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CUESTIÓN Nº 3: ¿LA VERDADERA DEMOCRACIA ES CUESTIÓN DE NÚMERO O DE POSICIONAMIENTO MORAL?

 

La propaganda del parlamentarismo liberal nos ha inculcado la equivocada idea de que la democracia es la “dictadura de la mayoría”  y que se circunscribe exclusivamente al proceso electoral sin precisar ningún otro atributo político o moral que el depositar un voto, a menudo sin valor, cada cierto tiempo permitiendo que las diferentes facciones de la clase dominante se repartan el poder viendo legitimado de paso su dominio sobre el conjunto de la sociedad. Sin embargo un simple repaso a la historia nos enseña que la democracia, para serlo, debe erigirse en portadora de una serie de condicionamientos sociales, culturales y políticos mucho más importantes y de mayor trascendencia que el propio proceso electoral. Pensemos, por ejemplo, en las elecciones alemanas de 1933 que llevaron al poder a Hitler. Según la interesada premisa del parlamentarismo liberal aquel proceso electoral fue un modelo de democracia. ¿Pero significa eso que el régimen nazi fuera un régimen democrático?...Evidentemente, no. La democracia es mucho más que el proceso electoral y, sensu strictu, no es una cuestión cuantitativa, sino cualitativa. Que la mayoría de los votantes de 1933 quisieran el nazismo  no implica que el nazismo fuera una democracia. Por lo tanto lo democrático hubiera sido soslayar, conculcar incluso por la fuerza de ser posible, el deseo de esa mayoría perversa, ignorante y corrupta para salvaguardar la verdadera democracia que es un conjunto de valores de progreso social, moral, cultural, económico y político con valor propio al margen de los deseos mayoritarios.

Por lo tanto debemos afirmar con rotundidad que la verdadera democracia es una cuestión moral y no de mecánica parlamentaria ni necesariamente ligada a proceso electoral alguno. Procesos, por otra parte, lo demuestra la historia y la práctica cotidiana, casi siempre lastrados en su valor democrático por sistemas amañados en los que la disyuntiva electoral se presenta entre siglas y personalidades pero no entre verdaderas alternativas políticas. Exactamente igual que si nos dan a elegir entre latas (generalmente solo dos) de diferentes colores pero que contienen el mismo refresco, quizá con una mínima diferencia en el contenido de azúcar.

DE AQUELLOS CORRUPTOS POLVOS...

El siglo XVIII fue un hervidero de sinvergüenzas, ventajistas, estafadores y vividores que, copiando las fórmulas de explotación y estafa del pujante capitalismo inglés (sustentado, nunca lo olvidemos, en la piratería), trataban de aplicarlas en el continente so capa de "modernización" para robar a manos llenas.

En aquel tiempo la diferencia de mentalidad entre el mundo social e ideológico representado en el llamado Antiguo Régimen y el latrocinio legalizado representado por el liberalismo inglés que con tanto ímpetu trataban de trasplantar esos vividores al resto de Europa era enorme. Un abismo tan grande que hombres brillantes educados en el primero acababan por lo común estafados y arruinados en el segundo. Se me ocurren muchos ejemplos al respecto pero ninguno mejor que el de Daponte (libretista de algunas de las mejores óperas de Mozart y Martín y Soler) que cometió el error de trasladarse a Inglaterra primero y a Estados Unidos después acabando encarcelado por deudas, estafado, vilipendiado y apartado de toda vida cultural (esta siempre fue incompatible con el capitalismo liberal) hasta el punto de verse reducido a la condición de tendero en los alrededores de Nueva York.

Naturalmente esa canalla, que recorría las cortes europeas y en muchos casos ahora son venerados por la ortodoxia liberal-capitalista como apóstoles de la causa y popes de la libertad, recaló también en España generando negocios y modos de hacer que todavía perduran causándonos infinitos problemas y que estuvieron amañados desde el primer instante de su instauración.

Un buen ejemplo de la catadura moral de los individuos que pulularon por la corte española allá por el XVIII tratando de implantar el "liberalismo" y el capitalismo al modo inglés para su propio beneficio lo tenemos en 1768 cuando el mismísimo Giacomo Casanova apareció por Madrid tratando de poner en marcha un negocio de lotería que naturalmente pretendía gestionar él. No consiguió nada y eso que contó con la protección del Marqués de Mora y Conde de Fuentes, un Pignatelli (el padre de Ramón, constructor del Canal Imperial, cuya obra impulsó con una sociedad anónima de acciones víctima a su vez de una burbuja y una quiebra espectacular, aunque al cabo lograra recapitalizarse, y de José, que llegaría a santo en el fragor de la batalla feudal entre Pignatellis y Palafox, que se prolongaba desde el siglo XVII y alcanzó su cénit durante los sitios de Zaragoza), de origen italiano que disfrutaba de gran influencia en la corte española por su vinculación con el partido aragonés.

En 1766 el Conde de Aranda, a la postre general y cabeza de la nobleza aragonesa, aprovechando el Motín de Esquilache, dio un golpe de estado llevando tropas desde Valencia a Aranjuez para "proteger al rey" convirtiéndose en el hombre fuerte del momento, estatus que trató de blindar valiéndose de amigos y parientes para ocupar los puestos claves del gobierno. Así se formó el influyente partido aragonés que contaba entre sus miembros con los Pignatelli y otras muchas familias emparentadas con la nobleza italiana (los propios Palafox habían emparentado con los Melzi de Milán) y el comerció barcelonés y , a través de ambos, a los intereses de la banca toscana y milanesa y por lo tanto a las nuevas formas económicas del capitalismo inglés. No en balde los masones españoles del siglo XIX quisieron incluir al conde de Aranda entre los introductores de la masonería (quintaesencia de la ideología liberal-capitalista anglosajona) en España aunque se trate de una noticia absolutamente falsa.

Para comprender del todo la dimensión de estos intereses y de la influencia del parentesco en la ideología de ese grupo baste poner un ejemplo. El citado marqués de Mora y conde de Fuentes tuvo muchos hijos, la mayor parte de ellos clérigos, y solo un heredero: Joaquín que contrajo matrimonio con una italiana: Maria Luisa Gonzaga, duquesa de Solferino, muriendo sin descendencia directa. El condado de Fuentes lo heredó un sobrino suyo: Armando Pignatelli, un francés partidario del régimen napoleónico que en 1808 fue enviado por el emperador a Zaragoza para ejercer el cargo de Capitán General de Aragón durante el régimen intruso de José Bonaparte y con el apoyo del Conde de Cabarrús. Ambos, Cabarrús y el Conde de Fuentes, fueron detenidos por el General Palafox como traidores. Pero hay que tener muy en cuenta que el régimen de Pepe Botella fue uno de los primeros intentos liberal-capitalistas de hacerse con el control social y político de España.

Naturalmente todo ese proceso es demasiado complejo para desarrollarlo a fondo en un artículo de blog, de modo que aquí nos veremos obligados a sintetizar pero servirá lo que expongamos para comprender cual es el origen de la actual oligarquía española y las estructuras que nos han conducido al vórtice que nos arrastra al abismo. Y para conducir ese estudio es bueno que nos fijemos precisamente en Cabarrús cuya vida personal y familiar constituye inmejorable hilo de Ariadna para el seguimiento de los acontecimientos que debemos explicar.

Francisco Cabarrús fue un inmigrante francés en Zaragoza. Esta figura, que ahora se nos antoja extraña, era frecuentísima en los siglos XVI al XIX. Muchos jóvenes del medio día francés (Cabarrús procedía de Bayona) se instalaban en Zaragoza para prosperar (de ahí la gran cantidad de apellidos de origen francés que existen en todo Aragón). Este fenómeno concluyó con la invasión napoleónica. Pues bien: Cabarrús siguió un esquema típico. Entró a servir en casa de otro inmigrante francés anterior dedicado con éxito al comercio y heredó el negocio casándose con su hija. Cabarrús llegó a España en torno al 1770, cuando el partido aragonés se encontraba en lo más alto y sus "ilustradas" medidas de liberalización y "modernización" empezaban a ponerse en marcha, y aprovechó sus contactos en Zaragoza (donde tenían palacios abiertos, familiares y clientes hombres como el Marqués de Mora o el Conde de Aranda) para labrarse un futuro en Madrid.

En 1779, cuando estalló la guerra con francia ( y él tenía unos 27 años), propuso al gobierno de la época un novedoso medio de financiación: la emisión de vales reales...exactamente: introdujo en España lo que ahora conocemos como deuda pública y todos sus problemas derivados. Además fundó en 1782 el Banco de San Carlos (antecedente directo del Banco de España) y especuló en diversos campos económicos y comerciales mediante la novedosa (entonces) artimaña capitalizadora de la sociedad anónima de acciones poniéndose en contacto de ese modo con la importante colonia de especuladores extranjeros (especialmente irlandeses que ejercían como intermediarios con los intereses comerciales y coloniales ingleses) de Cádiz.

Finalmente la carrera de Cabarrús se truncó como la de todos estos grandes financieros: se descubrió que había estado robando a manos llenas tanto del Banco de San Carlos como del negocio de los vales reales y en 1790 fue encarcelado.

Y en la cárcel se hubiera quedado de no tener una hija digamos...bastante ligera de cascos: la celebérrima Teresa Cabarrús, Notre Dame de Thermidor.

