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LA VALIOSA LECCIÓN DE LAS CARGAS POLICIALES EN MADRID.

Me consta que la mayoría de vosotros estáis escandalizados con los sucesos de las últimas horas. Del hecho de que los últimos acampados en Sol hayan sido desalojados por la policía para dejar espacio franco a la bochornosa carnavalada del integrismo nacional católico que se avecina. Carnavalada por otro lado muy significativa tanto de la corrupción intrínseca y constituyente de la oligarquía franquista que la sustenta (ya se vio el modo en que se utilizó la anterior visita del jefe de la secta católica en Valencia para robar a manos llenas) cuanto del modo en que esa oligarquía "los de siempre" siguen moviendo los hilos del poder político y económico en España y parasitando el estado en beneficio propio. Piénsese, sin ir más lejos, que la mayor parte de las empresas que van a financiar dicha carnavalada clerical fueron privatizadas por el señor Aznar (en un acto de prevaricación y de traición al pueblo que algún día debera pagar) que después de sanearlas con dinero público se las regaló a sus amigos de dicha oligarquía para que ellos especularan a su gusto con un patrimonio que era de todos los españoles y fue vilmente robado. Ahora ese patrimonio común tan despreciablemente expoliado sirve, entre otras cosas, para financiar la visita del jefe de una repugnante secta destructiva a la capital de un país cuyo avance se ve lastrado en gran medida tanto por la excesiva influencia de dicha secta como por la oligarquía que la sustenta y que obra en contra de los intereses del pueblo.

Me consta que seguís horrorizados por la inconcebible toma de Sol por la policía y por la ignominiosa y salvaje carga de los antidisturbios frente al ministerio del interior. Carga en la que han sido apaleados ancianos y en la que, al parecer, no tengo confirmación, eso que llaman cuerpos de seguridad del estado y están demostrando ser simples mercenarios a sueldo del régimen, sin ninguna conciencia social ni política ni ninguna vergüenza, han llegado a utilizar armas y gases escasamente legales.

Yo, en cambio, quizá porque la distancia me proporciona una cierta serenidad, estoy contento. Lo que hemos visto en esta madrugada del 5 de agosto de 2011 en Madrid sobre ser una salvajada, una acción puramente represiva y caracterizada por la violencia gratuita de los cuerpos policiales convertidos en garantes no de los derechos de los ciudadanos sino de los intereses del régimen corrupto que padecemos y debemos derribar, es, en el fondo, una simple prueba de debilidad del Cuerpo Nacional de Policía y una valiosa lección de cara al otoño caliente que se aproxima (e incluso a la próxima y tensa legislatura).

Para empezar hay que explicar que la carga, a todas luces, estaba perfectamente premeditada. Ahora los portavoces de la policía y del ministerio del interior buscarán todo tipo de excusas para justificar su injustificable salvajismo propio del entorno en que nos desenvolvemos (una democracia ficticia que esconde una dictadura real) pero estarán mintiendo. A la hora en la que escribo, cerca de las dos y media de la madrugada, he oído ya que hablan de que atacaron porque la gente se había subido a las verjas del ministerio, porque alguien le robó el tricornio a un guadia civil, porque se puso un cartel en las verjas...todo mentiras, la realidad es muy diferente y las pruebas lo demuestran.

El hecho es que la policía llevaba ya dos o tres días deteniendo a gente, pero no a cualquiera: si no a aquellos que ejercían de reporteros. Que estaba confiscando cámaras de todo tipo y borrando tarjetas de memoria, impidiendo a la prensa realizar su trabajo informativo (esto es, queridos amigos: ejerciendo ilegítimamente la censura como en las peores dictaduras) y todo ello con una sola intención. La única tácticamente entendible: librarse de testigos incómodos para el sangriento escarmiento que planeaban.

Luego, según me informan, la decisión de marchar sobre el ministerio del interior no ha sido tomada en asamblea ni sometida a discusión sino condicionada a golpe de megáfono y demagogia barata por tres individuos que han negado toda posibilidad de reflexión y discusión apelotonando gente para conducirla a donde ya estaban esperando los antidisturbios para armarla. ¿Ante qué nos encontramos?...evidentemente ante el clásico agente provocador, el infiltrado encargado de generar violencia para justificar la represión. Lo que ha sucedido esta noche en Madrid tiene todos los visos de ser una encerrona preparada por la propia policía para justificar una agresión que ya tenía planificada.

Ahora, la pregunta es el por qué de semejante acción ilegal, violenta, salvaje y propia de la más asquerosa república bananera. Y es ahí donde comienzan las buenas noticias y llega la valiosa lección que debemos tener en cuenta para el futuro.

Esa jugada ciegamente agresiva de la policía es en el fondo una muestra de debilidad.

El número de agentes es limitado, lo será siempre por mucho que aumenten la plantilla de estos cuerpos de represión (cosa que sin duda harán en breve) y por lo tanto su capacidad de acción limitada. Con la toma de Sol y la dispersión de los manifestantes por todo el centro de Madrid la policía estaba desbordada, sus miembros estaban acometiendo turnos larguísimos y su resistencia y moral estaba empezando a flaquear. No podían seguir aguantando mucho más sin empezar a tener bajas y asistir a una desbandada de sus fuerzas. Por eso han intentado acabar las movilizaciones mediante la brutalidad. Si siembran el terror entre los manifestantes (lo cual, ojo, es terrorismo de estado) piensan que las movilizaciones acabarán y ellos podrán salir del paso con cierta dignidad.

Ignoro si su bestial estrategia tendrá éxito o no en esta ocasión. Pero la lección hay que aprenderla. Una movilización pacífica constante extendida por todo el centro de las ciudades en varias ciudades del estado (cuantas más mejor) durante varios días consecutivos puede poner a la policía, y por lo tanto al régimen corrupto que la maneja, contra las cuerdas.

Naturalmente cuanto más desesperada sea la situación de la policía mayor violencia empleará (y ahí veremos la verdadera cara de este cuerpo, hasta donde es capaz de llegar contra los ciudadanos para defender al régimen corrupto) y, con el tiempo, desbordada la policía, el estado deberá recurrir a nuevas fuerzas. ¿A los militantes del PP como quieren algunos de sus dirigentes pretendiendo rememorar el bandolerismo falangista de los años treinta?¿al ejército?...en cualquiera de los dos casos entraremos en una nueva fase del conflicto que acercará más al régimen a su final.

Llegado el caso tendrán solo dos opciones: o ceder al cambio o lanzarse al camino de la dictadura. En ambos casos habremos ganado.

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INSTANTÁNEAS DEL NUEVO ORDEN MUNDIAL. 2

INGLATERRA.- Arde Londres por los cuatro costados en medio del vandalismo y los saqueos y las autoridades inglesas, ayunas de otros horizontes políticos, sociales e intelectuales que los dogmáticamente establecidos por el totalitarismo neoliberal que profesan y que a estas alturas ya no cabe duda de que se trata de un sectarismo irracional ciego y sordo a cualquier contacto con la realidad, la vergüenza y la sesatez, solo atinan a responder con la amenaza y la represión y a preguntarse, en cierta medida estúpidamente, pero sobre todo con inmensa hipocresía, de donde han salido esos vándalos juveniles que han puesto patas arriba el idílico decorado de sus depredaciones especulativas y de sus abusos explotadores.

Voluntariamente cegados por la falsa propaganda según la cual el capitalismo crea riqueza y los mercados lo arreglan todo. Tan acostumbrados desde los años veinte y treinta a repetir esa mentira (que han acabado creyendo) y que se complementa con otra no menos evidente cual es que la responsabilidad y solidaridad social generan pobreza, no quieren ver la raíz de lo que les está sucediendo y que no es nuevo. En realidad se trata de la reedición de fenómenos ya vistos en el pasado, concretamente en los primeros años ochenta cuando las políticas salvajemente neoliberales de Margaret Tatcher empezaron a dejarse sentir de verdad sobre las clases marginales inglesas llevando a la desesperación a millores de personas abandonadas a su suerte, convertidas en simples despojos pisoteados por las botas de hierro del fascismo represivo que caracteriza a los estados de la partitocracia capitalista y víctima de los abusos y el cinismo del sistema, que solo tiene rostro humano para los acaudalados y favorecidos por la fortuna pero se comporta como un monstruo cruel, sanguinario y con instintos sádicamente psicopáticos contra los más o menos perjudicados y excluidos cuyo número crece a medida que la riqueza y el poder se van concentrando cada vez en menos manos. 

