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PEQUEÑA REFLEXIÓN SOBRE LOS ACONTECIMIENTOS DE BURGOS

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Lo que está sucediendo en Burgos no es algo aislado ni extraño, es la esencia misma de un régimen pensado para desviar el dinero público a manos privadas de un modo fraudulento bajo la excusa de la "legitimidad democrática" de las instituciones del liberalismo parlamentario. 

El caso es habitual: una clase política corrupta e ineficaz en lugar de servir al pueblo trabajando para resolver las necesidades del mismo utiliza el dinero público para convertir esas necesidades, causadas por la propia incuria de las deliberadamente ineficaces instituciones (manejadas, hay que insistir en ello, por individuos corruptos o, lo que es peor, carcomidos por la inmoralidad que representa la ideología liberal en todas sus formas), en un negocio privado.

En Burgos se procede a la innecesaria e inadecuada intervención urbanística en un barrio falto de aparcamientos para acabar creando un parking privado que vendrá a beneficiarse indebidamente de la dejación de las obligaciones públicas de un ayuntamiento secuestrado por un grupo de políticos contrarios a la democracia y a la moral puesto que actúan para enriquecer a unos pocos oligarcas privados en lugar de para beneficiar a su comunidad y que por lo tanto convierten en ilegítima la institución pasando el poder constituyente municipal al pueblo, detentador último de la soberanía que no reside en las instituciones si no cumplen su función, sino en el pueblo.

Cuando el pueblo, perjudicado por las indebidas políticas de la ilegitimizada institución (habría que explorar la condición delictiva de las mismas incluso a la luz del actual código penal, pergeñado bajo la nociva ideología liberal), protesta el alcalde de turno, aliado del oligarca, del constructor, del cacique, del tipo que va a enriquecerse con la conversión en negocio privado de lo que es en realidad obligación pública, se enroca en la ficción del ayuntamiento como ente soberano (hay que recordar otra vez que la soberanía reside en el pueblo, no en las instituciones que únicamente son organismos delegados de la misma) y escudándose en la "mayoría electoral" que es otra ficción antidemocrática, se niega a escuchar cualquier voz contraria a los intereses del oligarca u oligarcas que se agazapan tras la ficción institucional y cuando las protestas ocupan el espacio público en proceso de privatización lanza a las fuerzas represivas contra el pueblo para que estas, pagadas con dinero público, en lugar de servir los intereses públicos sirvan a sus intereses privados y a los de sus amigos en un claro caso de prevaricación y traición al pueblo que sería duramente penalizado en una verdadera democracia.

Naturalmente, el pueblo, cuando se ve ignorado y escarnecido por el interesado autoritarismo del jerarca del régimen, traicionado por las instituciones que deberían estar a su servicio y en realidad permanecen secuestradas por el capital, se irrita y surgen los altercados. 

Hablando filosófica y democráticamente, el mero hecho de usurpar las instituciones a la soberanía popular para utilizarlas al servicio de intereses privados representa un acto de tiranía y contra la tiranía el pueblo no solo está legitimado sino impelido moralmente a sublevarse para restablecer el orden: la primacía del bien común sobre la estafa, el robo, la prevaricación y la explotación de un grupo de aprovechados, de ladrones, de dictadores e inmorales que deberían ser castigados con la máxima dureza y apartados de la parte sana de la sociedad incurriendo en la atimia cuando no, cumplidas sus penas, en un ostracismo real.

Así las cosas cualquier acción, violenta o no, del pueblo queda justificada por la ilegitimidad sobrevenida del ayuntamiento de Burgos pero ello no avala los actos de vandalismo que están sucediendo estos días en Gamonal. 

Volvamos a la filosofía  política y la teoría democrática: el pueblo, como detentador inalienable de la soberanía, está capacitado, si sus instituciones incurren en tiranía, para sustituirlas. Para ello, si es preciso, puede organizar fuerzas armadas, milicias democráticas que enfrenten al aparato represivo de las instituciones ilegitimas tratando a sus componentes, si no se ponen al servicio del pueblo, como mercenarios de la tiranía, como enemigos del mismo. El pueblo, constituido en ente constituyente, puede y debe, enfrentado a la traición y la tiranía, ocupar las sedes institucionales, capturar, juzgar y castigar a quienes las han usurpado indebidamente y volverlas a poner al servicio del bien común. Ese es el objetivo último de las guerrillas urbanas en una verdadera democracia.

En otras palabras: si no vais a establecer la comuna de Burgos y a defenderla frente al ilegítimo régimen en un acto revolucionario, pionero y constituyente, dejad de hacer el imbecil. Las algaradas callejeras tan solo sirven de excusa a la represión. 

Y no, todos sabemos que no váis a hacer la revolución, que no váis a luchar por hacer caer al régimen ilegítimo. La república democrática y socialista que necesita España no va a empezar en Burgos en 2014. Ese es un hecho. Por lo tanto, amigos alborotadores, siento decirlo pero no sois luchadores por la libertad, tan solo gamberros que con vuestros actos, sin conseguir vuestros miopes objetivos, únicamente váis a perjudicar los de los vecinos de Gamonal y toda la acción disidente en España. 

Resumiendo: exite lógico descontento en toda España pero falta perspectiva política. Burgos nos enseña que nada cambiará este año. Y eso es malo.

Una lástima. 

NOTA.- la fotografía es de Izuen Gordelekua.

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