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¿POR QUÉ SE ESCRIBÍA EN VERSO EL TEATRO DEL SIGLO DE ORO?

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 En un país tan profundamente inculto como España, tan ignorante de sus clásicos que una mayoría de sus licenciados universitarios los desconocen abiertamente y tan colonizado por los modelos anglosajones que la mayor parte de la población sabe quien es y hasta logra citar el título de alguna de las obras de Shakespeare pero ignora todo en cuanto a Lope de Vega, Quevedo o Cervantes, un país como el nuestro que ha olvidado su Siglo de Oro, su historia en general, el hecho de que de pronto se haga y promocione una película sobre Lope o los tercios de Flandes no deja de ser una buena noticia.

Cierto que este tipo de cine dista de ser fiel a la historia, a la cultura y carece por completo de calidad siendo subproductos asimilables a las mal llamadas novelas "históricas", simple entretenimiento de consumo fácil para mentes poco formadas. Lo típico en una sociedad de la ignorancia, el entretenimiento y la colonización anglosajona como la que hemos formado. Una sociedad de iletrados orgullosos, de ignorantes con títulos cuyas referencias culturales y artísticas no van más allá de las que promocionan los mercaderes anglosajones, de gentuzilla despreciable que timbra su españolidad por los triunfos de la selección de futbol antes que por la impresionante y vibrante herencia cultural e histórica recibida.

Así se comprende que lleguen a tener éxito peliculillas como la supuesta biografía de Lope de Vega que estos días anda promocionando la televisión y el visionado de cuyos trailers basta para advertir que sus realizadores no tienen la más mínima idea de lo que fueron y cómo fueron los siglos XVI y XVII. Solo el vestuario indica ya que nos encontramos ante una obra inferior, despreciable, propia de una sociedad enferma de ignorancia y estulticia.

No obstante, hasta engendros como ese tienen a veces resultados inesperados y despiertan vocaciones por descubrir el pasado o, simplemente, preguntas interesantes al respecto.

Una de ellas es la que da título a este artículo. No es mía, me la hicieron ayer mismo. La clásica estudiante medio pedorrilla habitante de un limbo moral y estético entre el pijerío y ciertos visos de chonirismo (permítaseme el neologismo) que fue a ver Lope con su novio de turno y luego, ya conmigo, comentándola, tuvo el genial arranque de hacérmela. Se lo expliqué y, haciéndolo, me di cuenta de que era buena materia para un articulillo de este blog. Después de todo a mis asiduos les gusta que les aburra.

De modo que, concluido el exordio inicial, centrémonos en tratar de responder a la pregunta:¿por qué se escribía en verso el teatro del Siglo de Oro?

Tiende a creerse que existe una continuidad temporal entre el teatro de la época clásica y el surgido a finales de la edad media. Es falso. El cristianismo asumió desde el principio una tarea de destrucción de la cultura clásica, su toma del poder a finales del siglo IV es la verdadera causa de la llegada de la edad oscura que duró hasta el renancimiento y pugna por perpetuarse desde la reforma protestante. El cristianismo, en cuanto secta judía, odiaba cuanto representaba la civilización y en cuanto tuvo oportunidad (en eso todas las sectas semitas son iguales) prohibió la música, el baile, el deporte, el teatro y hasta bañarse (de ahí que las grandes plagas y epidemias apareciesen justo cuando los cristianos se hicieron con el poder)...todo lo que significaba cultura, diversión y alegría fue prohibido y perseguido durante más mil quinientos años, hasta que empezaron a perder poder. De modo que el teatro moderno hubo de partir de una tradición cultural diferente a la clásica.

Prohibir es una simple cuestión de poder. La iglesia pudo prohibir el teatro clásico porque dispuso de ese poder dentro del imperio. Más aún: tuvo excelentes aliados en las élites locales asfixiadas por los impuestos y las obligaciones cívicas entre las que se contaban precisamente costear los espectáculos públicos. Si estos devenían inmorales y se prohibían, se ahorraban una pasta, ergo se hicieron cristianos y apoyaron las denuncias de los obispos. Además los teatros, abandonados, sucumbieron pronto a la especulación inmobiliaria de la época. Empezando por la iglesia, todos los que pudieron se apropiaron del terreno que ocupaban para dedicarlo a nuevas actividades lucrativas.

Sin embargo la iglesia chocó de plano con las cortes bárbaras donde adquirió poder pero no tanto que pudiera desalojar las costumbres de los grandes señores. Entre otras razones porque a estos les salía barato mantener bufones y juglares diversos y podían utilizarlos para acrecentar su prestigio. Entre los siglos IV y IX se estaba gestando toda la épica germánica que partía de pequeños romances referentes a hechos y personajes concretos y fue creciendo hasta adquirir caracter de universo mitológico-cultural. Aunque la iglesia lo intentó (y se recuerdan casos de enfrentamientos entre obispos y juglares en el siglo VI, como el de Martin Dumiense con el del bufón del rey de los suevos) no logró desalojar a los juglares de su puesto en las cortes bárbaras.

 Consta que ya los godos tenían cantos dedicados a sus reyes y héroes legendarios en el siglo IV. Muchos de estos poemas entre épicos y mitológicos narraban hechos que abarcaban desde el origen legendario del pueblo godo hasta los últimos incidentes de la corte de Hermanarico pasando por los hitos que apuntalaron el encumbramiento de la dinastía de los Amalos al trono a lo largo del siglo III. Parece, por lo tanto, que la épica goda estaba ligada al poder real, a una conciencia nacional y a las nuevas instituciones y situaciones políticas y sociales aparecidas en el tránsito de la Cultura de Wielbark a la de Cernjakov extendiéndose más adelante, a partir del siglo IV, con la emigración goda al sur del Danubio, a las otras naciones bárbaras (consta, por ejemplo, que Atila disponía de juglares en su corte panonia). Dichos cantos, surgidos en una sociedad ágrafa y adaptados a la música, eran necesariamente de naturaleza métrica y rítmica con lo que ello implica de rima.

A lo largo de los siglos IV al IX dichos cantos épicos con su adyacente función propagandística, se extendieron por toda la Europa occidental sin que la iglesia se les pudiese oponer. Se trataba de una costumbre nobiliaria y guerrera y el cristianismo no pudo penetrar en esa esfera hasta que logró imponer el espíritu de cruzada allá por el siglo XI.

Carlomagno se apoyó en el papa para alcanzar indebidamente el rango imperial en el año 800 y su hijo Ludovico Pío otorgó demasiado poder a la iglesia dentro del imperio, lo que acabó arruinándolo. Conquistadas nuevas áreas de poder, el cristianismo logró imponer más enérgicamente sus presupuestos ideológicos y cercenó en seco el dinamismo creativo de la épica germánica pero no pudo poner freno a la existencia de juglares de todo tipo que deambulaban por cortes y mercados transmitiendo los antiguos cánticos que en fecha tan tardía como los siglos XI al XIII lograron, en gran medida, incluso ser escritos escapando así al olvido al menos en versiones tardías.

Tampoco pudo la iglesia frenar la función propagandística de la poesía juglaresca que resurgió, de la mano de trovadores cultos, en el siglo XI en Occitania, región feudal donde habían surgido a partir del siglo X numerosas casas nobiliarias de origen dudoso y necesitadas de dar lustre a sus miembros y donde la iglesia, aunque en apariencia fuerte, carecía, como demostró la rápida extensión del catarismo, de verdadera influencia social. Surgió de este modo todo un nuevo ciclo de poesía que hundía sus raíces en la cultura pagana y solo aparentemente se mostraba como cristiana y, desde luego, en modo alguno lo era en su fondo ideológico.

Pero el hecho es que tanto los cantares de gesta como la poesía trovadoresca eran tan populares en la edad media (mucho menos cristiana y obsesionada con la religión de lo que los cronistas eclesiásticos nos han querido hacer creer) que la iglesia no fue capaz ni de prohibirlas ni de ahogarlas, de modo que procedió, como suele hacer, a mixtificarlas en beneficio propio. Surgieron así los clérigos dedicados a elaborar poemas aparentemente en sintonía con la moda triunfante pero subrepticiamente propagandísticos, los que aprovechaban el interés de los nobles meridionales, ya plenamente prerranacentistas, por la civilización romana para esconder su propia doctrina dentro de poemas pretendidamente doctos...y a captar el interés de las masas iletradas con la incorporación de la poesía dentro de los actos litúrgicos.

En el siglo XII la iglesia, con las ventajas económicas y sociales que le proporcionaban las cruzadas y el auge de las peregrinaciones, avanzaba rápidamente hacia nuevas cuotas de poder que alcanzarían su cénit en el XIII. Debía, por lo tanto, no solamente ejercer su nuevo dominio sino convencer de la legitimidad del mismo. Fue así como, en un dispendioso esfuerzo por captar las voluntades populares que abarcó desde los programas iconográficos de las iglesias hasta el impulso de la música sacra (se habla de la aparición de la polifonía a partir de esas fechas pero se trata tan solo de la evolución de la música sacra, y por lo tanto conservada, desde modelos judáicos de recitación monódica hacia otros netamente musicales, la música profana, se comprende fácilmente, nunca fue un coñazo equiparable al gregoriano) incluyendo, claro está, la poesía.

Frente a la épica militar y laica surgió una épica eclesial destinada a catequizar a la gente. Como los cantares de gesta, esta nueva épica incluía partes narrativas y diálogos. Es muy probable que por una simple cuestión económica, los juglares laicos cantasen narración y diálogo con una sola voz. Pero la iglesia, en aquellos momentos, podía permitirse el lujo de pagar a varios recitadores. De este modo una voz narraría y otras encarnarían los diferentes personajes de los diàlogos. De ahí a la caracterización y a la acción de los actores hay un paso muy pequeño que tardaría, de todos modos, mucho tiempo en darse.

