Facebook Twitter Google +1     Admin

Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2010.

REFLEXIÓN A LA HORA DEL TÉ.

20101103160129-modomatic.jpg

Lo confieso: suelo tomar té. Es mi desayuno y acostumbro a repetir a media tarde. Pero dadas las circunstancias está empezando a repugnarme. Cada vez que me lo preparo pienso en esos fascistas teócratas de los Estados Unidos y acabo sufriendo ardor de estómago.

En fin, sin preámbulos: hay tesis que vengo manteniendo desde el principio en este blog y que día a día se confirman. Una de las más difíciles de asumir tanto por mi como, seguramente, por muchos de mis lectores, en general gente de bien y con sinceras preocupaciones sociales y convicciones democráticas, es el hecho de que el sistema "democrático" actual no sirve para alcanzar la verdadera democracia.

Para ello resulta indispensable hacer saltar por los aires las estructuras fácticas de poder establecidas y conseguir una profunda mutación en la mentalidad de la plebe (un pueblo corrompido por la superstición semita y la ideología de la oligarquía dominante no es sino populacho, pura y despreciable plebe) y ello no es posible dentro de un sistema periódico de elecciones orientado habitualmente hacia un bipartidismo inoperante en el que ambas opciones mayoritarias acaban manejadas por los invisibles pero firmes hilos de poderosos lobbys e intereses mostrencos.

La democracia, tal como está establecida, solo sirve para perpetuar ideologías obsoletas y permitir la progresiva radicalización derechista de sectores sociales cada vez más amplios.

Un ejemplo claro de ello lo tenemos últimamente en los Estados Unidos donde, como suele suceder, la alianza reformista que se nucleó en torno a Obama se ha disuelto en el desencanto esteril y la movilización ultraconservadora ha conseguido presentar un voto monolítico que ha dejado el poder en manos de los republicanos. En España sucederá lo mismo en las próximas elecciones: la izquierda y los derechistas menos radicales atomizarán su voto y acabará triunfando el PP que entrará en el gobierno como un huracán neoliberal y ultraconservador dando al traste con los últimos avances sociales que quedan en pie en este país. Si se observa de cerca es un hecho habitual en todos los regímenes liberales.

El único medio de conseguir el necesario cambio y avance social es quebrando las estructuras de poder dominantes y reprogramando la mentalidad de la plebe para convertirla en pueblo, en la suma de ciudadanos concienciados que cualquier democracia necesita. Eso no puede hacerse dentro de un sistema pendulante en el que la oligarquía siempre va a conseguir movilizar hacia la derecha al populacho inculto y desesperado y tampoco mediante buenas palabras y mejor voluntad. El cambio requiere una mano de hierro: fuerza, decisión y poder coercitivo. No es nada nuevo, la historia nos enseña que ya en la Grecia clásica para pasar de un sistema aristocrático a uno democrático se necesitaba un periodo de tiranía. Las cosas no han cambiado.

Hoy, más que nunca, si queremos cambiar el mundo, necesitamos procesos revolucionarios.

La alternativa no es buena. Consiste en seguir igual, más explotados, más estafados, en peores circunstancias, hasta la próxima crisis que acaso sea la definitiva. El sistema de gestión de recursos del capitalismo es estúpido e insostenible, basado tan solo en el consumo y en un supuesto crecimiento continuo y eso, junto con la globalización, nos llevará al desastre, a un cataclismo mundial de subsistencias. Y solo hay un medio de evitarlo: cambiando el sistema. E, insisto, no puede hacerse pacíficamente y por las buenas. La revolución es una necesidad absoluta de supervivencia y si los militares fueran la mitad de patriotas de lo que suelen pregonar, después de haber deshonrado sus propios uniformes durante todo el siglo XX apoyando los intereses de las oligarquías dominantes, deberían empezar a pensar en honrarlos poniéndolos al servicio de la verdadera democracia. No sucederá, seguirán siendo fuerzas de represión al servicio de los bancos, las multinacionales y las sectas semitas. Pero la izquierda, si de verdad quiere hacer algo útil, debe abandonar definitivamente los cauces parlamentarios, que son un juego trucado para que siempre ganen los mismos (que no se presentan precisamente a las elecciones aunque suelen financiar a quienes lo hacen) y comenzar una campaña de concienciación ciudadana no solo dirigida a los civiles, también dentro de las fuerzas represivas que deben transformarse en instrumentos de la conformación de la verdadera democracia.

Los estados son entes inoperantes e ilegítimos destinados tan solo a sostener ideologías obsoletas y los intereses de las oligarquías dominantes. El capitalismo los ha vaciado de sentido y significado y lo hará todávía más en los próximos años con sus medidas de destrucción de los mismos. El único medio de cambiar las cosas es conquistarlos y transformarlos. La revolución no solo es una obligación moral empieza a ser también una necesidad para la supervivencia de la especie.

El tiempo de la sumisión ha pasado. Una nueva era nos aguarda.

 

NOTA.- la fotografía es de Modomatic

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , ,

PROGRES DE DERECHAS

20101028163643-chiaralily.jpg

Son las pequeñas cosas, los lances minúsculos, las anécdotas periféricas las que nos dan la exacta medida de las grandes realidades. Cuando hablamos de prosperidad, de riqueza, de grandes cifras macroeconómicas y nuestros políticos, portavoces de los banqueros, nos dicen que debemos estar contentos porque todo va bien (es decir: les va bien a ellos) y al pasear por la calle nos econtramos con un sintecho, es evidente que algo no cuadra y la realidad está siempre más cerca de lo que vemos que de aquello que nos cuentan. Sucede lo mismo en tiempos de crisis cuando nos dicen que todo va mal y a poco que nos movamos por ahí seguimos viendo a los mismos de siempre exteriorizando nuevos y más flamantes signos de riqueza. La televisión y los medios de comunicación no son una ventana a la realidad sino simples medios de propaganda del Poder para decirnos lo que debemos pensar y creer. Desgraciadamente les hacemos más caso que a nuestros propios ojos y adoptamos las ideas que nos proponen y, por lo general, sin ningún criterio crítico. Somos así de tristes y manipulables.

Pues bien, ese mismo principio, la obervación de las pequeñas cosas, sirve también para estudiar y llegar a comprender hasta qué punto estamos equivocados al conceptuar el fondo ideológico de los líderes y movimientos sociales impuestos desde el poder político y mediático. Nos hacen creer que el país está dividio aproximadamente en dos grandes bandos: los conservadores y los progresistas y que estos últimos son la quintaesencia del izquierdismo civilizado. Que con su humanismo (y aquí empezamos ya a pisar terreno peligroso, el humanismo como tal no es un valor de la izquierda sino del liberalismo teista) expresado en el respeto a la declaración de los derechos humanos (y aquí el terreno se enfanga ya del todo puesto que la vigente, lo estudiaremos algún día en estas mismas páginas, no es otra cosa que un enunciado ideológico del liberalismo dieciochesco y una maquiavélica forma de confundir los términos y acabar imponiendo una visión conservadora del mundo) marca los límites de lo moderno y lo aceptable estableciendo un parámetro "moral" (y ahí volvemos a perdernos: la moral es un concepto de base teológica y por lo tanto derechista, la izquierda se expresa en términos éticos) que no puede rebasarse y deviene, por lo tanto, totalitario. El progresismo, tal y como se expresa hoy, es un caballo de Troya del totalitarismo liberal para cercenar de cuajo la disidencia y acotar la moralidad pública dentro de esquemas ideológicos abiertamente conservadores de tal modo que la división propuesta a la sociedad no es entre una derecha más o menos moderada y una izquierda temperada sino entre los sectores más ruidosamente ultramontanos y teocráticos etiquetados como derecha moderada (cuando son ultraderecha pura y dura) y una derecha liberal humanista en todo alejada de la verdadera izquierda.

No es algo que nos deba extrañar, a fin de cuentas en lo político todos los regímenes europeos han seguido en los últimos años una deriva similar. El mejor ejemplo de lo dicho es Italia donde la izquierda ha devenido una amalgama de socialdemocrátas y democratacristianos bajo las siglas de un Partído Demócrata cuyo horizonte ideológico es su homónimo estadouniense, lo que marca bien a las claras la derechización de esa supuesta izquierda y el modo en que el parlamentarismo de las "democracias" capitalistas está dejando el verdadero centro a la izquierda de los partidos mayoritarios de "izquierda".

España no es en eso una excepción. Todo lo contrario. Aquí el PSOE es desde 1979 un partido liberal (ni siquiera socialdemócrata) que ha venido haciendo durante sus periodos en el poder (1982-1996 y desde el 2004) la más turbia, radical y feroz política neoliberal (que engloba siempre una dimensión moral conservadora en lo social y jurídico) bajo el sofisma de un pretendido izquierdismo progresita del que la sociedad debe sentirse agradecida, según sus presupuestos ideológicos, en comparación con el radicalismo protofascistoide de los neocon peperos. Una vez más en España, como en el resto de Europa, el centro verdadero se deja a la izquierda de la formación "izquierdista" mayoritaria y se vende a la sociedad la idea de que ese derechismo menos ultramontano del partido liberal (es liberal aunque sus siglas digan otra cosa) es en realidad una forma de izquierdismo cuando en realidad se está jugando a imponer por la puerta de atrás la ideología predominante en los Estados Unidos que es, sin duda, la más acorde al desarrollo de los intereses del gran capital, siempre ultraliberal en lo económico y radicalmente conservador en lo "moral" y social.

