Facebook Twitter Google +1     Admin

Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2013.

EL GOLPE NEOLIBERAL Y TRES EXPERIMENTOS PSICOLÓGICOS CLÁSICOS SOBRE OBEDIENCIA Y CONFORMISMO.

20131110194239-3419565232-ef24d4164e.jpg

¿Desde 2008 cuantas veces hemos manifestado o escuchado manifestar asombro por la quietud social, por la ausencia de movilizaciones realmente significativas y por el predominante conformismo de una sociedad sometida a un expolio político, jurídico y económico que justificaría e incluso obligaría moralmente a cualquier tipo de acto revolucionario?...innumerables. Nosotros, pobres e ignorantes mortales, estamos asombrados ante la condición borreguil de nuestros conciudadanos (y la nuestra) y vemos caer sobre nosotros plaga sobre plaga, ignonimia sobre ignonimia, mal sobre mal sin remedio, sin reacción y sin poder comprender qué está sucediendo. Pero nada es casual, nada sucede porque sí. Conocer los mecanismos y los fundamentos teóricos del golpismo neoliberal es fundamental para poder eludirlos. El conocimiento es poder. Por eso en este pequeño artículo vamos a reflexionar, siquiera superficialmente, sobre algunos conocidos experimentos psicológicos cuyas conclusiones se están aplicando al control social desde la oligarquía golpista y con bastante éxito, lo cual dice muy poco en nuestro favor en cuanto especie y, lo que es peor, como individuos y ciudadanos. 

Lo que está sucediendo es muy sencillo de entender, es más: todos lo sabemos. En 1991 cayó la URRS dejando a la oligarquía capitalista y sus redes clientelares sin un enemigo al que temer, de inmediato procedieron a aprovechar la coyuntura para hacerse con los escasos pedazos de tarta que todavía no le habían arrebatado a la mayoría social. En 1994 decidieron, en la Organización Mundial del Comercio, que todos los servicios públicos, especialmente europeos (donde durante la guerra fría se habían hecho concesiones a las clases populares para alejarlas del comunismo mediante el desarrollo del llamado estado del bienestar), debían pasar a manos privadas. Dejar de ser servicios públicos para convertirse en negocios privados de la minoría dirigente. El efecto inmediato de esta decisión, al menos aquí en España, fue la fiebre privatizadora (y especulativa, cuando no abiertamente delictiva) de los gobiernos de Aznar, que desde 1996 se dedicaron a regalar y malvender las empresas públicas haciendo ricos a sus amiguitos y correligionarios. No obstante, la puesta en marcha de la llamada globalización generó un enérgico movimiento de protesta ciudadana que llegó incluso a comprometer las cumbres de los dirigentes golpistas y sus amos, los oligarcas, vieron la necesidad de implementar un adecuado marco totalitario y represivo. Llegaron así los atentados del 11 de septiembre de 2001 y las consiguientes leyes que permitieron la tortura, las detenciones ilegales y el control masivo de la población, que todavía sufrimos. El siguiente paso, una vez asegurado el control total de los estados instrumentalizados como medios represivos por la oligarquía, era culminar el robo masivo: que la escasa riqueza de la que disponía la mayoría de la población pasara a las escasas manos que ya disponían de la mayor parte de la riqueza y, ya de paso, la laminación de los derechos sociales, políticos y laborales de esa mayoría ciudadana expoliada y sometida a un nuevo y feroz totalitarismo enmascarado tras la fachada democrática, tras una serie de elecciones periódicas que no deciden nada porque todos los candidatos electos obedecen en realidad a los intereses de la oligarquía (que paga sus campañas) y no a los del pueblo. 

Cabría pensar que un golpe semejante, una instauración criptodictatorial de tal calado, produciría vivas reacciones en contra en la ciudadanía, en el pueblo. Pero sus responsables sabían que no. Tanto la caída de la URRS como las dos décadas de represión y propaganda de la oligarquía, habían desestructurado los grupos disidentes y críticos anulando su voz social y su capacidad de movilización. Los ciudadanos quedaban abandonados a su propia naturaleza social de homínidos primitivos y poco evolucionados social y moralmente. Y es ahí donde entran en juego los experimentos citados en el título de este artículo y cuyo análisis nos servirá para comprender en parte lo que está sucediendo a nuestro alrededor y por qué nosotros mismos actuamos como actuamos. 

