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COMO ALCALDE VUESTRO QUE SOY...

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El debate político en España adolece, entre otras muchas cosas, de una profunda ignorancia sobre la historia y la tradición política del país. Y ello convierte la mayor parte de las discusiones en diálogos insulsos entre bobos sin conciencia, "repitemonas" que únicamente atinan a reproducir lo que sus asesores han leído en manuales de ideologías desarrolladas lejos de nuestras fronteras y que nadie se ha molestado en adaptar a nuestra peculiar historia jurídica, social e institucional.

Lo que está sucediendo estos días con la pretendida reforma de las elecciones municipales por parte del PP tiene mucho de eso. 

Dejaremos a un lado la evidente intención de los peperos de modificar las leyes para perpetuarse en el poder y el hecho de que eso sea una actitud antidemocrática y golpista por otro lado típica del sistema liberal-parlamentario que nos venden falsamente como democracia y que ha mantenido, con todo tipo de triquiñuelas y timos similares, a las élites en el poder en todos los países que han adoptado dicha forma de tiranía camuflada. Eso ya lo sabemos, y el que no lo sepa puede dedicarse a estudiar la persistencia de los burgos podridos en el parlamentarismo inglés o el movimiento cartista y su represión y los trucos de los republicanos para ganar las elecciones en los Estados Unidos en los últimos cincuenta años, por no ir más lejos. Es posible, incluso, que este otoño escribamos un artículo al respecto en estas páginas y os sirvamos la lección bien masticadita. Pero no es de esto de lo que vamos a ocuparnos ahora. 

Hay cosas peores, de fondo, en dicha pretendida reforma que seguramente no habréis advertido y que conviene tener muy en cuenta. 

Para entender adecuadamente lo que voy a decir hay que retrotraerse a uno de los momentos más repugnantes, asquerosos y despreciables de un caudillo pepero que hayamos vivido en los últimos tiempos: aquel aciago día en que la marquesa-lideresa, la estomagante individua conocida como Esperanza Aguirre, fue a lamer pollas al parlamento británico. Al parlamento de un país, no lo olvidemos, que sigue ocupando parte del territorio español y que por lo tanto es nuestro enemigo aunque no nos encontremos en un periodo de guerra abierta, a un país que fue el principal responsable (a través de la ideología liberal, la piratería, el boicot y la masonería) de la desmembración de España en el siglo XIX. Un país que es, en todo, la antítesis de España. Y acudió allí a proclamarse admiradora de lo británico y, por lo tanto, enemiga de lo español y, por ende, traidora a España y al pueblo. Un acto así debería haberle acarreado la atimia primero y un enérgico castigo después. No sucedió nada porque, entre otras cosas, hay una profunda falta de patriotismo, de españolismo y de conciencia de nuestra historia y nuestro ser nacional tanto en la oligarquía que parasita el régimen como en todos los estamentos políticos y culturales del mismo. 

No debe extrañarnos, ya hemos explicado en estas páginas en más de una ocasión que la mayor parte de la oligarquía de nuestro país tiene raíces extranjeras y llegó a España a lo largo de los siglos XVIII y XIX con una sola cosa en la cabeza: expoliarlo. Arrebatar la riqueza pública y enriquecerse a costa de España y del pueblo. Lo hicieron, lo siguen haciendo. 

Esos extranjeros nos convirtieron en una colonia, lo seguimos siendo y eso se nota en nuestra total falta de conciencia nacional. Somos como los niños de las reservas indias de los Estados Unidos cuando ven películas del oeste y abuchean a los indios y aplauden la llegada del séptimo de caballería. Hasta ese punto nos han manipulado. 

Con esas oligarquías mayoritariamente extranjeras y que nos han convertido en una colonia de nuestros enemigos, llegó su ideología: el liberalismo. Fue el liberalismo quien en 1833 quiso borrar de raíz la identidad de los antiguos territorios históricos españoles creando las provincias y dando carpetazo a la tradicional organización política de España (si ello se revirtió en parte se debió en gran medida al foralismo carlista y la necesidad de conjurarlo). Fue también el liberalismo el que llevó a la privatización de los terrenos comunales de los municipios para enriquecer a los capitalistas extranjeros establecidos en España y a sus cómplices, quien dió al traste con los montepíos para intriducir la usura de los bancos (con capitales mayoritariamente extranjeros)...y así todo.

No debemos olvidar que una de las costumbres más dañinas y constantes introducidas por esas oligarquías de raíz extranjera y que todavía se perpetúa es empeñarse en hacer estudiar a sus vástagos en el extranjero donde se les programa en la ideología de nuestros enemigos y se les enseña a despreciar nuestra esencia española, a desconocer nuestra historia política, institucional y jurídica. Un individuo formado en un colegio o en una universidad anglosajona o germánica nunca, bajo ninguna circunstancia, puede ser considerado un buen español y existe el grave riesgo de que se convierta, como Esperanza Aguirre y tantos otros, en un traidor a España y en un opresor del pueblo, al que no entiende como propio sino como ajeno, una mano de aborígenes de la que lucrarse. 