Los estados liberal capitalistas están demasiado acostumbrados a fomentar y habitar en los prejuicios de una clase media burguesa por lo demás cada vez más proletarizada a pesar de su estúpida y culpable sumisión a los intereses de las oligarquías occidentales durante décadas. En esa tergiversada interpretación de la realidad un pobre, un excluido, es siempre un sospechoso, alguien de quien huir si te lo encuentras en un callejón poco transitado y de quien aprovecharse si la necesidad que padece le pone en tus manos. Y mucho más, no vamos a ocultarlo, si el color de su piel o su origen étnico no es el adecuado. Para los beneficiados por el sistema, para los cada vez menos que están en la cima de la pirámide, los que se encuentran en la base son sospechosos habituales, gente a la que despreciar, menos que eso: gentuza. Y en eso han convertido a millones de seres humanos a los que han despojado de su dignidad, de su futuro, de sus sueños, a los que han condenado a la barbarie y el hacinamiento, a vivir una suerte de apartheid no escrito pero que funciona de hecho cada día, cada minuto, en cada calle, cada vez que van a buscar trabajo o se mueven por el centro de las ciudades.

¿Cual es el origen de los disturbios de Londres y otras ciudades inglesas?...No es difícil averiguarlo: casi cuarenta años de neoliberalismo salvaje. De servicios sociales privatizados, de falta de compromiso educativo público, de capitalismo puro y duro. Lo decíamos ya al tratar sobre la matanza de Utoya. Aquello era la verdadera cara del capitalismo, de los regímenes partitocráticos liberales. Pues bien, esto también. Nada de esto hubiera sucedido con políticas sociales adecuadas, con el impedimento de la especulación, la explotación y la concentración de la riqueza y el poder en unas pocas manos, con unos servicios públicos cumpliendo decididamente con su labor...es una prueba más de que el neoliberalismo, de que el capitalismo partitocrático, sencillamente no funciona. Es un error. Un totalitarismo dogmático completamente incompatible con el progreso social y moral de los pueblos. Un sectarismo bárbaro que debemos derribar porque no ofrece respuestas útiles a los problemas que padecemos y que él mismo ha generado.

CHILE.- Hay un cierto patrioterismo en los países hispanoamericanos que a sus propios habitantes les convendría ir revisando. Esas gloriosas gestas de los Libertadores contra el opresivo dominio español, esa retórica triunfalista y dogmática no hace otra cosa que esconder realidades históricas escasamente positivas que todavía pesan sobre los pueblos de la América hispana condicionando negativamente el desarrollo de sus pueblos. Lo cierto es que las guerras de independencia en los antiguos virreinatos españoles no fueron otra cosa que revoluciones de ideología liberal destinadas a la conquista del poder por las oligarquías locales. Sirvieron para poco más que para erigir dichas oligarquías en el centro del poder político y económico, imponer el desarrollo, siempre nocivo, de los modos y maneras de la ideología liberal capitalista y cambiar del dominio español por la tutela del imperialismo inglés primero y estadounidense después. Imperialismos que permitían el enriquecimiento desmedido de esas oligarquías locales al tiempo que se ahondaban las diferencias sociales y se condenaba a la mayoría de la población a un ostracismo perpetuo que en muchos casos todavía padece.

Más tarde, en el siglo XX, siempre que esas oligarquías y sus patrones colonialistas de Wanshington, vieron peligrar sus indebidos privilegios, actuaron del mismo modo, del único que sabe el capitalismo liberal partitocrático: con la violencia y la represión.

Fue así, por la violencia y la barbarie, como los países de la América hispana, que podrían haber llegado a ser potencias económicas y políticas de primer orden en caso de haberse desarrollado equilibradamente y con el imperativo de la verdadera democracia y la justicia social, acabaron abismadas en el dominio colonial anglosajón y sangradas por unas medidas, las del neoliberalismo, que saquearon los estados y sumieron en la miseria a millones de ciudadanos desposeidos de todo, incluso de sus derechos más irrenunciables, a manos de sangrientas dictaduras militares destinadas a proteger los intereses de esas oligarquías inoperantes, parasitarias, atrasadas y vendepatrias que tomaron el poder con las gloriosas gestas de los Libertadores que pertenecían a esas mismas clases oligarquías, buscaban ese predominio tiránico (no otra cosa fueron las independencias americanas) y cuyas figuras deben ser redimensionadas si es que el continente pretende efectivamente avanzar hacia el progreso social, económico y político.

Chile no fue una excepción a ese proceso. Todo lo contrario, sufrió la traición y la crueldad de su oligarquía, vendida a los intereses estadounidenses para preservar los indebidos privilegios conseguidos con su revuelta contra España y seguir manteniendo a su pueblo en la sujección y la miseria. No otra cosa significó el golpe de 1973 y la sanguinaria y bárbara dictadura posterior del general Pinochet adherido, no lo olvidemos ni por un momento, desde el principio a la genocida Operación Cóndor de captura, tortura y exterminio de ciudadanos honrados, partidarios de la igualdad, la libertad, la verdadera independencia del país y la justicia social, que implementó la CIA.

La consecuencia inmediata de semejante desafuero fue sumir la economía del país en la más feroz lógica del dogmatismo totalitario neoliberal. Y a día de hoy los ciudadanos chilenos siguen pagando los inmensos errores y terribles consecuencias de tamaña y estúpida ignonimia.

No puede extrañarnos por tanto ver a cientos de miles de estudiantes protestando en las calles contra un sistema educativo, el mismo que el Plan Bolonia pretende imponer en Europa, modelado por el dogmatismo neoliberal y que muestra todas las limitaciones, errores e injusticias que esta doctrina inviable y absurda carga sobre los ciudadanos cuando los políticos vendidos al capital insisten en aplicarla para enriquecer a los que ya son ricos a costa de la mayoría de la población y de vacíar de significado al estado dejando convertido en una simple herramienta de estafa y represión al pueblo (que es exactamente lo que está sucediendo estos días en Europa).

ESTADOS UNIDOS.- El evangelismo es una enfermedad mental, una forma de lavado de cerebro que abisma a sus víctimas en el fanatismo más exacerbado aislándolas de la realidad y llevándolas, allí donde son mayoría o pueden hacerse influyentes, a imponer sus apriorismos y prejuicios sobre la sociedad mediante la fuerza y la represión. Es la rama más radical y despreciable del ya de por sí radical y despreciable calvinismo y, como tal, un eructo medieval de la atrasada burguesía centroeuropea que ha llegado hasta nuestros días a través del provinciano fanatismo de los Estados Unidos. Es una de las bases ideológicas del capitalismo liberal que, como el propio sectarismo evangélico, funciona imponiendo sus apriorismos, y los intereses de sus dirigentes, sobre la realidad al precio que sea. Generalmente mediante la violencia, la represión y la propaganda mendaz convirtiendo al estado en instrumento inquisitorial al servicio de la ideología religiosa y política de estos enfermos radicales que son poco más que células cancerígenas en el tejido de una humanidad enferma que solo recuperará la salud librándose de los nódulos que generan la enfermedad.

La Revolución Conservadora que arrancó en Estados Unidos en 1977 y que ha impuesto desde entonces sus viciados puntos de vista, su nociva y absurda forma de hacer las cosas sobre el mundo, fue, básicamente, una revuelta evangélica que está alcanzando su paroxismo con el Tea Party.

Los miembros de esa corriente ultraderechista norteamericana son tan fundamentalistas, están tan cegados por su autosuficiencia dogmática, tan alejados de la sensatez, la razón y la realidad que amenazan con destruir el propio imperio que pretenden defender. Se ha demostrado hace unas semanas con su actuación en relación con la amenaza de suspensión de pagos de Wahington. Sí, ciertamente el Tea Party es tanto una gran esperanza para el mundo como un ejemplo inmejorable de la enfermedad sectaria que lo atenaza y que debemos atajar a la mayor brevedad para no vernos arrastrados por el hundimiento de un sistema sencillamente estúpido e inviable.

Tenemos que generar realidades nuevas partiendo de la realidad objetiva y mediante la razón. Cualquier político que, como ahora sucede, se limite a seguir la corriente de los acontecimientos impuestos desde la central del imperio es simplemente un imbécil, un incompetente y un traidor. Como resulta obvio que no hacen otra cosa, es evidente que las nuevas realidades deben llegar desde fuera del sistema. La revolución ya no solo es un imperativo moral, es una necesidad perentoria de la humanidad.