I.- EXPERIMENTO DE MILGRAM.- En 1961 el psicólogo Stanley Milgram desarrolló unas pruebas destinadas a estudiar el grado de obediencia y despersonalización de los sujetos bajo la acción de la autoridad tratando de explicar así parte de la sociología represiva del nazismo. 

El experimento, bien conocido, consistía en reclutar sujetos a los que se situaba en una escala media de poder. En la cumbre se encontraba el experimentador, el científico que dirigía el estudio. A sus órdenes directas y con una misión concreta el sujeto de estudio y bajo este un "alumno" que podía y debía ser castigado en caso de no cumplir los objetivos asignados, en este caso dar las respuestas adecuadas a unas preguntas previas.

El "alumno" era situado en una especie de silla eléctrica separado por un cristal del sujeto, convertido en "maestro" que podía verle y escucharle perfectamente. 

La función del "maestro" consistía en hacer preguntas al "alumno" y oprimir un botón que le propinaba descargas eléctricas si este se equivocaba. Las descargas comenzaban con una intensidad de 15 voltios e iban intensificándose hasta los 450, que significaban la muerte del "alumno". Naturalmente, aunque el "maestro" no lo sabía, estas descargas eran ficticias. Sin embargo el "maestro" estaba plenamente persuadido de lo contrario. 

Por supuesto, era parte del experimento, el "alumno" se equivocaba a menudo provocando que la intensidad de las descargas fuera incrementándose. 

A partir de los 75 voltios la mayoría de los "maestros" empezaron a mostrarse remisos en su misión, algunos, por encima de los 100, incluso llegaron a pedir que se detuviese el experimento ofreciendo devolver el dinero recibido por participar en él. A cada objección el experimentador respondía taxativamente, presionando al "maestro" para que continuase. Este solía hacerlo. Hasta tal punto fue así que el 65% de los "maestros" llegaron a aplicar la máxima descarga al "alumno" lo que significaba su muerte. 

Los resultados, que no solo sirven para comprender la maquinaria represiva del nazismo sino la de todos los totalitarismos, incluyendo el liberal-capitalista que, ahora lo sabemos, puso a sus militares, médicos y psiquiatras a torturar a disidentes no solo en las dictaduras impuestas en Sudamérica sino también en Guantánamo y otras cárceles secretas. 

Y sirve también para comprender el mecanismo que conduce a los cargos medios e inferiores, amenazados además por la pérdida de su empleo y su estatus, a convertirse en cómplices de la explotación capitalista (que debe entenderse como una forma de tortura y totalitarismo) y en la pérdida de derechos sociales de quienes se encuentran por debajo de ellos en el organigrama de la empresa o en la pirámide social. 

La explicación de ese fenómeno es doble. Por un lado nos encontramos con la Teoría del Conformismo, según la cual un sujeto sin habilidad ni conocimientos para tomar decisiones se deja llevar por las directrices de la jerarquía establecida, convirtiéndose en dócil instrumento de sus designios y acatando sus tesis aunque sean claramente equivocadas y contrarias a sus deseos e intereses. Máxime sometido a mecanismos de control social propios de todo sistema totalitario y que son ampliamente utilizados por el liberal-capitalismo y que abarcan desde la constante imposición propagandística del discurso dominante, el que justifica los actos de la entidad totalitaria, hasta injustas leyes que penalizan la disidencia y la desobediencia. 

Crean, además, estos mecanismos de control social una conciencia de grupo que ya se estudió en el experimento de Asch de 1951 en el que un individuo aislado sostenía una opinión correcta (sobre la longitud relativa de unas líneas) que modificaba bajo la presión de un grupo previamente organizado para hacer estimaciones claramente erróneas con el sorprendente resultado de que, una vez aislado de nuevo, el sujeto, en lugar de retornar a sus conclusiones acertadas, mantenía las erróneas impuestas por el consenso mayoritario del grupo. 

La segunda explicación de lo sucedido en el experimento de Milgram es la Teoría de la Cosificación, compatible con la del conformismo, según la cual el individuo elude su responsabilidad individual considerándose como simple instrumento de una autoridad superior a la que no puede oponerse. 

El colorario del experimento de Milgram se produjo en el año 2009 cuando se repitió el experimento en el marco de un programa televisivo de producción franco-suiza, titulado El Juego de la Muerte, y en el que la autoridad del "científico", del "experimentador" era sustituida por la del presentador del programa. Los efectos y porcentajes fueron similares a los del experimento de 1961 con el añadido de que nadie del público expreso ningún reparo ante lo que estaba sucediendo. 

