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Y SIGUE LA REPRESIÓN

La policía catalana, convertida, no cabía esperar otra cosa, en un instrumento represor al servicio de la más radical derecha de Europa cual es la burguesía catalanista, la misma burguesía filofascista que durante el primer cuarto del siglo XX ejerció el bandolerismo, el terrorismo, contra la clase obrera que reivindicaba sus derechos en Barcelona y su alfoz industrial, la misma que participó en las más reaccionarios y socialmente devastadores gobiernos de la monarquía española, tanto bajo Alfonso XIII como bajo Juan Carlos I, está escenificando estos días un nuevo ciclo represivo contra el pueblo, contra los activistas que se enfrentaron a la ilegal, ilegítima y vergonzosa ignonimia, a la perversa y sucia  mascarada pseudodemocrática de esa misma burguesía dando un golpe de estado neoliberal en el parlamento catalán para, sencillamente, privatizar el estado y traicionar al pueblo dejándolo a merced de los tiburones, de los explotadores y especuladores de los que ellos forman parte.

En esos días aciagos el pueblo intentó la defensa pacífica de sus derechos, de su patria, mostrando su descontento con unos políticos prevaricadores y traidores frente a la puerta del conciliábulo regional donde ese aquelarre de hijos de puta vendidos al capital iban a escenificar su traición al pueblo. Algunos de ellos fueron zaheridos con gritos (qué menos), otros zarandeados, algunos se dedicaron a lloriquear y hacer el numerito de prócer agredido cuando el manifestante más cercano se encontraba a dos metros (existen unas imágenes de un parlamentario catalanista gimoteando y correteando como un conejito asustado mientras lanzaba grititos de auxilio sin que nadie le tocara que sobre mostrar la catadura moral de estos tipejos, los clásicos acusicas de colegio que putean a sus compañeros, los venden y luego corren a refugiarse entre llantos tan histéricos como hipócritas en las faldas del director, del poder de turno, abundan en la evidencia del profundo, y justificadísimo, pánico que le tienen a un pueblo que dicen representar pero traicionan) y otros, los privilegiados, entraron en su cochiquera parlamentaria dilapidando el dinero público en vuelos de helicóptero.

Ese día, y los siguientes, el ilegítimo conciliábulo reunido en el parlamento catalán (toda reunión política que traiciona al pueblo en beneficio de una minoría de expoliadores, en muchos casos extranjeros, carece de toda legitimidad y es ilegal de facto volviendo la soberanía y la legitimidad al pueblo) se dedicó a destruir el estado, a atacar al pueblo, a ejercer el terrorismo económico y social contra él poniéndolo en manos de los capitalistas más repugnantes que son a quienes verdaderamente representan esos diputados (y los de los restantes y también ilegítimos parlamentos españoles), de aquellas reuniones ilegales que algún día deberán ser castigadas con la máxima dureza (no puede existir la impunidad para los traidores al pueblo) surgieron los recortes en sanidad, en educación, todas y cada una de las ignominiosas canalladas que está cometiendo el gobierno ultraderechista de la burguesía catalanista contra el pueblo catalán sea cual sea el origen de sus integrantes. Actos todos y cada uno de ellos constitutivos de delitos de prevaricación y de traición que llevan aparejada la ilegitimidad de facto de los cargos e instituciones que los planean y ejecutan. Ningún acto que vaya contra el bien común es legítimo ni puede ser considerado legal, por lo tanto el gobierno y el parlamento catalán éstán actuando ilegítima e ilegalmente, son una simple dictadura capitalista sostenida por la fuerza de unos mercenarios uniformados y unos jueces tan corrompidos como el mismo estado que les faculta y como tal se comportan.

 El único argumento que puede mantenerles en el poder, además de repetir goebbelianamente la falacia de que son sacrosantos representantes del pueblo (ya hemos explicado hasta la saciedad por qué tal pretensión es falaz), es la fuerza, la represión del descontento popular y ahora están llevando a cabo esa represión del modo habitual en estos regímenes criptofascistas al servicio de los explotadores y especuladores que se esconden tras la cómoda y anónima (aunque tienen nombre y apellidos, los conocemos, sabemos quienes son y donde están) etiqueta de "los mercados": seleccionando unas cuantas cabezas de turco para hacer público escarmiento y atemorizar al resto del pueblo. Nada diferente de cuando los nazis escogían unos cuantos rehenes y los torturaban y fusilaban para disuadir al resto de la población de que resistiese a su ocupación (cosa que no consiguieron, como tampoco lograrán impedir estos nuevos fascistas neoliberales que el pueblo acabe derrocándoles y exigiéndoles respondabilidades por sus indignos actos).

Pues bien: el poder dictatorial con piel de cordero democrático que es la partitocracia neoliberal que constituye el ilegítimo régimen que padecemos, ha comenzado su venganza, su escarmiento. Han seleccionado (identificado, dice la policía catalana) a una veintena de personas que estuvieron cerca del parlamento catalán el 15 de junio y los están deteniendo para hacerles comparecer ante la Audiencia Nacional que pretende juzgarlos por delitos "contra las instituciones del estado" bajo una acusación proveniente de la asociación fascista Manos Limpias, lo cual demuestra bien a las claras que catalanistas o españolistas, "socialistas", peperos o convergentes, todos ellos, todos esos representantes de la derecha capitalista son siempre los mismos perros con distintos collares. Solo existe una verdadera división: entre el pueblo, sojuzgado y traicionado, y esas mismas "instituciones del estado" que son ilegítimas y tan solo una maquinaria de represión. La lucha entre el pueblo y los traidores que lo han vendido y siguen vendiéndolo, entre la verdadera democracia y una dictadura disimulada con elecciones periódicas. Entre el pueblo soberano y el régimen corrupto que lo traiciona y debe ser derribado.   