ESPAÑA.- Y, mientras tanto, aquí los problemas generados por el sempiterno nacionalcatolicismo, por el enquistado franquismo sociológico, se mezclan con los importados a causa de la sumisión de esa oligarquía filofascista al imperialismo anglosajón y su imposición de unos modos de hacer que no son otra cosa que un golpe de estado encubierto para imponer la estafa y el robo en beneficio de los muy ricos a costa del bien común de la ciudadanía.

Estamos asistiendo al modo en que esos cabrones que presumen de sacrosantos representantes del pueblo y no son otra cosa que prevaricadores y traidores, blindan su ya de por sí blindada posición institucional con reformas electorales que tan solo pretenden impedir la participación en las elecciones de nuevos partidos o de partidos actualmente sin representación parlamentaria para asegurarse así la integridad del pastel electoral. El régimen de 1978 dista mucho de ser una democracia, es tan solo una partitocracia turnista con todos los vicios y desviaciones de su modelo directo, la establecida por Cánovas del Castillo en 1876, y ya ni siquiera se molestan en ocultarlo.

Eso sí, cuando el pueblo les exige explicaciones y acude a las puertas de los edificios que albergan instituciones que son del pueblo, no de los partidos ni de los diputados, saltan enseguida a la palestra gritando que son, y cito textualmente, lugares sagrados que albergan la soberanía nacional de la que ellos, y cito de nuevo, son sagrados representantes. Hace apenas un mes a toda esa panda de desvergonzados con corbata a sueldo del gran capital que manejan nuestros asuntos en detrimento nuestro se les llenaba la boca en las radios y las televisiones con esas expresiones grandilocuentes cuando el pueblo apenas hizo ademán de acampar ante las puertas del parlamento nacional para exigir algo que, en democracia, cae por su propio peso y que no sucede en nuestro país desde hace al menos treinta años: que el parlamento y los gobiernos se dediquen a resolver los problemas del pueblo y no a favorecer intereses privados y, a menudo, extranjeros. O cuando en Barcelona, en medio de unas sesiones ignominiosas e indecentes constitutivas de alta traición al pueblo (y que algún día los responsables de las medidas tomadas deberán pagar con la máxima dureza) unos ciudadanos justamente indignados expresaron con más energía esa verdad irrenunciable que no me cansaré de repetir: la soberanía reside en el pueblo y cuando las instituciones y gobiernos dejan de representar y cubrir los intereses de este para venderse a la prevaricación, el cohecho y la traición prostituyéndose con poderes económicos ajenos al pueblo, dichas instituciones y gobiernos pierden su legitimidad, devienen tiránicos y deben ser derribados por que, de facto, la soberanía regresa al pueblo y se abre un periodo constituyente.

A esos prevaricadores, a esos traidores al pueblo se les llenaba la boca,decía, con su supuesta sacralidad democrática y pidiendo mano dura contra unos "sediciosos" que solamente trataban de conseguir el restablecimiento de la democracia y la decencia en una institución prostituida por sus integrantes.

Hoy ya estamos viendo las primeras consecuencias de aquellas reuniones sacrosantas de traidores y corruptos: los servicios sanitarios catalanes diezmados, a pique de ser privatizados y entregados a empresas amigas de los mismos que han desprotegido al pueblo para beneficiar a los especuladores de siempre. Las ayudas retiradas, la educación pública restringida al máximo...y todo un programa de contratación de antidisturbios y medios de represión para acallar con el peso de leyes injustas y de violencia policial la justa indignación del pueblo. Esa es la sacrosanta política "democrática" de esos hijos de puta que han asaltado el poder para robar al pueblo y enriquecerse a costa de todos. Esa es su democracia. Luego se extrañarán si la próxima vez en lugar de protestar en la calle el pueblo asalta los prostíbulos que llaman parlamentos, los ocupan y a ellos les dan su merecido en un acto de democracia directa y participativa algo expeditivo.

Y lo peor es que Cataluña es solo el primer paso. La oligarquía está dando un golpe de estado encubierto bajo la capa de las instituciones y las elecciones amañadas y utiliza para ello, lleva años haciéndolo, a los políticos que no sirven al pueblo sino a sus amos. Tarde o temprano habrá que restituir el orden y el primer paso es dejar de obedecer y de creer. No nos representan porque han elegido no hacerlo, porque se han vendido al mejor postor, porque son traidores. Su retórica propagandística ha dejado de tener valor. Y si no nos representan, si nos han traicionado, tampoco pueden mandarnos, sus leyes tampoco tienen valor. A partir de ahora valen lo que valgan sus medios represivos. El régimen está llegando a un callejón sin salida. Podrán sostenerse a flote mediante la represión, como tantas otras veces, pero ningún régimen sobrevive arrinconado, aislado de la sociedad que lo sustenta.

Y mientras tanto en Madrid estamos asistiendo a una carnavalada indigna, vergonzante en la que se está pagando con dinero público y mediante la financiación de empresas públicas indebida (y delictivamente) privatizadas durante el gobierno de Aznar un acto megalómano de propaganda sectaria de la minoría más radical y poderosa del catolicismo. Ese pequeño grupúsculo fascista que domina no solo la iglesia española y mundial sino que es la naturaleza misma de la oligarquía corrupta que nos expolia. Un acto propagandístico dirigido directamente contra la parte sana del pueblo español, la misma que se dedicaron a masacrar en su golpe de 1936. Y todo ello con la proteccíón y el apoyo de las instituciones públicas dedicadas impenitentemente a sofocar y reprimir cualquier muestra de disidencia frente al predominio de semejante y nocivo grupo sectario.

Así vivimos. Así nos arrastramos en el fango canovista de un régimen corrupto.

Luego, si el pueblo se lanza a quemar los parlamentos, los ayuntamientos, las casas de los políticos, de los poderosos y las iglesias se mesarán de los cabellos y llamarán al ejército para que imponga de nuevo la paz de las sepulturas. Son como fueron, no han cambiado.

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EL SÍNTOMA CÁMERON.

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La noticia, que tiene su componente morboso, está en todos los noticieros audiovisuales y todos los medios de prensa escrita: el primer ministro inglés, acorralado por los disturbios sufridos por el país en los últimos días ha fichado, con el consiguiente enfado de Scotland Yard, a un supersheriff norteamericano para poner orden en los barrios marginales y ahogar en sangre si fuera necesario cualquier atisbo de revuelta social.

La policía inglesa, ofendida por el nuevo fichaje, ha puesto de manifiesto su plena capacidad para la represión y se ha quejado de la falta de medios. Incluso se ha sacado de la manga todo un arsenal de argumentos para rebatir los éxitos del supersheriff...

Todo ello muy espectacular , controvertido y, como he dicho, lleno de morbo. Pero poco interesante.

En este caso, como en todos, y como vengo explicando desde hace un par de años en estas mismas páginas, lo interesente, lo que de verdad nos permite aprender y darnos cuenta de las cosas, son los pequeños detalles.

Y aquí el pequeño detalle resulta evidentísimo.

A saber: Inglaterra ha sufrido un terrible brote de vandalismo cuya causa última son los errores del dogmatismo fascistoide neoliberal. Décadas y décadas de favorecer la especulación, la explotación y el beneficio de las grandes empresas y bancos a costa de empobrecer a grandes masas de la población y de desarrollar políticas erróneas con gravísimas consecuencias sociales, políticas y económicas a largo plazo. Llegada la evidenciación de dichos errores y de los destrozos causados por dichas políticas erróneas, el gobierno derechista de turno (el sistema entero es pura y simple extrema derecha aunque nos engañen con elecciones periódicas) ¿hace autocrítica?...no. Y no la hará jamás porque el capitalismo liberal, estoy harto de explicarlo, es una ideología totalitaria y dictatorial sin atisbo alguno de sensatez, moderación o raciocinio. Parte de dogmas indiscutibles y establece apriorismos en todos los órdenes de la vida a los que obliga a la sociedad a reducirse utilizando la fuerza y la coacción sea de forma evidente o subrepticia.