Fue a partir del siglo XIV que la iglesia se vio necesitada de nuevos ímpetus propagandísticos. Para entonces había perdido el enriquecedor comercio con Tierra Santa, había perdido representatividad en las nuevas y pujantes ciudades, sus modelos teocráticos se habían venido abajo con la crisis económica de finales del siglo XIII...necesitaba recuperar la iniciativa propagandística, se pasó entonces de la recitación a la actuación. Empezaron a surgir los diferentes autos del Corpus y otras festividades que se articulaban ya teatralmente.

¿Cual fue el problema que le surgio a la iglesia?...Que para dichas representaciones necesitaba un personal cualificado al que no podía pagar todo el año con la finalidad de que trabajasen solo uno o dos días al año. Habían pasado los tiempos de bonanza económica y ni siquiera la iglesia podía permitirse un dispendio semejante. Para poder disponer de esa mano de obra especializada en determinadas fechas la iglesia debía permitir que se mantuvieran por sí mismos el resto del año. Se vinieron abajo de este modo parte de las reservas morales sobre el teatro que había mantenido la iglesia desde el siglo IV y apareció un limitado marco de tolerancia que en cualquier caso permitió la tímida aparición de un teatro profano.

No obstante, aquel incipiente teatro profano que en su inmensa mayoría desconocemos, no podía escapar, si pretendía ser atendido por un público acostumbrado a las viejas reglas de la poesía épica, a las normas de esta, adoptadas a su vez, como simple evolución de la misma, por los autos eclesiásticos. El teatro no era sino un embellecimiento de la poesía que venía recitándose desde el siglo IV, debía por lo tanto cumplir sus mismas reglas incluyendo la versificación.

Más adelante, ya en el XVI, la nobleza interesada en la antigüedad clásica, con una iglesia acostumbrada a ese teatro popular desde hacía al menos un siglo, pudo dar el paso y tratar de recuperar el teatro greco-romano. Para ello debió contar con el personal especializado que había en aquel momento y tanto autores como actores tenían una escuela clara anclada en la versificación. Por ese motivo el teatro profano que surgió en el renacimiento y alcanzó su esplendor en el XVII se escribiría en verso.

Y la costumbre perduraría hasta bien entrado el siglo XIX, portador de nuevas ideas y formas de ver el teatro.

 

 

NOTA.- la fotografía es de Bizantine.

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A PROPÓSITO DE LAS AMAZONAS.

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 El Museo Histórico del Palatinado, sito en la ciudad de Speyer, inauguró el pasado 5 de septiembre una muestra arqueológica sobre las amazonas. Exposición que no visitaré (no tengo tiempo ni dinero para desplazarme a Alemania en estos días que corren) y que en su publicidad juega con las palabras "misteriosas" y "enigmáticas" para atraer al público medio escasamente versado en historia y, por lo general, poco interesado en ella salvo que se le plantee como una charada o el resultado de una novela o película adornada de misterio y exotismo.

Este desinterés no deja de resultar un síntoma preocupante de los tiempos que vivimos. Nada teme más el totalitarismo, cualquier totalitarismo, y ahora estamos sufriendo el liberal-capitalista, que el conocimiento de la objetiva verdad histórica. Dicho conocimiento hace insostenibles las mentiras y las ideas prefabricadas que los beneficiarios del totalitarismo de turno utilizan para sostener y justificar su poder. De ahí el ataque que en todo el mundo están experimentando las ciencias humanísticas tanto en lo tocante al recorte de sus presupuestos como al desprestigio de su utilidad. Los tiranos, y en este caso lo son quienes manejan eso que se llama abstractamente "el mercado", no quieren que la plebe, el gran público, esté informado porque la verdad y el conocimiento destruyen la reverencia y el acatamiento. Por ese motivo se dejan languidecer las cátedras humanísticas, aquellas que pueden generar intelectuales que pongan en entredicho las "verdades" dominantes demostrando su futilidad y su interesada incoherencia así como su abierta falsedad, y se promociona el desconocimiento de la historia y la filosofía por el gran público.De este modo  lo que la gente conoce no es la verdad sino la propaganda del Poder o, en el mejor de los casos, un producto de consumo más vinculado a la ficción que a la realidad. De hecho es un malísimo síntoma con respecto a la calidad democrática de la sociedad que nos ha tocado vivir el desconocimiento y el desinterés del gran público por la historia en todas sus formas salvo en la de fantasía de consumo.

Pero ese es asunto para otro artículo.

El hecho es que hablé recientemente con un amigo entusiasta, fervoroso historiador en ciernes (acaba de licenciarse y prepara ya su doctorado), que estaba juntando gente para acercarse a Speyer y tuvo la deferencia de pensar en mi para sumarme a semejante expedición. Se lo agradecí y decliné la invitación. Ya he dicho que carezco de tiempo y prefiero guardar el dinero para otros menesteres en un panorama de crisis como el que todavía padecemos.

Sin embargo la conversación con él me hizo pensar en las amazonas, personajes mucho menos misteriosos de lo que en general se pueda pensar, y me pareció una buena idea presentar un pequeño resumen sobre ellas a un público como el que sigue y lee este blog en general bastante más interesado en las verdades históricas que en las ficciones propagandísticas o puramente comerciales.

 Lo verdaderamente interesante de las amazonas es que su estudio, más allá de las ideas folklóricas de la Grecia clásica, nos permite una mejor comprensión del origen y naturaleza de nuestra propia sociedad y de los mecanismos que la llevaron a ser como es.

Para los griegos las amazonas eran sobre todo un tema mitológico, un toque exótico para leyendas que conducían a sus propios héroes a escenarios que se antojaban remotos en los primeros tiempos de la navegación comercial y la exploración colonial. La mayor parte de aquellas narraciones que protagonizaban héroes viajeros hablaban en realidad del contacto con pueblos, estados y civilizaciones que empezaban a conocerse al final de la edad oscura de la Hélade y cuya realidad  se transmitía al futuro en la bruma de tradiciones heroicas que enmascaraban de significados morales o religiosos realidades concretas olvidadas tiempo atrás. Un ejemplo claro de lo que digo es la leyenda del Vellocino de Oro que oculta, tras su arcáico tufillo épico los contactos comerciales de los primeros navegantes griegos con el reino de Cólquide, en la costa caucásica, económica y culturalmente más avanzado que ellos en aquellos siglos. Puede, incluso, que se refiera a las relaciones entre el imperio micénico y el pujante reino anteriores a la crisis del 1200 a.d. C.

Con las amazonas sucedió más o menos lo mismo. Los navegantes y emigrantes griegos conocieron historias de mujeres guerreras e incluso es posible que entrasen en contacto con algunas y de regreso a la Grecia continental aquellas constataciones concretas quedaron arrumbadas a la condición de ingredientes exóticos para leyendas de héroes locales si bien algunas de las mismas, como la relacionada con el cinturón mágico de Hipólita, demostraban un contacto más íntimo y un conocimiento profundo de las creencias y la idiosincracia de las sociedades en las que medraban aquellas mujeres dedicadas a la guerra. Es posible incluso que las leyendas que nos hablan de sociedades puramente femeninas articuladas en torno a la guerra y vedadas al sexo masculino nos transmitan la existencia  de ciertas hermandades de caracter ritual y sagrado asociadas a cultos remotos, desgraciadamente no podemos saberlo con exactitud y mucho menos afirmarlo taxativamente.

Sea como fuere, las leyendas griegas transmitían a su modo la realidad que rodeaba a los griegos en el entorno que iban descubriendo en sus primeras expediciones comerciales y de colonización y deben entenderse siempre desde esa perspectiva tratando de interpretarlas con conocimientos procedentes de otras fuentes escritas y de las excavaciones arqueológicas.

Y en lo tocante a las amazonas sabemos bien a qué atenernos y hacia donde mirar.

La domesticación del caballo se produjo en las estepas pónticas, en el territorio de lo que hoy es Ucrania, permitiendo el desarrollo de sociedades pastoriles nómadas que gracias al nuevo medio de locomoción conseguido podían abarcar en sus desplazamientos amplios territorios que alcanzaban desde China hasta el Danubio. Parece seguro que los pueblos que adoptaron esta nueva forma de vida eran mayoritariamente indoeuropeos o con importantes componentes culturales y genéticos de esa naturaleza (es poco exacto hablar de pueblos puros incluso en épocas tan antiguas porque el mestizaje se remonta en la humanidad a la edad de piedra). Parece, a juzgar por el papel social que la arqueología y la mitología adjudican a sus mujeres, que estos pueblos mantenían mucho del ancestral sustrato matriarcal propio del primer neolítico. En cualquier caso, el propio modo de vida y, sobre todo, de combate adoptado por estos pueblos, que han pasado a la historia con el nombre de escitas, favorecía la igualdad entre los sexos. También la base ganadera de su economía que permitía la escisión de rebaños de un modo mucho más libre que el universo agrario donde la transmisión de la tierra exigía estructuras más rígidas y su defensa, frecuentemente menos basada en una caballería dificil de sostener en un paisaje agrícola, favorecía el desarrollo de modelos patriarcales.

Los escitas rara vez combatían cuerpo a cuerpo. Su táctica se basaba en la caballería ligera, que les aportaba gran movilidad, especialmente frente a los pesados carros de las civilizaciones agrarias de la edad del bronce o la infantería, y en el arco. Peleaban a distancia, haciendo huir a sus enemigos con lluvias de flechas y ello permitió la participación de las mujeres en las expediciones militares. Participación inducida además por la propia condición de propietarias con derechos políticos que, como demuestran gran número de tumbas encontradas a lo largo y ancho de toda la estepa, disfrutaban muchas de ellas.

La posesión y gestión de los recursos ha sido siempre la clave de la libertad personal y de la adquisición de derechos políticos y jurídicos y su mantenimiento se vio siempre ligado a la capacidad de defenderlos frente a agresiones exteriores. De ahí que una riqueza basada en el pastoreo nómada que permitía la excisión de los ganados mediante herencia o su usufructo colectivo y la táctica de guerra a distancia permitiera a las mujeres escitas disfrutar de un alto grado de consideración social avalado además por su participación en la guerra.

 Las primeras noticias ciertas que tenemos sobre los escitas en la historia proceden del siglo VIII a.d. C. cuando los asirios los incluyeron entre sus tropas como aliados y mercenarios para aprovechar la movilidad de sus unidades de caballería ligera. Eran ya para entonces  sociedades tribales bien estructuradas y asentadas con varios siglos de existencia a sus espaldas y con una herencia cultural que se remontaba quizá a un par de milenios.

En el VII a. d. C., los cimerios, sin duda una rama de los escitas, invadieron Anatolia permaneciendo en ella varias décadas. Era un momento en el que la colonización helénica ya había comenzado y se encontraba en plena expansión tanto en el Mediterráneo como en el Mar negro. Cabe suponer por lo tanto contactos más o menos frecuentes y directos entre ambos pueblos y que la presencia de mujeres guerreras entre los cimerios diera origen a la leyenda de que el reino de las amazonas se encontraba en el Ponto (en la zona noreste de la actual Turquía) y de sus numerosas conquistas en la península anatólica. Más aun: es muy posible que fuera por entonces cuando el vocablo que las definía llegase al idioma helénico. Con toda probabilidad la palabra escuchada por los comerciantes y viajeros griegos se asimilaría a la irania "ha-mazan" que vendría a significar mujer guerrera, no olvidemos a este respecto que los escitas hablaban uno o varios dialectos indoeuropeos estrechamente relacionados con el persa. Ese "ha-mazan" llegaría a Grecia como un cúmulo de sonidos sin sentido surgiendo más tarde la etimología popular "amazona" con el significado de "sin pecho" y la leyenda adicional de que las mujeres guerreras que campaban por Anatolia se cortaban el seno izquierdo para poder disparar mejor su arco.

La Odisea, aparecida en torno a un siglo antes de este contacto con los cimerios en Asia Menor,  describe a los cimerios habitando en la orilla norte del Mar Negro de donde, según las leyendas, serían expulsados por los escitas tiempo después. También las fuentes asirias del siglo VIII a.d. C. nos los presentan habitando al norte del Cáucaso. Su migración comenzaría con los primeros reclutamientos asirios y probablemente en consonancia con alguna derrota militar pero no debemos pensar en dos pueblos culturalmente diferentes al hacerlo en escitas y cimerios. Más bien en facciones distintas en competencia por los pastos. Los derrotados buscarían un medio de vida como mercenarios al servicio de Asiria primero y como conquistadores por cuenta propia después.

 Pero mientras los cimerios trataban de conquistar Anatolia y asentarse en ella, en su tierra de origen estaban sucediendo profundos cambios sociales y políticos que acabarían dando al traste con las amazonas en cuanto expresión de una posición social y políticamente igualitaria de la mujer en un mundo de pastores nómadas y fue precisamente el desarrollo griego el responsable directo de dichos cambios.

En general la polis griega era un sistema económico deficitario en productos básicos, especialmente en trigo. En parte se debía a los pequeños territorios de los que estas disponían y a la creciente población que aglomeraban en un marco de diferenciación de tareas que limitaba la mano de obra dedicada a la agricultura. Pero no debe desdeñarse tampoco el hecho de que la polis fue desde su origen un instrumento de las diferentes oligarquías para aumentar su poder local y, sobre todo, para enriquecerse más y más deprisa. Los latifundistas surgidos en la edad oscura descubrieron la navegación y el enriquecimiento con la venta del aceite de oliva en mercados a los que todavía no había llegado la producción del mismo. Dicho comercio dejaba enormes rentas a quienes lo realizaban pero exigía dedicar grandes parcelas de los escasos territorios disponibles a la producción del fruto lo que posponía la de cereales más necesarios para la comunidad pero menos lucrativos para los oligarcas que encontraron, además, un medio de aumentar sus fortunas introduciendo trigo extranjero en sus propias comunidades donde siempre era demandado.

De este modo los oligarcas griegos agudizaban la escasez de cereales en Grecia con la extensión de las plantaciones olivareras y se aprovechaban del desequilibrio y la necesidad que ellos mismos generaban, importando el grano desde mercados externos.

Fue así como se procuró y favoreció el desarrollo de zonas periféricas de producción cerealística. En muchos casos se trataba de colonias griegas trasplantadas a nuevas tierras más allá del mar. En otros se fomentaba la dedicación agrícola de determinados pueblos bárbaros, ajenos al universo helénico. Tal sucedió con los escitas de Crimea y las costas ucranianas.

 El Mar Negro venía siendo explorado por los griegos desde el siglo VIII a.d. C. y más o menos por esas mismas fechas se instalaron allí las primeras colonias. Con el tiempo la demanda de grano de las ciudades griegas fue creciendo y la inversión en el desarrollo de nuevas comarcas cerealísticas extendiéndose más allá de las sociedades helénicas. Fue así como los escitas ribereños comenzaron a abandonar el pastoreo nómada para asentarse como agricultores en directa relación con el mercado griego.

La sociedad escita distaba mucho de ser igualitaria. Tenía nobles, hombres libres y siervos. Tampoco lo fueron los asentamientos agrícolas que promocionaron los griegos. Resulta más sencillo negociar grandes envíos con señores que centralizan la producción y la distribución que con una constelación de pequeños productores. De modo que esta nueva producción se centralizó desde el principio en pocas manos.

De pronto la nobleza basada en la posesión de grandes rebaños  se vio sustituida por una nobleza, necesariamente más reducida, ligada a la tierra. La riqueza y el poder ya no se vinculaba a un ganado que debía moverse constantemente en busca de pastos y que a menudo exigía su división para su adecuación a los recursos disponibles. Ahora la base de la riqueza era la posesión de la tierra que podía y debía acumularse. Ello trajo cambios en las formas de herencia (un latifundio dividido acaba por no ser rentable y caer en manos de los vecinos) y con ellas en los hábitos sociales. Se tendió hacia la herencia del primogénito, lo que supuso un oscurecimiento del papel social de la mujer acentuado por un cambio crucial en la táctica militar: el paso de la antigua caballería ligera a la pesada.

En el 514 a. d. C. cuando Dario I trata de someter a los escitas cruzando el Danubio estos se presentan todavía como unidades de caballería ligera basadas en la huida y el arco. Sin embargo eso cambiaría pronto y, precisamente a imitación de la caballería persa, la nobleza escita empezaría a adoptar pesadas y lujosas armaduras símbolo de su superior estatus cuyo peso apartaría a las mujeres del combate, al menos en las unidades de mayor prestigio sumándose esta pérdida de legitimidad militar a los cambios jurídicos y familiares vinculados a la sedentarización de caracter agrario en relación con los mercados griegos.

Surgió así una nueva y más poderosa nobleza de caracter patriarcal que acabaría con el papel predominante de la mujer en aquella sociedad. Por supuesto las tribus de la estepa que continuaran dedicándose al pastoreo nómada mantendrían los antiguos usos pero perderían tambíén poder político y económico y prestigio social en relación con la nueva y poderosa nobleza agrícola que estaba apareciendo y que supondría el principal sostén de la unificación que llevaría a cabo, a finales del siglo V a.d. C., Atheas que estableció un imperio escita entre el Don y el Danubio que llegaría a amenazar la propia Grecia y sería derrotado por Filipo II de Macedonia en el 339 a.d. C. iniciando una progresiva decadencia que concluiría con su destrucción a manos de los sármatas, otro grupo de tribus iranias de las estepas,  en el siglo I a.d.C.

La mutación social, económica y política que supuso la aparición de aquella aristocracia agraria en la Escitia Póntica y el oscurecimiento del papel de la mujer asociado a ella, acabó con la existencia de las amazonas, las arqueras a caballo que combatían en las estepas.

Su existencia debió mantenerse, incluso varios siglos, en las tribus menos avanzadas y más ajenas a la agricultura y, ya en los primeros siglos de la era cristiana, se circunscribió al mero plano religioso.

La última vez que se oye hablar de mujeres combatientes entre las tribus esteparias es en el siglo III d. C. cuando en la batalla de Naissus, el año 268 d.C. los romanos capturen un contingente de jóvenes guerreras que constituían la guardia armada de un carro tirado por ciervos destinado al transporte de determinada deidad guerrera (a este respecto cabría recordar que los escitas solían adornar sus cascos con cuernos de ciervo)...apresadas fueron trasladadas a Roma para servir de deleite a las masas en el desfile del triunfo imperial. Más o menos por entonces se afianzaría en la estepa ucraniana la dinastía goda de los Amalos, portadora de una ideología guerrera plenamente masculina (era esa una época en que las antiguas diosas de la fertilidad germánica estaban cambiando de sexo para convertirse en dioses de la guerra o veían aparecer compañeros masculinos de función militar) y ya no hubo espacio para las mujeres guerreras ni siquiera en forma de guardias armadas de antiguas deidades. Ese fue el fin definitivo de las amazonas.

 

NOTA.- la fotografía es de Tiffa 130

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11/09/2010 12:44 disidenteporaccidente Enlace permanente. historia No hay comentarios. Comentar.

LO DE TURQUÍA Y ESOS FANTOCHES DE LA UNIÓN EUROPEA.

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Personalmente estoy plenamente convencido de que los dirigentes europeos, los pilotos de la Unión Europea, rozan la deficiencia mental y constituyen un ejemplo destacado de incompetencia y estupidez política. Peor aún: de irresponsabilidad y sumisión a intereses económicos muy alejados de los ciudadanos y que les ciegan a la hora de tomar decisiones.

Lo único que le importa a esa pandilla de cenutrios encorbatados es la creación de un amplio espacio sin aranceles para la libre circulación del gran capital sin tener en cuenta sus consecuencias sociales o políticas a medio y corto plazo. Quieren ampliar rápidamente y a cualquier precio para que quienes les gobiernan en la sombra (el gran capital, no siempre de procedencia europea pero con un importante peso del alemán, el francés y el italiano secundados a menudo por comparsas de estados satélites) puedan enriquecerse más rápidamente y con menos cortapisas. Hace tiempo que la Unión Europea dejó de ser un instrumento útil (si es que alguna vez lo fue) para los pueblos europeos y se convirtió en una herramienta de especulación económica y represión social en manos de una élite de ricos ultraconservadores y sin conciencia que, además, carecen de perspectiva política.

Lo único que les importa es el beneficio a corto plazo, lo que puedan ganar entre hoy y mañana en la bolsa o en un quinquenio invirtiendo en países pobres en los que el desembarco masivo  de su capital supone una ventaja que les permite posicionamientos de oligopolio más o menos encubierto tolerados y hasta fomentados por gobiernos débiles y necesitados de la aquiescencia internacional. Así, de paso, se favorece la inmigración desde los estados pobres a los ricos y se consiguen dos efectos que les benefician: mantener el status quo en los países pobres y debilitar la cohesión social en los ricos, lo que en ambos casos mantiene y aumenta su poder relativo en sendos escenarios. No es una estrategia nueva, ya se hizo en Alemania, y en otros países de la UE, durante los 50 y 60 llevando inmigrantes españoles, portugueses, italianos y turcos en grandes masas. De este modo se protegían regímenes satélites necesarios para la inversión especulativa y la lucha contra el comunismo y se quebraba la capacidad de exigencia de los sindicatos centroeuropeos introduciendo una competencia desleal y poco inclinada a la protesta. No ha cambiado nada en ese sentido. Solo, quizá, la procedencia de los inmigrantes.

Pero el hecho es que desde la caida de la URRS y el asalto neocon para dominar el mundo, los dirigentes de la UE han perdido del todo la cabeza y se dedican a dar pasos cada vez menos sensatos y más perjudiciales para el conjunto no solo de Europa sino de sus vecinos con el ideario ultra-liberal y de sumisión a los intereses estadounidenses por bandera y el enriquecimiento especulativo y desvinculado de la creación de riqueza real, que es la que repercute en la sociedad, como único objetivo.

Podríamos decir (si fuéramos malvados) que roban y trapichean sin pensar en el mañana y, desde luego, pensando lo indispensable en el pueblo para convertirlo en una masa de individuos fácilmente explotables y controlables. Y concluir que dicha actitud tendrá pésimas consecuencias para todos. Pero no queremos pecar de malvados, de modo que no lo diremos.

Ahora bien, hay que convenir que desde 1991 los pasos en falso de esa gentucilla que nos rige son cada vez más nocivos y perjudiciales para el común de los europeos.

Primero vino el esperpento de la guerra de los Balcanes, donde se propició la atomización de un país (bien es cierto que formado artificialmente a comienzos del siglo XX) y favoreció la permanencia y asentamiento del islam en Europa, lo que representa no solo un insulto a la historia y civilización de este continente, sino un peligro evidente para el conjunto de Europa, con la única intención de conseguir países más pequeños y manipulables que incluir en la Unión sin apenas requisitos de tal modo que el gran capital europeo y sus amiguitos pudieran especular a su placer en ellos. ¿Ganó algo el ciudadano europeo con esa guerra?...evedientemente, no. Pero representó una excelente inversión para ciertas fortunas, especialmente alemanas.

El mismo mecanismo llevó a comienzos del siglo XXI a admitir en la Unión Europea a más y más países que no alcanzaban ni de lejos los parámetros de desarrollo político, social y económico que, por ejemplo, se le exigieron a España para su ingreso en 1986. Ahora ya no hay que esforzarse para entrar en la UE, basta con ofrecer rentabilidad al gran capital. Cierto es que allí donde entra la UE con su ideario ultraliberal y neocon el estado desaparece en beneficio del capital extranjero, España sabe mucho de eso (véase Destruyendo El Patrimonio Común), pero ahora ya ni siquiera se molestan en exigir al país colonizado de turno una cierta e hipócrita condición de desarrollo. Basta con que resulte apetitoso. Así se ha extendido la UE recientemente a una serie de países atrasados, desorganizados y cercanos a la miseria y la bancarrota como Rumanía o Bulgaria que no aportan nada, salvo inmigrantes problemáticos, a la ciudadanía europea pero resultan un excelente coto de especulación y colonización económica para el capital que utiliza a las instituciones de Bruselas en beneficio propio alejándolas del servicio que debían prestar a los ciudadanos.

Dichas ampliaciones han debilitado a la UE, nos perjudican a todos y lastran de muerte a las instituciones y el sistema financiero de Europa, pero se llevaron a cabo de cualquier modo porque sirven para enriquecer a corto plazo a quienes ya son inmensamente ricos y utilizan la Unión como finca particular para sus lances especulativos.

Llegó también el euro que no es sino una forma subrepticia de someter a toda Europa al dictado de la economía alemana, una trasliteración del marco, que solo ha conseguido dificultar nuestra capacidad de exportación y disparar la inflación en la mayor parte de los países en los que, para colmo, la balanza comercial se desequilibró peligrosamente a causa de la fortaleza monetaria de la UE, solo beneficiosa para quienes se dedican a la especulación bursatil o a la inversión en países pobres, es decir: al tantas veces citado gran capital (que, ojo, tiene nombres y apellidos y cabrá en el futuro pedirle responsabilidades) que dicta y establece normas y modos de hacer que le benefician perjudicándonos, estoy harto de repetirlo en este blog, a todos.

Con la aparición de la crisis, se potenció la ideología ultraliberal tratando de arrancar, con la inestimable ayuda de un elevado número de inmigrantes del tercer mundo, los derechos sociales y sindicales de los ciudadanos europeos y procurando mantener las divisiones entre ellos con torpes argumentos racistas y nacionalistas (la prensa alemana fue, en ese sentido, un modelo de manipulación de las conciencias no muy alejado de maniobras y credos propios de otro Reich no tan lejano) y encima se siguió especulando en contra de "socios" de la propia UE aun a riesgo de hundir el propio sistema bancario alemán (recuérdese los ataques sufridos por la deuda griega cuya caida hubiera arrastrado sin remedio a los propios bancos alemanes).

Para no extenderme más de lo necesario: el último capítulo de esa estupidez ultraliberal suicida de los dirigentes europeos ha tenido lugar en relación con el referendum habido en Turquía y en el que un gobierno islámico se las ha apañado para aprobar la reforma de una constitución que dejaba al ejército la tutela de la república. Un ejército, ojo, heredero de las tesis modernistas y laicistas de Mustafá Kemal. En otras palabras: nuestros egregios y estúpidos líderes, presas de su fundamentalismo liberal, han aplaudido un acto externamente democrático pero realmente muy peligroso ya que abre el camino hacia la islamización de Turquía.

Si alguien se ha molestado en mirar las imágenes de las mesas electorales turcas el día del referendum se habrá percatado de la gran cantidad de mujeres que había en ellas, y que no vestían con pañuelos y prendas islámicas sino plenamente a la europea. Es el resultado de noventa años de laicismo y civilización. El aplaudido referendum al que nos referimos puede llegar a acabar con eso. Quizá dentro de veinte años veamos a las mujeres turcas obligadas a portar el velo islámico. Ya sucedió en Irán, en Iraq...

Resumiendo: los líderes de Europa no solo no trabajan para los ciudadanos sino que además están ciegos de avaricia y fundamentalismo neocon y ultraliberal. Hace al menos dos décadas que no dan una a derechas...va siendo hora de plantarse, de cambiar las reglas del juego y de jugadores.

NOTA:- la fotografía es de Aullie Caulfield.

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BUENAS MEDIDAS.

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Si hay algo que me moleste, y basta repasar los artículos aquí albergados para comprobarlo, es alabar los actos de un ministro de la monarquía. Sobradamente  conocida es mi posición respecto al régimen que vivimos y sus implicaciones sociales, políticas, culturales y morales. No obstante hay que convenir en que incluso el régimen menos conveniente puede desarrollar políticas acertadas y realizar actos aplaudibles. Pensar otra cosa es una postura maniquea, infantil y estúpida. Y ,cuando se critica, es preciso estar dispuesto tanto a rectificar, si uno se equivoca, como a consignar los aciertos si estos se producen. De modo que no me queda más remedio que expresar mi acuerdo con un par de medidas anunciadas por el ministerio de medio ambiente (me niego a escribir el larguísimo nombre oficial, todos nos entendemos) y aplaudir a su máxima representante, la ministra Elena Espinosa y al equipo político y técnico que la sustenta. Me refiero en concreto al deslinde de la costa del Parque Natural de Doñana y a la elevación de los caudales ecológicos del Tajo y el Ebro.

Son ambas medidas voluntariosas sometidas a todos los azares del maniobrar político y en peligro, por lo tanto, de ser batidas o suficientemente descafeinadas como para quedar reducidas a simples titulares sin trascendencia real. Por ese motivo, y para una vez que siento algo de ilusión y confianza sobre actuaciones de nuestros políticos (en general ineficaces mediocres e ignorantes cuando no corruptos o excesivamente preocupados por su propio medro personal, en general nefastos, y hablo sin distinción de siglas), creo mi obligación moral expresarlo desde este pequeño rincón del mundo que tan a menudo sirve únicamente para la queja, la indignación y el lamento.

El deslinde de Doñana, en la práctica una protección del litoral próximo al parque natural entre la playa de Matalascañas y la desembocadura del Guadalquivir ha sido contestada y parece que va a ser recurrida por la Junta de Andalucia bajo excusas competenciales y barata demagogia técnica. Ello podría obedecer a simples cuestiones institucionales que, en cualquier caso, no deberían entorpecer, por pura gazmoñería jurisdiccional, medidas de protección efectiva de un terreno amenazado y de máxima importancia para la supervivencia del parque y de su biodiversidad.

Porque no debemos olvidar nunca dos factores del máximo relieve en este tipo de asuntos: que cualquier parque natural, y muy especialmente el de Doñana, es siempre una plaza sitiada por la especulación urbanística y agraria, y que todo poder, pero especialmente los regionales y locales, viven infectados de caciquismo, intereses oscuros y oculta corrupción. No importan las siglas ni las tendencias aparentes. Al final todo ayuntamiento, todo gobierno autonómico, acaba de un modo u otro infectado por los caciques locales. Es un hecho triste, pero constatable. Todos lo sabemos y en general apenas debemos hacer otra cosa para verlo que mirar a nuestro ayuntamiento o a nuestra comunidad autónoma. Por ese motivo es preciso desconfiar siempre de este tipo de administraciones y examinar muy detenidamente los contactos y manejos de presidentes, consejeros y demás caterva ejecutiva (y hasta judicial).

Y el problema es que la franja que ahora pretende proteger la Ley de Costas lleva décadas siendo codiciada por la especulación urbanística para acabar convirtiéndola en una especie de Manga del Mar Menor dedicada al ladrillo y el turismo aislando de este modo el parque de su salida natural al mar. Se trata este de un peligro aparentemente exorcizado pero nunca desdeñable. Como tampoco puede desdeñarse el asedio que sufre Doñana a manos de los agricultores (y es este un vocablo que a menudo en estas tierras no se refiere a pequeños productores sino a latifundistas con pocos escrúpulos y menos conciencia social y ecológica) a causa de sus recursos hídricos. Este mismo verano ha sido descubierta una balsa ilegal que pretendía desviar el agua que afluye a las marismas para llevarla a una plantación de caquis, otra balsa ilegal fue descubierta el año pasado, y si hiciéramos un censo detallado de incidentes similares en las últimas décadas seguramente acabaríamos llevándonos las manos a la cabeza. Doñana, a pesar de su fama mediática y de su importancia biológica, está en constante peligro, molesta a los latifundistas de la zona y por eso preocupa escuchar a la Junta argumentar que la Ley de Costas puede proteger la primera línea de dunas costeras pero no así la segunda, que definen como no costeras, y mucho menos ecosistemas como los pinares y los sabinares que fijan las dunas permitiendo el asentamiento de otras plantas. Conociendo la voracidad del expansionismo de la especulación urbanistico-turística en nuestro país y el deseo de arrebatar territorio cultivable al espacio protegido uno no puede sino preocuparse ante las consecuencias (no posibles sino seguras) de dicha salvedad y preguntarse qué intereses se esconden detrás del excesivo celo competencial y leguyeril de la Junta. Yo no lo sé, pero me preocupan.

No obstante, el de la protección o no de todo el arenal que separa el parque del mar y el acoso de las extracciones ilegales de agua son solo dos de los peligros potenciales que amenazan Doñana. Hay otros ,incluso más inquietantes, como el apoyo del derechista sindicato agrario Asaja-Sevilla, dirigido por un individuo impresentable como Miguel Afán de Ribera (expedientado en 2002 por delito ecológico en una de sus fincas cercana a Lebrija donde al parecer realizó obras con maquinaria pesada contaminando un ecosistema acuático protegido donde existía una reserva de fartet, pez autóctono en peligro de extinción), a los cultivos transgénicos en las cercanías del parque. Y lo triste es que este indiviudo y su organización forman parte del patronato de Doñana. La maldad y la inmensa estupidez de los especuladores y oligarcas no descansa nunca y nos obliga a estar siempre en guardia contra sus acechanzas. Por ese motivo, que el ministerio de Medio Ambiente, a través de la Dirección General de Costas y utilizando la Ley de Costas como instrumento legal tome el control de esta zona para protegerla en su totalidad es una muy buena noticia. Una excelente actuación del ministerio que conviene aplaudir y apoyar...del mismo modo que conviene vigilar de cerca los oscuros intereses que acechan Doñana. Y en este sentido agradeceré a mis lectores (especialmente a los andaluces, que estarán mejor informados) cualquier información al respecto.

Otra buena noticia es la determinación de la Secretaría de Estado de Medio Rural y del Agua de aumentar, doblar en el caso del Tajo a su paso por Aranjuez, el caudal ecológico del Ebro y el Tajo. Claro que se trata de una buena noticia relativa ya que responde a la puesta en práctica de una directiva comunitaria del año 2000 que ha tardado toda una década en empezar a pensar en aplicarse a causa del peso político que determinadas comunidades y el partido que en ellas gobierna (corrupto, ineficaz y de ideas obsoletas, verdadero ejemplo del atraso formativo y moral de determinadas oligarquías provincianas de nuestro país) tuvieron en la España del Aznarismo y la falta de decisión del gobierno de Zapatero desde 2004. Ahora por fin, con diez años de retraso y bajo la amenaza de unas elecciones anticipadas y de un cambio de gobierno que devuelva al poder al PP y de al traste con la iniciativa, parece que empiezan a tomarse cartas serias en asunto tan importante.

El caso del Tajo es especialmente esperanzador, aunque parece que Castilla-La Mancha va seguir sufriendo el espolio de las oligarquías del ladrillo y los campos de golf de Levante durante mucho más tiempo.

Sin embargo el plan estipulado, aunque seguramente mejorable, no deja de ser interesante y, como he dicho, esperanzador. Se trata de construir sendas depuradoras en Madrid y trazar una conducción que lleve ese agua depurada a la cuenca del Tajo pasando de los 6 metros cúbicos por segundo que ahora lo transitan a los 12 y obligando a Murcia a justificar sus necesidades cuando quiera recurrir al trasvase Tajo-Segura que por regla general casi triplica el caudal de agua que pasa por Toledo. En otras palabras: que el 75 % del agua del Tajo se desvía hacia Murcia dejando para Castilla-La Mancha un mísero 25%. La justificación de ese expolio son los dos millones y medio de personas que beben agua del Tajo en el Levante y el sostenimiento de las extensas plantaciones de cítricos, pero lo cierto es que el trasvase Tajo-Segura tuvo efectos nefastos e insostenibles propiciando un modelo de producción y enriquecimiento especulativo basado en el abuso de los recursos hidrícos. Lo primero que sucedió en cuanto se dio luz verde al trasvase fue la multiplicación de las fincas de regadío en Murcia razón por la cual el agua que venía a subvenir a ciertas necesidades devino deficitaria desde el primer instante induciendo a los oligarcas levantinos a exigir más y más agua, fijando sus ojos incluso en el Ebro. Pero hay que recalcar el hecho de que aquello que ellos llaman necesidad es simplemente codicia y despilfarro y que el modelo económico que han desarrollado, con el uso del agua no solamente para tareas agrícolas y de sostenimiento de la población sino para la multiplicación de urbanizaciones con campos de golf y un insostenible e improductivo acúmulo de habitantes impulsores tan solo del sector terciario cuyos réditos, es ya una tradición en dichas oligarquías codiciosas e incultas, no se reutilizan en investigación y desarrollo sino en gasto suntuario, especulativo y en el propio sector terciario con lo que se agudiza el desequilibrio económico no solo de la zona sino de todo el país minando su futuro al encasillarlo como simple proveedor de servicios.

Ese modelo ha convertido a Murcia y Valencia en comunidades depredadoras, explotadoras de otras menos pobladas y con menor capacidad económica, pero también en gigantes con pies  de barro que resultan más débiles, más insostenibles, cuanto más crecen. Lo inteligente, lo adecuado, lo necesario incluso, es cambiar dicho modelo. Sabemos que el sistema caciquil y canovista, ultraliberal y sometido a la ideología de la Escuela de Chicago, que dibuja la ineficaz constitución de 1978, no es capaz de cambiarlo. Necesitaremos nuevas realidades políticas e ideológicas y un poder ejecutivo fuerte y coercitivo para hacer las reestructuraciones que necesita España, pero al menos el nuevo plan de ministerio de medio ambiente introduce la exigencia de que Murcia deba justificar sus necesidades reales para recibir agua. Sabemos que a la postre tal requisito puede ser un simple trámite, una simple cuestión de papeleo sin sentido dependiendo de quien gobierne y como se hagan las cosas, pero, al menos, es algo más de lo que había hasta ahora.

El modelo económico de Murcia y Valencia, del PP en general, es insostenible, corrupto, clasista, especulativo, inmoral, obsoleto, anticuado, incompatible con el progreso y el futuro. Sabemos que por desgracia el turnismo canovista supeditado al gran capital que constituye nuestra realidad política ni puede ni quiere cambiarlo. Pero todo lo que suponga una cortapisa para su progresión geométrica es una buena medida.

 En ese sentido también lo es regular el caudal del Ebro poniéndolo a salvo, en primer lugar, de las apetencias de los especuladores valencianos y murcianos que se han bebido el Júcar, han vaciado el Tajo y suspiran por el Ebro. Doblar su caudal ecológico supone un freno a la ya citada multiplicación excesiva del modelo de explotación levantino y ya hemos dicho que eso representa una buena noticia no solo desde el punto de vista ecológico, que también, sino del equilibrio territorial, económico, demográfico y político de España que nunca ha estado más cerca de romperse que con las políticas económicas asimétricas y especulativas propiciadas por el aznarismo.

Sin embargo el gran problema del delta del Ebro procede tanto de un hipotético trasvase cuanto de la penetración del mar en las tierras aluviales aportadas por la corriente a lo largo de siglos. Es un hecho que el mar se está tragando esas tierras y es un hecho que la sal se está infiltrando en las marismas y canales afectando tanto a la agricultura como al parque nacional que existe allí desde 1983 y protege importantes humedales decisivos para la fauna avícola. Y la verdadera causa de ese fenómeno que amenaza de hecho con la desaparición del delta y de sus valores económicos y ecológicos, es la excesiva regulación del río que ve continuamente represado su caudal a lo largo de numerosos embalses no siempre necesarios ni con verdadera utilidad (basta pensar en el azud del Ebro a la altura de Zaragoza, instalado con la única intención de beneficiar a empresas privadas con bienes públicos mediante un absurdo negocio de barquitos que, naturalmente, ha fracasado y que forma parte de un enorme paquete de medidas indebidas, erróneas, proclives a una gestión cuanto menos dudosa y ejemplo de la obsoleta al tiempo que interesada mentalidad de un buen número de políticos integrados en el actual y perjudicial sistema político) y que, en cualquier caso, parten de un modo antiguo de gestionar los recursos naturales que debemos superar y mejorar.

No se puede sostener (aunque gobierno y capital lo pretendan) un modelo basado en carísimas obras públicas para estimular  el beneficio de grandes empresas privadas como las eléctricas que establecen un trust oligopólico sobre el mercado exprimiendo al ciudadano y depredando hasta el límite los recursos naturales (y públicos aunque se gestionen como privados) con el único horizonte del enriquecimiento de unos pocos. Ese modelo económico, social y de gestión  debe desaparecer, transformarse. Los recursos naturales no pueden ser gestionados por empresas privadas y mucho menos para vender a precio de oro un servicio básico y estratégico. Las eléctricas deben ser nacionalizadas para el bien común y los recursos hídricos gestionarse con criterios de sostenibilidad que incluyen, en primer lugar, su condición de bien ecológico y en segundo, porque solo de ese modo puede sostenerse su uso, de bien económico.

Paralelamente es necesario renunciar a una mentalidad agraria decimonónica tendente a la colonización de grandes espacios, su puesta en regadío y su explotación a gran escala. Los nuevos usos de la economía mundial han llevado al colapso a los pequeños agricultures y están imponiendo el dominio de las grandes empresas latifundistas. Seguir esa corriente es contraproducente, conduce al desastre social y ecológico, a un sistema de explotación basado en la depredación y en el dominio de las grandes multunacionales a través de los transgénicos y de la manipulación de los mercados internacionales de los productos agrícolas. Es decir: estimula la especulación del gran capital arruinando por igual a los agricultores de los países ricos y pobres y ofreciendo al consumidor productos de ínfima calidad organoléptica y nutritiva como puede comprobar cualquiera que compre verduras, hortalizas o frutas en las grandes superficies. Con ese tipo de agricultura perdemos todos y solo ganan unos pocos, los de siempre. Luego hay que superar el costismo residual y replantear desde la base el modelo de desarrollo rural y agrícola.

 En ese sentido, y aunque insuficiente y falto de ambición, el crecimiento del caudal ecológico del Ebro (y del Tajo) es una buena medida, aunque estemos todavía muy lejos (es imposible dentro de los estrechos e insuficientes márgenes de la constitución de 1978 y de cualquier forma de pensamiento liberal) del replanteamiento total de la gestión de recursos que necesitamos.

Existe, además, el no pequeño problema de la invasión de especies exógenas que afecta sobremanera a todo el cauce del Ebro, que no solucionará la medida que estamos tratando y de la que nos ocuparemos en otro artículo.

Este comienza a ser demasiado largo, lo dejaremos aquí.

NOTA:- la fotografía es de Steve 2.0

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16/09/2010 13:29 disidenteporaccidente Enlace permanente. acción verde No hay comentarios. Comentar.

HOMENAJE A JOSE ANTONIO LABORDETA

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El 23 de abril de 1978, siendo yo muy pequeño, mi padre me llevó a una manifestación, la Manifestación, para exigir en aquellos años difíciles de transición hacia la democracia el debido reconocimiento de Aragón como nacionalidad histórica y constitutiva de España. Recuerdo el enorme gentío avanzando bajo el monumento al Justicia de Aragón, la marea interminable de banderas cuatribarradas, la emoción, la determinación de un pueblo que no tardaría en ser traicionado por la derecha caciquil y franquista que todavía hoy se oculta bajo las siglas del PAR que optaría por un descafeinado y traicionero regionalismo que arrumbaría a Aragón, una de las naciones que constituyeron España, a la condición de simple autonomía de segunda. Un PAR mediocre, vendepatrias, traidor, paleto, ladrón, especulador y que todavía hoy, aprovechando su dominante posición de bisagra parlamentaria, sigue parasitando la sangre de Aragón, pervirtiendo su vida política e institucional, apostando por modelos económicos solo beneficiosos para unos cuantos politicastros corruptos e ignorantes...pero no es momento de desviarse de la intención última de este artículo. Recuerdo, decía, muchas cosas de aquel día incluyendo el Himno a la Libertad que debí escuchar entonces por primera vez. Una canción vibrante, profunda, sentida, que canalizaba las aspiraciones de un pueblo, que se instituyó desde el principio como un auténtico himno y que incomprensiblemente (hay que contar por un lado la enorme distancia que separa a los políticos que se dicen demócratas del pueblo y las reticencias de esos regionalistas corruptos y derechistas a identificar Aragón con la parte más progresita, combativa y sana de su sociedad) no se elevó oficialmente al puesto que en cualquier caso tiene en el corazón de los aragoneses. Se prefirió gastar dinero en una composición sosa, pomposa, artificial y sin ningún arraigo encargada al efecto, que aceptar el hecho de que todos los aragoneses conocemos esa canción de Labordeta y la sentimos como propia, como representación de nuestras aspiraciones colectivas. Se ha preferido olvidar lo que significó dicha canción a lo largo de la transición y de todas las luchas de los aragoneses en estos últimos treinta años, desde la lucha por una autonomía plena (alejada del franquismo regionalista) hasta el combate contra el trasvase del Ebro. Todos hemos enarbolado las barras de Aragón (y a menudo cerrado el puño a la vez, de ahí las reticencias) con esa canción. Aunque valdrían otras, todas salidas de la guitarra y la voz cavernosa del viejo profesor, para representarnos con hondura y verdad a guisa de himno institucional. Pienso en Somos, en la Albada, en Polvo, viento, niebla y sol...

Pero no debemos extrañarnos. Hay una actitud deliberada por parte de nuestros políticos, un empeño en borrar la historia nacional de Aragón, el arraigado sentimiento foralista y nuestros legítimos derechos a ser considerados una nación dentro de España. Si observamos la tendencia de los últimos años veremos como poco a poco se han ido postergando nuestros símbolos, nuestros signos de identidad. Sin ir más lejos podemos aducir el empeño de nuestros gobernantes en sustituir el concepto de Diputación General de Aragón, institución histórica que se remonta a las cortes medievales y está directamente relacionada con nuestra historia nacional e institucional, por el más aséptico de Gobierno de Aragón. Es solo un ejemplo, podríamos encontrar muchos más.

Recuerdo aquel 23 de abril de 1978, aquel San Jorge de la transición, como un día de esperanza, de lucha cívica, de afirmación de una voluntad de continuidad histórica y progreso, de borrar los errores y las injusticias del pasado (la decapitación de Juan de Lanuza el Mozo, los Decretos de Nueva Planta, la mala suerte de que la guerra civil estallará semanas antes de que el Estatuto de Autonomía de 1936 viese la luz...) y de construir un Aragón nuevo, moderno, igualitario, democrático. Y recuerdo los treinta y tres años transcurridos desde entonces como una traición constante de nuestros políticos a esas ideas, a esas aspiraciones. Aquel día había esperanza. Desde entonces desilusión y rabia contenida.

Jose Antonio Labordeta representaba y representa todavía hoy a pesar de haber dejado de existir físicamente, ese Aragón esperanzado, ese Aragón anclado en la bonhomía de sus gentes que dio la cara siempre que la historia se lo exigió. Ese reino antiguo y devastado por las guerras perdidas, por la sangría demográfica, por la inmoralidad de sus próceres (la oligarquía aragonesa es de las más torpes, nauseabundas, atrasadas y despreciables de España) que a pesar de todo sigue alentando, luchando...

Aquella provinciana tertulia literaria del Café Niké, a la que asistían Jose Antonio y su hermano Miguel, el gran poeta, junto con otros artístas y poetas de la devastada Zaragoza de la posguerra, aquella provinciana tertulia que sin embargo podía asumir un papel de dinamización cultural a nivel nacional, aquella provinciana tertulia en la que por ejemplo  Cirlot se instruyó en el surrealismo a manos del hermano de Luis Buñuel marchando después a su Barcelona natal donde daría rienda suelta a los conocimientos adquiridos participando en la fundación del grupo  Dau al Set...aquella provinciana tertulida, tan respetada, tan recordada, era el Aragón civil y fructífero que resistía en el marasmo teocrático-militarista del franquismo propio de la oligarquía fascista que todavía gobierna esta pobre tierra.

Y Jose Antonio Labordeta, muerto tempranamente su hermano en 1969, acabó constituyéndose en la voz de ese otro Aragón de progreso y libertad, de respeto al pasado y apertura hacia el futuro, ese otro Aragón que nada tiene que ver con el franquismo ni con el predominio económico de la iglesia (que todos los gobiernos aragoneses de la democracia han respetado y perpetuado) ni con inventadas tradiciones franquistas. Y siguió siéndolo en su etapa de diputado, cuando representaba unas siglas que comenzaron siendo una gran esperanza y acabaron convertidas en una decepción más. Una decepción de la que únicamente puede salvarse la dignidad y la honradez del Abuelo. Un Abuelo cuya muerte nos dejá a todos los aragoneses un poco más huérfanos. Una muerte que representa un pésimo augurio de cara al amargo futuro que se nos dibuja en el horizonte.

Yo sigo recordando aquella emoción, aquella esperanza del 23 de abril de 1977 y confiando en el otro Aragón para sacar adelante esta tierra maltratada, que amamos a pesar de las cicatrices que nos cuesta, a pesar de todo el desaliento que sus dirigentes políticos y económicos se encargan de lanzar contra nosotros y sigo considerando a Jose Antonio Labordeta como la voz digna, serena y fuerte de dicha esperanza.

 Por ello considero obligado rendirle este sentido homenaje desde estas humildes páginas. Descanse en paz porque nosotros no podemos descansar y seguiremos adelante reconfortados por su voz.

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19/09/2010 19:19 disidenteporaccidente Enlace permanente. Aragón No hay comentarios. Comentar.

LA DERECHA GANA EN SUECIA.

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 Algunos estarán dando palmas con las orejas al enterarse de que la derecha (es curioso que los titulares distingan entre un supuesto centro-derecha y la extrema-derecha, toda derecha es siempre extremista e indeseable) ha repetido triunfo electoral en Suecia. Otros, muchos, puede que ni lleguen a enterarse de la noticia. Yo solo quiero resaltar el hecho de que en Suecia, como en todas partes, los argumentos de triunfo de la derecha (y los que la prensa, sospechósamente incluso la que se dice de izquierdas, se empeña en resaltar) son dos: la supuesta eficacia en la gestión económica y la reacción popular frente a los excesos de inmigración permitidos por la "izquierda", ese socio-liberalismo descafeinado fiel defensor de la economía de mercado que tratan de vendernos como tal. En realidad se trata de dos mitos, dos falacias propagandísticas que la gente cree y que el Poder utiliza para manipular a los electores en beneficio de opciones políticas que representen más descarnadamente sus intereses.

Por ese motivo, y como ambos argumentos se repiten constantemente en cada elección que tiene lugar en Europa, considero interesante analizar la realidad de ambos.

El primero, el de la mejor gestión económica de la derecha (que en España el PP, a pesar de los interminables escándalos por corrupción que le atenazan y el terrible legado que dejó el gobierno de Aznar, se empeña en enarbolar como banderín de enganche electoral) es simplemente falso. No hace falta ser muy listo para comprenderlo.

La "gestión económica" de la derecha se basa en vender el patrimonio común del país, privatizarlo todo de tal modo que, lógicamente, consigue superhábit a corto plazo. Un superhábit insostenible puesto que, liquidados los activos, no existe modo de ganar más. Es decir: dilapidan los bienes comunes. Hacen como esos herederos manirrotos que monetarizan todos los bienes que reciben y luego lo gastan todo sin molestarse en crear las bases de nuevos ingresos. Por lo tanto esa afamada "gestión" es en realidad la destrucción del estado, su transmisión a manos privadas, su feudalización que se acompaña siempre con recortes de los derechos sociales y laborales, el recorte en el estado del bienestar y la imposición de leyes que dejan al trabajador desprotegido frente al capital explotador.

Evidentemente, al olor de la sangre, acuden enseguida los oportunistas. Eso que la derecha llama "oportunidades de negocio" consiste básicamente en que unos tiburones favorecidos por el poder político compran a bajo precio los activos del estado y especulan después con ellos obteniendo enormes e ilícitas (aunque legales puesto que las leyes de los estados capitalistas protegen la estafa y la prevaricación y venden al ciudadano de a pie) aprovechándose de paso de la precarización de la situación laboral para explotar a los ciudadanos convertidos en encubiertos siervos. Todo ello genera una falsa sensación de prosperidad y, ciértamente, una pequeña parte, ya bien situada a priori, de la población se enriquece con la especulación y la explotación pero al precio de empobrecer a la inmensa mayoría.

No se debe olvidar tampoco el hecho de que los gobiernos derechistas favorecen siempre la especulación bursátil y el manejo poco claro de todo tipo de productos y mercados financieros consiguiendo grandes repuntes en las bolsas que se traducen en el enriquecimiento de las empresas pero no de los ciudadanos.

De hecho toda la política derechista se basa en poner las leyes y el estado al servicio del enriquecimiento de unos pocos a costa del empobrecimiento de la mayoría. Se crea una falsa sensación de prosperidad con las subidas búrsatiles, los repartos de dividendos empresariales, la proliferación de un empleo precario y mal pagado, las cifras de superhábit y de creciemiento de renta per cápita o de PIB que en modo alguno hablan nunca de un enriquecimiento generalizado sino de un acumulo de beneficios concentrados en pocas manos y el constante corifeo propagandístico de los medios de comunicación que, no debemos olvidarlo nunca, pertenecen precisamente a quienes se benefician con ese anómalo e inconcebible estado de cosas.

Por lo tanto podemos decir que quienes votan a la derecha solo pertenecen a dos categorías de personas: los imbéciles y los hijos de puta.

Pero nos queda tratar la enorme hipocresía de la derecha con respecto a la inmigración y el modo en que manipulan con ella a la población para obetener su voto.

 Es el liberalismo capitalista con su afán de aislar al individuo para dominarlo mejor, de romper para ello los lazos de solidaridad nacional, cultural e histórica, de atomizar el cuerpo social quien propugna e impulsa la inmigración para debilitar a la soiedad. Cuantos más inmigrantes y de más ínfima condición concurran a un país más se debilita la posición de los nacionales, más se agudiza la necesidad de trabajo y más baja el nivel de exigencia en cuanto a la calidad del mismo. Para el capital los inmigrantes no representan ningún problema ya que se amontonan en barriadas obreras abandonadas a su suerte y de las que aquellos nacionales que pueden huyen activando el especulativo mercado del ladrillo. De hecho, para el capital, para la oligarquía, la inmigración representa una larga serie de ventajas, tantas cuantos problemas acarrea a la población natural. Es el liberalismo, con su ideología hipócrita y malsana el que justifica esa inmigración y convierte a los nacionales en ciudadanos de segunda tachándoles de racistas si tratan de defenderse del acoso de unos nuevos pobladores que llegan en manadas y con la intención clara de apoderarse de infraestructuras urbanas y beneficios sociales que se arrebatan a la población nacional, de hacerse los amos a costa de unos nacionales convertidos en ciudadanos de segunda por las leyes y políticas de su propio estado destinado no a servirles a ellos sino a los bastardos intereses del Poder. Cuando, como es lógico, el descontento de los nacionales cunde, la derecha, haciendo gala de su habitual hipocresía, activa el discurso xenófobo y manipula al electorado para, de cualquier modo, mantener la sarten institucional por el mango.

Como en el caso anterior solo los estúpidos y los muy estúpidos pican ese anzuelo y votan a partidos vociferantes y aparentemente xenófobos que en la práctica defienden los mismos intereses que los "moderados", es decir: los del Poder.

Resumiendo: el sistema político, económico y social del liberalismo capitalista es una farsa organizada para el perjuicio del común de los ciudadanos y el beneficio de unos pocos oligarcas corruptos, traidores al pueblo y desaprensivos.

La solución no radica en votar unas siglas si otras no han cubierto nuestras espectativas. Sino en cambiar el sistema. Hoy mejor que mañana.

NOTA.- La fotografía es de Izuen Gordelekua

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EDUCANDO MEMOS

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Las cosas  no suceden por casualidad, tienen siempre una causa definida y evaluable. Por ese motivo, cuando uno ve tendencias de comportamiento arraigadas y bien marcadas puede suponer que responden a unas causas concretas.

La anterior reflexión viene a cuento a causa del comportamiento de muchos jóvenes, especialmente de la Europa anglosajona y central, a los que estamos viendo en los últimos veranos comportándose como adolescentes estúpidos y salvajes en edades superiores a los veinte años y a menudo rondando los veinticinco y hasta los treinta.

Por supuesto a la mente del lector español, especialmente de aquel que viva en determinadas zonas turísticas,  vendrán  las imágenes de cientos de jóvenes ingleses borrachos haciendo el gamberro por calles, hoteles y discotecas. Es solo un aspecto de lo que quiero tratar, pero significativo. Pensará también en los guiris jovenzanos que se deciden a saltar desde los balcones del hotel a la piscina para colgar las imágenes en internet...existen muchos ejemplos y no voy a detallar.

Diré tan solo que la gota que colma el vaso, que me lleva a esta simple reflexión, es la noticia del rescate de un joven alemán sepultado en una playa canaria por el agujero que estaba cavando. Un tipo de veintitrés años que no tiene mejor ocupación que dedicar ocho horas a cavar sendos y enormes hoyos en la playa con la pretensión de unirlos después por un tunel y se dedica a ello  hasta que su magna obra de ingenieria se derrumba sobre él. Un comportamiento que podría disculparse en un niño de diez años pero que resulta ridículo, infantil, en uno de esa edad.

Pero se trata solo de un síntoma, uno más entre tantos.

La juventud en su conjunto, especialmente en los países anglosajones y sus satélites directos, se está infantilizando (por no decir agilipollando) a pasos agigantados y asistimos cada vez más a comportamientos absurdamente pueriles en edades plenamente adultas aunque enmarcadas dentro de la juventud.

¿A qué puede deberse semejante fenómeno?

No hay que elucubrar demasiado para saberlo: a una educación equivocada y sesgadamente ultraconservadora.

A partir de 1977, lo hemos explicado muchas veces en estas mismas páginas, los sectores ultraconservadores de todo el mundo, pero especialmente aquellos de la llamada anglosfera (dominada por el evangelismo más radical y peligroso) se lanzaron a combatir la liberación de la sociedad de los preceptos de las sectas semitas, de la anquilosada, enfermiza y malsana moral judeo-cristiana y para ello, para garantizarse un ámbito donde poder lavar el cerebro con facilidad, se centraron en la infancia y la juventud. A partir de 1968 pero sobre todo de 1974 se había producido un positivo cambio en la orientación de la educación infantil y juvenil avanzando rápidamente hacia presupuestos más en concordia con la naturaleza y alejados de las imposiciones ritualistas y autoritarias de la tradicional enseñanza destinada a la fijación de los tabúes religiosos de dichas sectas en la mente de niños y jóvenes.

Con la excusa, siempre eficaz, de proteger a la infancia y la juventud, los ultraconservadores, los talibanes cristianos, se lanzaron a la elaboración de nuevas leyes, a la implementación de tabúes, a la difusión de mentiras y afirmaciones demagógicas siempre bien respaldadas por instancias gubernamentales derechistas e instituciones "médicas" y "científicas" que no son otra cosa que órganos de propaganda del radicalismo cristiano, para hacerse de nuevo con el control de la educación que es siempre el que les garantiza la posibilidad de lavado de cerebro de los jóvenes y una sociedad mayoritariamente adepta a sus absurdos posicionamientos maniqueos y contrarios a la verdad y la naturaleza.

