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LAS LECCIONES DE GALLARDÓN.

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La dimisión y abandono de la política del ambicioso ministro de justica Alberto Ruiz Gallardón deja para el espectador atento algunas lecciones que es bueno recoger y enunciar en síntesis para una posterior reflexión.

A saber:

1º- MAYORÍA PARLAMENTARIA NO ES NI DE LEJOS LO MISMO QUE MAYORÍA SOCIAL.- Lo cual, entre otras cosas, expresa bien a las claras la escasa representatividad del sistema parlamentario liberal y, por lo tanto, su profunda ilegitimidad y absoluta falta de calidad democrática. Parlamentarismo no es democracia, ergo el régimen de 1978 no es democrático y carece de legitimidad. Es una herramienta anquilosada que ha perdido su función, un estrambote político destinado al mantenimiento de los privilegios de unos pocos y no a servir al bien de la mayoría. Puede existir una mayoría parlamentaria que no representa una mayoría social por el simple hecho de que el sistema está pensado para eso: para que unos pocos tengan una justificación para maniobrar contra el pueblo. Y habrá que corregir este defecto de fábrica de un sistema amañado para mantener los privilegios de los de siempre a costa del sufrimiento de la inmensa mayoría. 

2º- NO SIEMPRE TIENE ÉXITO LA ESTRATEGIA DE UTILIZAR UN CABALLO DE TROYA EN FORMA DE PARTIDO POLÍTICO GENERALISTA Y "MODERADO" PARA TRATAR DE IMPONER LOS CRITERIOS DE UNA ÍNFIMA MINORÍA SECTARIA.- Se quiera o no en la derecha los extremistas son siempre los que mandan y lo hacen invariablemente desde posicionamientos teocráticos, integristas, regresivos, autistas y de raigambre medieval, tanto en países católicos como protestantes. Envolver el radicalismo puritano y teocrático en el aluvión del voto de "centro-derecha" que es el más despreciable, nausabundo y perjudicial, para luego, so capa de "protección de derechos, o de la infancia o de la familia" o cualquier otra etiqueta demagógica imponer leyes de raíz teocrática anclada en ideologías de la edad del bronce suele ser una estrategia que le funciona bien a la extrema derecha clerical sea católica o sea protestante. Pero vemos que tiene sus límites y es bueno constatarlo para articular ulteriores luchas contra esa minoría taliban a la que hay que aniquilar social, económica y políticamente para que el mundo avance.

3º.- FRENTE A UN PARLAMENTO NO REPRESENTATIVO Y POR LO TANTO ANTIDEMOCRÁTICO LA MOVILIZACIÓN SOCIAL ES LA CLAVE DEL AVANCE.- De modo que frente a las privatizaciones, frente a la corrupción, frente a los intentos de convertirnos en una colonia del capital extranjero, frente a todas las infamias de los partidos turnistas que padecemos solo cabe un camino: lucha en la calle, constante y con un solo objetivo: derribar el régimen. 

NOTA.- La fotografía es de Jesús G. Pastor.

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