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VANESSA HESSLER, TELEFÓNICA Y LA DICTADURA LIBERAL CAPITALISTA

Vanessa Hessler, joven actriz de 23 años y antigua novia del asesinado Mutasim Gadafi (y cuando digo asesinado pienso en un crimen de guerra achacable a la OTAN y a todos y cada uno de sus responsables), tuvo el valor de reivindicar la memoria de su antiguo amor y de afirmar que lloraba su muerte. Dijo, además, que las potencias occidentales habían mentido, engañado a los pueblos de América y Europa para demonizar un régimen poco dócil con sus mandatos imperialistas y poder derrocarlo, incurriendo en todo tipo de excesos y crímenes de guerra (entre otros bombardear deliberadamente a población civil desarmada partidaria de Gadafi) guardados en secreto por los corrompidos medios de comunicación occidentales con la única finalidad de apropiarse del petróleo libio que el coronel Gadafi había amenazado con nacionalizar.

Esta joven actriz tenía contratos con Telefónica, era la imagen de esta compañía para Francia y Alemania. De inmediato sus jefes le exigieron una rectificación porque, sencillamente, es falso que exista la libertad de expresión en los regímenes liberal capitalistas que padecemos. En ellos solo se es libre de decir lo que impone el monólogo ideológico del Poder, cualquier desviación del discurso oficial, como ocurre en todas las dictaduras (y no nos engañemos: los regímenes liberal capitalistas no son otra cosa) es severamente castigada. Puede que no directamente por el estado (todavía parece feo que esto suceda, existen de hecho algunas cuestiones de imagen, algunos pequeños tabúes que todavía se respetan para contribuir a la falsa ilusión de democracia) pero indefectiblemente por alguno de los estratos que conforman el Poder dictatorial que nos domina. Si no es una empresa, como en este caso, es la prensa corrupta que orquesta coros de linchamiento en contra del disidente o convenientes y patrióticas asociaciones "independientes" que claman contra aquel que osa cambiar el paso. Dentro de la dictadura liberal capitalista solo es factible desfilar marcando el paso que impone el poder, cualquier disonancia, insisto, se castiga con dureza.

La actriz en cuestión, Vanessa Hessler, quizá demasiado joven para comprender el terreno que pisa, acaso demasiado leal a su amor o puede que haciendo gala de un valor y una integridad poco frecuentes en el sucio mundo en el que vivimos se negó a rectificar. Inmediatamente fue despedida. Como toda explicación, uno de los sátrapas alemanes de la compañía, un tal Markus Göbel, salió a la palestra para explicar que Telefónica "no podía aceptar los comentarios de la actriz sobre el conflicto Libio."

Nada nuevo: el disidente es penalizado, castigado en todas las dictaduras y los regímenes liberal-capitalistas, es importante que lo comprendamos de una vez, no son otra cosa. Y como dictaduras son, además, especialmente repugnantes puesto que la censura y el castigo, el ostracismo social, son promovidos no solo desde los gobiernos sino directamente desde ámbitos privados de poder ilegítimo que son, en realidad, los que se benefician de la existencia de dichas dictaduras en perjuicio del conjunto del pueblo.

En este sentido el hecho de que la marca represora sea precisamente Telefónica asume un significado especial porque esta empresa es uno de los símbolos más evidentes de la dictadura oligárquica corrupta e inmoral que se esconde detrás del irrelevante teatrillo electoral.

Telefónica, gestora de un servicio público de primer orden en España, fue privatizada ilegítimamente, algún día los responsables de esta y otras privatizaciones españolas deberán ser juzgados y castigados por prevaricación, por el gobierno de Aznar para enriquecer a unos pocos amiguitos políticos del mismo gobierno y satisfacer, en lo que constituye de por sí un acto de alta traición a España y al pueblo español, los deseos especuladores del Gran Capital extranjero. Desde entonces la empresa que debía gestionar un servicio público vital, se convirtió en otra multinacional más dedicada a robar en diferentes escenarios geográficos. No olvidemos nunca que privatizar un servicio que debe ser público es ya de por sí un robo inaceptable, no olvidemos tampoco que las multinacionales no están en el mundo para gestionar servicios sino para obtener beneficios del modo que sea y ello casi siempre conduce a las mismas tretas: explotación de los trabajadores, especulación financiera, estafas consentidas por gobiernos corruptos en los contratos, desprecio y abuso sobre los consumidores...Y,además, como hemos visto en este caso y también en muchos otros, estas compañías se erigen en guardianas del discurso oficial, de la ortodoxia ideológica de la dictadura vigente, de la que forman parte, ejerciendo públicamente la censura y cercenando la libertad de opinión sea despidiendo a quien disiente, sea privando de recursos a un medio poco dócil, sea suscitando guerras contra regímenes que no controlan o sea a través de ese mecenazgo cultural que a menudo practican como medio propagandístico de supuesto compromiso social y que viene en realidad a convertirse en un estricto dirigismo ideológico.

En fin, y resumiendo: que vivimos en una dictadura, que solo es grato el que repite el discurso dominante de la oligarquía que nos dirige y que solo conseguiremos una verdadera democracia derribando los regímenes corruptos que nos venden como democracias, nacionalizando las empresas que manejan dichas supuestas democracias y castigando con ejemplar dureza a sus gestores, a los políticos corruptos que aceptan sus dictados y a toda la caterva mediática que hace de aparato propagandístico de la encubierta dictadura liberal capitalista.

Debeis ir asumiéndolo: nunca habrá verdadera democracia sin revolución.

