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NO ESTAMOS A LA ALTURA

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Un país que vota a a la derecha (sea la del PP, sea la criptofranquista de CiU, o cualquier otra) es un país atrasado, inculto, lastrado por la ignorancia y la escasa inteligencia de una inmensa porción de sus habitantes, gente fanática y manipulable que justifica su falta de moral, su escasa perspectiva intelectual y su adocenamiento conceptual identificándose miméticamente con los presupuestos de la élite económica que, es un designio de la historia, resulta siempre la capa más inútil, incompetente, inmoral y despreciable de una sociedad.

La oligarquía es conservadora porque el sistema le beneficia y por ese motivo estanca la historia y los regimenes políticos hasta convertirlos en apestosos pantanos donde solo la putrefacción es posible. El conservadurismo es la falta de avance e invito a mis lectores a reflexionar sobre lo que sucede cuando el agua se estanca. Exactamente lo mismo pasa con la historia.

Votar por la derecha es votar por la putrefacción de la sociedad, porque se acentúe la injusticia social, porque ascienda la influencia oscurantista de las sectas dominantes, porque el sistema económico y social se corrompa más convirtiéndonos en esclavos y sujetos de estafa por parte de los oligarcas y sus empresas...pero sobre todo es cerrar los ojos al presente y al futuro, y eso resulta todavía más grave.

Lo oligarquía, y los estúpidos que la apoyan, viven con un velo delante de los ojos. No quieren ver nada que no redunde en la ortodoxia de sus planteamientos, que son los que justifican su inmundicia moral y su depauperada función intelectual. Nada fuera de la ortodoxia ideológica y religiosa que fundamenta su predominio es admitido en las mermadas redes neuronales de los oligarcas. Eso significa la negación de problemas evidentes que están ahí pero se niegan a ver y la insistencia en aplicar medidas cuya ineficacia ha sido demostrada hasta la saciedad pero que son las únicas que mantienen y aumentan el poder de esa minoría dirigente. Es exactamente igual que si el capitán de un barco tuviera que llevar a su tripiulación a través del Sáhara e insistiera en hacerlo del mismo modo que en alta mar. Podemos imaginar las consecuencias.

Alineándose con los oligarcas únicamente se oposita al desastre, un desastre que pagaremos primero y con mucha más dureza quienes no pertenecemos a esa élite, es decir, la inmensa mayoría de la sociedad, incluidos los memos que votaron contra sus propios intereses para identificarse con los absurdos y nocivos presupuestos conservadores. Dicho desastre se extenderá por todas y cada una de las facetas de la realidad pero hoy me preocupa una en especial: la relacionada con el cambio climático.

La derecha ha demostrado sobradamente que la avaricia de sus mentores le nubla la vista con respecto al indispensable equilibrio natural. Su modelo ecológico es más que evidente allí donde llevan décadas gobernando: ladrillazo, insostenibles campos de golf, destrucción de la costa para construir innecesarias y gravosas urbanizaciones y puertos recreativos de lujo, insistencia en los combustibles fósiles...en una palabra: justo lo contrario del camino que debemos seguir.

Hoy llueve y hace algo de viento en mi ciudad pero ayer recibí un mensaje, con su fotografía correspondiente, de una amiga que se congratulaba de poder estar tomando el sol en su terraza ¡a 21 de noviembre!...porque hacía un calor insano, antinatural y mucho más que preocupante que solo se explica por el cada vez más irreversible cambio climático. Ella estaba contenta, a mi me gustó verla en tanga, pero me preocupé...sobre todo porque resulta evidente que no estamos a la altura de los desafíos que se nos vienen encima.

En lugar de romper con el pasado y buscar nuevas y mejores soluciones seguimos revolcándonos en la cochambre neoliberal del siglo XIX. Mal vamos y peor nos veremos.

NOTA.- La foto es de Studio.es

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22/11/2011 12:25 disidenteporaccidente Enlace permanente. acción verde No hay comentarios. Comentar.

CACIQUES Y LOBOS EN CASTILLA

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 Existe una sentencia del Tribunal Superior de Castilla y León declarando que autorizar la caza del lobo al sur del Duero vulnera flagrantemente la ley y es, a todas luces, un acto delictivo imputable a quienes lo cometan. A pesar de ello la Junta, presidida por el pepero Juan Vicente Herrero y con el beneplácito de la consejería de medio ambiente, que ocupa María Jesús Ruiz Ruiz, mantienen, insisto, atentando deliberadamente contra el ordenamiento jurídico español (práctica por lo demás normal en el partido al que pertenecen en constante rebelión contra las leyes del estado y contra el estado mismo desde al menos 1989 y sobre todo desde que perdieron el poder en 2004, acreditando su rancia raigambre de desacato democrático de la oligarquía a la que representan expresada por ejemplo en el golpe de 1936), dicha autorización.

 ¿Pero por qué desobedecer conscientemente la ley?...Es evidente que esta gente (lo pondría en diminutivo despectivo para expresar mejor mi opinión personal sobre ellos, no lo haré, sin embargo, por pura y simple educación) carece por completo de conciencia medio ambiental, que sus miras y sus perspectivas son estrechas, que proceden de un medio ideológico donde la ignorancia, la petulancia, el autoritarismo y el interés personal son los rasgos más reseñables y que resultaría iluso esperar en ellos una política moderna, conservacionista y evolucionada. No obstante la pregunta persiste: ¿por qué desobedecer consciente y descaradamente la ley?...claro, influye también la nítida sensación de impunidad que un estado débil y una sociedad enferma de apatía, ignorancia, cobardía y tardofranquismo persistente les ofrece. España es un cortijo para la oligarquía dominante, para la derecha más recalcitrante y los ciudadanos, en gran número, se limitan a quitarse la gorra, y los pantalones si conviene, delante de los señoritos y a sonreír e incluso jalear con entusiasmo mientras estos siguen haciendo de las suyas. El servilismo y la identificación ideológica con los poderosos son males muy arraigados en España, incompatibles con la democracia y signo inequívoco de persistencia de la ignorancia, la inmadurez del pueblo y del poco futuro que tenemos como nación.

