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LA RAIZ DE NUESTROS PROBLEMAS.

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La base de toda estafa radica en controlar, escatimar y deformar la información de la que dispone el estafado para así llevarlo a tomar decisiones erróneas que obren en su contra ( y en beneficio de los estafadores) y que, de tener a su dispoción y sin deformar toda la información, jamás tomaría. Con nosotros la oligarquía mundial y sus títeres mercenarios, nuestros políticos, decididos a estafarnos, llevan décadas procediendo de ese modo: hurtándonos la información, manipulando los hechos y jugando con nuestra ignorancia para llevarnos silenciosa y dócilmente al matadero. No quieren ciudadanos sino esclavos sometidos a la salvaje explotación de unos pocos y saben que solo engañándonos pueden salirse con la suya, de ahí el enorme proceso de desinformación que han acometido y siguen llevando a cabo contra la población del mundo en general y de Europa en particular. Por ese motivo conviene aclarar el bosque, derribar los árboles que nos impiden ver el verdadero panorama y exponer sencilla y directamente las claves básicas de dicha estafa. La raíz de nuestros actuales y venideros problemas.

La cosa no es complicada de entender y se resume en unos pocos puntos que políticos, medios de comunicación y especuladores capitalistas se encargan de cubrir con miles y miles de pistas falsas, palabras raras, fintas a la veracidad y demás arsenal de trucos propios de embaucadores profesionales, de delincuentes sin vergüenza, de tocomocheros de corbata y yate, que es lo que son.

En primer lugar existe una organización económica a nivel mundial que los Estados Unidos impusieron en 1944, cuando todavía duraba la Segunda Guerra Mundial y ellos podían maniobrar a su gusto dentro de una situación asimétrica con sus "aliados" (en la práctica en un plano de inferioridad), logrando el establecimiento de un imperialismo subrepticio de sus clases oligárquicas que tras la guerra se extendió también a las naciones del Eje y a los restos descolonizados de los imperios de los "aliados". A todos los lugares, en definitiva, que no cayeron bajo el paraguas de la Unión Soviética.

La jugada, lanzada en un momento de debilidad general de las naciones europeas, le salió bien a los americanos que lograron salir de la guerra como nación hegemónica. Ahora bien, el gobierno de los Estados Unidos no actuaba como un gobierno democrático defensor de los intereses de su pueblo sino como un gobierno oligárquico defensor de los intereses de un grupo muy concreto de megacapitalistas que lanzaron una campaña de dominio de sus intereses a gran escala no solo fuera de sus fronteras sino también dentro de los mismos Estados Unidos. El crack de 1929, motivado por los mismos excesos y errores que todas las demás crisis capitalistas (incluyendo la de 2008) y que demostró algo que ya se sabía y seguimos sabiendo aunque pretendan ocultárnoslo, a saber: que el capitalismo sencillamente no funciona como medio racional de creación de riqueza y organización económica y sirve únicamente para enriquecer a unos pocos empobreciendo a la gran mayoría y que esa concentración especulativa de la riqueza conduce siempre, en ciclos previsibles, a una hecatombe que aumenta la concentración de riqueza y ,por lo tanto, el empobrecimiento de los pobres y el enriquecimiento de los ricos, iniciando un nuevo ciclo hacia una hecatombe todavía mayor...el crack del 29, decía, debilitó a esa élite capitalista estadounidense que había venido promocionando la desprotección de los trabajadores desde la represión de las huelgas del ferrocarril de la década de 1870 e imponiendo la ortodoxia del capitalismo salvaje en los Estados Unidos. La situación después de 1929 fue tan grave que el gobierno hubo de recurrir al keynesianismo para sacar adelante el país. Y el keynesianismo no es otra cosa que el reconocimiento de la inviabilidad del capitalismo pero sin querer dar el paso definitivo para acabar con un sistema injusto y catastrófico que solo beneficia a unos pocos a costa de empobrecer a la gran mayoría.

En los años treinta la oligarquía estadounidense hubo de soportar la regulación de sus tejemanejes financieros por parte del estado, la intervención pública para rescatar  una economía semidifunta y la concesión de derechos sociales a la clase obrera. La Segunda Guerra Mundial lo cambió todo. El gran esfuerzo bélico reactivó la economía de dicha oligarquía moribunda y de nuevo se lanzaron a la conquista del espacio político y económico esta vez a nivel mundial imponiendo los tratados de Bretton Woods en 1944 y todo un entramado de "instituciones internacionales" después de 1945, entre ellas el FMI y el Banco Mundial, para garantizar no solo la imposición de su ortodoxia político-económica sobre el mundo sino también su posición de predominio financiero estableciendo un sistema asimétrico de producción y explotación de recursos que siempre les enriquece a ellos empobreciendo a países enteros, en suma: una gran estafa internacional en la que un reducido círculo obtiene los máximos beneficios permitiendo enriquecerse también (aunque en menor medida) a oligarquías locales clientelares necesarias para gestionar sus intereses sobre el terreno.

Los países surgidos de la descolonización fueron pasto fácil de esos manejos mafiosos de la oligarquía estadounidense y de sus oligarquías sufectas. De ahí que durante décadas se haya perpetuado una pobreza generalizada en dichos países controlados por unas exiguas élites enriquecidas gracias a su entronque con los intereses de la gran oligarquía norteamericana y fieles aplicadoras de su ortodoxia político-económica gestionada por el FMI y el Banco Mundial. La maniobra siempre fue la misma: un préstamo de dinero que hubiera sido innecesario si los recursos del país hubieran estado en manos del gobierno de turno y no de multinacionales, condicionado a la imposición de draconianas medidas de desregulación y de desprotección de los ciudadanos que a la larga significaban la colonización del país por un poder capitalista sin rostro reconocible pero ferozmente rapaz que sumía al país de turno en la miseria y el hambre. Cuando el pueblo protestaba se recurría a la dictadura, al exterminio y la tortura.

 Este procedimiento se llevó también a cabo contra países prósperos y civilizados que amenazaban con su pujanza el predominio de la clase dominante norteamericana. Por ejemplo Argentina que, intervenida por el colonialismo yanqui, llegó de ser una potencia económica a principios del siglo XX a estar amenazada de tercermundización a finales de ese mismo siglo y todo ello pasando por periodos de feroz dictadura militar. Y, de hecho, Argentina, es un dato a tener muy en cuenta, no empezó a salir del pozo hasta que se quitó de encima al FMI y comenzó a hacer las políticas económicas que a ella le interesaban y no las que trataba de imponerle la oligarquía imperialista de los Estados Unidos.

Dicha oligarquía utilizó todos los medios a su alcance (incluyendo los crímenes contra la humanidad y el genocidio, véase a este respecto el artículo Historia Criminal del Imperialismo Yanqui, en estas mismas páginas) para imponer su ortodoxia neoliberal y neocon en el mundo. En otras palabras: para extender a escala planetaria un sistema inviable, viciado y criminal que a ellos y sus cooperadores necesarios les hace siempre más y más ricos a costa no solo de empobrecer a la inmensa mayoría de la población mundial sino de poner al borde de extinción a la humanidad entera mediante la implementación de unos métodos abusivos e irracionales de explotación de los recursos naturales.

 El gran enemigo de estos criminales era la Unión Soviética. Primero porque era la demostración evidente de que existían otros modos exitosos de organización económica y social y segundo porque tenía la capacidad suficiente para oponerse al imperialismo yanqui y ayudar a otros pueblos sojuzgados a hacerlo. De ahí la obsesión anticomunista de "occidente" durante medio siglo.

Pero la Unión Soviética cayó (por cierto no a causa de la inviabilidad económica de su organización sino por fallos de la estructura política) en 1991 y la Gran Oligarquía que venía manipulando los destinos de occidente, el irónica y propagandísticamente llamado "mundo libre", se preparó para jugar al copo y quedarse con todo. Había grandes zonas, otrora bajo el paraguas soviético, donde expandir su codicia destructiva y entre ellas se encontraba Europa, que había sido objeto de un trato de excepción, permitiéndole la implementación de políticas keynesianas por temor a la influencia en parte tan estratégica del mundo de la Unión Soviética.

 El Poder, la Gran Oligarquía, no tardó en reorganizarse para su asalto al poder total. En 1994 ya se había sacado de la manga una nueva "organización internacional" que instrumentalizar como herramienta de sus propósitos y prácticas mafiosas: la Organización Mundial del Comercio, que iba a marchar de la mano del FMI y del Banco Mundial para extender su habitual fórmula de estafa a las zonas del planeta que hasta entonces habían escapado de su dominio.

La OMC, de acuerdo con el FMI, decretó como ortodoxia político-económica, que los estados debían ceder su protagonismo a la globalización. Es decir: desaparecer (o permanecer tan solo como gestores de las represiones locales) arrojando a los antiguos ciudadanos a la categoría de siervos inertes frente al capitalismo salvaje manejado por esa Gran Oligarquía que está detrás de todos los males de la humanidad desde 1945. Se estableció también como dogma irrebatible que los servicios públicos debían ser privatizados, convertidos en negocios lucrativos manejados por esa misma Gran Oligarquía y sus oligarquías clientelares locales.  Y a ello se procedió de inmediato.

