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CENSURA: LO QUE NO VIMOS DEL DEBATE ELECTORAL (ESPAÑA, 2011)

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El régimen de 1978, dentro de la más estricta ortodoxia ideológica del totalitarismo liberal capitalista, sigue empeñado en atribuir a la farsa electoral un significado democrático del que carece. Ya hemos explicado muchas veces en estas mismas páginas que dentro de los regímenes partitocráticos que padecemos en occidente y que solo desde el cinismo de quienes lo afirman y la ignorancia de quienes aceptan tal afirmación pueden ser considerados como verdaderas democracias, el voto es tan solo un medio de legitimación del poder oligárquico, un modo de  repartir el pastel entre las diferentes facciones del poder manteniéndolo apartado del bien común y de las verdaderas necesidades del pueblo. El candidato que se presenta a las elecciones en estos regímenes suele presentarse como aspirante a la representación popular pero en realidad se debe a quien le financia la campaña (bancos, lobbys, inconfesables poderes en la sombra) y sabe desde el principio que traicionará a sus votantes porque no son ellos quienes verdaderamente detentan la soberanía. En las partitocracias liberal capitalistas, no creo que haya a estas alturas nadie tan ciego como para no verlo o no querer verlo, la soberanía reside en los bancos, los especuladores, los explotadores, una minoría avariciosa, corrupta y dictatorial que se dedica al bandolerismo y la extorsión del común del pueblo utilizando como coartada de sus actos criminales (que abarcan de la traición al terrorismo social sin excluir los crímenes de guerra) el voto de los incautos que todavía creen en sus mentiras "democráticas".

Escudándose en ese voto, que de facto es ilegítimo por no representar la soberanía popular y representar un instrumento de manipulación al servicio de los sucios manejos del gran capital, las marionetas de dicho gran capital, los políticos, se presentan como sagrados representantes del pueblo y como fuente de legitimidad política cuando no son sino mercenarios del Poder para someter y malvender al pueblo. De ahí que las farsas electorales de esos ilegítimos y corruptos regímenes liberal capitalistas se sacralicen, se eleven a la categoría de iconos vacuos, ayunos de contenido, pero dogmáticamente incontastables.

Pieza fundamental en el teatrillo electoral de estas falsas democracias que padecemos en occidente (sin que España sea en eso una excepción) es la ficción del debate. Es imprescindible hacer creer al súbdito-votante que las fuerzas turnistas que se reparten el poder son esencialmente diferentes y que representan opciones realmente diversas cuando, en la práctica, ambas obedecen a idénticos intereses: los del gran capital internacional (dictados por el FMI, el  BCE, la OMC, las agencias de rating, etc) y los de la oligarquía local. El régimen liberal capitalista ni sirve ni puede servir los intereses generales del pueblo, de la mayoría, porque no está en su naturaleza esencialmente corrupta y dictatorial. No obstante para legitimarse ante un público básicamente ignorante, debe mantener las formas y hacer brillar el ilegítimo e irrelevante proceso electoral en todas sus fases, también las de campaña, incluyendo los espectáculos gladatorios (y a menudo dialécticamente lamentables cuando no ridículos) de los candidatos turnistas. Es una simple, pero eficaz, estrategia propagandística. Un a modo de culto a la personalidad diluido en culto al proceso...en cualquier caso una forma de ensalzar la tiranía.

Pues bien, en ese afán propagandístico de disfrazar el insulso enfrentamiento de servidores del capital como si fueran realmente líderes políticos interesados en representar al pueblo, es fundamental mantener el prestigio del ilegítimo y corrupto proceso, de presentar sus fases como dignas de crédito e incontestadas por el pueblo. Y cuando es preciso recurrir a la represión o la censura para conseguir ese efecto, qué duda cabe, las falsas democracias que padecemos, lo hacen sin rubor ninguno. No otra cosa sucedió el pasado lunes 7 de noviembre durante el inmundo, amañado y soporífero careo entre los candidatos turnistas del 2011.

Conocida es la cada vez más pública contestación popular hacia un régimen evidentemente incompatible con la verdadera democracia y los verdaderos intereses generales del pueblo, hemos visto desde mayo como se ha procedido a la persecución, desprestigio, represión y silenciamiento de aquellos ciudadanos que han salido a la calle para manifestar, pacífica y respetuosamente, esa manifiesta incompatibilidad del régimen de 1978 con los deseos y necesidades del pueblo. Lo sucedido en torno al debate susocomentado no es sino un eslabón más en esa cadena de desafueros represivos de la encubierta dictadura que nos venden como democracia.

Hubo ciudadanos que en pleno uso de su supuesta libertad de expresión y de participación política quisieron personarse en el Palacio de Congresos de Madrid para manifestar a los candidatos turnistas su descontento y escenificar la mayoritaria demanda por un cambio de régimen, por la instauración de una verdadera democracia. Obviamente no merecieron ni un solo plano de la retransmisión institucional ni un solo comentario de los mercenarios de los medios, nada, había que borrarlos, EJERCER LA CENSURA PARA MANTENER LA FARSA DEL ACATAMIENTO COMO SUELE SUCEDER EN LAS DICTADURAS QUE RECURREN A LA ACLAMACIÓN ORQUESTADA PARA EVITAR LA VERDADERA OPINIÓN DEL PUEBLO. No solo la señal institucional, decimos, también el común de los "profesionales" de la prensa ejercieron la censura contra los disidentes que en mayor o menor número se atrevieron a intentar acercarse a los "líderes políticos", es como si su protesta jamás hubiera existido. Y eso es una muestra más que elocuente de la manipulación informativa a la que estamos sometidos. Y, no nos engañemos, si nos mienten y nos ocultan información es porque la verdad les destruiría, porque nos están engañando y manipulando, porque no vivimos en una verdadera democracia. La democracia no necesita secretos ni manipulaciones del poder con respecto a la mayoría, antes al contrario, la verdadera democracia es incompatible con ese modo perverso de manejar, admisnistrar y falsear los hechos y la información.

Pero la cosa, como suele suceder, no quedó en la simple censura de la realidad ni en la reelaboración interesada de esta a través de unos medios corruptos que deben ser colectivizados a la mayor brevedad para que podamos avanzar hacia una verdadera democracia. Una vez más el Poder utilizó medios públicos (la policía) para favorecer intereses privados: el remedo de democracia que les permite burlarse de todos nosotros y robarnos impunemente. La policía, como es habitual en esta encubierta dictadura de la oligarquía que ellos llaman democracia, fue utilizada como simple policía política no solo impidiendo el libre, legítimo y necesario derecho de los ciudadanos a expresar su desacuerdo con el corrupto régimen de 1978 sino, como viendo siendo costumbre (y en algún momento habrá que demandar) identificando a los ciudadanos que deseaban expresarse por el mero hecho de intentarlo. ¿Para qué?...¿Para continuar la represión individual mediante multas sin motivo como llevan haciendo desde mayo?¿Para ir rellenando una base de datos con activistas descontentos que en caso de empeorar las cosas puedan ser eliminados del modo que ya sabemos que procede esa gentuza cuando la mentira deja de funcionarles?...

Están sucediendo muchos y muy graves hechos en estos días de descontento popular, peligrosos jalones hacia una sangrienta dictadura que la censura gubernamental y privada en la prensa impide conocer a la mayoría de los ciudadanos. Debemos estar atentos, difundir, ilustrar, vigilar...y estar preparados.

NOTA.- La fotografía es de Jashir y se titula significativamente "ALZA LA CABEZA".

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08/11/2011 18:08 disidenteporaccidente Enlace permanente. censura No hay comentarios. Comentar.

CENSURA: LOS ANUNCIOS DE PROSTITUCIÓN Y CONTACTOS (ESPAÑA,2011)

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La "protección de la infancia" y la "defensa de los derechos y la dignidad de la mujer", como ya hemos explicado muchas veces en estas mismas páginas, son dos de las excusas más frecuentes que utilizan los poderes públicos supeditados a los intereses del gran capital y a su asalto totalitario a las leyes y los usos sociales para imponer su enferma mentalidad moral, basada en los principios de la superstición semita, arcaizante, por tanto, y proclive a la censura, la prohibición y los métodos inquisitoriales propios de las sectas teocráticas que constituyen la base, digamos filosófica, de las oligarquías dominantes en el mundo de la globalización.

Ya hemos explicado también que el dogmatismo capitalista y neoliberal marcha de la mano del ultraconservadurismo de base bíblica. Son dos caras, y ambas nefandas, nauseabundas, obsoletas, monstruosas y repugnantes, de la misma moneda ideológica. En el fondo de ambas doctrinas totalitarias, que son una sola, late el pensamiento calvinista, la reforma protestante de la burguesía centroeuropea que reaccionó de ese modo frente al Renacimiento. Esa gente vivió desde la época de Carlomagno en el epicentro del más feroz integrismo cristiano. En sus predios nacieron las reformas monásticas de Cluny y, especialmente, la muy destructiva del Císter, allí se inventaron las órdenes militares y de allí surgieron las cruzadas. La burguesía del norte de Europa, desde el Sena al Elba, estaba ideológicamente enferma, incapaz de ver más allá del fundamentalismo semita que sus dirigentes habían promocionado desde el auge carolingio y ayunas del beneficioso sustrato greco-romano y pagano que pervivía en el sur. Por ese motivo frente a un movimiento cultural liberador, innovador y ajeno al nefasto predominio de la superstición semita solo podían reaccionar con hostilidad. En ese sentido Lutero, como en su momento Bernardo de Claraval, solo puede ser considerado como un paleto radical al que Europa y el mundo le deben una involución absoluta que todavía padecemos. Y Calvino fue todavía peor.

Sin embargo las burguesías de esos territorios, básicamente incultas y dominadas por el dogmatismo eclesiástico, siguieron a estos "profetas" uniendo sus absurdas y ridículas predicaciones sectarias a sus intereses sociales y económicos. Y para colmo, los más radicales de entre ellos, acabaron desembarcando en los siglos XVII y XVIII en América del Norte constituyendo el sustrato ideológico de los Estados Unidos que por este mismo motivo ha acabado convirtiéndose en un imperio bárbaro incompatible con la civilización y con el progreso humano. De la ideología de los Estados Unidos solo pueden surgir actos necios, contraproducentes y propios del integrismo religioso más despreciable y risible. Por desgracia son los que cortan el bacalao y los que potencian desde 1977 la llamada Revolución Conservadora que aspira a dominar el mundo imponiendo una nueva edad media sobre el mismo.

Por desgracia la mayor parte de los gobiernos mundiales, y todos los europeos sin excepción, son simples títeres de ese gran capital que continua imponiendo su arcaíca ideología (procedente de la edad del bronce) sobre sociedades a las que condena a la involución moral, social e ideológica. Llegará el día en que estas sociedades deberán exigir cuentas a sus gobernantes y protagonizar un salto cualitativo desde una forma de pensar propia de incultos pastores asentados en montañas marginales y apartados de las grandes civilizaciones del pasado (los judíos) y sus incultos y bárbaros seguidores europeos que destruyeron la civilización greco-romana (los cristianos) para conquistar verdaderos horizontes de libertad y progreso moral y social propios del hombre moderno. Mientras tanto los gobiernos supeditados al gran capital seguirán impulsando leyes sociales y económicas injustas que solo favorezcan al gran capital y sus detentadores y leyes morales encaminadas a la imposición de la enfermiza moralidad procedente de la superstición semita. De hecho, y hay que tenerlo muy en cuenta, la revolución sexual camina de la mano de la revolución social. Son una y la misma cosa y el amante del progreso y de la libertad humanos ha de combatir ferozmente en ambos frentes así como en el de la ecología.