En ese sentido la ideología progresista es fundamentalmente derechista y mimética con respecto a los Estados Unidos de modo que nos están vendiendo motos morales  que hace apenas veinte años se hubieran mirado con horror y desprecio incluso desde posiciones del centro-derecha. Poco a poco nos están conviritiendo en una sucursal ideológica de los Estados Unidos donde, no lo olvidemos, el paradigma ideológico proviene del más radical fundamentalismo religioso protestante. Así que los progres, en realidad, son fachas peligrosos destinados a despojar a Europa de su esencia ideológica de libertad personal e imponer, con el respaldo del gran capital y de las instituciones internacionales (que no son otra cosa que un instrumento imperialista del gran capital) y la legalidad de ellas emanada, un totalitarismo de raíz teocrática semita al estilo del vigente en los países anglosajones que son hoy para el mundo una amenaza contra el progreso tan grande como los islámicos.

Y esa condición derechista del progresismo se nota precisamente en los pequeños detalles. Hagamos, pues, un pequeño análisis al respecto y saquemos las conclusiones pertinentes. 

Por ejemplo podemos aludir a las campañas contra el tabaco. En principio parece lógico, y hasta deseable, el hecho de racionalizar su uso en espacios públicos puesto que fumar es una costumbre molesta y perjudicial. Pero si prestamos atención al tono, a los detalles, nos daremos cuenta de que en dichas campañas subyace un radicalismo iluminado escasamente racional y muy próximo al fundamentalismo ideológico. Es más ( y se trata de un hecho absolutamente inaudito en nuestra cultura) empiezan incluso a escucharse voces que hablan de (o se interrogan sobre) la prohibición total del tabaco. No es cuestión pues de implementar unas normas sociales y sanitarias racionales para mejorar la convivencia respetando la libertad del fumador, por el contrario subyace y se va haciendo derivar la opinión pública hacia un marco abiertamente prohibicionista en todo extraño a la democracia. Y son precisamente los progresistas de libro los más radicales en este asunto. Personalmente no fumo, nunca lo he hecho, y reconozco que esa costumbre me resulta bastante irritante, de modo que estoy a favor de una regulación del tabaco en lugares públicos. Creo, además, que los propios fumadores, hablando con ellos sin apasionamiento, comprenden que dicho ordenamiento es necesario y juicioso aunque les suponga algunas molestias. Sin embargo nunca he estado a favor de ni pienso que deba tolerarse la persecución "moral" y el linchamiento social (pero sobre todo, y es muy importante remarcarlo, mediático) que están sufriendo cada vez con más encono y mala fe. De pronto los fumadores ya no son individuos que ejercen su libertad sino elementos sospechosos, viciosos detestables a los que hay que perseguir, excluir y despreciar y desde los medios de comunicación y las instancias políticas se alimenta contra ellos un a modo de caza de brujas radicalmente dogmático y totalitario que hasta hace unos pocos años desconocíamos y que vemos extenderse por todo el planeta. ¿De donde ha salido semejante cruzada?... Claro, como siempre, se nos habla de los organismos internacionales (que no son otra cosa que la expresión del totalitarismo calvinista anglosajón, lo llevamos visto muchas veces en estas páginas y seguiremos estudiándolo) y se nos pone como excusa la salud y las opiniones médicas. Es decir: como siempre que se inicia una campaña prohibicionista.

Pero la historia enseña que desde siempre la medicina ha estado al servicio del poder estatuido y a través del mismo de las sectas teocráticas dominantes. Cuando el cristianismo consideró pecaminosa la higiene personal (ese estar desnudo, frotándose la piel, ocupándose de limpiar el cuerpo en lugar de la mente) los médicos, contra toda evidencia demostrada (se venía de la época romana, donde los baños públicos y privados eran instituciones perfectamente asentadas y conocidas así como sus beneficios terapéuticos), empezaron a predicar que el baño y la higiene personal eran nocivos para la salud. Y fue así como la excusa de la salud sirvió para imponer a la sociedad un tabú religioso. Ahora bien, este ardid, el justificar las prohibiciones basadas en tabúes religiosos bajo la excusa de la salud, se convirtió en recurso habitual desde el siglo XIX. En esa época la idea de pecado dejó de ser poderosa. Ya no se conseguía fácilmente que la gente dejase de hacer algo porque el estamento religioso lo considerase pecaminoso. Las sectas dominantes recurrieron entonces a unificar el prestigio médico y la propaganda mediática para seguir imponiendo a la sociedad sus tabúes religiosos. Sin ir más lejos la ley seca de los Estados Unidos vino avalada por campañas de famosos y mediáticos médicos, es una constante que veremos repetirse.

De modo que la "legalidad internacional" (impuesta por el Poder para defender sus intereses y sus convicciones morales sobre las diferentes sociedades), las excusas sobre salud y protección de grupos "vulnerables", y el ruido mediático como medio propagandístico para dirigir la opinión social son simples mimbres de un mismo entramado totalitario para imponer la moralidad de las élites dominantes (actualmente el radicalismo calvinista del evangelismo anglosajón bien secundado por el radicalismo de las restantes sectas semitas) sobre la sociedad. Se trata de una forma de adecuar el mundo a una forma de entender la Biblia, por lo demás (como el Corán) un libro alucinado y despreciable que transmite ideas propias de la edad del bronce y, por lo tanto, incompatible con la democracia y el verdadero progreso.

Entonces, replanteemos la pregunta: ¿de donde surge esa cruzada contra los fumadores?...Basta echar un vistazo a la historia para averiguarlo.

Deberíamos recordar a ese respecto que en la Alemania del norte, la protestante, estaba prohibido, y durísimamente penado, tomar café y fumar a finales del siglo XVIII. Se consideraban actos inmorales y equivalentes al actual consumo de drogas. Fue Federico el Grande de Prusia quien permitió tomar café a cambio de un cuantioso impuesto sobre su consumo. Pero el tabaco no siguió la misma suerte y, en cualquier caso, las relaciones con esa Alemania protestante eran muy intensas en las colonias inglesas del Norte de América donde el evangelismo radical de los metodistas había arraigado con fuerza. La mentalidad estadounidense fue desde sus orígenes la más próxima al más radical puritanismo calvinista, de ahí que todavía a comienzos del siglo XX estuviera prohibido en muchos estados el acto de fumar (ese es el motivo por el cual en las películas del oeste muchos personajes mascan el tabaco). Precisamente los comienzos del siglo XX vieron el triunfo de las organizaciones prohibicionistas de los Estados Unidos, indefectiblemente ligadas a esa moral ultrapuritana evangelista. Lograron imponer la Ley Seca, prohibir los opiáceos y el cannabis y pretendieron prohibir hasta los chicles y el azúcar. Pero el fracaso de la Ley Seca y el inmediato comienzo de la Segunda Guerra Mundial restó fuelle al prohibicionismo que resurgió a mediados de los setenta con la llamada Revolución Conservadora. Capitalismo salvaje, falta de derechos civiles y sociales y prohibicionismo son una sola cosa en la ideología que anima dicha revolución cuyas consecuencias padecemos hoy cada vez con mayor agudeza. Lógicamente los ataques contra los fumadores se reinicaron en cuanto el movimiento tomó aliento y adoptaron la hípócrita careta de preocupación por la salud cuando en realidad provienen del deseo de imponer a la sociedad un tabú religioso. De ahí la virulencia de las campañas, su intolerancia y sus formas totalitarias que los progres europeos y especialmente españoles han adoptado.

De hecho, vuelvo a repetirlo, si analizamos bien las campañas contra los fumadores y el debate sobre las leyes antitabaco observaremos que sobrepasan la racionalidad y entran de lleno en el totalitarismo abriendo incluso nítidas perspectivas prohibicionistas. No se trata de mejorar la convivencia social sino de desterrar un pecado. Es de este modo como los progres han dejado muy lejos el centro social y político escorándose peligrosamente hacia la derecha y adoptando modos e ideas del ultraconservadurismo anglosajón. Y no es un caso aislado.

Sigamos con nuestro análisis.

