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Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2012.

LOS INCENDIOS DE VALENCIA Y LA INEFICACIA DEL NEOLIBERALISMO

La Comunidad Valenciana arde. Valencia, culpable de llevar a cabo, con la anuencia de su población, capaz de volver a otorgarle la mayoría absoluta a un partido manifiestamente corrupto, ineficaz, caciquil y perjudicial para el bien común, las políticas neoliberales más salvajes que hasta hace pocas fechas ha sufrido España, culpable de recortar en sanidad y educación públicas, de reprimir a los manifestantes pacíficos, el "enemigo" de la oligarquía y sus acólitos, con medios dictatoriales, de malgastar el dinero público en eventos para la élite (Fórmula 1, Copa América), para el fomento de un determinado modelo de turismo, siempre perjudicial y deficitario en lo tocante a réditos sociales y ecológicos (grandes parques de atracciones, urbanizaciones con campos de golf, ladrillazo estéril en todas sus formas), para sediciosas demostraciones de poder fáctico de sectas peligrosas (la visita del papa...), Valencia, decíamos, yace en el caos. Los incendios forestales de Andilla y Cortes de Pallás persisten, se extienden amenazando numerosos núcleos de población y parajes de excepcional valor paisajístico y ecológico y una densa nube de humo y cenizas cubre el cielo no solo de la capital sino de gran parte de la comunidad haciendo que estas últimas, lluevan en un remedo de apocalipsis, sobre las ciudades y los ciudadanos, en absoluto inocentes de la ineficacia de su gobierno corrupto y enquistado en prácticas nocivas.

El fuego se extiende, el caos reina por doquier y ello, aunque el poder de turno siempre intente culpar a los elementos de su incompetencia, en medio de un escenario de innecesarios (pero capciosos y dogmáticamente prescritos) recortes que han llevado a detraer al gobierno regional nada menos que cinco millones de euros y setecientos trabajadores de las tareas de prevención y extinción de incendios forestales entre 2011 y 2012.

Cabe pensar, incluso, que algunos, ya les conocemos, anden en privado frotándose las manos ante las posibles recalificaciones que posibilitarán estos desastrosos incendios. Porque a fin de cuentas no aprenden, llevan más de medio siglo aferrados a idénticas prácticas, destruyendo y depredando el patrimonio paisajístico, ecológico y social común para su beneficio privado. Destruyendo España a todos los niveles, para engrosar sus cuentas corrientes en paraísos fiscales.

Pero lo que sucede no es ninguna sorpresa. Es lo de siempre. Una prueba más de la ineficacia del neoliberalismo como conducta política y la necesidad de eliminarlo del panorama social y político incluso por medios represivos si ello se hace necesario. Allí donde el neoliberalismo se hace con las riendas, la pobreza, la corrupción y la catástrofe campan a sus anchas. Los ejemplos son infinitos. Yo, junto con el ya expuesto de los incendios en Valencia, pondré solo uno, pero de sobra elocuente: Nueva Orleans.

A finales del verano de 2005 el huracán Katrina se abatió sobre el sureste de los Estados Unidos. Hecho nada anormal, todos los años esta zona sufre varios huracanes. La diferencia radicó en que este provocó la destrucción del dique que contenía el lago Pontchartrain ocasionando una debastadora inundación que barrio del mapa a la populosa ciudad de Nueva Orleans.

¿Se trató de un hecho fortuito?¿De una desgracia inevitable causada por la extraordinaria fuerza del huracán en cuestión?...Eso trataron de hacer creer los responsables de las políticas neoliberales que llevaron las cosas a semejante extremo de destrucción. Pero lo cierto es que la rotura del dique que protegía Nueva Orleans fue causada por su gestión privada, tan propia de los usos neoliberales que nos están imponiendo a la fuerza.

El hecho es que una infraestructura vital para la seguridad de una ciudad de cuatrocientos mil habitantes se convirtió en un negocio privado. Se encargó su cuidado a empresas más atentas a su propio lucro que al cumplimiento de sus deberes sociales. Los pagos recibidos del sector público para cumplir con su deber no se reinvirtieron, nunca lo hacen, en mantener el dique si no en repartir dividendos a los directivos de las empresas. La consecuencia fue que los diques se debilitaron y acabaron desbordándose con el primer embate medianamente serio condenando a la muerte y la ruina a centenares de miles de ciudadanos que deberían haber sido protegidos por el estado, si el estado hubiera sido una verdadera democracia y no, como son los Estados Unidos y todos los regímenes liberal capitalistas, un teatrillo parlamentario puesto ante los ojos de los ciudadanos para permitir los manejos corruptos, mafiosos y siempre perjudiciales de la oligarquía de turno.

