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EL PETRÓLEO ESPAÑOL

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Hasta el 2011 la política de estado española era apostar por las energías renovables lo que en la práctica conducía hacia la necesaria e irrenunciable soberania energética, eso cambió radicalmente con el acceso al poder (mediante unas eleciones ilegítimas, ninguna celebrada en España puede considerarse  legítima desde el cambio constitucional de los partidos turnistas para convertir el pago de la deuda falsa impuesta por el imperialismo extranjero sobre el pueblo español que fue de este modo esclavizado y privado de sus libertades y haberes, lo que en la práctica representa un casus belli, una causa revolucionaria sancionada por un imperativo moral de primer orden) del golpista Rajoy y su troupe neoliberal y neofranquista de indignos vendepatrias cuyos delitos contra el pueblo requerirán, resulta evidente, ejemplares y durísimos castigos cuando España, la verdadera España, sea restaurada. 

¿Por qué este cambio de rumbo?

Existen dos respuestas a esta pregunta, ambas perfectamente compatibles y ensambladas.

1ª.- Porque el imperialismo es siempre contrario a que los países satélites avancen en su independencia en cualquier ámbito. Ya la moratoria nuclear de 1982, más allá de ninguna otra justificación de carácter ecológico o ideológico tuvo como finalidad última someter a España a la tiranía del petróleo. En ese campo la izquierda, como suele suceder (y por eso, por su ceguera y su absoluta falta de sentido de estado y de concepción nacional y nacionalista del hecho social español así como por su total ausencia de flexibilidad táctica), fue engañada, manejada hábilmente y convertida en la mejor propagandista de los intereses imperialistas contra España. 

2ª-Porque desde hace dos décadas la política del imperialismo yanqui se mueve en una sola dirección: dominar y controlar todas las fuentes de producción petrolífera y convertir en monopolio más o menos evidente y directo el mercado del oro negro yugulando de raíz cualquier otra alternativa energética hasta que no se encuentren en condiciones de controlarla también (y ello parece complicado en el caso de las renovables). Si a ello le añadimos la indebida (y culpable) privatización de Repsol por el gobierno Aznar y su conversión en una "multinacional" al servicio de los amiguetes del PP y plenamente integrada en el cartel de la industria petrolífera manejada por los anglo-saudíes, las piezas del rompecabezas se unen por sí solas. 

El ilegítimo gobierno colonial español comandado por el sátrapa y enemigo del pueblo Rajoy sesga de cuajo cualquier posibilidad de independencia energética española (en lo que constituye un crimen de traición al pueblo y a España) y procede a la destrucción ecológica y económica (porque se está atentando contra el turismo, la más cierta y productiva fuente de ingresos de las zonas afectadas) de algunas comunidades autónomas para A) enriquecer a los amiguetes del gobierno apoderados indebida y piráticamente de la empresa nacional y pública Repsol y B) poner a España al servicio de los intereses del imperialismo yanqui y su imposición del modelo de energías fósiles que pugnan por dominar en régimen de monopolio. 

El empeño del gobierno intruso del ilegítimo régimen que padecemos y por cierto todavía no hemos derribado (lo cual se apuntará en nuesto debe ante la historia) por impulsar prospecciones petrolíferas en Baleares y Canarias es un acto de traición. Una consecuencia no solo de la ilegitimad del régimen sino de su inmoral sumisión a intereses extranjeros en necesario conflicto con los del pueblo español.

Las consecuencias morales y políticas de esta situación son evidentes. No os las voy a escribir aquí, la censura arrecia y no es cuestión de darle pábulo. Cada cual conoce ya su deber. 

NOTA.- La fotografía es de Stig Nygaard.

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