En Europa el inicio de dicho asalto fue el Tratado de Maastricht en 1992 y continuó con la implantación del euro y el Tratado de Lisboa de 2007 hasta conducirnos a la actual situación de cuasi total sometimiento a los "mercados", es decir: a la Gran Oligarquía y sus redes clientelares en Europa.

 El primer paso para conseguir sus turbios propósitos, para destruir los estados y ponerlos en manos del capital privado, para convertir en siervos y consumidores sin derechos a los ciudadanos, era desmantelar la capacidad de influencia en sectores estratégicos y de autofinanciación de los estados. Para ello se procedió, y es un acto que debe ser considerado como alta traición, al desmantelamiento de las empresas públicas. En España esa política suicida de privatizaciones salvajes la llevó a cabo el gobierno del señor Aznar (cuyos presidente, ministros, cargos secundarios y demás responsables y colaboradores necesarios deberán algún día ser juzgados por el pueblo con absoluta severidad y castigados con la máxima dureza como traidores) y de un modo puramente corupto y prevaricador. A saber: las empresas eran saneadas con dinero público y luego regaladas por cantidades ridículas a amigos políticos del gobierno (lo que supone un acto claro de prevaricación que sumar a la traición). Estos nuevos (e ilegítimos) propietarios que también deberán ser juzgados como partícipes de la estafa y la traición procedían de inmediato a una "ampliación de capital" es decir: a vender por cifras astronómicas a los especuladores internacionales un bien nacional que habían recibido a precio de saldo. Enseguida las "nuevas necesidades" de estas empresas privatizadas "exigían" una reestructuración de personal y se procedía a despidos masivos (todavía este año Telefónica ha anunciado que va a despedir a casi 7000 de sus trabajadores, precisamente en un año en el que sus beneficios son de récord) y acto contínuo salían a bolsa para incrementar una política económica de especulación improductiva que tan solo producía beneficios indebidos a los directivos y principales accionistas empobreciendo de facto al país, la sociedad y el estado.

A cambio de traicionar de ese modo a España los traidores recibieron todo tipo de prebendas en el ámbito privado. Por ejemplo Aznar fue contratado con un sueldo disparato por el holding de Murdoch, recibió millonarios réditos como profesor en la universidad jesuítica de Georgetown, etc...Rato, alcanzó la presidencia del FMI y ahora le han regalado la gestión de Bankia...y así todos. Es muy importante retener estos hechos: nuestros políticos, especialmente los del PP (aunque el PSOE tampoco está limpio de polvo y paja), actuaron premeditadamente en contra de los intereses de España como estado y del pueblo español como conjunto recibiendo a cambio de enormes beneficios privados obtenidos de la Gran Oligarquía. Son por lo tanto traidores y prevaricadores con premeditación y alevosía.

 Y la cosa es peor: ahora la Gran Oligarquía, el Poder, busca una segunda fase de desmatelamiento del estado. Ahora le toca el turno a la educación, las pensiones y la sanidad. En cuanto a la educación, que ya venía siendo un sector lastrado por políticas tales como la concertación de lo centros privados de primaria y secundaria en competencia directa con los públicos o por políticas que privaban a universidades públicas de determinadas carreras para favorecer la implantación local de innecesarias universidades privadas, se le dió  el golpe de gracia con la implementación del Plan Bolonia al respecto del cual hay que recordar que también fue una imposición del gobierno Aznar (y no olvidar nunca la salvaje represión que las llamadas fuerzas de seguridad del estado, en realidad, y mientras no demuestren su compromiso con el pueblo tan solo de represión de la oligarquía, contra los ciudadanos que se oponían a semejante ignonimia) que no deshizo en ningún momento el gobierno de Zapatero. ¿Por qué?...sencillo: se trataba de una imposición de la Unión Europea convertida desde su mismo origen en un instrumento ilegítimo y nada democrático al servicio de la Gran Oligarquía que nos controla y trata de desposeernos de todo lo que nos pertenece, incluyendo nuestra libertad y nuestra dignidad como seres humanos y como pueblo.

En cuanto a las pensiones ya ha comenzado el asalto. Todos recordaremos una llamada de Obama a Zapatero allá por el 2010, las presiones de Merkel y Sarkozy y,últimamente, la visita de inspección de doña Clinton. La primera consecuencia fue el aplazamiento de la edad de jubilación a los 67 años, el descenso de la cantidad y calidad de las pensiones recibidas y, en última instancia, la potenciación, que por otra parte viene de antiguo, de los planes de pensiones privados. Una vez más se obra para convertir un servicio público en un negocio privado que enriquezca a los de siempre a costa de perjudicar y empobrecer a un pueblo al que, además, se le priva de sus derechos.

En lo que respecta a la sanidad también está en peligro. Llevamos muchos años escuchando hablar de su coste, algunas administraciones autonómicas (muchas del PSOE) han tenido la desfachatez de emitir facturas "informativas" para concienciar a los ciudadanos y en estos últimos meses cada vez se escuchan más voces del sistema hablando del copago, es decir: de convertir a la seguridad social en un servicio de cobro que haga rentables las empresas privadas que empiezan a anunciarse sin ningún rubor en la televisión. Es más Rajoy ha tenido la escasa vergüenza de solicitar a la FAES, la fundación que permite a Aznar seguir siendo una voz influyente en España e Hispanoamérica, siempre al servico del Gran Capital y en contra del pueblo, y obtener parte de sus crecidos emolumentos de traidor de manera asaz opaca, un informe sobre el copago. Una vez más la prevarización al servicio de la traición al pueblo en la política española: el arrebatar al pueblo un servicio público para convertirlo en un negocio privado y cerrado para unos cuantos especuladores en su mayor parte extranjeros. Tal es la gentuza que nos gobierna y a la que en algún momento deberemos exigir responsabilidades por sus actos.

Pero sobre todo, donde se cargaron las tintas de la traición poniendo a los estados, y por lo tanto al pueblo, en manos de las empresas privadas, de la banca y los especuladores, fue en el proceso de implantación del euro.

 El tradicional, y efectivo, modelo que funcionaba en toda Europa con las monedas nacionales era el de un banco central emisor controlado por el estado que prestaba sus emisiones directamente al estado. Es decir: un sistema plenamente público que ni necesitaba para nada a la banca privada ni le permitía beneficio alguno en un sector que, todos convendremos en ello, es especialmente sensible y estratégico. 

La introducción del euro exigía la cesión de la soberanía monetaria desde los países y bancos centrales a un único banco central europeo que asumiera sus competencias. Nada especialmente preocupante si se hubiera mantenido el sistema público de banca central pero no sucedió así. La Unión Europea, lo hemos dicho ya, es un instrumento de los intereses del Gran Capital, de la Gran Oligarquía imperialista, y no obra a favor sino en contra de los intereses de los pueblos de Europa en una dinámica premeditada para reducirnos a condiciones de vida tercermundistas. Se pretende someter a los europeos a las mismas condiciones de vida que tuvieron y tienen que padecer los africanos o los asiáticos, para que sigan enriqueciéndose los mismos de siempre.

De modo que, sin venir a cuento, se introdujo a los bancos privados en el esquema de relación económica entre el Banco Central Europeo y los gobiernos. Se quebró, premeditademente y con una alevosía que también deberá ser castigada con dureza, el sistema exclusivamente público que había venido funcionando con éxito  desde al menos el siglo XVIII. El BCE no negocia la entrega de capital directamente a los estados. Todo lo contrario: presta el dinero que fabrica a los bancos privados a un tipo de interés bajo (en torno al 1%) y estos a su vez están facultados para ejercer la usura con los gobiernos prestándoles un dinero que en la práctica no deberían manejar, que nunca habían manejado, a tipos del 4, el 5 o el 6 % quintuplicando sus beneficios y obligando a los estados a endeudarse sin necesidad para conseguir unos recursos que en el sistema público anterior a la innecesaria introducción de la banca privada en el circuito de la emisión y distribución de moneda conseguían gratuitamente. De ahí proviene el endeudamiento de los estados y esos déficits que los "expertos" piden enjugar pasando al sector privado los servicios públicos.

Si a eso añadimos que se ha privado a los estados de sus sectores industriales públicos nos encontramos con el hecho cierto de que las políticas neoliberales que estamos sufriendo y que constituyen la ortodoxia del FMI y de la Unión Europea, suponen un empobrecimiento absoluto y un debilitamiento terminal de los estados que perjudica abiertamente a los ciudadanos desprotegidos ante una estafa de dimensiones monumentales dirigida desde los organismos internacionales controlados por el Gran Capital, la Gran Oligarqúía, y que se está llevando a cabo sin ningún tipo de control ni refrendo democrático. Sin ninguna legitimidad por gentuza sin escrúpulos que obtienen enormes beneficios personales a costa de vender a sus pueblos.

Así las cosas el único medio de financiación que le queda a los estados es el de la venta de bonos, lo que le pone en manos de los "mercados" o, dicho en otras palabras: de las tres o cuatro agencias de calificación, todas norteamericanas y al servicio de los intereses de la Gran Oligarquía que actúan con criterios de pura avaricia y con estrategias destructivas, persiguiendo el enriquecimiento abusivo de los círculos de la Gran Oligarquía a costa de pueblos enteros. Ahora van contra Europa pero han actuado del mismo modo en el resto de los continentes desde 1945.