Frente a la evidencia del fracaso de las políticas neoliberales lo único que se le ocurre al primer ministro inglés, al sistema en general, es recurrir a la mano dura. A la represión. Todo aquello que no se ajusta a sus guiones debe ser machacado y sometido, exterminado si llega el caso, al menos reducido al silencio para que su interminable monólogo totalitario pueda seguir reproduciéndose propagandísticamente sin evidencias que muestren su incosistencia y su falsedad.

Sé que muchos de mis lectores se sentirán inclinados a ejercer la mano dura contra los saqueadores de Londres. Pero el síntoma es mucho más sutil y nocivo de lo que pueda parecer.

Ahora se está empleando la mano dura, la represión dictatorial, contra unos vándalos...pero la "lógica" del Poder es siempre la misma contra todo aquel que se desvincula de la propaganda oficial y amenaza seriamente el status quo.

Frente a los movimientos que piden cambios efectivos en la política, la economía y la sociedad, aunque lo hagan de manera pacífica y la evidencia racional esté de su parte, el Poder liberal capitalista va a reaccionar siempre del mismo modo: no alterará ni un milímetro su dogma, no admitirá ninguna culpa, ningún error...tan solo recurrirá a la represión violenta de las protestas.

Nuestro futuro inmediato es luchar contra una dictadura cada vez menos disimulada. Tenedlo en cuenta. Porque llegados a este punto ya no cabe el término medio. O ellos o nosotros.

NOTA.- La fotografía es de Daniel Morris.

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15/08/2011 17:13 disidenteporaccidente Enlace permanente. disidencias No hay comentarios. Comentar.

LOS POLÍTICOS Y LA HIPOCRESÍA.

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Vivimos en una sociedad puritana donde el peso de la estúpida moral impuesta por la superstición semita es todavía inmenso, excesivo. Eso hace que con cierta frecuencia los políticos choquen con ese escollo que a menudo tratan de imponer a la sociedad quedando en evidencia frente a los ciudadanos. Cuando se trata de ideología, de incumplir promesas electorales, de vender el país a intereses de la mafia internacional capitalista, de meterse hasta las cejas en la corrupción una mano lava la otra y, por lo general, esos oportunistas de la partitocracia vigente quedan a cubierto de miradas indiscretas y pueden seguir fingiéndose honrados y sacar pecho como "gloriosos y sacrosantos representantes del pueblo y la democracia"...cuando chocan con el puritanismo que protegen y defienden la cosa ya es muy distinta. Aquí, y en todas partes, sigue mandando el sector más recalcitrante de las sectas semitas dominantes, los talibanes de todo pelaje (católicos, luteranos, evangelistas, judíos, musulmanes...) camuflados de personas modernas con sus trajes y sus corbatas y rigiendo la enfermiza moralidad heredada de los incultos cabreros del desierto, siempre periféricos de cualquier civilización, que constituye la ideología básica de estas despreciables sectas. Por eso cuando uno de estos politicastros de tres al cuarto, arribistas inmorales que son propios de la partitocracia liberal capitalista, choca con ese iceberg impropio de la democracia, la civilización  y el progreso que representa dicha moralidad arcaizante, se hunden con todo el equipo y quedan expuestos en toda su falta de ética y toda su ladina hipocresía ante la ciudadanía.

Este año hemos tenido unos cuantos de estos interesantes episodios.

Hace apenas unos pocos días un importante político de la democracia cristiana alemana ha tenido que dimitir y ha visto arruinada su carrera política al descubrirse que sostenía un romance con una chica de dieciseis años. Cosa legal, por otra parte, pero impropia de la provinciana moralidad impuesta por esa atrasada y perjudicial ideología que es la democracia cristiana. Entendámonos: yo no veo mal ese romance, soy pagano y no creo ni en el pecado ni en las restricciones del amor y el sexo puesto que no considero malignos ni el placer ni el sentimiento. No condeno en absoluto esa relación pero sí censuro que la lleve a cabo un tipo que en su programa electoral defiende, entre otras cosas, la imposición de la moral semita al conjunto de la sociedad. Que trata de prohibir a otros lo que él hace y de criminalizarlos ya no solo por hacerlo sino por defender la posibilidad de hacerlo. Pasa lo mismo con tantos y tantos beatos de la política norteamericana, feroces defensores de la familia tradicional y perseguidores acérrimos de la prostitución y la pornografía que acaban siendo sorprendidos en tratos con putas.

O, en otro orden de cosas, con esa concejala de un partido racista catalán que ha tenido que dimitir cuando sus correligionarios han descubierto que estaba liada con un negro y, encima, ha tenido el descaro de decir que el partido en cuestión estaba lleno de nazis...¿es que no había leído su programa, escuchado los discursos de sus candidatos?...pero, claro, hay que alcanzar una silla al precio que sea.

Estos ridículos y pequeños escándalos que nos depara el hecho incontrobertible de que la sociedad occidental sigue dominada por el talibanismo semita son inmensamente interesantes como sujetos de estudio. Sobre todo porque nos permiten percatarnos de un hecho que, como hemos dicho, queda oscurecido en otros ámbitos del desempeño político. Concretamente de la hipocresía de la inmensa mayoría de quienes se dedican a la política en la corrupta partitocracia liberal capitalista. Gente capaz de hablar incluso en contra de su propia naturaleza, de sus propios actos, con tal de medrar y alcanzar poder y posibilidades de enriquecerse fraudulentamente a la par que disfrutan de privilegios y prebendas.

Esa es la verdadera naturaleza de nuestros políticos y de nuestro sistema "democrático" y así nos luce el pelo.

Por desgracia solo en muy contados casos, y casi siempre por asuntos intrascendentes (como con quien se acuestan), esa hipocresía constitutiva de los arribistas escondidos en las siglas del turnismo parlamentario se pone de manifiesto.

Pero conviene que la tengamos muy en cuenta, porque el sistema hace aguas y no podemos seguir tolerando que las cosas sigan como siempre.

NOTA.- La fotografía es de Setephan Maloman.

 

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¿POLICÍAS INFILTRADOS EN LA CARNAVALADA CLERICAL DE MADRID?

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Será eso que los medios sensacionalistas llaman ola de calor (y yo siempre conocí como verano) que a fuerza de bochorno y horas interminables de agobio infernal que apenas cede por las noches me vuelve suspicaz y malhumorado pero lo cierto es que hoy, mientras desayunaba, no dejaba de hacerme las mismas preguntas:¿habrá la policía infiltrado agitadores entre las masas de esa peligrosa secta que se está manifestando, ocupando el espacio público e interrumpiendo el tráfico en Madrid estos días como lo hizo con las legítimas protestas de los indignados?¿jugará la baza de provocar disturbios para justificar una intervención violenta que ahogue en sangre y represión la pública manifestación y restaure el libre tránsito por el centro de la ciudad?¿despejarán mediante la violencia las calles y plazas para "someterlas a labores de limpieza"?¿pedirán mano dura y escarmientos severos contra quienes colapsan estos días el centro de la capital española, se quejarán de las largas jornadas de trabajo sus sindicatos?¿la brigada de información, mal que le pese efluvio infecto de la político-social, se lanzará a investigar las organizaciones secretas, peligrosas, ultras, golpistas incluso y sobre todo corruptas como ya se demostró con la anterior visita del caudillo papista a Valencia que están detrás de esas masivas movilizaciones?¿Se reunirá el CNI para trazar estrategias para combatir el excesivo peso público de la secta y, sobre todo, de la minoría radical que la controla?...Por supuesto todas estas preguntas tienen una sola respuesta y es negativa. Todo eso es un privilegio reservado a los ciudadanos que se manifiestan pacíficamente para pedir una verdadera democracia, una nueva transición, más justicia social y un sistema político que esté al servicio de la ciudadanía y no de la oligarquía.

