Facebook Twitter Google +1     Admin

2015: NI PODREMOS NI NADA CAMBIARÁ.

20150104160226-5508310119-a992b87235-z.jpg

Mira que me molesta ser cenizo y que siempre procuro ver el lado positivo de las cosas, pero tras cabilar a fondo sobre el año que comienza he de mostrarme pesimista.

¿La razón?

Es sencilla: se puede pactar con el diablo y salir beneficiado pero no con la oligarquía. 

Cualquier pacto (y la aceptación del régimen existente y sus ilegítimas elecciones es ya de por sí uno) con la oligarquía aboca a la amortización del filo revolucionario de cualquier instrumento, a su embotamiento. Del mismo modo que los sindicatos mayoritarios acabaron convertidos en cómplices del régimen y perdiendo su legitimidad y su función al pactar con la oligarquía antes incluso de 1975, cualquier partido o movimiento que pretenda instaurar la igualdad y la libertad que siga ese camino está condenado a perder su función primaria de cambio en breve. Si Izquierda Unida no pudo precisamente por aceptar el régimen (y por otros errores de calado como permitir la perduración hegemónica del PCE), Podemos (que además no puede presumir de no cometer otros errores igualmente nocivos y que ha nacido con la tara del personalismo tecnocrático de egregios profesores encastillados en su torre de marfil universitaria y con la semilla de la disgregación en su seno) tampoco podrá. 

Sabemos que ha habido empresarios y banqueros que han pretendido reunirse con Pablo Iglesias. Eso es algo que no debe extrañarnos, es la típica forma de actuar de la oligarquía parasitaria y corrupta: cortejar hasta corromper. Lo malo es que Pablo Iglesias ha aceptado reunirse con ellos. Es decir: demuestra estar en una línea de pacto "constitucionalista" y "transicionista" que es lo mismo que decir transaccionista. 

Podríamos llegar a pensar que Podemos, asumiendo una estrategia bolivariana, como algunos le acusan, está contemporizando hasta las elecciones para no asustar, no desgastarse y luego, llegados al poder, desplegar sus medidas de transformación. Bien. El problema es que se trata de una estrategia errónea. La siguió Chaves y la continúa el chavismo y no ha servido para descuajar ni yugular a la oligarquía venezolana. A la larga será esta última la que venza y regrese al poder quizá no ya con un bipartidismo a la antigua usanza o con la consabida dictadura militar. Adoptará un nuevo disfraz, desarrollará un nuevo sistema de representación "democrática" vacío de significado y recuperará su poder y sus viejas mañas.

Idéntico resultado tendrá esa estrategia en España suponiendo, por otro lado, que Podemos sea capaz de ganar las elecciones generales con mayoría absoluta. Máxime dentro de una estructura imperialista que nos convierte en colonia como es la pertenencia a la Unión Europea. 

El único camino para cambiar las cosas es desde fuera del régimen. La única senda viable al verdadero socialismo y por lo tanto a la verdadera democracia es la cubana: sin negociaciones, sin componendas. Es preciso identificar al enemigo común,la oligarquía, y desalojarlo del poder sin medias tintas y a nivel europeo. 

Dicho esto cualquier fuerza que desaloje al PP del poder e impida que lo asuma el PSOE bienvenida sea, representará un alivio. Pero no una solución. El objetivo no es romper el bipartidismo ni cambiar la faz del régimen conviertiendo la monarquía en república liberal y capitalista. El objetivo es, y debe ser, el establecimiento de la verdadera democracia. Y eso no se consigue con pactos. 

NOTA.- La fotografía es de Antonio Martín Segovia.

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario



No será mostrado.