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PILARES, BATURRISMO Y FALSA IDENTIDAD ARAGONESA

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Pocos pueblos hay más expoliados, más aculturados y con menos conocimiento de su verdadera identidad que el aragonés. Muestra indiscutible de ello la tenemos todos los años por estas fechas con rituales masivos como la Ofrenda de Flores o el Rosario de Cristal que representan la imposición sobre el conjunto de la sociedad aragonesa de las fantasías regionalistas ultraconsevadoras del siempre fascista y clerical caciquismo aragonés  tras la sublevación militar, los actos genocidas y la brutal represión subsiguientes a 1936. Podemos afirmar a ese respecto que el aragonés es un pueblo ignorante de su verdadera tradición, de su pasado, un pueblo aculturado que se presta alegremente a participar periódicamente en los espectáculos de triunfo de sus propios verdugos. Un pueblo, por lo tanto, condenado a la sumisión y a vivir en una farsa perjudicial que no le permite avanzar ni despojarse de las cadenas impuestas por ellos. Podríamos decir que seguimos en el siglo XIX pero sería expresarse con optimismo, en realidad nos desenvolvemos en campos con los que la ultraderecha decimonónica no podía ni siquiera soñar porque en aquella época el pueblo aragonés estaba todavía desarrollando su verdadera personalidad que en absoluto se identificaba con las aspiraciones clericales y ultraconservadoras de sus élites caciquiles, fantasías de beatas meapilas que solo pudieron imponerse con el triunfo del nacional-catolicismo tras el golpe de estado franquista. De hecho, si muchos de nuestros antepasados de esa época vieran a sus bisnietos acudir mansamente a dejar flores en el Pilar para regocijo del elemento clerical y caciquil que a ellos los explotaba sin misericordia alguna y que a día de hoy sigue explotando a sus descendientes se revolverían furiosos en sus tumbas. Por desgracia el aragonés moderno suele ser un individuo conformista, ignorante, pueblerino y ayuno de toda conciencia de su verdadera naturaleza.

Pero la farsa, aunque se acrecentó a finales del XIX y principios del XX, no viene de ahí. El mero hecho de considerar al Pilar como la principal iglesia aragonesa y de elevarla al grado de sinónimo identitario es una jugada política anterior que buscaba un solo objetivo: desdibujar la personalidad jurídica e histórica del Reino de Aragón con la intención de convertirlo en una provincia castellana bajo los Habsburgo.

Por ley, y al menos desde el siglo XIII, el titular de la Corona de Aragón (que englobaba los reinos de Valencia y Mallorca, el de Sicilia, Cerdeña, con el tiempo el de Nápoles y, por supuesto, el conglomerado de condados catalanes) debía ser coronado en la catedral de La Seo de Zaragoza previa jura de los fueros. Los Habsburgos aspiraban al absolutismo y pretendían desmoronar la unidad interna de la Corona de Aragón y desdibujar la constitución propia del reino. Por ese motivo, para oscurecer a la Seo, empezaron a favorecer al Pilar. En ese sentido ser pilarista fue y sigue siendo sinónimo de ser castellanista, ceder a una mixtificación colonialista destinada a borrar la identidad aragonesa. No es casualidad, téngase en cuenta, que las leyendas vinculen a la Virgen del Pilar con Santiago, el patrón de Castilla y del españolismo castellanista posterior y no con el patrón propio de Aragón, recordemos: San Jorge.

De modo que el culto pilarista, inventado en principio para favorecer los intereses feudales de la Casa de Foix en Zaragoza, pasó más tarde a favorecer los intereses absolutistas y antiaragoneses de los Habsburgo, pero el populacho aragonés sigue considerándolo estúpidamente como parte indiscutible de su identidad aragonesa. Más adelante, durante los Sitios de 1808 y 1809 el culto pilarista fue utilizado por Palafox para legitimar su causa, pero no debemos engañarnos a este respecto. Palafox no salió de la nada, pertenecía al partido fernandino de la corte de los Borbones y por lo tanto era parte del sector más radicalmente absolutista del españolismo castellanista, antecesor directo del subsiguiente nacionalismo centralista,  castellanista y religiosamente integrista que representó el franquismo. O sea: más de lo mismo.

La identificación del Pilar con la causa de Palafox fue un medio de identificar al pueblo aragonés con la causa de la alta nobleza conservadora radicada en Madrid. La misma que había prosperado en el siglo XVIII después de la guerra civil de 1700-1715 que dio el trono a los Borbones acabando por el camino con los fueros de Aragón. Una nobleza que era cualquier cosa menos aragonesista y, en muchos casos, aragonesa.

El siglo XIX trajo nuevas realidades sociales. Al eternamente explotado jornalero aragonés (existe actualmente un crecido número de aragoneses descendientes de familias rurales con tradición agraria que se han criado en la certeza de que el campesino aragonés siempre dispuso al menos de un pedazo de tierra propio, pero es falso: solo persistieron en la agricultura y la ganadería quienes lo poseían mientras que los peones y jornaleros desaparecieron por la emigración y la aparición de nuevas oportunidades en la industria, a pesar de lo cual todavía durante el franquismo pudieron hallarse jornaleros suficientes como para fundar pueblos de colonización) le sucedió el no menos explotado proletario industrial zaragozano.

Los baturros del siglo XIX y primeras décadas del XX no eran, como pretendían hacer creer las zarzuelas madrileñas, destinadas a una burguesía conservadora, o el cine, producido por esa misma burguesía, campesinos noblotes y algo brutos, muy religiosos y devotos de la Virgen del Pilar que no tenían ninguna aspiración a la justicia social y el fin del caciquismo y el clericalismo. Esa era la fantasía que los curas, los caciques y el régimen liberal-capitalista de los Borbones tenían interés en propagar y conseguir, la realidad era muy diferente y solo el franquismo consiguió que los propios aragoneses la olvidaran.