El arma más importante de los diferentes gobiernos para imponer la mentalidad atrasada, teocrática, totalitaria y contraproducente del totalitarismo ultraliberal y neoconservador es el desconocimiento de la sociedad y la absoluta y perversa hipocresía de dichos gobiernos y todos sus medios de propaganda que abarcan desde una versión perversa de la ciencia médica (y muy especialmente de la psicología) hasta todo el entramado de prensa y aparato judicial. Su táctica es convencer a la gente de que lo que hacen es por el bien de colectivos débiles y que necesitan una protección especial (la infancia es un clásico, las mujeres otro y eso acaba convirtiendo al feminismo que sigue las doctrinas del sufragismo anglosajón en una arma de destrucción masiva contra la libertad y el progreso social y moral).

Hoy por hoy el feminismo mayoritario y podemos decir oficial es una pura y simple máscara de la Revolución Conservadora, un medio de disfrazar de moderna y progresista a la nefasta influencia del calvinismo. Y, por desgracia, en España estas feministas radicales y encubiertamente conservadoras han llegado al poder de la mano de Zapatero en una amalgama de "progres" (es decir: de derechistas disfrazados de modernos y pseudoizquierdistas) y están dedicándose desde hace años a la imposición de la ideología calvinista más retrógrada de la mano de "lideresas" de tan escaso perfil intelectual y político (aunque tan alto en lo dogmático) como las señoritas Pajín y Aído que vienen a ocupar el papel de las beatas de sacristía antiguas. Solo que ahora, en lugar de ser las portavoces del párroco, lo son del calvinismo liberal anglosajón.

 En estos días han dirigido su cruzada moralizante contra los anuncios de prostitución y contactos en la prensa. ¿Sus argumentos?...los propios de los ultraconservadores americanos para imponer sus principios morales de raíz bíblica sobre el conjunto de una sociedad que, para ser sana y verdaderamente democrática, no solo debería ser laica sino estar por completo libre del influjo de las sectas semitas. Mientras la ideología más o menos encubierta de estas dicte las leyes, los usos sociales y éticos de la sociedad seguiremos viviendo en sociedades teocráticas y enfermas contrarias al progreso e incompatibles con la civilización. Pero decíamos ¿cuáles son los argumentos de esta nueva cruzada de las femeninistas del gobierno?...e insistimos: los propios de los ultraconservadores americanos: especialmente la desinformación (incluyendo la mentira desvergonzada) y la hipocresía. Hablan de la necesidad de proteger a la infancia y a las mujeres y de combatir a las mafias. Palabras rimbombantes para esconder su verdadero designio: la imposición de la moral semita en la sociedad.

Ya lo hemos explicado en estas mismas páginas decenas de veces: quien pretende "proteger" a los niños de la sexualidad y sus diferentes manifestaciones es simplemente porque las considera malas, pecaminosas. Es decir: parte de la base de la contraposición entre la carne y el espíritu y de que el niño debe ser protegido del pecado el demonio y la carne, en definitiva: habla desde la ideología teocrática semita. Lo correcto es, precisamente, la posición contraria: comprender que la sexualidad es parte de la naturaleza humana desde el nacimiento mismo del individuo y que este no debe ser protegido contra ella sino adecuadamente educado en su uso y disfrute. Pero no, a estas alturas de vida nuestros dirigentes siguen adecuando sus actuaciones al posicionamiento retrógrado y arcaizante de la mentalidad semita y posponen conscientemente la opción verdaderamente sensata, racional y progresista en la educación de los niños y en los usos sociales. No debe extrañarnos, ya hemos dicho que son títeres del gran capital y su despreciable Revolución Conservadora. De modo que, ya lo vemos, el primer argumento de nuestras feministas dominantes es puramente cristiano y, como tal, iconsistente y despreciable a la par que sumamente clarificador de la base de su pensamiento.

Otra de las excusas para justificar la prohibición de los anuncios de prostitución y contactos en la prensa es la de luchar contra la explotación de las mujeres y la proliferación de mafias dedicadas a la trata de blancas. Exactamente la misma que se utilizó para la imposción de la Mann Act en los Estados Unidos en 1910, uno de los jalones del prohibicionismo anglosajón impulsado por la Liga de Damas para la Templanza que, como sabemos, eran las mismas que impulsaron el sufragismo en los Estados Unidos y que estuvieron también detrás del establecimiento de la censura en el cine, de la ley seca y de la prohibición de las drogas en 1925. Esta gente siempre actúa igual: imponiendo prohibiciones inútiles (porque no solo no evitan el mal que pretenden combatir sino que lo enquistan multiplicando la aparición de mafias a raíz de la prohibición) con excusas que solo son hipocresía. La Mann Act oficialmente se dirigía contra el rapto de mujeres que luego eran presuntamente prostituidas en otros estados. En realidad se utilizó como arma contra el adulterio y contra la fuga de solteras que escapaban de la voluntad de sus padres. Es de notar que las leyes contra la trata de blancas y la prostitución de la ONU son una copia más o menos evolucionada de la Mann Act y que los mismo argumentos se utilizaron en la comisión presidencial sobre la pornografía en tiempos de Reagan para tratar de criminalizar este sector y ceñirlo, en cualquier caso, a unas normas aceptables para los ultraconservadores. Siempre son los mismos argumentos con las mismas intenciones.

Y en este caso lo que buscan nuestras dirigentes feministas, directas herederas de la ideología ultraconservadora de las sufragistas damas por la templanza de finales del XIX y principios del XX en los países anglosajones, no es la protección de las mujeres sino la simple y llana prohibición de la prostitución, tal y como lo está en los Estados Unidos y tal y como sus homólogas suecas consiguieron prohibirla en Suecia. Y eso con un interesante resultado secundario: con la excusa de combatir la explotación y las mafias, se condena a la explotación y la criminalización a las mujeres (y los hombres, las feministas siempre se olvidan intencionadamente de ellos) dedicados a la prostitución y se criminaliza a los clientes. Sabiendo además que la prohibición no va a acabar con la prostitución del mismo modo que no ha logrado acabar con el consumo de drogas ni logró en su momento acabar con el del alcohol.

Prohibir es una medida estúpida que jamás sirve de nada y tan solo se justifica por el ansia de los ultraconservadores de imponer su moral a la totalidad de la sociedad.

De hecho, y esto es algo tan notorio que resulta obvio, el mejor medio para proteger a las mujeres de la explotación y para destruir a las mafias es la aceptación de la prostitución como una actividad legítima y otorgar a quienes la practiquen la protección del estado y la rehabilitación social mediante la normalización de su desempeño.

La opción correcta, la que protege a las mujeres y hombres que la practican, la que resulta más acorde con la razón y con el progreso social es la legalización de la prostitución, su reglamentación y la normalización social. Las prostitutas deben ser reconocidas como elementos útiles de la sociedad (mucho más útiles, por ejemplo, que las monjas) y gozar de la protección del estado y el reconocimiento social. Del mismo modo el proxeneta y quienes se organicen para ejercer el proxenetismo deben ser castigados con la máxima dureza. Ese es el camino, no la prohibición. Pero, por desgracia, nuestras autoridades son meros títeres de los ultraconservadores anglosajones y nuestras feministas, meras copias del feminismo wasp ( y por lo tanto de base calvinista). Lo que subyace detrás de su empeño en prohibir los anuncios de prostitución y contactos en la prensa es establecer una censura previa en los medios de comunicación que más pronto que tarde justifique una prohibición de la prostitución lo que, de facto, arrojará a prostitutas y prostitutos en manos de las mafias que se fortalecerán en lugar de desaparecer. Toda prohibición conlleva una desprotección y criminalización de las víctimas (drogadictos, alcohólicos, prostitutas) y un auge de los explotadores (las mafias). Sí, bien mirado, la prohibición es una medida puramente capitalista, que favorece al capital y perjudica a la gente de a pie. Por eso hay que posicionarse contra toda censura y contra todas las prohibiciones que desde finales del siglo XIX y a lo largo del XX han ido imponiendo esos que ahora llamamos neoconservadores y que son los fachas meapilas de toda la vida.

 

NOTA.- la fotografía es de Lady Pain

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29/03/2011 18:32 disidenteporaccidente Enlace permanente. censura No hay comentarios. Comentar.

CENSURA: LA DICTADURA DE LOS PACATOS (RIHANNA Y CHRISTINA AGUILERA, FINAL X FACTOR, REINO UNIDO, 2010)

Mi amiga Jane (sí, hace años, cuando éramos algo más que amigos hacíamos muchas bromas con el nombrecito y Tarzán) que tiene la deferencia de seguir mi blog desde Oxford me mandó un correo electrónico hace unos días hablándome sobre el asunto. No le hice demasiado caso. Después de todo me aburre el puritanismo anglosajón y no me ocuparía en absoluto de él de no ser una de las pésimas consecuencias del imperialismo yanqui sobre el mundo civilizado (que no es precisamente el anglosajón, hay que puntualizarlo). Sin embargo en estos días lo he visto reflejado, si bien tímidamente, en la prensa española y puesto que la marea ha llegado hasta nuestras costas considero, ahora sí, interesante, dedicarle unas líneas al "escándalo".

 El caso es frecuente, un síntoma reiterado del  modo en que las minorías más radicales, los fundamentalistas religiosos, equiparables en todo punto a los talibanes aunque sus sectas sean cristianas y se crean la quintaesencia de la moral y el ombligo del mundo, la medida por la que todo debe medirse, ejercen la censura sobre el conjunto de la sociedad cercenando su libertad e imponiendo la anquilosada, pacata, enfermiza y sucia moralidad originada en la superstición semita cuyo eje fundamental es la condena y la lucha contra el diablo, la carne y el mundo.

Estas sectas del fundamentalismo cristiano (no pensemos en grupos minoritarios y resentidos, en realidad las mayoritarias son tan regresivas y perjudiciales como las minotitarias) insisten en imponer sus mitos y sus absurdos puntos de vista al conjunto de la sociedad a la que intentan "salvar" de la influencia de esos tres peligrosos enemigos (mundo, demonio y carne) que solo existen en cuanto entelequias como fruto de la viciada filosofía emanada del milenarismo judío donde, allá por el siglo I a.d.C., agotadas todas las vías del mesías físico, los talibanes judíos del momento se inventaron uno metafísico, espiritual, tan opuesto al mundo material que, bebiendo directamente de las fuentes zoroastrianas,lo consideraban obra impura de un genio del mal y, por lo tanto, condenable, rechazable y despreciable.

Y siguen igual, empecinados en que la naturaleza es mala y debe ser reprimida para agradar a su dios y, sobre todo, a sus pervertidas conciencias.

Lo verdaderamente triste y preocupante es que las democracias liberales, sistemas totalitarios que traducen políticamente no la verdadera democracia sino el concepto de la misma que destilaron las oscurantistas burguesías centroeuropeas que se empecinaron en rechazar la luminosa apertura del renacimiento sacándose de la manga ese apestoso regüeldo de la peor teocracia medieval que es el protestantismo en todas sus formas, que las "democracias" liberales, decía, especialmente las más caracterizadas como tales, las anglosajonas que no en vano son también las portadoras de las peores miasmas del capitalismo salvaje y la explotación (insisto: capitalismo y liberalismo son dos formas de calvinismo y por lo tanto la moralidad que imponen al mundo es esa, la de los talibanes cristianos), se han organizado de modo que precisamente la ruidosa expresión de las minorías más radicales (y por lo tanto la más insana y absurda) sea la que se imponga sobre el conjunto de la sociedad impidiendo su avance y alejándolas de una relación saludable y relajada con la naturaleza y la belleza.