Otro campo donde la eterna moralina de los progres actua en contra de los intereses del pueblo y a favor de los manejos de la oligarquía es en el de la inmigración. Resulta evidente que una inmigración masiva, desorganizada, en absoluto selectiva y procedente de lugares con mentalidades atrasadas o muy atrasadas, en todo incompatibles con la civilización europea y sus modos de vida, genera problemas de todo tipo. En primer lugar tiene el efecto de quebrar el mercado de trabajo debilitando la posición de los trabajadores nacionales frente a los empresarios, mantiene artificialmente altos los precios de la vivienda y aporta enormes contingentes de individuos estafables por las inmobiliarias, los bancos, las aseguradoras, las compañías de teléfonos móviles y todas las demás empresas estratégicas que maneja el gran capital con mentalidad abiertamente mafiosa y la connivencia legislativa del estado. Además de eso, se producen otros evidentes efectos lesivos para el nivel de vida. Crece la delincuencia, se ensucian y depauperan las zonas donde se acumulan cayendo a menudo en la marginalidad, se incrementa la violencia y la inseguridad, se producen tácticas de acoso contra los nacionales por parte de los recién llegados (insultos, agresiones...), masificación de espacios públicos...pero, cuidado, si a alguien se le ocurre señalar toda esta serie de problemas y otros muchos derivados de una mala política de inmigración diseñada únicamente para favorecer los intereses del gran capital, enseguida saltarán los progres de turno para lapidarle socialmente con sus maniqueas cantinelas repletas de moralina. Quien proteste, quien señale los evidentes efectos nocivos generados por ese aluvión indiscriminado de gentes extrañas será tachado inmediatamente de racista, de insolidario, comparado con Hitler, vilipendiado de todos los modos posibles...y no se trata de una estrategia inocente. Es, en definitiva, la que han utilizado siempre los puritanos anglosajones para salirse con la suya: agresiva hipocresía bullanguera. Si se hace suficiente ruido y se lapida al disidente, se evita que pueda razonar y desmontar los chiringuitos indeseables del poder de turno con la verdad y la razón. Por lo tanto todos esos progres congestionados que se dedican a arremeter contra quienes ponen de manifiesto las disfunciones del actual modelo de inmigración no están defendiendo la igualdad ni la libertad ni luchando contra el racismo: por el contrario están sirviendo simple y llanamente de guardianes de la revolución (al modo iraní) de los intereses de la oligarquía dominante y perjudicando y desoyendo al pueblo. Y lo hacen con tácticas aprendidas y copiadas de los ultraconservadores americanos cuyas políticas e ideologías tratan de imponer en Europa.

Hay más ejemplos.

En conexión con el anterior está la monserga progre del multiculturalismo. Esa que pretende que porque a los bancos y las multinacionales les interese, el pueblo debe cambiar su idiosincracia, sus tradiciones, costumbres y formas de ser impregnándose (cuando no aceptando sin rechistar) las impuestas por los recién llegados. No se trata en realidad de nada nuevo, es una vieja táctica del ultraliberalismo que lleva aplicando desde el siglo XVIII. Al capitalismo liberal le molesta cualquier forma de solidaridad social, tanto la de índole cultural y étnica (no es de extrañar que una de las primeras medidas de los revolucionarios franceses fuera destruir las regiones históricas de Francia sustituyéndolas por departamentos artificiales y que los liberales españoles les imitasen en 1833 inventándose las provincias ni que el principal caballo de batalla tanto de los Estados Unidos como de la Unión Europea sea el nacionalismo) como las de clase. Cuando los progres hablan de multiculturalidad en realidad están implementando la vieja táctica ultraliberal de quebrar los lazos identitarios para sustituirlos por individuos aislados y, consiguientemente, más débiles. Sirve también para acallar las legítimas protestas del pueblo frente a los excesos de las nocivas políticas de inmigración. Pero tiene todavía un aspecto mucho más siniestro.

 Hace menos de un mes tuvo lugar en la facultad de derecho de la Universidad de Zaragoza (que últimamente se está cubriendo de gloria en cuanto institución supuestamente difusora de ciencia y progreso) el I Congreso de Derecho Islámico e Interculturalidad que reunió a 120 expertos de varios países para, según su organizadora, "buscar respuestas adecuadas" a las novedades que debe afrontar la justicia debido a la masiva presencia de musulmanes en España!!!!!!...¿cabe mayor aberración? ¿es eso progreso, volver a la edad media de la mano de concepciones oscurantistas y teocráticas es democracia, es avanzar?...evidentemente no. Pero las raices de semejante aberración ética se encuentran en la ideología misma del llamado progresismo: el liberalismo de matiz anglosajón.

Para el liberalismo, y se consagra en la Declaración de los Derechos Humanos (que a todas luces es un texto que deberá cambiarse para convertirlo en un instrumento de progreso social y cultural en lugar de lo que ahora es: una simple declaración de principios liberales claramente regresivos y ultraconservadores), especialmente para el liberalismo procedente de los Estados Unidos, que es el dominante, la libertad religiosa es un principio indeclinable. No en vano aquel país surgió como la conjunción de un sinfín de pequeñas sectas extremistas que no podían anularse unas a otras y se vieron forzadas a tolerarse. Pero que se toleren las diversas sectas no es una garantía de laicismo ni de separación entre teocracia y estado. Todo lo contrario: las diversas sectas, todas pertenecientes a una misma superstición de base y todas, sin excepción, teocráticas, acaban parasitando el estado y condicionando de modos diversos sus leyes y comportamientos impidiendo que la sociedad avance librándose del peso de la superstición y los tabúes religiosos. Por lo tanto, esa querida libertad religiosa predicada por el liberalismo sirve solamente para perpetuar la edad media y mantener el dominio de los tabúes religiosos sobre la sociedad.

Si tenemos en cuenta que la impulsora de dicho congreso, perfectamente reputada en los círculos académicos y políticos (lo que no implica exactamente valía personal, sino sintonía con el discurso dominante), viene ejerciendo como catedrática de derecho eclesiástico y que está además especializada en derecho islámico, tutela jurídica de creencias religiosas en el derecho español e internacional, en relaciones entre las confesiones religiosas y la comunidad política en el derecho español e internacional, en derecho y religión en la sociedad multicultural y en derecho canónico, entenderemos que el problema que representa es profundo, dificil de estirpar y netamente despreciable.

Ya hemos visto como al vendérsenos como progresista la multiculturalidad se nos está dando gato por liebre: imponiéndonos los intereses de la oligarquía en contra de los comunes del pueblo y haciéndolo de un modo maniqueo que bloquea de facto toda disención efectiva. Lo que representa ese congreso "progresista y multicultural" es más de lo mismo pero mucho más nauseabundo. Es el modo en el que la universidad, como medio propagandístico y de prestigio del Poder, trata de imponer a la sociedad un orden injusto y retrógrado bajo la etiqueta de "progresismo". Ya es de por sí contrario a todo pensamiento democrático y a toda forma de avance social que el derecho canónico y eclesiástico católico se considere una asignatura universitaria y que dicha existencia paralela a la del estado (creadora de un fuero de excepción intolerable) sea parte del ordenamiento jurídico de un país supuestamente democrático, como es intolerable que, so capa de "mayoría social", se permita que las sectas semitas influyan en la legislación, la educación y demás ramas de la vida social. Pero es que ahora, con el cuento de la multiculturalidad, del progresismo y de la libertad religiosa, en lugar de extinguir ese fuero especial de la secta católica trata de extenderse a otras de la superstición semita (y siempre lo digo: el islam es solo una parte de la amenaza, los evangelistas son otra igual de grave) de tal modo que toda la legislación, toda la educación y todo el devenir social queden de un modo u otro bajo el control de dicha superstición permitiendo así la imposición de sus tabúes religiosos. De modo que también en esto el supuesto progresismo es un medio de introducir por la puerta de atrás, y de un modo maniqueo, que convierta en parias sociales a los disidentes (en este caso se les tachará de racistas, xenófobos, paletos y cuantos epítetos y categorías los difamen ante la opinión pública), de los peores defectos y efectos de la mentalidad neoliberal y ultraconservadora propiciada por los Estados Unidos.

Y podemos seguir.