Así las cosas los problemas de Grecia son un paradigma de lo que nos espera a todos los demás países de la Unión Europea si no le ponemos remedio. Privado el país de sus medios naturales de financiación por las políticas económicas de la Unión Europea que ya hemos visto dirigidas a servir a los estafadores en perjuicio del pueblo y tras un gobierno de derechas que mintió a su pueblo para poder aplicar dichas medidas endeudando al país sin necesidad, la llegada de un gobierno menos derechista que hizo un tímido esfuerzo por reencauzar las cosas, llevó a una maniobra de las agencias de calificación que convirtieron el bono griego en un bono basura estrangulando de hecho y con plena consciencia económicamente a Grecia que se ha visto obligada a dejarse "rescatar" es decir: a recibir prestado y a tipos de interés de pura usura un dinero que sin haber llevado a cabo las reformas del euro (introducir indebidamente a la banca privada en el circuito del dinero público) hubiera tenido de manera natural, y a responder a la usura de los pagos implementando las políticas de privatización y total destrucción del estado que ese Gran Capital internacional que manipula a nuestras instituciones y compra a nuestros políticos pretende imponer en Europa para convertirnos en un continente tercermundista.

Esa es la raíz de  nuestros problemas.

Y la conclusión resulta evidente: puesto que las medidas impuestas por la Unión Europea no son otra cosa que una estafa flagrante, un seguidismo servil de las doctrinas de la ortodoxia neoliberal emanadas del dominio imperialista de la Gran Oligarquía a través de instituciones internacionales (FMI, BM, OMC...) que no son sino franquicias de un comportamiento mafioso, antisocial, socialmente criminal y ecológicamente insostenible, deben ser rectificadas y sus responsables juzgados y castigados. La Unión Europea ha demostrado ser una franquicia del Gran Capital, un medio de dominación mafiosa sobre los pueblos, carece por lo tanto de legitimidad y debe ser derribada para construir una realidad social, política y económica alternativa al verdadero servicio de los pueblos de Europa y de la renovación moral, política, ecológica, económica y social del planeta. Podemos equiparar, sin excedernos, a la Unión Europea con una forma enquistada y encubierta de fascismo, un a modo de IV Reich absolutamente incompatible con el progreso y la democracia. Por lo tanto frente a ella solo cabe la desobediencia y la rebelión. La Unión Europea y sus políticas neoliberales deben ser destruidas para que los pueblos de Europa sobrevivan. Es también inaplazable y prioritario apartar a las entidades privadas del circuito público de financiación y castigar con dureza a las que se han lucrado de dicha estafa, los estados deben recuperar un fuerte sector público sobre todo en los ámbitos estratégicos mediante nacionalizaciones y, llegado el caso, colectivizaciones y debe considerarse también, y prioritariamente, el bancario y financiero un ámbito estratégico procediéndose a la inmediata nacionalización de la banca privada y su reforma para ponerla al servicio del progreso social. Del mismo modo deben ser desacatados en primera instancia y combatidos después todos los organismos internacionales relacionados con el predominio del imperialismo yanqui y de la ideología neoliberal (FMI, BM, OMC...) y esto tanto por higiene democrática cuanto porque la historia (y sobran los ejemplos) demuestra que la prosperidad solo llega a los países cuando las políticas impulsadas por dichas instituciones se desechan.

Debe procederse a la inmediata regeneración democrática de los diferentes países incluyendo dos medidas claves e indeclinables: la implantación de un concepto de riqueza sostenible y de caracter social (un país no es rico porque tenga una clase inmensamente rica sino porque sus ciudadanos son aceptablemente prósperos y se desenvuelven en unas condiciones de equidad y limpieza) y la detención y castigo de todos y cada uno de los responsables (políticos, económicos, sociales y propagandísticos) de la estafa y traición cocinada en las últimas décadas.

Si establecemos la analogía de un barco, y de ahí que haya elegido como ilustración de este artículo este cuadro de Gericault que representa un naufragio, resulta que nuestros capitanes y oficiales, impulsados por los armadores ansiosos de enriquecerse con los seguros de la nave, nos han llevado premeditadamente a naufragar. Sabiendo esto solo queda una salida: hacerse con el barco, lanzar a los oficiales por la borda, corregir el rumbo y, ya en puerto, ahorcar a los armadores. Ese es nuestro futuro si es que pretendemos tener alguno.

 

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OTRA VUELTA DE TUERCA

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La voracidad y desvergüenza de los que manejan la estafa masiva en que se ha convertido el actual orden mundial no tienen freno ni fin. Hace apenas una semana explicábamos en el artículo anterior el modo en que habían maniobrado para convertir a los antiguos estados soberanos en simples elementos de represión y propaganda contra sus propios pueblos y poníamos como ejemplo lo sucedido tanto en España como en Grecia.

Hoy podemos evidenciar una nueva vuelta de tuerca en esa marcha imparable hacia la total destrucción del estado y constatar de nuevo la imprescindible aparición de enérgicos movimientos populares (mucho más radicales y profundos que el del 15-M que corre el riesgo de desvanecerse en un simple conglomerado voluntarista de reformismo utópico bien intencionado pero escasamente peligroso para el Poder) que restablezcan el orden natural democrático derribando un orden mundial pensado para empobrecer a la mayoría en beneficio de una oligarquía dominante y sus redes clientelares y castigando con la máxima dureza a todos los responsables del actual estado de cosas, incluyendo a políticos, banqueros, especuladores y propagandistas diversos. El neoliberalismo debe ser destronado como ideología, abismado en la nada como inmoral totalitarismo fascistoide y olvidado de inmediato para abrir nuevos cauces al verdadero desarrollo humano y civilizatorio.

Mientras eso no se haga, cada día que pase, cada minuto en que los pueblos de Europa y del mundo no se lancen a las calles a derribar sus sistemas corruptos y a establecer nuevas realidades democráticas sobre las ruinas de este mundo decadente, insostenible, insolidario y pensado para el lucro particular de unos cuantos, veremos avanzar más y cada vez con mayor denuedo el asalto de los especuladores y sus títeres políticos al estado y su desmembramiento irremediable.

Hace apenas un mes, confiando en la lógica torticera del bipartidismo de la partitocracia liberal (que, como sabemos, tiene muy poco que ver con la democracia verdadera) los portugueses dieron la espalda a su anterior gobierno (formalmente de centro izquierda aunque en el bipartidismo liberal solo existen como opciones de gobierno la derecha y la extrema derecha que en España encarnan respectivamente el PSOE y el PP) para tratar de implorar la benevolencia de los "mercados" con los recortes impuestos por el partido de la extrema derecha. No les ha servido de nada. Cierto que el nuevo gobierno se ha lanzado de cabeza a los recortes sociales llegando incluso a establecer un impuesto del cincuenta por ciento sobre la paga de navidad (es decir: a los obreros) sin tocar para nada los bolsillos de los ricos pero quienes juegan al monopoli con el mundo no entienden de paños calientes cuando de lucrarse se trata y ayer mismo las empozoñadas empresas de calificación norteamericanas repitieron la jugada de Grecia contra Portugal: le bajaron la calificación a sus bonos de deuda pública privándole de la única vía de financiación que le quedaba al estado portugués con la intención de forzar un nuevo rescate que significará, como ha significado en Grecia, la destrucción total del estado que acabará en manos privadas y el fin de Portugal como entidad política dejando al pueblo en manos de un imperialismo sin cara que lo arrojará a la esclavitud y la miseria como llevan décadas haciendo con el tercer mundo.

Mientras tanto la nueva directora del FMI empieza su mandato subiéndose el sueldo cuando la ortodoxia impuesta por su mafiosa organización apunta precisamente hacia el ahorro y la contención del gasto (claro: del gasto que beneficia al pueblo, nunca de los beneficios privados de los especuladores ni de sus colaboradores necesarios los políticos) y acto continuo señala al endeudamiento público como una de sus máximas preocupaciones y pide a los gobiernos "acciones valientes" contra el mismo. Ya sabemos de qué va el juego y lo que quiere decir: la oligarquía ha decidido lucrarse a costa del desmantelamiento de lo que queda de los ricos estados de Europa y urgen a los políticos-títeres que manejan a que liquiden los restos de los mismos a precio de saldo destruyéndolos y poniendo al pueblo en sus manos, como simples esclavos.

Así las cosas son los pueblos los que, sin demora, deben tomar medidas valientes contra los regímenes imperantes, derribarlos y reemplazarlos por otros verdaderamente democráticos. La revolución llama a nuestras puertas. Y debemos elegir: o luchamos y lo ganamos todo o seguimos siendo unos despreciables borregos y dejamos que nos lo quiten todo. No existen opciones intermedias.