En eso, hay que decirlo, las "democracias" liberales, especialmente las anglosajonas, aunque todas aquellas que las imitan están en mayor o menor grado contagiadas del mismo mal, no se diferencian en mucho de los regímenes ultraconservadores islámicos.

En ambos regímenes, dominados por alucinadas sectas de un espiritualismo maniqueo y agresivo, las minorías más radicales se erigen en árbitros de la moral común e imponen sus enfermizos y absurdos puntos de vista tanto en la redacción y ejecución de las leyes como en todos los extremos de la convivencia social llegándose a extremos que serían ridículos y absurdos si no fueran, de hecho, una forma de terrorismo fascista y un atentado directo contra la civilización, el avance social y la salud mental de la ciudadanía.

Lo de las actuaciones de Rihanna y Christina Aguilera en la final de Factor X UK y el revuelo armado por los ultraconservadores de turno es solo una anécdota más, pero lo suficientemente llamativa como para utilizarla como punto de análisis.

No se trata de un hecho aislado. Las sectas semitas siempre han ejercido directa o indirectamente la censura sobre las sociedades occidentales. Mientras pudieron desde el estado mismo, luego, tratando de influir sobre él con llamamientos a la moral (la suya) y, a menudo, a la protección de los menores.

Pero ¿protegerlos de qué?...de la ignorancia, de la insanía de un pensamiento viciado de maniqueismo psicopático...no: del pecado, de la carne...del mundo, es decir, de la naturaleza misma.

Y, para colmo, esas sectas decidieron que ellas debían actuar, aunque no controlasen el estado ni la sociedad, de modo que su censura lograse seguir imponiéndose sobre ambas y las llamadas democracias liberales, surgidas de su misma mierda ideológica, del oscurantismo protestante, siempre les permitieron conseguir sus objetivos utilizando la sempiterna excusa de proteger a los niños del pecado y de la "perversión".

 En realidad, la verdadera perversión es la imposición de la psicopatía maniquea de las sectas semitas en las conciencias infantiles que quedan así lastradas de por vida por una idea de pecado y de culpa que siempre permitirá a las diferentes sectas manejarlos a su antojo. En ese sentido deberían ser estos sectarios los que, dentro de un marco verdaderamente democrático, fueran juzgados (y severamente castigados) como corruptores de los jóvenes y enemigos endémicos y comunes de la civilización, la libertad y la democracia.

Por desgracia no ocurre así. Al contrario: uno de los pilares de la Revolución Conservadora que se relanzó a mediados de los setenta para atajar los avances sociales que había traído consigo la apertura del 68, es precisamente la organización e imposición de estos grupos del talibanismo sectario cristiano sobre la sociedad. Y no es un hecho baladí puesto que, como hemos explicado hasta la saciedad en estas mismas páginas, la ideología religiosa del extremismo semita y su vertiente económica y social del capitalismo salvaje marchan juntas y de la mano. Hay que combatir ambas para conseguir una sociedad equilibrada, sana y viable.

Urge empezar a llamar a las cosas por sus nombres y el que corresponde a aquellos que defienden la moralidad semita es, claramente, el de enfermos mentales. Quien considera que la naturaleza es sucia y pecaminosa no puede tener una relación normal con ella, está viciado y perturbado y, claramente, vicia y perturba a quienes logre influir. Por ese motivo todos esos clérigos e integristas tanto católicos como protestantes, musulmanes o judíos, deberían ser inmediatamente retirados de la circulación, internados en psiquiátricos, y la infancia y la juventud apartada de ellos para evitar su contagio.

Sabemos que no sucede así. Los regímenes oscurantistas que nos dominan y que en Europa y América tratan de hacernos pasar por democracias (unas democracias donde las decisiones las toman las sectas y las grandes corporaciones) han tomado precisamente la decisión contraria y eso tiene graves consecuencias.

A menudo no somos conscientes de ello, pero conviene que empecemos a darnos cuenta de las cosas y a militar activamente en contra de ese perjudicial estado de cosas.

Desde el Mediterráneo, que siempre fue una zona más civilizada que el mundo centroeuropeo (no en vano la Europa meridional dio el renacimiento mientras que la central originaba la reforma), podemos sonreír al saber que casi 5000 padres indignados han protestado ante la ITV a causa de los sensuales bailes de unas bellas bailarinas ataviadas (y por cierto enseñando mucho menos que en la mayoría de las playas) de un modo que algunos pueden considerar provocativo y que incluso puede tramitarse contra esa cadena de televisión una denuncia por haber permitido semejante descoco en un horario en el que según las pacatas leyes anglosajonas (que luego imponen activamente a todo el mundo) "los niños deben ser protegidos"...la pregunta vuelve a ser la misma ¿de qué?...y la respuesta es obvia, confesional, oscurantista y teocrática: del pecado y de la "perversión" de sus propios instintos sexuales que son cosa del demonio...

Podemos sonreír, sí, pero antes de hacerlo deberíamos pensar que nosotros tampoco nos encontramos lejos de esa realidad. Aquí también hay "asociaciones de padres" que son expresión del más oscurantista sectarismo semita que llevan años imponiendo su censura privada sobre la sociedad y el estado con casos igualmente hilarantes sino fueran sangrantes (¿alguien recuerda cuando se hizo retirar la serie Mazinger Z porque Afrodita A lanzaba sus senos como misiles y una de las protagonistas femeninas, Sayaka, aparecía en la ducha púdicamente cubierta por la espuma o el escándalo de las Vulpes?...pues desde entonces las intervenciones arbitrarias y ridículas de esas "asociaciones defensoras de la moral y de la infancia" no han dejado de imponerse en los medios de comunicación y en la redacción de leyes.)

Además, los anglosajones, especialmente el imperialismo yanqui (nos lo han mostrado claramente las filtraciones de Wikileaks) no cejan en el empeño de imponer su moral y sus leyes al resto del mundo y por lo tanto nada de lo que suceda en la anglosfera nos es ajeno.

Y recuerdo que el peso de esos talibanes cristianos ha llegado a tal punto que en Estados Unidos basta la queja de un solo padre para que un libro sea retirado de una biblioteca... A eso lo llaman democracia y protección de los menores y a eso vamos a llegar si no les paramos los pies.

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23/12/2010 14:14 disidenteporaccidente Enlace permanente. censura No hay comentarios. Comentar.

CENSURA: TETAS PEQUEÑAS (AUSTRALIA, 2010.)-completo.

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Para la comisión de censura australiana una fotografía como la que ilustra este artículo es, desde enero, equiparable a la pornografía infantil e induce a la pederastia. No es broma: la modelo presenta unos pechos pequeños, el pubis rasurado...en Australia esta fotografía estaría prohibida. Y es bueno que tomemos nota del caso porque los excesos del puritanismo anglosajón tarde o temprano siempre acaban dictando nuestras leyes. No debe olvidarse que la ideología de dominio mundial de esta gente se basa en la idea de predestinación calvinista según la cual ellos, que son la raza superior y los únicos que interpretan legítimamente la palabra del dios semita, tienen el privilegio y el deber de imponer su puritanismo al resto del mundo poblado por razas inferiores fácilmente manipuladas por el demonio. Tal punto de vista no tendría mayor importancia de no haber convertido Europa y América en una colonia del capitalismo anglosajón (Estados Unidos es la locomotora de la llamada anglosfera, pero le siguen ciegamente los vagones de Inglaterra, Australia y demás países adscritos a ella, todos presentan una misma ideología victoriana, puritana y anclada en la idea de pecado y consideran su dominio colonial un a modo de cruzada para imponer sus demenciales puntos de vista.) De modo que, recurriendo al refranero español, cuando las barbas de tu vecino veas pelar...

 A todas luces podemos considerar la prohibición de mostrar mujeres desnudas con senos pequeños en las películas como un exceso risible de un puritanismo lejano y no preocuparnos más del asunto. En ese sentido los censores australianos no son menos ridículos y atrasados que los musulmanes. El problema radica en que tanto unos como otros aspiran a imponer sus demenciales puntos de vista al resto del mundo movidos por un providencialismo teocrático propio del más rancio oscurantismo medieval. Y puesto que van a acabar influyendo en nuestras leyes y usos sociales conviene no solo tener en cuenta sus estúpidos excesos sino estudiar el origen de las campañas de censura, su naturaleza y sus métodos para identificarlos y poder neutralizarlos cuando se pongan en marcha contra nosotros. En realidad, lo anticipo ya, da lo mismo, porque nuestros gobiernos y legisladores harán lo que se les ordene desde las instituciones internacionales que los anglosajones dominan (entre las que hay que incluir la ONU) y estos esgrimirán dos conceptos que siempre utilizan para establecer su dominación ideológica: el de legalidad internacional como dogma presuntamente objetivo e indiscutible cuando en realidad responde siempre, desde la implantación de la prohibición de las sustancias estupefacientes en 1925, a los preceptos morales de determinadas élites anglosajonas envenenadas por el fundamentalismo religioso y el de justificación médica con el que habitualmente tratan de justificar sus decisiones "morales"...a ese respecto no se debe olvidar que cuando la iglesia tomó el poder y prohibió el baño por considerar inmoral el hecho de frotarse el propio cuerpo desnudo, mucho más si era en compañía, recurrió a los médicos para cambiar la mentalidad higiénica de la población. En efecto, se convirtió en dogma de la profesión médica, férreamente vigilada y manipulada por la censura eclesiástica que el hecho de bañarse producía enfermedades y era nocivo para la salud. Ahora sucede igual, todo aquello que se quiere prohibir por cuestiones ideológicas, especialmente de caracter religioso, se proclama como insano tanto por médicos como por psicólogos adheridos a las doctrinas de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría que es una de las instituciones más retrógradas y opuestas al progreso del mundo, una institución con inconcebible prestigio clínico que sigue extrayendo sus posicionamientos sobre cuestiones sexuales de las escuelas decimonónicas que consideraban perversión sexual todo aquello que no fuera sexo dentro del matrimonio orientado a la reproducción y, a ser posible, sin placer para la mujer. Una mujer que obtenía placer sexual era para ellos claramente una ninfómana y debía ser tratada psiquiátricamente como enferma mental. También consideraban que cualquier forma de desnudo era obscena y debía perseguirse y castigarse como un atentado contra la moral , su moral,que era, según sus posicionamientos, la única normalidad clínica aceptable. No han cambiado.

Debemos tener en cuenta que esta medida de prohibir los desnudos con mujeres con senos pequeños para "proteger" a los menores siendo la más llamativa que ha tomado la comisión de la censura australiana, no es la única. También se ha decretado que las películas a las que se otorgue la clasificación "R", equivalente a nuestro mayores de 18, no pueden ser exhibidas, ni en los cines ni en las tiendas de venta o alquiler de DVD’s, en espacios coincidentes con las restantes. Deben apartarse en un recinto especial y tienen expresamente prohibida cualquier tipo de publicidad.