La realidad era bien diferente: la de una población de obreros y pequeños comerciantes donde la presencia del conservadurismo clerical era mínima. Por el contrario el dinamismo social de aquellas clases proletarias explotadas por la burguesía y el estado venía dado por el ideal socialista vertebrado a través del socialismo propiamente dicho y el anarquismo. Los baturros no eran tales sino ciudadanos desprotegidos por el estado que luchaban por conseguir su reconocimiento en cuanto ciudadanos libres e iguales. Eran hombres y mujeres menos vinculados al Pilar o a las parroquias que a la casa del pueblo o los locales sindicales.

No en vano Zaragoza vio constituirse una Federación Obrera afiliada a la AIT en 1871 y fue sede del II Congreso Obrero Español en 1872, del V Congreso Nacional de Tipógrafos (UGT) en 1890, de congresos de la CNT en 1922 y 1936...no en vano tampoco vio florecer huelgas generales en 1891, 1909, 1911, 1917, 1918, 1931, 1933...No fue tampoco casualidad que en ella sucedieran hechos como la sublevación del cuartel del Carmen en 1920 o el atentado contra el protofascista cardenal Soldevila en 1923...Zaragoza era una ciudad eminentemente obrera, socialista y consecuentemente revolucionaria. Zaragoza nunca fue una ciudad de baturros clericales sino una esperanza roja para la instauración de la justicia social en Aragón y España. Hubo que esperar al genocidio iniciado en 1936 por el ejército, la guardia civil, los falangistas y el clero para que esa fantasía clerical y caciquil se convirtiera en realidad.

Porque, es cierto, mientras el pueblo de Zaragoza luchaba por liberarse de la explotación, por avanzar hacia una verdadera democracia, por alcanzar la libertad y la justicia social, por modernizar y mejorar la sociedad, existía una minoría caciquil y clerical que ni siquiera representaba a la mayoría de la burguesía (principalmente liberal y progresista desde los tiempos de Espartero) que disponía sin embargo de un inmenso poder social, político y económico y que batalló desde el principio por imponer su visión del mundo al conjunto del pueblo.

Podemos fijar como fecha inicial de su ofensiva ultraconservadora, la proclamación del inquisidor Pedro de Arbués, asesinado en la Seo por venir a conculcar los fueros de Aragón bajo mandato del integrismo centralista castellano, como santo en 1867. Vino después la fundación de la cofradía del rosario en 1887 y el inicio de la "tradición" del Rosario de Cristal, como elemento propagandístico de esa minoría oscurantista y clasista y expresión de su poder económico. Ya en 1890 tuvo lugar el II Congreso Católico Nacional y en 1902 la fundación de la Acción Social Católica para fingir una conciencia social de la iglesia que solo era caridad burguesa. En 1905 se fundó la Caja de la Inmaculada, un medio de enriquecimiento y especulación financiera y usura para el arzobispado y sus acólitos. En 1909 fundaron el Sindicato Católico de Aragón, para tratar de contrarrestar (por supuesto sin éxito) el pujante dinamismo de los sindicatos socialistas y anarquistas que representaban la verdadera identidad del proletariado zaragozano. En fin...que hubo toda una ofensiva propagandística de los sectores ultraconservadores y clericales de Aragón que culminaron con el golpe de estado de 1936.

 A partir de esa fecha el franquismo se encargó de modelar la imagen mixtificada de la supuesta identidad zaragozana y aragonesa bajo criterios puramente nacional católicos y parafascistas, al gusto en cualquier caso, de esa minoría ultramontana que se había hecho con el poder tras 1936. No en vano toda la manipulación del folklore aragonés quedó en manos de los Coros y Danzas de la Sección Femenina siendo alterado y reinventado desde la empobrecedora, monolítica, provinciana y retrógrada perspectiva de las retorcidas e incultas meapilas fanáticas que la dirigían e integraban. Y esa losa sigue pesando sobre el folklore aragonés en general y la jota muy en particular.

En ese caldo de cultivo fascista y clerical se reinventó la semana santa zaragozana en 1940 y se inventó la Ofrenda de Flores en 1958 con la intención no solo propagandística sino como demostración de poder y de dominio social y político al tiempo que se procuraba borrar de la mente popular el recuerdo de la verdadera naturaleza política, moral y cultural de sus antepasados.

Que esas manifestaciones clericales y oscurantistas como son el Rosario de Cristal, la Ofrenda de Flores o las procesiones de las cofradías de semana santa fundadas o refundadas bajo el franquismo perduren es una prueba clamorosa tanto de lo intensa y feroz que fue la matanza de "rojos" y de la profundidad del lavado de cerebro sufrido por la población aragonesa entre 1936 y 1975 cuanto de la ignorancia de esta con respecto a su verdadera identidad histórica así como una muestra indiscutible de que el régimen de 1978 no ha servido para modificar las estructuras sociales impuestas por el golpe de 1936 siendo por lo tanto completamente inútil en cuanto oportunidad democrática.

En suma: Aragón debe recuperar su verdadera identidad, sus verdaderas tradiciones y arrumbar en el olvido las impuestas por el fascismo nacional-católico. Hoy mejor que mañana.

Sé lo que estaréis pensando...y eso solo demuestra todo el trabajo que nos queda hacer.

Por cierto: la ilustración que acompaña este artículo representa al Pilar en 1808.

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EL VIEJO TRUCO DE EMIGRAR A ALEMANIA.