NOTA.- Podría ilustrar este artículo con alguno de los muchos videos en los que se ve a los captores y asesinos de Mutasim Gadafi humillándolo y gritando "Alá es grande" (y preguntarme qué papel hace jugar el imperialismo al integrismo islámico en sus planes de dominación mundial) o con videos o fotografías del mismo asesinado en un crimen de guerra que debe achacarse a la OTAN, pero me ha parecido mejor endulzar la píldora con escenas amables de una de las películas de la íntegra actriz que un día le amó. Llamadme blando si quereis.

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07/11/2011 13:05 disidenteporaccidente Enlace permanente. disidencias No hay comentarios. Comentar.

CENSURA: LO QUE NO VIMOS DEL DEBATE ELECTORAL (ESPAÑA, 2011)

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El régimen de 1978, dentro de la más estricta ortodoxia ideológica del totalitarismo liberal capitalista, sigue empeñado en atribuir a la farsa electoral un significado democrático del que carece. Ya hemos explicado muchas veces en estas mismas páginas que dentro de los regímenes partitocráticos que padecemos en occidente y que solo desde el cinismo de quienes lo afirman y la ignorancia de quienes aceptan tal afirmación pueden ser considerados como verdaderas democracias, el voto es tan solo un medio de legitimación del poder oligárquico, un modo de  repartir el pastel entre las diferentes facciones del poder manteniéndolo apartado del bien común y de las verdaderas necesidades del pueblo. El candidato que se presenta a las elecciones en estos regímenes suele presentarse como aspirante a la representación popular pero en realidad se debe a quien le financia la campaña (bancos, lobbys, inconfesables poderes en la sombra) y sabe desde el principio que traicionará a sus votantes porque no son ellos quienes verdaderamente detentan la soberanía. En las partitocracias liberal capitalistas, no creo que haya a estas alturas nadie tan ciego como para no verlo o no querer verlo, la soberanía reside en los bancos, los especuladores, los explotadores, una minoría avariciosa, corrupta y dictatorial que se dedica al bandolerismo y la extorsión del común del pueblo utilizando como coartada de sus actos criminales (que abarcan de la traición al terrorismo social sin excluir los crímenes de guerra) el voto de los incautos que todavía creen en sus mentiras "democráticas".

Escudándose en ese voto, que de facto es ilegítimo por no representar la soberanía popular y representar un instrumento de manipulación al servicio de los sucios manejos del gran capital, las marionetas de dicho gran capital, los políticos, se presentan como sagrados representantes del pueblo y como fuente de legitimidad política cuando no son sino mercenarios del Poder para someter y malvender al pueblo. De ahí que las farsas electorales de esos ilegítimos y corruptos regímenes liberal capitalistas se sacralicen, se eleven a la categoría de iconos vacuos, ayunos de contenido, pero dogmáticamente incontastables.

Pieza fundamental en el teatrillo electoral de estas falsas democracias que padecemos en occidente (sin que España sea en eso una excepción) es la ficción del debate. Es imprescindible hacer creer al súbdito-votante que las fuerzas turnistas que se reparten el poder son esencialmente diferentes y que representan opciones realmente diversas cuando, en la práctica, ambas obedecen a idénticos intereses: los del gran capital internacional (dictados por el FMI, el  BCE, la OMC, las agencias de rating, etc) y los de la oligarquía local. El régimen liberal capitalista ni sirve ni puede servir los intereses generales del pueblo, de la mayoría, porque no está en su naturaleza esencialmente corrupta y dictatorial. No obstante para legitimarse ante un público básicamente ignorante, debe mantener las formas y hacer brillar el ilegítimo e irrelevante proceso electoral en todas sus fases, también las de campaña, incluyendo los espectáculos gladatorios (y a menudo dialécticamente lamentables cuando no ridículos) de los candidatos turnistas. Es una simple, pero eficaz, estrategia propagandística. Un a modo de culto a la personalidad diluido en culto al proceso...en cualquier caso una forma de ensalzar la tiranía.

Pues bien, en ese afán propagandístico de disfrazar el insulso enfrentamiento de servidores del capital como si fueran realmente líderes políticos interesados en representar al pueblo, es fundamental mantener el prestigio del ilegítimo y corrupto proceso, de presentar sus fases como dignas de crédito e incontestadas por el pueblo. Y cuando es preciso recurrir a la represión o la censura para conseguir ese efecto, qué duda cabe, las falsas democracias que padecemos, lo hacen sin rubor ninguno. No otra cosa sucedió el pasado lunes 7 de noviembre durante el inmundo, amañado y soporífero careo entre los candidatos turnistas del 2011.

Conocida es la cada vez más pública contestación popular hacia un régimen evidentemente incompatible con la verdadera democracia y los verdaderos intereses generales del pueblo, hemos visto desde mayo como se ha procedido a la persecución, desprestigio, represión y silenciamiento de aquellos ciudadanos que han salido a la calle para manifestar, pacífica y respetuosamente, esa manifiesta incompatibilidad del régimen de 1978 con los deseos y necesidades del pueblo. Lo sucedido en torno al debate susocomentado no es sino un eslabón más en esa cadena de desafueros represivos de la encubierta dictadura que nos venden como democracia.

Hubo ciudadanos que en pleno uso de su supuesta libertad de expresión y de participación política quisieron personarse en el Palacio de Congresos de Madrid para manifestar a los candidatos turnistas su descontento y escenificar la mayoritaria demanda por un cambio de régimen, por la instauración de una verdadera democracia. Obviamente no merecieron ni un solo plano de la retransmisión institucional ni un solo comentario de los mercenarios de los medios, nada, había que borrarlos, EJERCER LA CENSURA PARA MANTENER LA FARSA DEL ACATAMIENTO COMO SUELE SUCEDER EN LAS DICTADURAS QUE RECURREN A LA ACLAMACIÓN ORQUESTADA PARA EVITAR LA VERDADERA OPINIÓN DEL PUEBLO. No solo la señal institucional, decimos, también el común de los "profesionales" de la prensa ejercieron la censura contra los disidentes que en mayor o menor número se atrevieron a intentar acercarse a los "líderes políticos", es como si su protesta jamás hubiera existido. Y eso es una muestra más que elocuente de la manipulación informativa a la que estamos sometidos. Y, no nos engañemos, si nos mienten y nos ocultan información es porque la verdad les destruiría, porque nos están engañando y manipulando, porque no vivimos en una verdadera democracia. La democracia no necesita secretos ni manipulaciones del poder con respecto a la mayoría, antes al contrario, la verdadera democracia es incompatible con ese modo perverso de manejar, admisnistrar y falsear los hechos y la información.