Todo ello en medio de una campaña ultraconservadora de raices religiosas, las sectas protestantes procedentes del mundo anglosajón son las más activas y reaccionarias del mundo, que, con la sempiterna excusa de proteger la pureza de los niños (categoría que extienden a menudo hasta casi los veinte años) va dirigida a imponer sus planteamientos ideológicos al conjunto de la sociedad imitando en eso la exitosa campaña llevada a cabo por los evangélicos radicales de los Estados Unidos a partir de 1977 y que tuvo como colofón las conclusiones de la comisión presidencial sobre pornografía de 1985 que no se basan, sobre decirlo, en datos objetivos de la investigación científica sino en apriorismos morales de caracter religiosos sancionados por la ya citada Asociación Psiquiátrica Americana que mantiene posiciones arcaicas de raiz teocrática desacreditadas ya en pleno siglo XIX por investigadores disidentes que, a día de hoy, siguen convenientemente silenciados.

Semejante campaña ni es inocente ni casual, no lo es en Australia ni lo fue en su momento en los Estados Unidos ni en Inglaterra ni en ningún lugar donde estos talibanes cristianos actuan para imponer su puritanismo enfermizo sobre la sociedad sana.

En el caso de Australia está impulsada, como siempre, por los sectores más retrógrados del evangelismo y encabezada, como siempre, por unos cuantos políticos defensores de la moral y la protección infantil que ejercen de propagandistas de esos grupos ultrarreaccionarios que erigiéndose, como los basiyis iraníes o los wahabitas saudíes, en defensores de unos preceptos radicales que definen como normales siendo todo lo demás vicio, enfermedad mental y delito, y arrogándose con ello el derecho a imponer su "normalidad" sobre el "vicio" dominante en una sociedad impura a la que desprecian y quieren someter.

Los más destacados de estos políticos australianos, los máximos cabecillas de dicha campaña de imposición teocrática del puritanismo evangélico son Barnaby Joyce y Guy Barnett.

El primero pertenece al Partido Nacional, organización defensora de los intereses de los propietarios agrícolas y de su ideología de paletos ultracristianos que, como él mismo ha declarado, consideran las licorerías, los burdeles, las mezquitas y los templos hinduistas y budistas como palacios de Satanás. Dicho partido, al que apoya, naturalmente el consabido Partido de la Familia, defiende la agricultura extensiva a base de pesticidas y productos transgénicos, la agricultura manipulada por las grandes multinacionales y, en definitiva, el modelo de desarrollo asimétrico (unos cuantos anglosajones y parte de sus redes clientelares se forran a costa del hambre en el tercer mundo y de la destrucción del estado de bienestar en el primero) del FMI y del Banco Mundial. Porque no debe pensarse que son cosas diferentes. El predomino del capitalismo liberal de origen calvinista supone tanto una política social y ecológica contraria al progreso de la humanidad, a la sostenibilidad y a la justicia social cuanto un proyecto de dominio bíblico que reestablezca como norma moral el férreo puritanismo victoriano que constituye el horizonte de gloria del mundo anglosajón. La anglosfera simplemente no puede presentar un proyecto de progreso porque sus referentes ideológicos proceden del pasado, el siglo XIX cuando Londres era la capital del mundo. Ahora Washington, heredera del imperio británico, encarna, o lo intenta, ese mismo papel. Lógicamente su ideología es la misma que entonces. El modelo anglosajón es el pasado, trata de perpetuar un imperio que languidece y no puede esperarse de él nada que signifique progreso o mejora. Es lógico que los anglosajones se empeñen en mantenerlo, no resulta agradable pertenecer a un imperio decadente y comprobar que todo aquello que constituyó las creencias del mismo en su esplendor, es cuestionado y arrojado al olvido, pero resulta estúpido, indignante y suicida que el resto del mundo, guiado por élites sociales y políticas compradas, sigamos ciégamente dicho modelo. Hay que buscar nuevos caminos para un mundo mejor y eso pasa necesariamente por poner en cuestión los dogmas sociales, económicos y morales defendidos por la anglosfera.

El segundo, el citado Guy Barnett, pertenece al partido liberal (en el mundo hispano tendemos a identificar liberalismo con progresismo por su enfrentamiento a la iglesia católica, pero nada hay más lejos de la verdad, el liberalismo es simplemente una de las formas políticas de la teocracia calvinista que, lógicamente, se mostró hostil con las formas políticas católicas hasta que pudo desplazarlas y establecer un nuevo dominio) que está en contra de la investigación con células madres, en contra del aborto y en contra de que la homosexualidad deje de ser tipificada como delito.

Esta es la gente que encabeza públicamente esa campaña por la moralidad en Australia.

Y , lógicamente, este de prohibir la exhibición de tetas pequeñas no es el primer exceso disparatado que promueven.

Podría citar varios, señalaré tan solo dos.

En 2008 la polícia se presentó en una exposición del prestigioso fotógrafo Bill Henson para retirar una fotografía que mostraba el desnudo de una chica de doce años y, de paso, detenerlo por practicar la pornografía infantil y con la intención de identificar a la joven modelo para protegerla y, si llegaba el caso, inculpar y encarcelar a sus padres. Lógicamente una parte de la sociedad australiana, en todas partes hay gente sensata, entre ellas la actriz Cate Blanchett, puso el grito en el cielo contra semejante actuación pero el primer ministro del país, un laborista (dato interesante porque deja bien a las claras que en los países anglosajones no existen verdaderas opciones de izquierda ni de progreso y que hasta lo que ellos llaman izquierda es simple derechismo) , Kevin Rudd, definió la fotografía en cuestión como repugnante. Por fortuna solo una pequeña facción ultraconservadora del mundo anglosajón compartió esa opinión y hoy en día ustedes pueden encontrar libre y tranquilamente en los mismísimos buscadores de imágenes de google dicha fotografía y formarse su propia opinión. La mía es que nos encontramos ante un retrato de enorme belleza en el que el juego del clarosocuro nos remite a la mejor época del barroco y la figura a los mejores retratos de la belleza adolescente e infantil como Hamilton o Pringles que pudieron trabajar en la libertad de los años setenta y que también han sido perseguidos posteriormente en la crecida de la revolución neoconservadora en los paises anglosajones como promotores de pornografía infantil. Y, cuidado, porque estos fotógrafos no hicieron otra cosa que retomar temas de una inveterada tradición artística europea en la que podemos inscribir a Bouguereau, a Cánova, a Caravaggio...y a otros muchos. Porque en este caso la batalla de fondo no es la protección o no de los menores, sino la defensa de la herencia de libertad heredada del Renacimiento.

No debe olvidarse nunca que la reforma protestante surgió como reacción oscurantista y medievalista, a la par que germanista y por ello profundamente racista y precursora del nacismo, de los entornos más retrógrados de la Europa monástica frente al reencuentro en la Europa del sur, siempre más avanzada y civilizada, de los modelos romanos y, con ellos de la libertad pagana, de un mundo en el que no se conocía la nociva idea de pecado. Esa ha sido la guerra desde entonces, acabar con el Renacimiento y la libertad pagana para volver a imponer el inquisitorial modo de pensar del cristianismo más cerrado. Y en eso seguimos.

Vincular la desnudez con la obscenidad, con el pecado y con el vicio, equiparar el sexo con el delito son formas de pensar típicamente consustanciales a la superstición semita cuyo puritanismo es enfermizo, retorcido, despreciable y tiende a ensuciar cuanto toca.

En estas páginas siempre se van a defender los derechos y la libertad de los menores pero jamás se aceptará como paradigma de normalidad el retorcido victorianismo evangelista difundido por el mundo anglosajón y las sectas que lo dinamizan. Aquí se defenderá siempre la herencia renacentista y pagana.

Habrá quien piense que al equiparar la entrada de la policía en una exposición fotográfica en 2008 con la defensa de grandes obras del arte internacional estoy mezclando churras con merinas. Se equivocan. Esa gente ha llegado a considerar pornigrafía la Maja Desnuda de Goya y a denunciar a España ante la comisión postal internacional por favorecer la obscenidad cuando en los años 20 la utilizó como motivo de sus sellos, sellos que no se admitían en los países anglosajones precisamente por ser pornográficos. Es solo un ejemplo, pero muy clarificador de como funcionan esas mentes enfermas de los evangelistas puritanos y de la amenaza que suponen para la civilización.

Otro exceso absurdo relacionado con el tema que tratamos y que me parece muy esclarecedor de como piensa y funciona esa gente tuvo también lugar en Australia en 2007. Hace apenas tres años.

Me refiero al encarcelamiento de un joven por guardar en su ordenador unos dibujos pornográficos de los Simpsons que el juez juzgó como pornografía infantil a pesar de tratarse tan solo de dibujos con una finalidad, como suele suceder en semejantes casos, puramente cómica. Tal decisión, solo plausible desde la perspectiva de una mente profundamente enferma, todas las puritanas lo son, el puritanismo es una enfermedad mental en sí misma, venía explicada por un doble motivo. En primer lugar por la guerra que las censuras de los países anglosajones han emprendido contra el hentai japonés en general y contra los de los géneros lolicon y shotacon en particular. Nos encontramos en este campo en un simple desencuentro cultural en el que los protestantes anglosajones y sus secuaces conservadores de todo el mundo, lejos de reconocer la pluralidad cultural del mundo y que su punto de vista tan solo es uno de los posibles, y por lo tanto, está lejos de ser una verdad absoluta e indiscutible, elevan a condición de ley general sus tabúes religiosos de origen bíblico y criminalizan, prohiben y persiguen incluso en su cultura de origen todas aquellas manifestaciones artísticas o culturales que contradicen su monopolístico, provinciano y cerrado puritanismo. En esencia en eso consiste la Revolución Conservadora comenzada en 1977 y que todavía padecemos: en imponer a toda la sociedad dentro de los países que controlan y al resto del mundo sus tabúes religiosos y morales bajo el hipócrita manto de la protección de los menores y la defensa de la "moralidad"....una moralidad que, obviamente, es la suya y no tiene porqué ser la general. Además, en segundo lugar, la condena del referido joven atiende a un interesante criterio que debe estudiarse también con algo de detenimiento. En primer lugar al juzgar dibujos, imágenes sin realidad concreta y que por lo tanto, de facto, no pueden representar delito. Sería como condenar a alguien por asesinato por el hecho de dibujar uno o de narrarlo en una novela o una película. Sin embargo en el caso de la llamada pornografía infantil los simples dibujos sí se consideran delito ¿por qué?...por dos motivos, uno: se juzga la intención, no el acto. Por lo tanto la sentencia legal al respecto no es propiamente penal sino subrepticiamente religiosa. Se penaliza, y con cárcel, el pecado, el pensamiento. Nos encontramos, pues, ante una legislación pura y llanamente teocrática, de naturaleza inquisitorial. Y es bueno tenerlo en cuenta. El joven encarcelado no fue a la cárcel por sus actos sino por haber vulnerado el tabú establecido por la religión dominante y totalitaria que se ha apoderado de su entorno social. Dos: todo lo relativo a las prohibiciones de la sexualidad infantil y adolescente tiene como motivación principal no la protección de los menores, extremo este en el que todos estamos de acuerdo, sino la imposición de un modelo determinado, el implementado en los Estados Unidos por los extremistas protestantes dirigido al celibato y la abstinencia no solo referida a menores sino a todos los jóvenes solteros. Sus argumentos no se basan ni en la razón ni en la ciencia y lo saben. Se los sacaron lindamente de la manga, mintiendo conscientemente, a finales de los setenta y principios de los ochenta para imponer su modelo de sociedad puritana. Si tuvieran que enfrentarse a cualquier debate serio y formal serían fácilmente derrotados y deberían admitir su error y permitir la difusión de modelos sociales menos desquiciados y más concordantes con la naturaleza y la razón. Y no están dispuestos a hacerlo de ahí que procuren anular de raíz cualquier tipo de discusión anulando de hecho la libertad de expresión en ese campo. De ahí que las prohibiciones a cualquier tipo de disidencia sea escrita o dibujada. Es una censura deliberada destinada no a la protección de los menores sino al sostenimiento de unas posiciones puritanas de ráíz bíblica absolutamente indefendibles desde la razón y la sensatez. Se trata, simplemente, de una forma de imposición totalitaria que auna la mentira, la desinformación, la falta de libertad de expresión y la persecución. Puro fascismo.

