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LOS PUJOL Y LA FALACIA DEL INDEPENDENTISMO.

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¿Quedarán independentistas en Cataluña después de la irrupción del Caso Pujol en la vida pública? Es evidente que sí. El fanatismo y la estupidez dificilmente atienden a razones y los memos tienden a abundar más que las personas sensatas sobre todo cuando el estado liberal ha tolerado durante demasiado tiempo un régimen escolar de lavado de cerebro y adoctrinamiento antiespañol en las escuelas, institutos, universidades y medios propagandísticos controlados por la oligarquía catalana.

No obstante el Caso Pujol permite contemplar en toda su impudicia el funcionamiento mafioso de la oligarquía catalana y comprender los verdaderos motivos que subyacen en sus demandas de independencia. 

Si la independencia catalana efectivamente se produjera ni los Pujol ni sus cómplices se verían en la tesitura de responder ante nada ni ante nadie. No existirían contrapesos a su poder, no habría instancias superiores que pudieran contralarles, jueces y policia (el cuerpo de los mozos de escuadra tiene todos los componentes de una policía política, corrupta, protofascista y represora al servicio de los intereses de la oligarquía catalana y, por lo tanto, destinada a sojuzgar al pueblo) estarían bajo el directo control de los mafiosos, como lo estarían todos los medios de propaganda y el fanatismo del falso nacionalismo catalán serviría para acallar cualquier voz disidente. 

La independencia que la oligarquía catalana desea y que muchos estúpidos de clase media y obrera aceptan comulgando con ruedas de molino es la instauración de un régimen tercermundista en el que las veinte o treinta familias de siempre acumulen todos los privilegios, manejen toda la riqueza y dominen despóticamente al resto de la población convertida en simples súbditos con obligaciones pero sin derechos.

Una Cataluña independiente se parecería más a la República Centroafricana de Bokassa que a cualquier país europeo, así nos lo indica con perfecta nitidez el Caso Pujol y todos los demás de corrupción que afectan no solo a CiU sino a todo el entramado independentista. 

Así las cosas la inevitable guerra que seguiría a la declaración independentista sería sobre todo una guerra de liberación popular y de saneamiento democrático que indudablemente exigiría la eliminación directa de cualquier elemento corrupto, la confección de una tábula rasa sobre la que volver a construir una región (que no debería denominarse Cataluña, a fin de cuentas nombre contingente, innecesario, que no significa históricamente otra cosa que la acumulación de condados sometidos a los carolingios en la Marca Hispánica que luego pasaron a ser controlados por Aragón y que ha quedado desacreditado a causa de su utilización "nacionalista" por la mafia oligárquica catalana para justificar sus desafueros) democráticamente sana, igualitaria, justa y libre de las miasmas de las falsedades históricas del llamado nacionalismo de la corrupta oligarquía barcelonesa, el puñado de familias que, en beneficio propio, vienen ensuciando y pudriendo la españolidad de Barcelona y su entorno desde el siglo XIX.

Naturalmente ese proceso sería enérgico y doloroso, tendría un elevadísimo precio en vidas, sacrificios y bienes materiales por eso es conveniente, en la medida de lo posible, evitarlo. 

Por eso hay que insistir en poner en evidencia la realidad para desengaño de ilusos: el nacionalismo catalán surgió a mediados del siglo XIX, sin ninguna base histórica, en la conjunción de carlistas que justificaban sus levantamientos impulsados por el fanatismo religioso con un desvaído foralismo y la burguesía barcelonesa, enfrentada a la castellana por causa de las disensiones sobre el proteccionismo y el libre comercio.

Los oligarcas que basaban su riqueza en la agricultura y en la atracción de capitales extranjeros, básicamente madrileños con intereses en Andalucía y otras regiones como Asturias, defendían el libre comercio. Los que basaban su fortuna en las manufacturas, especialmente los empresarios textiles catalanes, defendían el proteccionismo para no enfrentarse a los productos extranjeros, de mejor calidad y precio. Es decir: pretendían, aun proclamándose liberales, utilizar el estado para imponer sus productos caros y de mala calidad a un mercado cautivo. En otras palabras: estafar al pueblo parasitando el estado. No lo consiguieron. 

Y no lo consiguieron porque ceder a las intenciones de un sector minúsculo de la producción económica española hubiera significado un suicidio para España. Eran los tiempos de la Guerra de Crimea, de la filoxera, de la venta del azúcar y el tabaco cubanos...atender las demandas de los diez o quince productores textiles catalanes que por lo demás pretendían vender productos caros y de mala calidad, hubiera arruinado a la totalidad de la economía de España ( y del resto de Cataluña).