PD (a 8 de julio de 2011).- Y para que todos sepamos quién es quién en España y nos quede claro hay que recordar que al responsable de asuntos económicos del PP, Cristobal Montoro, le faltó tiempo ayer para salir a la palestra mediática a cacarear  el servilismo pepero a los "mercados". El tipo tuvo la desfachatez de desautorizar las generalizadas críticas a las agencias estadounidenses de calificación (a las que en esta ocasión hasta el BCE había puesto en solfa) afirmando con todo el morro y sin que se le cayera la cara de vergüenza, que no se debe criticar a dichas agencias sino tratar de convencerlas de que la economía española es "viable". Más aún: afirmó sin rebozo, y es una declaración de culpabilidad en toda regla, que ese ha sido siempre el modo de actuar de su partido. Que de ese modo "resolvieron" la crisis de los noventa...ya hemos explicado en muchas páginas de este blog lo que las medidas económicas y sociales del aznarato significaron y supusieron, no lo repetiremos aquí. Pero queda constatado no solamente que los fascistas neoliberales del PP fueron culpables del desmantelamiento del estado en los años noventa y el empeoramiento de las condiciones sociales del pueblo y, por lo tanto, responsables principales de la crisis de 2008 y el asalto que está sufriendo la democracia por parte de los "mercados" desde entonces sino que, además, no han aprendido nada. Del mismo modo que ellos impusieron la prohibición de Batasuna por la connivencia con el terrorismo etarra llegará el día, y yo lo exijo ya, en que deba prohibirse el PP (y castigar a sus dirigentes) por connivencia con el terrorismo económico y antisocial del Gran Capital. Porque, además, las declaraciones de Montoro y las propuestas de Rajoy y otros dirigentes del PP demuestra que no han aprendido nada y persisten con contumacia en sus errores, que pagaremos todos.

NOTA.- Hay gente que no acaba de entender el significado de la fotografía que ilustra este artículo y su relación con su contenido. Diré a ese respecto que se trata de una metáfora. La fotografía en sí es una de las primeras de la historia, data de 1855 y no conocemos su autor (que en la época hubiera pisado probablemente la cárcel por obsceno y pornógrafo de haberse sabido su identidad). Yo he querido representar en ella a la esperanza (no Aguirre, precisamente) que joven, lozana, pura, lee en el libro del futuro un mañana mejor que construiremos entre todos. Quizá es una metáfora rebuscada y ñoña pero, oye, no doy más de sí. Y, en última instancia, si la metáfora no gusta, me quedo con lo que apuntaba una amiga mía ayer mismo por la noche ( y que como chiste y comentario es poco original): " Y aluego el culo que tiene..." En fin...

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LA SGAE COMO SÍNTOMA

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Cuando, como por otro lado es normal, centramos nuestra atención en el escándalo provocado por la corrupción dentro de la SGAE y nos indignamos estamos en gran medida perdiendo una perspectiva crítica de mucho mayor calado que muy pocas veces se aborda. Sucedía  lo mismo cuando, como era y sigue siendo lógico, nos  batíamos en la polémica constante de las actuaciones rapaces, avarientas, totalitarias y en gran medida antisociales de ese nido de talibanes del copyright a la anglosajona en que se ha convertido dicha sociedad. Evidentemente las acciones de la SGAE son un problema y, como se está comprobando, se mueven peligrosamente en una turbia frontera entre el amiguismo político, la corrupción manifiesta, la estafa coactiva a los ciudadanos (a través del canon digital y con otras medidas a todas luces excesivas de protección de unos derechos de autor que deben ser redefinidos desde la optica de la escuela continental abandonando el mercantilismo anglosajonizante) y la instrumentalización del estado para conseguir la sobreprotección de cuestionables vías de enriquecimiento privado. Nada, por otra parte, que no sea lo habitual en esta partitocracia liberal que padecemos y que llaman, exclusivamente a efectos propagandísticos, democracia y dista tanto de serlo. En ese sentido, en inscribirse dentro de unos modos de actuación muy concretos, generalizados y emanados directamente una ideología determinada. Una ideología por otro lado monolítica, radical, impermeable, antisocial, clasista, corsaria y anticuada (las ideas anglosajonas y "liberales" sobre el copyright proceden de una legislación impuesta en Inglaterra, ojo: por los editores para optimizar sus beneficios mediante la imposición de prácticas monopolistas alejadas del libre mercado que por otro lado preconizan en aquellos sectores que a ellos les conviene sus mismos impulsores, allá por 1707) que ya ha demostrado su anquilosamiento, su inviabilidad como fórmula de prosperidad social (favorece siempre el enriquecimiento de unos pocos, siempre los mismos, a costa de empobrecer a la mayoría), puede definirse a la SGAE como un síntoma. Una consecuencia purulenta y pestífera de los tiempos que corren y ejemplo señero de los rumbos por los que nos está arrastrando, sin distinción de siglas, un poder político manejado desde la sombra por la oligarquía que a través de la legislación, la propaganda y la represión (utilizando los medios públicos para la defensa de unos intereses privados incompatibles con el bien general y al servicio de un totalitarismo no menos férreo y excluyente que el fascismo) impone no solo su ideología sino también un cierto modo de hacer las cosas en absoluto democrático, siempre oscurantista y poco limpio, destinado a instrumentalizar y parasitar el estado (que es un patrimonio común destinado al bien común) para vaciarlo de contenido moral y convertirlo, como de hecho ya ha sucedido hace tiempo, en un zombi destinado a desarticular la sociedad y someterla a los dictados de esa oligarquía que maneja los hilos del golem en que han logrado convertir lo que debería ser un organismo vivo, comunitario y horizontal.

En ese sentido, la SGAE deviene, más allá del desarrollo de sus actividades dentro de una ortodoxia, moralmente dudosa y socialmente inaceptable, generalizada por la instrumentalización de la república (en cuanto res pública) a manos de la oligarquía, en síntoma mayúsculo de los males que nos aquejan por sí misma, por su propia naturaleza, por su calidad intrínseca y cualidad extrínseca de monstruo acerbamente neoliberal, de verdadero caballo de Troya de la ideología anglosajona del copyright de facto incompatible con un sistema político y un mundo cultural y artístico verdaderamente democráticos. Conviene, por tanto, que dediquemos algo de tiempo a reflexionar sobre la SGAE en sí misma, más allá de sus numerosos escándalos puntuales, y su significado ideológico, social, político y cultural. También sobre el futuro y si verdaderamente deseamos un ámbito cultural y artístico como el defendido por esta organización sectaria y fieramente militante del ultracapitalismo neoliberal.

La clave de todo el andamiaje ideológico y, subsidiariamente corrupto, de la SGAE radica en su sistema electoral que, al hacerse notorias las recientes elecciones dentro de la organización, ha quedado plenamente expuesto a la opinión pública destapando (aunque en la práctica nunca hubiera sido secreto) un mecanismo elitista, escasamente democrático, y tácitamente inmovilista surgido de una concepción viciada por la industria del mundo de la música. En una asociación de autores ( y editores y ya la concatenación de ambos colectivos representa un sesgo ideológico de gran importancia y un mimetismo con la ideología liberal anglosajona emanada de la lucha por el monopolio de los libreros ingleses del XVII que ha heredado, desde el susodicho decreto de la reina Ana de Inglaterra, toda la jurisprudencia liberal anglosajona imponiéndose desde el dominio imperialista más de los Estados Unidos que de Inglaterra al resto del mundo después de la Segunda Guerra Mundial que en modo alguno puede considerarse saludable. En modo alguno los intereses de autores y editores son coincidentes y, mezclándolos, solo se favorece los de los segundos lo cual ya representa en sí misma una toma de posición ideológica bien definida y mercantilizada de la concepción de los derechos de autor) compuesta por varias decenas de miles de socios resulta que solo unos pocos, un porcentaje minúsculo, tiene derecho al voto y aun este escindido en categorías dependiendo del nivel de ingresos del interesado de modo que existen votantes con cinco veces más representatividad que otros dentro de un esquema clasista y mercantilista con decenas de miles de excluidos donde, clara y culpablemente, se desprecia la creación premiando los beneficios. No importa la calidad de lo creado sino los ingresos generados y ello representa, a todas luces, una perversión de la cultura y del arte que conduce directamente al encumbramiento de lo mediocre y ramplón sobre la variedad, profundidad y calidad de la creación.

No es nada que deba extrañarnos, esa mentalidad es la propia del capitalismo liberal anglosajón. Tratan de convencernos de que ese liberalismo partitocrático es la más perfecta forma de democracia pero, como ya se ha explicado muchas veces en estas mismas páginas, ni siquiera es realmente democrático en su fondo ideológico que siempre defendió, hasta que las revoluciones obreras lo hicieron insostenible, el voto censitario. Dentro de la ideología liberal solo los ricos tienen derecho a la participación electoral ( y aun cuando hace tiempo que se eliminó el voto censitario, siempre se ha procurado de modo más o menos subrepticio apartar a los menos acaudalados del voto o, al menos, minimizar el peso de sus votos en el cómputo total de las elecciones y, en última instancia, domesticarlo mediante fórmulas electorales más o menos populistas y demagógicas de supuesta "izquierda" que luego siempre gobernaba con presupuestos derechistas), esa es la verdadera naturaleza de la "democracia" liberal. En el mundo real, enfrentada a la clase obrera y con el eficaz contrapeso de la Unión Soviética durante la mayor parte del siglo XX, las partitocracias capitalistas tuvieron que transigir, fingir y avanzar hacia el sufragio universal. En cambio la SGAE, como entidad privada dominada por la industria y apartada del escrutinio público, pudo mantener a lo largo de las décadas la misma ideología clasista, censitaria y de librero avariento que actualmente podemos todavía  constatar en ella.