Pero la cosa, como suele suceder, no quedó en la simple censura de la realidad ni en la reelaboración interesada de esta a través de unos medios corruptos que deben ser colectivizados a la mayor brevedad para que podamos avanzar hacia una verdadera democracia. Una vez más el Poder utilizó medios públicos (la policía) para favorecer intereses privados: el remedo de democracia que les permite burlarse de todos nosotros y robarnos impunemente. La policía, como es habitual en esta encubierta dictadura de la oligarquía que ellos llaman democracia, fue utilizada como simple policía política no solo impidiendo el libre, legítimo y necesario derecho de los ciudadanos a expresar su desacuerdo con el corrupto régimen de 1978 sino, como viendo siendo costumbre (y en algún momento habrá que demandar) identificando a los ciudadanos que deseaban expresarse por el mero hecho de intentarlo. ¿Para qué?...¿Para continuar la represión individual mediante multas sin motivo como llevan haciendo desde mayo?¿Para ir rellenando una base de datos con activistas descontentos que en caso de empeorar las cosas puedan ser eliminados del modo que ya sabemos que procede esa gentuza cuando la mentira deja de funcionarles?...

Están sucediendo muchos y muy graves hechos en estos días de descontento popular, peligrosos jalones hacia una sangrienta dictadura que la censura gubernamental y privada en la prensa impide conocer a la mayoría de los ciudadanos. Debemos estar atentos, difundir, ilustrar, vigilar...y estar preparados.

NOTA.- La fotografía es de Jashir y se titula significativamente "ALZA LA CABEZA".

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08/11/2011 18:08 disidenteporaccidente Enlace permanente. censura No hay comentarios. Comentar.

LA UNIÓN EUROPEA Y LA GUERRA SOCIAL EN LA REPÚBLICA ROMANA

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La historia es  excelente maestra, por ese motivo conviene siempre recurrir a ella para encontrar modelos de futuro. Aunque creamos otra cosa lo cierto es que en situaciones similares casi todo tiende a funcionar del mismo modo aunque existan siglos e incluso milenios de por medio. Todo el curso de la historia es apenas un soplo en la evolución de la especie. Somos tan homo sapiens como los sumerios, los asirios, los viejos egipcios o las gentes del neolítico, no hemos cambiado y, por lo tanto, los casos tienden a repetirse y los modelos se tornan estándares previsibles y efectivas guías de futuro. Viene esto a cuento porque andaba hoy considerando la situación de la Unión Europea y, sin pretenderlo, me vino a la cabeza un modelo antiguo bastante extrapolable: el de la guerra social romana.

En el fondo la república romana no había alcanzado su primacía en Italia solamente como potencia conquistadora. Si había podido encaramarse al estatus de estado hegemónico se debía en gran medida a su inclusión en la Liga Latina, una suerte de federación de estados que, saltando todas las distancias, podía equipararse a la actual Unión Europea: un cúmulo de estados independientes, incapaces de valerse por sí solos frente a las enormes fuerzas externas que significaban el poder de Cartago, de los etruscos o de los reinos helenísticos de oriente. Esa unión hizo fuertes a los diferentes estados y fortaleció sobre todo a la oligarquía del más poderoso: Roma.

Inmediatamente, no existe oligarquía que lo tenga casi todo y no aspire a más, los oligarcas romanos intentaron forzar las cosas para que la hegemonía de Roma dentro de la Liga Latina se convirtiera en la casa de tócamerroque para sus intereses. De la alianza quisieron pasar al abuso y cuando acabaron por agotar la paciencia de los estados más débiles acabaron encontrándose con una sublevación que condujo a una larguísima guerra tras la cual los romanos, a pesar de vencer en el campo de batalla, hubieron de ceder a las justas demandas de sus socios itálicos.

La Unión Europea vive en estos días una situación similar a la que vivía la Liga Latina hace poco más de 2000 años. Las oligarquías dominantes de la federación, la alemana y la francesa, pretenden salvar la crisis que su propia incompetencia ha generado esquilmando a los estados más débiles (Grecia por supuesto, también Italia, Portugal y España)...la pregunta es: ¿van a forzar tanto la máquina que acabaremos teniendo nuestra propia sublevación, armada o no, y  nuestra guerra social?...o lo que viene a ser lo mismo ¿seguirán los pueblos de esos estados periféricos acatando las imposiciones de las oligarquías centrales?¿Llegarán a defenestrar a sus regímenes políticos corrompidos e intervenidos por el imperialismo generando realidades políticas nuevas que confrontar con la ortodoxia del totalitarismo liberal capitalista?

 

NOTA.-La fotografía es de Seier+Seier

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¿TÚ QUIERES TRABAJAR O ERES DE ESOS VAGOS?