Fue a partir de ese momento cuando esos estafadores desairados comenzaron a conspirar, a "desespañolizarse" a odiar a "Madrid"...así surgió el nacionalismo catalán y todas sus falacias históricas, políticas y sociales, cada vez más elaboradas. 

La ineficacia y falta de patriotismo de los sucesivos regímenes liberales hicieron el resto permitiendo la propagación de ese cáncer. ¿Por qué? porque todos eran esencialmente clasistas y destinados a sostener los privilegios oligárquicos sobre los intereses del pueblo y de España como unidad nacional. Incluso el franquismo, que adoptó formas dictatoriales y pintorescas, llegando a perseguir las manifestaciones folclóricas del catalanismo, lo fomentó no desgajando de raíz a los oligarcas que lo impulsaban. Después de todo el franquismo iba dirigido contra el pueblo español en general no contra los oligarcas de cualquier condición. Si el franquismo hubiera sido verdaderamente patriótico y hubiera deseado una solución de los problemas españoles hubiera permitido a los catalanes seguir hablando en catalán si les parecía pero hubiera incautado y socializado o nacionalizado todos los bienes de la oligarquía desafecta y corrupta. De haber hecho eso hoy no existiría la "cuestión catalana".

En cuanto al régimen de 1978 apenas ha sido otro régimen liberal más y como tal absolutamente inoperante, ilegítimo, perjudicial y antiespañol, no ha servido sino para agravar los problemas históricos de España porque vino, como todos, a mantener en sus privilegios a los causantes de todos los problemas de España: los oligarcas centrales y periféricos. 

Lo bueno de una supuesta independencia catalana es que permitiría articular las fuerzas de renovación para eliminar esas células cancerígenas y restablecer una España saneada, del pueblo y para el pueblo, libre de oligarquías corruptas y mafiosas. 

No obstante, siempre es preferible llevar las cosas a cabo pacíficamente y con sensatez y para ello, en este caso, es preciso que los engañados por el sistema propagandístico y de lavado de cerebro de la mafiosa oligarquía catalana independentista recapaciten y sean ellos mismos los que le den la espalda a los "valores" prefabricados y falsos y a quienes los han impulsado volviendo al redil de la unidad y la concordia en un camino de convergencia que conduzca al restablecimiento de la verdadera democracia en España. 

Ahora ya habéis visto la podredumbre que se oculta tras la oriflama del independentismo, es hora de volver a la sensatez. 

PD.- Lo dicho aquí sobre Cataluña sirve también para las provincias llamadas vascas.

NOTA.- La fotografía es de Joan Sorolla.

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gravatar.comAutor: Jose Luis

Tu opinion respecto a la independencia de Cataluña es muy simplista, ya que lo basas solamente en Pujol y cia. El tema es mucho más profundo. Por favor no hagas como la prens de Madrid.

Fecha: 29/04/2017 15:00.


gravatar.comAutor: fernando busto de la vega

EL tema no es en absoluto profundo. Es una falacia de la oligarquía catalana que defendía a mediados del siglo XIX un sistema proteccionista para proteger sus intereses fabriles de la competencia inglesa y alemana frente a los intereses librecambistas de los agricultores del centro y el sur, que necesitaban mercados abiertos para aprovechar la Guerra de Crimea y la filoxera. A eso le unes el romanticismo conservador al gusto alemán del clericalismo carlista y un estudiado racismo para justificar la explotación de los obreros inmigrantes (andaluces, murcianos,etc) y tienes el catalanismo. Un invento del siglo XIX que en el XX evolucionaría a la virulencia de reminiscencias totalitarias y fascistas que vemos hoy.
El independentismo catalán no solamente es absurdo desde una perspectiva histórica, es también repugnante e inmoral y desposee a sus defensores de todo derecho y toda razón.
No existiría independentismo sin una cleptocracia parasitaria, racista y filonazi dispuesta a cualquier cosa con tal de seguir robando y mangoneando. Y si no se le hubiera permitido, por parte del estado liberal, controlar las escuelas, los medios de comunicación y otras palancas de poder. El independentismo no tiene otra razón de ser que la inmoralidad intrínseca de una clase oligáqriquica y el seguidismo estúpido de un pueblo (en su mayor parte no catalán) vencido por su propia ignorancia.
Ergo, deberá cortarse de raíz de la manera más rápida y eficaz posible.

Fecha: 30/04/2017 14:54.


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