Uno de los movimientos más reaccionarios que existen hoy en día es el feminismo. También uno de los más totalitarios, vocingleros y maniqueos que puedan encontrarse. El motivo es muy sencillo: su origen se encuentra en las beatas evangelistas estadounidenses del siglo XIX que por el hecho de leer la Biblia y tratar de imponerla furibundamente a la sociedad se creían el centro del mundo. Su movimiento por la conquista de derechos políticos procedía, más que de la razón, del racismo y la teocracia. Consideraban que si hasta hombres de razas inferiores como los judíos, los hispanos, los indios y hasta los negros y los chinos y pertenecientes a sectas demoniacas (catolicismo, judaísmo o peor aún: agnosticismo) tenían derechos políticos ellas que eran anglosajonas y evangelistas deberían tenerlos con mucha más razón. Desde el principio ese feminismo estuvo viciado de semitismo teocrático y sirvió para la transmisión e imposición de todo tipo de ideas retrógradas sobre la sociedad. Las mismas individuas que reclamaban el derecho al voto eran las que impulsaban todas y cada una de las campañas prohibicionistas que caracterizaron el siglo XX y llevan camino de intensificarse en el XXI. A ellas se debe el inicio de la censura en el cine, las leyes para la "protección" de la infancia y las mujeres que en realidad sirven para perpetuar los modelos morales y familiares del sectarismo semita, la famosa Ley Seca y sus adléteres prohibicionistas...a ese feminismo anglosajón y ultraconservador le debemos el mundo ñoño y lleno de absurdas prohibiciones y estúpidas perspectivas morales que todavía padecemos. La cosa resultaba tan evidente que en los años sesenta del siglo pasado hubo escisiones en dicho movimiento que planteaban una visión más abierta y menos derechista del mundo y de la cuestión femenina. Pero dichas escisiones fueron masacradas a raíz de la Revolución Conservadora que tomó auge a mediados de los setenta y las actuales feministas, y esto es clarísimo en España donde todas las cabezas visibles del movimiento (incluyendo unas cuantas ministras y el propio presidente del gobierno) son más un remedo de beatas de sacristía que representantes útiles de un verdadero movimiento de liberación de la mujer motivo por el cual, mimetizándose vergonzosamente con el feminismo ultraconservador anglosajón (no podía esperarse otra cosa habida cuenta de la procedencia social de la mayor parte de ellas: clase media-alta o alta con estudios en colegios religiosos privados concluidos a menudo en países anglosajones) de forma que en lugar de ser un fecundo vivero de ideas para el progreso social se han convertido, bajo la etiqueta de progres y a menudo con el inopinado apoyo de grupos gays (otros que se creen la repanocha de la progresía cuando a menudo representan un ridículo deseo de aceptación en el cuerpo social de la burguesía más retrógrada), se han convertido en la nueva inquisición y en la punta de lanza del retroceso a leyes y comportamientos propios de los años cincuenta y la importación a Europa de modelos sociales y morales de los Estados Unidos y, por lo tanto, profundamente ultraconservadores y retrógrados.

Tenemos dos buenos ejemplos a ese respecto.

Uno es el relacionado con la prostitución.

Con la excusa de proteger a las mujeres de la trata de blancas y de la esclavitud sexual a manos de mafias, siempre se esgrimen motivos piadosos y solidarios para imponer los tabúes religiosos a la sociedad, se tiende abiertamente a la prohibición en el habitual mimetismo con los Estados Unidos. Allí fueron precisamente las mujeres de la Liga por la Templanza, las impulsoras de todo el prohibicionismo que luego se exportó al mundo, quienes, en aras de la moralidad pública y desde sus parroquias, pugnaron por la prohibición y persecución de la prostitución. Siempre con la excusa de salvar a  las mujeres (especialmente anglosajonas) del pecado (y del horror de tener que pecar, además, con hombres de razas inferiores). Ese feminismo ultraconservador se extendió por todos los países protestantes (llegando por ejemplo a la prohibición de la prostitución en Suecia a finales del siglo XX) y es torpemente imitado y seguido por las feministas de los católicos, que copian ciegamente, en especial las españolas, sin llegar a comprender qué ideología están inoculando a la sociedad. Pero el hecho es que la prohibición, como siempre sucede, no acaba con la prostitución y, sin embargo, deja en mayor indefensión a las personas, hombres y mujeres, que la ejercen. La prohibición (y por cierto que sucede lo mismo con la llamada pornografía infantil) solo favorece a las mafias. Los sujetos de tropa quedan abocados a una actividad marginal, desarrollada al margen del control estatal y se ven cosificados, ayunos de todo derecho personal, laboral y social. Prohibir hace ricas a las mafias y desprotege a las prostitutas pero eso sí, satisface a los conservadores bienpensantes que han logrado imponer un tabú religioso sobre la sociedad. A esa gente, a los prohibicionistas, no les importa absolutamente nada el dolor ajeno, se conforman con marcar la diferencia social y plasmar legalmente la enfermiza moral procedente de sus absurdos libros sagrados.

Si las feministas y el resto de los colectivos que se denominan progresistas tuvieran una ideología realmente anclada en el avance social, en la libertad y en la defensa de los derechos del ciudadano, de todos los ciudadanos y no solo de aquellos que disfrutan de un determinado nivel de vida y prestigio social, se preocuparían de defender y asegurar los derechos de las personas que practican la prostitución, y ello se consigue legalizándola y regulándola, no prohibiéndola. Pero...en esto, como en todo, no se aplica la razón ni principios de liberación social sino, por el contrario, la hipocresía y el totalitarismo bíblico anglosajón. Se esgrimen siempre motivos loables para captar la aquiescencia pública pero en el fondo se imponen tabúes religiosos de un modo absolutamente incompetente y perjudicial.

Pensémoslo: ninguna de la prohibiciones procedentes de esa ideología teocrática semita e impulsadas por los estados colonizados por ella, ha servido para nada útil. Ninguna prohibición ha conseguido que se deje de hacer lo prohibido (entre otras cosas porque suelen ser actividades naturales profundamente arraigadas en la sociedad humana desde antes incluso de que hubiera judíos y porque el apriorismo sectario jamás podrá imponerse a la naturaleza) pero han permitido prosperar a las mafias (lo cual no es del todo malo para la clase que detenta el poder ya que fomenta la corrupción), han arrojado al infortunio a los afectados por dichas prohibiciones y han multiplicado la delincuencia en todas sus formas.

El prohibicionismo es una estupidez que no arregla nada, lo estropea todo y solo satisface el totalitarismo.

Pero en esto, como en todo, los progres, dándoselas de modernos e ilustrados, imitan los modelos ultraconservadores procedentes del mundo anglosajón y los imponen a la sociedad convirtiéndose en agentes de la más rancia, recalcitrante y retrógrada ideología ultraderechista.

Últimamente, y será el último ejemplo que ponga en este artículo que comienza a prolongarse demasiado, estamos asistiendo en España a lapidaciones morales al estilo de las orquestadas por los ultraconservadores americanos y que no tienen otra función que el mantenimiento totalitario de su predominio ideológico. Impidiendo cualquier respuesta, haciendo mucho ruido mediático, abismando al agredido en un universo maniqueo en el que ellos (respaldados por la propaganda mediática y el poder político) se arrogan el papel de buenos convirtiendo al agredido en paria social y convenciendo a la sociedad de que su radicalismo de raíz bíblica es una justa indignación civil y moral. No son en eso mejor que los ayatolas ni hacen con ello otra cosa que imponer una forma de inquisición privada destinada a ahogar la disidencia moral y machacar a quien ose levantar la voz contra el pensamiento único y totalitario que tratan de imponer como koiné social.

En estos días, sin ir más lejos, tenemos el caso de Sánchez Dragó y el modo en que la furia progre-feminista-conservadora se ha abatido sobre él por decir algo que ya había dicho, sin que sucediera nada, en 1984. ¿Por qué entonces no pasó nada y ahora parece hundirse el mundo?...sencillo porque entonces había más libertad y se vivía todavía lejos del marasmo ultraconservador que minuto a minuto nos está arrastrando hacia el equivalente de las repúblicas islámicas en el mundo occidental. Es un ejemplo de cómo cada vez la inquisición, la censura y la ultradercha se imponen más y más en nuestras vidas arrastrándonos insensiblemente hacia lo más oscuro de los años 50.

Conviene que examinemos detenidamente lo sucedido con Sánchez-Dragó para comprender qué está pasando y como funcionan las cosas.

La "culpa" de este escritor (que por otro lado no es santo de mi devoción) fue escribir que había mantenido relaciones sexuales con dos chicas (eso de niñas es ya una categorización interesada) de trece años de edad. Cosa por lo demás absolutamente legal en España durante todos los años ochenta y noventa del siglo XX. Y no por casualidad sino porque la legislación de la naciente democracia española se adaptó a finales de los setenta a la mejor y más avanzada legislación europea del momento. En los años setenta la psicología y la sociedad se estaban liberando del peso inquisitorial y anticientífico de los presupuestos de la Asociación Psiquiátrica Americana que bebía directamente de la obra acientífica y teocrática de pomposos psiquiatras decimonónicos que actuaban como comisarios políticos de las sectas semitas a las que pertenecían trasladando sus apriorismos morales basados en tabúes religiosos a sus actuaciones académicas consiguiendo de este modo que las enfermas concepciones morales semitas se impusiesen como indiscutibles verdades científicas que justificasen una legislación ad hoc. Un clarísimo ejemplo de esa aberración fue Van Krafft-Ebbing con su libro en latín donde todo lo que no fuera sexo dentro del matrimonio canónicamente constituído y sin gozo de la mujer se consideraba una patología sexual. Esa es la mentalidad que la psiquiatría, convertida hasta nuestros días en una herramienta totalitaria del Poder, impuso por doquier. Desde el principio semejante salvajada tuvo detractores pero no fue hasta los años setenta del siglo XX que hubo posibilidad de dar al traste con esa aberración social y científica que confundía la práctica y aceptación del tabú religioso con la salud mental.