Tal es la verdadera naturaleza del neoliberalismo: inmoral, terrorista, absolutamente ineficaz.

Y los ejemplos se pueden multiplicar, ya lo hemos dicho. Sin alejarnos mucho de Valencia y en el mismo marco del caciquismo pepero suroriental: ahí tenemos el ejemplo de Lorca.

Recordemos que esta ciudad murciana sufrió un terremoto en la primavera de 2011. Recordemos que este terremoto causó grandes daños materiales y no pocas víctimas a causa de la política "urbanística" aplicada en la zona con la anuencia de los gobernantes corruptos y que favoreció la construcción de edificios sin las suficientes medidas de seguridad para los segmentos más pobres de la población. Recordemos que a pesar de esa evidencia el PP volvió a ganar por mayoría absoluta el gobierno de la comunidad y recordemos que un año después la ciudad, bajo gobiernos locales, regionales y nacionales del PP sigue sin reconstruir y los afectados, en su mayor parte sin recibir ayudas ni soluciones mientras que esos mismos gobernantes han hipotecado el futuro de España para enjugar los excesos, errores y delitos que llevaron a la ruina las cajas que ellos mismos manejaron para robar y estafar mientras llevaban a cabo políticas como las que han generado las citadas y otras catástrofes perfectamente evitables en un contexto verdaderamente democrático.

En resumen: que el neoliberalismo no solo es ineficaz sino criminal, que debe ser extirpado del concierto político incluso por la fuerza si ello es preciso (y los partidos que lo defienden y aplican, en general los turnistas del régimen, prohibidos, arrojados a la clandestinidad y sus dirigentes juzgados por traición, terrorismo y otros delitos graves contra el pueblo y la democracia) y que si las cosas están como están es por culpa del populacho (no merecen el nombre de ciudadanos) que no solo tolera semejante estado de cosas sino que aún vota y jalea a sus responsables.

Nada, en suma que no hayamos dicho mil veces en estas páginas y que la realidad no venga a confirmar cada día de mil modos diferentes.

Insisto: hay que destruir Cartago. Hoy mejor que mañana.

PD.- Decíamos en el artículo que seguramente habría ya especuladores urbanísticos afines al PP frotándose las manos con las posibles recalificaciones. Y resulta que sí, que casualidad de las casualidades, el año pasado, al tiempo que se recortaba en medidas de prevención y extinción de incendios forestales en Valencia, las cortes de esa región modificaban las leyes para permitir recalificar de inmediato las zonas rurales quemadas. Nada que deba extrañarnos: es su forma de actuar. Solo tienen una idea en la mente: el lucro personal y son capaces de cualquier cosa con tal de conseguirlo. Por eso son delincuentes, elementos antisociales, traidores que hay que castigar con la máxima dureza en el mínimo plazo posible. Gentuza que hay que extirpar de la sociedad y organizaciones que deben ser apartadas de la política.

Porque, no os engañéis, la supuesta crisis que padecemos no es en su concepción muy diferente a lo sucedido en Valencia con los incendios y las recalificaciones. Han quemado España (metafóricamente) para poder robarnos con nuestro propio consentimientos, es la misma estafa. ¿Hasta cuando lo soportaréis?

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SERRAT DESAFINA (Y SUSPENDE EN DEMOCRACIA)

Lo primero, primerísimo, que Lola Serrat, consejera de educación del contubernio que gobierna el Reino de Aragón en estos días aciagos, hizo nada más acceder al cargo fue reunirse con el rector de la universidad privada del territorio. Eso ya demuestra una intención perversa y es indicio, más que evidente, de culpabilidad consciente en actividades antidemocráticas, que son todas aquellas que van destinadas a perjudicar el bien común y los sectores estratégicos del estado para favorecer indebidamente intereses privados y, a menudo en esos partidos nacionalcatólicos, sectarios.