Para terminar este artículo, quiero comentar otro ejemplo de totalitarismo etnocentrista e imposición autoritaria de un tabú religioso sobre una cultura diferente que se ha llevado a cabo en Australia en los últimos años y que nos ayudará también a comprender como funcionan las mentes de esos imperialistas puritanos.

 Se trata de la prohibición de alcohol y pornografía a los aborígenes bajo la excusa de que entre ellos existía un elevado nivel de "abuso sexual" de menores. La medida puede parecer loable pero esconde un profundo racismo y un tremendo deje imperialista que conviene tener en cuenta y calibrar en su justa medida para entender el modo en que esas mentalidades autoritarias, puritanas y primitivas funcionan en relación con la realidad, el entorno, la naturaleza y la diversidad cultural. En realidad entre los aborígenes australianos no se dan un elevado caso de abusos sexuales sobre menores sino una disparidad cultural, una forma de ver la vida no afectada por la idea de pecado en la que el sexo no se considera nocivo y por lo tanto no es preciso aislar a los menores de su pecaminoso contacto con lo cual la edad de iniciación es temprana y las relaciones intergeneracionales frecuentes. Eso ya era así antes de que los "civilizadores" anglosajones aparecieran por Australia. Sin embargo, en lugar de aceptar esta diferencia cultural, son incapaces de ello dado su totalitarismo de corte teocrático y base semita. Además ello les obligaría a reconocer que sus posicionamientos son relativos y discutibles, no absolutos, cosa que no están dispuestos a tolerar porque, como ya se ha explicado, su objetivo es la redención de los pecadores y de las razas inferiores (no anglosajonas y protestantes) a cualquier precio y sin aceptar ningún otro punto de vista. En lugar, decía, de reconocer el hecho de que la ancestral cultura aborigen es diferente de la propia, más saludable, natural y menos paranoica incluso, optan por criminalizarla, convertir lo que consideran un pecado en un delito y en prohibir, perseguir y castigar la diferencia. Ese es su verdadero modus operandi: establecer como única posibilidad su posicionamiento puritano basado en mentiras científicas que vienen a justificar tabúes religiosos, criminalizar todo lo demás y perseguirlo. Es simple totalitarismo cristiano destinado a imponer sus tabúes religiosos sobre el mundo. Conviene que lo tengamos en cuenta y que no permitamos que eso suceda. La psicología de Van Krafft-Eving que sigue justificando "médicamente" su cruzada de puritanismo victoriano y que sostiene empecinadamente la Asociación Psiquiátrica Americana, no es ciencia sino un intento perverso de imponer la moralidad cristiana basada en la idea del pecado a la sociedad y el mundo. Ni la razón ni la ciencia les apoyan, tan solo el totalitarismo bíblico. No podemos dejarles ganar.

 PD-republico este artículo porque he advertido que de algún modo le faltaba el último párrafo y convenía completarlo.

 

NOTA.- la foto es de Ángel González.

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06/04/2010 19:25 disidenteporaccidente Enlace permanente. censura No hay comentarios. Comentar.

CENSURA: ANIME HENTAI (JAPÓN 2010)

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En 1949 Akira Kurosawa dirigió una película titulada "Perro Rabioso" que contaba entre sus primeras secuencias con planos de un perro callejero gruñendo y enseñando los dientes. En ese momento Japón acababa de perder la guerra y se encontraba invadido por los estadounidenses que, como vulgarmente se dice, cortaban el bacalao en Tokio.Pues bien, hubo una dama estadounidense, esposa de algún jerifalte de la ocupación, que vio la película (en japonés y sin enterarse de nada), le explicaron el título, vio el perro y puso el grito en el cielo proclamando que aquellos nipones salvajes habían infectado a propósito de rabia a un inocente perro para filmar unos planos impactantes y que la película debía ser prohibida de inmediato. A punto estuvo de serlo. Por fortuna Kurosawa pudo defenderse y supo explicar que el perro que aparecía en su película tan solo era un chucho callejero que enseñaba los dientes, nada más y la película pudo exhibirse en su momento y ha llegado hasta nosotros.

Esto, que puede parecer una anécdota, es en realidad un síntoma. Desde el último tercio del siglo XIX cada escándalo, cada prohibición, cada retroceso de la libertad personal, artística, sexual y de expresión tiene detrás una anglosajona evangelista que grita histérica pidiendo la prohibición de aquello que su limitada cultura y su puritanismo bíblico no le permite entender. Fueron ellas, a través de su Asociación de Mujeres Cristianas para la Temperancia, las que impusieron la censura en el cine, las que impusieron la Mann Act (en teoría una ley para impedir la trata de blancas pero en realidad contra el adulterio) que luego las leyes internacionales de las Naciones Unidas se encargaron de universalizar después de 1945, fueron ellas las que impusieron la ley seca, la prohibición de las drogas, las que encabezaron la revolución conservadora que todavía padecemos a partir de 1977...

Siempre es lo mismo: parten de la idea básica calvinista de que ellas ( y ellos) son una raza superior destinada a salvar al mundo del pecado y de la carne, elevan a paradigma universal su modo de ver el mundo basado en la idea de pecado y de purificación mística y lo imponen, utilizando hipócritamente pretextos y causas en las que todos sin excepción estamos de acuerdo (generalmente la protección de la infancia) para imponer de modo imperialista su criterio moral y cultural sobre los ajenos. Lo malo es que les funciona: desde aproximadamente 1880 están logrando hacer del mundo un dominio de mentalidad calvinista y puritana. Y la marea sigue creciendo mientras intelectuales, artistas y agentes sociales, especialmente en Europa, que debería erigirse en paradigma de la libertad y del antimesianismo anglosajón globalizador y evangelista, lejos de luchar, se aborregan doblegándose a imposiciones injustas para mendigar subvenciones o atención mediática. Hubo una generación rebelde después de la Segunda Guerra Mundial pero quedó neutralizada en torno a 1978. Desde entonces solo existen, en la mayor parte de los casos, mindundis obedientes o indignos payasos oportunistas. Claro está que los rebeldes no encuentran forma de publicar y, si lo hacen, los medios directamente les ignoran. Porque si hay algo evidente en la Europa de nuestros días, aunque se empeñen en contarnos lo contrario, es la falta de libertad creativa y de expresión y la existencia de una no por subrepticia menos eficaz censura. Precisamente cualquier aficionado al anime, y no necesariamente del género hentai, es perfectamente consciente de ello. Son frecuentes las mutilaciones de capítulos, el manipulado de imágenes y diálogos cuando no directamente la encubierta prohibición de series enteras. Y este fenómeno es todavía más virulento en los países anglosajones donde la censura, que sí existe y se reconoce, ha cargado contra los productos del anime japonés con toda su fuerza. En el anterior artículo de esta serie hablábamos de las reacciones puritanas en Australia y entre las que citamos en él podemos añadir una guerra abierta contra el anime en general y el hentai, por supuesto, en particular. ¿Por qué sucede esto?...es evidente: porque Japón no es una colonia cultural ni un subordinado económico del imperialismo calvinista anglosajón y se ha constituido de hecho en la única potencia económica capaz de aportar un enfoque disidente con respecto a la campaña de puritanismo imperialista iniciada a mediados de los setenta por los evangelistas anglosajones y tan eficazmente secundada por las diferentes y perniciosas democraciascristianas europeas. El anime japonés es una voz disonante que conviene acallar para conseguir la imposición del pensamiento único puritano consustancial al capitalismo anglosajón y sus adléteres. Por eso se hace lo imposible por denigrarlo, criminalizarlo, eliminarlo y, en última instancia, domesticarlo y someterlo a las normas generales.

Y ese ataque es generalizado contra todo el anime  que, insisto, no deja de sufrir los embates de la censura a lo largo y ancho del mundo dominado por los defensores de la llamada Revolución Conservadora, esto es: el mundo anglosajón y una Europa convertida de hecho desde 1945 en una simple colonia cultural, económica y política del mismo. Pero adquiere especial virulencia contra el género hentai y, dentro del mismo,  contra los subgéneros del lolicon y del shotacon.

Es más: el ataque contra estos es frontal, cuenta incluso con la habitual connivencia de políticos conservadores locales, y se envuelve, como suele ser habitual, en grandes palabras y dignos conceptos con los que todos, absolutamente todos, estamos de acuerdo cual es la protección de la infancia y el impedimento de la explotación sexual de los niños. ¿Quien va a discutir semejante principio?...y ahí es donde el ataque calvinista anglosajón juega a fondo la baza de la hipocresía. Utiliza el llamamiento de un consejo mundial contra la explotación sexual de la infancia en Río de Janeiro, celebrado en 2008, del que se hace eco nada menos que la UNICEF para exigir la prohibición de esos géneros.

Pero tenemos que recordar que el anime y el manga son simples dibujos, ficciones. En ese sentido el llamamiento de la UNICEF resulta tan estúpido como si alguna institución internacional exigiese la prohibición de las obras literarias, cinematográficas o de comic de género negro para luchar contra los asesinatos y la delincuencia. De hecho es lo que en este caso se pretende: vulnerar deliberadamente la libertad de expresión y de creación artística con la excusa de combatir el crimen. ¿se comprende la estupidez y el exceso?...sin embargo no es una circunstancia que podamos tildar de excepcional. Se encuentra en la base misma del asalto del puritanismo anglosajón contra la libertad de expresión y los posicionamientos culturales distintos de los suyos. Tanto es así que con las leyes impuestas en toda Europa al respecto, sin exceptuar España, hoy por hoy sería ilegal publicar una novela del calibre de la Lolita de Nabokov por considerarse apología de la pedofilia. Cierto es que esta todavía no se ha prohibido,  es a causa de su reconocimiento como obra literaria de calidad previo a la Revolución Conservadora. Pero es muy importante que sepamos que si se escribiese hoy en día no se podría publicar, sería ilegal en todo el mundo anglosajón y en toda Europa. Una vez más nos encontramos en la tesitura de siempre: con la excusa de la protección de la infancia, principio con el que obviamente todos estamos de acuerdo y que sirve para manipular fácilmente a los ciudadanos menos preparados intelectualmente, se ataca en realidad la libertad de expresión y de creación artística con un objetivo muy preciso que ya hemos explicado: imponer la reforma protestante sobre la libertad conquistada en el renacimiento.

