitativa, sino cualitativa. Que la mayoría de los votantes de 1933 quisieran el nazismo  no implica que el nazismo fuera una democracia. Por lo tanto lo democrático hubiera sido soslayar, conculcar incluso por la fuerza de ser posible, el deseo de esa mayoría perversa, ignorante y corrupta para salvaguardar la verdadera democracia que es un conjunto de valores de progreso social, moral, cultural, económico y político con valor propio al margen de los deseos mayoritarios.

Por lo tanto debemos afirmar con rotundidad que la verdadera democracia es una cuestión moral y no de mecánica parlamentaria ni necesariamente ligada a proceso electoral alguno. Procesos, por otra parte, lo demuestra la historia y la práctica cotidiana, casi siempre lastrados en su valor democrático por sistemas amañados en los que la disyuntiva electoral se presenta entre siglas y personalidades pero no entre verdaderas alternativas políticas. Exactamente igual que si nos dan a elegir entre latas (generalmente solo dos) de diferentes colores pero que contienen el mismo refresco, quizá con una mínima diferencia en el contenido de azúcar.

CUESTIÓN Nº2: ¿SON LEGÍTIMAS LAS INSTITUCIONES SI NO SIRVEN A UNA DEMOCRACIA VERDADERA?

Desde un punto de vista pura y estrictamente democrático el estado y las instituciones que lo conforman solo tienen justificación y por lo tanto legitimidad como vehículo de la soberanía nacional que reside original y permanentemente en el pueblo resultando por lo tanto estrictamente accidentales y vinculados al cumplimiento de sus funciones democráticas en toda la extensión (política, social, evolutiva y cultural) de la palabra. Cuando las instituciones, sean cuales sean, dejan de cumplir su función al servicio del desarrollo democrático y del bien común de la ciudadanía convirtiéndose en instrumento de beneficio de una clase social, de determinados estamentos, sectas religiosas o encubiertas formas de dominación colonial pierden cualquier legitimidad, la soberanía delegada en ellas revierte al pueblo y este tiene el derecho y la obligación de restablecer el orden político y social generando nuevas instituciones que restablezcan, mantengan y desarrollen la verdadera democracia.

Cuando unas instituciones originalmente democráticas pierden su función primaria y con ella su legitimidad pero tratan de mantener el poder desplazando incluso al pueblo de la titularidad soberana para arrogársela en exclusiva o con primacía dichas instituciones pasan a convertirse en tiranía, en dictadura formal o informalmente constituida, y el pueblo adquiere absoluta potestad para derribarlas con los medios que sean precisos y castigar por traición a quienes las encarnen, personifiquen, defiendan y se escuden en ellas para sus fines antidemocráticos.

 

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CUESTIÓN Nº 1.- ¿QUÉ ES UNA VERDADERA DEMOCRACRIA?

Una verdadera democracia es aquella en la que el bien público prima sobre la rapacidad privada y en la que la armonía social representa un valor fundamental y constituyente incompatible con el predominio de una clase concreta o un sector económico determinado.

Aquella en la que la igualdad es efectiva sin significar uniformidad y la libertad privada tiene como límite infranqueable el bien común. Aquella en la que la democracia no se limita a la liturgia electoral y electoralista sino que se caracteriza por una democratización permanente y progresiva de la sociedad en todos sus ámbitos y en todas sus formas avanzando hacia la pluralidad a través de la superación de lastres ideológicos de raíz teocrática e irracional. Aquella en la que la razón y el progreso moral, social y cultural se convierten en fuerzas dinamizadoras frente al oscurantismo, el autoritarismo, el patriarcado y cualquier herencia contraria al desarrollo de la civilización en cuanto aspiración de culminación evolutiva de la especie humana. Aquella que se articula en torno a la colaboración para el bien mutuo y no en una competición inmisericorde que beneficia a unos perjudicando a otros, generalmente la mayoría, y que concibe a la especie humana como parte indisociable de un todo medioambiental y no como dueña unilateral de un bien otorgado para su explotación.

 

 

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CUESTIONES SOBRE LA VERDADERA DEMOCRACIA.- INTRODUCCIÓN

Puesto que la propaganda y la acción desinformativa del capitalismo liberal lleva décadas jugando a la confusión, mareando la perdiz para hacernos perder el horizonte y darnos gato por liebre, para convencernos de que la democracia es el parlamentarismo liberal que al totalitarismo del capital le conviene imponer para mantener el sistema de explotación, de latrocionio y de dominación política y social de la oligarquía sobre el pueblo es preciso que desde la sociedad civil vayamos aclarando conceptos, reestructurando el discurso democrático y descubriendo las mentiras que nos han estado contando durante décadas. Solo así podremos liberarnos de nuestras cadenas, también y sobre todo, de las conceptuales y comenzar el camino hacia la verdadera democracia.

En estas páginas, para facilitar la cuestión y acercarla a un público con poco tiempo y escasa paciencia, hemos pensado que el mejor método es el de preguntas directas con respuestas cortas que, sin retóricas ni circunloquios, disipen las deliberadas nieblas de la demagogia totalitaria liberal conduciéndonos a la inmediata y sencilla comprensión de la verdadera democracia.

Y eso es lo que iremos haciendo, alternando con otros apartados propios del blog, en los próximos meses.

Esperamos ser útiles.

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