De modo que cabría responder a la pregunta propuesta por dos veces con un simple: porque les da la gana y saben que no recibirán pena alguna por su delito.

Con todo la duda subsiste y viene acompañada de otras igualmente intrigantes: ¿por qué esa caza se impulsa tan solo al sur del Duero?¿Y por qué de pronto una consejera de medio ambiente como María Jesús Ruiz es ascendida nada menos que a vicepresidenta de la Junta?...si el partido que sustenta su gobierno tuviera una ideología moderna, progresista, preocupada por la sostenibilidad y el medio ambiente podría entenderse y hasta contemplarse como un buen síntoma, pero sabiendo que eso no es así, que la ideología que sustenta al PP es el más rancio y anquilosado nacional-catolicismo cateto vestido con los execrables ropajes del más duro neoconservadurismo anglosajón (los fachas hispanos son muy permeables a las modas, en el siglo XIX se dejaron llevar por el amañado parlamentarismo inglés, a comienzos del XX se mimetizaron con el fascismo, después de 1978 se disfrazaron de democrata cristianos a la italiana y ahora se les hace el culo coca cola con Bush y su panda de cabrones), sabiendo eso vuelve a plantearse el enigma: ¿por qué saltarse la ley estimulando la persecución de una especie protegida y en peligro de extinción que representa un orgullo colectivo para España?¿Por qué hacerlo tan solo al sur del Duero y a santo de qué en plena maniobra la consejera de Medio Ambiente promociona a vicepresidenta?...

Tratemos de dar con la clave de tanto misterio.

En Castilla y León el lobo  está expandiéndose fundamentalmente en espacios agrícolas extensivos, es decir, latifundios, y en los predios despoblados a causa de la emigración. En otras palabras: la misma causa, la misma injusticia social, genera al tiempo la despoblación humana de los campos castellanos y la consiguiente expansión del lobo en un marco donde su presencia dista mucho de ser perjudicial y conflictiva por el mero hecho de producirse en espacios despoblados,  vacíos, y teniendo siempre en cuenta el hecho significativo de que allí donde aparecen grandes núcleos rurales el lobo apenas necesita cazar puesto que encuentra alimento abundante en muladares y basureros. Por lo tanto, resulta evidente que la expansión del lobo, ni resulta ni puede resultar conflictiva. Y sin embargo nos están haciendo creer lo contrario ¿por qué?...¿qué intereses afecta dicha expansión?...Lo hemos dicho ya: el lobo se está extendiendo por los espacios despoblados y por los grandes latifundios en los que viene sustentándose desde tiempo inmemorial el caciquismo castellano, uno de los más importantes elementos desestabilizadores y más pesados lastres para la modernización de España.

La cosa viene de lejos. De cuando unas cuantas familias adineradas aprovecharon las desamortizaciones del régimen liberal después de 1833 (cuyos principales afectados no fueron los bienes ecleciásticos como nos han hecho creer, sino los montes y bosques comunales que pasaron fraudulenta y masivamente a manos privadas) para adueñarse de enormes parcelas de tierras que fueron a unirse con los ya existentes latifundios de origen nobiliario (la jurisidicción señorial fue eliminada por las nuevas leyes pero se respetó la propiedad de los mismos) y eclesiástico conformando un poderoso conglomerado de intereses que dominó la política española durante siglo y medio generando, con su exclusivismo, el distanciamiento de las oligarquías periféricas que siguieron caminos semejantes originando nacionalismos centrífugos opuestos al nacionalismo "españolista" que en realidad escondía, y esconde, los intereses de una muy concreta clase terrateniente castellano-extremeño-andaluza que andando el tiempo extendió sus tentáculos a otros campos de la economía.

De hecho, el gran problema que sufre hoy en día España en cuanto a viabilidad unitaria no procede en realidad de los nacionalismos periféricos, igualmente despreciables y obsoletos, si no del dominio de este primer nacionalismo "español" (en realidad de los latifundistas mesetarios) que dominó la política y aspiró a controlar toda la economía. Fueron ellos quienes generaron descontento haciendo primar sus intereses agropecuarios sobre los industriales de la periferia y los grandes responsables del atraso industrial y social de España. Hay que decirlo: nos hubiera ido mucho mejor si el país lo hubieran dirigido las oligarquías catalanas y vascas.

Pero dominaron estos latifundistas mesetarios que tras un azaroso periodo de búsqueda institucional (1833-1876) lograron imponer el sistema canovista, modelo político que no han superado y al que tienden constantemente desde 1978. Se trata de un parlamentarismo de proscenio, simple representación, manejada por los caciques locales y nacionales dentro de un oscuro entramado de intereses que dirigen el país sin permitir el necesario juego ciudadano de la verdadera democracia.