Es preciso insistir en ello. El renacimiento surgió cuando la evidencia demostró que la forma de hacer, pensar y organizar la economía y la sociedad impuesta por el cristianismo era perjudicial e insostenible. Se volvieron entonces los ojos hacia el glorioso pasado de la civilización, del paganismo y se recuperó la libertad que es consustancial al mismo. Semejante giro ideológico no podía ser aceptado por los monjes de los provincianos y ultrarradicales monasterios del centro de Europa que lanzaron un movimiento reaccionario para aniquilar el renadimiento: la reforma. No es casualidad que Lutero se radicalizase como monje agustino tras visitar la Roma de 1510. Su fanatismo religioso cristiano solo podía escandalizarse ante la liberación de Italia en su retorno a la verdadera civilización que el cristianismo aniquiló pero jamás logró enterrar del todo. Desde entonces la guerra entre las libertades alcanzadas en el renacimiento y las reaccionarias sectas cristianas, especialmente las protestantes, que no han dejado de radicalizarse desde 1520, sobre todo al otro lado del Atlántico, en esa reserva de alumbrados fanáticos que son los Estados Unidos, y la lucha sigue en pie, con mayor virulencia si cabe desde que tras la década de libertad y avances sociales de 1968-1977, los radicales se sacaron de la manga la ya citada Revolución Conservadora, que sigue ganando posiciones. Desde 1977 la libertad en todos sus frentes no ha dejado de perder terreno, los avances sociales conquistados entre 1968-1977 también.

En ese contexto el ataque contra el anime hentai y sus subgéneros, no deja de ser una imposición imperialista de los tabúes religiosos de las sectas evangelistas sobre una cultura diferente, con otros parámetros y otros valores. Algo idéntico a lo que ya comentamos al tratar sobre Australia con respecto a la prohibición de alcohol y pornografía a los aborígenes. Venga la indicación de la UNICEF o no, es irrelevante, desde 1945 las leyes y organismos internacionales están al servicio de la imposición imperialista de los criterios políticos, económicos, sociales, religiosos y morales de los Estados Unidos. Y esto es mucho más cierto desde la caída de la Unión Soviética en 1991.

La excusa la conocemos, sabemos también que siempre utilizan subterfugios que les hacen aparecer como bienhechores de la humanidad, verdaderos filántropos progresistas, cuando en realidad tratan de imponer su radicalismo ideológico y su discurso único sobre el conjunto de la sociedad y las diversas culturas. Y, por cierto, sabemos también que sus métodos sencillamente no funcionan, en lugar de solucionar los problemas los enquistan y generan otros mayores. Piénsese  lo que sucedió con la Ley Seca o con las prohibiciones del consumo de drogas. El consumo en lugar de ceder se dispara y en lugar de estar normalizadas las vías de producción y distribución caen en manos de redes mafiosas haciendo aumentar la delincuencia y la corrupción. Prohiben por fanatismo, pero como no les acompaña la razón, crean problemas mucho más graves que encubren culpando de todo a los demás en lugar de a su forma equivocada de hacer las cosas. Tampoco nos debe extrañar, siempre lo hacen así. Basta mirar lo sucedido con la actual crisis para comprenderlo. La generó su equivocada y avariciosa forma de liberalismo salvaje pero se carga en el haber de los explotados por el mismo. Siempre hacen igual.

Claro que llegados a este punto cabría preguntarse de donde procede ese terror de los conservadores anglosajones a la diversidad de opinión, al debate o incluso a la libertad de creación en lo tocante a ese campo: la sexualidad infantil y juvenil. Sí, dicen que para evitar la explotación sexual y para proteger a la infancia...pero olvidémonos de la retórica propagandística y profundicemos más. Es preciso que lo hagamos porque se trata en la práctica de mejorar la educación de nuestros hijos apartándolos del fanatismo y los tabúes religiosos impuestos por unos sectarios poderosos pero alucinados.

Naturalemente que en estas páginas estamos en contra de la explotación sexual de los niños, pero sin embargo somos fervorosos defensores de un desarrollo equilibrado, natural y progresivo que esté libre de la absurda idea de pecado, que no se vea afectado por irracionales tabúes religiosos y evite en lo posible las prácticas de pedagogía tóxica y control mental.

Y ese es el gran problema que tienen los adalides de la Revolución Conservadora, que no buscan proteger a la infancia y la juventud, sino someterlas a sus tabúes religiosos procedentes de la idea semita de pecado adoptando los métodos que ya son tradicionales en los Estados Unidos: juramentos de pureza, que se obligan a prestar a niños de nueve años, y campañas de abstinencia que inició Reagan y que la administración de Bush hijo pretendió extender hasta los jóvenes adultos que permanecieran solteros.

Más aún: utilizan la herramienta de la edad de consentimiento, que podría ser incluso razonable bien empleada, pero que les sirve para falsificar el natural desarrollo sexual de los adolescentes elevándola indebida y falazmente hasta edades que en muchos países y estados se acercan o superan los 18 años. En otras palabras: se han recuperado las antiguas y superadas leyes de estupro y con idénticas intenciones de imposición moral. Pero esta dinámica perversa tiene otras derivaciones mucho más preocupantes. Se alarga la infancia y consiguientemente también la adolescencia que muchos psicólogos de las peores escuelas prolongan fácilmente hasta los 25 años cuando no hasta lo 30. De modo que la juventud se entiende comenzada en la treintena. Ergo, y este es el chiste, pueden proponerse políticas económicas y laborales, como no hace mucho sucedió en España, que aceptando el hecho de que la adolescencia prácticamente se prolonga hasta los 30 años estiman lícita la implementación de contratos laborales basura anclados en la precariedad y en salarios bajos. Es decir: que en el fondo, todo el discurso de la protección de la infancia nos lleva de hecho a la fabricación de una mano de obra barata y de aluvión al servicio de las empresas y en beneficio de las mismas pero en perjuicio de hombres y mujeres que, aun con los estudios universitarios terminados, no hablemos ya de los medios y de formación profesional, son considerados adolescentes y privados de sus verdaderas necesidades y aspiraciones personales y laborales.

Conque, mira por donde, defender el lolicon y el shotacon, la libertad de expresión y creación artística y la reivindicación de los avances en psicología, educación y libertad sexual de los setenta y el rechazo a las pretensiones sobre la educación de niños y adolescentes de los partidarios de la Revolución Conservadora nos conduce a un solo punto de partida: la defensa de la justicia social y de los derechos de los trabajadores, especialmente de los jóvenes, frente a la voracidad insaciable del capital.

Libertad y justicia marchan siempre unidas. Cualquier planteamiento en contra de la primera esconde siempre un ataque a la segunda. Es bueno que seamos conscientes de ello y de que en la práctica desde 1977 sufrimos un constante retroceso tanto de la libertad personal y de expresión como de la justicia social. Y va siendo hora de que nos rebelemos.

 NOTA.- la foto es de diebmx

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CENSURA: SMS´s DE CONTENIDO ERÓTICO (CHINA, 2010)

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 Pocos régimenes existen en la actualidad más nauseabundos, inmorales y despreciables que el de la República Popular China. En este país, como en la antigua Unión Soviética, se ha producido un fenómeno típico de los regímenes comunistas y que deja bien a las claras la máxima de que la dictadura, aunque transitoriamente necesaria, pervierte y desnaturaliza cualquier sistema socialista. Socialismo y democracia son, y deben ser, una sola y la misma cosa. Pero el marxismo ortodoxo establecía como sistema único de gobierno la llamada dictadura del proletariado y de aquellos polvos vinieron estos lodos.

Hemos explicado el proceso en más de una ocasión: dentro de esa "dictadura del proletariado" el partido se convierte en órgano rector, sus cuadros dirigentes se tornan en una nueva oligarquía, el sistema, autoritario y brutal, impide la crítica y la transparencia, surgen de este modo la desigualdad, la corrupción y la represión indiscriminada. Habitualmente, es una de las erapas clásicas del asentamiento de oligarquías poderosas, la lucha de facciones conduce a una tiranía personal sangrienta (Stalin, Mao) concluida la cual queda solo el poder omnímodo de las oligarquías más corruptas e inoperantes que nunca, alejadas del pueblo y de sus intereses y decididas a evolucionar hacia métodos de producción que les permitan un mayor enriquecimiento aprovechando las estructuras del estado pero sin tener que ocultar su estatus social y económico. En Rusia, el intento de reforma comunista de Gorbachov, llevó a su derrocamiento y a la adopción de un régimen capitalista basado en el expansionismo nacionalista que garantiza el control social, político y económico de las antiguas élites. Los chinos fueron todavía más inmorales: adoptaron una economía de mercado altamente intervencionista que garantiza el continuo enriquecimiento irregular de los jerarcas pero mantuvieron el eficaz sistema represivo del comunismo para tener controlada a la población e impedir cambios democráticos que minasen su privilegiada e innoble posición. En ese aspecto, la matanza de Tiannamen (1989) significó solo una pequeña anécdota. Nada que no se hubiera visto, incluso a mayor escala, en la China comunista durante la Revolución Cultural o incluso en otros periodos. La idea de la represión siempre es la misma: mantener en el poder absoluto a quienes ya lo detentan. El comunismo chino ha sido siempre un régimen salvajemente autoritario y ferozmente represivo, lo que diferencia a Tiannamen de otras campañas represivas anteriores es el hecho de que permitió a la deshonesta, sucia e inmoral oligarquía del partido comunista chino, lanzar su ideológicamente  inexplicable campaña del doble sistema: un capitalismo económico que les beneficia dentro de un esquema político de partido único y dura represión.

La postura del régimen chino es, sencillamente, insostenible. Si se permitiese un debate libre de ideas el poder del partido comunista se disolvería como un azucarillo en el agua. Durante la época de ortodoxia total, cuando política y economía eran férreamente comunistas, se podía estar de acuerdo o no con el régimen, pero este se encontraba legitimado por su propia ideología. Al adoptar la economía de mercado pero intentando mantener el control del partido sobre la sociedad, es evidente que los jerarcas chinos han perdido toda legitimidad, y lo saben. Su única esperanza de supervivencia y de mantenimiento de la privilegiada situación que poseen es impedir de raíz cualquier tipo de debate. Surge así el énfasis en la censura, el control social y el secretismo. Todo ello ya existía, por supuesto, en la época comunista, pero desde 1989 se ha agudizado precisamente por la pérdida de legitimidad del sistema de partido único y la pública falta de ética de sus dirigentes.

Y la censura y la represión se agudizarán porque la situación de los jerarcas se volverá cada vez más y más difícil. Es posible que logren escamotear a las nuevas generaciones la verdad de la evolución política desde 1989, que muchos jóvenes no sepan exactamente qué sucedió en Tiannamen pero no pueden ni quieren ocultar su nivel de vida al que estos jóvenes van a aspirar ni el contacto con el exterior. El capitalismo ha llevado inversiones a China y también trabajadores cualificados lo que favorece el contacto de los chinos con el exterior, cierto que en determinadas ciudades y a determinados niveles sociales, pero suficiente para generar una clase con mayor poder adquisitivo y ganas de modernización.

Cuando en 2004 se acotó lo que pretendía ser la primera playa nudista de China, en una alejada isla del sur, se produjo un gran revuelo social agitado por determinadas instancias políticas y sociales en nombre de la moral. Pero el pistoletazo de salida lo dieron unas universitarias, ocho o nueve, que aprovecharon sus vacaciones para bañarse y tomar el sol desnudas al modo occidental. La policía las avistó, quiso detenerlas, pero no logró alcanzarlas. La noticia saltó y corrió como la pólvora. Muchos, ya lo he dicho, se escandalizaron por aquella pública desnudez (el comunismo siempre fue pacato y mojigato, luego explicaremos por qué) pero otros defendieron la práctica nudista con el argumento de que era habitual en el Mediterráneo y en el Caribe y representaba un signo de modernización que no hacía daño a nadie. La presión fue tan fuerte que, a pesar de su oposición, y contando con que se trataba de un paraje remoto y fácilmente controlable, el gobierno chino aceptó autorizar aquella playa, que cercó convenientemente dejando entrar únicamente a los varones. Todo lo dicho representa tan solo una anécdota pero bien significativa de las tensiones entre la ideología atrasada defendida por el régimen y las ansias de libertad y modernización de una creciente clase ilustrada y joven que se materializa también en la proliferación de blogs críticos y en formas de relación que nada tienen que ver con la moral impuesta por el autoritarismo de Pekín.

