Facebook Twitter Google +1     Admin

ESPERPENTO OLÍMPICO

20130908181602-7646687224-e319416bb8.jpg

Afortunadamente el Comite Olímpico no le ha concedido a Madrid la organización de las olimpiadas de 2020. De este modo habrá menos déficit disipado en operaciones corruptas y en pelotazos turbios que luego debamos pagar indebidamente los ciudadanos. Se pone coto al latrocinio organizado de la oligarquía dominante y sus sirvientes políticos y freno al ridículo triunfalismo que llevó al gobierno intruso del ilegítimo régimen que padecemos a vender la piel del oso a través de sus órganos propagandísticos (y, señaladamente, TVE) antes de cazarlo. Podemos decir que hemos tenido suerte. 

Pero, pasado el suspiro de alivio, todavía con la sonrisa en los labios, conviene parar mientes en lo sucedido, profundizar y sacar conclusiones sobre lo ocurrido. 

La primera de ellas, y no resulta baladí, es constatar que el concierto internacional al que nuestros ilegítimos jerarcas obedecen genuflexos, dista mucho de apreciar, legitimar y tener en cuenta al régimen vigente y, muy especialmente, a sus actuales dirigentes peperos. 

Estos, queriendo olvidar interesadamente que España es un país y no una empresa, andan por esos mundos publicitando lo que llaman la "marca España" que, se ha visto claramente en las deliberaciones del COI, se sustancia en corrupción política, doping, ineficacia de gestión y fracaso económico. Eso y no otra cosa es lo que vende el actual régimen en el exterior y, muy especialmente, los gobiernos y jerarcas del PP. 

La marca España que han diseñado a su imagen y semejanza los retrata perfectamente lastrando de facto toda posible proyección internacional de España como país y como pueblo. La marca España es la gran apuesta del régimen, de los ideológos neoliberales del mismo y de la nefasta, corrupta e ineficaz oligarquía que lo respalda y parasita. Y es un fracaso. Es un fracaso porque ellos y su régimen lo son. Ni siquiera sus correligionarios del exterior les llegan a tomar en serio, a creérselos. Les desprecian y ese desprecio se hace extensivo a todo lo español. Por lo tanto queda claro que nuestra única posibilidad de futuro es hacer saltar el régimen, un régimen político, económico y social fracasado, sin legitimidad ni credibilidad que pesa sobre el pueblo, sobre todos y cada uno de nosotros, como una pesada losa de mármol funerario. Si queremos un futuro tenemos que buscarlo y pasa necesariamente por librarnos del yugo (y peso muerto) de la mentada oligarquía (cuyos haberes, en su mayor parte robados a España, deben ser puestos a disposición del estado) y sus siervos políticos, judiciales y propagandísticos. El régimen es un fracaso perpetuo porque ellos han fracasado, por lo tanto debe ser regenerado y cuando digo regenerado quiero decir remozado desde los cimientos al tejado. Hay que derribar y volver a construir. 

Pero no puede extrañarnos el fracaso del régimen y del PP si atendemos al aberrante espectáculo que han protagonizado en Buenos Aires. El partido envió para allá a lo más granado de sus filas, individuos investidos por mor de la estulticia de gran parte del pueblo español, de flamantes cargos institucionales. Individuos, todos ellos, sin ningún carisma, sin peso internacional, sin prestigio, con la sombra de la corrupción y la ineficacia acechando sus figuras y sus relaciones políticas y amistosas. Individuos incapaces de hablar inglés, cuando es la lengua del imperio al que rinden pleitesía y obedecen a p¡es juntillas, pero también incapaces, como el presidente intruso Rajoy, de dar un discurso en castellano sin leerlo. Aunque, qué cabe esperar de un tipo al que en la campaña electoral le hacen la clásica pregunta pactada en un programa televisivo de propaganda electoral y en lugar de responder (y era algo que debía saber de carrerilla si quería gobernar, tener al menos una idea, aunque fuera equivocada, clara de las medidas a tomar) salta con que no entiende su propia letra en el folio que lleva escrito...y sin embargo hubo millones de cenutrios que le votaron. Lo cual viene a demostrar que el fracaso del régimen trasciende al de sus fautores y que hay varios millones de españoles que lo comparten y lo perpetuan y que, constituidos en un problema de futuro, deberán ser tratados como tal en la necesaria (y siempre lejana) rectificación que precisamos. 