Fueron estos oligarcas mesetarios, estos caciques atrasados y sin cultura, quienes se inventaron España, al menos la España centralista, agrícola, atrasada, ultracatólica y detestable que siguen defendiendo como única España posible cuando, en realidad, cualquier avance pasa por abismarla en el olvido y recuperar proyectos modernos, integradores, conciliadores y verdaderamente democráticos. Fueron esos caciques mesetarios quienes forjaron la "España" moderna a la medida de sus intereses y se encargaron de imponerla, con alharacas patrioteras, absurdamente imperiales, reconstrucciones interesadas del pasado y con la complicidad de la iglesia y el ejército, un ejército que también se inventaron y reconstruyeron ellos a raíz de las guerras carlistas. Así las cosas no es de extrañar que la generación del 98, regeneracionista y por lo tanto conservadora "descubriera" el paisaje de Castilla, ni que la Falange naciera precisamente en los campos castellanos y adoptara un ideario atrasado, estúpido, inviable, que lejos de presentar ninguna innovación era el propio de estos señoritos de casino provinciano: agrario, contrario a la industria, clasista, defensor de esa "España imperial y católica" de opereta, de esa España unívoca, centralista, excluyente y atrabiliaria donde los caciques, el ejército y la iglesia imponían sus intereses al común de la sociedad provocando la miseria y el atraso del país. No es de extrañar tampoco que fueran los principales puntales del golpe franquista de 1936 y los más entusiastas palmeros de la subsiguiente dictadura franquista que vino a imponer su ideología al conjunto del país, y ello, lo sabemos, por la fuerza de las armas, la tortura y el asesinato sistemático. Por lo tanto tampoco es de extrañar que todavía en nuestros días esa meseta castellana sea uno de los feudos tradicionales de los herederos naturales del franquismo y la ideología canovista: el PP.

Curiosamente la propia persistencia de esa ideología y del latifundismo caciquil que la sustenta fue la responsable de la decadencia castellana (y de otras zonas de España, como Aragón, no hablemos ya de Andalucía, Galicia o  Extremadura) y de la intensa emigración a la que sus pobladores se vieron forzados durante gran parte del siglo XIX y casi todo el XX. Los latifundios y la mentalidad agrícola, contraria a la industria y a la modernización en las regiones donde ellos mantenían sus intereses agrarios y por lo tanto deliveradamente empeñada en impedir el enriquecimiento de las mismas con la adopción de otras formas económicas, convirtieron a Castilla La Vieja en un desierto permitiendo la expansión del lobo, como hemos dicho, en un  campo abandonado donde dificilmente afecta a intereses generales.

Entonces, y volvemos a nuestra pregunta: ¿a quien molesta el lobo en Castilla?...¿habrá que decirlo? A los latifundistas, a los caciques de siempre que mantienen el control político de la región gracias a los siglos de postración popular (Castilla perdió su naturaleza política con la derrota de los comuneros pasando a convertirse en una colonia interior) y de adoctrinamiento sectario de la iglesia y los poderes fácticos localmente establecidos desde siempre. De ahí que los intereses de esa casta perjudicial aunque dirigente, sean los que todavía primen en la región.

Quizá resulte extraño que la presencia del lobo devenga molesta en estos grandes espacios latifundistas que en muchos casos ni siquiera se explotan siendo rentables a sus propietarios gracias a las subvenciones europeas. Podría hablarse, y suele ponerse esa excusa, de los daños causados al ganado. Pero se trata de una excusa falsa. Esos daños, cuando se producen y se acreditan debidamente, son debidamente compensados por el estado de acuerdo con la ley. El lobo, aunque pretendan convencernos de lo contrario, no representa un verdadero problema para la ganadería. ¿Entonces?...

Existen dos factores. Por un lado el atavismo intrínseco de estas mentalidades que siguen ancladas en esquemas cuanto menos decimonónicos. Cierto que estas gentes han estudiado, han viajado...pero siempre dentro de sus mismos círculos y sin haber evolucionado realmente. Basta para demostrarlo constatar que sus ideas políticas y sociales son las propias del canovismo. Basta ver cómo se comportan, cómo hablan, cómo se visten para comprender que siguen siendo los de siempre. En todo caso, cuando disponen de dinero suficiente, van a estudiar a los Estados Unidos y, claro es, allí no aprenden nada bueno, tan solo refuerzan sus deformaciones mentales parafascistas.

Dentro de ese atavismo, y de su innata avaricia, se enmarca el gusto por la caza que entienden como divertimento de élite y negocio lucrativo. Por ese motivo la Junta, dócil instrumento en sus manos, ha querido potenciarla introduciendo masivamente grandes ungulados en los cotos de caza. Por supuesto, esta presencia de ungulados de gran porte no vino sino a favorecer la prosperidad del lobo, que por primera vez en décadas, venía a disponer de sus presas naturales. Pero, claro, nadie compensa a un "propietario" cuando una manada de lobos caza un ungulado. De hecho se trata de un acto natural que solo adquiere una dimensión económica cuando un particular, el cacique de turno, se arroga ilegítimamente el campo y la fauna como un recurso de enriquecimiento. Que los lobos cacen y devoren un ciervo es lo normal. Que un cacique lamente este hecho porque le priva de vender la vida de ese animal por una sustanciosa cantidad a otro rico que se divierte asesinando indefensos animales solo puede tacharse de aberración. Tal es, sin embargo, la raíz de la animadversión de determinadas clases sociales y políticas contra el lobo en Castilla y León.

Evidentemente, de momento, todavía no es posible arrebatar al lobo su condición de especie protegida y devolverlo a la antigua de alimaña a exterminar. Saben que no podrían, que existe una sociedad fuera de sus dominios sociales e ideológicos, fuera incluso de nuestras fronteras, que lo rechazaría con firmeza. Por este motivo no dan ese paso. Sin embargo, y con la excusa de los problemas ganaderos, se las arreglan para sacarse de la manga cazas "legales", bendecidas por la administración regional y, especialmente, al sur del Duero.