En este país si pides democracia y justicia, si pides que los vendepatrias sean castigados, si pides que el pueblo pueda ejercer su soberanía y sus derechos, que no sea un coto privado de estafa para los bancos y las multinacionales, que los cuatro ladrones acaudalados de siempre no sigan robando impúnemente al resto de la población eres de inmediato investigado, espiado, etiquetado como peligroso, como terrorista, como antisistema, tachado de guarro, de sucio, apaleado, dispersado, insultado, denunciado falsamente por desobediencia y atentado a la autoridad, perseguido...y la policía en su papel de ente represivo al servicio del régimen oligárquico y turnista, muy lejos del democrático que le corresponde como garante de los derechos de la ciudadanía, se constituye de inmediato en la vanguardia activa y entusiasmada de dicha represión dirigida por una pandilla de trepas de moralidad dudosa que, amparándose hipócritamente en el llamado imperio de la ley (que es simple tiranía y por lo tanto ilegítimo y moralmente inacatable si la ley no es sinónimo de justicia sino de predominio de una oligarquía caciquil, corrupta, atrasada y perjudicial), buscan el medro mediante la aprobación de sus jefes políticos exactamente con el mismo espíritu exhibido por sus antecesores en la represión del movimiento obrero a lo largo de todo el siglo XX. En España, como en casi todo occidente, la policía ha sido poco más que un grupo de sicarios al servicio del Poder y sin otra finalidad que mantener el orden establecido, es decir: la injusticia y la tiranía.

En cuanto se piden cambios, democracia real, una transición ordenada hacia una república soberana y solidaria, eres criminalizado.

En cambio los miembros de una secta, que es en la que militan la enorme mayoría de los miembros de la perniciosa oligarquía que domina este país de mierda que no dejará de ser un país de mierda hasta que lo limpiemos a fondo de todas sus taras históricas (empezando por el excesivo peso político y social del catolicismo y de la oligarquía corrupta que lo domina desde mediados del XIX), de una secta, decía, oscurantista, contraria al progreso moral y social, portadora de una ideología arcaizante, estúpida y represiva, incompatible con la democracia, una secta destructiva y totalitaria que pervierte la mentalidad de millones de personas lavándoles el cerebro desde la infancia, basada en una mitología absurda y sin ningún fundamento histórico y en una ideología aberrante que contrapone lo espiritual (es decir: una ficción intangible) que se considera bueno a lo terrenal (es decir: lo objetivamente comprobable, nuestra propia naturaleza) considerado maligno. Una secta que es la principal responsable de las mayores desgracias sufridas por este país en los últimos siglos, del clasismo, de la preponderancia de la oligarquía de la que sus jerarcas forman y han formado parte, que incitó a las masacres padecidas por el pueblo tras el inicio de su cruzada en 1936 y a la represión durante el imperio nacional católico del franquismo, una secta que no acepta la evolución social y es de facto golpista, que tiene las manos manchadas de sangre y lejos de arrepentirse y pedir perdón alardea de su posición santificando a los asesinos y cómplices intelectuales de la matanza llamándolos mártires, una secta responsable del robo y venta de decenas de miles de niños durante medio siglo, de la tortura y violación de otros tantos en sus instituciones de "enseñanza" y "protección"...esa secta, como es el referente de la oligarquía que domina España puede ocupar durante una semana el centro de Madrid sin ser investigada, apaleada ni disuelta, puede aprovecharse indebidamente de los medios públicos para sus despreciables intereses privados, todo ello con el beneplácito de autoridades corruptas y la entusiasta colaboración de instituciones como la policía que tienen en su haber reciente no solo la represión del pueblo manifestándose pacíficamente sino un evidente deseo de reprimirlo con más furia y salvajismo (a las declaraciones de sus representantes sindicales me remito).

Y luego quieren convencernos de que el régimen de 1978 es una verdadera democracia.

No nos engañemos, la partitocracia turnista que padecemos es tan solo la continuación del franquismo por otros medios y, en definitiva, un retorno al corrupto y anquilosado canovismo del siglo XIX que tan caro nos costó ya entonces y tan propio es de los Borbones y la oligarquía corrupta que les rodea. España sigue estando secuestrada por los caciques de siempre y no se ha movido un àpice desde 1876. Todo lo que anduvimos desde 1931 ha sido para volver a 1876 y ahí seguimos. Con un rey incompetente y corrupto, el predominio de la iglesia católica sobre la sociedad constituido a base de fuerza e injusticia y con la protección del estado, con una oligarquía caciquil y corrupta cebándose a costa de empobrecer a la mayoría de los ciudadanos y de establecer leyes injustas que solo favorecen a los ricos y una policía constituída en fuerza de represión para mantener el orden establecido (un orden injusto, corrupto y no democrático) y ejerciendo funciones de POLICÍA POLÍTICA contra sus propios ciudadanos.

Llegados a este punto solo queda una cosa por decir: ¡VIVA LA III REPÚBLICA!

PD.- (en la noche del 18 de agosto).- Pues no era el calor, ahora está claro. La ciudadanía sale a protestar por la prevaricación y el desacato a la libertad que representa la demostración de fuerza de la secta católica en la capital de España, los talibanes papistas se ponen chulos, impiden que la pacífica manifestación continúe su recorrido y la cosa acaba en una nueva asonada policial al servicio del fascismo oligárquico de este país de mierda: con unos lacayos del clericalismo extremo vestidos con uniforme azul pero con corazón gris, simple fuerza de represión dictatorial, apaleando a los ciudadanos defensores del laicismo para defender la prepotencia, la chulería y el golpismo talibán mientras los ministros de un partido que se dice (ya sabemos que es mentira, que son unos fachas asquerosos al servicio del poder) de izquierdas se dedican a lamerle el culo a los jerifaltes de la secta en cuestión. Ahora estoy más convencido que nunca de que la Tercera República llegará a no tardar, por las buenas o las malas y que deberá castigar con la máxima dureza a todos y cada uno de los responsables políticos y técnicos de estas algaradas lindantes con el terrorismo de estado.

Lo peor es que mientras todo esto sucedía, la borregada, sí, la mayoría de vosotros, se dedicaba a ver el fútbol. Lo dicho un país de mierda que es así sobre todo por la desidia de una mayoría de ciudadanos que distan mucho de serlo. Faltan ciudadanos y abunda el populacho.

PD (en la misma noche del 18 de agosto):- Llegan informes de que grupos de policías, repitiendo actuaciones dictatoriales que ya se vieron en el bloqueo de Sol, han arremetido contra periodistas llegando a amenazarlos. A algunos les han amenazado con pegarles cuando no les vieran (llamándoles "periolistos" en referencia al vocablo "socialistos" que la ultraderecha del PP utiliza contra los socialistas), a otro le han dicho que su carnet de prensa no "valía una mierda"...ese es el adn democrático del CNP y de los elementos que están reprimiendo al pueblo en Madrid. Atacan a la prensa porque no quieren tener testigos de sus desmanes, porque planean hacer cosas poco lícitas...y yo empiezo a preguntarme seriamente si las denuncias de agresión interpuestas días atrás y que dicen falsas  lo serán realmente...cuando alguien no quiere testigos suele ser por que está haciendo cosas indebidas. Hasta este momento los cuerpos represivos del estado han actuado en la sombra y sin la fiscalización de la sociedad. Ahora que el pueblo ha despertado y se da cuenta de las cosas acosan a la prensa...más claro, agua.

PD (18 de agosto, 15h 30´).- Otro dato a tener en cuenta: en un juicio celebrado nada menos que diez años después de los hechos, el juez absuelve a 24 acusados detenidos en 2002 con posterioridad a los hechos y bajo la dirección de un delegado del gobierno perteneciente al PP, por la policía acusados del asalto (que fue más bien una ocupación, las palabras son también un arma propagandística) al rectorado de la Universidad de Sevilla en protesta por la LOU, la ley de universidades del Aznarato que, como todas las de ese periodo, tiene mucho de prevaricación, de traición al pueblo y de ilegitimidad al atentar contra las más arraigadas premisas democráticas y sociales. En su sentencia el juez indica que "hubo algo más que meras deficiencias" en el proceso de identificación de los acusados que fueron seleccionados, como digo, a posteriori por "fotos de prensa". En otras palabras: que el delegado del gobierno, actualmente concejal del PP en el ayuntamiento de Sevilla, dejó hacer para luego seleccionar a unos supuestos responsables, los que convenía culpar para descabezar al movimiento estudiantil andaluz, y hacerles cargar con el peso de una venganza política con acusaciones sin fundamento y falsas, lo que, por cierto, constituye un delito que, estoy seguro, nadie imputará al dicho concejal ni a los mandos policiales que le siguieron el juego. Los acusados han sido finalmente absueltos (otro juez podría muy bien haberlos condenado como se hace a menudo tomando la palabra de los "agentes de la autoridad" como una verdad incontrovertible cuando ya vemos que a menudo es dudosa o premeditadamente falsa, lo que también constituye un delito ) pero algunos ya fueron expulsados de la universidad y todos, en general, se han visto social y profesionalmente estigmatizados por el simple hecho de defender una universidad pública y plural que la avidez, avaricia y totalitarismo de un determinado sector de nuestra sociedad esgrime inmoralmente contra el pueblo con el único fin de desmontar el estado y desarticular la sociedad en beneficio de una oligarquía corrupta. Y eso, a menudo, se hace utilizando la policía y las leyes como simples armas de represión política al mejor estilo de la encubierta dictadura anglosajona (véase en estas mismas páginas Historia Criminal del Imperialismo Yanqui y Difamar Mejor Que Matar)...así funcionan las cosas en esta monarquía bananera dominada por una ultraderecha enquistada cuya parasitaria prepotencia únicamente impide el desarrollo de una verdadera democracia y amenaza, de facto, tanto con el estancamiento moral, social y político cuanto con la destrucción del estado en beneficio de intereses privados.