Aplicando lo que este experimento nos muestra de nosotros mismos al contexto de golpismo neoliberal que estamos sufriendo queda demostrado que aquellos que estén un escalón por encima de los ya hundidos aceptarán mayoritaria y sumisamente el discurso y las acciones del poder estatuido e instrumentalizado en el golpe sin preocuparse por el daño y el sufrimiento que sus actos, que no solo tolerarán sino que incluso estarán dispuestos a ejecutar, puedan hacer a otros ni llegar a comprender que, eliminados los del escalón inferior, ellos mismos pasan a ocupar esa posición razón por la cual luchar por la justicia y los derechos de los del último escalón es también un modo de luchar por los de aquellos que se encuentran en los escalones intermedios. 

Pero lo que demostró el experimento de Milgram y los golpistas están aplicando concienzudamente es nuestro pulsión de obediencia y de sometimiento. Solo sabiendo que están utilizando este procedimiento de control seremos capaces de liberarnos y cambiar nuestra tendencia natural para defender nuestros propios derechos y libertades enfrentándonos al poder estatuido que no representa el bien común y por lo tanto el discurso mayoritario sino los intereses de una minoría corrupta y perjudicial y por lo tanto un discurso minoritario aunque hegemónico. 

2.- EXPERIMENTO DE ROBBER´S COVE.- El psicólogo turco Muzafer Sherif, que ya había llevado a cabo en 1935 un experimento precursor del citado de Asch, llevó a cabo en 1954 un experimento sobre la dinámica y el enfrentamiento de grupos.

El experimento consistía en crear y hacer coexistir en un mismo territorio dos grupos diferentes compuestos por varones de 11 años. Cada individuo se autoidentificaba con su grupo, compuesto por otros individuos a los que no había conocido previamente, sometiéndose a la jerarquía y los valores desarrollados dentro del mismo y desarrollando un intenso antagonismo hacia el otro grupo. 

Sherif quiso darle un matiz esperanzador al experimento haciendo que en su última fase ambos grupos colaborasen para borrar los antagonismos y llegar a la unificación de ambos grupos, sin embargo la base instrumental del experimento de Robber´s Cove se cimenta en las primeras fases del mismo.

La oligarquía, aunque poderosa, es por definición muy minoritaria. Para poder imponer su discurso y sus intereses necesita fragmentar a la mayoría social, con esa finalidad fomenta, desde los medios propagandísticos (prensa, publicidad, ficciones literarias, cinematográficas o de otro tipo) y legales (en ese sentido las leyes de edad de consentimiento legal, sobre todo cuando se elevan más allá de la pubertad, buscan más la separación generacional que la protección de los menores, es un ejemplo), la división de la sociedad en grupos de edad, de afinidades deportivas o musicales, en facciones políticas enfrentadas entre sí pero leales al sistema de dominio, fomenta los antagonismos étnicos...todo lo que sea preciso para que los subgrupos, afectados negativamente del mismo modo por las acciones egoístas de la oligarquía, en lugar de unirse para restablecer el bien común gasten sus energías en el enfrentamiento con otros grupos similares por circunstancias irrelevantes y anecdóticas. 

Una sociedad dividida en facciones y aquejada de prejuicios es siempre más manejable y puede someterse mejor a las consecuencias extraídas del experimento de Milgram. Porque, y se demostró así durante el susodicho experimento, la resistencia a ser instrumentalizado por el poder totalitario es mayor cuando la víctima tiene algún tipo de afinidad con el cómplice. Así, un parado español o griego y uno alemán, si tuviesen ocasión de hablar y entenderse, no aceptarían las políticas que dañasen a uno de ellos porque se identificarían entre sí. Ahora bien, diviendo los grupos sociales (eficazmente gracias al idioma, la distancia y la acción de los medios propagandísticos) y convenciendo a unos de las malas cualidades de los otros se consigue por ejemplo que el parado alemán, al que se han imbuido oportunamente una serie de prejuicios raciales y racistas, permita que la oligarquía expolie a los españoles o los griegos y, más aún, a él mismo con la excusa de que la culpa de la rapacidad oligárquica no viene de su codicia y del desarrollo de un deliberado golpe de estado sino de los defectos raciales y morales de los meridionales. 