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En estos tiempos azarosos en que bordeamos los cinco millones de parados (y subiendo) y los mafiosos encorbatados de la CEOE aprovechan la tesitura para tratar de empeorar todavía más las condiciones de los trabajadores, que van camino de una nueva forma de esclavitud, con la sucia complicidad de los partidos turnistas y muy especialmente de los vendepatrias franquistas del PP, cuyas fauces ultraderechistas están ya salivando por los recortes sociales y el terrorismo social que van a poder ejercer desde el gobierno gracias a los estúpidos votantes "centristas" incapaces de evadirse de la trampa del bipartidismo turnista, es momento de hacer balance y recordar algunas anécdotas bastante expresivas del tipo de mercado laboral que venimos padeciendo en España desde que tengo memoria.

En ese sentido la frase que da título a este pequeño artículo es sin duda mucho más que significativa. Tanto yo como muchos de mis amigos, lo he comprobado, la hemos escuchado a menudo siempre que hemos ido a buscar trabajo a lo largo de las últimas décadas y, siempre, siempre, antecedía a un festival del humor del empresario de turno en la exposición de las condiciones de trabajo y de remuneración que ofrecía.

Podría poner muchos ejemplos asociados a dicha frase e invito a los lectores a que lo hagan en la sección de comentarios si así les apetece, yo, sin embargo, relataré solo dos o tres anécdotas personales que me vienen a la mente evocando esa bonita frase que está, en hipocresía y voluntad de criminalización del trabajador, a la altura del juramento por escrito que impuso el PP a los parados durante el Aznarato haciéndoles prometer que buscarían trabajo...como las prestaciones por desempleo dan para pasar unas vacaciones en Mónaco jugando en el casino de Montecarlo ¿verdad? (y eso cuando se cobra, actualmente hay millón y medio de parados que ya no cobrán ni un céntimo de euro y un millón de familias con todos sus miembros en el paro)...no deja de ser curioso que la culpa del paro la tengan los bancos y los empresarios (especialmente esos facinerosos que deberían estar en la cárcel por el menor de sus actos fraudulentos y antisociales y son reverenciados por el régimen como "grandes empresarios") y sus esbirros políticos culpen a las víctimas, a los parados. Vivimos una situación similar a cuando las víctimas de violación eran culpadas de lo sucedido. "Algo habrán hecho" se decía y todo era comprensión hacia el violador. Ahora los trabajadores estamos igual: somos las víctimas de unos delincuentes despreciables que ejercen el terrorismo social y encima sus esbirros nos culpan a nosotros, somos unos vagos. Y cuidado con protestar, porque entonces te lanzan a los perros y lo menos que te puede pasar es volverte a casa apaleado por unos matones de uniforme y con el conveniente sambenito de "radical antisistema" y "violento" cacareado por todos los corruptos medios de comunicación del régimen.

Pero no desbarremos, centrémonos en alguno de  los festivales del humor empresarial que recuerdo de mis experiencias como culpable, parasitario y vago parado en búsqueda de empleo (que siempre es mejor que estar en búsqueda y captura por haber tenido que robar un pan y algo de mortadela para poder comer).

 La primera vez que escuché la frase que da título a este artículo yo era muy joven, no sé siquiera si había alcanzado la mayoría de edad y, en realidad, no necesitaba trabajar. Buscaba un empleo de verano, cualquiera, para ir adquiriendo experiencia y financiar al menos en parte mi primer año en la universidad. Respondí a un anuncio en la prensa y el tipo que me recibió, un cincuentón zafio y con el rostro coloradote a fuerza de cubatas, me espetó la frase casi al instante. Le respondí, inocente de mí, que era trabajador y responsable y sonrió con melífluo deleite.

Su oferta de trabajo era la siguiente: pretendía inaugurar una panadería-pastelería que estuviera abierta desde las seis de la mañana a las doce de la noche de lunes a lunes y buscaba alguien que la atendiera. ¿El horario?...ya lo he dicho: de seis de la mañana a doce de la noche y de lunes a lunes, sin día alguno de fiesta. ¿El contrato?...¿qué contrato?...bueno, cuando vio que torcía el morro, me ofreció uno, renovable, de quince en quince días. ¿El sueldo?...no alcanzaba el mínimo interprofesional.

Como ya he dicho no necesitaba el empleo, de modo que pude no solo rechazarlo sino decirle abiertamente al prócer generador de empleo lo que pensaba del que me ofrecía. El tipo se encolerizó, empezó a gritar que todos los españoles, especialmente los jóvenes, éramos unos vagos y que con gentuza como nosotros el país no iba a ninguna parte.

-¡Y luego os quejáis de que esto se llena de inmigrantes!-concluyó.

Al final, seguí el caso con curiosidad, logró encontrar alguien que trabajase en las condiciones que él pretendía. Una colombiana sin papeles. El prócer tardó diez días en pretender que además de trabajar como una esclava por un sueldo ridículo le hiciera ciertos servicios en la trastienda. La chica fue juiciosa y valiente, porque ella sí necesitaba el empleo: le propinó una patada en los testículos, volvió a aborcharse la blusa, dejó el delantal de su uniforme sobre el mostrador, se fue y no volvió.

Ese es el nivel de muchos de nuestros empresarios, especialmente de los que te hacen la preguntita de marras.

Y la pretensión del derecho de pernada está mucho más extendida de lo que se piensa y las autoridades quieren reconocer.

Aquel mismo verano, en otra entrevista, no recuerdo para qué puesto, el empresario de turno, en un alardede observación, tras examinarme un instante, dedujo que yo era muy joven. Asentí.

-Y tendrás novia, claro...- continuó con tono melosamente ansioso.

Respondí con un gesto vago y expresión desconfiada.

-Si te doy el empleo me la presentarás ¿verdad?¿es jovencita como tú?¿y guapa?...-el tipo babeaba pensando en ella, literalmente. Me levanté y me fui.