Hay cosas que no cambian, básicamente, y eso es lo triste, porque todo sigue igual.

Todos somos conscientes de la intensa emigración de españoles a Alemania en los años  sesenta y setenta del siglo pasado. Y también de que ese fenómeno está volviendo a repetirse desde la aparición de la crisis hace tres años. Nos dicen que se trata de fenómenos distintos. Que entonces eran ciudadanos desheredados de un país subdesarrollado, sujetos de escasa formación los que se movieron mientras que ahora los emigrantes son producto de un país moderno, avanzado, con alta cualificación profesional. Y es cierto. Pero se trata de una verdad a medias. Lo relevante del caso no es la anécdota sino el fondo. No el hecho de que el emigrante sea un agricultor iletrado y con boina o un joven ingeniero con formación universitaria y conocimiento de idiomas. Lo verdaderamente importante, aquello que debemos considerar con mayor atención, es la reiteración de un mecanismo que cumplió unas determinadas funciones políticas, económicas y sociales durante el franquismo y que en la actualidad viene a cumplir idénticas funciones porque sirve a los mismos intereses, a las mismas oligarquías de entonces puesto que el régimen de 1978 no ha servido para modificar la estructura social y política de España y la República Federal Alemana es el escenario de estabilidad (y por lo tanto de conservadurismo y persistencia) de las mismas oligarquías que apoyaron a Hitler para defenderse de las legítimas aspiraciones del pueblo en los años treinta.

En suma, como decíamos al comienzo de este artículo: nada ha cambiado. En Italia la misma oligarquía que favoreció el ascenso de Mussolini sigue manejando los asuntos políticos, sociales y económicos en la era de Berlusconi. En España los mismos que propiciaron el golpe del 18 de julio de 1936 (incluyendo el integrismo nacional-católico) siguen cortando el bacalao. Lo mismo sucede en Alemania con quienes apoyaron a Hitler...y eso debería hacer que nos replanteáramos muchas cosas, entre otras, la exacta utilidad de la partitocracia liberal como instrumento de cambio social, de avance político y de profundización democrática.

Pero en este artículo conviene que paremos mientes en la intencionalidad última del mecanismo migratorio. Que tratemos de entender por qué de nuevo volvemos a ver la misma estrategia económico-política de la emigración a Alemania respaldada además con entusiasmo tanto por el gobierno español como por el alemán. Es posible que aprendamos algo de nuestra historia y nuestra exacta realidad haciéndolo. 

El factor decisivo a tener en cuenta en nuestro análisis es la aseveración hecha más arriba sobre la continuidad de la oligarquía alemana. En la Alemania Occidental 1945 no pasó de ser una anécdota. Cayó el régimen nazi y se perdió la guerra pero poco más. Quienes habían encumbrado a Hitler se habían disfrazado de nazis en 1933 para defender sus intereses frente a las demandas populares de justicia social, una dictadura les convenía más que una república liberal para poder lanzarse a la represión. Por ese motivo arrumbaron al olvido a sus viejos políticos parlamentarios y aceptaron el nazismo. Derrotado este, solo tuvieron que volver a su primitivo aspecto de "derechistas civilizados" y lo hicieron con el consentimiento y apoyo de los nuevos amos, los Estados Unidos, que ya en ese mismo año empezaban a reclutar secretamente nazis y fascistas para organizar la Red Gladio, escuadrones de la muerte y brigadas para el terrorismo antiizquierdista prevenidas para el caso de que un partido de izquierdas llegara al poder en cualquier país de la Europa occidental. Los Estados Unidos no tenían ninguna intención de formar verdadera democracias, pretendían por el contrario constituir estados títeres a su imagen y semejanza: timocracias parlamentarias estrictamente limitadas en sus horizontes ideológicos. Y a fe que lo consiguieron. Todavía hoy somos testigos de como dentro de las partitocracias que integran la Unión Europea solo se hace uso del dogmatismo neoliberal para solucionar los enormes problemas que dicho dogmatismo ha causado. Vivimos en regímenes oligárquicos en los que las elecciones solo sirven para dirimir qué parte del pastel se lleva cada facción de la oligarquía dominante y cuya única intención es favorecer siempre a dicha oligarquía, sea cual sea la situación y siempre a costa del pueblo.

Es la única política que se ha venido llevando a cabo en Europa desde 1945.

A finales de los años cuarenta del siglo XX y principios de los cincuenta, en medio de la profunda crisis provocada por la derrota, los sindicatos alemanes, reconstruidos tras el final del nazismo, trataron de plantar cara al estado y a las fuerzas de ocupación defendiendo los derechos de los trabajadores. Fueron aplastados. Sin embargo el dinero del Plan Marshall empezó a fluir, Alemania avanzó rápidamente en la reconstrucción y para 1958 ya se había alcanzado el pleno empleo. Ello permitió a los sindicatos crecerse de nuevo en la defensa de los derechos del pueblo y lograron subidas de salarios incluso por encima de la inflación. La prosperidad del milagro alemán se socializaba y alcanzaba en mayor o menor medida a todos los alemanes. Naturalmente eso no gustaba ni a la oligarquía alemana (toda oligarquía es por definición insolidaria, avariciosa, parásitaria, totalitaria, nociva y egoísta) ni a sus socios estadounidenses a los que el auge de los sindicatos de clase, a los que ellos estaban persiguiendo dentro de sus fronteras, ponía muy nerviosos. Había que quebrar la cerviz de las asociaciones obreras. ¿Cómo se hizo?...evidentemente: con la inmigración.

Además fue una maniobra muy hábil. Permitiendo la entrada multitudinaria de inmigrantes españoles, italianos y turcos en Alemania, de esquiroles en suma, se debilitó a los sindicatos alemanes de clase, se convirtió a grandes sectores obreros alemanes en clase media por comparación y se asentó el pensamiento burgués y liberal, conformista en suma, fragmentando la cohesión social y atomizando la unidad de acción que había posibilitado los favorables convenios de 1958.