A partir de 1974, frente a la visión bíblica y enfermiza de la psiquiatría ultraconservadora, se opuso la visión racional y desprovista del peso religioso en la que el sexo lejos de ser un pecado es algo natural y consustancial al ser humano y se avanzó rápidamente hacia una educación en libertad y armonía con la naturaleza muy alejada de los tradicionales tabúes semitas (pecado, carne y mundo). En ese contexto racional y libre, las leyes "morales" de raigambre semita carecían por completo de sentido y se imponía una forma diferente de sexualidad, educación y comportamiento.

Enseguida llegó la Revolución Conservadora para impedir que la sociedad escapase a los tabues religiosos que llevaban décadas imponiendo mediante la pseudociencia que llaman psiquiatría y psicología y el consiguiente ordenamiento jurídico. En un principio, carentes de fuerzas, trataron tan solo de contener lo imparable. Recurrieron, como siempre, a la excusa de la protección de los menores y consiguieron un punto medio de inflexión: el establecimiento de una edad de consentimiento que limitaba la educación en libertad y mantenía los tabúes religiosos que defendían en valor para etapas formativas claves para el lavado de cerebro a los niños. Por lo general, a mediados de los setenta, esa edad de consentimiento se estableció en los 12 años.

A principios de los ochenta, con Reagan en el poder, los cruzados del ultraconservadurismo americano se lanzaron a una nueva campaña propagandística (basada por cierto en simples y llanas mentiras y en la manipulación de estudios psicológicos y psiquiátricos aparentemente científicos) para desbordar las leyes de consentimiento sexual y reemplazarlas por las tradicionales de estupro, procedentes de la moralidad cristiana. Fue así como la edad de consentimiento fue subiendo y perdiendo su sentido y como, enseguida, se pasó a la promoción de campañas de abstinencia sexual (todavía en vigor) y a la imposición mediante métodos totalitarios de la aberrante moralidad sexual semita.

Y, no contentos con hacerlo dentro de sus fronteras, se han dedicado a imponer sus aberraciones al resto del mundo, especialmente en Europa donde siempre han encontrado el eco complaciente de la ultraderecha. Fue así como la edad de consentimiento sexual fue subiendo en los diferentes países y como se fue fraguando un clima propagandístico y social propicio a la reinstauración de las leyes de estupro (de base religiosa y moral) y el lanzamiento de campañas de abstinencia para jóvenes que no tardaremos en ver aparecer.

En España, país más sensato y civilizado de lo que pudiera parecer (el no haber padecido la infección protestante es siempre un marchamo de calidad ética y salud social), la edad de consentimiento se mantuvo en ese término medio de los 12 años hasta que el mimetismo anglosajonizante del PP decidió subirla. Pero solo se atrevió a hacerlo a los 13, la sociedad española permanecía todavía a finales de los noventa relativamente sana y no cabía incurrir en excesos dogmáticos que no tardaremos en ver. Fueron precisamente los socialistas los que volvieron a subirla, no hace mucho tiempo, a los 14, demostrando tanto su sumisión a las imposiciones del fascismo teocrático imperante en las instituciones internacionales como su propia naturaleza derechista encarnada en sus satélites del supuesto progresismo social.

Unos pocos años después de ese último cambio llega esta bien orquestada lapidación pública contra un escritor, Sánchez-Dragó, qué escribió sus vivencias y su opinión en un libro, hablando de algo absolutamente legal hasta hace apenas un lustro y que ha dejado de serlo solo por un motivo: el poder cada vez mayor de los movimientos  ultraconservadores de raíz teocrática en el mundo. Y no es un hecho baladí, es una muestra clarísima de la escasísima libertad de expresión que existe en las llamadas democracias occidentales. Quizá nadie pretenda leer a priori lo que escribes, pero sabes que te van a crucificar públicamente si resulta que no te alineas con la ideología dominante. Se busca así, mediante medios totalitarios que nada tienen que envidiar al estalinismo, una finlandización de la expresión: imponer una autocensura que impida toda discusión, la expresión de cualquier punto de vista divergente del "consenso social" la "verdad moral" que, maniqueamente, se expresa como única posible y decente convirtiendo a todo disidente en un paria social. Y en el caso de Sanchez-Dragó hemos visto un despliegue clásico de todo el arsenal de esta gentuza empezando por el ruido mediático y propagandístico identificando la "verdad moral" con los puntos de vista del poder y aseverando su modernidad y progresismo al presentarse a la sociedad en boca de personajes presuntamente representantes del pensamiento izquierdista y avanzado (simples progres encenagados en el pensamiento más reaccionario del neoliberalismo imperante), la censura abierta a modo de propaganda institucional (y subrepticiamente confesional), la lapidación económica (con empresarios retirando contratos al disidente) y la intervención incluso de ministras afirmando que la "moralidad imperante" debía ser respetada por todos, incluso por los creadores...¿cabe una más salvaje apología de la censura y del totalitarismo moral?¿Por qué nadie exige el cese, la dimisión no es suficiente, de semejante harpía del averno del totalitarismo semita?...

Está claro: avanzamos a pasos agigantados hacia el oscurantismo más horrible. Dentro de unos años, no demasiados, el código penal habrá regresado a los años cincuenta, veremos en la educación imponerse los modos antiguos y correran por periódicos y televisiones anuncios a favor de la abstinencia sexual y demás zarandajas ultraconservadoras.

Del mismo modo que el PSOE (liberal desde 1979) ha servido de caballo de Troya para introducir en España el ultraliberalismo más salvaje y suicida, los progres están sirviendo para imponer en la sociedad la mentalidad más arcaica de los ultraconservadores evangelistas.

Frente a semejante realidad yo solo tengo algo que decir: Non serviam.

NOTA.- la fotografía es de Chiaralily .

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

04/11/2010 15:52 disidenteporaccidente Enlace permanente. disidencias No hay comentarios. Comentar.

SOBRE LA VISITA DEL PAPA.

20101107022701-chuck-rogers.jpg

No hace mucho escribí un artículo titulado "El Nacional-catolicismo Se Retrata" en el que se hacía una radiografía de esa poderosa lacra social en relación con las jornadas de adoctrinamiento juvenil que la secta papista pretende perpetrar el año que viene en nuestro país.

En estos días la visita del papa a Santiago de Compostela y Barcelona nos ha permitido trazar otra exacta semblanza de semejante mal sin tener que detenerse en un análisis demasiado exhaustivo. De hecho podemos resumir lo visto y vivido en muy pocos y sencillos puntos.

1º- La identificación protofascista de la secta en cuestión que, en palabras de su máximo dirigente,  ha tenido la desvergüenza de hacer apología del golpismo fascista de 1936 y de sugerir una radicalización similar de sus seguidores para hacer frente al progreso social que, como es lógico y natural, abisma a la secta en la más pura y llana marginalidad. No es nada nuevo. El Vaticano lleva más de treinta años haciendo santos a fanáticos que murieron por arengar el golpismo fascista y secundar las políticas de exterminio aplicadas, con inspiración de la iglesia, contra aquellos que propugnaban políticas laícas. En 2010 la posición del catolicismo sigue siendo la misma que en 1936 y además sus jerarcas y muchos de sus seguidores tienen la absoluta desvergüenza de declararlo abiertamente.

2º- La evidencia de que la oligarquía española, beneficiaria directa y depositaria de los valores del franquismo, sobre ser responsable  no solo de la crisis actual sino de las malas políticas económicas y sociales que se han llevado a cabo en España en los últimos treinta años, nucleada en torno al PP, utiliza su poder y sus recursos no solo privados sino también institucionales cuando alcanzan el gobierno en algún lugar (sea el estado, una autonomía o un ayuntamiento) para prevaricar a favor de la iglesia católica facilitándole enormes e ilícitas plusvalías. La geografía entera de España, y toda su historia desde 1978, está plagada de este tipo de estafas al estado y al pueblo para enriquecer fraudulentamente a la iglesia. Y en este sentido no deja de llover sobre mojado y podemos afirmar que toda la política económica española desde al menos 1876 ha implementado toda suerte de triquiñuelas en ese sentido.

3º-Y en directa concatenación con lo anterior la sobrexposión mediática de unos actos sectarios por lo demás irrelevantes con el agravante vergonzoso de ver a la propia televisión pública sumándose a los actos propagandísticos de la secta católica, lo que demuestra bien a las claras el poder excesivo de esa jerarquía arcaizante e insolidaria (y afortunadamente en muy poco afín a los católicos de base) en este país y la constante usurpación de medios y bienes públicos para favorecerla.

4º-El constante uso y abuso tanto de la censura como de los medios de represión del estado para acallar las protestas de los disidentes. Podemos recordar el acto vergonzoso de un impresor impresentable que debería ser duramente penado (no solo como estafador e incumplidor de contrato, también por un delito contra la libertad de expresión) que se negó a entregar para su difusión una revista que criticaba el viaje del papa, o la censura ejercida contra la propaganda de un libro ateo...(y son solo dos ejemplos, podríamos encontrar más). Y hemos visto también como los antidisturbios cargaban en Santiago contra aquellos que se manifestaban contra la visita del Papa en un sucio remedo de un pasado no tan lejano...en fin: el mismo talante dictatorial y totalitario de siempre.