 En China, como en todas partes, libertad de pensamiento, de expresión y de relación y libertad sexual marchan de la mano. Una de las características más típicas de los regímenes totalitarios, represivos y autoritarios sean del signo que sean, es, precisamente, la defensa de la "moral". Una moral que siempre adquiere los mismos perfiles represivos. Ello no es casual. Existe un libro fundamental en la renovación de la psicología, uno de esos que ya no se publican y cuyas tesis más revolucionarias los psicólogos americanos (también en aras del autoritarismo y la represión) se han encargado de muñir y pulir hasta eliminar sus aristas, escrito por Katharina Rutschky y titulado Schwarze Pädogogik en el que explica como los métodos educativos de las sociedades totalitarias y autoritarias coinciden siempre en unas mismas técnicas destinadas al control mental del educando para imponerle y obligarle a interiorizar un superego, una conciencia de pecado y de falta más o menos láica que le haga manipulable y le lleve a considerarse culpable y responsable ante una autoridad omnipotente externa (la iglesia, el partido) que se presenta como portavoz de un bien absoluto e indiscutible. Esos métodos incluyen ritos de iniciación (el juramento de pureza de los evangelistas americanos, nuestra primera comunión, la inclusión en organizaciones juveniles, sean las juventudes comunistas, hitlerianas, los flechas franquistas o los boy scouts), la aplicación de dolor y humillación, la implantación de un sistema de recompensas por "buena conducta", es decir: sumisión y obediencia, la total supevisión del cuerpo del alumno acompaña por la introducción de tabues físicos relacionados con los aspectos sexuales. De ahí la obsesión que tienen por la "pureza" de la infancia y su "protección" las sectas evangelistas anglosajonas, porque precisamente en ese control radica gran parte de su capacidad de lavado de cerebro de futuros adeptos adultos.

En otras palabras: la implantación y mantenimiento de tabúes físicos y sexuales es un eficaz medio de control mental y social por parte de organizaciones sectarias (en China el partido comunista, en el mundo occidental las diversas iglesias) que aspiran a dominar la sociedad y ponerla bajo sus normas. Esa implantación de tabúes se especifica en la vida adulta con una clara definición de los papeles sexuales que implican, a la par, una definida y clara compartimentación de los papeles sociales siempre tendente a la jerarquización social. Por eso mismo la vulneración de esos tabúes es una vía de libertad tanto en la educación temprana como en la vida adulta. Y lamentablemente esa guerra se está perdiendo, incluso se tiene abandonada, en occidente desde 1977.

Conociendo la importancia para el control totalitario de la sociedad y sus individuos, la existencia de tabúes sexuales y físicos y su mantenimiento mediante leyes represivas y control constante de una autoridad omnipotente y definida como referencia moral, no deben extrañarnos, pues, los esfuerzos del gobierno chino por controlar la moral sexual de sus ciudadanos. Eso sin contar con la excelente excusa que proporciona al estado represor el decir que controla las comunicaciones para "proteger" al ciudadano, sea adulto o menor. Con esa excusa queda justificado que se espíen las comunicaciones, que se vulnere la intimidad, que se persiga la disidencia...y no debe perderse de vista el hecho cierto de que las grandes empresas multinacionales, que usan a menudo la retórica del mundo libre y de la libertad para vender servicios en occidente (Google, Microsoft...) han colaborado, a cambio de beneficios, con la represión tanto china como estadounidense.

Pero el caso es que en agosto del 2009 el gobierno chino obligó a instalar de serie en los ordenadores que se vendiesen en China un programa que impedía entrar en páginas prohibidas (por supuesto también pólíticas) para, según decían, proteger a sus ciudadanos de la pornografía. Y ahora, en enero de 2010, también para sostener inmaculada la moral sexual de los chinos, han implementado un software que lee "palabras clave" de los mensajes telefónicos de texto para censurar e impedir que se intercambien aquellos de naturaleza erótica o sexual...lo bueno del caso es que solo en Shangay se han interceptado 70000 mensajes. La sociedad siempre tiende a la libertad, la normalidad y la vulneración de los tabúes artificiales y arbitrarios. Esa es la lucha y hay que llevarla a cabo conscientemente porque derribar esos tabúes es avanzar hacia la libertad.

NOTA- la foto es de Currents Chinese

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17/02/2010 13:22 disidenteporaccidente Enlace permanente. censura No hay comentarios. Comentar.

CENSURA: L´ESSAYEUSE (FRANCIA, 1976)

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En condiciones normales L´Essayeuse no hubiera pasado a la historia del cine. Su argumento era repetitivo incluso para 1976 (una mujer casada, burguesa, de edad madura pero en buen uso  físico que inducida por una amiga "liberal" y liberada comienza a practicar sexo a diestro y siniestro dejando atrás las convenciones morales impuestas por el cristianismo dominante en su clase), su género se encuadraba dentro de una primitiva corriente del porno cercenada de raíz por la aparición de los circuitos especiales de exhibición en la que los números de sexo real se incardinaban sin solución de continuidad dentro de un argumento con diálogos, desarrollo y pretensiones más allá de la simple pornografía. Y sus números pornográficos tampoco aportaban demasiadas novedades ni siquiera en su fecha de realización. De hecho, apenas nadie se acordaría de esta película de no haber sido condenada a las llamas inquisitoriales por una vigorosa campaña en defensa de la "moralidad" (cristiana, se sobrentiende) dirigida por un furibundo obispo francés...en Francia. De este modo una película que no hubiera trascendido apenas su explotación comercial acabó entrando en la historia de la censura y de la lucha por las libertades contra el totalitarismo de las sectas semitas en un momento en que, a nivel mundial, comenzaba a gestarse la reacción oscurantista y medievalista que a partir de la señora Thatcher y el presidente Reagan se conocería como Revolución Conservadora y que actualmente sigue en ciclo de pleamar sin haber alcanzado su cota máxima. Es una guerra en la que todavía estamos inmersos y que siguen ganando las posiciones más contrarias a la naturaleza, la razón y el progreso: los émulos más o menos disimulados de Savonarola.

Por ese motivo es bueno que nos ocupemos, siquiera sumariamente, de las circunstancias que llevaron a la prohibición y destrucción de esta película.

Para ello hay que prestar atención a un político mediocre y resentido que se lanzó a la senda de la traición con el único objetivo de alcanzar el poder en su grado constitucional máximo, la presidencia de la república: Valery Giscard D´Estaing.

El General De Gaulle cuya única discrepancia política con Petain era no aceptar la rendición de Francia en 1940 adoptando, por tanto, la misma idea nacional-católica del viejo mariscal en el fondo tan similar a la franquista, como ideario base de sus creencias políticas, abandonó el gobierno en 1946 cuando se decidió dar cabida en él a los socialistas. Probablemente ese hubiera sido el final de su carrera política de no mediar la disolución del imperio francés. Entre finales de los cincuenta y principios de los sesenta Francia perdió Indochina, se enfrentó a la sublevación de Argelia y tuvo que dar la independencia a sus colonias africanas bajo la presión de los Estados Unidos y la Unión Soviética a través de las Naciones Unidas todo ello en un marco de perpetua inestabilidad ministerial de la IV República provocada por un excesivo protagonismo de un parlamento fragmentado donde se gestaban alianzas frágiles y rápidamente fungibles.

En ese marco el descontento del ejército aumentó provocando en 1958 un encubierto golpe de estado: aviones de paracaidistas franceses destinados en Argelia salieron hacia París con intenciones poco claras, De Gaulle se presentó en semejante tesitura ante el parlamento y consiguió que este depositara en él plenos poderes presidenciales ante la amenaza que suponía la asonada militar (en 1981 el golpe de Tejero y Armada trató de imitar el esquema en España) acabando de este modo con la IV República y dando origen a la V, todavía vigente, sobre bases ideológicas estrictamente derechistas: valores cristianos y de libre mercado dentro de una Europa conservadora bien vigilada en el terreno político y moral.

Giscard D´Estaing, gaullista convencido y político ambicioso que veía en la implantación de la V República y el dominio político del gaullismo una senda cómoda para su ascenso al empíreo ministerial e incluso, a largo plazo, presidencial, medró con facilidad en el nuevo escenario. En 1962 era ya ministro de finanzas y economía. Pero los acuerdos internacionales de Francia, especialmente los relacionados con la Comunidad Económica Europea, y la situación del país, con las colonias perdidas y varias guerras a sus espaldas, no hacían precisamente fácil el cargo. Era preciso adoptar medidas anti-inflaccionistas (en 1960 se creó el franco nuevo para remediar el bajo valor del franco que valía un 1% del nuevo) y estas no eran precisamente populares. El resultado fue que en las elecciones presidenciales de 1965 De Gaulle estuvo a punto de perder precisamente por la impopularidad de su política financiera. ¿La solución?...sencilla: prescindir de su muy impopular ministro de finanzas: Giscard.

De pronto el ambicioso político se vio en la calle y con toda posibilidad de ascenso cortada. Su carrera política había concluido, nadie daba un franco, ni siquiera de los viejos, por él.

¿Qué hacer?...Si De Gaulle te cierra las puertas nada mejor que traicionar a De Gaulle.

En general la derecha nunca es simpática cuando gobierna, demasiado autoritarismo, demasiada gazmoñería, demasiada retórica y práctica aracizante...por ese motivo la baza habitual de todos los políticos derechistas que quieren ganar unas elecciones es presentarse como centristas, esto es: derechistas, burgueses y conservadores, pero sin alharacas ni excesos. El centrismo ha sido siempre una máscara light para el derechismo y un suicidio lento para la izquierda.

De modo que De Gaulle abandonó el gaullismo, organizó su propio partido, la Federación Nacional de Republicanos Independientes, algo así como un grupo de gaullistas sin De Gaulle, y  se dedicó a proclamar que el presidente y sus adléteres eran representantes conspicuos de la derecha mientras que él era un moderno y moderado centrista que asumía todos los valores de la nueva república (la democracia-cristiana como base ideológica, el libre mercado) pero con cierto grado de aperturismo. Simple maquillaje electoral que no le hubiera llevado mucho más allá de no encontrarse con los acontecimientos políticos y sociales que sacudieron a Europa y al mundo en la segunda mitad de la década de los sesenta y que arrastró al "centrismo" de Giscard hacia piélagos revolucionaros dificilmente imaginables en 1965.

Primero llegaron los famosos acontecimientos de mayo de 1968 que se quiera o no provocaron un profundo cambio en la mentalidad social no solo de Francia. Aunque las alteraciones ciudadanas fracasaron dejaron un legado ideológico de cambio que la derecha no pudo empezar a contrarrestar hasta finales de los setenta y contra algunas de sus consecuencias mejor asentadas sigue empeñada en combatir. En 1969 Dinamarca autorizó la pornografía, cosa que puede parecer anecdótica pero que en realidad tiene gran trascendencia. No en vano toda la política procedente de la superstición semita se muestra obsesionada por la "moralidad" y apegada a la censura de los comportamientos y representaciones sexuales, eróticos o simplemente de la exhibición del cuerpo. Esa ideología parte de la idea de que el cuerpo es malo por sí mismo y que el placer es simple y llanamente pecado, una sencación sucia y malvada prohibida por su dios y ha sido, es y será siempre virulentamente prohibicionista. Por ese motivo la pornografía, abarcando desde el simple desnudo a los más elaborados y multitudinarios actos sexuales, les horroriza, porque ataca directamente y disuelve con la normalización y el ejemplo la estúpida idea de pecado. De hecho es mejor arma revolucionaria para transformar la sociedad  que la guerrilla armada.