Paralelamente se aliviaba la presión social y económica sobre otras oligarquías periféricas (la turca y la española principalmente) menos dinámicas y con menos inversión estadounidense para el desarrollo que veían de este modo estabilizados sus sistemas de represión política y social. Fue de hecho la emigración española a Alemania la que permitió al régimen de Franco y a las cuarenta o cincuenta familias que se beneficiaban de él perpetuarse hasta 1975 y establecer el régimen de 1978 que, en la práctica, significó la continuidad de dichas familias en el poder hasta nuestros días.

Ahora la situación es idéntica: Alemania recibe profesionales que ayuden a pagar las pensiones de su envejecida población y cubran los huecos dejados por la deficiencia formativa de su sistema educativo (que curiosamente se quiere exportar al resto de Europa) y la oligarquía española ve aliviada la presión social ejercida por esos jóvenes profesionales de excelente formación y nulas espectativas a causa de la incapacidad económica y desinterés social de la oligarquía española para abandonar sus viejos vicios de corrupción y especulación esteril en torno al ladrillo, el turismo y los chanchullos agrarios. No hay que olvidar que muchos de los que nutrieron las filas del 15-M pertenecían precisamente a ese segmento social que ahora se pretende exportar a Alemania. Es el mismo mecanismo y beneficia a la misma oligarquía. Debemos tenerlo muy en cuenta. Nada de lo que sucede es casual ni inocente.

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MIGUEL FLETA Y SU DESCENDENCIA EN LA MÚSICA LIGERA.

¡Hay que ver cómo se ponen algunos con las críticas!...Pilares ha habido (tres concretamente) que después del último artículo de esta sección dedicada a Aragón han hecho amago de asaltar mi casa y arrastrarme de la oreja a la plaza del Pilar a ver ese mausoleo hortera con siete millones de flores ya pochas que el ayuntamiento deja pudrirse allí en medio para convertirme sin remedio a sus puntos de vista. Por suerte pude zafarme de sus collejas a la altura del Coso y buscar refugio en lugar que por seguridad no descubriré. Otro ¿amigo? ataviado con manta, cachirulo, abarcas y una mucho más que preocupante garrota se plantó también debajo de mi balcón (por cierto junto a un chino solitario que bailaba la jota a su aire y sin música en medio de la calle, cosas de las fiestas, imagino) llamándome a gritos para comentarme, todavía en voz más alta, sus impresiones sobre el mismo artículo. Luego me invitó a que bajara para compartir su bota y una longaniza de Graus que decía llevar pero en vista de la mencionada garrota y de cómo la blandía furiosamente instantes antes y de sus expresadas opiniones sobre mi humilde escrito y algunos miembros de mi familia (creo que se acordó más o menos de todos) preferí declinar su amable invitación.

 Así que, visto lo visto, he optado por contemporizar con el elemento militante del baturrismo ultra para asegurarme una cierta tranquilidad hasta por lo menos el año que viene. ¿Y qué mejor modo de hacerlo que poniendo de manifiesto algunos aspectos poco conocidos y a mi modo de ver bastante curiosos del imaginario mitográfico elemental de dicho baturrismo ultra?...

Sabida es mi enorme afición por la ópera y mi escaso interés por la jota (especialmente en estos tristes momentos de evidente decadencia) y por ahí, por la conjunción imperfecta de ambos mundos, decidí enfocar mi redención. No creo que haya en Aragón alguien que desconozca la figura de Miguel Fleta, menos aún en Zaragoza capital donde quien más quien menos ha oído nombrar, e incluso transitado, la Avenida del Tenor Fleta. Más desconocidas son, en cambio, las carreras musicales de algunas de sus descendientes constituidas en verdadera dinastía dentro de la música ligera hispanoamericana. Conviene por lo tanto que dediquemos algunos párrafos a ese asunto a guisa de reparación a la militancia baturra y pilarista.

Miguel Burro Fleta, que con el tiempo y la fama arrumbaría al olvido su primer apellido, nació en Albalate de Cinca en 1897 en una pobre y numerosa familia de agricultores. Muy pronto, con ocho años, comenzó a trabajar como pastor en su localidad natal y pasó luego a ejercer de jornalero en Cogullada, término actualmente fagocitado por el crecimiento urbano de Zaragoza. Entre sus funciones como jornalero se encontraba la de fematero consistente en trasladarse a la ciudad con una mula cargada de serones e ir recogiendo el fiemo, los excrementos que las caballerías dejaban por las calles, con la finalidad de usarlas como estiercol en los campos. Era esta una actividad bastante frecuente en la época y no escaseban femateros que solían reunirse en determinadas fuentes de Zaragoza para abrevar sus acémilas y entretener el tiempo cantando jotas, no en balde perdura hasta nuestros días un estilo de jota llamado precisamente femateras.

Entre los femateros éxistía no poca competencia "joteril" y no escaseaban los cantadores con eximias facultades, ello hacía que muchos cantadores y aficionados de Zaragoza se dejasen caer por sus reuniones. Fue en una de ellas, junto al abrevadero que frecuentaba el joven Burro, entonces aún no era Fleta, donde el famoso cantador Miguel Asso, natural del Gancho, y ya laureado en el Certamen Nacional de Jota de las fiestas del Pilar, descubrió la voz del joven Miguel Fleta al que convirtió de inmediato en discípulo suyo.