Años más tarde, buscando otro empleo, esta vez en una fábrica de colchones, volví a escuchar la pregunta en cuestión. Me la hacía el propietario de la empresa, un vejete canoso y con voz trémula. Ya estaba fogueado, de modo que respondí con un gruñido indefinido, esperando el subsiguiente festival del humor. El puesto al que aspiraba era administrativo, el hombrecillo, me miró con sus ojos vidriosos y me preguntó:

-¿Ama usted los colchones?

Me encogí de hombros antes de responder:

-Depende para qué.

-Verá, es que en esta empresa amamos los colchones y queremos que nuestros empleados los amen también.

-Pues lo cierto es que no me disgustan, vaya...hay ocasiones, incluso, en las que les tengo una enorme simpatía, no creo preciso detallarle en cuales.

El vejezuelo sonrió beatíficamente, se arrelanó en su sillón de directivo y continuó con voz paternal no exenta de pasión por los colchones:

-Eso está muy bien. Hay que amar el trabajo ¿no le parece?- asentí- y para amarlo hay que conocerlo bien ¿no cree?- asentí de nuevo- y para eso hay que empezar desde abajo.

Total que el puesto indefinido en la oficina comenzaba por un contrato de seis meses cargando camiones  pero, eso sí, después de ocho horas como mozo de almacén podía emplear otras tres o cuatro "formándome" en la oficina. Y me hacían un favor porque así aprendería a amar los colchones y el oficio desde abajo.

Son tan solo unos pocos ejemplos del humorismo empresarial que surje después de la frase que da título a este artículo, podría poner más, pero bastará con estos.

En realidad únicamente existen unos humoristas mejores que ciertos empresarios y son ciertos propietarios de pisos cuando pretendes comprarlos o, lo que es peor, alquilarlos. Otro día, seguramente, nos ocuparemos de ellos.

¿Conclusión?...que achacamos nuestros problemas a los bancos, los políticos, los especuladores y el gran capital que, en efecto, son culpables y deben pagar por ello. Pero nuestro verdadero problema no son los grandes tiburones sino el cúmulo de miserables pirañas que pululan por las turbias aguas españolas. Esa gentuza que con tal de poder robar un poco es capaz de tolerar o incluso apoyar abiertamente que otros roben muchísimo. El sistema está corrompido simplemente porque la sociedad está podrida y lo ha tolerado. El cambio que necesitamos pasa también por renovar las mentalidades y penalizar a los delincuentes pequeños con la misma dureza que a los grandes. Ese es el camino hacia la verdadera democracia.

NOTA.- La fotografía es de Garry Knight.

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10/11/2011 21:24 disidenteporaccidente Enlace permanente. mores et leges No hay comentarios. Comentar.

VOTO Y DEMOCRACIA

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El liberalismo capitalista lleva décadas, cuando no siglos, vendiéndonos humo, una falsa caracterización de la democracia expresada en un sistema electoral partitocrático y parlamentarista. Diciéndonos que la verdadera democracia pasa por las urnas, más aún: que termina en ellas. Nada más falso ni más incompatible con la verdadera democracia.

Desde que se inventó la democracia, hace dos mil quinientos años en Atenas, ha existido la misma impostura. Las oligarquías han tratado de confundir elección de representantes y democracia sin que sean en realidad términos intercambiables. Tanto es así que existen dos periodos perfectamente distinguibles en la historia de la democracia ateniense: uno de falsa democracia, la timocracia soloniana pensada para mantener en el poder a los oligarcas y permitierles seguir explotando y robando al resto de la población, caracterizada precisamente por la elección mediante sufragio de los cargos públicos, y otro de democracia verdadera, posterior  a las reformas de Clístenes, en la que los cargos públicos eran decididos por sorteo.

Contaminados durante décadas, siglos incluso, de timocrática propaganda liberal capitalista es muy posible que en un primer momento no seamos capaces de entender la falacia del voto electoral, del parlamentarismo y de la partitocracia en cuanto caracterizaciones de la democracia. Nos han enseñado que ese tipo de timocracia partitocrática es el único modo de democracia posible. Y nos han mentido, como siempre. Porque les conviene hacerlo, mantenernos en el convencimiento de que el modo de gobernarnos para su interés es el único y mejor posible. Pero conviene que empecemos a poner de manifiesto sus mentiras, a contrarrestar su propaganda, los lavados de cerebro a los que nos someten a través de la escuela y los medios. Hay que hacerlo porque debemos cambiar las cosas, establecer una verdadera democracia.

La diferencia entre la elección de los cargos públicos y su designación por sorteo y la imposibilidad de conseguir instituciones que representen verdaderamente al pueblo si están controladas por partidos es sencilla de comprender.

Todo proceso electoral exige una financiación de los candidatos y, a la postre, el elegido no se debe a sus electores sino a quienes financiaron su campaña que, lógicamente, suelen ser aquellos que disponen de más medios para influir en el electorado y cuyos intereses necesariamente son diferentes y muy a menudo en todo contrarios a los de la mayoría porque los oligarcas necesitan leyes injustas que permitan la corrupción, la estafa, la privatización de los servicios públicos y la explotación de los ciudadanos para mantener su estatus e incluso aumentarlo. Por lo tanto ningún candidato financiado por la oligarquía trabajará para el bien común sino para el bien de quienes hayan financiado su campaña. De ahí que el sistema electoral resulte de facto incompatible con la verdadera democracia. Sirve únicamente para poner la capacidad de decisión en manos de los poderosos y apartar al pueblo, a la mayoría, de la misma. Así pues, dentro de un sistema de elecciones periódicas para los cargos públicos no puede existir nunca la verdadera democracia porque los intereses del pueblo, de la mayoría, permanecerán secuestrados por los oligarcas que financien las campañas y que acabarán imponiendo sus intereses corruptos sobre el bien común. Lo estamos viendo cada día en nuestras "democracias" liberal capitalistas.

