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EL GRAN JUEGO, UCRANIA Y LAS CARGAS DE SER UN ESTADO VASALLO.

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La inmoralidad y falta de patriotismo de los gobernantes de los sucesivos regímenes ilegítimos de España nos han convertido en un estado vasallo, en un simple satélite del imperialismo yanqui y en una colonia a la que explotar en todo el espectro de sus recursos, incluídos los humanos. Tal situación, lo vemos cada día, está llena de inconvenientes. Sufrimos porque nuestros dirigentes, traidores al pueblo y a España, nos han vendido al enemigo y así nos va. Ese es el verdadero intríngulis de lo que nos explican como crisis.

Por si fuera poco, nuestra condición de vasallos nos conduce a intervenir en guerras que ni nos van ni nos vienen y que en absoluto nos favorecen. Baste recordar a este respecto que nuestra inclusión en la OTAN no ha garantizado nuestro mando militar en el Estrecho (que mantienen los ingleses) ni la defensa de nuestras plazas en el norte de África, a la que no se comprometió la alianza, y menos aún la irrenunciable y necesaria ampliación de nuestro domino más allá de dichas plazas. Por el contrario nuestros "aliados" se posicionaron en 1975 a favor de Marruecos permitiéndole invadir el Sáhara Español e informando de los movimientos de nuestras tropas, barcos y aviones que monitorizaban desde sus instalaciones de radares sitas en nuestro propio territorio, territorio cedido por la ilegítima dictadura franquista con la excusa "luchar contra el comunismo" pero, en realidad, para hacerse perdonar su posicionamiento con el Eje durante la Segunda Guerra Mundial y garantizar la supervivencia del régimen que era la de las oligarquías encumbradas durante el Canovismo y que siguen dominando y parasitando este país que solo volverá a ser grande cuando se libere de su yugo.

Como estado vasallo, como satélites del imperialismo yanqui, hemos participado en una larga serie de guerras que iban incluso en contra de nuestros intereses. Nuestro aliado natural en los Balcanes era Serbia y a través de ella Rusia. Ambas se mostraban en contra de cualquier tipo de secesionismo al igual que debe hacerlo España en su ámbito nacional. En lugar de ello, obligados por nuestros amos, luchamos contra Serbia y a favor de todos los secesionismos balcánicos lo que dio alas a los secesionistas hispánicos llevándonos al actual punto de innecesario conflicto. 

Así es: nuestra sumisión a intereses extranjeros juega en nuestra contra. Y lo hace en el día a día de cada uno de nosotros, enfrentados a la imposición de leyes destinadas a consolidar la rapiña del capital extranjero y la explotación colonial del país pero también en el ámbito geoestratégico. 

Ahora, gracias a nuestras "alianzas", nos encontramos inmersos en el conflicto de Ucrania. Conflicto en el que no vamos a ganar nada y sí podemos perder al servicio de nuestros amos.

En suma lo que se dilucida allí no es sino otra batalla del Gran Juego. 

El Gran Juego fue la partida de ajedrez geoestratégica que Rusia e Inglaterra practicaron para dominar Asia a lo largo del siglo XIX y que se prolongó a lo largo del XX y hasta nuestros días.

Francia jugó su cuarto a espadas en dicha partida desde sus excéntricas posiciones de Indochina y nosotros, a su sombra, hicimos algún tímido movimiento interviniendo en Vietnam hacia 1860 pero nos expulsaron del juego en 1898, con la pérdida de las Filipinas (y de Cuba y Puerto Rico, y las Marquesas y otros archipiélagos oceánicos) a manos de nuestros actuales amos: los Estados Unidos. 

Desde entonces el Gran Juego no nos concierne. Pero estamos metidos en él hasta el cuello gracias a nuestra condición de estado vasallo. 

Tras la retirada de Inglaterra de la India (1948) y de Francia de Indochina (1958) fue Estados Unidos quien heredó su posición en la partida de ajedrez geoestratégico contra Rusia. Y durante  muchas décadas llevo las de perder: empató en Corea, lo que significaba una derrota, perdió en Vietnam...

Solo a partir de la caída de la Unión Soviética el imperialismo yanqui comenzó a ganar batallas en el Gran Juego. 

Desde 1991 podemos enumerar como batallas ganadas por los Estados Unidos: la desmembración de Yugoslavia (1993-2000), la invasión de Afganistán (desde el 2001, aunque esta es una guerra perdida por necesidad), la de Iraq (2003), la de Libia (2011)...

En 2008 fueron derrotados por Rusia en Osetia del Sur, aunque allí las espadas siguen en alto al conseguir los yanquis el no reconocimiento internacional de la independencia de esta república caucásica de su opresora Georgia. En Siria, desde 2011 también siguen las espadas en alto entre el régimen baasista de Damasco y los mercenarios y terroristas islámicos patrocinados en su contra por Arabia Saudi, Israel y los Estados Unidos. 

Ucrania es una nueva estación en ese camino, una nueva casilla del Gran Juego. 

Nada que nos debiera importar especialmente si el gobierno intruso del ilegítimo régimen que debemos derribar a la menor brevedad para instaurar una verdadera democracia y la independencia de España no nos hubiera convertido en parte del escudo antimisiles de nuestros amos yanquis y, por lo tanto, en objetivo militar de Rusia. 

Ser una colonia tiene estas cosas. 

Por cierto: luchar por la democracia, la soberanía nacional y la independencia del país son indeclinables obligaciones morales. Si no lo hacéis no se os puede considerar ciudadanos, ni siquiera personas. Únicamente esclavos infames. Gentuza de la peor calaña. Pero ese es el material "humano" del que disponemos. No hay más. 

NOTA.- La fotografía es de www.Sapr. in

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