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PRIMARIAS: OTRA FARSA DEMOCRÁTICA.

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Los partidos del régimen, especialmente los de derecha como el PSOE, los de extrema derecha como el PP ni siquiera tienen necesidad de planteárselo por el verticalismo despótico y borreguil de sus afiliados y seguidores, juegan a "democratizar" sus procesos internos por el procedimiento de las primarias. 

Ya en 2011, Democracia Real Ya y por extensión (y con una credulidad digna de infantes lactantes) la casi totalidad de los movilizados en el 15-M, insistían en la necesidad de primarias como forma de democratización del sistema sin darse cuenta del engaño, sin percatarse de la larga cambiada que les estaban dando desde las oscuras instancias que se movían en la trastienda de un movimiento popular pero altamente mediatizado por entramados de pescadores en aguas revueltas, quién sabe si incluso creadores intencionados de rápidos y almadrabas para pescaditos poco avisados.

Si por algo se distingue el régimen oligárquico estadounidense es precisamente por la existencia de primarias en los procesos electorales. ¿Quién triunfa en esas primarias? Aquellos a los que apoya el aparato de su partido y, a través de él, los inversores que puentean la voluntad ciudadana llevando a los puestos decisorios a sus propios candidatos. 

En efecto: las primarias son un método más de falsear la voluntad democrática del pueblo, un engañabobos más en la abigarrada panoplia de trucos del parlamentarismo liberal-capitalista que, como ya hemos explicado hasta la saciedad en estas páginas, no tiene nada que ver con la democracia. 

La verdadera democracia no precisa partidos políticos ni intermediarios entre los ciudadanos y las instituciones. Naturalmente pueden y hasta es necesario elegir delegados ejecutivos para llevar a cabo el mandato imperativo de la sociedad pero estos en modo alguno deben venir determinados por estructuras ajenas al propio proceso electivo, por grupos organizados que usurpen el papel del pueblo erigiéndose en actores indeseados e ilegítimos del proceso político. 

Cuando un partido (o unos cuantos articulados en comandita) usurpan el papel político y la soberanía del pueblo la democracia desaparece y aparece el gobierno oligárquico. Los delegados del pueblo dejan de responder ante este y empiezan a hacerlo ante sus estructuras jerárquicas siempre manejadas por las élites del régimen. 

En ese sentido las primarias siempre serán una farsa teledirigida desde detrás del escenario. Quienes las ganen siempre serán aquellos que sirvan a los intereses ocultos tras el teatrillo electoral (que no democrático). Del mismo modo que en las elecciones de los regímenes liberal-capitalistas no se enfrentan ideologías sino facciones, no se disputan cuestiones de fondo sino qué grupito chupa del bote durante una temporada determinada, en las primarias de los partidos no se juega nada de fondo, tan solo qué capilla oficia la misa durante el siguiente periodo litúrgico. 

La verdadera democracia no pasa por las primarias dentro de los partidos, pasa por la conquista del poder por el pueblo. El parlamentarismo liberal-capitalista solo es útil a los oligarcas y sus cómplices. La verdadera democracia se construye acabando con las instituciones del parlamentarismo que deben ser sustituídas por las verdaderamente democráticas. 

No necesitamos primarias dentro de los partidos, necesitamos acabar con los partidos vendidos a la oligarquía y el imperialismo extranjero, necesitamos una revolución que cree un régimen nuevo y verdaderamente democrático. 

Nota:-La fotografía es de Publikacción.

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