En los Pilares de 1917, con apenas veinte años, Miguel Fleta se presentó al Certamen Nacional de Jota sin obtener ningún premio. Ello le condujo a abandonar el mundo de la jota y marchar ese mismo otoño a Barcelona donde uno de sus hermanos estaba establecido como guardia urbano. Allí le escuchó cantar Luisa Pierrik, profesora de canto en el Liceo, que se ofreció de inmediato a inicarle en el arte de la ópera. Y lo hizo con tanta eficacia que en 1919 debutaba ya el antiguo fematero en el teatro Verdi de Trieste. Sería este el inicio de una corta, fulgurante y meteórica carrera operística que se extendería por Europa, América e incluso Asia.

La relación artístico-profesional se vio seguida muy de cerca por la sentimental y Miguel Fleta y Luisa Pierrik no tardaron en formar  pareja de hecho, cosa absolutamente reprobable en alguien con las ideas del tenor, pero en fin...ya se sabe que una cosa es predicar y otra dar trigo y que la jodienda no tiene enmienda.

Miguel Fleta y Luisa Pierrik tuvieron dos hijos "en pecado": Miguel, nacido en Madrid en 1920, y Alfonso, que lo hizo en 1925, año en el que debutaría en la Scala de Milán.

Dos años más tarde del nacimiento del segundo hijo, en 1927, Miguel sufrió una porfunda crisis en todos los aspectos de su vida.

Una agresiva faringitis amenazó durante meses con dejarle sin voz con apenas treinta años y en la cumbre de su carrera como tenor lírico. La enfermedad acabó siendo superada pero el cantante no recuperó jamás la confianza y, aunque siguió cantando, quedaron en el olvido pasados y asombrosos alardes. Hubo también, en concatenación con la enfermedad, problemas de contratos y pleitos con algunos teatros americanos y, para colmo, se produjo la ruptura sentimental con Luisa Pierrik casando ese mismo año en Salamanca con Carmen Mirat, con la que tendrá cuatro hijos, a saber: Elia (1928), Miguel Ángel (1929), Paloma (1931) y Javier (1935).

A pesar de la crisis de voz y personal sufrida en 1927, Miguel Fleta continuó su carrera operística con lustre y brillantez hasta su inesperada muerte en La Coruña en el año 1938, víctima de una uremia fulminante. Como es público y notorio se hizo enterrar en Zaragoza vestido con el uniforme de la falange.

Terminó ahí la historia del Tenor Fleta y comenzó la popularmente menos conocida de sus descendientes en la música ligera.

Fueron precisamente Elia y Paloma Fleta quienes tomaron el relevo musical de su padre a comienzos de los años cincuenta formando el duo Hermanas Fleta que debutó en el popular programa radiofónico de Bobby Deglané "Cabalgata Fin de Semana" y llegó a grabar varios discos durante los cincuenta y primera parte de los sesenta consiguiendo no poca fama tanto en España como en Hispano-América donde, con toda seguridad, se las recuerda mejor que en su país de origen.

Las modas son traidoras y el estilo que hizo famosas a las Hermanas Fleta languideció a comienzos de los sesenta dando al traste con su carrera después de haber disfrutado de una indiscutible fama durante prácticamente una década.

Por aquellos años Elia Fleta descubrió el jazz gracias a un disco de Sarah Vaugham que le prestó el pianista Juan Carlos Calderón. Seducida por las posibilidades que este género le ofrecía, se entregó plenamente a él comenzando su carrera en solitario como cantante de jazz acompañando al propio Calderón a una gira a Santander en 1965. Tuvo tal éxito que de regreso a Madrid fue contrata para cantar en el prestigioso club de jazz "Bourbon Street" y pronto hubo de viajar a Barcelona para debutar junto con el trío de Tete Montoliu con quien grabó un disco, el único que Tete Montoliu grabó con una cantante. De nuevo en Madrid continuó cantando en los mejores clubs de jazz de la capital española y componiendo letras para canciones. Grabó un segundo disco: "Elia Fleta y el Jazztet de Madrid" y acabó retirándose en 1968.

Otro hijo del gran tenor Fleta, Miguel, el primogénito, emigró a Colombia. Allí tuvo varios hijos con su esposa ,la barcelonesa  Asunción Mallol, entre ellos a Elia y Elizabeth Fleta nacidas en Bogotá en 1953 y 1954 respectivamente aunque se trasladaron muy pronto, con el resto de la familia, a Barranquilla primero y a Lima después.

En 1971 la familia se trasladó a Madrid donde, por mediación de las hermanastras de Miguel, entraron en contacto con la discográfica Zafiro que les grabó un single con dos canciones compuestas por Elia Fleta Mallol, "Fue una Lágrima" y "Cae la Lluvia" cuyos arreglos corrieron a cargo de Juan Carlos Calderón, el mismo pianista que introdujo a Elia Fleta Mirat, del duo Hermanas Fleta, tías del duo colombiano que nos ocupa, en el jazz.

En 1972 regresaron a Barranquilla. Allí, actuando en una gala benéfica, fueron "descubiertas" y puestas en contacto con la discográficas Codiscos de Medellín con la que llegarían a grabar dos lp’s: Hay que vivir la vida en 1972 y Mis treintaydos dientes en 1973. Elia y Elizabeth Fleta fueron lanzadas a la fama en el programa televisivo "El Show de Jimmy Salcedo" y obtuvieron una efímera notoriedad tanto en Colombia como en Panamá y Venezuela.

Posiblemente hubieran podido prolongar con mayor exito y extensión su carrera musical pero Elia optó por meterse a monja (esta familia, por lo visto, no tiene remedio: el abuelo falangista, la nieta monja...en fin, no haré comentarios) y concluyó así tempranamente la vida del grupo. Y con ella, hasta donde yo sé, el protagonismo de la descendencia de Miguel Fleta en el mundo de la música ligera.