En ese escenario de colonización intensa, de profunda aculturación y de pérfida manipulación de lo español no debe extrañarnos que cada medida de los enemigos del pueblo encarnados en la ideología liberal (sean cuales sean las siglas que la escondan) lleve tanto a la perpetuación de la tiranía oligárquica como a la vulneración del ser histórico español.

La aberración municipal que ahora pretende imponer el PP, sobre golpista, impúdica e inmoral, representa un paso más en el consciente desconocimiento de la historia política de España. 

Esa gentuza sajonizante, esos enemigos de España enquistados en un régimen corrupto e ilegítimo, sucesor de una larga serie de regímenes corruptos e ilegítimos que también parasitaron, pretende ahora instituir unos ayuntamientos presidencialistas o, al menos, en tránsito hacia el presidencialismo olvidando que el municipio, como institución fue siempre en España, desde la época de los romanos, un órgano colegiado en el que el alcalde solo ganó protagonismo desde la imposición del autoritarismo real y centralista que condujo al absolutismo con el aplastamiento de la legitimidad que podemos definir como foral (en Villalar en 1523, en Épila en 1592, en los decretos de Nueva Planta en 1707, en la introducción de las provincias en 1833...) Se trata de una tendencia inveterada pero no por ello más legítima.

El municipio es la expresión de la entidad territorial como república (y res pública) y por lo tanto como organismo autónomo, tendente a la horizontalidad o cuanto menos al equilibrio social, con aspiración universalista y plural. El municipio es la verdadera expresión de la democracia, de la gestión de los asuntos públicos por el pueblo y en ese sentido debe ser lo más abierto y participativo posible prescindiendo de figuras impuestas desde el autoritarismo externo, como es la del alcalde concebido como jefe político único y más o menos delegado del gobernador civil o del jefe del movimiento (o del partido) regional de turno. 

España debe abanzar hacia la democratización librándose de su condición de colonia extranjera, eliminando a la oligarquía parasitaria de origen extranjero ( y su ideología liberal) y retornando a su propia historia institucional que nada tiene que ver con el constitucionalismo liberal ni hunde sus raíces en una fecha tan inmediata como el siglo XIX sino que puede rastrearse en muchos casos hasta época prerromana. 

Así las cosas la reforma municipal que pretenden los traidores del PP además de golpista y antidemocrática es radicalmente antiespañola y justo lo contrario  de aquello que dedemos hacer. Un paso más hacia nuestra desaparición. 

Y lo triste es que váis a permitirlo. 

NOTA.- La fotografía es de Iwillbehomesoon.

Comentarios » Ir a formulario

gravatar.comAutor: aprendiz

No se pueden asignar los valores negativos a las colonias extranjeras (ingleses con su ideología liberal) y los buenos a los españoles. Son las personas (ingleses, alemanes y españoles) las que por un interés particular cometen injusticias cargándose los valores democráticos y de soberanía de un pueblo.

Fecha: 26/08/2014 13:22.


gravatar.comAutor: Fernando Busto de la Vega

Aprendiz; no has entendido del todo la argumentación.
Lo que digo es que el liberalismo, como ideología procede de los centroeuropeos protestantes (lee a Weber) y desde el primer momento, antes incluso de consolidarse estuvo dirigido contra la hegemonía de España y más adelante se utilizó para desmantelarla, todavía hoy se está haciendo.
Digo que gran parte de los comerciantes de Cádiz que introdujeron esa ideología en España eran de origen extranjero y tenían un espíritu de conquista en el que ni las instituciones españolas ni el pueblo contaban nada si se oponían a su avaricia y que en última instancia donde había una patria unida consiguieron una larga serie de colonias manejadas por Inglaterra, USA y ahora Alemania.
Digo que esa ideología empezó desmantelando los territorios de España y continuó privatizando para permitir el enriquecimiento de especuladores extranjeros de los propios de los municipios, de los pósitos y montepíos, que toda su actuación desde 1833 ha sido parasitaria del estado y destinada a oprimir y explotar al pueblo y que el primer paso para constituir una verdadera democracia en España es librarse de la oligarquía parasitaria que padecemos y de su ideología antiespañola.
Por lo demás el liberalismo es incompatible con la democracia y con la justicia social.

Fecha: 26/08/2014 20:45.


gravatar.comAutor: Montserrat

Excelente

Fecha: 21/09/2016 22:33.


gravatar.comAutor: fernandoo busto de la vega

Gracias, Monserrat.
Pero una vez releído el artículo he de corregir: "España debe AVANZAR..." y no avanzar, soy pésimo mecanógrafo.

Fecha: 23/09/2016 20:16.


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