 Sería bonito decir que la ideología de la SGAE y su consiguiente sistema electoral son un anacronismo, pero no podemos: son la esencia ideológica del régimen liberal capitalista en el que vivimos y el esquema último hacia donde se dirigen los estados dominados por dicha ideología ahora que no existe el contrapeso de la Unión Soviética y la lucha de clases ha sido convenientemente desprestigiada, incluso entre los obreros, por la maquinaria propagandística de la oligarquía. En ese sentido, y como venimos diciendo, la SGAE es un preocupante síntoma a la par que un nítido referente de la verdadera calidad democrática de nuestro régimen y de quienes lo dirigen. Una muestra clarísima de que, librados de la presión social, los magnates van a devolvernos rápidamente a condiciones políticas y sociales propias del siglo XVII. Porque el liberalismo es una ideología anquilosada y arcaizante que no ha evolucionado ni está dispuesta a hacerlo. Nada hay menos autocrítico y más impermeable al cambio que el liberalismo complacido de la oligarquía.

Ahora bien, la SGAE es también un perfecto ejemplo de a lo que conduce un régimen como el descrito: al control de unos pocos sobre la mayoría, a la opacidad, el amiguismo y, consecuentemente, a la corrupción. Lo sucedido en la cúpula de la SGAE no es una casualidad, es una consecuencia lógica de la ideología que subyace en dicho organismo y de su modo de organización y un aviso muy serio de a donde nos conducirá la imposición de dicha ideología y manera de hacer las cosas en la política. En ese sentido el escándalo generado en Londres por News of the World, periódico propiedad del ultraliberal Rupert Murdoch (a cuyo sueldo se encuentran algunos de los principales jerifaltes defensores de tan nefanda cuanto nefasta ideología tales como el señor Aznar que, insisto, algún día deberá dar al pueblo cumplidas explicaciones de su sucia conducta) no es tampoco una casualidad sino una consecuencia natural de la aplicación estricta y ortodoxa del liberalismo capitalista a la realidad social. Muestra inequívoca de que el pueblo, para su salud democrática, debe librarse de dicha ideología, de los regímenes actuales que se sustentan en ella y de toda la clase política y económica que se beneficia de los mismos. Hay que acabar ya con el control de la sociedad por una minoría oligárquica, con la manipulación del voto y con la corrupción, tiranía y empobrecimiento generalizado que  ello conlleva. Ese modo de hacer las cosas debe terminar para que se abra una nueva era verdaderamente democrática y de progreso.

Sin embargo no es en el aspecto político general en el que quiero fijarme para acabar este artículo. Ya hemos dicho que la SGAE es un síntoma clarísimo de lo que representa y a donde conduce la ideología del liberalismo capitalista y la necesidad existente de frenar dichos procesos inaugurando realidades nuevas pero es preciso fijarse también en el aspecto puramente cultural de estos fenómenos y el modo en que están afectando no solo al mundo musical sino a toda la cultura en general, porque también en ese ámbito debemos proceder a una democratización y regeneración urgentes que limpien el viciado aire de antaño permitiéndonos avanzar hacia un futuro mejor.

En definitiva lo que representa la SGAE es el predominio de las grandes compañías sobre los autores, los ejecutantes y las pequeñas compañías y eso, una vez más, constituye también un síntoma significativo y en este caso doble. Por un lado escenifica con claridad la tendencia del sistema liberal capitalista que sufrimos a perjudicar a los obreros y los pequeños y medianos empresarios favoreciendo indebidamente el auge de las grandes empresas de tal manera que la riqueza real generada por el trabajo y la producción es barrida por la especulación. Por otro el mundo de la música antecedió a una tendencia generalizada a la concentración en grandes empresas que se ha dado después en los restantes campos culturales desde la literatura a la prensa. Y esa concentración traducida a la postre en oligopolios que controlaban a su antojo el mercado ha tenido, no podía ser de otro modo, un efecto empobrecedor del panorama cultural y artístico a la par que peligrosamente totalitario en cuanto sumisión total a la ortodoxia ideológica de la oligarquía dominante. El resultado más inmediato fue la pérdida de calidad. Del mismo modo que la concentración de medios de comunicación privados acabó generando la telebasura y la prensa amarillista (con excesos como el ya citado de News Of The World) la concentración de medios editoriales en los distintos campos ha traido consigo la aparición y promoción de un arte-basura, una música-basura y una literatura-basura a la par que la desaparición de la calidad, la variedad, la seriedad, la profundidad y la independencia ideológica.

Percibir el arte en sus distintas ramas como una simple mercancía de la que obtener beneficios, equiparar los derechos de autor con los derechos industriales y tratar de gestionarlos como tales, incluyendo los trucos propios del valor añadido de marca, tal y como impone el modelo de copyright anglosajón, tiene única y exclusivamente un efecto empobrecedor que la cultura y el arte no pueden soportar. Escribía ya hace año y medio que la escuela anglosajona del copyright conduce indefectiblemente a la decadencia cultural (que, por otra parte, es la consecuencia natural del capitalismo liberal, a la postre un retorno a la barbarie y un retroceso moral de la conciencia humana a épocas previas en muchos casos al Renacimiento) por ese motivo es insostenible como sistema económico y cultural y debe ser sustituido a la mayor brevedad.

Desgraciadamente durante demasiado tiempo las limitaciones tecnológicas favorecieron el predominio y concentración oligopólica de las grandes empresas intermediarias (entre las que se incluyen las grandes compañías musicales, las grandes editoriales, las grandes galerías de arte y también los medios de difusión, las grandes productoras cinematográficas y las nefastas figuras, absolutamente prescindibles, de los agentes intermediarios cuyo predominio en los circuitos culturales debe ser cercenado de raíz) ahora, afortunadamente, las nuevas tecnologías abaratan costes, permiten nuevas formas de producción y difusión y exigen un cambio de paradigma. Lógicamente, y una vez más la SGAE es un ejemplo señero, las grandes empresas que se lucraban del oligopolio existente, demonizan los cambios y tratan de evitarlos a toda costa con ayuda de los gobiernos (en el liberal capitalismo los gobiernos están siempre al servicio de las grandes empresas y en contra de los intereses del pueblo) pero esa es una batalla que debemos ganar para la renovación cultural y artística y, en definitiva, para el relanzamiento de una nueva edad dorada de las artes que, desde la libertad y el directo contacto con el público, dejarán de ser bazofia comercial para abrir un enorme abanico de libertad, apertura conceptual y variedad que vendrá a borrar el gris predominio de los economistas y de la ideología anglosajona del copyright sobre el mundo artístico inaugurando una época nueva.

En definitiva la SGAE es un síntoma de la decadencia del liberal capitalismo como ideología social, política y artística. Del retroceso y empobrecimiento social y cultural que representa. Un símbolo de la barbarie en que nos está sumiendo y un recuerdo constante de que debemos revertir los flujos del totalitarismo dominante para ganar una nueva y verdadera democracia en todos los ámbitos: social, económico, político, cultural y artístico.

NOTA.- La fotografía es de Zoutedrop

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POBRE ARAGÓN

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Pues ya está: gracias al fanatismo irredentista del franquismo residual y del más nefasto nacionalcatolicismo militante, todavía con tanto peso en una comunidad como la nuestra, históricamente azotada por el dominio de la iglesia católica, del ejército africanista y del caciquismo más indigno y vergonzante, y a la inveterada estupidez de esos ignorantes elementos "de centro" incapaces de asumir ninguna otra postura política que no sea votar a uno de los partidos del turno cuando el otro empieza a cansarles, esa plaga protofascista y radicalmente neoliberal que es el PP ha alcanzado el poder en Aragón. Y, para colmo, sin que su triunfo haya servido para eliminar a la casta parasitaria, corrupta, provinciana, cleptocrática y tan protofascista y neoliberal como el PP, que es el  PAR, del meollo institucional aragonés.

Si estábamos mal, ahora iremos de cabeza al precipicio. No hay otra.

 Tiempo habrá de lamentar durante décadas un acontecimiento tan nocivo como la llegada de Luisa Fernanda Rudi y sus esbirros al gobierno de la Diputación General. Ahora solo cabe preguntarse qué insidiosas medidas antisociales llevarán a cabo, a cuanta gente perjudicará su mandato, cuantas personas serán arrojadas al arroyo por esta gentuza neoliberal sin pizca de sensibilidad social ni de vergüenza, hasta qué punto desmantelarán la comunidad y harán retroceder su autobierno, qué habrá sido de Aragón cuando por fin se logre desalojarlos del Pignatelli...

Y por supuesto hay otras preguntas que quiero dejar en el aire para que el tiempo mismo se encargue de contestarlas.

En primer lugar: ¿cuanto tardaremos en ver al Ebro trasvasado para enriquecer aún más a los corruptos magnates peperos del levante?...¿qué nueva estafa se sacarán de la manga los clericales jerifaltes del PP y del PAR, de nuevo compinchados, para enriquecer ilícita y exageradamente al arzobispado?...recuérdese que la última vez que hicieron chanchullos juntos acabaron comprándole un edificio inútil que hubo que rehabilitar a costa del erario público para asentar el ayuntamiento en un extremo de la ciudad en lugar de mantenerlo, como es lógico y razonable, en el centro, regalando al arzobispado ochenta millones de euros en un claro acto de prevaricación, que la vez anterior le restauraron la Seo a espensas, como no, del erario público, del dinero de todos los aragoneses, permitiendo después que el arzobispado cobre entrada para ver un edificio que debería ser considerado patrimonio público y ser utilizado para actos culturales...