Y así volvemos de nuevo a la misma intrigante pregunta: ¿Por qué molesta tanto a la Junta de Castilla y León la expansión del lobo al sur de este río, por qué la consejera de medio ambiente, que evidentemente carece por completo, como el resto de su partido, de conciencia ecológica, es promocionada a la vicepresidencia regional?...

El enigma se aclara si nos enteramos de que esta misma consejera, evidentemente siguiendo la política de su gobierno y de su partido y atendiendo a intereses tan miopes como escasamente lícitos, tuvo la desvergüenza de paralizar la creación del necesario parque natural de Candelario para, en su lugar, ampliar la estación de esquí de La Covatilla. El soniquete justificativo de este desafuero, coreado estúpidamente por algunos comarcanos, es el de siempre: desarrollo económico, empleo...mentiras. No se trata en este caso, como en otros similares, de elegir entre la prosperidad o el abandono sino entre modelos económicos: el sostenible que respeta el medio ambiente y distribuye la riqueza más o menos equitativamente entre todos los habitantes del territorio o el depredador anclado en la especulación que destruye el paisaje y el medio y promociona un modelo de desarrollo encanallado en un concepto del turismo ya anticuado, el del ladrillazo, que, además, perpetúa el caciquismo concentrando la riqueza allegada en unas pocas manos y convirtiendo a la mayor parte de los comarcanos en meros asalariados. El primero asegura oportunidades de negocio y de arraigo a todos respetando el medio, el segundo enriquece a unos pocos convirtiendo a la mayoría de la población en mano de obra dependiente y prescindible, fácilmente sustituible por gente venida de fuera en condiciones más precarias y, por lo tanto, potencia el problema de la emigración. Es más de lo mismo, idéntica mierda a la que lleva padeciendo Castilla, y toda España, desde hace décadas. Por supuesto los enemigos del lobo, los miembros del gobierno de la Junta, el partido que les sustenta y sus cómplices prefieren el segundo esquema: depredar y destruir el medio ambiente, comprometer el futuro lejano de la comarca y propiciar una concentración asimétrica de la riqueza que aumente el poder de los que ya son ricos y haga más precaria la situación de los demás. Lo malo del caso es que hay muchos lo suficientemente estúpidos como para dejarse engañar.

Y lo de La Covatilla no sería nada de no gravitar los intereses económicos de los caciques castellanos en la órbita de la podrida gestión económica, política y medio ambiental de Madrid, otra comunidad autónoma gobernada por el PP con idénticos criterios a los hasta aquí descritos. De hecho Madrid y Castilla y León comparten una frontera donde el PORN, el plan de ordenación de recursos naturales orquestado por los chicos de Esperanza Aguirre, trata de soslayar la necesaria protección de la sierra adelgazando al máximo (a veces limitándolo exclusivamente a las estrictas cumbres de los montes) el proyecto de parque natural de Guadarrama para propiciar un "desarrollo" basado en la especulación urbanística y en la simple y llana corrupción: ladrillo, campos de golf, innecesarias estaciones de esquí...en resumidas cuentas el mismo problema que hemos visto al tratar sobre La Covatilla: deliberada elección del peor y más destructivo modelo de desarrollo que es, sin embargo, el que beneficia a los caciques de siempre en detrimento del grueso de la población.

En ese contexto Castilla y León, tristemente sumida todavía en el caciquismo y con un gobierno regional del PP que representa sus intereses en lugar de tratar de desarraigarlos y favorecer al pueblo, pretende convertir su territorio al sur del Duero en el patio trasero de Madrid, una prolongación natural de los sucios negocios capitalinos a costa del medio ambiente, del futuro de sus pueblos y ciudadanos y, claro está, del lobo.

Así quedan resueltas las dudas que nos planteábamos al principio: ¿a quién le molesta la expansión del lobo al sur del Duero?...a los caciques especuladores que han decidido tomar las más destructivas e inmorales decisiones políticas, económicas y medio ambientales para seguir enriqueciéndose a costa del bien y del patrimonio común, continuar expandiendo la cenagosa cultura de la corrupción política y social y aumentar su riqueza a costa del futuro de sus conciudadanos.

Defender la protección del lobo al sur del Duero y la creación de los referidos parques naturales es en este caso sinónimo de defender la modernización y el futuro de toda esa zona y el enriquecimiento de sus habitantes. Tan sencillo como eso.

Lobos y ciudadanos tenemos un mismo enemigo: el caciquismo, sinónimo de especulación urbanística y corrupción política. Cada lobo cazado al sur del Duero es un clavo en el ataud de los intereses del noble y castigado pueblo castellano. Evitémoslo.

NOTA.-La fotografía es de dalliedee

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CAMINO DEL SUICIDIO COLECTIVO

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Recientemente el informe Planeta Vivo de WWF hizo público el hecho de que la población mundial utilizó los recursos de un planeta y medio para autoabastecerse en el año 2007 destacando además que, de seguir con los actuales modos de gestión económica, poblacional y de recursos, en 2030 necesitaríamos los recursos de dos planetas para mantenernos y en 2050 de tres con la particularidad de que ya en la actualidad el consumo mundial ha superado la capacidad de regeneración de la tierra. Todo ello en un marco de constante y geométrica desaparición de la biodiversidad causada por dicho modelo de gestión que tiende al monocultivo (a menudo de carácter transgénico que solo beneficia a unas pocas multinacionales dueñas de las patentes) y a la persistente destrucción de hábitats en pro de la especulación de todo tipo.