Teresita había nacido en Carabanchel allá por 1773 mientras su padre buscaba el modo de prosperar en la corte española. En 1785 marchó a estudiar a Francia y a los quince años contrajo matrimonio con el marqués de Fontenoy. Divorciada en 1792 se trasladó a Burdeos y allí se hizo amante del influyente revolucionario Tallien con quien se casaría en 1794 después de haber establecido una firme amistad con Josefina Beauharnais. Ese mismo año fue una de las personalidades que más influyeron en la caída de Robespierre...evidentemente todo ello la convertía en una excelente pieza política y de información para el régimen español que en 1792 liberó a su padre para tenerla a favor.

En los años siguientes Teresa Cabarrús sería amante de muchos de los más destacados revolucionarios (entre ellos Barrás) mientras participaba en el ascenso de Napoleón (quien, más tarde, la excluiría de su corte imperial por considerarla demasiado libertina). Entre sus amantes hubo uno: el banquero Ouvrard, que iba a tener enorme trascendencia para la historia de España.

En 1808 Cabarrús se pasó con armas y bagaje al régimen intruso de José Bonaparte, no podía esperarse otra cosa, y, a pesar de haber sido detenido ese mismo año en Zaragoza por el general Palafox, logró llegar a Madrid donde Pepe Botella le elevó al cargo de ministro de Finanzas, en el que murió en 1810 aplicando una política típicamente liberal y capitalista. Su hija, Teresa, tras muchos escándalos, acabó casándose con el Príncipe de Chimay y retirándose de la vida pública. Murió en 1835, alejada ya de toda influencia pero no sin antes haber dejado a su amante Ouvrard metido hasta el cuello en la expoliación de España y en la manipulación de sus asuntos.

Ouvrard era el típico financiero liberal: oportunista, especulador, partidario de un estado débil en relación con sus manejos económicos pero absolutamente dispuesto a enriquecerse obscenamente gracias al estado y a sus contactos con el poder que lo maneja. Su ascenso fue meteórico y típico. Hijo de un comerciante, se dedicó al comercio estabilizando su fortuna casándose en 1794 con la hija de otro comerciante rico. En 1798 consiguió un contrato para aprovisionar a la armada francesa y comenzó sus lucrativas relaciones amorosas con Teresa Cabarrús que, no olvidemos, era amiga de la esposa de Napoleón Bonaparte. Y no solo eso. Mantenía además una excelente relación con el gobierno español, dirigido por Godoy.

Godoy había alcanzado el poder en 1792 y pretendía encabezar un reformismo ilustrado al modo liberal- capitalista anglosajón por supuesto sin caer en el parlamentarismo. Con esa intención se rodeó de un gabinete de "ilustrados" liberales y, posponiendo los recelos familiares de los Borbones, comenzó un acercamiento a la Francia de Napoleón con la que se alió en 1796. Para ello utilizó los buenos oficios de Teresa Cabarrús que consiguió la libertad de su padre y su nombramiento como embajador de España en París en 1797.

Gracias a sus relaciones con Teresa Cabarrús, Ouvrard consiguió en 1799 la concesión de un nuevo contrato de abastecimiento para la flota española establecida en Brest y que en 1800 su detención a causa de ciertas operaciones comerciales fraudulentas quedase en mera anécdota. Para entonces ya estaba plenamente integrado en la política y los tejemanejes financieros españoles y en 1803 logró multiplicar su fortuna especulando, en connivencia con el regente del Banco de Francia, con obligaciones adscritas a los subsidios que España debía pagar a Francia en cumplimiento de los tratados firmados. Pero no quedó ahí la cosa. En 1804 consiguió el monopolio del comercio con la América española, dinero con el que salvó de la quiebra al Banco de Francia en 1806.

Por desgracia para él ya entonces había tenido lugar la derrota de Trafalgar, que paralizó virtualmente el comercio español con América y, por lo tanto, la afluencia de dinero a las arcas de Ouvrard para quien resultaba evidente que solo la paz con Inglaterra, y para ello era preciso permitirle hincar el diente en el comercio americano que tanto ansiaba, le permitiría recuperar el negocio que había conseguido en 1804, de modo que comenzó a negociar la paz con Inglaterra a espaldas de Francia y España lo que acabó llevándole a la cárcel por traición hayá por 1806.

Mientras tanto, en España, se iba gestando una reacción contra el dominio de Godoy y el partido "ilustrado", es decir: liberal. Esta oposición se nucleó en torno al príncipe de Asturias, futuro Fernando VII, y estalló en el motín de Aranjuez que produjo la caída del Príncipe de la Paz en marzo de 1808, para entonces ya era tarde. Los tratados con Napoleón habían permitido la entrada en España de tropas francesas y el partido liberal se las apañó para sustituir el régimen de Godoy por el de José Bonaparte, a la postre tan solo un paso más en el camino de subordinación al capitalismo francés que venían siguiendo desde hacía décadas. El otro partido, el del ya Fernando VII, tradicionalmente conocido como absolutista pero que puede definirse también como nacionalista, canalizó su oposición a través de la insurección armada dando origen a la guerra de Independencia, que fue también una guerra civil entre nacionalistas y partidarios de la sumisión de España a poderes económicos extranjeros.

Esta guerra se trasladó también al otro lado del Atlántico donde más que la independencia de las colonias se jugaba el interés de la oligarquía criolla por enriquecerse a través de un comercio directo con los ingleses que se hicieron los amos de América del sur a partir de esas fechas.

La guerra en España se prolongó hasta 1814 y, lógicamente, el régimen salido de ella, una vez derrotado Napoleón, no podía ser en absoluto similar al de Godoy.

Godoy había dominado la política española entre 1792 y 1808 con criterios "liberales" y tendentes a someter el país al capitalismo francés como forma de ganar fuerza frente al imperialismo inglés. El resultado había sido la invasión de España y la pérdida de gran parte de las colonias. Por lo tanto los liberales no podían pretender jugar ningún papel relevante en la España de 1814, menos aún tras la derrota de su gran valedor y titiritero: Napoleón.
Lógicamente, y sin otras referencias, el régimen de Fernando VII tendió hacia la tradición, a restablecer los parámetros políticos y económicos anteriores a Godoy lo que ya entonces resultaba anacrónico e imposible. Surgiría así esa nostalgia por la "España Eterna" idealizada tan cara al conservadurismo hispano, incluido el liberal.

Para entonces Ouvrard había salido de la cárcel y aprovechaba su halo de disidencia frente a Napoleón para encaramarse a los círculos de poder de la Francia de la restauración. Esta tenía un problema gravísimo: el pago de las grandes indemnizaciones de guerra y el mantenimiento de los ejércitos invasores. Ouvrard lo solucionó en tiempo récord con su proverbial capacidad para la ingeniería financiera y los contactos a alto nivel de modo que en 1817 lograba resolver ambos problemas al tiempo que casaba a su hija con un general francés al servicio de Rusia logrando que asistieran a la boda Luis XVIII y el Conde de Artois.

Inmediatamente comenzó a maniobrar para recuperar su poder y sus negocios en España. Naturalmente mientras el partido de Fernando VII se mantuviera en el poder no podía esperar nada. Después de todo él había sido uno de los más importantes colaboradores de Godoy. ¿Qué hacer?...sencillo: recurrir al golpe de estado.

Las cortes de Cádiz, donde era numeroso el elemento liberal, habían proclamado una constitución que avanzaba en la ortodoxia liberal-capitalista posponiendo el autoritarismo personalista de Godoy en aras de un parlamentarismo típico al gusto anglosajón. Por supuesto Fernando VII y su partido nacional-conservador no podían aceptar semejante deriva y la constitución de Cádiz quedó olvidada y sin demasiadas posibilidades de retornar a la historia al estar la mayor parte de sus partidarios en el exilio y no ser más que una pequeña élite "ilustrada".

En 1820 el liberalismo en España estaba muerto pero Ouvrard lo necesitaba y estimuló el irreflexivo idealismo del teniente coronel Del Riego (prisionero en Francia entre 1809 y 1814, donde se había hecho masón y convertido al liberalismo) para propiciar una sublevación militar que supuso el fin de las posibilidades de recuperar América, la definitiva conversión de España en una potencia de tercera y, eso sí, el restablecimiento de la constitución de 1812 permitiendo el regreso a España de miles de exiliados liberales y el ascenso político de los comerciantes gaditanos, muchos de ideología liberal y genealogía poco española. De este modo el partido liberal, desestructurado y disperso, recuperó todo su poder en España.

Ouvrard tenía grandes esperanzas en el régimen liberal español de 1820 pero estas se vieron pronto defraudadas. Para empezar no existía ya un comercio con América que él pudiera monopolizar, el boom económico-especulativo que significarían los ferrocarriles aún quedaba muy lejos y, en general, perduraba el recuerdo de sus actividades en tiempo de Godoy y el modo en que estas habían llevado a la derrota de Trafalgar y a sustentar el banco de Francia con dinero español, de modo que ni siquiera los políticos liberales estaban dispuestos a permitirle volver a las andadas. Para entonces Cabarrús llevaba diez años muerto, Teresa Cabarrús otros tantos casada felizmente con el Príncipe de Chimay y retirada de los asuntos, Napoleón más de un lustro en Santa Elena...y Luis XVIII no era capaz de influir al sur de los Pirineos si Fernando VII no disponía de poder omnímodo. De modo que los manejos de Ouvrard se vieron pronto frustrados.