Un consejero de educación verdaderamente democrático hubiera tenido como primer desvelo porteger, mejorar y salvaguardar la universidad pública y el acceso a ella del mayor número de estudiantes. Hacer lo contrario: organizar un amaño con la universidad privada para favorecerla en detrimento de la pública y con la intención de convertir un derecho social, público y democrático como es la educación en un privilegio vinculado a la clase (y por lo tanto a una determinada ideología) es un procedimiento, sobre prevaricador, fascista.

El primer acto de gobierno de Lola Serrat demostró ya bien a las claras su talante antidemocrático, corrupto y conscientemente perjudicial para el bien común lo que, como a la inmensa mayoría (por no decir la totalidad) de los cargos de su partido la hace incurrir en el grave delito (que deberá prescribir con carácter retroactivo la nueva y verdadera democracia que debemos instalar) de traición continuada al pueblo.

Representó, en cualquier caso, una muestra clara de sus nefandas prioridades, en absoluto compatibles con el desempeño de un cargo público en una democracia. Otra cosa es una monarquía bananera, neoliberal y criptofranquista como la que vivimos y en la que este tipo de reptiles de los bajos lodos morales exultan y dominan.

Y, claro, de aquellos malos polvos vinieron estos lodos: recortes y más recortes...para la enseñanza pública mientras los recursos se trasladan a la privada y a la dominada por la secta católica.

Y cuando llegan las legítimas protestas del pueblo, que exige una política democrática, la única solución que cabe esperar de estos caciques vendidos al capital, de estos fascistas disfrazados de parlamentaristas liberales, es la represión. Cuando no pueden engañar, golpean.

Eso está sucediendo en Zaragoza estos días.

La Marea Verde de Aragón acampó frente a la consejería de educación de Zaragoza (donde, por cierto, lo digo para los que me siguen la pista, que alguno hay, tengo unos cuantos buenos amigos y una ex-amante) ayer y el contubernio derechista, caciquil y escasamente democrático que gobierna Aragón solo supo reaccionar de un modo: enviando a la policía a desalojar el campamento. En este caso, como no había cámaras ni ejemplos propagandísticos que dar, como los acampados cedieron al primer requerimiento y, quiero creer, los mandos policiales mostraron un alto grado de profesionalidad, respeto ciudadano y cumplimiento lo más democrático posible de sus funciones, el desalojo se produjo pacíficamente aunque, según me informan, no sin amenazas de multa, lo que en sí mismo ya representa una forma de represión y agresión al pueblo que legítimamente protesta por el bien común y en contra del indebido lucro privado en sectores que en democracia solo pueden ser públicos.

En suma podemos hablar de una pequeña anécdota en las calles de Zaragoza (por cierto en una avenida que todavía lleva el nombre de un alcalde franquista y padre de uno de los traidores a España que, en connivencia con el Aznarato, hicieron negocio con el desmantelamiento de nuestro sector público, lo que también resulta altamente elocuente del nauseabundo régimen en el que vivimos) pero una anécdota, como el primer acto de la consejera Serrat, mucho más que significativa.

Una anécdota que desvela una forma de ser: robar al pueblo y reprimirlo si protesta. Desmantelar el patrimonio común y convertirlo en oportunidad de lucro privado al tiempo que las pérdidas privadas, ahí está el ejemplo de Bankia, se convierten en deuda pública que deberemos pagar los ciudadanos a base de perder derechos sociales, políticos, laborales y económicos.

Pero estas cosas suceden por una sola razón: porque lo permitimos. Es tiempo de unirse para conquistar una verdadera democracia y castigar con la máxima dureza a los enemigos del pueblo.

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MIEDO, ESTANQUEIDAD, OCUPACIÓN

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Desde que el mundo es mundo, tres son las estrategias conjuntas de los poderosos para evitar que los dominados se subleven legítimamente contra sus regímenes injustos: el miedo, la estanqueidad y la ocupación.

Todas ellas se están empleando en estos días, y desde hace tiempo no vayamos a equivocarnos, para desactivar la justa ira del pueblo español contra sus corruptos e ilegítimos gobernantes e impedir la necesaria revolución que establezca la verdadera democracia que necesitamos y que nada tiene que ver con este parlamentarismo liberal capitalista de corte decimonónico.