Luego está el ridículo mensaje que en vergonzoso spanglish trató de transmitir la alcaldesa no votada de Madrid vendiendo de nuevo el sol y fiesta españoles cuando lo que se requiere para organizar cualquier cosa es eficacia y capacidad de trabajo. Son tan inútiles, con tan escasas dotes intelectuales y políticas, que resultan incapaces de variar el discurso turístico franquista para adaptarse a las necesidades del momento. 

A ver, señores, un ejemplo práctico: yo soy un maestro de perder el tiempo tomando cañas y tapitas en las terrazas en verano y del café con leche y churros en los bares en invierno, cualquiera de ustedes que comparta estas cualidades conmigo seguramente lo pasará bien. Pero debemos convenir que no son la mejor carta de presentación para que se me incluya en la selección olímpica,o cualquier otra de personal, ni siquiera para hacer bulto. Lo suyo es lo mismo: no vayan a vender sol y fiesta cuando lo que se requiere es gestión y eficacia. Claro que ningún gobierno del PP puede vender gestión y eficacia, tan solo despilfarro, estupidez, ineficacia y corrupción y así es muy difícil conseguir nada. Ya les han visto el plumero y lo triste es que el sanbenito nos cae a todos los españoles por igual.

Eso aparte el esperpento de esos corruptos ignorantes lanzando las campanas al vuelo en TVE para intentar recuperar la iniciativa propagandística (lo que constituyó otro error más, otra estupidez que añadir a la lista) cuando todavía no se había conseguido ni había visos de conseguir el objetivo, haciendo el ridículo en la presentación (demostrando su ignorancia, su pequeñez como estadistas, su profunda incapacidad para los puestos que detentan) y luego llevándose la bofetada y la sorpresa de ser eliminados en la primera votación, lleva a reflexionar muy profundamente sobre algunos de los aspectos más destructivos y delictivos de sus políticas. 

Me refiero a eso que llaman "reforma" educativa y  no es sino un atentado directo contra las posibilidades de formación superior de las clases menos pudientes, es decir: todas menos la suya. Ya sabíamos que no se trataba de un golpe inocente, que procedía de una ideología profunda y repugnantemente clasista y destinada a esclavizar a quienes no pertenezcan a la oligarquía dominante. Pero lo visto en Buenos Aires y teniendo en cuenta que pocos días antes 600 miembros jóvenes de esa misma oligarquía celebraron en Salamanca una mega-orgía con capeas y base de música de Julio Iglesias y carteles con el nada erótico careto de Rajoy, queda claro que la cosa va mucho más allá.

La casta dominante ha tomado conciencia de su retraso intelectual, de su falta de preparación (por muchos títulos privados que acumulen), de los estragos de la endogamia y de la formación clerical en sus filas y tiene pánico. A igualdad de posibilidades los vástagos de la oligarquía tienden a quedar en inferioridad de condiciones frente a los bien preparados jóvenes de las clases bajas. Las reformas educativas del ilegítimo gobierno más allá de la repugnante ideología neoliberal que aplican tienen como finalidad yugular la competencia, seguir reservando a los incompetentes de la clase alta los puestos decisivos del ordenamiento político y económico. En resumidas cuentas: seguir alimentando un régimen fracasado que nos lleve a esperpentos como el que tuvimos que soportar sonrojados en Buenos Aires.

¿Váis a consentirlo? ¡Sublevaos!

NOTA.- la fotografía es de Iwillbehomesoon.

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario



No será mostrado.