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¿QUÉ HEMOS APRENDIDO DE LO SUCEDIDO EN CEUTA?

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La realidad es la gran maestra de la vida, su análisis el camino hacia la verdad. Por tal motivo conviene observar con atención cuanto sucede a nuestro alrededor y tomar debida cuenta para engrosar nuestra formación y anticiparse a desastres futuros. 

Y el revuelo generado con la actuación de la Guardia Civil contra los inmigrantes que trataban de alcanzar a nado las playas españolas en Ceuta los pasados días viene como anillo al dedo para meditar y extraer conclusiones.

En síntesis, y sin entrar en otras valoraciones, lo sucedido es lo siguiente:

1.-Las fuerzas capitaneadas por el ministerio del interior del gobierno intruso actuaron al margen de la ley y desconociendo los derechos humanos. Tal actuación considerada "normal" se pasó en silencio y hubiera quedado en la sombra de no mediar la actuación de entidades no gubernamentales que denunciaron los hechos.

2.- Una vez que las actuaciones de la Guardia Civil no pudieron ser escondidas, se procedió a una campaña de desinformación (pésimamente orquestada, los jerarcas del gobierno intruso son unos absolutos inútiles y ni siquiera saben cumplir bien con lo más elemental de su papel que consistiría, entre otras cosas, en dar una cobertura eficaz a las fuerzas que ellos mismos instan a saltarse la ley, el entusiasmo con que los componentes de estas lo hagan es harina de otro costal) basada en informes y pruebas amañadas, que acaso deberían verse afectadas por la tipificación de falsedad documental en documento público, al menos en lo tocante a los informes policiales sesgados.

3.-Forzado por la indignación pública y las conveniencias parlamentarias en año electoral de otros partidos turnistas, el ministerio acaba sacando a la luz la integridad de unas imágenes previamente manipuladas. Una integridad que demuestra las mentiras de la cadena de mando desde los primeros escalones a las alturas ministeriales.

Todo ello durante el trámite de una ley golpista que, entre otras cosas, va a prohibir grabar las actuaciones policiales para favorecer las mentiras de estas y los políticos que las dirigen.

¿Qué hemos aprendido de lo sucedido en Ceuta?

Sencillo: que en cuestión de represión las fuerzas armadas del régimen no se atienen a la ley ni respetan demasiado los derechos humanos siempre y cuando quienes tengan enfrente sean del color equivocado (negros, o rojos). Su única guía es la mano dura, el jarabe de palo y el tentetieso con posible montaje ulterior protegido por informes sesgados y una cúpula política complaciente, tan solo interesada en mantener su dogmatismo ideológico y los privilegios de la oligarquía de la que forman parte a menudo subalterna. 

Frente a ese estado de cosas la opinión pública resulta molesta y debe ser anulada ¿de qué modo? evitando a toda costa que la verdad resplandezca por encima de los montajes policiales y políticos. La versión oficial (a menudo manipulada y falsa) debe prevalecer sobre la verdad en un entorno político de acatamiento y disciplina social, en otras palabras: de una dictadura parlamentaria no por tal menos totalitaria y fascistoide.

Por cierto: ¿Hemos escuchado a algún sindicato policial criticar esa deriva antidemocrática?¿Exigir que las actuaciones policiales puedan ser grabadas y sometidas al público y democrático debate?¿Negarse a obedecer órdenes antidemocráticas e inmorales?...Aquellos que no lo hayan hecho pueden ser lícitamente tenidos por cómplices del golpismo y sicarios de la oligarquía corrupta y parasitaria que está convirtiendo España, cada vez más, en una satrapía colonizada. Traidores, por lo tanto, al pueblo y a España. 

Para acabar, y a colación del acatamiento de órdenes. Si un legado dejó el golpecillo del 23 de febrero de 1981 fue una jurisprudencia perversa en la que la "obediencia debida" exculpa al mercenario uniformado (sea de verde, sea de azul) de toda responsabilidad. El régimen de 1978 se basa desde entonces en la impunidad del sicario y tenemos para demostrarlo la enorme cantidad de indultos de policías de toda procedencia que, aún castigados por la justicia, lo que no resulta de por sí nada habitual ni sencillo, son indultados por el gobierno de turno. ¿Es esto democrático?...Evidentemente, no. 

Una democracia no puede basarse en absoluto en la opacidad de la acción de las fuerzas represivas (la represión asume siempre una condición política porque es de naturaleza social) y mucho menos en la impunidad de sus ejecutores. Por lo tanto podemos afirmar que el régimen español dista de ser una verdadera democracia y que, de hecho, nos encaminamos a una fase más oscura y dura de la dictadura liberal parlamentaria vigente. 

¿Vais a consentirlo?...Por desgracia, sí. Seréis esclavos por el mero hecho de que no merecéis ser libres. 

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