La aplicación del miedo es evidente. Ahí están la parafascista reforma del código penal que pretende y va a llevar a cabo el ilegítimo gobierno intruso de Rajoy y que va a retrotraernos a la época más dura del franquismo (si exceptuamos los fusilamientos, que ya llegarán. En cuanto a las torturas, ya las ha habido y lo sabemos aunque aquí nunca pase nada). Y por si la reforma penal no fuera suficiente, ahí está la reforma laboral, que precariza de tal modo las condiciones de los asalariados y los expone de tal forma al despido y el paro, que por sí misma puede definirse como terrorismo social de estado. De modo que podemos afirmar que sí, que el ilegítimo gobierno intruso de Rajoy está empleando no solo el miedo sino incluo el terror para aquietar a una población natural y lógicamente descontenta con las exacciones que está sufriendo a manos de una pandilla de traidores corruptos y antiespañoles vendidos al capital extranjero que, en condiciones normales de justicia e higiene democrática, serían ejecutados por sus crímenes sin mayor dilación.

La estanqueidad es otra de las herramientas de dominio de los poderosos para desactivar revueltas y conseguir que sean localizadas y por lo tanto fácilmente dominables en caso de que estallen. En la edad media se impedía a los campesinos salir de sus aldeas, se limitaba al máximo cualquier contacto con elementos foráneos para, de paso, y esa es otra herramienta de dominio, poder administrar la información que le llegaba al pueblo. En nuestros tiempos la baza de la estanqueidad se juega a fondo por todos los estados descomponiendo al pueblo en facciones irreconciliables a través de la militancia partidista (que no política), de la cizaña de las sectas religiosas, de las rivalidades deportivas, de las territoriales, de un nacionalismo interesado...así se consigue que, por ejemplo, los obreros alemanes, tan explotados como los griegos, secunden bárbaramente las políticas del capital contra los obreros griegos cuando el enemigo de ambos pueblos no son el otro pueblo sino el capital que los domina a ambos. Esa es también una de las funciones de los inmigrantes, la de chivos expiatorios. El capital los introduce en los países para quebrar la capacidad de presión de la clase trabajadora y luego aprovecha los problemas que generan para exponerlos como los culpables cuando la culpa, todos lo sabemos, es toda del capital y quien lo maneja. Otra de las caras de la estrategia de control y dominio de la estanqueidad es la difamación: tachar de antisistema, de alborotadores, de terroristas, incluso, a quienes protestan y contraponer su "reprobable" actitud con la de los "buenos ciudadanos" que son los que obedecen sin rechistar. En ese sentido la gran virtud del 15-M y las acampadas posteriores fue la de congregar en idénticos espacios a facciones diversas de la sociedad (jóvenes y viejos, modernos y clásicos, estudiantes y obreros, madridistas y culés...) demostrando que todos tenemos idénticos problemas y que nos los causan los mismos. Desgraciadamente no se supo o no se quiso aprovechar ese momento precioso de comunión y encuentro social para llevar adelante las reformas democráticas que necesitamos. Seguramente porque no era la intención que animaba a quienes se movían entre bambalinas.

Finalmente está la ocupación: largos horarios laborales acompañados a menudo de largos desplazamientos entre el hogar y el centro de trabajo que consumen los días de los ciudadanos sin permitirles ocuparse de nada más. Ni de su familia, ni de sus amigos ni, por supuesto, del detalle de lo que está sucediendo en el plano político, económico y social.

Así nos gobiernan y nos mantienen mansos. Ahora el problema reside en como combatir con éxito esas estrategias de dominio.

NOTA.- La fotografía es de Pigalle.

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DELINCUENTES ARMADOS Y MUY PELIGROSOS.

Allá van leyes do quieren los reyes, dice el refrán y acierta, más en un día como el de hoy en el que el ilegítimo monarca impuesto por el franquismo se ha unido al ilegítimo gobierno intruso de Rajoy, apoyado en el franquismo rapaz y antisocial del PP, para ejecutar nuevas y más salvajes medidas en el golpe de estado que estamos experimentando en España. Más aún en un contexto en el que estamos viendo cambiar leyes cada día para esclavizar, someter y debilitar al pueblo beneficiando a la oligarquía y sus amos extranjeros y en el que la ley fundamental no solo ha sido modificada en una innoble, vergonzosa, inmoral y mucho más que punible claudicación ante los intereses del capital extranjero sino que, en lo que hace referencia a sus artículos (no lo olvidemos: de obligado cumplimiento) de carácter más social, ha quedado reducida a papel mojado casi desde el mismo instante de su entrada en vigor.