No hace falta ser demasiado listo para sacar conclusiones: vamos de cabeza al desastre ecológico lo que implica un enorme cataclismo para la humanidad. Somos demasiados, gastamos más de lo que tenemos y ensuciamos todavía más... la tierra sin embargo es un ecosistema de recursos limitados y tendente al equilibrio. Y esa es una realidad que o aceptamos racionalmente adaptándonos a ella o se nos impondrá por las malas mediante una crisis de subsistencias (con posibles secuelas asociadas que no podemos prever) que diezmará nuestro número y que aunque afectará en mayor medida y primero a los que ahora son más pobres, no perdonará a los ricos. Mal que nos pese, y aunque no queramos verlo, vamos todos en el mismo barco y, si se hunde, naufragaremos todos. De ahí que las únicas formas válidas para salir del atolladero sean globales, solidarias y tendentes a la igualdad en el reparto de la riqueza. El capitalismo solo puede conducirnos a la destrucción. Sencillamente se trata de una ideología obsoleta, anticuada y mal concebida cuya aplicación, llevada al extremo, como ahora sucede, solo tiene una meta: la catástrofe.

En realidad no es nada que no se haya visto ya en la historia. Por el contrario es algo muy frecuente en ella: una élite se hace con el poder, abre un ciclo de prosperidad basada en la simple explotación irracional de recursos que refuerza su poder y su ideología y sigue con esa dinámica hasta que rebasa la capacidad de los recursos sobre los que se sustenta y acaba viniéndose abajo como el ídolo de barro que era. Sin ir más lejos semejante ciclo acabó con las ciudades mayas y puede verse en otros muchos lugares, culturas y épocas. La diferencia radica en que antes este tipo de catástrofes eran regionales y ahora será planetaria, no caerá una civilización determinada y localizada, caeremos todos.

La receta de WWF para salir del embrollo es bastante tímida. Se limitan a decir que debemos cambiar de modelo energético y de dieta. Pero la realidad es otra mucho más cruda y difícil de aceptar: necesitamos un salto evolutivo, un cambio cultural inmediato y completo.

Sencillamente no podemos seguir rigiéndonos por las anticuadas ideas y modos de hacer que han delineado la decadente civilización que nos conforma. Muchas de estas ideas, se ha demostrado a lo largo de diferentes artículos de este mismo blog, proceden de la edad del bronce (las religiosas asimilables a la superstición semita) otras, las más modernas, de las burguesías calvinistas del siglo XVI reducidas a sistema ideológico en el XVIII (capitalismo, liberalismo...)

Aunque nos pese reconocerlo, cimentamos nuestro modelo social, ecológico, económico y moral en ideas periclitadas, amortizadas, que nunca fueron buenas pero han perdido todo sentido confrontadas definitivamente con la realidad objetiva que nos alberga. Y tenemos que cambiar. Ahora, no mañaña, puesto que se nos acaba el tiempo.

 Los oráculos del poder, dentro de sus torres de marfil propagandísticas gustan de contraponer las supuestas (y evidentemente falsas) bondades de su ideología y su modo de hacer las cosas, con el comunismo, el fascismo o el integrismo islámico. Todos los que no comulgan con sus ideas son tachados de marxistas y comparados con Stalin y Kim il Jong, de nazis y comparados con Hitler y Mussolini o identificados con Bin Laden. Se trata, en realidad, de una disputa falsa. Obviamente necesitamos una revolución que abisme en la nada el actual pensamiento dominante en todas sus variantes pero dicha revolución no consiste en elegir modelos alternativos dentro del mismo sistema ideológico sino en generar ideas nuevas.

La alternativa ideológica, moral y ejecutiva que precisamos implantar a la mayor brevedad posible no consiste en eliminar el capitalismo para abrazar el comunismo marxista ni el salafismo islámico ni ninguna forma de fascismo. Todo eso sería continuar atados a ideas antiguas igualmente nocivas e inoperantes frente a la realidad objetiva.

Necesitamos, en primer lugar, asumir el hecho de que los recursos disponibles son limitados y que el único modo de poder disfrutarlos es adaptarnos a ellos. Nuestro número debe disminuir drástricamente y a cifras verdaderamente sostenibles, y mantenerse estable en el tiempo. Para ello deben combatirse con la máxima dureza todas las creencias procedentes de la superstición y sus modos sociales derivados que tiendan a la proliferación sin control empezando por todas las religiones, sectas e ideologías que parten del nefasto "creced y multiplicaos" de la Biblia...de hecho toda la superstición semita en su conjunto debe ser combatida. Los fanáticos que se aferren a ella en cualquiera de sus formas deben ser considerados enemigos comunes de la humanidad e individuos perturbados, privados de su buen sentido por un lavado de cerebro realizado dentro de sus sectas, organizaciones nocivas cuya existencia no debe ser permitida. El primer paso de nuestro salto evolutivo ha de consistir en librarnos de la superstición, especialmente la de origen semita que es la más dañina y extendida. Ni el cristianismo ni el judaismo ni el islam, doctrinas  alucinadas, contrarias a la razón y ancladas en concepciones de la edad del bronce, pueden seguir siendo toleradas, respetadas y protegidas. Son causa principal del mal que nos afecta y por lo tanto parte de la salvación consiste en erradicarlas.