En todo el mundo derechista, en cuanto se autorizó la pornografía en Dinamarca, se miró a los Estados Unidos, bastión feroz del más rancio oscurantismo semita, para contar con una reacción legitimadora de una nueva represión (los americanos siempre cuentan con excusas médicas y psiquiátricas elaboradas por profesionales afines a las sectas semitas para justificar una represión "moral" de raíces puramente ideológicas y, desde luego, con los mejores aparatos represivos del mal llamado "mundo libre") pero el cálculo falló. Nixon trató de zanjar el asunto con una comisión presidencial que determinara que la pornografía generaba violaciones, violencia y todo tipo de males apocalípticos, sin embargo, contra todo pronóstico, dicha comisión se mostró favorable a la legalización y ya en 1970 se estaba realizando pornografía legal e industrialmente en San Francisco. Hubo un nuevo intento de cruzada en 1972, dirigida contra la película Garganta Profunda, pero se volvió a fracasar. Hubo que esperar al mandato de Reagan y a una nueva comisión presidencial en 1985 para llegar a las conclusiones que se esperaban en 1969.

Entre tanto, la carrera de Giscard se relanzaba al plantarse frente a De Gaulle en el referendum que terminó con su carrera política y en su afán de mostrarse moderno para ganar las elecciones no tenía más remedio que mostrarse afín a los cambios que estaba experimentando la sociedad.

Finalmente, en 1974 ganó las elecciones y presa de su propia retórica electoralista se vio forzado a autorizar la pornografía en Francia.

De hecho 1974 fue un año de libertad y liberación sexual en Francia, no en vano es el año de Emmanuelle (cuya segunda parte fue prohibida en Francia produciéndose el fenómeno contrario al experimentado con la primera en la que los españoles, todavía bajo las leyes del franquismo, pasaban a Francia para verla, en 1977 fueron los franceses los que tuvieron que pasar a España) o de la famosa exposición de Irina Ionesco en la galería Nikon de París.

Pero, claro, se trataba de un espejismo. La derecha, a la que Giscard pertenecía así como todos sus colegas de diversas siglas en el gobierno, nunca fue y nunca será sincera a la hora de aceptar los avances sociales en lo tocante a la emancipación con respecto a la "moral" procedente de la idea semita de pecado. Evidentemente no podían quitarse la careta ante la sociedad sabiendo que tarde o temprano iban a tener que enfrentarse a las urnas, necesitaban que su paso atrás viniera demandado por la propia sociedad o ,al menos, por un enorme clamor que pudiera hacerse pasar por mayoría moral de la misma.

Es ahí donde se buscó el apoyo de las asociaciones "civiles" subrepticiamente manejadas por las sectas semitas, en este caso básicamente por la iglesia católica.

El modelo, como no, ya había probado su eficacia en los Estados Unidos. Allí, con la televisión prosperando rápidamente y con el Código Hays de censura a punto de caer, se fundó en 1962 la Asociación por la Moralidad en los Medios de Comunicación que iniciaron, como en un chiste, un cura católico, un rabino judío, un pastor luterano y un pope ortodoxo y que hasta el día de hoy sigue estando sufragada y protegida por el ministerio de justicia y el congreso de los Estados Unidos. Esta moderna forma de censura e inquisición privada de las sectas semitas justifica, como siempre, su totalitarismo coercitivo partiendo de que su viciada moral es la Moral, la única cierta y verdadera, y que debe protegerse a la infancia y la juventud de la inmoralidad, es decir, de los usos e ideas que consideran ridícula la idea de pecado y la certeza supersticiosa de que el cuerpo y el placer son obra del demonio. Con esa excusa estas asociaciones se dedican a imponer lisa y llanamente una censura que los estados modernos, al menos hasta no hace mucho, no se atrevían a imponer directamente.

En Francia, para revertir el modernismo estratégico de Giscard, era necesario un escándalo y el bullicio mediático de un elevado número de siglas que pudiera presentarse como una parte importante de la sociedad (algo así como cuando aquí los antiabortistas salen a la calle arropados por el griterío mediático de las televisiones, radios y periódicos de la derecha, juntando un montón de asociaciones y reuniendo 50000 manifestantes traídos a Madrid desde todos los rincones de España y luego dicen que "solo" en Madrid se han manifestado un millón y medio de personas...hablábamos ya en el anterior artículo de la Santa Desvergüenza)...y la película escogida para armarla fue, precisamente, L´Essayeuse.

L´Essayeuse, ya hemos dicho que una película convencional en su género, se estrenó en un cine normal con clasificación para mayores de 18 años cumpliendo la legislación vigente en Francia en ese momento. Enseguida llegaron las protestas de los sectores conservadores encabezados por un obispo furibundo (cuyo nombre olvidaré voluntariamente), los Scouts de Francia (ya hablaremos de esta perjudicial asociación en su momento) y la Confederación de Asociaciones de Familias Católicas diciendo que esta película atentaba contra la familia e incitaba al vicio.

Las protestas consiguieron, en primer lugar, la creación de la categoría X que neutralizaba el efecto liberalizador de la pornografía reduciéndola a un ambiente marginal y restringido que reclamaba su condición pecaminosa y perjudicial. De hecho soy firme partidario de eliminar la clasificación X que considero como pura y simple supervivencia de la censura semita.

Pero esto no fue suficiente y el 15 de octubre de 1976 la película, su director y sus autores fueron formalmente denunciados por el increíble delito de apología del vicio (por cierto que declarar delito las "apologías" de lo que no gusta al poder es otra forma tolerada de censura y de atentado contra la libertad de opinión, expresión y pensamiento) y condenados, los jueces suelen ser conservadores y estar al servicio del poder establecido que es el que les paga, a multas de entre 400 y 10000 francos. Por supuesto apelaron, pero fue peor. La nueva sentencia aumentó sus multas a cantidades de entre 3000 y 18000 francos y determinó que la película y todas sus copias debían ser quemadas, se fechaba el 10 de junio de 1977.

Al año siguiente se reformaba el código penal francés poniendo fin a la modernidad estratégica de Giscard, en 1979 llegaba al poder en Inglaterra Margaret Thatcher y en 1980 Reagan en los Estados Unidos. La Revolución Conservadora que todavía sufrimos se había iniciado formalmente.

NOTA.- La foto es de Lumiago.

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21/01/2010 13:52 disidenteporaccidente Enlace permanente. censura No hay comentarios. Comentar.

CENSURA (INTRODUCCIÓN)

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La censura es inadmisible e intrínsecamente inmoral en todas sus formas y caracterizaciones, provenga del estado, de lobbys económicos o ideológicos o de asociaciones militantes que con sus gritos pretendan imponer sus criterios al resto de la sociedad. Este es un principio indeclinable que siempre se defenderá desde estas páginas y con toda la energía posible.

Cuando pensamos en censura solemos volcar nuestras miradas hacia regímenes abiertamente totalitarios e indeseables como el de China o los de los países islámicos. Pero no debemos confundirnos. A nosotros, ciudadanos de supuestas democracias, también nos afecta. Nunca veremos en los periódicos ni en las televisiones ni oiremos en las radios los problemas que verdaderamente nos afectan, ni se nos presentarán objetivamente alternativas ideológicas a las hegemónicas. Los medios de comunicación en su conjunto están orientados no a informarnos sino a dirigir nuestro pensamiento. Y no existe la prensa libre. No existe desde el momento en que los medios de comunicación pertenecen a grandes grupos económicos. Del mismo modo la concentración y alianza de grandes editores o productores con grandes distribuidores es una amenaza directa contra la libertad y la disidencia en todos los niveles del arte, la literatura y el mundo intelectual. Si alguna vez existió la contracultura ha quedado amortizada por las estrategias de mercado. En ese contexto la empecinada defensa del copyright (no propiamente de los derechos de autor, que son otra cosa) por parte de esas mismas grandes compañías no hace sino defender su situación de primacía y perjudicar de hecho a la renovación cultural y artística. En ese sentido puede afirmarse que si no es una forma de censura contribuye al menos a fomentarla.

Pero también en el irónicamente llamado Mundo Libre, el formado por las democracias liberal-capitalistas, existe la censura propiciada por el estado. Se defiende con la excusa de que emana del ordenamiento legal pero se oculta el hecho de que este no es neutral, antes al contrario responde a los concretos intereses de las élites dominantes. Así, por ejemplo, se protegen de la opinión y del escrutinio público instituciones de dudosa legitimidad o utilidad como, por ejemplo, en el caso español, la monarquía y las acciones de su titular, o se imponen por la fuerza ciertas premisas morales que solo son admisibles desde la perspectiva de un mal disimulado ultraconservadurismo que no ha dudado en mentir y fingir supuestas demostraciones científicas y difundirlas ad nauseam como verdades inapelables para dar cerrojazo a avances sociales de gran importancia que estaban gestándose en los años setenta del siglo pasado.

La excusa más habitual para establecer y mantener la censura es la de protegernos o, al menos, a la infancia y la juventud.

La realidad es muy diferente. Los motivos de la censura siempre son los mismos:

1-Acallar la disidencia con respecto a cualquier tipo de poder, sea político, social, económico o religioso.

2-Mantener la hegemonía social, económica y política de los poderosos.

3-Imponer a la sociedad los prejuicios morales de esas mismas oligarquías.

4-Mantener un discurso ideológico único, especialmente dirigido a la infancia y la juventud de tal modo que asimilen los valores e ideología de las oligarquías dominantes y al crecer sean adultos domesticados, sin atisbo de pensamiento propio, crítico o autónomo.

Allí donde el estado no se atreve a llegar, y puede llegar muy lejos puesto que dispone de infinidad de medios para legitimarse (la medicina, la ley...ámbitos que controla y que rara vez son contrarios al poder establecido), se impone la censura de las grandes empresas y cuando no la de asociaciones "representativas" que se dedican a alborotar y gritar en defensa de grandes principios y a menudo en "defensa de la juventud y la infancia" para detener en seco cualquier atisbo de disidencia ideológica. En ese campo deben inscribirse también las coacciones sociales del tipo de lo políticamente correcto o de la lucha contra las palabras "malsonantes"...son formas de censura cotidiana que tienen la misma finalidad que el resto del entramado represor.

Si la censura no fuese todavía hoy, en nuestros días y en nuestro entorno social, una amenaza presente, permanente y creciente, no habría motivo para preocuparnos por ella. Como la situación es justamente la contraria, es necesario que la estudiemos, la observemos y la denunciemos. Ese es el motivo por el cual abrimos esta sección en Disidenteporaccidente.

Periódicamente traeremos a colación diversos ejemplos de censura, antigua o moderna, y los analizaremos para ir descubriendo su finalidad última, sus mecanismos y, frecuentemente, su estupidez palmaria rayana en el ridículo cuando no directamente adscrita a un surrealismo perverso y arcaizante.

Espero sinceramente que el esfuerzo merezca la pena y llegue a alcanzar alguna utilidad.

NOTA.- la foto es de Entropyer.

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20/11/2009 17:32 disidenteporaccidente Enlace permanente. censura No hay comentarios. Comentar.