En este sentido es muy importante prestar atención a la educación, y de ahí la feroz batalla que la oligarquía da siempre en ese campo, que es el momento y el espacio en el que los prejuicios y las divisiones, así como los valores jerárquicos y el discurso dominante de la casta hegemónica, se imprimen en la mentalidad de los futuros ciudadanos convirtiéndolos en ulteriores especímenes manejables dentro del esquema de fragmentación social y enfrentamiento entre facciones y grupos. 

3.- EL EXPERIMENTO DE LA CÁRCEL DE STANDFORD.- Se llevó a cabo en 1971 en la Universidad de Standford bajo la dirección de Philip Zimbardo. Consisitió en dividir a los estudiantes voluntarios en presos y guardianes y ponerlos a interactuar en una reproducción de un establecimiento penitenciario establecida en los sótanos de la misma universidad. El experimento hubo de ser detenido a los pocos días porque los estudiantes interiorizaron sus papeles de semejante manera que los guardianes, para mantener el orden, siempre en peligro según su percepción, llegaron rápidamente a las vejaciones y la tortura y los prisioneros a someterse rápidamente. 

En otras palabras: asumimos rápidamente los papeles que se nos asignan lo que explica no solo la contundencia represiva de los encargados de esa labor al servicio de la oligarquía, también los perjudicados por el reparto de papeles que tienden al sometimiento y a aislar a los "revoltosos" porque "crean problemas" al intentar subvertir la situación. 

Estos tres experimentos, sucintamente explicados aquí, y sus consecuencias y aplicaciones a la gestión de la sumisión social en el transcurso del golpe de estado neoliberal que estamos padeciendo son de la máxima importancia e invito al lector a profundizar más en ellos y en los mecanismos de control social y mental. Cuando descubrimos el truco, se acabó la magia. 

NOTA.- La fotografía es de @doug88888

Etiquetas: , , , , , ,

SOBRE LA HUELGA DE BASURAS DE MADRID (RECORDANDO LA CANADIENSE)

20131114124130-5278743205-1c3d6be137.jpg

La memoria histórica va, o debería ir, más allá del recuerdo y el castigo (ya meramente simbólico) de los crímenes cometidos por la oligarquía, el ejército y la iglesia durante el plan de genocidio de clase iniciado en 1936. Si de verdad deseamos que el recuerdo sea útil es preciso, e incluso debería convertirse en una asignatura escolar que sustituyera, por ejemplo, a la inútil, nociva y alienante de religión,  extenderlo al conocimiento de la lucha obrera y los hitos sindicales (y hablo de verdaderos sindicatos, no de esos adocenados y vendidos a la ideología liberal que ahora proliferan con alma vertical y no de clase) que condujeron a las conquistas sociales, a que un mínimo equilibrio, siempre insuficiente (los golpes de 1923 y 1936 y la cantidad de años que se gobernó España al margen de las garantías constitucionales no solo durante las dictaduras explícitas sino durante los gobiernos monárquicos de Alfonso XIII y los de la CEDA en la república, no permitieron más), se introdujese en el concierto social frenando la avaricia y la tendencia al latrocinio y la explotación de una clase dominante que ahora, libre de contrapesos y sin miedo (factor siempre conveniente) ni pudor, está volviendo a las andadas en este malhadado comienzo del siglo XXI.

En efecto, los males de antaño empiezan a reproducirse a un ritmo alarmante por culpa, principalmente, de la laxitud de unos sindicatos sin memoria histórica, sin sentido de su principal función y claramente traidores a su obligación social y política, que es la organización de la clase obrera (todo el que no pertenece a la oligarquía, le guste o no pertenece a la clase obrera, eso de las "clases medias" que tanto les gusta esgrimir a los liberales y social-demócratas es poco más que un espejismo destinado a dividir al pueblo en sectores y tramos de renta y a imbuir en amplios sectores los valores e intereses de la clase oligárquica) para la consecución de sus metas que no son otras que la consecución de una verdadera democracia que, como tal, únicamente puede ser igualitaria y de carácter social. 