En segundo lugar es preciso admitir que la humanidad debe gestionar los recursos existentes mediante criterios de racionalidad y justicia y que por lo tanto la codicia personal debe quedar siempre supeditada al interés común. La verdadera riqueza es aquella que beneficia a todos dentro de un marco de gestión sostenible. No es racional ni moral que unos sean demasiado ricos mientras otros perecen en la miseria. Tampoco es inteligente un sistema basado en la acaparación de recursos. La tesaurización, y es un hecho conocido desde antiguo, no beneficia ni al que acumula ni a la economía que se ve privada de la circulación de recursos. Tampoco es un sistema aceptable el que pone el conjunto o gran parte del entramado económico al servicio de unas pocas fortunas dominantes. De ese modo lejos de crear riqueza se destruye. Solo cuando la riqueza es compartida por todos y fluye libremente (lo que excluye de facto la especulación, que debe no solo penalizarse sino perseguirse e imposibilitarse por ley) puede hablarse de un sistema económico sano. Evidentemente semejante forma de distribución de los recursos impide de facto las grandes acumulaciones, pero garantiza un alto nivel de vida al común de la humanidad.

Soy consciente de la dificultad de llevar a cabo este salto evolutivo dentro de la decadente, despreciable, ignorante, desequilibrada, enloquecida y mal gestionada sociedad actual. Tampoco me preocupa demasiado. Es solo cuestión de tiempo que, si no damos este salto evolutivo, la propia naturaleza nos imponga la regulación. No será agradable y, desgraciadamente, tampoco servirá para hacernos evolucionar. Los que sobrevivan casi con toda probabilidad acabarán involucionando. De hecho, en muchos aspectos, ya lo estamos haciendo.

 

 

NOTA.- la fotografía es de Charly Morlock

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15/10/2010 18:54 disidenteporaccidente Enlace permanente. acción verde No hay comentarios. Comentar.

BUENAS MEDIDAS.

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Si hay algo que me moleste, y basta repasar los artículos aquí albergados para comprobarlo, es alabar los actos de un ministro de la monarquía. Sobradamente  conocida es mi posición respecto al régimen que vivimos y sus implicaciones sociales, políticas, culturales y morales. No obstante hay que convenir en que incluso el régimen menos conveniente puede desarrollar políticas acertadas y realizar actos aplaudibles. Pensar otra cosa es una postura maniquea, infantil y estúpida. Y ,cuando se critica, es preciso estar dispuesto tanto a rectificar, si uno se equivoca, como a consignar los aciertos si estos se producen. De modo que no me queda más remedio que expresar mi acuerdo con un par de medidas anunciadas por el ministerio de medio ambiente (me niego a escribir el larguísimo nombre oficial, todos nos entendemos) y aplaudir a su máxima representante, la ministra Elena Espinosa y al equipo político y técnico que la sustenta. Me refiero en concreto al deslinde de la costa del Parque Natural de Doñana y a la elevación de los caudales ecológicos del Tajo y el Ebro.

Son ambas medidas voluntariosas sometidas a todos los azares del maniobrar político y en peligro, por lo tanto, de ser batidas o suficientemente descafeinadas como para quedar reducidas a simples titulares sin trascendencia real. Por ese motivo, y para una vez que siento algo de ilusión y confianza sobre actuaciones de nuestros políticos (en general ineficaces mediocres e ignorantes cuando no corruptos o excesivamente preocupados por su propio medro personal, en general nefastos, y hablo sin distinción de siglas), creo mi obligación moral expresarlo desde este pequeño rincón del mundo que tan a menudo sirve únicamente para la queja, la indignación y el lamento.

El deslinde de Doñana, en la práctica una protección del litoral próximo al parque natural entre la playa de Matalascañas y la desembocadura del Guadalquivir ha sido contestada y parece que va a ser recurrida por la Junta de Andalucia bajo excusas competenciales y barata demagogia técnica. Ello podría obedecer a simples cuestiones institucionales que, en cualquier caso, no deberían entorpecer, por pura gazmoñería jurisdiccional, medidas de protección efectiva de un terreno amenazado y de máxima importancia para la supervivencia del parque y de su biodiversidad.

Porque no debemos olvidar nunca dos factores del máximo relieve en este tipo de asuntos: que cualquier parque natural, y muy especialmente el de Doñana, es siempre una plaza sitiada por la especulación urbanística y agraria, y que todo poder, pero especialmente los regionales y locales, viven infectados de caciquismo, intereses oscuros y oculta corrupción. No importan las siglas ni las tendencias aparentes. Al final todo ayuntamiento, todo gobierno autonómico, acaba de un modo u otro infectado por los caciques locales. Es un hecho triste, pero constatable. Todos lo sabemos y en general apenas debemos hacer otra cosa para verlo que mirar a nuestro ayuntamiento o a nuestra comunidad autónoma. Por ese motivo es preciso desconfiar siempre de este tipo de administraciones y examinar muy detenidamente los contactos y manejos de presidentes, consejeros y demás caterva ejecutiva (y hasta judicial).

Y el problema es que la franja que ahora pretende proteger la Ley de Costas lleva décadas siendo codiciada por la especulación urbanística para acabar convirtiéndola en una especie de Manga del Mar Menor dedicada al ladrillo y el turismo aislando de este modo el parque de su salida natural al mar. Se trata este de un peligro aparentemente exorcizado pero nunca desdeñable. Como tampoco puede desdeñarse el asedio que sufre Doñana a manos de los agricultores (y es este un vocablo que a menudo en estas tierras no se refiere a pequeños productores sino a latifundistas con pocos escrúpulos y menos conciencia social y ecológica) a causa de sus recursos hídricos. Este mismo verano ha sido descubierta una balsa ilegal que pretendía desviar el agua que afluye a las marismas para llevarla a una plantación de caquis, otra balsa ilegal fue descubierta el año pasado, y si hiciéramos un censo detallado de incidentes similares en las últimas décadas seguramente acabaríamos llevándonos las manos a la cabeza. Doñana, a pesar de su fama mediática y de su importancia biológica, está en constante peligro, molesta a los latifundistas de la zona y por eso preocupa escuchar a la Junta argumentar que la Ley de Costas puede proteger la primera línea de dunas costeras pero no así la segunda, que definen como no costeras, y mucho menos ecosistemas como los pinares y los sabinares que fijan las dunas permitiendo el asentamiento de otras plantas. Conociendo la voracidad del expansionismo de la especulación urbanistico-turística en nuestro país y el deseo de arrebatar territorio cultivable al espacio protegido uno no puede sino preocuparse ante las consecuencias (no posibles sino seguras) de dicha salvedad y preguntarse qué intereses se esconden detrás del excesivo celo competencial y leguyeril de la Junta. Yo no lo sé, pero me preocupan.