5º-El total desinterés del pueblo por la visita del papa a pesar del inmenso esfuerzo propagandístico.

No es que España, como dijo Azaña, haya dejado de ser católica, es que nunca lo fue. Estuvo sojuzgada por la secta católica (no olvidemos los más de 300 años de inquisición) pero jamás fue católica. En cuanto hay un poco de libertad esta verdad indiscutible se pone de manifiesto. Como se pone de manifiesto el enorme poder y los excesivos privilegios que la iglesia católica disfruta todavía en España y cómo los intereses de la oligarquía, de sus representantes políticos y de la iglesia siguen en nuestros días íntimamente unidos y amenazando de facto y directísimamente la democracia.

NOTA.- La fotografía es de Chuck Rogers

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

LA QUE SE AVECINA EN SANIDAD

20101111131245-david-shakbone-sanidad.jpg

Me consta que los lectores de este blog son gente avisada e inteligente por ese motivo supongo que habrán advertido en estas últimas semanas la aparición de anuncios en televisión de varias empresas de sanidad privada y que, sin ningún lugar a dudas, habrán extraido las correspondientes consecuencias. De modo que no me extenderé al respecto.

Estamos viviendo un ataque en toda regla contra el estado del bienestar y los derechos adquiridos por los ciudadanos a lo largo de décadas de lucha social. La excusa para llevar a cabo ese ataque sin precedentes es la crisis. El verdadero motivo es la rapacidad del gran capital empeñado en convertir en "oportunidades de negocio" todos aquellos sectores que por su importancia estratégica o social o por su implicación directa en el mantenimiento de los derechos de la ciudadanía deben estar en manos del estado y gestionarse como servicios públicos. A mediados de los noventa sectores claves de la economía se pusieron (de un modo más que dudoso y rozando la estafa y la prevaricación) en manos del sector privado, y todavía estamos sufriendo las consecuencias en forma de precios abusivos, servicios deficientes, prácticas oligopolistas y claramente atentatorias contra nuestros derechos como consumidores y ciudadanos...piénsese en los sectores de la telefonía, de la energía y otros afines y se verá perfectamente a qué me refiero.

Pero los especuladores quieren siempre más. Ahora le empieza a tocar el turno a servicios fundamentales en la configuración del estado de bienestar como la enseñanza o la sanidad.

En lo tocante a la enseñanza podemos referirnos al Plan Bolonia, un claro ejemplo de la privatización forzada de la enseñanza universitaria y de impulso indebido al sector privado en claro detrimento del público. Y aunque es la principal batalla en ese sentido no es la única, se dan a menudo otras prácticas igualmente abyectas para favorecer instituciones privadas (claramente orientadas en lo ideológico hacia el extremismo de derechas y muy a menudo auspiciadas por la iglesia u otras sectas peligrosas) tales como negar la habilitación de determinadas titulaciones a determinadas universidades públicas para que en la misma ubicación territorial puedan ofrecerlas en exclusiva las privadas. Y, como digo siempre, son solo ejemplos al azar y sin ánimo de agotar la nómina al respecto. Los usos fraudulentos para desposeer al estado (y por lo tanto al ciudadano) de servicios esenciales en beneficio de la especulación privada son infinitos y constante absoluta de nuestra vida política, económica e institucional. De hecho estamos en manos de testaferros de los grandes capitalistas, no de administradores públicos que sirvan al pueblo.

Por eso ninguno de los servicios públicos a los que estamos acostumbrados se encuentra a salvo de su privatización directa o indirecta. En gran media mucha de la atención médica de la que ahora disponemos beneficia directa y conscientemente al sector privado (desde servicios como los odontológicos o los relacionados con la sordera que no se dan hasta la deriva a clínicas privadas de pacientes con la excusa de las listas de espera), pero debemos esperar una mayor privatización.

En este tipo de negocios las cosas nunca suceden por casualidad y desde luego que a dos años de unas elecciones que se preven ganadas por el PP (y su programa de privatización salvaje ya demostrado durante el aznarato y confesado abiertamente por Rajoy al decir que iba a aplicar medidas similares a las que están llevándose a cabo en Inglaterra) aparezcan empresas de sanidad privada posicionándose en el mercado a través de anuncios de televisión no resulta nada tranquilizador. Máxime porque ya sabemos que en lo que toca a política de beneficio al sector privado PSOE y PP caminan siempre de la mano con apoyo además de las derechas periféricas (CiU, PNV, PAR...)...de modo que debemos preocuparnos, y mucho, por la que se nos avecina en cuanto al mantenimiento de la sanidad pública.

Y plantearnos seriamente si también vamos a tolerar ese desafuero.

NOTA.- La fotografía es de David Shankbone.

Etiquetas: , , , , , , , ,

UNA CLAUDICACIÓN VERGONZOSA.

20101117105459-sahara.jpg

Me carga tener que volver continuamente sobre ciertos temas, pero la realidad es terca y acaba por imponerse. Este verano ya tuve que escribir sobre la errónea política que nuestras forzadas alianzas "atlantistas" nos imponen con respecto a esa aberración imperialista, corrupta, racista, fundamentalista y expansionista que es el reino de los alahuitas marroquíes. Hoy, en relación al genocidio y los crímenes de guerra que dicha maquinaria no por atrasada y tercermundista menos imperialista está efectuando en el Sáhara Occidental he de volver sobre el asunto.

En primer lugar hay que dejar bien sentado que la supuesta soberanía de Marruecos sobre dicho territorio, como sobre Ceuta y Melilla o el propio Rif es una autoatribución ilegítima de los sultanes alahuitas. Estos jefes de cábila se sublevaron en su oasis natal allá por el siglo XVII y consiguieron una rápida expansión imponiéndose sobre tribus y territorios diversos y asumiendo el título real mediante la guerra y la represión sin representar entonces ni ahora ninguna continuidad estatal ni institucional con ningún reino anterior que hubiera existido en esos mismos territorios, luego todas sus reivindicaciones basadas en la historia o en supuestos derechos heredados son falsas y en todo punto inaceptables.

En segundo lugar hay que explicar que la descolonización del Sáhara Español no fue tal. No se trató de que la potencia colonial, que de todos modos había convertido el Sáhara en una provincia española en la que sus habitantes tenían los mismos derechos que los peninsulares, se retirara del territorio colonizado para otorgarle una independencia total y organizada. En realidad la retirada española fue el resultado de maniobras ocultas de nuestro "aliado" americano (los Estados Unidos nunca han sido aliados de España, solo enemigos y dominadores y cuanto antes lo aceptemos mejor nos irá) para conseguir dos objetivos claves: impedir el desarrollo de nuestro programa nuclear (que impulsaba el almirante Carrero Blanco cuyo asesinato a manos de ETA quizá contó con mucho más apoyo de la CIA de lo que cabría suponer) ya que las pruebas de nuestras bombas iban a realizarse en el desierto y, por supuesto, poder acceder con mayor facilidad a las minas de fosfatos y otras riquezas minerales existentes en la zona.

De modo que los Estados Unidos manipularon en la ONU favoreciendo los intereses de Marruecos y Mauritania, dos países mucho más manipulables y corruptos (aunque pueda parecer difícil) que España, para impedir nuestro ingreso en el club nuclear y arrebatarnos los recursos del Sáhara igual que hicieron con Cuba, Puerto Rico y Filipinas en 1898 o con el resto del imperio americano mediante la doctrina Monroe de 1824. En suma nada nuevo en la conducta de estos "aliados" con respecto a nosotros.

Nada en las intenciones de los Estados Unidos ni de la ONU preveía la legítima independencia del pueblo saharahui. No se trataba de eso, sino de extender el dominio colonial indirecto de determinadas multinacionales sobre unos determinados recursos. Por eso se permitió la invasión del territorio por Marruecos y Mauritania. Lógicamente los saharauis se defendieron y lograron derrotar al debil estado de Mauritania en 1984, no así a los marroquíes que no solo contaban con el apoyo de los Estados Unidos sino también con el de Francia, proveedores fervientes de material bélico para esa máquina imperialista de cuarta que es el reino alahuita.

Naturalmente toda esa artimaña debía ser hipócritamente envuelta en un halo de legitimidad institucional que encubriera con un velo de supuesta legalidad democrática la sucia jugarreta imperialista efectuada por los Estados Unidos. Fue así como la ONU intentó jugar la baza del referendum. Por supuesto no inmediatamente, primero permitió durante años los manejos genocidas del régimen de Rabat.

No olvidemos que desde 1975 los marroquíes han estado asentando colonos del norte en el Sáhara y expulsando por la fuerza, cuando no masacrando abiertamente, a los saharauis para que, llegado el momento de votar, el referendum salga a su gusto, al de la ONU y al de los Estados Unidos. En ese sentido el drama del pueblo saharaui es el de todos los pueblos de la tierra, sometidos a los intereses del Gran Capital convertido en un ogro dominador ciego y sin sentimientos cuyo poder se basa  en el crimen y el genocidio directo o indirecto (mediante el hambre, las enfermedades y la miseria que provoca)...ellos no importan, importan tan solo los intereses económicos de las multinacionales implicadas. En ese sentido su problema no es muy diferente al que tienen por ejemplo los ciudadanos del Congo.