No importó. El gran financiero cambió enseguida de bando poniéndose a disposición de la Santa Alianza concertando un negocio que conocía bien: el abastecimiento del ejército invasor de España. En 1823 los Cien Mil Hijos de San Luis invadieron España para derrocar el régimen liberal y restablecer el poder de Fernando VII y Ouvrard ganó una enorme fortuna abasteciéndolo, dinero que en gran medida salió de las arcas españolas en concepto de compensación económica a Francia por su actuación (porque el ejército francés ocupó ciudades y plazas fuertes quedándose en España hasta que Fernando VII pagó todo el monto de la operación). Pero no solo eso. Ouvrard intentó otra jugada conocida: emitir vales, acciones, sobre el valor de las indemnizaciones españolas para especular con ellas en la bolsa. En otras ocasiones operaciones similares le habían hecho multimillonario, esta vez, en cambio, significó su ruina. España llevaba en guerra desde 1808, el comercio con América estaba interrumpido en su mayor parte desde 1805...las arcas del estado estaban vacías y por lo tanto no pudieron ser saqueadas por los franceses. Esto hundió la cotización en bolsa de las acciones sobre el pago de indemnizaciones españolas y Ouvrard, arruinado, fue detenido por estafa. Ahí terminó su carrera. Vivió todavía algunos años exiliado en Londres, pero ya sin relevancia.

No obstante, sus manejos de 1820 y 1823 habían dejado sentenciada la inmediata historia de España.

La llamada, por los propagandistas e historiadores liberales, Década Ominosa (1823-1833), los últimos diez años del reinado de Fernando VII, no supuso otra cosa que un aplazamiento en el enfrentamiento. Para entonces, y sobre todo después de 1830, resultaba mucho más que evidente que el inmobilismo que este pretendía era ya poco más que una utopía. Ni España ni el mundo volverían a ser como antes de 1789. Es en esta época cuando comienzan a fermentar todos los traumas de la derecha española (el imperio ya perdido e irrecuperable pero añorado, el integrismo católico equiparado a identidad hispana, el centralismo borbónico como única forma de estructuración de España...) que curiosamente heredarán los regímenes liberales posteriores. Por otro lado los franceses, que andaban por la senda de un conservadurismo parlamentario (el ejército francés seguía siendo mayoritariamente bonapartista y ni Luis XVIII ni Carlos X pudieron lanzarse alegremente al absolutismo) impusieron en España un régimen similar. Oficialmente Fernando VII era absolutista pero bajo esa máscara podían moverse con cierta libertad muchos liberales siempre y cuando no alcanzasen un pérfil demasiado alto. Es más: en muchos casos los más posibilistas del partido fernandino, conscientes de que su inmobilismo era ya una reliquia del pasado, se encargaban de tender puentes o, al menos, de buscar nuevas vías.

En cualquier caso estaba cantado que a la muerte de Fernando VII iba estallar de nuevo la contienda entre ambos partidos. Entre los ilustrados-liberales y los nacionalistas-conservadores que llevaban a la gresca al menos desde 1792 por no decir desde 1766. No otra cosa sucedió bajo la apariencia de guerra dinástica.

El primer ciclo de guerras carlistas (1833-1849) fue en realidad un enfrentamiento entre ambos partidos que, sin embargo, estaban llamados a entenderse. Aparte de los intereses personales, muy importantes y de gran trascendencia política, como veremos, dos eran las grandes fallas que separaban a carlistas y cristinos, herederos de los partidos de Godoy y Fernando VII. Por un lado el papel de la iglesia. Los liberales se mostraban ferozmente anticlericales pero no dejaba de ser una pose. En su anticlericalismo alentaba, por supuesto, el odio liberal (y por lo tanto protestante y en gran medida masónico) contra la iglesia y los meridionales. Pero, sobre todo, la avaricia. La iglesia era una entidad riquísima a la que despojar. Y la avaricia es el principal rasgo psicológico y moral de los liberal-capitalistas. De modo que se lanzaron sobre ella como buitres poniendo en marcha las sucesivas desamortizaciones que vinieron a significar el cambio de manos de grandes cantidades de tierras y patrimonio pasando de la iglesia como institución a especuladores privados que cimentaron así sus fortunas. Algunas décadas más tarde, restablecido el equilibrio, iglesia y nuevos ricos se reconciliarían cerrando filas contra el pueblo.

Pero no debemos creer que las desamortizaciones se dirigieron tan solo contra la iglesia. En realidad supusieron un asalto a los bienes comunales y una privatización de millones de hectáreas de espacio público que pasaron de los municipios a la propiedad privada de esos mismos especuladores. Del mismo modo, muchas instituciones pías y municipales destinadas a asegurar a los campesinos frente a malas cosechas se convirtieron en propiedad privada de usureros y especuladores llevando a muchos campesinos al bando carlista para defenderse de dichas privatizaciones rapaces.

Por otro lado era la iglesia la más acérrima defensora de los expedientes de limpieza de sangre que mantenían apartados del poder a muchos de los especuladores del partido liberal de genealogías poco claras y, lo más importante, confusos intereses económicos y políticos asociados a las mismas. Había que derribar esas barreras para que los usureros y especuladores procedentes de mil padres y a menudo asociados en logias masónicas al servicio de los intereses coloniales ingleses, pudiesen "españolizarse" y manejar el poder.

El otro gran caballo de batalla fue el centralismo. Los liberales tenían como principal interés destruir el pasado. En su mentalidad individualista y rapaz ninguna institución que pueda representar un medio de solidaridad e identificación entre individuos o un límite para su rapacidad es aceptable. De ahí que los revolucionarios franceses destruyesen las regiones históricas de Francia instituyendo los departamentos. En España los liberales hicieron lo propio con las provincias. Asumían el centralismo borbónico y lo acentuaban destruyendo las comunidades históricas. Frente a eso, sobre todo en aquellas de más rancia tradición foral, surgió una poderosa reacción foralista. Y todavía hoy el liberalismo español anda enredado en esa guerra santa de imposición del centralismo sobre la diversidad de pueblos españoles. Y así nos va.

En medio de esta guerra civil, la reina regente decidió jugar sus cartas para arrimar el ascua a su sardina. Puesto que Don Carlos heredaba la jefatura del partido de su hermano, ella pugnaba por valerse del de Godoy para sus propios fines. Fue, con toda probabilidad la primer Borbón española en cambiar el absolutismo por el parlamentarismo y la corrupción como forma de vida y de estado.

Fernando VII murió el 29 de septiembre de 1833, el 28 de diciembre su viuda, María Cristina de Borbón- Dos Sicilias, madre a su vez de Isabel II, contraía matrimonio morganático y secreto con Agustín Muñoz, simple alabardero del palacio al que elevó a la categoría de duque de Riánsares. Ello no impidió que fuera reconocida como regente de Isabel II y se conviertiera durante siete años en la virtual jefa de estado. Durante ese periodo el duque de Riánsares se las arregló para lucrarse a comisión de casi todos los negocios españoles centrándose con el tiempo en dos: minas y ferrocarriles. Tal circunstancia hizo que los afectados por las extorsiones de Muñoz y sus rivales comerciales fueran buscando una figura que contraponerle y fue escindiendo el partido liberal originario en moderados y progresistas cuyas aparentes discrepancias políticas escondían en realidad oscuros intereses económicos de distintas facciones.

Acabada la Primera Guerra Carlista, el general Espartero pudo al fin convertirse en cabeza del partido contrario a los tejemanejes de la reina madre y su marido morganático siendo aupado a la regencia en 1840. Maria Cristina y su marido tuvieron que marchar al exilio estableciéndose en París tras pasar por Marsella y Roma.

En París Maria Cristina de Borbón-Dos Sicilias y su marido Agustín Muñoz encontraron el inopinado apoyo económico de un poderoso banquero, Luzárraga, dueño de una de esas extraordinarias y contradictorias biografías que generó la independencia de América y que a menudo tan poco conocemos y estudiamos.

Luzárraga padre, Manuel Antonio, había nacido en Bilbao en 1796. En 1811 embarcó como guardiamarina y en 1814 llegó a Guayaquil donde desertó para dedicarse al comercio. Molesto con la política impositiva del virreinato y viendo posibilidades de enriquecimiento con la entrada de los ingleses en América, se hizo liberal e independentista traicionando al rey y a España. En efecto se hizo millonario con el comercio de cacao y la usura en Guayaquil y a partir de 1830 alcanzó una gran influencia política en Ecuador gracias a su amistad con los presidentes Rocafuerte (suegro suyo) y Flores. En 1853, apesadumbrado por el remordimiento de su traición, decidió regresar a España para obtener el perdón de sus padres. Lo hizo con dos barcos cargados de cacao para limar asperazas. Sus padres no quisieron recibirle, de modo que empleó el dinero de los cargamentos en enriquecer varias iglesias vizcaínas y se retiró a Cádiz, cuna del liberalismo español y con gran presencia entonces de sus socios ingleses, donde murió en 1855.

Le heredaron sus hijos, que en 1859 lograron que Ecuador les permitiese fundar el Banco de Circulación y Descuentos, con emisión de dinero propio con el retrato de su padre en los billetes, emitidos en Londres. En general todos los herederos fueron malos gestores y la casa quebró en 1895.