No obstante, el de la protección o no de todo el arenal que separa el parque del mar y el acoso de las extracciones ilegales de agua son solo dos de los peligros potenciales que amenazan Doñana. Hay otros ,incluso más inquietantes, como el apoyo del derechista sindicato agrario Asaja-Sevilla, dirigido por un individuo impresentable como Miguel Afán de Ribera (expedientado en 2002 por delito ecológico en una de sus fincas cercana a Lebrija donde al parecer realizó obras con maquinaria pesada contaminando un ecosistema acuático protegido donde existía una reserva de fartet, pez autóctono en peligro de extinción), a los cultivos transgénicos en las cercanías del parque. Y lo triste es que este indiviudo y su organización forman parte del patronato de Doñana. La maldad y la inmensa estupidez de los especuladores y oligarcas no descansa nunca y nos obliga a estar siempre en guardia contra sus acechanzas. Por ese motivo, que el ministerio de Medio Ambiente, a través de la Dirección General de Costas y utilizando la Ley de Costas como instrumento legal tome el control de esta zona para protegerla en su totalidad es una muy buena noticia. Una excelente actuación del ministerio que conviene aplaudir y apoyar...del mismo modo que conviene vigilar de cerca los oscuros intereses que acechan Doñana. Y en este sentido agradeceré a mis lectores (especialmente a los andaluces, que estarán mejor informados) cualquier información al respecto.

Otra buena noticia es la determinación de la Secretaría de Estado de Medio Rural y del Agua de aumentar, doblar en el caso del Tajo a su paso por Aranjuez, el caudal ecológico del Ebro y el Tajo. Claro que se trata de una buena noticia relativa ya que responde a la puesta en práctica de una directiva comunitaria del año 2000 que ha tardado toda una década en empezar a pensar en aplicarse a causa del peso político que determinadas comunidades y el partido que en ellas gobierna (corrupto, ineficaz y de ideas obsoletas, verdadero ejemplo del atraso formativo y moral de determinadas oligarquías provincianas de nuestro país) tuvieron en la España del Aznarismo y la falta de decisión del gobierno de Zapatero desde 2004. Ahora por fin, con diez años de retraso y bajo la amenaza de unas elecciones anticipadas y de un cambio de gobierno que devuelva al poder al PP y de al traste con la iniciativa, parece que empiezan a tomarse cartas serias en asunto tan importante.

El caso del Tajo es especialmente esperanzador, aunque parece que Castilla-La Mancha va seguir sufriendo el espolio de las oligarquías del ladrillo y los campos de golf de Levante durante mucho más tiempo.

Sin embargo el plan estipulado, aunque seguramente mejorable, no deja de ser interesante y, como he dicho, esperanzador. Se trata de construir sendas depuradoras en Madrid y trazar una conducción que lleve ese agua depurada a la cuenca del Tajo pasando de los 6 metros cúbicos por segundo que ahora lo transitan a los 12 y obligando a Murcia a justificar sus necesidades cuando quiera recurrir al trasvase Tajo-Segura que por regla general casi triplica el caudal de agua que pasa por Toledo. En otras palabras: que el 75 % del agua del Tajo se desvía hacia Murcia dejando para Castilla-La Mancha un mísero 25%. La justificación de ese expolio son los dos millones y medio de personas que beben agua del Tajo en el Levante y el sostenimiento de las extensas plantaciones de cítricos, pero lo cierto es que el trasvase Tajo-Segura tuvo efectos nefastos e insostenibles propiciando un modelo de producción y enriquecimiento especulativo basado en el abuso de los recursos hidrícos. Lo primero que sucedió en cuanto se dio luz verde al trasvase fue la multiplicación de las fincas de regadío en Murcia razón por la cual el agua que venía a subvenir a ciertas necesidades devino deficitaria desde el primer instante induciendo a los oligarcas levantinos a exigir más y más agua, fijando sus ojos incluso en el Ebro. Pero hay que recalcar el hecho de que aquello que ellos llaman necesidad es simplemente codicia y despilfarro y que el modelo económico que han desarrollado, con el uso del agua no solamente para tareas agrícolas y de sostenimiento de la población sino para la multiplicación de urbanizaciones con campos de golf y un insostenible e improductivo acúmulo de habitantes impulsores tan solo del sector terciario cuyos réditos, es ya una tradición en dichas oligarquías codiciosas e incultas, no se reutilizan en investigación y desarrollo sino en gasto suntuario, especulativo y en el propio sector terciario con lo que se agudiza el desequilibrio económico no solo de la zona sino de todo el país minando su futuro al encasillarlo como simple proveedor de servicios.