El cargo público no debe conceptuarse como una recompensa social como  coronación de carreras profesionales brillantes (porque, entre otras cosas, las carreras profesionales brillantes siempre van asociadas a la conveniencia de quienes las pueden propiciar, esto es: de la oligarquía y, además, acaban generando una peligrosa deriva populista que hace concurrir a las elecciones a indiviudos que han alcanzado una alta consideración social mediante actividades que son contrarias a los intereses generales o que, simplemente, ponen su fama al servicio de intereses ocultos, del mismo modo que podrían llegar a protagonizar un anuncio) sino como un servicio público que no representa un honor en sí mismo. El honor debe proceder del recto desempeño del servicio público no de la consecucíón de un cargo que faculte para desempeñar dicho servicio.

Por lo tanto la verdadera democracia es en todo incompatible con los procesos electorales, con la partitocracia y el parlamentarismo liberal. La verdadera democracia es otra cosa. Las elecciones simplemente son cortinas de humo para seguir manteniendo y legitimando la corrupción subyacente en un sistema oligárquico que perjudica al 99 % de la población para que pueda beneficiarse indebidamente el 1%.

Si queréis votar en las próximas elecciones sois muy dueños de hacerlo, pero también debéis ser conscientes de que no estaréis participando en un proceso democrático sino en un juego amañado que os desprecia y os esclaviza y que la verdadera democracia es otra cosa.

NOTA.- La fotografía es de paetandopiedrasweb.

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DESCLASADOS Y DISFUNCIONALES (LOS MEMOS TAMBIÉN VOTAN)

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Pues ya está, con menos de un tercio de los votos posibles y en unos comicios ilegítimos sin verdadera validez legal (España se haya moral y legítimamente en un periodo constituyente desde que las intervenciones de la Unión Europea y de los Estados Unidos en 2010 forzaron las "reformas" para favorecer al gran capital en medio de una crisis causada por la incompetencia  y la avaricia de ese mismo gran capital) los más entusiastas lacayos vendepatrias del neoliberalismo patrio, el PP, han conseguido una mayoría absoluta en las, por lo demás, dictatoriales por ilegítimas, cámaras de representantes españolas.

Y esa sucia victoria electoral (sucia por producirse en circunstancias de clara ilegalidad dentro de un régimen ilegitimizado por su subordinación a intereses diferentes a los del pueblo y sucia por otorgar ficticas mayorías absolutas parlamentarias con menos de un tercio de los votos posibles) se ha conseguido con el voto masivo y suicida de las mismas clases (bajas y medias) que van a ser sacrificadas por los verdugos vendepatrias peperos en el altar del abuso y la avaricia capitalista. Los mismos que van a perder sus derechos laborales, los servicios públicos, su derecho a la jubiliación digna, a prosperar sin verse sometidos al matonismo mafioso de los bancos y los ultramillonarios, que van a pagar impuestos mientras los ricos se van de rositas, esos mismos, que no pueden ser tachados más que de imbéciles (sí, solo dos tipos de personas pueden votar a la extrema derecha pepera, los hijos de puta y los imbéciles y si votas contra tus propios intereses solo puedes ser tachado de los segundo aunque también seas lo primero), son los que le han otorgado la victoria absoluta a quienes comenzaron a destruir la España social con las privatizaciones y el recorte de derechos sociales bajo el Aznarato y continuaron extendiendo la corrupción y el oscurantismo sectario desde sus reductos feudales en las últimas dos legislaturas.

¿Como puede entenderse semejante contrasentido, tamaña estupidez, tal suicidio político y social?

Es sencillo: el gran drama de España no es su poderosa oligarquía que domina el escenario político y económico a su antojo, ni los políticos corruptos vendidos al capital, el verdadero drama de nuestro país es el clásico paleto disfuncional del bar de la esquina, el tipejo de la caña sempiterna que se queja porque no le dejan fumar en el interior del local y pierde media vida en lanzar consignas a gritos sobre su equipo de fútbol y que está persuadido de que su oceánica ignorancia y su supina falta de ética (salvo en determinados momentos de emotividad fácilmente superables y que jamás minan la omnipresencia de su proverbial egoísmo) le convierten, por el mero hecho de gritar más que otros y de emitir frases gramaticalmente dudosas pero taxativamente rotundas, en un tipo listo y cuya opinión tiene algún valor.

Nadie hará dudar a ese memo disfuncional de su condición de "tipo listo" porque sabe engañar al prójimo y aprovecharse de las necesidades de los otros constituye en él una naturaleza. Por desgracia en este país los ignorantes y los pillos de cuarta se creen ciudadanos respetables por el mero hecho de saber engañar y aprovecharse del débil lo que, bien mirado, constituye una de las más destacadas señas de identidad de la derecha neoliberal.

Son los listos (ladrones, borrachos, voceras y sin cultura), paletos disfuncionales de mentes próximas a la absoluta indigencia intelectual, los que han sustentado en los barrios obreros y de clase media baja el desastroso triunfo electoral del PP. Los listos que especularon en pequeña escala durante el boom subiendo los alquileres de sus pisos y empeorando las condiciones del inquilino, pretendiendo enriquecerse con la venta de esos mismos pisos, los que explotaron cuanto pudieron al inmigrante y al trabajador necesitado. Son esos mismos analfabetos soldaditos de la infantería del ladrillo que miraban por encima del hombro a quienes estudiaban porque ganaban más que ellos y se creían potentados por el mero hecho de poder endeudarse por encima de sus posibilidades con viajes al Caribe, coches caros y adosados...ese género de mindundis desclasados ignorantes y sin moral ni vergüenza son el verdadero drama de España, ese mundo de gallofa despreciable es la base del triunfo del neoliberalismo salvaje y confeso en España.

