Facebook Twitter Google +1     Admin

LA CLASE MEDIA NO EXISTE.

20131201124212-5158614494-919960a1fa.jpg

Da lo mismo escuchar a Obama, a la Merkel, al PP, al Tea Party o al PSOE, todos, sin excepción dirigen sus discursos a la "clase media" que definen como la mayoría, a menudo silenciosa y obediente, de sus respectivos estados. La parte sensata y estabilizante de la sociedad opuesta a todo aventurerismo político y a cualquier clase de extremismo, el cimiento firme del estado en cuyo obsequio e interés han de orientarse todas las medidas sin, por supuesto, arrancar los privilegios de la clase alta ni ceder a las demandas del denostado proletariado dibujado con el trazo grueso de la caricatura macabra para caracterizarlo con todas las lacras y vicios posibles provocando a la vez una falta de identificación con el cliché de la mayoría de la población y el desapego a las políticas de carácter social destinadas a cohesionar a la sociedad mediante la democratización económica en lugar de tender a su fragmentación jerárquica. Naturalmente mienten. Cuando los dirigentes de los regímenes liberal-capitalistas se dirigen a la clase media están haciendo demagogia y aplicando su nefasta ideología con base teocrática según la cual el pobre lo es no por la injusticia de las estructuras sociales y la criminal rapacidad de la oligarquía sino por sus propios defectos y su inmoralidad. 

Ya explicaba Weber en su clásico La Ética Protestante y El Espíritu Del Capitalismo, entre otras cosas, el modo en que para el liberalismo el enriquecimiento se considera un favor de dios otorgado a la virtud (entendida no como moral sino como ortodoxia dogmática y genética, el liberalismo aunque nos cuenten lo contrario es esencialmente racista) y la desigualdad social un efecto secundario, un daño colateral si preferimos esta expresión, que solo afecta a aquellos que no gozan de esa virtud ya sea por causas religiosas, genéticas (de ahí la inquina de los "mercados" y los países germano-sajones contra los "latinos" del sur que, además, en lugar de ser protestantes son católicos) o personales. 

En resumidas cuentas, para el liberal-capitalismo, la ciudadanía y los derechos están ligados a la riqueza y deben tener más derechos y más privilegios los más ricos por la sencilla razón de que son mejores. Luego las capas de la sociedad que por algún motivo han conseguido cierta comodidad económica constituyendo el elemento consumista que favorece el enriquecimiento de los más poderosos adquieren el derecho a votar para dirimir qué facción de esos poderosos se alterna periódicamente en la gestión del poder. 

La función de la "clase media" en ese esquema es soportar los privilegios de la oligarquía, ratificar sus manejos y aclamar sus medidas represivas para defenderse de "los otros", de las amenazas del sistema, indefectiblemente pintadas como alimañas despreciables y al acecho: los terroristas, los pederastas que rondan los colegios a los que acuden los hijos de las "buenas familias", los disidentes de todo tipo, los mugrientos, los viciosos...

Fomentando el miedo de los "mediocres" frente a los "otros" la oligarquía consigue cómplices dóciles para sus políticas de represión y extensión de la corrupción generalizada. Si existe el peligro ¿qué "persona sensata y de orden" no va a desear que lo defiendan del mismo? Y cuanto más aterrador sea ese peligro, más tolerantes serán esas "personas de orden" respecto a los medios represivos incluso aceptando la fórmula totalitaria del "el que no tiene nada que esconder, nada tiene que temer" permitiendo así que esos medios de vigilancia y represión engloben también, y sobre todo, a esa supuesta clase media.

Pero, hay que repetirlo, la clase media no existe, es un invento, un medio de jerarquizar la sociedad, de fragmentarla para que no identifique sus verdaderos intereses comunes y exija su implantación poniendo fin a las políticas que benefician a la oligarquía.

Pongamos las cosas en claro:

1.- La riqueza, por mucho que los propagandistas del neoliberalismo se empeñen, es limitada. Por lo tanto si unos tienen demasiado será a costa de que otros tengan demasiado poco. Además, los que tienen demasiado siempre van a querer más y, por lo tanto, seguirán arrebatándoselo a los que todavía poseen algo, es decir: a lo que llaman clase media.

2.- Por lo tanto los aliados naturales de los que "todavía tienen un poco" no son los que "tienen demasiado" que monopolizan el poder y lo instrumentalizan, como estamos viendo en lo que llaman crisis actual y no es sino un gigantesco proceso de robo, sino los que lo perdieron todo o casi todo previamente a causa de los manejos de los que "tienen demasiado" y lo han conseguido robándoselo a los demás, único medio de conseguirlo.

3.- En resumidas cuentas: si existe una oligarquía poderosa (y existe) hablar de clase media es un recurso demagógico, un engañabobos. No hay tal cosa. Si existe una oligarquía poderosa en realidad solo existen dos bandos: ellos y el común de la sociedad. Si existe una oligarquía poderosa que controla el poder político, económico, judicial, represivo y hasta cultural todos, incluso los acomodados, somos proletarios. Hasta que no asumamos esta verdad indiscutible, no avanzaremos hacia una verdadera democracia. 

NOTA.- La fotografía es de Juan Antonio Capó.

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario



No será mostrado.