En fin, que volvemos al paletismo fascista del Pilar, el cachirulo, el chufla, chufla y al baturrismo más rancio, trasnochado y despreciable con barra libre de robo y explotación para los empresarios, los curas y la CAI...

¡Estaréis contentos!

¡Pobre Aragón!

PD (a 13 de julio de 2011).- Por lo pronto esta gentuza ha empezado ya a dar la nota en el ayuntamiento de Zaragoza donde, el mes pasado, durante la ceremonia de toma de posesión tanto en la misma sala de plenos como en las adyacentes, sus invitados se dedicaron a insultar a los miembros de Izquierda Unida como, por otro lado, es su costumbre (no olvidemos que a los ciudadanos que exigen verdadera democracia en las calles nos han llamado de todo: terroristas, piojosos...) parece que a los concejales de Izquierda Unida parece que se conformaron con llamarles "comunistas y rojos de mierda"...esa es la verdadera cara del PP: el simple, llano, despreciable y ramplón franquismo enquistado.

Y, claro, han comenzado también con sus habituales marranadas. El ansia de poder de esa gentuza ha sido siempre tal que no han dudado en utilizar todas las tretas, todo el juego sucio, todas las triquiñuelas posibles para paralizar el estado y beneficiarse del descontento generado para alcanzar el gobierno. En los años de acoso a Felipe González pusieron al borde del colapso el estado, y con él el bienestar de todo el pueblo para generar el caos y poder ganar las elecciones, durante el periodo de Zapatero han paralizado todas y cada una de las instituciones en las que han tenido influencia para conseguir idéntico resultado, han trabajado siempre a favor del gran capital extranjero en parte como sicarios a sueldo del terrorismo económico del imperalismo yanqui, en parte para prolongar y ahondar la crisis lo más posible con la pertinaz intención de apoderarse del gobierno...ahora quieren utilizar el innoble filibusterismo político-judicial al que son tan aficionados pretendiendo expulsar a los concejales de IU del ayuntamiento de Zaragoza para apropiarse indebidamente de la alcaldía. Ya sabemos que esta gentuza, si pudiera, proscribiría a IU como en su momento lo hizo con otros partidos, que si estuviera en su mano volverían a sembrar las cunetas de fusilados...

De verdad: siento un asco profundo por todos y cada uno de los que han permitido que semejante plaga alcance el poder en Aragón. Y verdadera lástima por una comunidad histórica que va a ver lastrado su futuro y ninguneada su personalidad bajo los cascos de esta nueva guardia mora del nacionalcatolicismo franquista más recalcitrante y revisionista.

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13/07/2011 01:05 disidenteporaccidente Enlace permanente. Aragón No hay comentarios. Comentar.

¿POLÍTICOS O PAYASOS? (EL SENADOR Y LA PUTA)

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Estoy empezando a creer que nuestros gobernantes sí se preocupan seriamente por nosotros y, para aliviar las tensiones y fatigas generadas por la persistente crisis provocada y mantenida por esta insostenible estafa piramidal que han dado en llamar democracia y tanto dista de serlo, se han preocupado de preparar performances con artistas del humor disfrazados de políticos con sus sacras posaderas de supuestos representantes del pueblo bien acomodadas en esos panteones de la libertad que ellos llaman templos de la democracia y son poco más que prostíbulos donde malbaratar el futuro del pueblo. Y hay que reconocer que estos payasos a veces consiguen actuaciones de traca que conducen indefectiblemente a la carcajada.

Es más: reconozco que uno de ellos, haciéndose pasar por senador del PSOE (que no socialista), me ha deparado uno de esos momentos inacabables de risa floja que sin duda se reeditará a menudo en las próximas semanas. Un momento cómico que, sin embargo, y es lo triste del caso, representa muy a las claras la mentalidad de esos tipos que nos gobiernan y andan por ahí pavoneándose de su pedigrí democrático y su importancia social.

El caso es que, según he leído en la prensa, el tipo, cuyo nombre obviaré (ya es sobradamente conocido) se fue de copas y putas por esos andurriales de mal vivir que tanto frecuentan nuestros eximinos gobernantes aunque pretendan aparentar lo contrario.

 Llegado cierto momento de la noche, ya convenientemente surtido de alcohol del caro, el tipo pensó que era buen momento para solicitar los servicios de una prostituta. Hasta aquí nada fuera de lo normal. El chiste comienza ahora.

Resulta que el prócer, canario para más señas, decidió que los servicios de la señorita debían serle proporcionados gratuitamente. Intuyo que en virtud de su condición de sagrado representante del pueblo. Les debemos tanto a nuestros senadores y diputados que sin duda resulta ingrato y egoista cobrarles por hacerles un servicio, máxime de índole sexual. Pero ya se sabe que las putas, como los banqueros, nunca perdonan un pago. Y la que nos ocupa se negó en redondo a acostarse con el senador de balde.

¿Qué hizo este?...¿resignarse y pagar?...evidentemente, no. ¿Resignarse y aliviarse manualmente?...pues tampoco. Hizo algo mucho más lógico y sensato: ¡recurrir a la fuerza pública!

Es lógico, si lo pensamos. Todo un senador, un sagrado representante del pueblo, no puede comprender que una señorita de mala vida, una indocumentada perteneciente a un colectivo infraclase, sin reconocimiento social ni político alguno, al que por cierto no solo se le margina del estado (en una clara dejación de funciones sociales) sino al que se pretende perseguir en breve obedeciendo consignas del imperialismo neocon, ose negarse a acceder a sus caprichos. El egregio prócer no puede comprender que la gente que trabaja para comer se obstine en cobrar cuando realiza un trabajo. Ni lo comprende este ni tantos gestores municipales y autonómicos que han llevado empresas y familias enteras a la ruina a causa de su pertinaz morosidad (ya se que algunos se mosquearán porque los compare con una prostituta, pero la situación es la misma: se realiza un trabajo por un precio concertado y este debe abonarse en plazo y forma).

En fin que el senador borrachuzo y caradura resultó ser también lo que en mis tiempos escolares se denominaba (antes de proceder a la correspondiente tanda de collejas) un acusica. Salió del puticlub, se presentó en la comisaría más cercana y se chivó al agente que servía en la puerta.

Me lo imagino llegando con paso inseguro, el traje arrugado, la corbata aflojada, sudoroso, con olor a juerga y mala vida, y espetándole al uniformado:

-¡Señor, guardia, señor guardia! Hay ahí, en ese puticlub, una puta mala que no quiere hacérmelo gratis ¡A mí, que soy senador!...

También puedo imaginarme la cara del policía.

Sea como fuere este le informó de que no podía hacer nada. A pesar de la monarquía bananera en que han convertido España y de la befa constante hacia la constitución a la que unos y otros nos tienen acostumbrados, todavía no hemos llegado al extremo de que un policía nacional tenga que obligar a una prostituta a yacer con un representante del pueblo sin cobrar porque a este, en una noche de picos pardos, le de por ahí. Aunque si seguimos así, todo llegará.

Total, que el eximio senador, frustrado por la indiferencia del policía, no tuvo mejor idea que abofetearlo como si estuviéramos hablando de un gran duque y un cosaco en los tiempos del zar. Claro: acabó detenido.

Yo no sé vosotros, queridos lectores, pero yo me he reído bastante con esta historieta, por otro lado tan ilustrativa.

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MÁS BABAYADAS

Estos días de verano son propicios para las serpientes de verano periodísticas por el mero hecho de que los actores del teatrillo que nos ofrecen como remedo de la realidad se retiran a descansar, disminuye la vida institucional, el politiqueo y el ruido de fondo con el que tratan de distraernos de la verdadera melodía que suena en nuestro perjuicio pierde intensidad aprovechando que los que pueden marchan de vacaciones y los que no o aprovechan para trabajar a destajo las pocas semanas al año que les dejan o viven vencidos por el calor, mimados por la siesta y disipados en disfrutar lo más posible de atardeceres y madrugadas.

De modo que puesto que los muñequitos que nos mueven delante como representación de la realidad para obnuvilarnos e impedir que nos percatemos de que la realidad se mueve fuera de nuestra vista y de nuestro control, al otro lado del escenario, pero no pueden cerrar el teatro nos presentan otras realidades insulsas a modo de sonajero para niños de pecho, que no otra cosa somos. Cualquier cosita brillante y con ruido que nos pongan delante sirve para embobarnos y que nos dejemos arrobar y engañar. Es triste, pero no damos más de sí.

Por supuesto es mentira esa supuesta calma chicha, están sucediendo muchas cosas y a ritmo endiablado, la historia se ha acelerado en estos últimos tiempos y, por desgracia, me temo que empieza a ir mucho más deprisa que nosotros, cosa de la que habremos de lamentarnos no tardando mucho.

Pero en fin, hace calor, acabo de levantarme de la siesta y tampoco tengo demasiadas ganas de conflicto...por ahora...(aunque con la que está cayendo no podemos abandonar las trincheras durante mucho tiempo)...En fín, que en lugar de escribir nada útil, me he sentado ante el ordenador con ánimo apacible y risueño, prefiero compartir con mis lectores algunas de esas músicas raras que a veces escucho y que (lo confieso), además, me gustan.

 

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20/07/2011 18:17 disidenteporaccidente Enlace permanente. babayadas No hay comentarios. Comentar.

SILENCIADA MANIFESTACIÓN CONTRA LOS RECORTES SANITARIOS EN BARCELONA.