Y lo peor del caso es que no podemos librarnos de ellos, seguiremos corriendo hacia el abismo mientras su estulticia y su egoismo pese sobre nuestro futuro.

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NO ESTAMOS A LA ALTURA

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Un país que vota a a la derecha (sea la del PP, sea la criptofranquista de CiU, o cualquier otra) es un país atrasado, inculto, lastrado por la ignorancia y la escasa inteligencia de una inmensa porción de sus habitantes, gente fanática y manipulable que justifica su falta de moral, su escasa perspectiva intelectual y su adocenamiento conceptual identificándose miméticamente con los presupuestos de la élite económica que, es un designio de la historia, resulta siempre la capa más inútil, incompetente, inmoral y despreciable de una sociedad.

La oligarquía es conservadora porque el sistema le beneficia y por ese motivo estanca la historia y los regimenes políticos hasta convertirlos en apestosos pantanos donde solo la putrefacción es posible. El conservadurismo es la falta de avance e invito a mis lectores a reflexionar sobre lo que sucede cuando el agua se estanca. Exactamente lo mismo pasa con la historia.

Votar por la derecha es votar por la putrefacción de la sociedad, porque se acentúe la injusticia social, porque ascienda la influencia oscurantista de las sectas dominantes, porque el sistema económico y social se corrompa más convirtiéndonos en esclavos y sujetos de estafa por parte de los oligarcas y sus empresas...pero sobre todo es cerrar los ojos al presente y al futuro, y eso resulta todavía más grave.

Lo oligarquía, y los estúpidos que la apoyan, viven con un velo delante de los ojos. No quieren ver nada que no redunde en la ortodoxia de sus planteamientos, que son los que justifican su inmundicia moral y su depauperada función intelectual. Nada fuera de la ortodoxia ideológica y religiosa que fundamenta su predominio es admitido en las mermadas redes neuronales de los oligarcas. Eso significa la negación de problemas evidentes que están ahí pero se niegan a ver y la insistencia en aplicar medidas cuya ineficacia ha sido demostrada hasta la saciedad pero que son las únicas que mantienen y aumentan el poder de esa minoría dirigente. Es exactamente igual que si el capitán de un barco tuviera que llevar a su tripiulación a través del Sáhara e insistiera en hacerlo del mismo modo que en alta mar. Podemos imaginar las consecuencias.

Alineándose con los oligarcas únicamente se oposita al desastre, un desastre que pagaremos primero y con mucha más dureza quienes no pertenecemos a esa élite, es decir, la inmensa mayoría de la sociedad, incluidos los memos que votaron contra sus propios intereses para identificarse con los absurdos y nocivos presupuestos conservadores. Dicho desastre se extenderá por todas y cada una de las facetas de la realidad pero hoy me preocupa una en especial: la relacionada con el cambio climático.

La derecha ha demostrado sobradamente que la avaricia de sus mentores le nubla la vista con respecto al indispensable equilibrio natural. Su modelo ecológico es más que evidente allí donde llevan décadas gobernando: ladrillazo, insostenibles campos de golf, destrucción de la costa para construir innecesarias y gravosas urbanizaciones y puertos recreativos de lujo, insistencia en los combustibles fósiles...en una palabra: justo lo contrario del camino que debemos seguir.

Hoy llueve y hace algo de viento en mi ciudad pero ayer recibí un mensaje, con su fotografía correspondiente, de una amiga que se congratulaba de poder estar tomando el sol en su terraza ¡a 21 de noviembre!...porque hacía un calor insano, antinatural y mucho más que preocupante que solo se explica por el cada vez más irreversible cambio climático. Ella estaba contenta, a mi me gustó verla en tanga, pero me preocupé...sobre todo porque resulta evidente que no estamos a la altura de los desafíos que se nos vienen encima.

En lugar de romper con el pasado y buscar nuevas y mejores soluciones seguimos revolcándonos en la cochambre neoliberal del siglo XIX. Mal vamos y peor nos veremos.

NOTA.- La foto es de Studio.es

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22/11/2011 12:25 disidenteporaccidente Enlace permanente. acción verde No hay comentarios. Comentar.

CAPITANES SIN RESPONSABILIDAD.

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Es máxima conocida la de que el capitán debe ser el último en abandonar el barco. En otras palabras: responsabilizarse de su mando hasta haberse asegurado de la indemnidad de todos y cada uno de los tripulantes y pasajeros del navío. Este es el modo de generar seguridad en quienes confían su vida y destino a la destreza y probidad del capitán y la forma más ética de mando o, si lo preferimos, de gobierno.

Quien manda debe compartir el destino de aquellos que aceptan su mando. Otra cosa pervierte de raíz la relación entre el gobernante y los gobernados generando situaciones escasamente éticas, poco propicias para la confianza y próximas al surrealismo más kafkiano.

Si el capitán de un barco adquiere mayor compromiso con intereses ajenos a los de su tripulación y pasajeros ni la una ni los otros pueden ya confíar en él ni esperar que los actos y decisiones de dicho capitán se encaminen a su beneficio, antes al contrario, lo más probable es que les traicione en defensa de sus otros compromisos cuando estos entren en conflicto con los intereses de los primeros.

Esta sencilla metáfora es extensible al mundo político. Un verdadero líder democrático debe compartir su destino con el pueblo que le ha aupado al gobierno con la única finalidad de que administre el bien común del mejor modo posible. Cuando eso no sucede algo falla en la democracia. Puede decirse, incluso, que no existe democracia ni puede existir cuando los capitanes que se suceden en el puente de mando tienen compromisos contraídos con intereses ajenos a los de sus ciudadanos y sea cual sea el destino de estos ellos van a tener asegurada una opulenta vía de escape.