La amnesia social y sindical, inducida por décadas de control de la información y de propaganda liberal-capitalista, ha borrado no solo el proceso de adquisición de las conquistas sociales (que ahora la oligarquía nos presenta como graciosas concesiones en tiempo de bonanza) y la idea de que el conflicto, en un escenario asimétrico de derechos sociales y reparto de la riqueza, es una vía necesaria y valiosísima para establecer al menos un equilibrio social y político que frene la rapacidad de los caciques de siempre. Y esto es una realidad indiscutible al menos desde que los trabajadores de las pirámides en el antiguo Egipto inventaron la primera huelga de brazos caídos para obtener mejores condiciones de trabajo o desde que, mucho después, la plebe romana abandonó Roma negándose a regresar hasta que los patricios depusieron su actitud rapaz y totalitaria. Del mismo modo,la historia del movimiento obrero es la historia de sus conflictos, de sus luchas y de su solidaridad frente al poder de la oligarquía (plasmado en un estado ilegítimo, al servicio de los ricos y no de la totalidad del pueblo) por eso es inconcebible que en un escenario de golpismo neoliberal como el que estamos viviendo en estos años iniciales del siglo XXI acontecimientos como la huelga de los empleados de la limpieza de Madrid se gestionen, tanto por los sindicatos mayoritarios como por la sociedad en general, como simples asuntos particulares entre unos trabajadores y su empresa. No, las cosas no son así y no deben gestionarse de ese modo.

El ataque sufrido por los empleados de la limpieza de Madrid no es un asunto exclusivamente suyo, es un ataque contra toda la clase obrera, contra todo el pueblo (sea cual sea su nivel de renta) que no pertenece a las cincuenta familias más poderosas de este país, a la corrupta y nociva oligarquía que ha parasitado el estado desde el golpe borbónico de 1874 y sigue utilizándolo como aparato represor y antidemocrático. Se trata de la aplicación pura y dura de la ortodoxia neoliberal a un sector social y abarca desde la indebida y culpable (algún día habrá que juzgar a los responsables, instigadores e ideólogos de las privatizaciones y castigarlos con la máxima dureza) privatización de un servicio público convertido en negocio privado a la pérdida de derechos de los trabajadores obligados a asumir despidos y reducciones salaries justificadas solamente por el ansia de plusvalías de empresas enriquecidas a costa del desmantelamiento del estado. Por lo tanto el conflicto es común a toda la clase obrera, a todos los trabajadores y como tal debería ser tratado. 

El hecho de que los trabajadores de la limpieza de Madrid (o de los conductores de autobuses urbanos de Zaragoza) se declaren en huelga y el resto de la sociedad permanezca cruzada de brazos y sin actuar solo conviene a la patronal, a la oligarquía y a sus títeres políticos. El ataque sufrido por un solo trabajador es un problema general de toda la clase obrera y, por lo tanto, los sindicatos, si en lugar de dedicarse a la dolce vita y a firmar sumisamente pactos con la patronal, cumpliesen con su deber, deberían estar exportando la mediática y justa huelga de los trabajadores de la limpieza de Madrid a otros sectores. Todos debemos solidarizarnos con ellos, su lucha es la nuestra, la de todos, hay que ir, por lo tanto, a una huelga general, total y con un solo objetivo: derribar el régimen ilegítimo que padecemos o, al menos, restablecer en él un equilibrio hoy perdido. 

Eso, por la desidia, el miedo, la ignorancia y hasta la cuestionable ideología de los sindicatos mayoritarios y de la sociedad en general no se está haciendo. Y el que esto firma no puede dejar de lamentar la profunda incultura, el insondable desconocimiento tanto de los sindicatos como de la sociedad en general sobre nuestra propia historia y el modo en que se consiguieron los avances sociales. No puede evitar recordar la huelga de La Canadiense, tan fundamental en nuestra historia (consiguió entre otras cosas el establecimiento de la jornada de ocho horas en España) y tan poco conocida por casi todo el mundo. Es más: que levanten la mano quienes, sindicalistas o no, hayan oído hablar de dicha huelga o tengan una ligera idea de cómo transcurrió.

No pasa nada, entre otras cosas para eso está este blog: para instruir e ilustrar sobre aquellas partes de nuestra historia que el dominio político de la oligarquía tanto en las prolongadas dictaduras como en los periodos de parlamentarismo liberal-capitalista (que no debemos confundir con la democracia) nos ha hurtado. 

Recordemos, pues, la huelga de La Canadiense. 