Por ese motivo, porque los tiranos que han usurpado la soberanía popular, única encarnación posible de la democracia y del estado y que no reside en las instituciones, siempre contingentes, sino en el pueblo, la ley ha caído en el más profundo de los descréditos. El mismo descrédito, el mismo barrizal hediondo en el que se revuelcan esos tiranos traidores y las leyes e instituciones que manejan a su antojo para perjuicio general (forma de gobierno que no solo es la más repugnante sino también la más antidemocrática de todas).

Y, sin embargo, esa gentuza, esos traidores, esos terroristas, siguen pretendiendo ampararse en la legalidad vigente (que modifican a su antojo) y utilizándola para reprimir duramente (y si llegase el caso no dudarían en utilizar las técnicas de Gadafi o El-Assad, todos lo sabemos) las legítimas protestas de un pueblo traicionado y arrojado a los leones del gran capital para solaz y lucro de la oligarquía que maneja la monarquía bananera que nos domina. Pues, bien, atendiendo a esa misma legalidad que dicen defender, podemos afirmar con toda rotundidad que todos nuestros gobernantes, tanto los ejecutivos como los legislativos que les amparan e incluso los militantes de sus partidos y los funcionarios que los secundan en contra del pueblo, son delincuentes.

Y son delincuentes porque incurren en conductas tipificadas por el mismo código penal que han reformado para reprimir al pueblo pero mantenido en los artículos que los definen como delincuentes por la simple razón de que se saben fuertes, parapetados tras cientos de jueces corruptos, de miles de policías y militares desleales al pueblo, de propagandistas dóciles a sus intereses y seguros de que nadie va a poder enjuiciarlos, juzgarlos y castigarlos por los delitos que a la luz pública y de dicho código penal cometen cada día.

Examinemos tan solo los más graves.

El artículo 581 del código penal, tipifica como traición y pena con veinte años de prisión a cualquier español que facilite al enemigo la entrada en España o suministre armas u otros medios para hacer la guerra a España. ¿Y no es pedir el rescate facilitar la entrada en España del enemigo y facilitarle medios para hacerle la guerra al pueblo?...porque la consecuencia es la pobreza, la pérdida de derechos, de horizontes, la intervención es una invasión sin tanques. Ergo quien la solicita y favorece es traidor a España y debe ser castigado por ello.

El 582 abunda en lo dicho (y en la pena: otros veinte años que añadir a la condena) para el español que facilite medios al enemigo para hostilizar a España. Que en el código clasista y liberal que padecemos quiere decir a la oligarquía y sus instituciones pero que debemos interpretar como el titular de la soberanía, es decir: el pueblo.

Más aún: el 592 tipifica como delito de traición y castiga con ocho años más que añadir a la condena de estos que podemos denominar ya sin paliativos ni medias tintas como legalmente traidores, a quien con el fin de perjudicar la autoridad del estado (de nuevo debemos interpretar del titular de la soberanía) o comprometer la dignidad o los intereses de España (insisto: debemos entender del pueblo, el titular de la soberanía) mantuviera inteligencia o relación de cualquier género con gobiernos extranjeros (verbi gratia: el alemán), organismos (UE, FMI, BCE, OMC, etc.) o asociaciones internacionales o extranjeras (las internacionales derechistas y social liberales, el Club Bilderberg, el Foro de Davos, determinados bancos de todos conocidos, el G-20...sin ir más lejos)...y el 589 castiga por traición a quien publicare o ejecutare en España cualquier orden, disposición o decreto de un gobierno extranjero que atente contra la independencia o seguridad del estado (volvemos a insistir: el titular de la soberanía, el pueblo), se oponga a la observación de las leyes (la constitución antes de ser manipulada, por ejemplo) o provoque su incumplimiento.

¿Queda alguna duda de que nuestros gobernantes, los de ambos partidos turnistas y otros del sistema, pero muy especialmente los actuales del gobierno intruso y quienes les apoyan y sustentan desde las instituciones y el partido son indiscutiblemente delincuentes y traidores a España?...la propia ley que dicen defender les acusa. Hagamos que se cumpla.

Pero no queda ahí la cosa. Además de traición, son culpables de terrorismo.