 Estamos hartos de verlo: los antiguos jerifaltes de los regímenes "democráticos" liberal capitalistas que padecemos se dedican a hacer políticas perjudiciales para sus pueblos pero que devengan enormes beneficios a "los mercados" que, no nos engañemos, son un grupito de especuladores con nombres y apellidos conocidos. Dichas políticas sumen a los pueblos en la pobreza, la desesperación y la pérdida de derechos y libertades sin embargo esos líderes, esos capitanes sin responsabilidad (véase en España a Felipe González o a Jose María Aznar), lejos de compartir el destino con los pueblos a los que han vendido, siguen prosperando, recibiendo todo tipo de prebendas y cargos del sector privado que les paga así su traición. Son como capitanes que conducen el barco hacia los arrecifes para que el armador se enriquezca con el seguro a cambio de una participación en la indemnización y abandonando a la tripulación y el pasaje a su desgracia. Y eso, queridos lectores, no es democracia. ES ESTAFA.

 

NOTA.- La fotografía es de ST 33 VO.

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26/11/2011 17:27 disidenteporaccidente Enlace permanente. disidencias No hay comentarios. Comentar.

EL TECHO DE CRISTAL DEL ENRIQUECIMIENTO EN ESPAÑA

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Como suele decirse: hay de todo en la viña del Señor, de modo que toda generalización, aunque a menudo necesaria, resulta odiosa. No obstante tengo la arraigada sensación, madurada a lo largo de años y años de tratar con todo tipo de gente, de que a la inmensa mayoría de los más acérrimos defensores del neoliberalismo en España les caracterizan, además de un incomensurable cinismo, una feroz falta de moral y una personalidad antisocial profundamente repugnante, una ignorancia supina (independientemente de las licenciaturas, grados, doctorados y masters que acumulen) y una ingenuidad propia de niños muy, muy pequeños.

El ideal de estos indiviudos es "forrarse" lo más deprisa posible y a costa de quien sea o de lo que sea. Nada, salvo la rápida acumulación de dinero, les importa. Y son optimistas, suelen creer que su ascenso social y su enriquecimiento carecen de tasa y solo pueden verse frenados por algún escrúpulo inoportuno, la mala suerte o la mayor rapacidad de sus competidores. Son tipos (y tipas) que jamás piensan en las vacas flacas cuando las reses se engordan rápidamente. De modo que son individuos (e individuas) propicios a vivir espectaculares apocalipsis personales en los cambios de ciclo. Más cigarras egoístas y obtusas que hormigas con sentido común.

Tienen, además, la costumbre de identificarse con los iconos de la élite social y económica. Ninguno, o muy pocos de ellos, menos aún cuando están en el periodo ascendente de su carrera, quieren ser conscientes de su origen. Todos, sin excepción, creen en el mito anglosajón del "hombre hecho a sí mismo" y están convencidos de encarnarlo. Por ello cuando escuchan hablar de términos como "oligarquía" o "caciquismo" y tratas de explicarles el peso de ambos sobre la sociedad y la capacidad de desarrollo en España suelen mirarte con ironía o desprecio, llamarte desdeñosamente rojo o perroflauta y hacer oídos sordos.

Y, sin embargo, es un hecho incontrovertible: en España existe un techo de cristal para el enriquecimiento personal. La verdad oficial, la ortodoxia del régimen, es que vivimos en un mercado libre y que no hay límite para el enriquecimiento de nadie, que todo depende de los méritos personales. Pero es mentira. Se trata solo de una ficción conveniente, de una apariencia lucrativa, de una expresión de la hipocresía del estado de cosas existente que tiene muy poco que ver con la realidad.

Para empezar es falso que exista igualdad de oportunidades desde el momento en que hay diferencia entre la enseñanza pública y la privada (ojo: la segunda raramente es la mejor pero sí está mejor vista por la estupidez social), en el acceso a determinadas oportunidades laborales y de crédito dependiendo de la filiación del aspirante y de otra serie de variables siempre en concordancia con el origen social y económico del sujeto. En segundo lugar, es falso que exista un mercado libre, en realidad nos movemos en el marco de un cripto-oligopolio manipulado por muy pocas manos y al que solo se facilita el acceso a los ajenos cuando se trata de desplumarles dentro de un contexto de simple y llana corrupción y un género de especulación que frisa, cuando no entra de lleno, con la estafa. Aquí solo tienen patente de corso unos cuantos, siempre los mismos, que son los que se enriquecen a costa de todos los demás, incluidos aquellos que quieren jugar a tiburones pensando encontrarse en el mar sin darse cuenta de que nadan en una piscina donde son simples sardinas al albur de los  ocultos y verdaderamente grandes predadores del sistema.

Finalmente, y esta es una consecuencia lógica de todo lo anterior, hay que admitir la existencia de un techo de cristal para el enriquecimiento en España. Cualquiera que no pertenezca por nacimiento a las cuarenta o cincuenta familias que cortan el bacalao en este país tiene un límite preestablecido para su ascenso social y económico: aquel que empieza a poner nerviosas a dichas familias.

El problema de la oligarquía en España no lo es solo para la democracia, la justicia social y las clases medias y bajas, también para los ambiciosos que no acepten su lugar subordinado en la piscina controlada que nos venden como mar. Aquel que sobrepasa el límite solo puede esperar una cosa: una rápida y brutal caída desde el techo de cristal teledirigida desde las sombras y con actores en los bancos y en las propias estructuras de sus equipos, eso cuando el rayo vengador no viene directamente de la justicia o el ámbito político.

¿Las pruebas?...sencillo: estudien el auge y caída de cuantos titanes advenedizos trataron de alcanzar el Olimpo de la élite en los últimos cuarenta años.

Tal es la verdadera naturaleza de nuestro sistema político, social y económico.

 NOTA.- la fotografía es de Danferb.

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