NOTA.- la fotografía es de Gnuckx

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SANTA DESVERGÜENZA

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Anda Madrid estos días atestada de talibanes católicos armando alboroto por lo general en evidente (y agresivo) estado de embriaguez, colapsando los transportes públicos (que pagan a un precio muy inferior al de los ciudadanos normales), hospedándose a la sopa boba en centros públicos que el ayuntamiento y la comunidad les han cedido en una operación que entra de lleno en el campo de la prevaricación, pavoneándose con actitud chulesca por las calles sabedores de que los gorilas de la fuerza pública (simples mercenarios represores que con su despreciable e indigna actitud se han enajenado el respeto de los ciudadanos decentes, aunque es evidente que a ellos, como a buenos matones, les basta con ser temidos), luciendo con total impunidad y prepotencia toda clase de símbolos fascistas, amenazando de facto el progreso social y haciendo un acto de fuerza lindante con la sedición para conseguir que las leyes del estado se amolden a sus arcaizantes, enfermizos y delirantes apriorismos morales y sus cabecillas (que lo son en la práctica de un golpe directo contra el estado) todavía se permiten el lujo desvergonzado de hacerse las víctimas y tratar de criminalizar a los pacíficos y leales ciudadanos que tienen el coraje de exigir algo que resulta absoluta y totalmente necesario dentro de cualquier democracia que pretenda serlo: el fin de la teocracia y la separación de la iglesia (cualquier iglesia) y el estado.

Todos hemos visto la ignonimia manifiesta de lo sucedido estos días de exhibición de fuerza y nefandas intenciones del nacional catolicismo hispano. Hemos visto como los clericales, esos que llaman peregrinos y deberían ser tratados más bien como gorrones, violentos neonazis y personas disminuidas mentalmente a causa de años de lavado de cerebro en el seno de una secta destructiva, organizaron una contramanifestación contra la marcha por el laicismo, autorizada por el gobierno y como las mal llamadas fuerzas de seguridad (su actuación es propia de una policía política de cualquier régimen bananero fascistoide) no solo permitieron y alentaron dicha contramanifestación sino que aprovecharon que los católicos lanzaban piedras y botellas contra los laicos, e incluso les agredían cuerpo a cuerpo, para encontrar justificación para cargar con extrema violencia contra esos mismos laicos que se manifestaban pacífica y legalmente y vieron su manifestación reventada tanto por la agresividad totalitaria de los fanáticos religiosos como por la no menos totalitaria furia de unos matones uniformados que, por lo visto, también eran fanáticos del papa y ardientes clericales deseosos de apalear a la parte sana de la población, la que pedía algo que es obvio en cualquier democracia.

Hemos visto como las provocaciones y agresiones de los talibanes  contra los ciudadanos decentes han continuado toda la semana desde todos los ámbitos, a pie de calle (ha habido, entre otros delitos impunes, un anciano acuchillado por un peregrino al que no le gustó el cartel que el buen hombre llevaba), desde los medios de comunicación controlados por esa peligrosa secta, desde los despachos políticos que sus adeptos ocupan (y que no deberían ocupar en una verdadera democracia) y como la policía se ha sumado a esas agresiones papistas con un entusiasmo de cruzados franquistas. Hemos visto como una y otra vez las llamadas fuerzas del orden se han dedicado a apalear a los manifestantes laicos cuando estos eran provocados e insultados por los peregrinos, como esas mismas fuerzas marchaban por las calles del centro de Madrid constituidas en verdaderas bandas de matones callejeros atacando sin provocación previa (y en lo que constituyen simples delitos de vandalismo, desorden público y agresión, a la par que una complicidad con el comportamiento sedicioso de la secta católica que con los actos de estos días en Madrid pretende condicionar al estado y sus gobiernos en sus presentes y futuras actuaciones) a los transeuntes siempre y cuando no fueran de la cuerda papal...

Hemos visto todo eso y mucho más y ahora resulta que el alcalde de Madrid, a fin de cuentas un cachorro del Opus, tiene la santa desvergüenza (virtud que el fundador de esa secta dentro de la secta aconsejaba a sus seguidores) de incurrir en un delito de falsa denuncia diciendo que los integrantes de la marcha laica agredieron a menores...y encima el defensor del menor tiene la poca vergüenza de admitir esa denuncia a trámite cuando fueron los católicos, como siempre, los agresores y cuando, si hubo menores implicados en los acontecimientos de la Puerta del Sol y alredores, fue porque sus responsables, curas, monjas, catequistas, cualquier género de corruptor que los tutele, los llevaron allí para utilizarlos de carne de cañón en su asquerosa cruzada que lleva camino de adquirir los mismos tintes macabros que la de 1936...

Por cierto, un último apunte para que nos demos cuenta en qué clase de país de mierda vivimos y el peligro real que representa la secta católica para el común de los ciudadanos: el terrorista católico y voluntario de las JMJ que pretendía lanzar gas sarín contra la marcha laica fue puesto en libertad al día siguiente de su detención, antes incluso de que se celebrara dicha marcha. En cambio los detenidos (y apaleados) en dicha marcha que, no lo olvidemos, era legal, pacífica y fue reventada por los católicos con la complicidad de la policía, siguen detenidos y, visto lo visto, es muy posible que sufriendo malos tratos.

PD.- (a 20 de agosto de 2011).- Y ayer más de lo mismo: la policía cargando contra los ciudadanos que protestaban contra la violencia policial de los días pasados, utilizando métodos para disolver las manifestaciones como arremeter contra la masa con sus furgonetas mientras los amables peregrinos, la impoluta y sobreprotegida juventud del papa, gritaba: ¡a por ellos!¡a por ellos! y ¡Franco, Franco, Franco! y ¡Viva Cristo Rey!...

Los políticos, por su parte, empezando por el monarca y el presidente del gobierno, le bailaban el agua al papa con obsequiosidad obscena, lindante en la traición  y muy elocuente. Le "pidieron ayuda" para convertir el Valle de los Caídos en un "lugar de reconciliación"...¿Perdona?...Oye, que esos fascistas están gritando ¡Franco, Franco...! y ¡A por ellos! a los laicos en la calle mientras vuestra policía los apalea y persigue con sus furgonetas...¿reconciliación?...esa gente no quiere reconciliación, nunca la quiso. Todavía estamos esperando que la iglesia o los peperos condenen el franquismo, la sublevación militar de 1936 y el genocidio contra enemigos políticos emprendido en esa fecha. En lugar de eso siguen acusando de rebelión militar a los legítimos representantes de la democracia de 1931 y haciéndose las víctimas al tiempo que preparan un acto como las JMJ, puramente sedicioso, para imponer de nuevo sus asquerosos principios a la sociedad. ¿Reconciliación?...hay que elegir, todos dedemos hacerlo, incluyendo los católicos, entre democracia y progreso o teocracia e inmobilismo. No existe el término medio y pretender lo contrario es apostar descaradamente por lo segundo.

A su vez todos estos acontecimientos nos han permitido conocer la verdadera cara de quienes nos gobiernan. De esos "socialistas" que son pura, simple y triste derecha. Recordemos siempre a un Jáuregui respaldando los excesos de la policía, a un Blanco diciendo descaradamente que ni siquiera los había habido...claro, luego han rectificado, cuando Rubalcaba vio el precio electoral que iba a pagar por esos comportamientos, movió ficha y su jefa de campaña pidió una investigación que el gobierno se apresuró a prometer con la boca pequeña...sabemos que no la hará, que solo lo ha dicho de cara a la galería, para intentar rebañar algún puñado de votos de electores cándidos y predispuestos a dejarse engañar. Pero a estas alturas ya está más que claro, al PP solo le votan los extremistas de derechas, gentes enfermas de franquismo sociológico, filonacismo y clericalismo salvaje, al PSOE, derechistas algo más moderados y estúpidos burguesitos tonti-progres. El régimen no da más de sí. Debe ser destruido.

