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EL HERMANO "FILIPINO" DE FRANCO

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Que Nicolás Franco Salgado-Araújo, el padre del dictador Francisco Franco, era un mujeriego de marca mayor no es ningún secreto. Que siendo de talante liberal y declarándose librepensador nunca acabó de llevarse bien con su católica esposa  (deberíamos puntualizar: primera esposa, porque durante la república contrajo matrimonio civil con otra mujer, Agustina Aldana, matrimonio anulado por las leyes impuestas por su hijo al alcanzar el poder, y casi podríamos preguntarnos freudianamente qué porcentaje de clericalismo y cuanto de venganza personal hubo en la implementación de dichas leyes) a la que abandonó cuando sus hijos eran todavía pequeños.

Don Nicolás fue marino militar de carrera, estuvo destinado en Cuba y Filipinas y de regreso a Galicia, allá por 1890, con 35 años, contrajo matrimonio con Pilar Bahamonde, de 25, ya a pique de quedarse solterona según los cánones de la época e hija de un oficial de la armada. A grandes rasgos se trató de un matrimonio de conveniencia entre un capitán regresado a la península en edad de "sentar la cabeza" por el qué dirán y en abono de sus futuros ascensos y una joven de El Ferrol, de su misma clase y entorno social, necesitada de "colocarse" a la mayor brevedad. Y, claro, salió mal.

El capitán Franco Salgado- Araújo había visto mundo, tenía una mentalidad abierta, estaba acostumbrado a la libertad (y acaso el libertinaje) y doña Pilar era una provinciana educada en las faldas de los curas. El matrimonio no podía funcionar y no funcionó.

Agonizó durante algún tiempo dando lugar al nacimiento de una recua de hijos legítimos: Nicolás (1891-1977), Francisco (1892-1975), Pilar (1895-1989), Ramón (1896-1938) y María de la Paz (1898-1903) cuyas andanzas y biografías son bien conocidas.

Nicolás fue ingeniero naval, militó en el Partido Agrario durante la II República y durante la dictadura de su hermano ejerció de embajador en Portugal y procurador en cortes, fue ascendido a general y aprovechó sus contactos dentro del régimen para enriquecerse con una larga serie de negocios privados.

A Francisco ya lo conocemos: militar y dictador.  

Ramón, el más heterodoxo, pasó de servir en Regulares al cuerpo de Aeronáutica Militar alcanzando la fama como piloto con el vuelo del Plus Ultra (1926) y participó en un golpe de estado republicano que su indecisión hizo fracasar en 1930. Durante la II República fue candidato a diputado por el Partido Republicano Revolucionario y como independiente federalista y consiguiendo finalmente el acta por Esquerra Republicana de Cataluña (sí, ERC) en 1931 pero en 1936 se pasó al bando de su hermano muriendo durante la guerra civil en un mal aterrizaje nunca exento de polémica. 

Pilar contrajo matrimonio en 1914 con un militar con el que tuvo diez hijos y llevó una vida acorde con el papel que se esperaba de una mujer de su condición. 

Comenzado el siglo XX Don Nicolás rompió definitivamente con su beata esposa y marchó a Madrid donde rehizo su vida o "se amancebó" según el lenguaje clerical de la época con Agustina Aldana, mujer con la que contrajo matrimonio en la república después de divorciarse de la primera. Alcanzó el generalato y no parece que viera con muy buenos ojos la subida al poder de su hijo Francisco en 1939. 

Murió en 1942 recibiendo un funeral manejado por el Caudillo y del que se excluyó tanto a Agustina Aldana como al hermano bastardo y "filipino" del dictador.

Porque cuando Don Nicolás regresó a España en 1890 había dejado un hijo ilegítimo en Manila. 

Allí, en Filipinas, el apuesto marino había tenido una joven amante, Concepción Puy, hija de un compañero de armas de origen español, a la que dejó embarazada cuando tenía catorce años. 

Don Nicolás reconoció al niño: Eugenio Franco Puy, que nació en Cavite el 28 de diciembre de 1889 pero no contrajo matrimonio con su madre que casaría más tarde con otro militar del que tendría nuevos hijos. Apenas nacido el niño el padre del futuro caudillo regresó a España y se instaló en El Ferrol donde llevó a cabo el infortunado enlace con Pilar Bahamonde. 

Eugenio Franco Puy permaneció en Filipinas hasta 1898, año en que la pérdida de la soberanía española sobre las islas condujo a la repatriación del personal militar en ellas establecido. En lo sucesivo vivió en Madrid y mantuvo contacto con su padre biológico que le concedió el preceptivo permiso para contraer matrimonio en 1918. 

Eugenio intentó seguir la carrera militar en la marina pero acabó dedicándose a la topografía civil en el Instituto Topográfico de Madrid, donde desarrolló toda su vida profesional.

De ideología progresista fue partidario de la república y durante la guerra acompañó al gobierno republicano a Valencia. Terminada la contienda en 1939 logró evitar el fusilamiento sin recurrir a sus hermanos "legítimos" que aparentaban ignorar, sobre todo Francisco, su existencia, y tras someterse a un expediente de depuración continuó su labor en el Instituto Topográfico de Madrid hasta su jubilación.

Murió en Madrid, ya jubilado, en 1966, tras sufrir una caída en la Avenida de la Reina Victoria.

Nunca se puso en contacto con su hermano el dictador ni le pidió ningún favor manteniéndose prudentemente distanciado de un régimen que no coincidía en absoluto con sus ideas.

El que sí aprovechó el parentesco fue su yerno (siempre tiene que haber un yerno, un cuñado o un primo que nos avergüence y traicione nuestra dignidad, es ley de vida).

Eugenio, que como sabemos había contraído matrimonio en 1918, tuvo una hija, Concepción Franco, que en 1947 casó a su vez con un bibliotecario: Hipólito Escolar (1919-1989), antiguo alumno de Antonio Machado (en el instituto)y fundador de la Editorial Gredos (1944) que tras combatir en el bando franquista y obtener plaza en el Cuerpo de Archivos y Bibliotecas fue destinado a Almería, destino que no le gustaba en absoluto. Por ello escribió a Franco recordándole que tenía un hermano bastardo y que él era sobrino bastardo político por vía de Concepción Franco, lo que le sirvió para ser destinado a Madrid en 1952 con el encargo de dirigir la Biblioteca de Iniciación Cultural. Más tarde, en 1962, fue elevado a la Comisión de Publicaciones Infantiles y Juveniles, promocionado en 1968 para asesorar a Brasil en la fundación de la Biblioteca Nacional de Brasilia y en 1975, en uno de los últimos actos de Franco, fue nombrado director de la Biblioteca Nacional de España, que dirigió hasta su jubilación en 1985. Siendo, y sin querer restarle méritos profesionales, el gran beneficiado del vínculo familiar entre su suegro y el dictador. 

NOTA.- La fotografía es de Momadic Lass.

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