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EL INTERESADO AUTISMO DEL RÉGIMEN

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El autismo funciona eficazmente como elemento justificador de los regímenes antidemocráticos, de los estados liberal-capitalistas (no olvidemos nunca que el liberalismo-capitalista es una versión blanda del fascismo, una versión que funciona mientras perduran la falacia y la hipocresía dejando paso a la versión violenta solo cuando la mentira deja de ser efectiva) como el español.

Es una estrategia bien conocida y ya consolidada en los países anglosajones, que nos imponen sus regímenes totalitarios de dominación social e ideológica confundiendo interesadamente parlamentarismo con democracia, términos en absoluto sinónimos y a menudo antagónicos. 

La cosa funciona así: la mayor parte de la población, el grueso de los explotados, hábilmente diluidos en lo que la propaganda del régimen llama "clase media" para borrar del discurso político las nociones de pobreza, exclusión social y política, explotación y la consiguiente de lucha de clases impuesta por la necesidad de la mayoría en la que reside legítimamente la soberanía de sacudir el yugo de una minoría parasitaria e inmoral que ha tomado el control del estado en beneficio propio, aprende que el sistema parlamentario no le representa, que es tan solo un juego ficticio para dirimir qué facción de la clase parasitaria dominante debe gobernar en cada turno y, consiguientemente, desencantada, se aparta del amañado proceso electoral. A esa desafección (que de facto deslegitima cualquier elección y el régimen en sí mismo) la clase dominante y parasitaria la denomina conformismo y la interpreta en clave legitimadora: "si no votan es porque están contentos" y así, ejerciendo el interesado autismo, mirándose el ombligo institucional, continúan con su montaje ilegítimo perjudicando a la mayoría en un proceso criminal de indebida ocupación del estado en beneficio propio de esa ínfima minoría de indeseables que una verdadera democracia expropiaría de inmediato y enviaría, como mínimo, a la cárcel. Aunque una correcta higiene democrática quizá precisaría medidas más expeditivas e irrevocables que la prisión. 

Pues bien, el ilegítimo régimen español, evidentemente, siempre ha jugado a lo mismo, ha utilizado a fondo dicha baza de manipulación política. La diferencia en este 2014 es que su interesado autismo resulta más evidente por la crecida desafección del pueblo que, si puede llegar a articularse como una corriente de acción democrática quizá pudiera servir para derribar definitivamente el ilegítimo régimen (lo es desde su origen en la transmisión de la jefatura del estado desde el dictador al rey en 1975, aumentó su ilegitimidad en 1978 con la implementación de una constitución parlamentaria liberal-capitalista y ha ido incrementando dicha ilegitimidad con el proceso constante de pérdida de soberanía con la entrada en la OTAN en 1982, la firma del Tratado de Maastrich en 1992 y el cambio constitucional de 2011) y establecer una verdadera democracia.

Como precisamente ahora son muchos los que se están cayendo del guindo y empezando a ver la realidad conviene que analicemos algunos de los hitos recientes más relevantes de la estrategia descrita a modo de guía de debutantes. 

En primer lugar tenemos el asunto del debate del estado de la nación. 

Es este un conciliábulo sin interés ninguno para el común de la población, del sujeto efectivo y legítimo de la soberanía nacional. Se sabe de sobra que en dicho debate, como en todos los demás conventículos, aquelarres y contubernios del régimen solo se va a cacarear, que los "políticos" van a limitarse a lanzar sus mensajes electorales, a hacer vacua y culpable demagogia sin intención real de afrontar los verdaderos problemas del pueblo y solucionarlos. De hecho la verdadera función del régimen y de sus instituciones no es solucionar los problemas del pueblo sino mantener los privilegios de la clase parasitaria, cosa que únicamente puede hacerse contra el pueblo. 

Consecuentemente apenas un 1 % de la población se molestó en seguir dicho "debate". Sin embargo los medios propagandísticos del régimen (es decir: todos, puesto que están en manos de la minoría parasitaria y deben, por lo tanto, ser colectivizados para que sirvan al pueblo y no al régimen ilegítimo) se lanzaron a airear como si se tratara de algo importante y que realmente interasara a la mayoría lo que había sucedido en el hemiciclo dedicándose a discutir quién había ganado el debate (cuando lo habían perdido todos, puesto que a la inmensa mayoría de la población no le interesó lo que iban a decir o debatir) y ello de un modo taimado que buscaba legitimar y consolidar el siempre conveniente bipartidismo, presentando la cuestión como un simple combate entre A o B, sin tener en cuenta los discursos medianamente alternativos y ocupándose tan solo tangencialmente de las siglas que en un futuro podrían llegar a ser columnas del amañado bipartidismo viniendo a sustituir las ya desgastadas. 

Acto seguido, y ya de cara a las ilegítimas elecciones al parlamento europeo, se continúa la ceremonia de la confusión, el seguir mirándose el ombligo institucional sin querer ver la realidad: la enorme y profunda desafección de la mayoría de la población que, de hecho, aunque no fueran de por sí ilegítimas, restaría toda legitimidad a estas y las demás elecciones del régimen. 

Ahora el discurso se centra en no querer ver la enorme abstención que, como siempre va a existir, en obviar la desafección entendiéndola como conformismo y satisfacción para poder continúar con su régimen oligárquico y antidemocrático. De nuevo, sin querer ver la abstención, las "informaciones" de los medios propagandísticos se orientan hacia la consolidación del bipartidismo presentando tan solo la "intención de voto" y enfatizando la que se dirige a los partidos turnistas mayoritatios o a aquellos que pueden llegar a sustituirlos. Nos informan así, y esto resulta muy conveniente para el gobierno intruso que nos gobierna por el único motivo de que los españoles no han tenido el valor para restablecer la soberanía popular en la calle, de que la mayoría de los que van a votar (que son los que están de acuerdo con el régimen o creen todavía en su funcionamiento) lo harán por el PP. Se dice que aproximadamente un 28% de los votos irán a esta formación de trileros parafascistas mientras que sus amiguitos del turno, el PSOE, se quedará aproximadamente con un 25% de los votos. Con esos porcentajes es muy posible que el PP vuelva a alcanzar la mayoría absoluta parlamentaria pero hay que tener en cuenta que un 28% de los votos emitidos muy bien puede representar un 14% o menos del cuerpo electoral. Es decir: que la minoría más extremista de la extrema derecha española condicionará el devenir político de la nación amparándose en la amañada mayoría parlamentaria. Una vez más el autismo, el no mirar más que el ombligo del propio régimen, resulta útil para mantenerlo en vigor.

Para concluir llega el momento del discurso único, de enfatizar lo que de verdad interesa a la oligarquía: nuestra conversión en colonia del capital extranjero, hacernos esclavos para que los oligarcas puedan enriquecerse a nuestra costa colaborando con el expolio imperialista de sus amos alemanes y anglosajones. Llegan entonces los mensajes "europeistas" y los ataques contra los  "populismos" y el "antieuropeísmo" que, ¡oh, sorpresa! escuchamos en labios de políticos del PP, del PSOE, de UDyD, de banqueros, de "analistas", tertulianos y columnistas, de dirigentes de las grandes empresas indebidamente privatizadas por el aznarato y que deberán volver al control estatal cuando se instaure la verdadera democracia...¿Hay que decir más?...

Frente a ese autismo interesado solo queda un camino de salvación: la imposición de la realidad y por lo tanto de la soberanía nacional al margen de las instituciones amañadas. 

¡Sublevaos!

NOTA.- La fotogradía es de European Parliament.

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