 PD.-( 20 de agosto de 2011, 16h.40’).- Y luego hay sindicatos policiales, me refiero concretamente al SUP, que ha venido jugando a dos barajas y a la demagogia barata desde el 15 de mayo que hacen su comunicadito de turno pretendiendo parecer buenos y demócratas pero su cuento es pura hipocresía represiva: admiten que la actuación de "algunos" antidisturbios no se atuvo a un "protocolo de actuación" que no existe porque ningún gobierno ha atendido sus sugerencias sindicales...es decir: admiten que la policía se ha comportado brutal y antidemocráticamente porque no les queda más remedio ante la evidencia que exponen los numerosos vídeos y fotografías (y de paso dejan en la estacada a sus compañeros identificados, cuando el mal es corporativo) pero insisten en la mentira de decir que los reventadores católicos de la marcha laica eran pacíficas ovejas agredidas por los perversos comunistas por el simple hecho de rezar o expresar su fe cristiana. Eso sí en medio del recorrido de una manifestación legal y pacífica. No olvidemos en ningún momento que los cristianos sediciosos cortaron el paso de la manifestación, que insultaron, provocaron y agredieron y que la policía, en lugar de poner coto a sus excesos se sumó a ellos atacando con saña de cruzados, de sanguinarios evangelizadores con porra a los ciudadanos laicos y pacíficos. Por mucho que hablen los sindicatos policiales (tan mentirosos como los políticos) y por mucho que peguen y se entreguen en la represión los cuerpos policiales ese hecho indiscutible, lo ocurrido en la Puerta del Sol el día de la marcha laica quedará como un signo evidente y claro del clericalismo nacional católico que todavía infecta un régimen corrupto e ilegítimo que debe ser derribado para establecer una verdadera democracia.

NOTA.- La fotografía es de Somnolenciaa.

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21/08/2011 01:07 disidenteporaccidente Enlace permanente. disidencias No hay comentarios. Comentar.

GADAFI, LIBIA Y DOS CERTEZAS INQUIETANTES.

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Los medios de comunicación nos venden ahora la casi segura derrota del régimen de Gadafi como el fin de una dictadura (no dicen que seguramente es el principio de otra) y como un triunfo de la democracia (de su democracia, que no es precisamente democrática).

Al hilo de ese triunfalismo del imperialismo occidental, que siempre es temible y sospechoso porque siempre se construye sobre la sangre y el sufrimiento de millones de seres humanos para el beneficio de una exigua minoría de superricos que manejan el cotarro, y tras meditar en el crepúsculo tibiamente gris de este amanecer de agosto, me han quedado en el corazón dos certezas inquietantes.

La primera, que me acompaña desde la primavera, es que no hemos asistido a una revolución espontánea y que, desde luego, la intervención de la OTAN no ha estado orientada a defender a la población civil de un dictador al que se había apoyado hasta hace apenas unos meses. El verdadero sentido de todo lo sucedido es muy diferente. A saber: el año pasado Gadafi amenazó con nacionalizar el petróleo, las multinacionales que se benefician de ese negocio en Libia se pusieron nerviosas, recurrieron a los títeres corruptos que manejan en los gobiernos, estos pusieron en marcha su maquinaria de guerra sucia y al cabo de unos meses de sangre, sufrimiento y guerra, el petróleo volverá a manos de las multinacionales que lo manejaban sin que el nuevo régimen surgido del conflicto, sea cual sea, incluso si Gadafi fuera sucedido por el propio Gadafi, ose si quiera pensar en nacionalizarlo. Pura, simple y llana política del imperialismo capitalista. Una ecuación perfecta de explotación, intervencionismo, sufrimiento ajeno y beneficio de los de siempre. Un ejemplo de libro del mundo corrompido en el que vivimos.

La segunda certeza es todavía más inquietante, aterradora incluso, pero no menos evidente. Y es que dentro de ese círculo de hierro que representa el liberal capitalismo imperante si cualquier pueblo europeo saliese a la calle para exigir verdadera democracia y el fin del ilegítimo predominio de unas élites corruptas constituidas en mafias destinadas a saquear el bien común utilizando un estado parasitado para ello y, si como es siempre legítimo contra la tiranía de cualquier tipo, este pueblo, como se ha alabado al libio, recurriese al uso de las armas para deshacerse de los aparatos de represión habilitados por el estado para mantener el beneficio y las políticas de latrocinio organizado de la oligarquía, la OTAN no vendría en ayuda de ese pueblo sin petróleo como ha hecho con los sublevados libios. La OTAN se dedicaría a bombardear a los sublevados y a organizar su detención, tortura y desaparición... no olvidemos que esa gente es responsable de salvajadas como la Operación Cóndor y que todavía mantiene cárceles secretas a lo largo y ancho del mundo. No olvidemos tampoco que ya la CIA, con el beneplácito de la Comisión Europea, amenazó a Grecia y otros países de la eurozona con dictaduras militares si sus poblaciones no aceptaban sumisamente las imposiciones de la mafia internacional capitalista al hilo de lo cual en España la ministra de defensa sacó, subrepticiamente, y amaparándose en la supuesta posibilidad de un gran atentado de ETA, un real decreto que permite al ejército patrullar las calles, detener civiles y ejercer labores policiales en ciudades y pueblos de nuestro país...es decir: establecer una preocupante ley marcial si las protestas ciudadanas desbordan a la policía. Y eso en un marco como el recientemente vivido en Madrid, con la legión desfilando en los actos papales con los asistentes levantando la mano e invocando a Franco y a Cristo Rey no deja de ser una perspectiva muy, pero que muy preocupante.

En otras palabras: que podemos tener la certeza de que la mafia internacional capitalista está dispuesta a imponer su estafa sobre el pueblo, a privatizarlo todo, a arrebatarnos derechos fundamentales y convertirnos en esclavos aunque para ello deban recurrir, como siempre han hecho, a la dictadura, la sangre, las torturas, las desapariciones y la fuerza bruta. El salvajismo de la policía en Madrid contra los disidentes del régimen, los ciudadanos que se limitaban a pedir una efectiva separación entre la iglesia y el estado, el fin del nacional catolicismo franquista que todavía padecemos y que caracteriza al régimen de 1978 es tan solo un pequeño aperitivo de lo que se nos viene encima.

Y, sin embargo, tenemos que luchar.

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REFERÉNDUM, NO: REVOLUCIÓN.

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A menudo el 15-M (no hablemos ya de DRY) peca de ingenuidad, falta de ambición política, mal entendido "buenrrollismo" y de un reformismo suicida que sigue afecto, y a menudo bien manipulado por él, al régimen que padecemos. Es normal, si nos paramos a pensarlo. La mayor parte de los que se han movilizado en los últimos meses no lo han hecho por convicciones ideológicas ni por una exacta comprensión de la situación sino por puro miedo y radical egoismo. Son desclasados sin verdadera formación política y sin una visión de conjunto que vaya más allá de lo evidente, adoctrinados desde la infancia en la propaganda del régimen liberal capitalista. Personas que hasta el inicio de la crisis creían a pies juntillas en las mentiras que justifican y sacralizan el capitalismo y la partitocracia burguesa y adoctrinadas en el desprecio y la burla a cualquier posible alternativa. Personas programadas por la escuela y los medios para ser dóciles ciudadanos de una democracia ficticia manejada por dos partidos (derecha y extrema derecha) y con un ideario derechista (conservador en lo moral, insolidario, individualista y promotor de la avaricia, el egoismo y el afán de lucro a cualquier precio en lo político) que ha sido hábilmente vendido a la masa como "progresista" "democrático" y "único posible"...

Solo cuando la crisis, que no es tal sino un ataque premeditado contra los pocos derechos que nos quedan para poner todo el poder y todo el benefico en manos del gran capital mundial, demostró las mentiras del régimen y la inoperatividad de las instituciones y de la ideología inculcada durante décadas en la sociedad, estas personas comenzaron a mirar a su alrededor en busca de alternativas y a moverse, más para quejarse como niños que para dar pasos efectivos en una dirección determinada. No debe sorprendernos. La capacidad de adoctrinamiento del régimen es enorme y se basa tanto en técnicas "educativas" (de ideologización y lavado de cerebro en las escuelas, institutos y universidades) como en otras de "control de la información" (enseñar solo aquellas partes de la realidad que convienen al poder escatimando y censurando las restantes). Hemos vivido, vivímos todavía, en una dictadura encubierta y es normal que la mayor parte de las personas no tengan más referencias que aquellas que al régimen le conviene mostrar propagandísticamente para dirigir su pensamiento y mantenerlos dóciles.

En ese sentido el 15-M tuvo una importancia fundamental por dos motivos: primero porque al reunir a la gente en la calle enseñó a unos y a otros que los antagonismos sociales, ideológicos y de todo tipo que nos  vende el régimen para mantenernos separados eran absolutamente ficticios. En las plazas se juntaron jóvenes y viejos, estudiantes y parados, obreros y profesionales liberales, hombres y mujeres, creyentes y no creyentes...todos con los mismos problemas y la misma ídea básica de lo que debe ser una verdadera democracia. Idea que en absoluto coincide con lo que nos ofrece un régimen caduco y corrupto que a ninguno nos satisface. En segundo lugar, y no menos importante, porque la gran mayoría de los que concurrieron a las plazas aprendieron que la realidad se esconde tras un decorado falso sobre el cual se mueven unos títeres manejados por manos ocultas. Muchos de los que acudieron a las plazas simplemente asustados y convencidos de las verdades oficiales que la propaganda liberal capitalista les ha inculcado a lo largo de toda su vida volvieron a sus casas habiendo aprendido que la verdad es muy diferente a la que nos cuentan y que el régimen se sustenta en la mentira, la manipulación y el control de la información. Un poco más tarde aprenderían que otro pilar del régimen es la represión, selectiva y opaca allí donde es posible, siempre mendaz y violenta.

Pero los cambios mentales llevan su tiempo. Muchas de esas personas que vivieron una experiencia liberadora en las plazas y un choque informativo que hizo tambalear su visión del mundo, están todavía asimilando la inesperada "iluminación" y es muy posible que muchos acaben, llevados en parte por la laxitud inherente a un hecho catártico como fueron las asambleas en las plazas y, sobre todo, por la presión social y propagandística del régimen, escorándose hacia la negación. El adepto a cualquier secta, a cualquier sistema totalitario, tiende a no querer despertar. Es más cómodo ser un esclavo toda la vida que afrontar el hecho de que hemos vivido una mentira y vernos obligados en edad adulta a desarrollar una nueva vida adquiriendo nuevos conocimientos y desarrollando nuevas formas de comportamiento. Este es un factor con el que debemos contar.

Otro no menos importante es el de que aún aquellos que están dispuestos a cambiar y evolucionar, se encuentran en un proceso de aprendizaje donde la ideología impuesta durante años desde el régimen prima en gran medida frente a la que pueden acabar adquiriendo y, lo que es más importante, pretenden todavía un reconocimiento social vinculado a la legitimidad emanada desde el poder. En ese sentido el régimen lo ha hecho muy bien en estos últimos dos meses difundiendo la idea de que los partidarios del cambio son perroflautas, radicales antisistema sucios y vagos sin otro objetivo que alborotar y crear conflicto y mucho mejor aún al permitir la violencia de los ultracatólicos contra los manifestantes laicos y luego cargar contra estos últimos haciéndolos responsables mediáticos de unos altercados clara y plenamente premeditados y dirigidos desde el poder. Están volviendo a la eficaz estrategia del desprestigio, el enfrentamiento y el aislamiento.

En dicha tesitura muchos de los partidarios del cambio político y social se ven atrapados entre sus legítimas ansias de evolución y la dirigida opinión de quienes les rodean y solo se informan mediante canales tradicionales, controlados y dirigidos desde el poder (prensa, televisión, radio...). De ahí ese acendrado reformismo, ese empeño en aparecer como piezas encajables en el puzzle establecido, de no pedir demasiado ni demasiado alto de muchos de los que participan y tienen sus esperanzas puestas en el 15-M. El régimen, corrupto y obsoleto, pero todavía poderoso, ha jugado su habitual carta de estigmatizar socialmente a los disidentes y ese factor coactivo tiene un peso indiscutible. Todos queremos poder seguir tomándonos unas cañas con nuestros amigos de siempre y que nuestros vecinos tengan un buen concepto de nosotros...de ahí la exagerada timidez de muchos y el empeño por querer seguir pareciendo ovejitas solo tibiamente grises dentro de un rebaño bien organizado y controlado.

Nada que deba extrañarnos, por otro lado. Es una vieja táctica del poder que se perpetúa precisamente por su simple eficacia.

El problema aparece cuando el poder trata de instrumentalizar esta impuesta tibieza de la mayor parte de los críticos "moderados" , de las ovejitas grises que tratan de no mezclarse con las declaradas ovejas negras, para legitimarse mediante maniobras de manipulación que siempre les han dado buen resultado.

Es el caso del referéndum sobre la reforma de la constitución.

¿Alguien duda de que el poder va a ganar siempre cualquier referéndum que plantée a la población?...

En España el arma del referendum ha sido ampliamente utilizada por el poder tanto en el franquismo como en su sucesor natural, el régimen de 1978, para legitimar las mayores aberraciones. Desde el Fuero de los Españoles hasta la Constitución Europea pasando por la adhesión a la OTAN o la propia constitución de 1978...y siempre ha ganado el poder.

Y es que ni siquiera necesitan orquestar un pucherazo para ganar. Basta con manipular a los sectores menos informados y más dóciles de la sociedad.

Un buen ejemplo de lo que digo está en el referéndum para la aprobación del Tratado de Lisboa, de la nueva constitución europea. Solo nos permitieron leer una ínfima parte de los artículos acordados, la mayor parte del texto (aquellos que nos han conducido hasta esta pérdida de soberanía y democracia que nos atenaza, que nos ponían en manos de los intereses del gran capital extranjero) nos fue escamoteado. Nos hicieron votar sin conocer a fondo el texto que votábamos y asustándonos con la especie de que si no lo hacíamos afirmativamente las consecuencias económicas iban a ser gravísimas (ya hemos visto que ha sido al revés)...votó una minoría de memos desinformados, pero se aprobó el desconocido texto y la casta política tuvo legitimación para destruir España y ponernos a los pies de los caballos.

Cualquier referéndum que planteen lo van a ganar con armas similares. Por lo tanto querer mantenerse dentro del sistema, parecer buenos chicos, y ser reformistas pidiendo votar lo que de todos modos ya han decidido no sirve de nada. Es, incluso, contraproducente. Ya sabemos que el régimen es corrupto, que no está a nuestro servicio sino al del gran capital, que no somos ciudadanos sino esclavos en el seno de una tiranía manejada desde las sombras por titiriteros malignos que solo buscan su propio beneficio.

No es tiempo ya de ser buenos chicos y movernos en los tolerados márgenes de un reformismo del sistema que siempre podrán manejar de un modo u otro los titiriteros de siempre. Ha llegado la hora de tumbar el guiñol, castigar a los títeres y quienes les manejan y establecer una nueva y verdadera realidad. Es tiempo de revolución, no de referéndums absurdos.

PD.- (30 de agosto de 2011).- Por otra parte, y teniendo en cuenta que el régimen carece de legitimidad al haber abandonado su deber democrático de representar los intereses del pueblo y haber traicionado a la ciudadanía para venderse descaradamente a los especuladores, toda ley, orden, actuación o consulta que emane de las ilegítimas instituciones vigentes es de facto ilegítima y, por lo tanto, nula. Tanto el posible referéndum que el gobierno pudiera convocar, como la reforma constitucional abordada por el congreso y el senado como las próximas elecciones del 20 de noviembre son actos ilegítimos y nulos frente a la vulnerada soberanía popular que ha revertido al pueblo. Ya no es tiempo de contemporizar sino de derribar el régimen y recuperar la democracia (cosa que no puede hacerse sin castigar con la máxima dureza a todos y cada uno de los traidores al pueblo que nos han arrastrado a esta situación sean políticos, banqueros, empresarios, jueces, periodistas,  o representantes de cualquier otro gremio culpable).

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