Cuando Maria-Cristina y Agustín Muñoz llegaron a París se encontraron allí a Francisco Javier de Luzárraga, uno de los hijos de Antonio, que financió con esplendidez todos los lujos, caprichos y negocios del matrimonio pensando en inmejorables réditos futuros tanto en España como en América. Aunque tuvo la mala suerte de que todos sus planes se vinieron abajo. En España porque Maria-Cristina y Agustín Muñoz en lugar de devolverle el dinero que le debían, le premiaron con el título de Conde de Luzarraga y en América porque los ecuatorianos no estuvieron dispuestos a embarcarse en una nueva guerra.

En 1844 María-Cristina y Agustín Muñoz regresaron a Madrid donde se aliaron económica y políticamente con el general Narváez contra el general Espartero, lo que continuó la división partidista del régimen isabelino. Pero ya entonces tenían otros planes en América. El general venezolano Flores había llegado por tercera vez a la presidencia de Ecuador y pretendía extender su poder por Perú y Bolivia con una campaña de conquistas. Pero no podía presentar esta guerra como una ambición personal de modo que se sacó de la manga un proyecto político monárquico en el cual la unidad de América o de gran parte de la misma se garantizaba con la figura ecuánime de un rey. No era un proyecto original. Ya el conde de Aranda había pretendido preservar el dominio español en América con la conversión de los virreinatos en reinos y al final de la guerra americana se estudió la posibilidad de un reino de Perú filoespañol bajo el reinado del infante Francisco de Paula. Ahora el elegido fue Agustín Muñoz y de Borbón, hijo del matrimonio entre la reina madre y el alabardero Muñoz. El proyecto fracasó por el derrocamiento de Flores en 1845. Tal circunstancia hirió de muerte la influencia política de Luzárraga y acabaría dando al traste con la fortuna de sus hijos al tiempo que cerraba definitivamente la puerta de América a los hijos de Muñoz y María Cristina.

Estos, a partir de esa fecha, centraron sus intereses en España en perpetuo conflicto con Espartero y sus seguidores (entre los que se contaba la mismísima Isabel II) hasta que en 1854  volvieron a perder la batalla saliendo definitivamente hacia el exilio.

A partir de ese instante, lo que restaba del reinado de Isabel II (1854-1868) supuso el predominio incontestado de una sola facción del régimen, lo que condujo al golpe de 1868 y, tras distintas alternativas politicas, a la restauración de 1875 y la constitución de 1876.

A lo largo del poco más de un siglo que medió entre la subida al poder del Marqués de Esquilache en 1763 y la instauración del turnismo canovista en 1876 se gestó en España una oligarquía nueva, burguesa, en muchos casos de origen extranjero, que reunía un gran poder político y económico y solo veía en España un medio de enriquecimiento y en el pueblo español una fuente de trabajo que explotar. Acabado el comercio de América esta oligarquía se afianzó con los negocios de minas, ferrocarriles y financieros sin olvidar la exportación de productos coloniales (azúcar, café, cacao...) casi todos ellos dependientes de capital extranjero que aumentó la dependencia española del exterior y su subordinación a intereses colonialistas, especialmente ingleses. Con el capital llegaron también un gran número de aventureros y especuladores extranjeros que vinieron a integrarse en la oligarquía dominante española, siempre, hay que insistir en ello, supeditada a los intereses y el capital extranjero.

Hasta 1868 las divisiones fácticas dentro de esa oligarquía procedían de la pertenencia a unas camarillas u otras. Más tarde el conflicto surgió entre la oligarquía central y centralista (mayoritariamente latifundista y con intereses en la exportación) y las periféricas (mayoritariamente industriales y necesitadas de la protección arancelaria de sus productos) así surgió la escisión territorial y la aparición de nacionalismos como el catalán o el vasco cuya finalidad última consistía en defender los intereses económicos de las oligarquías locales frente al predominio de la central.

En la Primera Guerra de Marruecos esa escisión, si bien ya esbozada a consecuencia de la guerra de Crimea (1853-1856) y la expansión del negocio del grano castellano, todavía no se había producido y los más entusiastas expedicionarios de 1860 fueron precisamente los catalanes, a quienes dirigió el general Prim. Cuyo asesinato en 1870 abrió el camino al regreso de los Borbones a España y también el predominio con visos absolutos de la oligarquía madrileña frente a las periféricas, lo que suscitó el catalanismo político y, superado el carlismo integrista, el nacionalismo vasco.

No obstante en 1875 esa fractura territorial seguía siendo pequeña y el nuevo régimen de Alfonso XII andaba buscando un marco estable en el que la ya poderosa oligarquía española consolidase su dominio sobre la clase obrera, que desde 1870 se había organizado  en la Federación Regional Española de la I Internacional. Fue así como Cánovas del Castillo, copiando el modelo inglés, impuso un parlamentarismo bicameral amañado para producir un turno regulado entre el partido liberal y el conservador. Dos "marcas" que representaban en la práctica idénticos intereses mientras el "sistema democrático" instaurado se dirigía a reprimir las justas demandas del pueblo, la clase obrera.

El turnismo duró, y fue pudriéndose, hasta 1923 en que fue preciso recurrir a la dictadura de Primo de Rivera para mantener el régimen.

En 1931 la II República supuso una efectiva y esperanzadora posibilidad de renovación social, cultural, política y económica truncada por el levantamiento del general Franco que impuso un largo paréntesis de represión al servicio de la oligarquía hasta que en 1978 se restableció el turnismo canovista...y hasta hoy.

De aquellos polvos provienen los actuales lodos y queda absolutamente claro que el único medio de evolucionar es quebrando la cerviz de la oligarquía que en los últimos cientocincuenta años ha dominado España. Ahora es la hora del pueblo y no tendremos verdadera democracia hasta que no acabemos con la oligarquía corrupta, decadente, inmoral y subordinada a intereses extranjeros que domina el país desde el siglo XVIII.

 

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GENOCIDIO, LIMPIEZA ÉTNICA (DE ESPAÑOLES) Y OTRAS CRIMINALES CONSECUENCIAS DEL GOLPISMO NEOLIBERAL

El golpismo neoliberal es una fuerza oscura y criminal que no tiene nada que envidiar al nazismo o al estalinismo. Posee igual ansia exterminadora y resulta igualmente implacable, eficaz, fría, inhumana e inmoral con la diferencia de que sus medios de propaganda y manipulación son mucho mejores. Cometen los mismos crímenes, o peores, pero sin ruido, sin alharacas, sin desfiles ni partidos únicos. Antes al contrario amparándose en un parlamentarismo amañado y moviéndose subrepticiamente en las sombras.

No por ello los neoliberales son menos sanguinarios y menos criminales que los nazis o los estalinistas. Los crímenes, aunque queden en la sombra y se difuminen ante la opinión pública, son crímenes y espero, aunque lo dudo, que algún día estos criminales sean sometidos a su Nüremberg particular y que se les castigue con la dureza que merecen.

Mientras tanto actuan con tanta seguridad (amparados en la propaganda de los medios de comunicación controlados por el régimen, es decir: todos; en su policía política, en las leyes que manipulan y en su cacareada aunque falsa condición de representantes del pueblo) que incluso pueden decirnos a la cara lo que están haciendo y cuales son sus jugadas sin que eso les cause ni rubor ni problemas. Entre otras cosas porque al ciudadano común le falta perspectiva y agudeza para leer entre líneas.

La mayor parte de los ciudadanos (es un modo de llamarlos: atendiendo a su comportamiento entrán más en la categoría de populacho o chusma) siguen creyendo a pies juntillas las mentiras básicas que les venden los propagandistas del régimen: que la crisis fue inevitable, que su causa fue el exceso de algunos y no la inadecuación e inmoralidad básicas del sistema, que se recorta por obligación, porque no hay dinero, que el parlamentarismo liberal es democrático...en fin, las mentiras que todos conocemos.

Lo que no se dice, aunque es público y notorio, es que el sistema tal como está concebido está abocado a crisis cíclicas que sirven para concentrar más y más el poder y el dinero en manos de unos trileros que dominan el mundo mediante la estafa y la coacción empbreciendo siempre a la mayoría que no controla realmente nada de lo que sucede porque los estados y los políticos que los dirigen no están al servicio del pueblo sino de esos mafiosos internacionales; o que se está aprovechando el cuento de la crisis inducida (es cíclica pero se está agravando a propósito para conseguir determinados objetivos) para llevar a cabo un asalto al estado y la soberanía popular decidido por los mafiosos que dominan el mundo y que pretenden privatizar todos los servicios del estado para enriquecerse a costa de los pueblos;o que el problema de la deuda no es tal sino una estafa pensada para enriquecer a esos mismos mafiosos y que se escenifica en dos timos paralelos: el primero impidiendo que los estados europeos reciban el dinero directamente del BCE que, en cambio, se lo entrega a los bancos privados al 1% para que estos puedan revendérselo a los estados al 5, al 6 o más, según evolucione una prima de riesgo siempre artificialmente manipulada por "los mercados", y el segundo convirtiéndo en pública la deuda privada de los bancos e incluso de las multinacionales.