La Canadiense era una de las dos compañías que en 1919 suministraban energía eléctrica a Barcelona. Estaba, como su propio nombre indica, gestionada por capital extranjero lo que significa en la práctica que el gobierno parlamentario liberal-capitalista de Alfonso XIII, había dejado un servicio público estratégico en manos de los intereses privados y abierto a los intereses especulativos del capital extranjero a cuya voracidad se sometían los derechos sociales y laborales de los españoles pobres, lo cual representa desde su misma concepción un acto anti-español, anti-democrático y profundamente inmoral que no por ser norma de la ortodoxia capitalista dominante merece menos repudio político y filosófico. 

Pues bien: el gerente de la empresa, un gringo de cuyo nombre no quiero acordarme, tuvo una brillante idea: hacer fijos a sus trabajadores eventuales a cambio, claro está, de una sustanciosa reducción del sueldo. Había en La Canadiense un sindicato en ciernes, formándose, y sus impulsores se negaron a aceptar ese cambio (que no fue propuesto sino impuesto). ¿El resultado?...los ocho fueron despedidos el 5 de febrero de 1919. Inmediatamente el otro centenar de compañeros se declararon en huelga, abandonaron la sede de la empresa y marcharon a hablar con el gobernador civil de Barcelona buscando amparo. Este los despachó con buenas palabras, prometiéndoles que lo arreglaría si volvían al trabajo. Ellos le creyeron pero, al regresar a La Canadiense, la empresa estaba tomada por la policía, que les impidió entrar en el edificio. Poco después todos ellos, sin excepción, eran también despedidos. 

inmediatamente recurrieron a la CNT que organizó un comité de huelga y una caja de resitencia que reunió, con aportaciones obreras, 50 000 pesetas de la época en una semana. 

La situación obligó a las autoridades a forzar al patrono canadiense a la negociación. Se fijó una reunón el día 17 de febrero pero el gestor gringo, al enterarse que algunos de los miembros del comité de huelga pertenecían a la CNT, se negó a dejarles entrar en las instalaciones de la empresa abortando el intento negociador. 

El siguiente paso fue el corte de suministro. Los trabajadores procedieron a boicotear (acto lógico, normal y legítimo) los servicios de la empresa explotadora (y extranjera, no se olvide) dejando media Barcelona a oscuras. La otra media era alumbrada por otra empresa, también privada. 

Ante esa circunstancia el gobierno borbónico y parlamentario en lugar de defender a los obreros españoles se puso de parte del explotador de turno, de la multinacional (¿les suena la copla?), haciendo que el ejército español, concretamente el 4º Regimiento de Zapadores, ocupara la fábrica para garantizar su producción y los beneficios del patrón extranjero. En otras palabras: los recursos públicos del estado se pusieron al servicio no de los derechos del pueblo sino de los intereses privados y de clase de una multinacional extranjera. Es lo que se sigue haciendo en el actual régimen, copia y heredero de aquel, en lo que solo puede considerarse como un acto de traición, una forma de convertir España en una colonia y a los españoles en esclavos. 

De paso se envió un nuevo gobernador militar a Barcelona, el asesino Martínez Anido, principal impulsor del pistolerismo de los sindicatos libres, inductor del asesinato de Salvador Seguí, en 1923, y posterior ministro de gobernación, con Franco en los peores años de la represión franquista. 

¿Cual fue la estrategia del pueblo bajo la organización sindical de CNT ante semejantes desafueros?...ampliar la huelga. 

El 23 de febrero se sumaron a la huelga, en solidaridad, los trabajadores de la otra empresa suministradora de electricidad a Barcelona, lo que dejó a esta ciudad sin suministro, el 26  los trabajadores de las empresas de gas y luz, el 3 de marzo los de la central eléctrica de Sant Adriá del Besós...

Mientras tanto la represión se ponía en marcha y comenzaban las detenciones, las palizas, los acosos por parte de la policía, del ejército y de los pistoleros de los llamados sindicatos libres.

El 5 de marzo el capitán general de Cataluña, Milans del Boch (sí, siempre son los mismos apellidos, las mismas familias) militariza a todos los trabajadores en huelga entre los 21 y los 38 años. Eso significa que, sino obedecen órdenes y acuden al trabajo, serán juzgados como desertores y sus penas pueden llegar al fusilamiento. Ninguno de los huelguistas acude a cajas, ninguno acepta su movilización, se multiplican las detenciones, las palizas, los acosos...la policía, el ejército y los pistoleros "libres" se emplean a fondo. 