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COPAGO, PREVARICACIÓN Y TERRORISMO SOCIAL.

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El copago se ha convertido en una letanía de los oligarcas y sus títeres políticos en España. Trata de justificarse con la eterna excusa de la crisis pero, como tantas otras coartadas de esa gentuza, es una burda patraña tras la que se esconden sucios intereses personales y corporativos. No es que la sanidad o la educación resulten insostenibles o caras, es que se pretende convertirlas en un negocio para que, con perjuicio  común del pueblo, obtengan indebidos beneficios los mismos que nos arrojaron a la crisis con su incompetencia y su avaricia: los bancos, las multinacionales y los oligarcas de todo tipo, gente que se han dedicado toda su vida, y ahora con mayor virulencia e impunidad que nunca, al terrorismo social, a sumir deliberadamente en la pobreza y pérdida de derechos a millones de personas para poder explotarlas mejor y aumentar sus márgenes de beneficio. No debemos creer que estas indignas aspiraciones son una pulsión propia y exclusiva de nuestros terroristas socio-económicos, de nuestros banqueros y grandes empresarios. En realidad se trata de una política acordada por la Organización Mundial del Comercio en 1994 con la única finalidad de dinamitar los estados (y con ellos los derechos sociales, laborales y políticos de millones de ciudadanos reducidos a la condición de siervos) y convertir en negocio para las multinacionales y los bancos los servicios públicos que son la única justificación de los estados modernos frente a sus pueblos. Y, por supuesto, no cabe dudarlo, nuestros políticos, simples títeres de los intereses oligárquicos, del Gran Capital internacional, cederán gustosamente a esas aspiraciones conspirativas de los terroristas sociales y económicos traicionando una vez más al pueblo. Esa es la verdadera naturaleza del régimen que padecemos y que solo con muchísimo cinismo puede ser definido como democrático.

Ya en otros momentos, evidenciando esa quiebra del contrato social, puse de manifiesto en estas mismas páginas que el régimen cae en la ilegitimidad, que el poder revierte al pueblo y se abre de facto un periodo constituyente que incluye el justificado derrocamiento del régimen ilegítimo. Los regímenes occidentales, guiados por sus intereses petrolíferos, aplaudieron y sancionaron favorablemente la revuelta de los libios contra Gadafi, esa misma argumentación justifica y avala la inaplazable rebelión de los ciudadanos europeos contra sus tiranos y los terroristas socio-económicos que los manejan. No obstante, por un instante vamos a dar por bueno el régimen vigente y a fijarnos en sus leyes y en cómo no se aplican contra individuos y corporaciones que, de facto, están violando el ordenamiento jurídico español y atentando directamente contra el código penal vigente. Un código penal que solo surte efecto en determinadas direcciones. El régimen solo castiga a sus enemigos, jamás aplica las leyes a quienes lo manejan en la sombra, lo cual es evidencia más que suficiente de su ilegitimidad y de su falsa condición democrática.

Pero juguemos a creer que el régimen es una verdadera democracia y veamos como podrían aplicarse sus propias leyes contra traidores, terroristas económicos y sociales y prevaricadores si no fueran papel mojado o, peor, medios de reprimir la disidencia política.

Hemos visto, y no es ningún secreto, son acuerdos públicos y publicados por la OMC, que la insistencia en desmontar los sistemas públicos de salud y educación no responden a una necesidad sino a los ambiciosos intereses de unas determinadas corporaciones privadas empeñadas en enriquecerse a costa del empobrecimiento y la pérdida de derechos de los ciudadanos de todo el mundo y, en lo que nos toca, españoles. Hemos visto como ese y otros organismos internacionales (como el FMI) están imponiendo medidas innecesarias con el único fin de favorecer el ilegítimo enriquecimiento de grandes corporaciones y como políticos, propagandistas, banqueros y empresarios españoles se han coordinado con los organismos internacionales para implementar dichas medidas ilegítimas y nocivas en España. Y eso, a parte de en el campo del terrorismo, como luego veremos, y de la prevaricación en el caso de autoridades públicas, cae directamente en el terreno de la traición.

Y la traición es un delito que está tipificado en el código penal español. De hecho el artículo 589 del mismo dice textualmente: "El que publicare o ejecutare en España cualquier orden, disposición o decreto de un Gobierno extranjero que atente contra la independencia o seguridad del Estado, se oponga a la observación de sus leyes o provoque su incumplimiento será castigado con la pena de 1 a 3 años de prisión" y el 592 abunda en ello diciendo: " Serán castigados con la pena de prisión de cuatro a ocho años los que con el fin de perjudicar la autoridad del Estado o comprometer la dignidad o los intereses de España mantuvieren inteligencia o relación de cualquier género con Gobiernos extranjeros, Organismos o Asociaciones internacionales o extranjeras."...¿Más claro?...siempre que entendamos, como debe hacerse, que el Estado y España no son sus autoridades y los intereses de sus oligarcas sino el conjunto del pueblo.

Pero hay más: previamente el artículo 581 prevé de doce a veinte años de prisión para el español que " facilite al enemigo la entrada en España" o "suministre armas (...) u otros medios para hacer la guerra a España." Volvemos a lo mismo, si por España entendemos, como debe hacerse, el pueblo español debemos convenir que aquellos que vienen a arrebatarle sus derechos sociales, económicos y políticos son sus enemigos y que los españoles (banqueros, políticos, empresarios, periodistas...) que los ayudan incurren directamente en el delito tipificado por el artículo 581 y deben ser castigados por ello como los simples delincuentes que son.