Por supuesto las ilícitas y criminales acciones de los golpistas neoliberales, capitaneados en España por el gobierno intruso e ilegítimo de Rajoy, tienen unas consecuencias muy graves y ellos las conocen perfectamente. Es más: tienen la desvergüenza de decírnoslas y la suerte de que nosotros no reparemos en ello.

Pero pensemos, atemos cabos y miremos más allá del teatrillo que nos organizan para apartar nuestra vista de la tramoya oculta tras el escenario.

Fijémonos, por ejemplo, en las cifras que maneja el ministerio de trabajo y seguridad social dirigido por esa beata de sacristía que nunca ha cotizado y cuyas recetas para superar los problemas de la sociedad pasan por hacer rogativas a las vírgenes y los santos, esa tal Fátima Báñez de infausto recuerdo aún en vida política.

Según estas cifras el gobierno intruso y traidor de Rajoy calcula que 1 millón de españoles emigrarán en lo que resta de década...¿¿??...evidentemente ese aumento demencial de la emigración será consecuencia directa de las ineficaces, nocivas, inmorales e ilegítimas políticas arbitradas por un gabinete instalado en la traición al pueblo y el terrorismo social. Es decir: que están pensando en expulsar de sus hogares a un millón de españoles. No obstante calculan que seguirán entrando inmigrantes en España a un ritmo de casi medio millón al año hasta 2020. Lo que quiere decir que en dos años estará compensada la marcha de españoles con la llegada de inmigrantes que, en cualquier caso, superarían en 3 millones a los españoles emigrados en 2020. Es más: está previsto que estos inmigrantes impulsen al alza la tasa de natalidad. Ello llevaría a pensar que en 2020 el número total de habitantes en España sería superior al actual. Sin embargo el ministerio prevé todo lo contrario: un descenso del número efectivo de habitantes...¿debido a...? ¡ojo: al incremento de la tasa de defunciones!...un incremento que quieren poner en relación con la pirámide demográfica. Pero de ser así se estaría esperando que esas muertes hiciesen presa en la generación del baby boom, es decir entre ciudadanos nacidos entre 1950 y 1970, personas que tendrían entre 50 y 70 años en 2020.

¿Qué quiere decir eso? Pues en primer lugar que tienen previsto que la esperanza de vida de esa generación se reduzca dráticamente en los próximos años. ¿Cómo podría suceder eso? resulta sencillo de entender: en virtud de las políticas de terrorismo social que el gobierno intruso y golpista está poniendo en práctica en estos momentos. La gente, privada de la adecuada asistencia médica, de la posibilidad de comer a causa del recorte en el subsidio de desempleo y el retraso de las pensiones (piénsese cual es el futuro de una persona de 45 años que se quede en el paro hoy en día, y multiplíquese por varios millones), deshauciada de sus casas...la gente en las circunstancias que estos terroristas están creando solo tiene un horizonte, y ellos mismos lo reconocen: la miseria y la muerte temprana. Y ESO SE LLAMA GENOCIDIO. Y PUESTO QUE SABEN QUE VA A LLEGAR E INCLUSO LO PREVEN, ES UN GENOCIDIO PREMEDITADO Y UN CRIMEN DE LESA HUMANIDAD QUE LES IGUALA A CRIMINALES COMO LOS NAZIS.

Pero estas cifras tienen una lectura más profunda y no menos inquietante.

Veamos: se prevé la muerte de muchos españoles a causa de las políticas criminales del gobierno. Además otros muchos, un millón según sus propias estimaciones, se verán forzados a emigrar. Es decir: perderán sus derechos de ciudadanos en España para trasladarse a otros países donde,  no nos engañemos, siempre serán ciudadanos de segunda y privados de derechos. Para sustituirles en España se tiene previsto seguir trayendo inmigrantes de otras partes del mundo que, evidentemente, carecerán de derechos en este país de tal modo que la población con derechos en España se reduzca exponencialmente permitiendo a la oligarquía aumentar su poder relativo en una España artificialmente despoblada y repoblada con hilotas. Y ESO ES UNA LIMPIEZA ÉTNICA DE ESPAÑOLES EN TODA REGLA A LA PAR QUE UN DISIMULADO GOLPE DE ESTADO SANGRIENTO.

Esos son los planes confesados del ilegítimo, traidor y golpista gobierno intruso de Rajoy. Esa es la verdadera naturaleza del régimen que quieren vendernos como una democracia.

¿Váis a consentirlo?...No hay que rodear el congreso para lloriquear: la revolución es ya una necesidad de supervivencia. Hay que derribar el régimen, acabar con la oligarquía y sus secuaces, con el liberalismo capitalista y sus manejos: hoy mejor que mañana. ¡Sublevaos!

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SEGUIMOS EN LAS MISMAS.

Pues sí, todo se repite una y otra vez sin solución de continuidad.

El gobierno golpista de Rajoy aplicado a sus labores de destrucción y venta de España, de alta traición y terrorismo social soterrado mientras va implementando una dictadura encubierta para justificar la represión "legal" de las legítimas protestas ciudadanas.

La mafia capitalista internacional, con el FMI y las agencias de calificación a la cabeza, tratando de quebrarnos las rodillas para que el gobierno intruso del ilegítimo régimen solicite el ansiado (por ellos) rescate que significaría el total secuestro de la soberanía popular y la conversión de España en una simple colonia a explotar sin límites ni trabas a costa del empobrecimiento general del pueblo mientras la corrupta, ineficaz y traidora oligarquía patria se enriquece más aún favoreciendo el saqueo y la esclavitud del pueblo español.

En semejante tesitura la pomposamente llamada "Cumbre Social" tiene la audacia de convocar una huelguita general de un solo día y sin más intención que el simple pataleo mientras que las plataformas que concurren en Rodea el Congreso se sacan de la manga una nueva e inocua romería para los días en que se voten los presupuestos generales del ilegítimo régimen que padecemos y que (la romería, no los presupuestos que son puro terrorismo social) no tendrá ninguna trascendencia práctica.

Y así seguimos...con el golpe de estado neoliberal avanzando inexorablemente, el populacho a por uvas (lo esperable, ya hemos hablado hasta la saciedad en estas páginas de la deleznable calidad humana y política de esa gran masa servil y filofranquista que conforma el grueso demográfico de lo que en modo alguno puede denominarse ciudadanía española) y la parte sana de la sociedad mareando la perdiz con acciones testimoniales que no conducen a ninguna parte.

Naturalmente yo secundaré la huelga del 14 de noviembre y me solidarizaré con quienes rodeen el congreso (acercarme va a resultarme difícil) pero lo haré sabiendo que ninguna de las dos cosas va a servir para frenar el golpe neoliberal, la invasión sin tanques que estamos sufriendo.

Y, por supuesto, yo tampoco cambio en esto, seguiré insistiendo en que no existe solución dentro del ilegítimo régimen que padecemos. Dentro del parlamentarismo liberal capitalista no hay salida, no pueden encontrarse soluciones para el pueblo, para la mayoría. El único camino es derrocar el régimen y eso requiere una huelga general indefinida y revolucionaria que marche paralela con la ocupación, nacionalización y colectivización de los medios de producción y propaganda, el desarrollo de órganos provisionales de gobierno popular que avancen hacia una nueva y efectiva asamblea constituyente...etc.

...En fin, que seguimos en las mismas. Nada cambia, pero el golpe avanza.

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PEQUEÑA REFLEXIÓN SOBRE LA POLICÍA Y LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN.

Hay imágenes que llaman la atención e invitan a la reflexión, sobre todo si van seguidas de cerca por declaraciones y actos políticos elocuentes y significativos.

Días pasados la policía procedió al desalojo del Centro Social Okupado Casablanca y, durante esa acción, según mis informaciones, los antidisturbios estuvieron disparando pelotas de goma contra los balcones para evitar que los vecinos tomaran imágenes del desalojo. Naturalmente lo primero que uno piensa es que cuando alguien busca el secreto algo tiene que ocultar y, especialmente, cuando llueve sobre mojado. Y desde mayo de 2011 estamos hartos de ver a la policía atentando de un modo u otro contra la libertad de expresión: agrediendo a informadores, destrozando cámaras, clamando por un "control" de la información...con formas y argumentaciones llamativamente autoritarias y escasamente democráticas. Y eso requiere ser meditado.

Máxime cuando muy poco tiempo después de la anécdota mentada sale a la palestra el director general de la policía, el apedillado Cosidó, para declarar delante de un conciliábulo de sindicatos policiales "independientes" es decir: de desclasados derechistas con una concepción de la labor y responsabilidad policial más propia del fascismo que de la democracia, más afín al corporativismo verticalista ávido de privilegios estamentales que a la identificación de la policía como parte inextricable de la ciudadanía, que el gobierno intruso y golpista al que obedece y sirve está preparando medidas para limitar la libertad de expresión controlando la difusión de imágenes en internet que pongan en evidencia los métodos represivos de la policía política (no otra cosa son las brigadas de información e intervención) para, según sus propias palabras, "proteger" a los agentes así como su derecho al honor y la propia imagen. Pocas horas más tarde el ministro del interior, su jefe directo, le apoya diciendo que se van a "corregir las perversiones de la libertad de expresión"...es decir: perseguir a todo posicionamiento no coincidente con la propaganda golpista, implementar la censura y reprimir activamente toda disidencia. Y, naturalmente, eso intensifica la necesidad de reflexión.