Una de las pruebas más claras de que este régimen partitocrático que padecemos está muy lejos de ser una verdadera democracia es la existencia real y manifiesta de la censura en unos medios controlados por los mismos poderes económicos que han usurpado las instituciones usándolas en defensa de los ilegítimos intereses privados de una oligarquía corrupta, insolidaria, oscurantista y antipatriótica que está desmantelando a marchas forzadas el estado, robándonos a todos los ciudadanos para agudizar su cada vez menos encubierta dictadura liberal capitalista donde solo se nos reserva el papel de siervos dóciles, ignorantes y sin derechos.

Los medios callan, y lo hacen intencionada y culpablemente (e insisto como siempre que habrá que pedir responsabilidades a sus factores llegado el momento), el sucio manejo que el gobierno central del PSOE ha llevado a cabo con la derechona catalanista de CiU y que no tardará en extenderse al resto de las comunidades españolas. Según este repugnante chanchullo antidemocrático que no es otra cosa que pura y simple prevaricación desde el punto de vista judicial y alta traición (que también deberá ser castigada con la máxima dureza) desde el político, el estado cede la propiedad de los hospitales públicos a las comunidades autónomas para que estas los privaticen, es decir: se los cedan por cuatro cuartos a sus amigos de la oligarquía para que puedan hacer negocio con el patrimonio de todos los españoles. Se trata, en definitiva, de seguir desmantelando el estado, arrebatándonos nuestros derechos para que se enriquezcan unos cuantos hijos de puta que todos conocemos y que no pueden seguir moviéndose por más tiempo en la absoluta impunidad que les permite el actual régimen. Tanto los responsables políticos de esta estafa (desde el punto de vista económico) y traición (desde el político) como los beneficiarios económicos no pueden seguir campando a sus anchas por el cortijo en que han convertido a España. La repulsa social debe seguirles y acosarles allí dónde vayan, porque España es nuestra, del pueblo, y no vamos a regalársela. Llegará el día en que toda esta caterva de cabrones alcance el destino que  merece, hasta entonces no debemos dejarles vivir tranquilos. No son gentes de bien, son mafiosos y traidores, nos han robado cuanto tienen y pretenden seguir robándonos hasta dejarnos sin nada. En estas circunstancias cualquier acto de protesta individual y colectiva, cualquier manifestación de descontento social es legítima. La higiene democrática exige que que sean perseguidos por la ira del pueblo hasta que el pueblo constituido en juez único de su destino pueda castigarles como se merecen.

De momento la ciudadanía se está manifestando pacíficamente ¿y ellos qué hacen?...lo silencian en los medios (volvemos al manto de silencio anterior al 15-M), lo reprimen con unos cuerpos policiales que vuelven a jugar el mismo indigno papel que jugaron bajo el franquismo y siguen adelante con sus chanchullos.

Hubo ayer una manifestación en Barcelona, educada y pacífica, contra los sucios manejos de nuestros polichinelas del gobierno a quienes manipulan los caciques de siempre y los medios, dominados por la censura del régimen, han hecho lo posible por silenciarla. Por eso en estas páginas queremos publicitarla, darla a conocer, poner de manifiesto el estado de cosas en que nos encontramos.

Paralelamente, en Madrid, el congreso (institución que ha perdido hace tiempo toda su legitimidad y cualquier representatividad que pudiera arrogarse) ha dado luz verde al retraso en la edad de jubilación de nuevo con la misma intención: privatizar un servicio público y convertir en ilegítimo negocio de unos pocos lo que es patrimonio de todos los ciudadanos. Y los medios, una vez más, han callado. Se han limitado a informar del hecho sin explicar su verdadera naturaleza gangsteril, de estafa perpetrada por unos gobernantes vendidos al capital y por los caciques que les manejan.

Llegados a este punto una cosa queda perfectamente clara: el régimen se ha encanallado hasta tal punto que ya no podemos permitir que continúe. Hay que conquistar el estado. La revolución es ya más que una exigencia moral: es una necesidad vital.

¡A las barricadas!...o llorad como cobardes lo que no supistéis defender como ciudadanos.

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UTOYA Y LA SUPUESTA DEMOCRACIA LIBERAL.

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Ante un suceso despreciable y cruel como la matanza de la isla de Utoya y el previo atentado en Oslo todos nos horrorizamos y nos indignamos dando por hecho que no hay nada en común entre nosotros y el monstruo capaz de cometer semejantes hechos. Y muy posiblemente es así. Siempre hubo algo que diferenció a los psicópatas de las personas normales.

Sin embargo la cosa resulta completamente distinta si nos referimos a las instituciones de la supuesta democracia liberal y sus gestores, los políticos.  

En estos días, no podía ser de otro modo, hemos asistido a todo un rosario de hípócritas condenas escandalizadas y a un juego de propaganda perversa que trata de poner distancia entre el carnicero de Utoya y las instituciones de la partitocracia liberal capitalista. El propio primer ministro noruego compereció para anteponer el sistema vigente a las actuaciones del asesino fascista cuyo nombre no estoy dispuesto a escribir.

En principio, y conmocionados por los hechos atroces y  la inconsciente identificación en un "nosotros" antagónico de la acción reprobada, todos nos hemos identificado con esa declaración. Pero no podemos quedarnos ahí, en la superficie. Es preciso profundizar, analizar los hechos para darnos cuenta del terreno que pisamos.

Nos gusta pensar, y los propagandistas del sistema hacen todo lo posible para que pensemos así, que sucesos como el de Utoya son puntuales, ajenos al sistema y opuestos a él. Pero es mentira. Por desgracia son una consecuencia lógica del mismo, patente demostración de su incapacidad como motor de modernización y democratización y prueba irrefutable de que la partitocracia liberal capitalista es cosa del pasado y debe ser arrumbada al olvido para conseguir nuevas y mejores formas de democracia que en modo alguno pueden estar manchadas por los usos, costumbres e ideologías del liberalismo protestante. No olvidemos nunca que el mundo liberal no es propiamente una democracia moderna sino la puesta en práctica de las ambiciones ideológicas y crematísticas de la más oscurantista burguesía de los siglos XVI, XVII y XVIII y que en el fondo es solo un efecto de la reforma protestante y, por lo tanto, parte inextricable del rechazo a la civilización, la libertad y el progreso que esta significó.

No debemos pasar por alto el hecho de que fue precisamente en un ambiente de partitocracia liberal donde nacieron y crecieron todos los movimientos fascistas de la historia. Que Hitler, sin ir más lejos, alcanzó el poder en las urnas. Que Mussolini se bregó en un sistema de turnismo parlamentario del que solo supuso un paréntesis de excepción entre dos periodos parlamentarios (el monárquico y el de la república democrata-cristiana) y que en los tres periodos el poder social, económico y político permaneció en manos de la misma oligarquía. Que el ideario franquista es la herencia directa del turnismo canovista que reeditó la constitución de 1978 y que se articula en el turno entre un partido de derecha (el PSOE) y otro de extrema derecha (el PP)...

En ese sentido el surgimiento de elementos perturbados como el que perpetró la matanza de Utoya y el hecho evidente del ascenso constante de partidos y políticas afines al fascismo no son una excepción dentro de la partitocracia liberal capitalista sino una consecuencia inevitable de la propia dinámica de su ideología subyacente y de los intereses de los únicos beneficiados por el sistema: las oligarquías especuladoras, explotadoras, insolidarias y antipatrióticas que asumen una careta de laxa tolerancia cuando nada amenaza sus sucios manejos y cuestionables intereses y se descubren como los radicales fascistoides que son  en cuanto las circunstancias tienden a desenmascararlos. En ese sentido los ultraderechistas, que proceden no solo de la ignorancia sino de una educación determinada ( los colegios religiosos y la influencia de sus credos en la educación general son culpables de máximo rango y cómplices orgullosos de la corrupción de la mentalidad infantil y juvenil dentro de esquemas totalitarios y antirracionales), son apenas otra cosa que tontos útiles al servicio de los intereses oligárquicos que, paradójicamente, también a ellos les perjudican.

La verdadera democracia debe caracterizarse por un posicionamiento positivo hacia la democratización de la sociedad. No puede ser neutral ni permitir el desarrollo en su seno de bolsas ideológicas refractarias a la noción democrática.

Así las cosas el primer paso para una verdadera democracia es la democratización social. La existencia de las oligarquías es incompatible con la democracia de modo que estas deben ser destruidas y la economía organizada de modo que la prosperidad sea generalizada y no asimétrica. Unos pocos no pueden acaparar la mayor parte de la riqueza en detrimento de la mayoría dentro de un esquema verdaderamente democrático. Y tampoco pueden acaparar el poder y las influencias. la democracia verdadera es esencialmente una democracia social e igualitaria. Un sistema político que no impone como prioridad esa meta ni es ni será nunca una verdadera democracia. Menos aún si estimula y permite precisamente las acciones contrarias.

En segundo lugar una verdadera democracia debe asegurarse de que la cultura y la educación sean verdaderamente democráticas y ello excluye de raíz la tolerancia con la proliferación, propaganda y presencia de sectas irracionales, totalitarias y basadas en mitos absurdos y supersticiones nocivas como son todas y cada una de las sectas semitas (cristianas, judías o musulmanas). Si nos percatamos bien, detrás de todo radical violento, de toda ley injusta o absurda, de todo retroceso social, ético, cultural y civilizatorio se encuentran siempre una o varias de estas sectas. Por lo tanto la tan cacareadas libertades de enseñanza y de religión del liberalismo capitalista deben estar sometidas, si deseamos el establecimiento de una verdadera democracia y evitar que surjan talibanes de uno u otro signo (me da lo mismo que lleven turbante y barba, uniforme color garbanzo, traje y corbata o alzacuellos), a un severo control. La democracia no puede permitir, si es verdadera, la corrupción de las mentalidades por parte de superticiones totalitarias contrarias a la democracia y el progreso humano ni el aleccionamiento de sus ciudadanos por parte de sectas destructivas que, evolutivamente, representan un síntoma de retroceso.

Los asesinatos de Utoya no hubieran existido sin la base doctrinal del cristianismo que todavía imprecta los regímenes liberales capitalistas y sin el excesivo poder de unas oligarquías determinadas a seguir explotando y robando a sus conciudadanos al precio que sea. La matanza de Utoya, nos guste o no, es el verdadero rostro de la partitocracia liberal capitalista.

Y si no nos gusta esa cara, obviamente no tenemos otro remedio que cambiarla.

A estas alturas la revolución es una obligación moral de toda persona decente.

NOTA.- La fotografía es de Kim Marius Flagstad y representa un paisaje noruego.

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LOS CANTOS DE SIRENA DE STIGLITZ

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Siempre resulta muy emocionante que un premio nobel de lo que sea se implique de algún modo en lo que uno está haciendo. Conlleva, incluso, un reconocimiento implícito de existencia. En ese sentido que el señor Stiglitz, premio nobel de economía, accediese a comparecer en el Retiro y dirigir unas palabras a los participantes del I Foro Social del 15-M está muy bien. Le da prestancia y reconocimiento internacional al movimiento entre cuyos máximos desafíos está extenderse fuera de nuestras fronteras para poder hacer viables los cambios que necesitamos.

En ese sentido hay que estar muy agradecidos a los doctorandos que acudían a su curso en El Escorial y se acercaron a él después de su charla para invitarle a participar en las reuniones del 15-M. Fue una buena jugada.

Ahora bien, no hay que olvidar en ningún momento que nadie gana el nobel si no se encuentra dentro de la ortodoxia ideológica que domina el mundo (en este caso el liberalismo capitalista) y bien asentado en los círculos de poder. Los verdaderos economistas revolucionarios, los que tienen las recetas para salir de un sistema inviable como el que padecemos y nos arrastra a la destrucción no recibirán nunca el nobel y puede que ni siquiera los encontremos en la universidad.

La economía (como la psicología, el periodismo, el derecho y demasiado a menudo la medicina y la sociología) no es propiamente una ciencia y no se estudia como tal sino como una simple técnica al servicio de la ideología dominante y, desde luego, del Poder. Por lo tanto cabe esperar muy poco de los economistas (y psicólogos, periodistas, juristas, etc...) consagrados. Su consagración social y académica es más consecuencia de su sumisión a los dictados ideológicos del totalitarismo imperante que premio a sus méritos intelectuales. Esto es algo que debemos tener muy en cuenta en un momento como el actual en el que un mundo muere y algunos pugnamos por construir otro nuevo. La ortodoxia del pasado difícilmente nos servirá para construir un futuro diferente.

Y Stiglitz, aunque aparezca con la aureola de heterodoxo y con cierto halo de malditismo generado por el excesivo radicalismo de las escuelas económicas imperantes no deja de ser un paniaguado del sistema, un adalid de la ortodoxia capitalista por mucho que parezca discrepar del feroz neoliberalismo dominante. Porque, cuidado, el keynesianismo que este individuo defiende no es una superación del capitalismo y sus errores sino un reconocimiento de los mismos y un obcecarse en mantener un sistema que sencillamente no funciona y crea pobreza pero enriquece a una minoría colocando al estado, a los estados, al servicio de dicho enriquecimiento asimétrico como entes reguladores. De hecho se trata de la mayor perversión que el liberalismo pueda engendrar: someter al estado a la ortodoxia ideológica de las oligarquías y convertirlo en el responsable de amortiguar los destrozos sociales que dicho sistema inevitablemente provoca.

El keynesianismo, tan querido por la socialdemocracia europea, lejos de resolver los problemas económicos, sociales y políticos generados por el capitalismo se limita a enmascararlos, enquistarlos y perpetuarlos con dinero público al servicio de los intereses privados castigando impositivamente a las clases medias y obreras pero permitiendo el nocivo e indebido (a la par que antidemocrático) predominio de las oligarquías.

Que el keynesianismo pueda parecer una edad dorada en comparación con los tiempos de radicalismo feroz ultraliberal que corren no significa que sea la respuesta para crear una realidad nueva. Simplemente se trata de un subterfugio para que las cosas sigan igual. Un cambiarlo todo para que nada cambie.

Por lo tanto aunque propagandísticamente la visita de Stiglitz al 15-M sea muy interesante, urge que los integrantes de este movimiento no se dejen llevar por los cantos de sirena de este famosillo paniaguado del sistema. Después de todo no debemos olvidar lo que explicaba más arriba: que nadie gana un nobel ni es jaleado por los medios de comunicación si no está dentro del sistema y a bien con el Poder. Y tampoco la razón que ha traido a este tipo a Madrid: nada menos que participar en el "comité científico" de la Fundación Ideas...en otras palabras: legitimar la campaña electoral del PSOE con medios e ideas propias del liberalismo débil de los Estados Unidos. De convencer al electorado de que el Partido Demócrata de los Estados Unidos y Barack Obama son en realidad parte de la izquierda cuando en realidad, son pura, simple y llana derecha. Menos salvaje que la que representa el Partido Republicano, eso sí.

Ahora bien la jugada no deja de poner en evidencia la exacta naturaleza del turnismo en España donde el PP se equipara a la derecha radical de los republicanos y el PSOE, que hace décadas abandonó los planteamientos socialistas, si es que alguna vez los tuvo, asume el papel (como el ineficaz Partido Democrático italiano, tan de izquierdas que hasta cuenta entre sus filas con democratacristianos o el laborismo anglosajón) de flanco amable del liberalismo asumiendo un cierto y demagógico tinte de política social para calmar la justa indignación del pueblo.

Que Rubalcaba se traiga a Stiglitz y a los fautores de la campaña electoral de Obama para planificar su programa electoral y su asalto a la Moncloa deja perfectamente al descubierto la naturaleza exacta no solo del PSOE sino también del sistema que padecemos y que debemos derribar si realmente queremos generar realidades nuevas, más modernas, eficaces y beneficiosas para todos.

Rubalcaba es el pasado, el PSOE es el pasado, exactamente igual que el PP, CiU, PNV, UPyD, IU...y todo el sistema de la partitocracia liberal. El futuro debe ser completamente diferente y no puede construirse en torno a estrellitas universitarias y mediáticas de un presente corrupto, podrido y completamente obsoleto.

Y eso incluye a Stiglitz.

Pensemos si no en lo que dijo ante el Foro Social del 15-M.

Dijo por ejemplo: "La crisis económica ha mostrado los problemas actuales del capitalismo con unos mercados sin regular. La experiencia de las tres últimas décadas demuestra que hay una necesidad de que los gobiernos jueguen un importante papel en regular los mercados."

Es decir: ni una sola crítica al problema de fondo: el capitalismo y la ideología liberal. Tan solo una añagaza keynesiana, como decíamos: un cambiarlo todo para que nada cambie y, en definitiva, sigan enriqueciéndose los mismos de siempre mientras el estado gasta el dinero público en remediar tímidamente los estragos causados por un sistema que, sencillamente, es nocivo y no funciona porque está pensado para enriquecer a unos pocos a costa de empobrecer a todos los demás. ¿Es esa la política social y económica que deseamos?...pues si es así nos sobraban alforjas para el viaje.

Criticó también al FMI por presionar a los estados pequeños pero ni siquiera vigilar a los Estados Unidos. ¿Es esto revolucionario?¿Cambia algo el sistema actual?¿Cambiaría en caso de que el FMI vigilase de cerca y presionase de verdad a los Estados Unidos?...no. Porque el problema no es como funciona el sistema sino el sistema mismo. EL FMI y el Banco Mundial, así como la OMC, surgen de una ideología totalitaria muy concreta y de unos intereses muy precisos en un momento crucial: 1944, cuando los Estados Unidos podían imponer el predominio de su oligarquía sobre el resto del mundo. Mientras los efectos del tratado de Bretton Woods permanezcan y sigan existiendo sus instituciones, las cosas seguirán igual. Si queremos un cambio hemos de cambiar la ideología de fondo y desacatar hasta que las podamos destruir a las tiránicas instituciones establecidas por el imperialismo yanqui y la oligarquía que lo dirige. Stiglitz no vino a decir nada de eso sino a convencernos de que las cosas están bien como están y que solo deben atenuarse unos pequeños matices. Sabemos que eso es mentira. Por lo tanto no debemos dejarnos llevar por los cantos de sirena de este paniguado del sistema.

Podría seguir desgranando y analizando las manifestaciones de esta lumbrera económica estadounidense, pero no quiero alargar demasiado este artículo. Basta con lo dicho.

NOTA.- La fotografía es de Matth Van Mayrit y está tomada en Sol.

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