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ABORTO Y GOBIERNOS SECTARIOS

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La democracia es filosóficamente incompatible con las sectas religiosas puesto que estas, desde un pensamiento teocrático, tienden a la imposición de un totalitarismo dogmático e inmovilista mientras aquella se define como un sistema inclusivo y fluido donde el concepto de "verdad" no es absoluto sino multiforme y cambiante. Por ese motivo una democracia que lo sea realmente debe poner coto a la influencia de las sectas en el campo político y social. Una religión no puede definir las leyes ni las reglas sociales.

Es más: aceptar una supuesta voluntad por encima de la humana en sociedad y unas supuestas leyes previas a todo ordenamiento humano como de hecho hacen las religiones resulta de facto antidemocrático. 

En democracia NADA está por encima de la voluntad del pueblo pero el pueblo debe ser educado para no ver limitadas su perspectivas por la superstición y el dominio de las sectas religiosas. 

Puesto que el ser humano es fruto de la evolución en la tierra su único condicionamiento moral es seguir evolucionando y el ordenamiento social y político debe ponerse al servicio de dicho avance que pasa, indefectiblemente, por quebrar los moldes de pensamiento impuestos por el totalitarismo inmoblista de las sectas, que han transmitido al siglo XXI una ideología fósil procedente de la edad del bronce, y por lo tanto la democracia no puede ser indiferente ni neutral. El mero concepto de libertad religiosa impuesto por el liberalismo capitalista es incompatible con la democracia verdadera. Que existan partidos abiertamente confesionales (tal los democrata-cristianos) o copados por miembros de determinadas sectas representa una aberración moral. 

Democráticamente hablando no hay ni puede haber discusión sobre lo dicho. 

Cristianismo, judaísmo e islamismo son absoluta, total y radicalmente incompatibles con la democracia y no puede permitirse que influyan en ningún campo social ni que su ideología contamine la educación, el código penal o cualquier otro aspecto de la comunidad democrática. 

Expuesto ese principio democrática y filosóficamente irrenunciable, me resta explicar que lo sucedido en España bajo el gobierno intruso de esa aberración moral y política que por sí solo representa el PP es únicamente la imposición de la ideología cristiana, y más especialmente, del talibanismo opusiano sobre la sociedad. Un acto, por lo tanto, moralmente deleznable y políticamente inaceptable que viene a demostrar la ilegitimidad del régimen que permite no solo la existencia de un partido abiertamente confesional y copado por el talibanismo cristiano sino, incluso, que alcance el poder. 

¿Por qué el PP está en contra del derecho al aborto y acabará prohibiéndolo si gobierna el tiempo suficiente?

Es sencillo: su ideología es teocrática. Considera que la vida no es una consecuencia natural de la actividad biológica sino que  se encuentra sometida a la voluntad de un ente superior al que denominan dios. Ellos creen que el ser humano está dotado de un alma creada por ese dios único y todopoderoso y que impedir que un alma destinada por ese dios a nacer no llegue a hacerlo representa un sacrilegio. Es así. En realidad no les importan los supuestos derechos del nonato, eso son excusas, tan solo pretenden con sus leyes imponer la voluntad de su dios. Claro que ni explican ni se plantean (y eso es lo verdaderamente triste) el contrasentido que representa que un dios supuestamente "todopoderoso" necesite de la intervención de unos ministros opusianos para lograr sacar adelante sus designios. 

Nosotros, la parte sana y evolucionada de la sociedad, vemos con claridad meridiana que la "teología" de los cristianos, de los musulmanes y de los judíos no se sostiene ni dentro de su propia retórica, que es una estupidez plagada de contrasentidos. Pero con esa gente no se puede razonar. Los sectarios deben ser desprogramados a fondo antes de poder ser considerados ciudadanos y por lo tanto tener voz y voto, mucho más llegar a posiciones de gobierno. 

Pero no vivimos en una democracia verdadera sino en un régimen parlamentario liberal-capitalista en el que aberraciones como la democracia-cristiana pueden existir y alcanzar el gobierno. Habrá que solucionarlo, es obvio. Mientras tanto no debemos extrañarnos de que un estado zombificado por una secta despreciable y repugnante imponga a la sociedad leyes de carácter dosmático y anti-democrático basadas en una ideología teocrática que ya estaba atrasada en la edad del bronce. No estamos volviendo al franquismo, vamos camino del código de Hammurabi. 

NOTA.- La fotografía es de Eddie van W.

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gravatar.comAutor: hermia del pilar jalpa larraguibel

Que agradable leer este tipo de pensamientos, claros y precisos, te encuentro la razón en todo, para que esas mentes puedan votar tienen que tener un razonamiento ciudadano democratico, y dejar para su vida privada su dios y sus costumbres, ahora bien, tu y yo sabemos que para que sea posible que el sistema democrático gobierne, tenemos que ganarle a través del debate publico:de lo que significa vivir en una democracia y que significa ser un ciudadano, y esto se da en los colegios en las plazas en el mercado en el supermercado en las tiendas de basar en la micro, en la calle, en el metro, en las revistas en la tele en la web en la musica y en la danza en el arte en la poesia en pintura en la arquitectura, en la moda en la vanguardia... en fin, son muchos los espacios donde esto se está materializando, porque la democracia esta sustentada en una justicia echa por nosotros los ciudadanos sin ningún ser que nos dicta las leyes, si no desde nuestra razón de justicia.

Fecha: 07/01/2014 16:24.


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