Yo conozco la probidad, la dedicación, la vocación y el heroísmo a menudo callado de muchos agentes de policía. Los he visto actuar en defensa de quienes los necesitan, protegiendo a los débiles, arriesgando frecuentemente la vida para salvar o proteger las de otros, los he visto hacerlo a pesar de que muchas veces carecen de los medios precisos y hasta del apoyo y aliento de sus propios mandos...y nunca he pensado que esos agentes dignos necesiten ser protegidos del pueblo ni ver defendido su derecho al honor y a la propia imagen. Antes al contrario: quienes así actúan al margen de su magro sueldo se llevan a casa el reconocimiento, el respeto, el agradecimiento y la simpatía de sus conciudadanos. Y no tienen nada que esconder ni de lo que avergonzarse. El honor y el respeto se lo ganan cada día en la calle, de cara al ciudadano y en íntimo contacto con él.

 Por eso, cuando aparecen el secretismo y la vergüenza en la policía resulta evidente que algo no está funcionando como debería en una sociedad democrática. Y es muy importante tenerlo en cuenta. No puede pasarse en silencio porque precisamente en la actuación de la policía radica gran parte de la calidad democrática de una sociedad. Si la policía suspende en actitud democrática, el sistema entero se viene abajo.

Y, por desgracia, tanto la actitud de esos policías disparando a los balcones para evitar la grabación de imágenes como las declaraciones de los jerarcas golpistas del gobierno intruso clamando por el recorte de las libertades y el establecimiento de la censura y la persecución de quienes ilustren los excesos de la represión son aldabonazos mucho más que serios sobre la irrupción de un déficit democrático que debe ser enmendado a la mayor brevedad para el bien de todos.

En el fondo, y es preciso decirlo, dicho déficit no es una novedad. Siempre estuvo ahí. La diferencia radica en que ahora el conjunto de la sociedad, otrora dormida, ha despertado y asiste atónita a la existencia de una policía, unas determinadas unidades, politizadas. Para mejor decir: destinadas, como en la época de la dictadura, al control político de la sociedad y la represión de la disidencia. Desapareció la Politico-social y los grises cambiaron de uniforme pero la Brigada de Información y la UIP vienen utilizándose de idéntica manera y con una concepción del estado y la ciudadanía no muy diferente a la de, por ejemplo, 1974. Y ahí es donde empiezan a surgir los problemas de "honor","respeto" e "imagen" del cuerpo. Al menos de esas unidades en concreto.

Naturalmente la culpa no radica en el propio CNP sino en lo que ha venido siendo el régimen de 1978. En España nunca hubo verdadera democracia. No puede haberla en un régimen liberal-capitalista ya que el dominio de una oligarquía cleptocrática es incompatible con una verdadera democracia y por ello no existe una sola "democracia" en occidente que no tenga sus unidades de policía política y ejerza de un modo u otro algún grado de terrorismo de estado contra los ciudadanos que protestan o contra la disidencia. La doctrina oficial, la propaganda del régimen, es que disidencia y represión solo existen en las dictaduras...que suelen identificar, dentro del más estricto dogmatismo neoliberal, con regímenes de ideología socialista o no domesticados por el gran capital. Esa misma propaganda dicta que en las "democracias occidentales", que no son democracias sino regímenes parlamentaristas amañados en un turnismo que no refleja otra cosa que la voz única de la oligarquía corrupta y cleptocrática, ni existe la disidencia ni la represión política.

Y esa mentira ha funcionado mientras la mayor parte de la gente miraba para otro lado. Ahora eso ya no es así. Todo el mundo está ahora en las plazas, presente o con el corazón, gran parte de la sociedad está protestando contra unas políticas injustas, antidemocráticas y contrarias a la voluntad popular que para enriquecer a unos pocos, están arruinándonos a todos. Ya no cabe, aunque el gobierno intruso y golpista y sus medios afines lo intenten, engañar a la ciudadanía con el bulo de que aquellos que protestan son radicales violentos, poco menos que satanases emanados el azufre del estalinismo o del fétido aliento del terrorismo. No cabe porque los que ahora están en las manifestaciones, en las plazas, son la mayor parte de los ciudadanos. Las mentiras de siempre ya no valen.

Y cuando el liberal-capitalismo ve delatado su teatrillo y deja de convencer, se empeña en vencer a como de lugar: generalmente con la represión brutal del pueblo.

Es precisamente entonces cuando los cuerpos represivos que siempre estuvieron ahí quedan con el culo al aire, se muestran tal y como son ante el conjunto de la sociedad y empiezan a reclamar "protección para su imagen y honor" o a romper cámaras, disparar pelotas de goma contra los balcones de los vecinos o apalear periodistas.

Pero lo que evidencia esa actitud es vergüenza. Y la vergüenza proviene de la conciencia de estar haciendo algo indebido. Y cuando salen los jerifaltes golpistas a cargar contra la libertad de prensa y expresión lo que están enviando es un mensaje de culpabilidad y debilidad: están reconociendo que la realidad es incompatible con la propaganda del régimen. Que sí existen la disidencia y la represión política en el régimen y que no se pretende ninguna conciliación democrática sino resolver la primera mediante la segunda: recurriendo a los tradicionales métodos de la dictadura. Ergo que existe una dictadura aunque sea encubierta.

De modo que por un lado tenemos a un gobierno intruso y golpista reconociendo implícitamente no solo que vivimos en una criptodictadura sino también que van a intensificarla para seguir permitiendo el dominio de la oligarquía cleptocrática y por otro lado tenemos unos cuerpos represores avergonzados de su función pero sin ninguna intención de dejar de servir a los señoritos golpistas y traidores. Antes al contrario, sindicatos policiales ha habido que han pedido que a ellos, precisamente a ellos, no se les quite la paga de navidad como al resto de los funcionarios. Y, claro, semejante nivel moral tiene consecuencias.

La primera de todas el fin de la impunidad de los represores y del bonito mundo de Nuncajamás que se habían construido. Ya no son los buenos, no pueden serlo porque no están al servicio de la ciudadanía sino del régimen, no al servicio del pueblo sino de unas instituciones que han perdido toda su legitimidad poniéndose al dictado de los intereses del imperialismo extranjero del que ellos, los cuerpos represores, se han convertido en brazos ejecutores. Y como tales salen a la calle a apalear las justas protestas del pueblo, a generar disturbios mediante infiltrados, a intoxicar la opinión pública y exhibirse como matones de barrio ante unos ciudadanos que tan solo exigen una verdadera democracia.

Evidentemente tal situación debe conllevar un precio social para los agentes.  ¿Qué no habrán oído estos funcionarios de sus amigos, de sus vecinos, de sus familiares?¿Qué no habrán visto en sus miradas?...Sí, ciertamente, se acabó ser los buenos. Se acabó la altanería y aparece la vergüenza.

La vergüenza proviene de la culpa y la culpa de la conciencia de estar obrando mal.  Cualquier doctrina moral requiere la enmienda para librarse de la culpa y dejar de padecer vergüenza. Pero la enmienda requiere un cierto coraje personal y, en el caso de los cuerpos represivos, un valor cívico y democrático de primer orden para hacer lo debido en contra de los mandos establecidos por el gobierno intruso. Resulta más cómodo eliminar la vergüenza y el descrédito social eliminando a los testigos: cercenando la libertad de prensa e información. En resumidas cuentas: convirtiéndose en cómplices culpables del golpismo oligárquico y su represión. En simples mercenarios de los intereses imperialistas extranjeros que están sojuzgando España en estos aciagos días que vivimos. En traidores al pueblo y a la patria.

Queridos policías tened siempre presente que cuando hacéis lo que debéis solo contáis con el aplauso, el respeto y el reconocimiento de vuestros conciudadanos. Cuando sentís vergüenza de vuestros actos y necesitáis que los políticos de turno os salven el culo "protegiendo vuestro honor y vuestro derecho a la propia imagen" es que a lo mejor no estáis haciendo lo que debéis, estáis dejando de ser policías en el sentido democrático del término.
Es bueno y necesario reflexionar sobre ello.

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VICTIMISMO NACIONAL-CATÓLICO

El nacional-catolicismo siempre ha utilizado el victimismo para justificar su totalitarismo violento. Ya sucedió así durante la Segunda República cuando magnificando unas supuestas agresiones casi siempre autoinfligidas, espoleó a sus fanáticos al golpismo y al programa de exterminio subsiguiente al 18 de julio de 1936.

Ahora que, gracias a las ilegítimas elecciones de 2011, el nacional-catolicismo ha regresado al poder y se apresura a manipular las leyes y potenciar la represión exactamente como hicieron en el Bienio Negro (1934-1936), periodo predictatorial que preparó el sangriento y criminal levantamiento franquista, estos franquistas irredentos y antisociales, estos fascistas agresivos y peligrosos, vuelven a las andadas. A mentir para hacerse las víctimas, a magnificar anécdotas para elevarlas a categorías ficticias pero creídas por sus fanáticos seguidores con las que criminalizar a la parte sana de la sociedad.

Lo vimos ya en las JMJ del 2011 cuando, con la culpable complicidad de los cuerpos represivos, los kaleborrokas católicos se lanzaron a apalear e intimidar manifestantes láicos mientras se rasgaban las vestiduras dándoselas de víctimas agredidas y perseguidas y lo estamos viendo estos días con el inventado incidente del colegio de salesianos de Mérida.