Evidentemente los recortes en sanidad y dependencia, el copago, la expulsión de los inmigrantes del sistema de salud, la precarización de las condiciones de trabajo, la bajada de sueldos provocadas por el gobierno, la extensión premeditada y culpable de la pobreza, la eliminación de la educación pública y gratuita van a tener gravísimas consecuencias en la sociedad. Habrá gente que muera por no poder pagar sus medicinas, por falta de hospitales, de hambre (yo conozco personas que lo están pasando y que hace tres años tenían una vida aceptable e incluso acomodada), habrá miles, millones, de jóvenes cuyo futuro se vea arrebatado por unas medidas cuya única justificación es la codicia de las grandes multinacionales, de los grandes fondos bancarios de especulación, que en 1994 decidieron en la OMC que los servicios públicos debían convertirse en negocios privados en veinte años (¡en 2014!) y eso, amigos, no me cansaré de repetirlo, es terrorismo.

Es una forma de terrorismo institucional implementado en Europa a través de la Unión Europea y el BCE bajo la batuta de Frau Merkel y que en España ha entrado y se está imponiendo de la mano del gobierno ilegítimo, intruso y golpista de Rajoy. Lo estamos viendo cada día.

Pues bien: el propio código penal que nos quieren hacer obedecer como si se tratara de un régimen legítimo, dicta penas (artículos 571 y 572) para los que perteneciendo, actuando al servicio o colaborando con bandas armadas, organizaciones (FMI, OMC, BCE, UE...) o grupos (las mafias bancarias) cuya finalidad sea subvertir el orden constitucional o alterar gravemente la paz pública atenten contra personas causándoles lesiones de veinte años. Treinta si causan muertes. Y son penas acumulables.

El 575 marca también penas elevadas para quienes con el fin de allegar fondos a las bandas armadas, organizaciones o grupos terroristas con el propósito de financiar sus actividades atenten contra el patrimonio. Y los recortes, no lo olvidemos, tienen como finalidad financiar los errores y excesos de las mafias bancarias  y obedecer los designios ideológicos de las organizaciones antecitadas atentando gravemente no solo contra el orden constitucional sino también contra el patrimonio común de los españoles (liquidando el llamado estado de bienestar) y particular de cada cual, empobreciéndonos a todos.

El 576 pena cualquier tipo de cooperación en las actividades de los grupos terroristas mientras el 578 lo hace a quienes (como Rajoy, sus ministros y sus adléteres varios) justifiquen o enaltezcan las actividades terroristas y el 579 para quienes propongan o conspiren para cometer dichos actos. Sin olvidar la ley de partidos que obligaría a ilegalizar al PP, a CiU e incluso al PSOE por dar covertura a las actividades terroristas arriba expresadas.

De modo que no nos confundamos: nuestro gobierno intruso, quienes lo sustentan en el parlamento, los medios, los juzgados y desde las tareas represivas, así como los demás partidos, jueces y propagandistas del régimen, comenzando por la cabeza del mismo y acabando por el último infiltrado policial de las brigadas políticas (ahora las llaman de información) o el menos cualificado antidisturbios mercenario que anteponen su sueldo a su deber moral con la verdadera soberanía democrática (la del pueblo, no la de las instituciones corruptas) pueden ser tachados de delincuentes, de colaborar en grado diverso pero cierto y continuado tanto en los delitos de traición a España como de terrorismo y cuantos de estos se deriven, incluyendo las torturas y el exceso de fuerza en los ataques contra las legítimas protestas ciudadanas y cabe recordar que según la legalidad internacional la responsabilidad es personal, no cabe el recurso a la obediencia debida y desde luego la ignorancia de la ley no exime de la pena.

De modo que sí, con el código penal vigente en la mano todos los que apoyan el régimen son delincuentes de cuenta. Están armados y son muy, pero que muy peligrosos...en realidad tanto como lo fueron quienes condujeron Argentina o Chile a la dictadura y su retahíla de torturas y asesinatos o como los tiranos minorasiáticos y africanos que hemos visto estos años tratando de mantenerse en el poder.

La mafia más peligrosa se ha hecho con el estado y secuestrado la soberanía nacional. A ver cómo salimos de esta.

En otras palabras: hay que destruir Cartago. Hoy, mejor que mañana.

Y, mientras tanto, podemos comenzar con una campaña masiva de denuncias contra los manifiestos delincuentes que han secuestrado el estado. Sabemos que sus delitos son públicos y manifiestos, veamos si encontramos policías y jueces que cumplan con su deber.