El 13 de marzo, como los huelguistas siguen en sus trece, el ejército, bajo Milans del Boch y Martínez Anido, ocupa Barcelona, la represión se intensifica. Pero al cabo el gobierno tiene que negociar. Los obreros, el pueblo, han puesto al ilegítimo estado borbónico de rodillas. Todos serán readmitidos sin represalias, las medidas que originaron la crisis, serán anuladas. La mayor parte de los obreros son puestos en libertad, pero no todos, de modo que la huelga, tras unos pocos días de paréntesis, se reanuda el 23 de marzo. El 24 el ejército ocupa de nuevo la ciudad, el 27 se suspenden las garantías constitucionales y empieza a aplicarse la ley de fugas, el famoso "paseillo"...es decir, para mis lectores más jóvenes: que a los sindicalistas que interesaba quitar de en medio se les detenía, se les llevaba a comisaría dando un rodeo por las afueras y se les ejecutaba alegando que habían tratado de huir. 

Por esos días se organiza en Barcelona la Federación Patronal Española (antecedente directo de la CEOE, que ha heredado su ideología y sus métodos) y exige, para readmitir a los obreros, que entreguen sus carnets de la CNT, ninguno acepta. 

Finalmente la huelga acaba, de nuevo sin represaliados, el 12 de abril. El 13 de ese mismo mes el gobierno, forzado por las circunstancias, decreta por ley la jornada de 8 horas. Fue así cómo se conquistó en España, gracias a la CNT y al valor y sacrificio de los obreros de Barcelona. 

El 1 de diciembre los patronos de la Federación antecitada organizan un cierre patronal. No dejan entrar a los obreros a las fábricas hasta que no entreguen sus carnets sindicales y acepten la negociación individual de sus condiciones salariales. De nuevo la respuesta obrera es colectiva y solidaria y el lock-out termina el 26 de enero de 1920 con el triunfo total de los obreros. 

Así se hacen las huelgas y para eso sirven. ¿A qué estáis esperando? El futuro os pertenece ¡CONQUISTADLO!

NOTA.- la fotografía es de Lara604.

Etiquetas: , , , , ,

LOS CUERPOS REPRESIVOS Y LA LEUCEMIA.

20131120192206-5452963605-0ecfffd7f8.jpg

La entrada de hoy será breve, no es preciso que me extienda demasiado. Estas páginas llevan avisando desde 2009 de que estamos viviendo un golpe de estado institucional y progresivo, sin tanques en las calles pero con un crescendo de medidas que nos conducen, sin modificar la vacua liturgia electoral, hacia el totalitarismo oligárquico de la ortodoxia neoliberal. Lo hemos analizado y explicado desde todos los puntos de vista posibles y con extensa prolijidad. 

En esa dinámica (que incluye las leyes teocráticas de Gallardón, las ilegítimas privatizaciones, las tropelías de Wert, las "reformas" sanitarias y sociales que solo pueden ser tachadas de criminales) la ley pergeñada por el opusiano ministro de gobernación del régimen, ese tal Fernández Díaz, es tan solo un instrumento más de represión. Un paso necesario para estrechar todavía más el lazo en torno a nuestro cuello. 

No hace falta reflexionar ni hablar demasiado al respecto. Yo solo quiero hacer un pequeño comentario. Dice el ministro que la ley (ilegítima por proceder de un gobierno intruso y por atentar contra los derechos y libertades del pueblo y, por lo tanto, sin aplicación legal posible) está redactada al dictado de los intereses policiales, de una policía concebida no como organismo democrático al servicio del pueblo sino como cuerpo represivo, mercenarios al servicio de los intereses oligárquicos y la conversión de España en colonia del capitalismo extranjero. Pues bien, únicamente deseo señalar que ese es precisamente el mecanismo de la leucemia. Cuando el aparato de "seguridad" toma las riendas y dicta las normas represivas en el cuerpo humano la consecuencia es la enfermedad, la leucemia, y la consiguiente muerte del organismo afectado si no se logra poner remedio. La ley del ministro intruso de gobernación cumple esa función en nuestra sociedad. Con ella la policía dejará de ser un organismo útil para convertirse en un cáncer que conducirá al régimen a la destrucción. Los excesos represivos llegan siempre cuando la credibilidad de los regímenes decrece. En ese sentido la ley del intruso opusiano es una buena noticia. 

Ya lo advertí en estas mismas páginas: primero la dictadura neoliberal, después la república, por fin la libertad y el socialismo. Gracias, Fernández. 

NOTA.- La fotografía es del Archivo MACBA.