Sucedió que estudiantes en huelga contra los salvajes y criminales recortes en educación del intruso, golpista y nacional-católico gobierno del traidor Rajoy se atrevieron a acercarse al colegio de los salesianos, un colegio privado perteneciente a una peligrosa secta destructiva que corrompe la mente (y a veces los cuerpos) de sus educandos pagado por dinero público mientras ese mismo dinero se escatima a la enseñanza pública, y se atrevieron a escribir en un muro una frase que cualquier persona de bien suscribiría al cien por cien: MENOS CRUCIFIJOS Y MÁS TRABAJO FIJO.

Lo demás fue alboroto de la extrema derecha mediática. Los canales de propaganda fascista y nacional-católica que deberían estar prohibidos (del mismo modo que a nadie se le ocurriría, aunque en esta España kafkiana y fascista todo se verá, permitir la existencia de un canal de propaganda nazi) pero cuyas licencias se repartieron graciosamente desde todos los gobiernos nacional-católicos y neoliberales adscritos al PP, se lanzaron al cacareo y ejecutaron la ya añeja pero no por ello menos efectiva (si se cuenta con la complicidad culpable de autoridades corruptas y antidemocráticas) estrategia del victimismo. ¡Que nos asaltan los colegios!¡Que nos queman las iglesias!...El propio delegado del gobierno en Extremadura, de su misma cuerda, entró en alguno de esos aquelarres sotano-satánicos-televisivos para desmentir la mayor y negar las mentiras que sus tertulianos estaban tejiendo pero no sirvió de nada.

La gentuza nacional-católica nunca ha dejado que la verdad, el sentido común o la bonhomía interfieran en sus estrategias de victimismo golpista. Finalmente lograron imponer su leyenda y conseguir lo que buscaban: presentarse como ciudadanos normales y moderados agredidos por radicales violentos (cuando todos sabemos quienes son los que llevan siglos quemando y torturando gente y décadas saliendo a la calle con bates de beisbol y aceite de ricino), dar por sentado que la iniquidad absurda y psicopática de sus posicionamientos ideológicos son la norma social establecida y permitir la represión política de unos cuantos militantes de izquierdas. Lo de siempre.

Y que eso sea lo de siempre demuestra bien a las claras que el franquismo nunca dejó de estar detrás del régimen de 1978 y que para conseguir una verdadera democracia debemos derribar este y hacer una limpieza a fondo de elementos indeseables para la democracia.

Una verdadera democracia no puede estar secuestrada por una oligarquía poderosa ni por una secta destructiva, y menos aún permitir que sean y actúen en el mismo bloque.

España debe librarse de ese secuestro y, desde luego, esa liberación pasa por potenciar la educación pública libre de influjos sectarios y no permitir a ninguna secta destructiva, por muy poderosa que sea, pervertir la mente de los menores.

El colegio de los salesianos de Mérida no fue asaltado. Pero si lo hubiera sido y ello hubiera conllevado su cierre y el traslado de sus estudiantes a medios educativos menos viciados hubiera supuesto un gran servicio a la democracia, a España y a la salud mental de la juventud.

El emperador Juliano, que los conocía bien, dictó, como una de sus primeras medidas al alcanzar el trono, una ley que prohibía a los cristianos acercarse a los jóvenes y, con mucho más ahinco, tomar parte en su educación. Se trataba así de evitar que les corrompiesen moralmente inculcándoles sus mitos y sus ideas teocráticas. Por desgracia la España del siglo XXI está en esto mucho más atrasada que la Roma del IV. Y así nos va.

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DIME CON QUIEN ANDAS...

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En España decir que el rey es corrupto, que se ha enriquecido fraudulentamente y que ello demuestra que el régimen es una monarquía bananera basada en la cleptocracia de las oligarquías de siempre está tipificado como delito. De modo que no lo diré.

Tampoco dispongo de pruebas para afirmarlo con plena rotundidad. Es más: me preguntó qué le sucedería a alguien que tratara de conseguirlas, que se atreviese si quiera a iniciar semejante investigación.

De modo que me atendré, para expresar una impresión que no solo me ronda a mí, creo incluso que ahora que  la parte sana de la sociedad empieza a despertar se está constituyendo en mayoritaria, al acerbo de la sabiduría popular.

Y, precisamente, uno de los refranes más sabios de la misma reza así: dime con quién andas y te diré quién eres.

¿Alguién duda de la verdad que encierra este aserto?¿Puede ponerse en tela de juicio?...

Pues bien. Sin decir lo que la censura de este régimen partitocrático pero no democrático me impide decir y protestando viva y expresivamente de que ni lo digo ni lo quiero decir...¡Dios, el de Benedicto, salve al Rey (Borbón)!...no puedo resistirme a recapitular interesantes coincidencias.

Acabamos de enterarnos de que Patxi Garmendia, un empresario criador de perdices amigo del rey, se ha visto implicado en la trama de blanqueo de dinero de la mafia china en España. Coincidencia, sin duda. Como es coincidencia que el propio monarca aparezca fotografiado con el padrino Gao Ping, se le acerca tanta gente...(aunque es más fácil verlo fotografiado con ricos y poderosos empresarios de dudosa moralidad que con pobres y obreros de la calle, hay que decirlo todo)...y hasta podemos atribuir a una chiquillada sin malicia que el patrimonio nacional se dedicara a pagarle a Garmendia decenas de miles de sus perdices  para que Juan Carlos I pudiera cazarlas cerca de Madrid cuando no salía al extranjero a matar osos borrachos o elefantes indefensos.

Grano no hace granero, de acuerdo.

Pero si hacemos memoria Garmendia no es el primer amiguito del rey pillado en malos pasos.

Y no solo amiguitos: ¿habrá que hablar de Iñaki Urdangarín y la tolerancia exhibida con él hasta que su s¡tuación resultó insostenible?¿Y el modo en que empresas indebidamente privatizadas durante el Aznarato y cedidas a  miembros de la oligarquía para su enriquecimiento colaboraron por petición regia para proporcionarle una salida?

 Ahora bien, amiguitos tampoco faltan.Podemos recordar, sin ir más lejos, a Javier de la Rosa y su clamorosa implicación en el caso KIO, holding inversor kuwaití que llegó a España en plena cultura del pelotazo por intermediación del monarca y acabó mucho más que estafado.

De la Rosa sigue en la cárcel por esta y otras jugadas. En Alcalá Meco compartió prisión con otro amiguito del rey: Mario Conde, que había llegado allí también por la probidad en sus negocios.

Del mismo modo podemos citar a Manuel Prado y Colón de Carvajal, presentado durante mucho tiempo como mano derecha del rey (a pesar de ser manco) y padre el actual presidente de Endesa (qué casualidad: siempre son los mismos) y que acabó en la cárcel de Sevilla por sus chanchullos, incluidos algunos con De La Rosa...

Y son solo algunos ejemplos de "amigos" del rey que acaban en la cárcel por corruptos. Tampoco la figura del Príncipe de Asturias queda limpia de polvo y paja, sin ir más lejos ahí está el caso de Kiko Sánchez Luna...

Tampoco es nada nuevo. Ya explicamos en De Aquellos Corruptos Polvos...los negocios sucios del Duque de Riánsares y su esposa, la madre de Isabel II, y en el futuro es posible que hablemos del modo en que el hecho de que el Conde de Romanones (por cierto: una nieta suya anduvo envuelta en líos sentimentales con uno de los Albertos, casado con una Koplowitz y también envuelto, aunque luego absuelto, en líos con De La Rosa), uno de los grandes capos del canovismo y amiguito de Alfonso XIII, tuviera acciones junto con otros próceres del régimen en las minas del Rif, condujo a la sangría de vidas que supuso la Segunda Guerra de Marruecos (1909-1926) y a la dictadura de Primo de Rivera, el padre del fundador de la Falange (siempre, siempre, son los mismos).

En resumidas cuentas, como ya he explicado hasta la saciedad en estas páginas: que 1978 supuso regresar a 1876 y 1876 a 1867. Aquí siempre mandan los mismos, un grupito reducido y cerrado que basa su enriquecimiento en la explotación del pueblo, el secuestro del estado y la corrupción generalizada. Que los Borbones son parte de ese grupito desde por lo menos 1833 y que aquí no habrá verdadera democracia mientras ese grupito siga cortando el bacalao.

En cuanto lo que hablábamos del rey, ahí está el refranero: dime con quien andas...y podremos sospechar, tener la mosca detrás de la oreja, pero jamás decir lo que la censura del vigente régimen prohibe decir.

NOTA.- La fotografía es de Publikaccion.

Por cierto: las Torres Kio de Madrid son un buen símbolo de lo que hablamos: desde el Caso Kio a Bankia, que es otro hito de la corrupción de la oligarquía cleptócrata de España. ¿Y seguiréis cruzados de brazos?...Hay que destruir Cartago.

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OTROS MÉTODOS (ASTURIAS, SI YO PUDIERA CANTARTE...)