Ese modelo ha convertido a Murcia y Valencia en comunidades depredadoras, explotadoras de otras menos pobladas y con menor capacidad económica, pero también en gigantes con pies  de barro que resultan más débiles, más insostenibles, cuanto más crecen. Lo inteligente, lo adecuado, lo necesario incluso, es cambiar dicho modelo. Sabemos que el sistema caciquil y canovista, ultraliberal y sometido a la ideología de la Escuela de Chicago, que dibuja la ineficaz constitución de 1978, no es capaz de cambiarlo. Necesitaremos nuevas realidades políticas e ideológicas y un poder ejecutivo fuerte y coercitivo para hacer las reestructuraciones que necesita España, pero al menos el nuevo plan de ministerio de medio ambiente introduce la exigencia de que Murcia deba justificar sus necesidades reales para recibir agua. Sabemos que a la postre tal requisito puede ser un simple trámite, una simple cuestión de papeleo sin sentido dependiendo de quien gobierne y como se hagan las cosas, pero, al menos, es algo más de lo que había hasta ahora.

El modelo económico de Murcia y Valencia, del PP en general, es insostenible, corrupto, clasista, especulativo, inmoral, obsoleto, anticuado, incompatible con el progreso y el futuro. Sabemos que por desgracia el turnismo canovista supeditado al gran capital que constituye nuestra realidad política ni puede ni quiere cambiarlo. Pero todo lo que suponga una cortapisa para su progresión geométrica es una buena medida.

 En ese sentido también lo es regular el caudal del Ebro poniéndolo a salvo, en primer lugar, de las apetencias de los especuladores valencianos y murcianos que se han bebido el Júcar, han vaciado el Tajo y suspiran por el Ebro. Doblar su caudal ecológico supone un freno a la ya citada multiplicación excesiva del modelo de explotación levantino y ya hemos dicho que eso representa una buena noticia no solo desde el punto de vista ecológico, que también, sino del equilibrio territorial, económico, demográfico y político de España que nunca ha estado más cerca de romperse que con las políticas económicas asimétricas y especulativas propiciadas por el aznarismo.

Sin embargo el gran problema del delta del Ebro procede tanto de un hipotético trasvase cuanto de la penetración del mar en las tierras aluviales aportadas por la corriente a lo largo de siglos. Es un hecho que el mar se está tragando esas tierras y es un hecho que la sal se está infiltrando en las marismas y canales afectando tanto a la agricultura como al parque nacional que existe allí desde 1983 y protege importantes humedales decisivos para la fauna avícola. Y la verdadera causa de ese fenómeno que amenaza de hecho con la desaparición del delta y de sus valores económicos y ecológicos, es la excesiva regulación del río que ve continuamente represado su caudal a lo largo de numerosos embalses no siempre necesarios ni con verdadera utilidad (basta pensar en el azud del Ebro a la altura de Zaragoza, instalado con la única intención de beneficiar a empresas privadas con bienes públicos mediante un absurdo negocio de barquitos que, naturalmente, ha fracasado y que forma parte de un enorme paquete de medidas indebidas, erróneas, proclives a una gestión cuanto menos dudosa y ejemplo de la obsoleta al tiempo que interesada mentalidad de un buen número de políticos integrados en el actual y perjudicial sistema político) y que, en cualquier caso, parten de un modo antiguo de gestionar los recursos naturales que debemos superar y mejorar.

No se puede sostener (aunque gobierno y capital lo pretendan) un modelo basado en carísimas obras públicas para estimular  el beneficio de grandes empresas privadas como las eléctricas que establecen un trust oligopólico sobre el mercado exprimiendo al ciudadano y depredando hasta el límite los recursos naturales (y públicos aunque se gestionen como privados) con el único horizonte del enriquecimiento de unos pocos. Ese modelo económico, social y de gestión  debe desaparecer, transformarse. Los recursos naturales no pueden ser gestionados por empresas privadas y mucho menos para vender a precio de oro un servicio básico y estratégico. Las eléctricas deben ser nacionalizadas para el bien común y los recursos hídricos gestionarse con criterios de sostenibilidad que incluyen, en primer lugar, su condición de bien ecológico y en segundo, porque solo de ese modo puede sostenerse su uso, de bien económico.

Paralelamente es necesario renunciar a una mentalidad agraria decimonónica tendente a la colonización de grandes espacios, su puesta en regadío y su explotación a gran escala. Los nuevos usos de la economía mundial han llevado al colapso a los pequeños agricultures y están imponiendo el dominio de las grandes empresas latifundistas. Seguir esa corriente es contraproducente, conduce al desastre social y ecológico, a un sistema de explotación basado en la depredación y en el dominio de las grandes multunacionales a través de los transgénicos y de la manipulación de los mercados internacionales de los productos agrícolas. Es decir: estimula la especulación del gran capital arruinando por igual a los agricultores de los países ricos y pobres y ofreciendo al consumidor productos de ínfima calidad organoléptica y nutritiva como puede comprobar cualquiera que compre verduras, hortalizas o frutas en las grandes superficies. Con ese tipo de agricultura perdemos todos y solo ganan unos pocos, los de siempre. Luego hay que superar el costismo residual y replantear desde la base el modelo de desarrollo rural y agrícola.

 En ese sentido, y aunque insuficiente y falto de ambición, el crecimiento del caudal ecológico del Ebro (y del Tajo) es una buena medida, aunque estemos todavía muy lejos (es imposible dentro de los estrechos e insuficientes márgenes de la constitución de 1978 y de cualquier forma de pensamiento liberal) del replanteamiento total de la gestión de recursos que necesitamos.

Existe, además, el no pequeño problema de la invasión de especies exógenas que afecta sobremanera a todo el cauce del Ebro, que no solucionará la medida que estamos tratando y de la que nos ocuparemos en otro artículo.

Este comienza a ser demasiado largo, lo dejaremos aquí.

NOTA:- la fotografía es de Steve 2.0

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16/09/2010 13:29 disidenteporaccidente Enlace permanente. acción verde No hay comentarios. Comentar.