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DOS PROBLEMAS CONCURRENTES (Y MUY GRAVES)

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Se acerca agosto, el noveno mes de la desastrosa Era Rajoy, y nada ha cambiado. Todo ha empeorado, y amenaza con empeorar más aún, pero nada, absolutamente nada, ha cambiado ni parece  que vaya a cambiar. Básicamente porque seguimos apáticos y desorganizados. Muy cabreados, es cierto, pero sin verdaderas ansias de cambio efectivo, de parar el país y derribar el ilegítimo régimen. Por lo tanto, como todo sigue igual, todo análisis de la situación se ve abocado a la redundancia.

Haciendo un simil náutico podríamos definir nuestra situación como la de calma chicha mientras el barco se hunde lenta (y cada vez más irremisiblemente) y los tiburones se multiplican a nuestro alrededor. O sea, citando a un amigo menos edulcorado en los análisis con el que comparto eventualmente cañas y algunas risas, estamos jodidos, pero que muy jodidos. Agradecidos, no. Pero casi: rezongando pero en posición pasivo-sodomítica y con los pantalones en los tobillos. Y ya ni siquiera gastan en vaselina.

Pero mientras el barco se hunde, mientras el acuciante problema del próximo naufragio en aguas infestadas de escualos se escenifica ante nuestros ojos y bajo nuestros pies, haciendo crecer el pútrido nivel de las sentinas y preñando de desaliento el casco otrora marinero y hogaño pesado y torpe, disponemos también, para distraernos con el oprobio de la caspa rancia de la España profunda (entendida como una minusvalía moral, psíquica e histórica), de las ridículas y estomagantes evoluciones aéreas de nuestas gaviotas patrias y cedistas, empeñadas en llevarnos a golpe de decreto y de palos (ni saben ni pueden salirse con la suya de otro modo: desde el siglo XIX la sociedad española les lleva, ya desde la instalación de la Internacional Obrera allá por los 1870, años luz de adelanto) a su alucinada y arcaizante visión de esa "España verdadera" inventada entre sotanas, vapores de incienso, regüeldos choriceros de caciques, palizas de la guardia civil y sentencias absurdas e injustas de jueces fascistas que nada tiene que ver con la realidad social e histórica de España, incluso con su ontología más esencial.

De modo que en esta calma chica que espero, más en virtud de una fe injustificada en el pueblo español que en una razón bien fundamentada, sea la que antecede a una tormenta de cambio y progreso, de evolución, modernización y justicia, nos vemos asediados por dos peligros igualmente graves que concurren para convertirnos en pasto de  tiburones y gaviotas.

Por un lado nos encontramos con la jugada del gran capital extranjero, empeñado en convertirnos en una colonia inerte a la que saquear impunemente como hicieron en el pasado con África, con América del sur y, más recientemente, con nuestros hermanos griegos. Peligro, no lo olvidemos, al que nos vemos impelidos por la responsabilidad culpable (e insisto en tildarlos de traidores al pueblo y exigir el más duro de los castigos para ellos) de nuestros dirigentes, todos los actores del régimen desde su fundación que, a cambio de prebendas personales, firmaron compromisos que nos han arrastrado al actual abismo que padecemos. Compromisos que nos han convertido en una colonia como país y en esclavos miserables en cuanto personas y ciudadanos. Compromisos que no nos atañen y frente a los cuales cualquier forma de rebelión es no solo legítima sino incluso moralmente imperativa. Lo he escrito ya numerosas veces en estas mismas páginas: estamos llamados a una guerra de independencia tan feroz como la de 1808 y en la que habremos de olvidarnos del insulso pacifismo y del buenrrollismo institucional si queremos salir a flote. Estamos sufriendo un atraco en toda regla y la policía está de parte de los delincuentes, de modo que no nos queda otra que la autodefensa, con todas sus consecuencias. Porque aunque todavía no hayamos visto tanques alemanes o yanquis en nuestras calles el hecho es que nos econtramos inmersos en una guerra.

Pero, mientras ese golpe de estado externo avanza irremisiblemente en nuestra contra, empezando a dibujar un escenario como el ya citado de 1808 (una intervención de la troika equivaldría a la asunción de la presidencia de la Junta de Gobierno del reino por el Gran Duque de Berg, enviado de Napoleón, que dio origen a los levantamientos en toda España), lejos de poder contar con la reacción competente de nuestro gobierno, no por ilegítimo menos obligado a actuar en  bien del país, estamos asistiendo a otro golpe de estado interior para llevarnos al país de las maravillas nacional-católicas, a los delirios caciquiles de la CEDA y el Generalísimo.