 Otra vez miles de manifestantes se han reunido pacíficamente a la distancia del congreso que los mercenarios del poder les han permitido y han protestado contra los actos de traición y terrorismo social que se están perpetrando en su interior por diputados elegidos ilegalmente y que solo sirven a los intereses colonialistas de sus amos extranjeros. Y no ha servido de nada. Como no servirá de nada la huelguita general de un solo día (para solicitar no un cambio de régimen sino un mísero referendum que ni siquiera sería vinculante y que legitimaría el ilegítimo régimen vigente, que parece ser que, junto con el mantenimiento de su estatus dentro del mismo, es lo que buscan los sindicatos mayoritarios) que se ha convocado para el 14 de noviembre.

Al poder no le importan nada los ruegos de sus súbditos. Harán lo que tienen previsto: sacrificar al pueblo en el ara de la oligarquía corrupta y vendida a amos extranjeros y lo harán sin parpadear. Su filosofía ya la gritó aquella hija de Fabra en ese mismo parlamento ocupado por enemigos del pueblo sin representatividad ninguna: ¡Que se jodan!

Gandhi, no os confundáis, jamás derrotó al imperio británico. Los ingleses se fueron de la India después de perder su condición de potencia a manos de los japoneses en 1940 y de que los Estados Unidos no les permitiesen recuperarla en 1945. Los métodos de Gandhi no son efectivos. No al menos utilizados en exclusiva.

Con esos métodos jamás hubiéramos expulsado a los franceses invasores en 1808. Y nuestra situación actual es muy similar a aquella, máxime si se pide el rescate. En apariencia no se ha roto la legalidad vigente pero en la práctica vivimos una invasión bajo un gobierno títere que bien puede considerarse intruso como el del Gran Duque de Berg, desde el momento en que se ha desconocido y reformado la constitución para permitir nuestro sometimiento y quitar la soberanía de manos del pueblo para entregarla al imperialismo extranjero.

La soberanía nacional pertenece al pueblo, no a las instituciones ilegítimamente elegidas y al servicio de intereses extranjeros.

Ni el gobierno, ni el rey, ni los diferentes parlamentos, ayuntamientos y demás instituciones son legítimas. La legitimidad está en la acción del pueblo. España debe ser reconquistada.

Y, para conseguirlo, está claro que son precisos otros métodos que los utilizados hasta ahora.

En conclusión: Asturias, si yo pudiera cantarte...

PD.- Por cierto: ¿lo del 718 en Covadonga sería una asamblea pacífica en la que irrumpieron los antidisturbios de la época?...es un chiste.

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AÑOS CON NOMBRE: MARICASTAÑA, LA TANA.

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Aunque ahora nos parezca extraño los años se distinguieron antes por tener nombres que numerales ordinales. Sin ir más lejos, en la antigua Atenas, recibían el del arconte epónimo y en Roma los de los cónsules. Antes aún se contaban los años desde un hecho destacado o cíclico (por ejemplo las olimpiadas) o los de reinado de determinado monarca.

Todavía, en determinadas culturas, existen años paradigmáticos que se datan con un nombre derivado de un hecho relevante. Por ejemplo, en el mundo islámico, se asegura que Mahoma nació el llamado Año del Elefante cuya ubicación, en torno al  570 de la era cristiana, no es del todo segura. El nombre procede de un hecho singular: Abrahah, gobernador abisinio del Yemen, atacó ese año La Meca presentándose al asedio con un elefante de guerra. Los habitantes de la Meca nunca habían visto un animal así ante sus muros y tardarían muchísimo tiempo en volver a verlo si es que lo vieron, de ahí que el Año del Elefante se convirtiera en un hito con nombre propio.

En nuestra cultura, al menos desde que Dionisio el Exiguo hiciera su desbaratado cálculo base de la era cristiana que todavía usamos, los años no tienen nombre sino número aunque en el habla coloquial, y siempre con un sentido figurado que significa antigüedad remota, hay referencias onomásticas a años que ni son ni quieren ser concretos.

De hecho, y como metáfora de antigüedad remota, decimos y escuchamos a menudo locuciones como "año de la polca" o "año del rigodón", incluso "año de la pera" todas ellas dificilmente fechables si bien el rigodón es una danza francesa que se popularizó en el siglo XVII y la polca apareció en Centroeuropa en la década de 1830 llegando a España muy poco después.

Pero existen otras locuciones que sí, y contra todo pronóstico, podemos fechar y que fecharemos aquí por curiosidad.

Una de ellas, la más antigua, es el Año de Maricastaña.

Resulta que María Castaña es un personaje histórico, una gallega de posibles que dirigió una revuelta de la ciudad de Lugo contra su obispo en el año 1386. Durante dicha revuelta fue asesinado el mayordomo del obispo y los tribunales eclesiásticos castigaron, una vez pacificada la ciudad, a María Castaña y sus familiares a pagar una tremenda multa pecunaria y perder en favor del obispo varios campos y posesiones rurales.

De modo que podemos afirmar que el Año de Maricastaña es el de 1386. Y, sí, ha llovido mucho desde entonces a pesar de las sucesivas y pertinaces sequías.

Más moderna, y también históricamente más vidriosa, es la locución referida al Año de la Tana.

La Tana es la por ahora última evolución de un tema que puede rastrearse en textos escritos en castellano al menos hasta el siglo XVIII y que va variando según nos remontamos en el tiempo. La Tana es previamente la Nana y en un principio la Nanita.

Así que el Año de la Tana es originariamente el año de la Nanita. Y no tendríamos ninguna noción de a qué nos referimos si no fuera por algunos registros parroquiales manchegos que nos informan de que, precisamente en 1634, anduvo por aquellos parajes, ganándose la vida de pueblo en pueblo, una juglaresa enana que causó gran impresión y no poco regocijo a lo largo y ancho de La Mancha y que era conocida como La Nanita, aféresis, sin duda, de enanita.

El Año de la Nanita fue muy recordado no solo en La Mancha, también en Aragón y otras zonas adyacentes, no por las famosas actuaciones de aquella cómica de la legua por lo demás desconocida para la gran historia, si no por tratarse de un año de hambre. Hubo sequía, malas cosechas, escasez y carestía. Fue, en resumen, un malísimo año en el que quizá la única alegría de aquellos pueblos manchegos fue la visita de la Nanita a quien se recordaba con cariño para olvidar el hambre y la necesidad aunque estas fueron tan señaladas que todavía recordamos el Año de la Nanita o de la Tana como un momento destacado y singular.

NOTA.- la fotografía es de John Spooner.

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30/10/2012 18:05 disidenteporaccidente Enlace permanente. palabras, dichos No hay comentarios. Comentar.

BIZARRO (GUÍA DE USO PARA MODERNILLOS INCULTOS)

Bizarro es una preciosa palabra castellana que ahora solo utilizan los modernillos incultos que se creen guais...y la utilizan mal demostrando su incultura, su excesiva dependencia de modelos e influencias anglosajonas (lo que les convierte en seres artística y culturalmente indeseables) y lo necesaria que es una asequible guía de uso.

Veamos: el verdadero significado de bizarro en español es apuesto, hermoso, agradablemente vistoso.

Nuestros gloriosos tercios (ya sé que los modernillos sienten aprensión por los tercios por muy gloriosos que fueran, pero tal circunstancia tan solo viene a redundar en la opinión expresada más arriba sobre ellos) no vestían uniforme. En la época no se usaba. Por lo tanto entraban en combate con sus ropas personales y, como todos los guerreros dispuestos a morir desde que el mundo es mundo (tal los espartanos o los samuráis) procuraban vestirse para la ocasión. Los soldados españoles usaban sus mejores, más caras y más vistosas ropas para la batalla. Luchaban con bizarría, tanto en sus actos como en su aspecto.

Los siempre, hasta Rocroi, derrotados y rencorosos enemigos, fiaban a la lengua lo que eran incapaces de ganar y sostener en el campo. Y fue así como en diversos idiomas centroeuropeos con epicentro en Flandes empezó a torcerse el verdadero significado de la palabra bizarro para convertir bizarre en sinónimo de estrafalario.

Y así quedaron las cosas por espacio de varios siglos. Hasta bien entrado el siglo XX en España bizarro seguía significando lo de siempre y más allá de los Pirineos, en los países enemigos, bizarre prosperaba con su sentido peyorativo.

Con el tiempo bizarre alcanzó el campo de la pornografía desde donde los modernillos de los años setenta lo reintroducirían en España con su sentido extranjero.

Concretamente en los años sesenta, antes de que en 1969 Dinamarca legalizara la pornografía, la compañía Color Clímax (que todavía editaba en blanco y negro) sacó al mercado negro una colección titulada Sex Bizarre especializada en sadomasoquismo y fetichismo que en los años setenta, ya en color y legalizada, se extendió por medio mundo llevando a todas partes el significado sesgado de bizarre que,  inmediatamente, los modernillos hispanohablantes más guarretes tradujeron (mal, como queda demostrado) al castellano bizarro.

Los años setenta fueron generosos en cine y manifestaciones más o menos artísticas "bizarres" y fue así como los modernillos, extralimitando el vocablo de su inicial marco pornográfico, elevaron la palabra bizarro al significado importado olvidando el verdadero en castellano. Y así seguimos.

De modo que, amiguitos:bizarro significa apuesto, bello, hermoso. No estrafalario, raro, perverso o cutre. A ver si vamos aprendiendo a hablar en español.

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30/10/2012 19:34 disidenteporaccidente Enlace permanente. palabras, dichos No hay comentarios. Comentar.