Enseguida equipararon protección con pureza (ritual y espiritual desde su punto de vista perverso que parte de la equiparación de naturaleza y demonio) dedicándose a apartar el mayor tiempo posible a los jóvenes del "pecado" e infantilizándolos cada vez más. Esa tendencia ha seguido creciendo y radicalizándose en los últimos treinta años de predominio neoconservador en el mundo. ¿Las consecuencias? como siempre que el extremismo religioso domina la sociedad: terribles y grotescas.

Los indivíduos, infantilizados al máximo, mantenidos en una conveniente ignorancia que los aparta de sus naturales instintos y limita su desarrollo físico y psicológico bajo la coacción social y educativa y a través de leyes represivas, una vez que escapan al férreo control de estas mismas sea por cambio geofráfico sea por alcanzar la mayoría de edad tienden naturalmente al exceso y, ajenos a una práctica de la responsabilidad que siempre marcha asociada con la educación en libertad, al tiempo que mantenidos en la más absoluta ignorancia, acaban reproduciendo comportamientos inmaduros y estúpidos en edades en que otra educación más libre, más acorde con la naturaleza y menos influida por la religión les hubiera convertido en individuos responsables.

En conclusión: las formas de educación y de imposición moral del neoconservadurismo radical emanadas de los países anglosajones son nocivas, a la par que retorcidas y perversas, y deben desestimarse con la máxima urgencia. Hay que cambiarlas (y no imitarlas como se está haciendo) y sustituirlas por otras en las que se elimine la idea de pecado y se enseñe al educando a desenvolverse en libertad y con responsabilidad.

Ahora estamos educando memos. Convendría empezar a educar personas.

Vamos, digo yo.

NOTA.- La fotografía es de Pink Sherbet Photography

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22/09/2010 10:16 disidenteporaccidente Enlace permanente. disidencias No hay comentarios. Comentar.

PEQUEÑA REFLEXIÓN PREVIA A LA HUELGA GENERAL

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En un día como hoy, previo a una huelga general, es lógico plantearse si sumarse a ella o no, barajar argumentos, sopesar opiniones, opciones...

Personalmente no soy demasiado partidario del actual sistema sindical ni especial simpatizante de las grandes centrales sindicales. Tampoco encuentro demasiado sentido a huelgas generales de un solo día sin otro objetivo que el pataleo y la protesta cuando la necesidad última es cambiar el sistema, frenar la estafa piramidal que representa esto que llaman capitalismo. De modo que a priori podría llegar a pensarse que sería bastante indiferente a la convocatoria de huelga del 29 de septiembre.

Sin embargo, viendo pasar los días y las horas, estando atento, he econtrado un excelente argumento para secundarla. Importa poco lo que nos gusten las grandes centrales sindicales, el alcance real de una huelga limitada en sus objetivos, el dato definitivo es otro.

¿Qué me ha inducido a apoyar esta descafeinada huelga general?...no otra cosa que el pánico que se trasluce en el gran capital y las muestras de radicalización protofascista que ya muestran muchos de sus representantes.

Basta con ver la televisión, escuchar la radio, leer la prensa, adentrarse en los foros de las ediciones on line de los principales periódicos para percatarse del enorme esfuerzo de empresarios y capitalistas en desprestigiar a los sindicatos y la movilización, en camuflar sus argumentos propensos a los sindicatos libres de pésima memoria, en amenazar subrepticiamente a quienes decidan ejercer la huelga...

Es evidente que el mayor temor de esa gentuza, esos ladrones con corbata cuya avaricia y estulticia nos han llevado a la ruina y que pretenden aprovecharse de la misma para empobrecernos y debilitarnos más y, por lo tanto, enriquecerse y hacerse más poderosos a nuestra costa, es que los ciudadanos de bien, los que realmente constituimos el tejido productivo de la sociedad, los trabajadores de toda clase y condición, nos mantengamos unidos y dispuestos al combate, a defender nuestros derechos y tratar de cambiar el sistema a mejor.

El capital ha jugado a la intoxicación informativa, a la coacción, a la amenaza, a la propaganda sucia, a dividir al pueblo (volviendo a funcionarios contra trabajadores de la privada, convenciendo a los autónomos y pequeños empresarios de que sus intereses están con el gran capital y la patronal y no con el resto de los trabajadores), recurrirá a la represión y al victimismo. Hará cualquier cosa con tal de hundir el espíritu de lucha de la sociedad contra la injusticia, la explotación  y sistemas económicos que no son otra cosa que una organizada y legalizada forma de latrocinio.

Estoy de acuerdo en que las grandes centrales sindicales necesitan cambiar, modernizarse, radicalizarse, integrar por igual a todos los trabajadores (obreros, autónomos, pequeños empresarios, funcionarios, profesionales liberales....) y en que esta huelga es solo un pequeño parche muy alejado del radical cambio que necesitamos. Pero si asusta a los poderosos, si les moviliza contra ella hasta el punto que estamos viendo en todos y cada uno de los medios de comunicación, hay que secundarla, apoyarla, unirse a ella. Mientras nos teman podremos seguir luchando por nuestros derechos, aunque sea de forma parcial e incompleta. Quebrar la cerviz de los sindicatos solo beneficia a la patronal y el gran capital.

De modo que no queda otra, salvo los cabrones, los imbéciles, los traidores a España y los cobardes, todos debemos hacer huelga el 29 de septiembre.

Por desgracia estoy convencido de que la huelga fracasará, este país está repleto de ignorantes, imbéciles, traidores, cabrones y cobardes. Es lo que hay.

NOTA.- La fotografía es de Charly Morlock. Creo inútil explicar al avispado lector a quien representa.

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UNA EXCELENTE PREGUNTA

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Cómo es lógico en un día como el de ayer, de huelga general, dediqué un buen rato a husmear por la prensa extranjera sin dejar de prestar atención a los foros de los diversos periódicos. Esta actividad resulta siempre interesante y aleccionadora pero no voy a perorar ahora al respecto. De todo lo que vi y leí ayer por esos mundos foranos voy a quedarme tan solo con una pregunta que se hacía un lector de Le Monde, perplejo, y demostrando mucha mejor voluntad que conocimiento del medio hispano.

El buen gabacho ( y utilizo aquí el vocablo con cariño y hasta aprecio) recurriendo a un simple pero sólido razonamiento se preguntaba públicamente porqué los españoles protestábamos contra unas medidas contenidas en el tratado de la Constitución Europea que votamos masiva y mayoritariamente. Puesto que habíamos aceptado dicha norma en referendum, lógicamente debíamos estar curados de espantos y aceptar las consecuencias de lo que con tanto entusiasmo europeísta aceptamos. Me pareció una pregunta excelente porque pone de manifiesto el mayor problema al que se enfrenta España en estos tiempos difíciles en los que el fascismo patronal, el capitalismo salvaje, arremete con furia denodada contra los legítimos derechos e intereses del pueblo, contra el equilibrio económico y la necesaria justicia social: la baja calidad de su ciudadanía. España no cuenta en general con verdaderos ciudadanos sino con rebaños ignorantes y serviles acostumbrados a obedecer y seguir ciegamente al caudillo de turno. Y así nos va.

¿Por qué protestamos contra aquello que votamos? Por la sencilla razón de que votamos sin saber el qué. Los partidos y los medios, despreciables correveidiles de los intereses del gran capital, de esa codiciosa y corrupta oligarquía que es quien realmente manda en este país, se encargaron de decirnos que debíamos votar que sí para ser más guays y más modernos, más europeístas y más chics y una masa ignorante y descerebrada se lanzó a las urnas a obedecer la voz de sus amos sin saber lo que hacía, tan sencillo como eso. Muy pocos nos molestamos en leer el panfleto, por lo demás hábilmente mutilado, que hicieron circular para información (sesgada y limitada) de los votantes. ¿Para qué?...existen grandes bolsas de perezosos intelectuales, de irresponsables sociales y políticos, de ignorantes orgullosos, de simple plebe manipulable por el poder que acaba haciendo siempre lo que le dicen que haga. Por eso nos pasa lo que nos pasa y por eso mismo España no está capacitada para vivir en democracia. España necesita acometer profundos cambios estructurales en lo social, lo económico y lo político y no es posible mientras las decisiones queden en manos de esa masa de plebeyos seguidistas e ignorantes, analfabetos funcionales (muchos incluso con estudios superiores) que ni siquera conocen el suelo que pisan y a los que se engaña y manipula a través de la propaganda desinformativa de los medios, manejados por el gran capital y convertidos en elementos de aleccionamiento político y social.

En las actuales condiciones el sistema de votaciones periódicas que nos venden como democracia solo puede concebirse como un encubierto fascismo populista y demagógico sostenido por masas iletradas asimilables a rebaños. Así las cosas no debemos extrañarnos de que cada día con más desvergüenza la propaganda derechista asome sin rebozo a radios, periódicos y televisiones (sin ir más lejos, la información de Telecinco sobre la huelga puede tacharse de pura desfachatez fascista e indigna propaganda ideológica de la ultraderecha oligárquica, no hablemos ya de otros medios más abiertamente fascistoides) y que una mayoría de paletos obtusos acaben adoptándola como ideología propia.

Estamos viviendo momentos cruciales y esa grey manipulable y excitable supone un enorme peligro para el futuro de España. No solo el capitalismo salvaje, codicioso y corrupto, amenaza nuestro futuro, sobre todo lo amenaza la enorme, oceánica, estulticia e ignorancia de eso que llaman pueblo y en su gran mayoría no es otra cosa que populacho.

Mal, muy mal nos vamos a ver. 

NOTA.- la fotografía es de Garryknight

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