 Lo que estamos viviendo estos días no es sino un episodio más de la política genocida que el Reino de Marruecos está llevando a cabo en el Sáhara Occidental con el beneplácito de la ONU y la interesada complacencia de los Estados Unidos desde 1975 y la actitud del gobierno español frente a eso no deja de ser la habitual claudicación vergonzosa de nuestros gobiernos que viene a demostrar hasta qué punto somos esclavos y qué distantes estamos de ser un país soberano, cosa que debería hacernos pensar y replantearnos muy en serio qué demonios estamos haciendo con nuestro país y en qué dirección estamos derivando (puesto que vamos sin rumbo).

Pero no está de más que tomemos nota de lo que está pasando en El Aaiún porque puede que algún día lo veamos suceder en Ceuta y Melilla (incluso en barrios enteros de ciudades peninsulares repletos de marroquíes) con el beneplácito de nuestros "aliados" de la OTAN. Allí la maquinaria represiva de Marruecos, su ejército y su policía, auxiliada por turbamultas de civiles armados, asaltan las casas de los saharauis para expulsarlos y asesinarlos e imponer así definitivamente el dominio alahuita sobre un territorio al que no tienen derecho, que han usurpado. Lo que está sucediendo hoy en el Sáhara no es un hecho lejano sino algo que puede llegar a sucederle a ciudadanos españoles en un plazo no muy distante...¿y cual es la política de nuestro gobierno?...¿la de proteger los intereses de España?...¡No!, eso nunca ha sido así en los últimos cincuenta años (mande quien mande) sino la de obeder las consignas de nuestros amos americanos. En lugar de actuar enérgicamente para frenar el imperialismo marroquí, de limitar la peligrosa presencia de marroquíes en nuestras tierras, de auxiliar a nuestros aliados naturales los saharauis y abrir un segundo frente al sur del imperialismo marroquí, se limitan a cerrar los ojos, bajarse los pantalones y dejarse sodomizar lindamente...a claudicar vergonzosamente.

Cualquiera que me lea asiduamente ya lo sabe pero debo repetirlo: estoy harto de esta España sometida a los intereses extranjeros, gobernada en beneficio de unos pocos y en perjucio de la mayoría que llaman democrática y solo es parlamentarista. Es un estado fallido e ilegítimo que debemos cambiar. Hoy mejor que mañana.

NOTA.- la fotografía es de Erjkprunczyk

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , ,

CONTUBERNIO EN MONCLOA.

20101125134629-l.c.-nottaasen.jpg

La política española resultaría hilarante sino fuera absolutamente vomitiva. La última de nuestro egregio presidente del gobierno, mientras el jefe de la oposición (figura consagrada por los intereses del turnismo dominante pero absolutamente extraña a la constitución, que es mala y, para colmo, no se cumple) sigue encenagado en la planetaria corrupción de su partido y obstinado en no decir lo que todos sabemos: que en caso de alcanzar el poder se lanzara a una orgía de privatizaciones y recetas neoliberales que destruirán el estado beneficiando a los cuatro de siempre y dando al traste con nuestros servicios sociales y nuestros derechos como ciudadanos y trabajadores, el amigo Zapatero ha decidido reunirse con los "treinta mayores empresarios" del país con la finalidad de relanzar la economía.

La idea, vista desde la ignorancia, puede parecer incluso buena, y habrá quien la aplauda desde el habitual seguidismo caudillista tan propio de nuestra escena política y que tan perjudicial resulta. Pero no deja de ser uno de tantos malos chistes que estamos viendo aflorar en estos años de crisis.

Analicemos quienes han sido invitados a dicha reunión y saquemos conclusiones.

Lo más llamativo es que una parte de los "grandes empresarios" citados en Moncloa son en realidad gestores de empresas indebidamente privatizadas durante el Aznarato (léase a ese respecto el artículo Malversando el Patrimonio Común, publicado en estas mismas páginas en julio de 2010).

Aquellas privatizaciones se hicieron sin necesidad bajo el dogmatismo del ultraneoliberalismo dominante y con la clara intención de beneficiar a los grandes especuladores en detrimento de los intereses del pueblo. Se cubrieron con la dudosa legalidad del Tratado de Convergencia que nos condujo al euro cuya única finalidad es la de favorecer los tejemanejes del gran capital financiero, de la especulación y la explotación y, por lo tanto,  perjudicar a los ciudadanos europeos. Además aquellas privatizaciones se hicieron de un modo más que dudoso: entregando lindamente el control de las compañías privatizadas a quienes las dirigían cuando eran públicas y que, por lo tanto, eran amigos y cómplices políticos de quienes gobernaban en aquel momento (el señor Aznar y sus compinches, que, como es público y notorio, lejos de trabajar para España están a sueldo de los peores especuladores anglosajones). Aquellas privatizaciones del 96 y el 97 sobre poder ser calificadas como abierta traición a España, fueron una clara muestra de la galopante corrupción político-financiera que define el régimen de la monarquía parlamentaria borbónica alejándolo de la verdadera democracia y deberán ser tratadas algún día judicialmente bajo el epígrafe llano de la prevaricación.

Pues bien, estos enormes recursos del estado entregados fraudulenta e indebidamente al sector privado (Repsol, Gas Natural, Iberia...) son parte de las "grandes empresas" convocadas por el gobierno para mendigar medidas de activación de la economía que no obtendrá salvo a cambio de una intensificación de las políticas de desprotección del trabajador y del consumidor. Obviamente, si hubieran permanecido, como era lógico y decente, bajo el directo control del estado las cosas serían diferentes. De hecho, la renacionalización de estas empresas, junto con la nacionalización de otras, incluyendo algunos bancos y cajas, sería el mejor paso para retomar el control económico del país, pero en esto, como en todo, prima el fundamentalismo neoliberal impuesto desde los países anglosajones.

Otro grupo de empresas citadas en Moncloa representan, simple y llanamente, las peores  prácticas económicas y sociales del gran capital en España, prácticas que se encuentran directamente en la raíz de la actual crisis. Por supuesto en ese saco se incluyen los bancos, pero de esos ya nos ocuparemos después.

Antes tenemos que hablar de las grandes empresas del ladrillazo, de la especulación urbanística, como ACS, Acciona, Sacyr, Ferrovial o FCC que están clarísimamente en la base de un modelo de especulación económica completamente inadecuado que condujo a la burbuja inmobiliaria y no creó otra cosa que problemas medioambientales, endeudamiento privado, corrupción política a todos los niveles, aumento incontrolado de la inmigración y, en última instancia, un abismo crediticio y social del que todavía nos estamos recuperando. Lo único que podemos esperar de esa cuadrilla de ladrones ineptos es que impongan la continuidad del modelo que les ha hecho ricos. Y ya sabemos a donde conduce eso. En lugar de expropiárseles, como debería hacerse habida cuenta de su gravísima responsabilidad en los problemas que nos aquejan , se les jalea y escucha. A este respecto es significativo que no se hayan visto representantes ciudadanos en Moncloa pero sí a los empresarios causantes del desaguisado en que nos encontramos. No debe extrañarnos: el turnismo neoliberal en que se ha convertido esto que llaman democracia funciona de ese modo. Nada para el pueblo, todo para los especuladores en un régimen de votaciones periódicas que no cambian nada porque son siempre los mismos perros con distintos collares los que llegan al gobierno.

En esa misma línea de premiar a los impresentables, de escuchar a los responsables del problema en lugar de penalizarlos duramente con la nacionalización de las plusvalías conseguidas indebidamente y su puesta al servicio de los intereses comunes, el presidente del gobierno cita a empresarios ejemplares en las peores y más antiespañolas y antidemocráticas prácticas económicas y sociales que tenemos en este país. Empezando, por supuesto, por las hidroeléctricas cuyo modelo de negocio se basa en especular con recursos naturales comunes que se les entregan como bienes privados para que hagan su agosto a costa de los derechos y el bolsillo de todos los ciudadanos. No cabe mayor perversión del ideal democrático ni de la gestión de bienes comunes, pero también a ellos, en lugar de nacionalizarles, les van a mendigar que hagan algunos gestos de cara a la galería a cambio de blindar su modelo de mercado. Pero en ese paquete de impresentables están también El Corte Inglés, que persigue y reprime la actividad sindical de sus empleados, Inditex, uno de los más egregios ejemplos de deslocalización (y por lo tanto culpable del aumento del paro, de la disminución de la riqueza y del empeoramiento de los productos que consumimos), Mapfre, empresa de seguros, uno de los sectores donde más se utiliza la estafa y el abuso contra el consumidor junto con las empresas de telefonía y los bancos...