Botones de muestra sobran: ahí tenemos la política cultural basada en aniquilar la inversión en investigación (que siempre acaba yendo en contra de lo que dice la Santa Madre Iglesia), la educación pública más o menos aconfesional y en abismar en la ruina al cine y el teatro mientras se incrementan las subvenciones a los ¡toros! y a los colegios de la secta católica, sobre todo a los más destructivos y radicales. Ahí tenemos las políticas del opusdeísta ministro de justicia imponiendo las aberraciones morales de la superstición que profesa al conjunto de la sociedad condenando solo por su apriorismo sectario al sufrimiento, el dolor y la desgracia a millones de mujeres y neonatos malformados. O las políticas "ecológicas" consistentes en enladrillar ad náuseam playas y montañas, en sembrar la sagrada piel de toro de estúpidos e inútiles campos de golf y de exterminar irremplazables especies autóctonas (como el lobo) mientras se protegen otras invasoras que están acabando con nuestros ecosistemas (como el blackbass o el siluro) tan solo por el hecho de que pueden llenarle los bolsillos a algunos de los caciques afines al partido en determinados territorios. O ese proyecto de desarrollo económico consistente en convertir a España en la Cuba de Batista, es decir: en el casino y el burdel de los americanos y demás anglosajones ricos con el único horizonte para los vástagos de familias humildes, a los que se ha privado, mediante la subida de tasas universitarias, de formación, de convertirse en sirvientes o putas/os de esos acaudalados extranjeros. Proyecto, por cierto, que dice mucho del tan cacareado patriotismo de quienes lo defienden, seguramente soborno mediante, a voz en grito desde la casta política. ¿Debo seguir?...lo expuesto bastaría para abochornar a sus autores y defensores ante la historia y de provocar que el pueblo sano los desalojara, a tiros si preciso fuera, de sus ilegítimas poltronas. Y, sin embargo, todavía habrá paletos y estúpidos por esos guetos clericales y tardofranquistas que no se avergüencen de haberles votado, que incluso volverán a hacerlo.

Y todo ello en un contexto de autoritarismo creciente. Léase (porque algunos son indulgentes con los tics autoritarios): en medio de la implantación de una dictadura camuflada de ropaje constitucional.

Tenemos un presidente del gobierno que sobre ilegítimo, traidor, terrorista e incompetente o, probablemente por todo ello, se ha acostumbrado a imponer sus medidas por decreto evitando el trámite parlamentario incluso a pesar de tener una contundente (si bien ética y democráticamente más que dudosa) mayoría. Y la prueba de que no se trata de una simple imposición de tiempos por causa de la crisis la tenemos en que ayer, de rondón y como al descuido, para no llamar la atención y esquivar las pesquisas ciudadanas (y el que se oculta algo tiene que esconder) se ha sacado de la manga un nuevo órgano para actuar por completo al margen de los mecanismos parlamentarios y perpetuar sus maneras dictatoriales: el Departamento de Seguridad Nacional a imagen y semejanza, como no, del estadounidense. La excusa para imponer este engendro es la de mejorar la "gestión de las crisis", no se dice cuales. Pero podemos temer lo peor. Sobre todo teniendo en cuenta que la primera ocupación del nuevo órgano será la reelaboración de la Estrategia de Seguridad Nacional siguiendo los modelos de Estados Unidos, Hungría, Polonia o Inglaterra, es decir: los más represivos y faltos de respeto con las libertades civiles y políticas de los ciudadanos reconvertidos en siervos. En un artículo futuro nos ocuparemos de estudiar tanto el concepto como la aplicación de la Estrategia de Seguridad Nacional, ahora baste solo con decir que el ilegítimo traidor de Rajoy ha dado otro pasito más en el camino de la dictadura y de la represión y que lo hace para que no podamos resistirnos al doble golpe de estado que estamos sufriendo: el exterior y el interior.

Conclusión: hay que destruir Cartago. Derribar el régimen, castigar a los golpistas y sus cómplices y establecer una verdadera democracia.

¡Subleváos!

NOTA.- La fotografía es de Milo.

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