Por si fuera poco, el 582 reserva de doce a veinte años de prisión  para "el español que suministre al enemigo caudales (...) u otros medios directos o indirectos y eficaces para hostilizar a España"...¿cuantos años de cárcel deberían caerles a tantos y tantos que andan por ahí tratando de poner al pueblo a los pies de los caballos de los intereses corporativos del Gran Capital extranjero?...

Y no hemos acabado.

El copago en educación y, sobre todo en sanidad, condena de facto a las clases menos pudientes a condiciones de vida peores. Habrá gente que muera, como sucede en Estados Unidos, por no poder acceder a la ayuda médica. Quienes vean condenada su existencia a la miseria por falta de educación adecuada. Pretender eso es ejercer el terrorismo social contra el pueblo y también el código penal español tiene cosas que decir al respecto.

A saber, de quince a veinte años de prisión (artículo 571) para "los que perteneciendo, actuando al servicio o colaborando con bandas armadas, organizaciones o grupos cuya finalidad sea la de subvertir el orden constitucional (que considera la educación y la sanidad públicas y gratuitas como derechos del ciudadano) o alterar gravemente la paz pública...(artículo 572) atenten contra las personas causándoles lesiones (penas de diez a veinte años) o la muerte" (penas de veinte a treinta años).

Y añade el 575 que "los que con el fin de allegar fondos a las bandas armadas, organizaciones o grupos terroristas o con el propósito de financiar sus finalidades atenten contra el patrimonio serán condenados con la pena superior en grado a la correspondiente por el delito cometido"...y obligar al pueblo a pagar por un servicio público y gratuito para que se enriquezcan las organizaciones corporativas de los terroristas sociales es exactamente el comportamiento descrito por este artículo, ergo...

Y el 576 impone penas a la cooperación, ayuda o mediación, económica o de otro género a las actividades de los grupos terroristas. El 578 a quienes enaltezcan o justifiquen sus actividades y el 579 a quienes  provoquen, conspiren para o propongan dichas actividades. ¿Cuantos años de cárcel hemos añadido a las hipotéticas condenas de nuestros egregios próceres salvapatrias?...

Podríamos alargar mucho más este artículo, pero lo concluiremos aquí con una última mención, concretamente al artículo 404 del código penal que dice textualmente: " A la autoridad o funcionario público que, a sabiendas de su injusticia, dictare una resolución arbitraria en un asunto administrativo, se le castigará con la pena de inhabilitación especial para el empleo o cargo público por tiempo de siete a diez años."

Resumiendo: al defender el copago y las privatizaciones y hacerlo injustificadamente, con la sola intención de permitir el ilegítimo enriquecimiento de unos cuantos terroristas socio-económicos a costa de los intereses generales del pueblo y del bien común, se están cometiendo muchos y muy graves delitos. Si el régimen vigente quiere acreditar su legitimidad solo tiene un camino: cumplir la ley.

NOTA.- La fotografía es de Nomadic Lass.

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SÍNTOMAS DE UNA ENFERMEDAD TERMINAL

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Para saber si alguien nos miente o se equivoca basta con cruzar datos. Si estos se contradicen el error o la mentira quedan patentes. No hay que ser demasiado listo para comprender y utilizar este sistema, esta sencilla prueba del nueve de la realidad objetiva.

En estas mismas páginas la utilizamos el año pasado para constatar la falacia de la crisis demostrando, con datos oficiales, que mientras la mayoría de las personas a lo largo y ancho del mundo se estaban empobreciendo a causa de las medidas económicas y sociales tomadas por gobiernos y organizaciones internacionales una exigua minoría se enriquecía con la especulación que estas favorecían.

Los periódicos nos proporcionan a diario pruebas similares con respecto a los beneficios obtenidos por la banca y las multinacionales, y sobre todo por sus directivos, mientras las políticas que dichas empresas imponen a los títeres políticos que manejan los hilos de un estado corrupto e ilegítimo, abundan en el empobrecimiento de la mayor parte del pueblo al que ellos, de paso, insisten en ahogar todavía más con el cierre del crédito.

Hoy, 28 de octubre de 2011, han visto la luz nuevos datos contradictorios que expresan bien a las claras la enfermedad terminal del sistema económico de la oligarquía española que desde los años sesenta busca capitalización en la especulación urbanística que genera el turismo y justifica su avaricia y los despropósitos políticos y medioambientales que dicha especulación genera con la excusa del empleo.

 -Es cierto-dicen con su habitual cinismo-estamos destruyendo la costa, especulando, extendiendo la corrupción en los ayuntamientos y gobiernos autónomos...pero eso crea empleo. Un empleo temporal, mal pagado y en los umbrales de la explotación tercermundista, pero empleo a fin de cuentas. Y no solo en la costa, esas ganancias se reinvierten en otros sectores y crean empleo también en el interior...en el fondo somos necesarios y beneficiosos.

Pues bien, este año los ingresos generados por el turismo son los más altos desde 2004, han subido un 8% con respecto al año anterior...y, sin embargo, el paro lo ha hecho un 9%.

La especulación urbanística, la corrupción política, la destrucción de nuestras costas no generan riqueza sino plusvalías y, desde luego, no generan empleo, lo destruyen. El habitual esquema económico franquista, que es el mismo que han seguido los oligarcas españoles hasta nuestros días porque la instauración del régimen de 1978 solo fue la continuación del franquismo por otros medios, ha demostrado su improductividad. No es un esquema válido de desarrollo ni un medio útil de mejora social. Las cifras lo demuestran. El único camino que nos queda es sustituirlo por otro más racional y eso pasa por derribar el régimen corrupto, inoperante e ilegítimo que ha garantizado dicha continuidad y sustituirlo por otro verdaderamente democrático que, como tal, solo puede tener un profundo contenido social y una ideología que haga prevalecer la noción del bien común sobre la codicia individual de unos pocos.

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