En fín, no voy a abundar en la lista de los convocados a Moncloa. Cualquiera puede acceder a ella en los medios de comunicación. Tan solo me interesa recalcar la idea de que recurrir a esta gente en lugar de disciplinarlos e imponerles las penas que merecen equivale a vender el alma al diablo y que, como siempre, ellos obtendrán beneficio a costa de todos nosotros. Porque, no nos engañemos, se gobierna a favor de estos especuladores sin moral ni vergüenza y en contra del pueblo. Y esto seguirá siendo así mientras el pueblo no de un puñetazo encima de la mesa y exija el cambio de conducta económica y social. La economía debe estar al servicio del bien común y no organizada de tal modo que se beneficien cuatro hijos de puta a costa de explotarnos como trabajadores y estafarnos como consumidores.

Por supuesto, no puedo acabar este artículo sin referirme a los bancos convocados. Todos y cada uno de ellos ha obtenido plusvalías aprovechándose de la política ultraneoliberal indebidamente implementada por los gobiernos turnistas de la mal llamada democracia española. Son, por lo tanto, los principales culpables de los problemas que atravesamos y siguen incurriendo en prácticas próximas a la estafa con sus clientes (pienso, por ejemplo, en la subida del precio de las tarjetas de crédito a sus clientes que ha llevado recientemente a cabo el BBVA mediante un bonito método que mezcla la mentira propagandística, el engaño a los incautos y el recurso a las lentejas mediante letra pequeña en el contrato)...de tal modo que deberían ser los primeros en sufrir la nacionalización. Pero, lejos de eso, asistimos a su enriquecimiento aun en medio de la crisis, a su despilfarro propagandístico (desde el dinero que gasta el Santander en la Fórmula 1, con todo el cortejo de corrupción que ese negocio esconde y que habrá que investigar en Valencia y en los negocios de Agag y Aznar, hasta el que el BBVA está gastando en el fútbol español o en eventos deportivos de los Estados Unidos) y vemos como se les convoca en Moncloa para pedirles consejo. Un consejo que ya sabemos cual será: más neoliberalismo.

Y eso habrá.

No debemos olvidar que previamente estos tipejos, junto con otros de su calaña, han acudido al rey (cuya responsabilidad en los manejos financieros y económicos del país y en la corrupción propia del sistema político-financiero que padecemos habrá que dilucidar algún día) para pedir "cambios estructurales profundos" es decir: más ventajas para ellos y más esclavitud y desprotección para el común del pueblo. Difícil será que no se les conceda su deseo.

Una cosa está clara a estas alturas: el régimen vigente no es una democracia puesto que ni beneficia al pueblo ni este tiene parte en las decisiones ni estas se toman en previsión del bien común. Vivimos en una forma de tiranía oligárquica y por lo tanto en un estado ilegítimo sin ninguna representatividad y que representa un mal común para el pueblo. El camino a seguir, por lo tanto, resulta obvio.

NOTA:_ La fotografía es de l.c. Nottassen.

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

NINGUNA SORPRESA EN CATALUÑA

20101129141411-publikaccion.jpg

Los mecanismos del parlamentarismo turnista son previsibles y constantes, por ese motivo no cabe esperar de facto ninguna innovación dentro del sistema, ninguna sorpresa. En las elecciones catalanas todo ha funcionado como cabía esperar y como veremos que funcionará en futuras citas electorales.

Dentro del turnismo entre conservadores y liberales (los mismos perros con distintos collares y que representan ambos las opciones y opiniones del gran capital en detrimento de los verdaderos intereses del pueblo) cuando un equipo se desgasta lo suficiente, es sustituido por el otro que llevará a cabo la misma política con un sesgo más radicalmente neoliberal bajo el epígrafe del cambio. En Cataluña el esquema bipartidista se complica un tanto a causa de la división de cada sector por el factor nacionalista lo que provoca una profusión de siglas. Pero en la práctica no existen grandes diferencias con el esquema general. Las derechas periféricas solo se diferencian del PP centralista en el color de su trasnochado y contraproducente nacionalismo. Mientras el PP es directo heredero de las oligarquías mesetarias y de sus intereses, los nacionalismos periféricos son herederos y representantes de las oligarquías costeras que se inventaron los diversos nacionalismos allá por el siglo XIX dentro de un marco de confrontación con las mesetarias. De hecho todos esos nacionalismos decimonónicos, el españolismo rancio y protofranquista y los no menos absurdos de la periferia, son un simple invento del liberalismo de la segunda mitad del XIX ya en pleno viraje hacia posiciones ultraconservadoras que solo ha servido, desde siempre, para aumentar el poder territorial de las diversas oligarquías y convertir al pueblo en rehen de unos valores que en absoluto representan sus intereses y aspiraciones. Pero, en cualquier caso, independientemente del matiz del nacionalismo de la derecha, todos los partidos incluidos en el ámbito conservador de la ecuación turnista comparten los mismos presupuestos ideológicos: neoliberalismo, insano confesionalismo, clasismo, corrupción...el PP y CiU son, en la práctica, lo mismo.

De modo que lo sucedido en Cataluña no representa sino el lógico cumplimiento del esquema turnista que veremos cumplirse inexorablemente en otros lugares y en las elecciones generales en los próximos meses y años: cambiar de gobierno y partido gobernante para que no cambie nada.

Tampoco los restantes fenómenos electorales sucedidos en Cataluña son nuevos ni sorprendentes, ni siquiera exclusivos de nuestro sistema electoral, sino propios de la vida electoral del liberalismo parlamentario. Por ejemplo: la debacle de ERC. Sucede siempre: cuando un partido pequeño pero con perspectivas de gobierno a medio plazo entra en una coalición de gobierno con otro mayor y llega el agotamiento del proyecto sufre un castigo mucho más severo que el socio dominante. Nada, pues, que no supiéramos que iba a suceder. Máxime si se cometen errores como el de hacer votar en mascaradas independentistas a inmigrantes de toda procedencia en un contexto donde la inmigración se percibe por la ciudadanía como un grave problema que se padece cada día y en cada aspecto de la vida cotidiana. Pero es lo que tiene el radicalismo, que aleja al político de la realidad y le conduce a cometer estupideces.

Por supuesto el hecho de que en un periodo de grave descontento de la ciudadanía entren nuevas (y aparentemente diferentes) siglas en el parlamento es lógico. Frente a la masa "centrista" que se mueve ovinamente entre las opciones más poderosas del turnismo en una compulsiva búsqueda de mediocridad y estabilidad, surge siempre una minoría de aventureros "posibilistas" que votan siglas diferentes sin percatarse de que muy a menudo estas se mueven en los mismos parámetros que las grandes siglas turnistas estando tan solo al servicio de ambiciones personales o escisiones internas de los grandes partidos.

Y, por último, no es tampoco extraño el repunte del voto xenófobo. A fin de cuentas entra dentro del juego político del turnismo neoliberal dominante en toda Europa y que tan eficientemente actúa en España. Primero se llena el país de inmigrantes para romper el mercado laboral y precarizar la situación de los nacionales al tiempo que se atraen  nuevos incautos al timo piramidal en que se ha constituido la economía (lo de libre mercado es uno de tantos chistes malos que nos cuentan) favoreciendo de hecho las estafas legales de los grandes bancos y de las constructoras, compañías de seguros, de energía, de telecomunicaciones... naturalmente el descontento de la ciudadanía crece ante el exceso de competencia que le perjudica ilegítimamente y de los problemas que un cúmulo de nuevos pobladores con mentalidades en muchos casos arcaícas y tercermundistas, casi nunca conciliadoras ni aptas para la integración, provocan en la vida diaria pero ese descontento no es atendido desde el poder mientras duran las vacas gordas. Concluido el ciclo alcista, entonces sí: el poder económico ha de justificar los efectos de sus malas políticas (que son buenos negocios para ellos) y quitarse de encima la culpa. Se responsabiliza entonces a los inmigrantes y se consigue de este modo que el descontento de los ciudadanos se aleje de opciones políticas que verdaderamente podrían cambiar el panorama y las relaciones de poder manteniéndolos dentro del turnismo corrupto mediante una radicalización que, en casos extremos, si conviene a la oligarquía, deriva rápidamente hacia el fascismo. Es un esquema viejo (Italia, 1922; Alemania, 1933; España, 1936...) pero que sigue funcionando gracias a la inmensa ignorancia de la masa votante.

En fin: lo dicho, nada que no se haya visto mil veces a lo largo del siglo XX y que no vayamos a ver otras tantas en los próximos años.

Dentro del parlamentarismo liberal no hay ninguna posibilidad real de cambio.

 Lo cual nos deja solo una salida para cambiar las cosas y establecer un sistema justo y viable que nos beneficie a todos y no solo a unos pocos ultramillonarios sin moral ni vergüenza. A lo mejor les suena: se llama revolución. Es preciso desbordar el estado, conquistarlo y ponerlo al servicio de la sociedad.

NOTA.- La fotografía es de Publikacción.

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , ,