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Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2010.

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02/03/2010 23:46 disidenteporaccidente Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

DEL EXPEDIENTE PICASSO AL CASO GÜRTEL

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Seguimos igual. Esa es una tesis constantemente defendida en estas páginas y que lamentablemente no cesa de confirmarse. Basta ver el ataque de la ultraderecha contra el juez Garzón a través del Tribunal Supremo para constatar que ese cáncer social que impide el avance, el progreso, el despegue y la modernización de España sigue con sus tácticas de siempre, con sus triquiñuelas para ganar por vías dudosas e inmorales aquello que no le dan las urnas.

Ya analizamos en artículos anteriores el modo en que la constitución de 1978 no es sino el trasunto de la de 1876 con el aggiornamiento preciso heredado tanto de la evolución institucional del propio régimen canovista como de la legislación franquista. Hemos analizado también como la oligarquía económica surgida con la imposición del liberalismo a partir de 1833 sigue controlando este país perpetuando su ideología y sus vicios entre los que no son los menos nocivos la corrupción, la falta de patriotismo ( suelen presentarse demagógicamente como los adalides del patriotismo pero son desde primera hora bases clientelares del colonialismo anglosajón), la incultura, la insolidaridad y la falta de espíritu democrático. Para la oligarquía española el parlamentarismo no ha sido nunca otra cosa que una cortina de humo tras la que esconder un caciquismo expresado en explotación, incompetencia, corrupción, autoritarismo y sumisión a intereses extranjeros. E, insisto, seguimos igual.

El juego parlamentario, que no democrático, ha estado siempre supeditado a los intereses de la oligarquía y, sobre todo, de sus facciones hegemónicas en cada instante. Cuando ha dejado de ser un escenario conveniente para sus intereses simplemente lo han pospuesto.

Fue así en 1923 cuando la investigación del general Picasso sobre el desastre de Annual amenazaba con poner al descubierto las graves responsabilidades no solo de Alfonso XIII sino de toda la clase política del sistema canovista. La respuesta de la oligarquía a esa amenaza consistió simplemente en un golpe de estado y el establecimiento de la dictadura del general Primo de Rivera. Fue así en 1936 cuando las urnas dieron el triunfo a una izquierda renovadora, modernizadora y ellos respondieron con otro golpe de estado, una guerra civil acompañada por una represión tendente al genocidio y el establecimiento de la larguísima dictadura del general Franco. Y fue así después de 1975 cuando se las arreglaron para embridar el desarrollo de la sociedad española a través de la constante amenaza de golpe de estado durante los años ochenta y la perpetua movilización callejera de los talibanes eclesiásticos.

Del mismo modo, en los periodos de vida parlamentaria, los brazos políticos de esa oligarquía indeseable y retardataria que surgió en la España de Isabel II al servicio de los intereses coloniales de Inglaterra y continúa sometida a los de Estados Unidos, han actuado siempre igual: promoviendo políticas que favorezcan la desigualdad social, la explotación del pueblo por el capital y la total desprotección de las clases medias y bajas. Basta con observar las propuestas actuales de la CEOE (organización considerada un "agente social" bajo el sofisma de que los empresarios crean trabajo cuando en realidad se limitan a rentabilizar capitales con métodos especulativos cercanos a la corrupción y a la explotación y a reforzar tanto el dominio social de las oligarquías de siempre y sus mentores coloniales en Londres y Washington al tiempo que dan la espalda a la creación de una riqueza real tanto a través de deslocalizaciones como a través de irresponsables y culpables faltas de inversión en sectores estratégicos, organización por tanto enemiga del progreso nacional y del bienestar social que solo en un sistema viciado como el presente puede considerarse legítima y sujeto de interlocución dentro del concierto de proyecto nacional) o de esa excrecencia tumoral del parlamentarismo profranquista que es el PP para comprender que sus propuestas son las mismas de siempre. La misma zarzuela bananera que vienen interpretando desde la desamortización de Mendizabal: medidas económicas que enriquezcan más y perpetúen el poder de las 1000 o 1500 familias que poseen el 80 % de la riqueza del país a costa de desposeer de derechos sociales al resto, que quedan abandonadas al juego del libre mercado, es decir: indefensas ante la explotación del capitalismo colonialista y de sus redes clientelares y reducidas a la simple subsistencia con ciclos cortos de fingida prosperidad para estimular un consumo necesario para seguir enriqueciendo a los mismos de siempre. Ese, no otro, es el proyecto político del PP, la CEOE y todos los medios propagandísticos e institucionales que manejan.

Del mismo modo, las maneras políticas de los partidos que representan los intereses de esa oligarquía permanecen inalterables a lo largo del tiempo en los periodos parlamentarios y se centran básicamente en viciar el espacio político hurtando las instituciones y la vida política de la voluntad popular.

Durante la II República se las arreglaron para aupar un zombie parlamentario que venían alimentando desde principios de siglo en Barcelona (el Partido Radical) usándolo para acceder por la puerta falsa al poder y desde él, mediante una temprana represión durante el bienio negro (1934-1936) y una política de nombramientos y desarrollo de legislaciones ad hoc, preparar el golpe de 1936.

Desde 1978, aparte de la presión ejercida a través de la amenaza golpista y del activismo cristiano que ha yugulado la evolución social con una suerte de sorda y constante insurrección (con mucho de criminal por atentar directamente contra la libertad individual de los españoles y el imperativo democrático del progreso frente al dominio de la superstición sectaria y por dar soporte a los planes de la oligarquía dominante consistentes, como ya hemos visto, en mantener la supeditación de España al colonialismo anglosajón y promover la desprotección de los sectores populares para incrementar la riqueza de las 1500 familias que conforman la oligarquía) que abarca desde las intolerables campañas de objeción de conciencia hasta las movilizaciones masivas pasando por una constante presión de caracter censor de "asociaciones familiares" o máscaras similares para una realidad inaceptable: la prevalencia de los posicionamientos de la superstición semita en la sociedad española, han buscado pervertir las instituciones, controlarlas y utilizar la demagogia, la mentira y la desinformación para enrarecer el ambiente social y político, convertir en verdades sus mentiras y conseguir de este modo alcanzar el poder de la única forma electoral que les es posible: consiguiendo engañar a parte del electorado.

Para alcanzar la Moncloa no les importó llevar al estado a la práctica destrucción entre 1989 y 1996, cuando la perdieron por su prepotencia, sus errores y su sometimiento a intereses extanjeros, solo supieron reaccionar paralizando la vida institucional del país ( recuérdense sin ir más lejos el modo en que bloquearon durante años, incumpliendo la ley y la propia constitución, la renovación de los órganos judiciales) y atentando directamente contra la credibilidad del estado tanto con sus "dudas" sobre lo acaecido el 11-M como convirtiéndose en portavoces (culpables por ello de traición a la patria entendida esta como los intereses del pueblo) de los intereses económicos de los especuladores anglosajones y sus recetas económicas una vez estallada la crisis. Utilizaron también su poder autonómico y local para crear reinos de taifas ideológicos donde, lo sabemos, ha reinado la corrupción que les es consustancial y donde se han implementado políticas económicas destinadas a destruir el estado de bienestar y desarticularlo en beneficio de unos cuantos. Son de lejos los que más han gritado porque España se rompía y los que más han hecho, más desde luego que los nacionalismos periféricos, para propiciar quiebras territoriales atentando directamente contra la unidad de España, lo que les vuelve a situar en el bando de los traidores.

Ahora, además del filibusterismo mediático ( controlan televisiones, radios, periódicos, editoriales dedicadas a un escandaloso e innoble revisionismo histórico), eclesiástico, institucional, parlamentario, económico han emprendio el judicial. Con la connivencia de sus tentáculos en el Tribunal Supremo han iniciado la persecución del juez Garzón, personalidad caracterizada en los últimos meses tanto por iniciar una campaña para destapar judicialmente los flagrantes crímenes del franquismo (y consiguientemente de la oligarquía que lo aupó al poder) al tiempo que destapaba la trama Gürtel y con ella ponía en evidencia la naturaleza corrupta del PP (y consiguientemente de la oligarquía cuyos intereses representa). Nada que no hayamos visto ya.

Lo dicho, seguimos igual, no hemos avanzado nada desde la época del Expediente Picasso.

Ergo: necesitamos una nueva república ya...y debe ser una república cuya principal misión histórica consista en desarticular la oligarquía creada por los intereses del liberal-capitalismo anglosajón a partir de 1833 permitiendo emerger una España más libre, más justa, más independiente, más fuerte, más avanzada. Y nos corresponde a nosotros construirla...

 NOTA.- la foto es de MGM Photo

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05/03/2010 00:38 disidenteporaccidente Enlace permanente. disidencias No hay comentarios. Comentar.

BRAGAS

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Que la faldita con sandalias no era un buen atuendo para hacer la guerra en las regiones frías del norte europeo estaba clarísimo desde época muy antigua. El propio Jenofonte, que anduvo por Tracia en el transcurso de su famosa retirada desde Cunaxas, ya se creyó en la obligación de explicarles a sus compatriotas griegos cuando escribió la Anábasis, que por muy cómicos que les pudieran parecer aquellos bárbaros del norte con las piernas cubiertas por una exótica prenda de cuero o lana que les tapaba desde los tobillos hasta la cintura dejando dos aberturas para introducir las extremidades inferiores, esta resultaba muy útil cuando nevaba o hacía frío. Y él sabía muy bien de lo que hablaba porque había tenido que cabalgar y guerrear por zonas de la actual Bulgaria con su faldita y sus sandalias de griego buscando un mínimo cobijo bajo la capa.

Idénticos prejuicios tenían los romanos con respecto a los pantalones tan frecuentes como prenda de abrigo entre los celtas y germanos de las distintas regiones de la Keltiké, desde Hispania hasta el Rin. Entre aquellos pueblos esta prenda se denominaba braca y para los romanos, plenamente mediterráneos, suponía un signo de barbarie y salvajismo que gustaban de poner en evidencia. Disfrutaban hablando de la Galia Bracata o bautizando una ciudad como Bracara Augusta (Braga) denotando el exótico barbarismo de sus habitantes empeñados en vestirse con una prenda tan absurda desde su punto de vista meridional.

Por supuesto las cosas cambiaron hacia el cambio de era cuando las legiones se establecieron permanentemente en el Rin y el Danubio debiendo enfrentarse cotidianamente al frío y la nieve. Más aún cuando en el siglo III las legiones sufrieron un acentuado cambio étnico incluyendo a numerosos pueblos de aquellas zonas, especialmente germanos y galos del entorno del Rin, que tenían como prenda habitual las bracae y todavía más cuando en el IV la división entre tropas comitatensis y limitanei generó toda una casta de legionarios-agricultores estacionados en la frontera del norte. Poco a poco lo que se veía como prenda exótica y digna de bárbaros fue incorporándose al atuendo común de los legionarios debido a su uso práctico y acabó convirtiéndose en atuendo propio de las legiones del norte, homogeneizadas en ese punto con el aspecto de los restantes habitantes de esas provincias por causas puramente prácticas.

Pero la parte verdaderamente interesante de la historia, el modo en que una prenda masculina de bárbaros del norte acabó convirtiéndose en una prenda interior femenina, no la conocemos con exactitud. Nadie se molestó en escribir sobre ello. Aunque no es difícil de imaginar. Los inviernos eran muy duros en la Galia y en Germania, en el interior de Hispania y en Britannia, en Dacia y Moesia, y también para las mujeres. Es obvio que aquellas que de un modo u otro acompañaban a las legiones y que se vieron obligadas a vivir en las nuevas ciudades fundadas en las fronteras, puede pensarse en un primer momento en prostitutas, mesoneras y adivinas pero más tarde, cuando algunos de los campamentos militares devinieron en ciudades imperiales como Tréveris o Sirmio, también en damas de la media y alta nobleza, también eran sensibles al frío y comenzaron a usar las bracae masculinas y bárbaras debajo de sus vestidos para abrigarse.

Lo demás es historia, refinamiento y coquetería.

Para terminar con una nota curiosa, diremos que la palabra céltica braca está también el origen de la palabra inglesa breeches que define, como es sabido, un tipo de pantalón muy concreto. Y llega hasta dicho pantalón desde la antigüedad por unos derroteros que no dejan de ser interesantes.

La palabra braca, al igual que la prenda en sí, no se extendió únicamente a los romanos y romanas llegados desde el sur, también la adoptaron y, lógicamente, desde muy temprano, los pueblos germánicos. En estos nuevos lenguajes adquirió formas nuevas no siempre coincidentes. Por ejemplo, en los dialectos escandinavos la prenda pasó a denominarse broc (y existe un famoso rey vikingo llamado Ragnar Lodbrock cuyo mote significa precisamente "bragas peludas" dada su costumbre de llevar esta prenda confeccionada con piel que mantenía el pelo en la zona exterior) mientras que entre los francos evolucionó el vocablo hacia una forma brec.

Fue esta forma brec la que los invasores normandos llevaron a Inglaterra después de 1066 sustituyendo en el habla común a las formas anteriores heredadas de los propios britanos y de los invasores nórdicos. Con el tiempo la palabra evolucionó hacia breeche y acabó designando en el siglo XVIII a los calzones cortos típicos de la época. Ya en el XIX la palabra fue adquiriendo el significado actual.

NOTA.- la foto es de Mananertwork

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HIPÓCRITAS

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El caso es común y frecuente: el típico político ultraconservador anglosajón al servicio de las sectas teocráticas pillado en pecado y haciendo exactamente aquello que más duramente condena. Me refiero en esta ocasión al senador Roy Ashburn, que llevaba quince años oponiéndose a que se reconocieran los derechos de los gays en California, clamando por la decencia, la familia, los valores cristianos y acaba de declararse públicamente gay justo después de que le detuvieran conduciendo borracho a la salida de un bar de esos que suelen llamarse "de ambiente".

Lo típico, insisto. No hace mucho escribíamos en estas mismas páginas una reseña sobre la señora Robinson, la esposa del primer ministro del Ulster ¿recuerdan? ¿y recuerdan a aquel azote de la prostitución en Nueva York? otro peón del radicalismo evangelista anglosajón que hace unos pocos años fue detenido en compañia de prostitutas.

No me extenderé porque lo que tengo que decir es evidente. No hace falta ser un lince para saberlo, basta con haber vivido un poco: cuanto más santos menos de fiar.

Todos esos a los que se les llena la boca hablando de decencia, de valores, de santidad, de inocencia, que tienen la desfachatez de utilizar y tratar de monopolizar conceptos como la libertad, la democracia y la moral ( su moral, claro está) para someter a la sociedad a sus delirios teocráticos a los dictados emanados de la superstición bíblica o coránica que practican son simple y llanamente hipócritas, gentuza de la peor especie sin ética ninguna que tan solo pretenden expandir sus tabúes religiosos a los demás, al resto del mundo.

Y desde 1977 nos estamos dejando ganar la partida por ellos. Es imperativo que se produzca una reacción consciente, que a la llamada Revolución Conservadora que sigue extendiéndose como marea viva por el mundo se le oponga una nueva revolución de la libertad, de una libertad verdadera, no de lo que ellos llaman así. Una libertad que pase por la aniquilación consciente de la idea de pecado y de los usos sociales y morales que ellos, esa gentuza insana, propagan y tratan de imponer.

Claro, tendemos a pensar que lo que sucede en Estados Unidos nos queda muy lejos, que no nos afecta, que nosotros somos menos puritanos, menos susceptibles de ser dominados por esas facciones extremistas. Pero nada hay más lejos de la realidad. No deben olvidarse a este respecto varios factores de peso. Por ejemplo: aquí, en España, tenemos una iglesia católica cerril y asilvestrada con los ojos puestos en la para ellos dorada época del nacional-catolicismo que ansía volver a aquellos tiempos de dominio al precio que sea. Por ejemplo: que aquí, como en todas partes, las nocivas sectas evangélicas están creciendo sin ningún control al albur de una libertad religiosa mal entendida y que pronto surgirán como un peligro mayor aún que la iglesia católica, ya empiezan a tener portavoces más o menos emboscados en los medios de comunicación y a imponer sus tabúes a la sociedad. Por ejemplo: que el islam ya no se encuentra al otro lado del estrecho sino en nuestros barrios, imponiendo sus normas cada vez con mayor fuerza. Por ejemplo que la mayor alternativa de gobierno es un partido de la ultraderecha cual es el popular, anclado en el franquismo nacional-católico y copiando los modos y estrategias de los ultraconservadores anglosajones. El problema no es de otros, es nuestro. Y solo tomando partido claramente por la libertad individual y contra los tabúes morales de las sectas semitas conseguiremos librarnos de ese peligroso auge del extremismo sectario.

Hacedme caso: ser conscientes de que solo son unos totalitarios movidos por sus ideas supersticiosas, unos hipócritas de la peor calaña que buscan prohibir a otros lo que ellos mismos hacen y son. Tenedlo en cuenta y sed "impuros". Su moral es estúpida y enfermiza, contraria en cualquier caso a nuestra propia naturaleza, sus prohibiciones en todo punto ilegítimas por no proceder de la razón sino del tabú religioso.

Incumplid conscientemente todos sus mandamientos y todas las leyes que se basen en sus tabúes de naturaleza religiosa. La ética pasa por la inmoralidad, es decir: por conculcar conscientemente lo que ellos definen como moral. Y hacedlo sin esconderos ni avergonzaros. Convendría incluso que nos sacáramos de la manga un Día del Orgullo Inmoral en el que se corriera a gorrazos a los beatos de la superstición semita.

Ellos pueden quedarse con su Cristo y su Mahoma, yo me quedo con Apolo, Venus y Dionisos.

NOTA.- la foto es de David Dominguez.

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CAMINOS EQUIVOCADOS

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Que el pensamiento liberal es una plaga incompatible con el progreso de la civilización y que a día de hoy se ha convertido en una ideología obsoleta, propia del siglo XVIII pero inapropiada para los desafíos del XXI, cuya persistencia solo puede ser perjudicial o muy perjudicial para el conjunto de la sociedad y de la viabilidad de la especie, se demuestra a cada instante y en cada decisión tomada de acuerdo con sus anquilosadas premisas. Sin ir más lejos quiero analizar aquí lo relativo al posicionamiento del Consejo de Europa con respecto al uso del velo islámico en este continente y cierta sentencia del  Tribunal de Luxemburgo en relación con la validez de las bodas gitanas en España. Posicionamientos seguramente impecables dentro de la ortodoxia liberal ( no debe olvidarse nunca que el liberalismo es un dogma político del poder vigente más que una ideología ) pero cuyas implicaciones reales, que analizaremos aquí, son evidente e inaceptablemente perversas y perjudiciales para la esencia misma de lo que es y significa y debe ser y significar Europa.

El hecho de que el Consejo de Europa apoye el uso del velo islámico como parte de la libertad personal de la mujer y de la libertad religiosa en su conjunto aun ateniéndose a la declaración de los derechos humanos (instrumento liberal tan obsoleto como dicha ideología que también habrá que revisar desde nuevos presupuestos) representa una clara muestra de dogmatismo doctrinario tanto como de ceguera civilizatoria. Dicha resolución obvia el hecho evidente de que el islam es una doctrina supersticiosa llena de tabúes religiosos impuestos al conjunto de la sociedad, como siempre sucede, por la fuerza. Son tabúes procedentes no de la razón sino de la superstición puesta al servicio de un modelo jerárquico de  sociedad que por definición supedita y pospone a las mujeres lesionando gravemente su libertad y atenta directamente contra el valor fundamental y superior de la igualdad entre sexos y la verdadera libertad personal. Europa está llena de casos en los que inmigrantes, y lo que es peor, conversos, islámicos organizan sus tribunales, trasplantan sus códigos de honor medievales y ejercen todo tipo de presión social para mantener los indebidos usos que el predominio islámico ha impuesto en aquellos países donde ha logrado imponerse. Ser tolerante a ese respecto significa poner a todo el continente en peligro de ser dominado por el expansionismo teocrático del islam siempre yihadista y retirar el apoyo a las mujeres islámicas que, estando en Europa, deberían poder aprovecharse del respaldo social, político e institucional para librarse de la presión ejercida por los tradicionalistas en sus paises de origen.

Aunque pueda paracer contradictorio, a menudo para establecer la libertad verdadera, especialmente de sectores secularmente sometidos por otras fracciones sociales, es precisa la tiranía, la imposición. Y en ese sentido Europa debería tener muy clara la naturaleza igualitaria, racionalista y afín a la libertad de su verdadera identidad y ejercer una política activa, positiva y decidida contra la imposición de signos y costumbres que impliquen la sumisión de una parte de la sociedad a otra. Simplemente no es aceptable que las mujeres sean discriminadas y sojuzgadas por el mero hecho de serlo y porque lo aconseje así un ridículo libro que solo es sagrado para los creyentes ( y los creyentes siempre deben ser tenidos por perturbados mentales o al menos como seres civilmente incompetentes en tanto no se regeneren) y si uno de los principios enunciados en la declaración de los derechos humanos legitima no solo esa desigualdad sino también sus símbolos externos, es que ha perdido actualidad y debe modificarse. La libertad religiosa, producto del sectarismo protestante en las colonias de América del Norte y de las guerras religiosas de la Europa de los siglos XVI y XVII, no debe preponderar como base legal en los nuevos escenarios del XXI. Por el contrario el nuevo horizonte es el progreso social y moral de la especie sobre la base de la justicia, la igualdad y la libertad. Legislar o hacer política en sentido contrario es un camino erróneo. Concordante sin duda con el dogma liberal, pero contrario a los intereses de Europa y de la humanidad.

Y hay que decirlo alto y claro.

El papel de Europa no es, no debe ser en modo alguno, permitir pasivamente la imposición de tabués religiosos a la población o a partes diversas de su población, sino su aniquilación.

Las mentalidades adscritas a la superstición semita, lo hemos explicado ya en varias ocasiones, son mentalidades ancladas en la edad del bronce cuando no en el neolítico. En un periodo en cualquier caso que dejamos atrás hace al menos 3500 años. Seguir pensando como entonces es estúpido, respetar a quienes lo hacen ridículo. La premisa es el progreso y este, si no se produce por sí mismo, debe forzarse puesto que es un bien en per se y una exigencia filosófica de primer orden. No debe olvidarse nunca que como simple producto de la evolución, nuestra principal obligación moral es seguir perfeccionándonos. Y respetando los despreciables tabues supersticiosos de colectivos tan agresivos como regresivos, caminamos exactamente en la dirección contraria a la debida.

Lo mismo sucede cada vez que se legisla en defensa de tradiciones minoritarias arcaizantes contrarias al sentido de progreso pensando defender así a determinadas minorías. Pienso por ejemplo en la sentencia dada hace unos meses por el Tribunal de Luxemburgo en el sentido de considerar válido el ritual matrimonial de los gitanos conculcando así trescientos años de actuación positiva del estado español en el camino de la asimilación y consiguiente modernización de esa etnia al sur de los Pirineos.

Observado el caso con miras estrechas puede llegar a simpatizarse con dicha minoría en apariencia perseguida y marginada. Pero eso solo puede considerarse así desde la ignorancia. Resulta que todas las normas morales y rituales de la etnia gitana relativas al matrimonio y el derecho de familia tienden a supeditar a la mujer y a convertirla en rehén de los intereses masculinos. Son, por lo tanto, incompatibles con el progreso y altamente indeseables.

No es de extrañar en ese sentido que los gitanos españoles abandonen desde hace décadas masivamente el catolicismo convirtiéndose a sectas evangelistas. El catolicismo, en decadencia, apenas sirve ya en España como freno al progreso. Existe una minoría dirigente católica anclada en el pasado más abyecto del nacionalcatolicismo franquista secundada por una pléyade de asociaciones radicales de naturaleza abiertamente sectaria pero la mayor parte de quienes se declaran católicos llevan décadas de adelanto, cuando no siglos, a sus propias jerarquías que, de hecho, representan una realidad distinta. Dentro del catolicismo, el predominio masculino existente en la sociedad gitana se debilita permitiendo una mayor libertad, formación e independencia femenina y el consiguiente cambio social que no representa la aculturación o la asimilación sino la simple y llana evolución. El mejor modo para evitar semejante progreso consiste en pasarse a sectas más radicales, coactivas y regresivas cual son las evangélicas que, de este modo, aumentan en España su indeseada y nociva influencia.

El hecho de que un tribunal europeo legitime las tradiciones gitanas equivale a potenciar el elemento regresivo y antiprogresista de esta etnia y demuestra una profunda ignorancia, estupidez e ineficacia tanto de la institución como de sus miembros.

Institución y miembros que, por otro lado, y como siempre, actúan dentro de la más estricta ortodoxia liberal. Pero ya hemos dicho y demostrado hasta la saciedad en estas páginas que el liberalismo es un dogma obsoleto que debemos derribar y sustituir por ideas nuevas.

En otras palabras: Europa camina por caminos equivocados y eso, es sabido, no puede conducir nunca a nada bueno. Está, pues, llegando la hora de un cambio necesario y urgente.

NOTA.- la foto es Dude Crush

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CENSURA: ANIME HENTAI (JAPÓN 2010)

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En 1949 Akira Kurosawa dirigió una película titulada "Perro Rabioso" que contaba entre sus primeras secuencias con planos de un perro callejero gruñendo y enseñando los dientes. En ese momento Japón acababa de perder la guerra y se encontraba invadido por los estadounidenses que, como vulgarmente se dice, cortaban el bacalao en Tokio.Pues bien, hubo una dama estadounidense, esposa de algún jerifalte de la ocupación, que vio la película (en japonés y sin enterarse de nada), le explicaron el título, vio el perro y puso el grito en el cielo proclamando que aquellos nipones salvajes habían infectado a propósito de rabia a un inocente perro para filmar unos planos impactantes y que la película debía ser prohibida de inmediato. A punto estuvo de serlo. Por fortuna Kurosawa pudo defenderse y supo explicar que el perro que aparecía en su película tan solo era un chucho callejero que enseñaba los dientes, nada más y la película pudo exhibirse en su momento y ha llegado hasta nosotros.

Esto, que puede parecer una anécdota, es en realidad un síntoma. Desde el último tercio del siglo XIX cada escándalo, cada prohibición, cada retroceso de la libertad personal, artística, sexual y de expresión tiene detrás una anglosajona evangelista que grita histérica pidiendo la prohibición de aquello que su limitada cultura y su puritanismo bíblico no le permite entender. Fueron ellas, a través de su Asociación de Mujeres Cristianas para la Temperancia, las que impusieron la censura en el cine, las que impusieron la Mann Act (en teoría una ley para impedir la trata de blancas pero en realidad contra el adulterio) que luego las leyes internacionales de las Naciones Unidas se encargaron de universalizar después de 1945, fueron ellas las que impusieron la ley seca, la prohibición de las drogas, las que encabezaron la revolución conservadora que todavía padecemos a partir de 1977...

Siempre es lo mismo: parten de la idea básica calvinista de que ellas ( y ellos) son una raza superior destinada a salvar al mundo del pecado y de la carne, elevan a paradigma universal su modo de ver el mundo basado en la idea de pecado y de purificación mística y lo imponen, utilizando hipócritamente pretextos y causas en las que todos sin excepción estamos de acuerdo (generalmente la protección de la infancia) para imponer de modo imperialista su criterio moral y cultural sobre los ajenos. Lo malo es que les funciona: desde aproximadamente 1880 están logrando hacer del mundo un dominio de mentalidad calvinista y puritana. Y la marea sigue creciendo mientras intelectuales, artistas y agentes sociales, especialmente en Europa, que debería erigirse en paradigma de la libertad y del antimesianismo anglosajón globalizador y evangelista, lejos de luchar, se aborregan doblegándose a imposiciones injustas para mendigar subvenciones o atención mediática. Hubo una generación rebelde después de la Segunda Guerra Mundial pero quedó neutralizada en torno a 1978. Desde entonces solo existen, en la mayor parte de los casos, mindundis obedientes o indignos payasos oportunistas. Claro está que los rebeldes no encuentran forma de publicar y, si lo hacen, los medios directamente les ignoran. Porque si hay algo evidente en la Europa de nuestros días, aunque se empeñen en contarnos lo contrario, es la falta de libertad creativa y de expresión y la existencia de una no por subrepticia menos eficaz censura. Precisamente cualquier aficionado al anime, y no necesariamente del género hentai, es perfectamente consciente de ello. Son frecuentes las mutilaciones de capítulos, el manipulado de imágenes y diálogos cuando no directamente la encubierta prohibición de series enteras. Y este fenómeno es todavía más virulento en los países anglosajones donde la censura, que sí existe y se reconoce, ha cargado contra los productos del anime japonés con toda su fuerza. En el anterior artículo de esta serie hablábamos de las reacciones puritanas en Australia y entre las que citamos en él podemos añadir una guerra abierta contra el anime en general y el hentai, por supuesto, en particular. ¿Por qué sucede esto?...es evidente: porque Japón no es una colonia cultural ni un subordinado económico del imperialismo calvinista anglosajón y se ha constituido de hecho en la única potencia económica capaz de aportar un enfoque disidente con respecto a la campaña de puritanismo imperialista iniciada a mediados de los setenta por los evangelistas anglosajones y tan eficazmente secundada por las diferentes y perniciosas democraciascristianas europeas. El anime japonés es una voz disonante que conviene acallar para conseguir la imposición del pensamiento único puritano consustancial al capitalismo anglosajón y sus adléteres. Por eso se hace lo imposible por denigrarlo, criminalizarlo, eliminarlo y, en última instancia, domesticarlo y someterlo a las normas generales.

Y ese ataque es generalizado contra todo el anime  que, insisto, no deja de sufrir los embates de la censura a lo largo y ancho del mundo dominado por los defensores de la llamada Revolución Conservadora, esto es: el mundo anglosajón y una Europa convertida de hecho desde 1945 en una simple colonia cultural, económica y política del mismo. Pero adquiere especial virulencia contra el género hentai y, dentro del mismo,  contra los subgéneros del lolicon y del shotacon.

Es más: el ataque contra estos es frontal, cuenta incluso con la habitual connivencia de políticos conservadores locales, y se envuelve, como suele ser habitual, en grandes palabras y dignos conceptos con los que todos, absolutamente todos, estamos de acuerdo cual es la protección de la infancia y el impedimento de la explotación sexual de los niños. ¿Quien va a discutir semejante principio?...y ahí es donde el ataque calvinista anglosajón juega a fondo la baza de la hipocresía. Utiliza el llamamiento de un consejo mundial contra la explotación sexual de la infancia en Río de Janeiro, celebrado en 2008, del que se hace eco nada menos que la UNICEF para exigir la prohibición de esos géneros.

Pero tenemos que recordar que el anime y el manga son simples dibujos, ficciones. En ese sentido el llamamiento de la UNICEF resulta tan estúpido como si alguna institución internacional exigiese la prohibición de las obras literarias, cinematográficas o de comic de género negro para luchar contra los asesinatos y la delincuencia. De hecho es lo que en este caso se pretende: vulnerar deliberadamente la libertad de expresión y de creación artística con la excusa de combatir el crimen. ¿se comprende la estupidez y el exceso?...sin embargo no es una circunstancia que podamos tildar de excepcional. Se encuentra en la base misma del asalto del puritanismo anglosajón contra la libertad de expresión y los posicionamientos culturales distintos de los suyos. Tanto es así que con las leyes impuestas en toda Europa al respecto, sin exceptuar España, hoy por hoy sería ilegal publicar una novela del calibre de la Lolita de Nabokov por considerarse apología de la pedofilia. Cierto es que esta todavía no se ha prohibido,  es a causa de su reconocimiento como obra literaria de calidad previo a la Revolución Conservadora. Pero es muy importante que sepamos que si se escribiese hoy en día no se podría publicar, sería ilegal en todo el mundo anglosajón y en toda Europa. Una vez más nos encontramos en la tesitura de siempre: con la excusa de la protección de la infancia, principio con el que obviamente todos estamos de acuerdo y que sirve para manipular fácilmente a los ciudadanos menos preparados intelectualmente, se ataca en realidad la libertad de expresión y de creación artística con un objetivo muy preciso que ya hemos explicado: imponer la reforma protestante sobre la libertad conquistada en el renacimiento.

Es preciso insistir en ello. El renacimiento surgió cuando la evidencia demostró que la forma de hacer, pensar y organizar la economía y la sociedad impuesta por el cristianismo era perjudicial e insostenible. Se volvieron entonces los ojos hacia el glorioso pasado de la civilización, del paganismo y se recuperó la libertad que es consustancial al mismo. Semejante giro ideológico no podía ser aceptado por los monjes de los provincianos y ultrarradicales monasterios del centro de Europa que lanzaron un movimiento reaccionario para aniquilar el renadimiento: la reforma. No es casualidad que Lutero se radicalizase como monje agustino tras visitar la Roma de 1510. Su fanatismo religioso cristiano solo podía escandalizarse ante la liberación de Italia en su retorno a la verdadera civilización que el cristianismo aniquiló pero jamás logró enterrar del todo. Desde entonces la guerra entre las libertades alcanzadas en el renacimiento y las reaccionarias sectas cristianas, especialmente las protestantes, que no han dejado de radicalizarse desde 1520, sobre todo al otro lado del Atlántico, en esa reserva de alumbrados fanáticos que son los Estados Unidos, y la lucha sigue en pie, con mayor virulencia si cabe desde que tras la década de libertad y avances sociales de 1968-1977, los radicales se sacaron de la manga la ya citada Revolución Conservadora, que sigue ganando posiciones. Desde 1977 la libertad en todos sus frentes no ha dejado de perder terreno, los avances sociales conquistados entre 1968-1977 también.

En ese contexto el ataque contra el anime hentai y sus subgéneros, no deja de ser una imposición imperialista de los tabúes religiosos de las sectas evangelistas sobre una cultura diferente, con otros parámetros y otros valores. Algo idéntico a lo que ya comentamos al tratar sobre Australia con respecto a la prohibición de alcohol y pornografía a los aborígenes. Venga la indicación de la UNICEF o no, es irrelevante, desde 1945 las leyes y organismos internacionales están al servicio de la imposición imperialista de los criterios políticos, económicos, sociales, religiosos y morales de los Estados Unidos. Y esto es mucho más cierto desde la caída de la Unión Soviética en 1991.

La excusa la conocemos, sabemos también que siempre utilizan subterfugios que les hacen aparecer como bienhechores de la humanidad, verdaderos filántropos progresistas, cuando en realidad tratan de imponer su radicalismo ideológico y su discurso único sobre el conjunto de la sociedad y las diversas culturas. Y, por cierto, sabemos también que sus métodos sencillamente no funcionan, en lugar de solucionar los problemas los enquistan y generan otros mayores. Piénsese  lo que sucedió con la Ley Seca o con las prohibiciones del consumo de drogas. El consumo en lugar de ceder se dispara y en lugar de estar normalizadas las vías de producción y distribución caen en manos de redes mafiosas haciendo aumentar la delincuencia y la corrupción. Prohiben por fanatismo, pero como no les acompaña la razón, crean problemas mucho más graves que encubren culpando de todo a los demás en lugar de a su forma equivocada de hacer las cosas. Tampoco nos debe extrañar, siempre lo hacen así. Basta mirar lo sucedido con la actual crisis para comprenderlo. La generó su equivocada y avariciosa forma de liberalismo salvaje pero se carga en el haber de los explotados por el mismo. Siempre hacen igual.

Claro que llegados a este punto cabría preguntarse de donde procede ese terror de los conservadores anglosajones a la diversidad de opinión, al debate o incluso a la libertad de creación en lo tocante a ese campo: la sexualidad infantil y juvenil. Sí, dicen que para evitar la explotación sexual y para proteger a la infancia...pero olvidémonos de la retórica propagandística y profundicemos más. Es preciso que lo hagamos porque se trata en la práctica de mejorar la educación de nuestros hijos apartándolos del fanatismo y los tabúes religiosos impuestos por unos sectarios poderosos pero alucinados.

Naturalemente que en estas páginas estamos en contra de la explotación sexual de los niños, pero sin embargo somos fervorosos defensores de un desarrollo equilibrado, natural y progresivo que esté libre de la absurda idea de pecado, que no se vea afectado por irracionales tabúes religiosos y evite en lo posible las prácticas de pedagogía tóxica y control mental.

Y ese es el gran problema que tienen los adalides de la Revolución Conservadora, que no buscan proteger a la infancia y la juventud, sino someterlas a sus tabúes religiosos procedentes de la idea semita de pecado adoptando los métodos que ya son tradicionales en los Estados Unidos: juramentos de pureza, que se obligan a prestar a niños de nueve años, y campañas de abstinencia que inició Reagan y que la administración de Bush hijo pretendió extender hasta los jóvenes adultos que permanecieran solteros.

Más aún: utilizan la herramienta de la edad de consentimiento, que podría ser incluso razonable bien empleada, pero que les sirve para falsificar el natural desarrollo sexual de los adolescentes elevándola indebida y falazmente hasta edades que en muchos países y estados se acercan o superan los 18 años. En otras palabras: se han recuperado las antiguas y superadas leyes de estupro y con idénticas intenciones de imposición moral. Pero esta dinámica perversa tiene otras derivaciones mucho más preocupantes. Se alarga la infancia y consiguientemente también la adolescencia que muchos psicólogos de las peores escuelas prolongan fácilmente hasta los 25 años cuando no hasta lo 30. De modo que la juventud se entiende comenzada en la treintena. Ergo, y este es el chiste, pueden proponerse políticas económicas y laborales, como no hace mucho sucedió en España, que aceptando el hecho de que la adolescencia prácticamente se prolonga hasta los 30 años estiman lícita la implementación de contratos laborales basura anclados en la precariedad y en salarios bajos. Es decir: que en el fondo, todo el discurso de la protección de la infancia nos lleva de hecho a la fabricación de una mano de obra barata y de aluvión al servicio de las empresas y en beneficio de las mismas pero en perjuicio de hombres y mujeres que, aun con los estudios universitarios terminados, no hablemos ya de los medios y de formación profesional, son considerados adolescentes y privados de sus verdaderas necesidades y aspiraciones personales y laborales.

Conque, mira por donde, defender el lolicon y el shotacon, la libertad de expresión y creación artística y la reivindicación de los avances en psicología, educación y libertad sexual de los setenta y el rechazo a las pretensiones sobre la educación de niños y adolescentes de los partidarios de la Revolución Conservadora nos conduce a un solo punto de partida: la defensa de la justicia social y de los derechos de los trabajadores, especialmente de los jóvenes, frente a la voracidad insaciable del capital.

Libertad y justicia marchan siempre unidas. Cualquier planteamiento en contra de la primera esconde siempre un ataque a la segunda. Es bueno que seamos conscientes de ello y de que en la práctica desde 1977 sufrimos un constante retroceso tanto de la libertad personal y de expresión como de la justicia social. Y va siendo hora de que nos rebelemos.

 NOTA.- la foto es de diebmx

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SOBRE AGUA, REFORMAS SANITARIAS Y PENSIONES

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No deja de ser curioso, y altamente significativo, el modo en que se parcela la información y se sirve, bien empaquetada, desde los medios de comunicación que siempre, por mucho mimetismo progresista y ecologista que algunos adopten, se encuentran al servicio de muy precisos intereses políticos y económicos que restringen deliberadamente las perspectivas para mantener el inmobilismo al tiempo que la buena imagen. Sucede, por ejemplo, con el hambre. De vez en cuando se dignan recordarnos que hay gente padeciéndolo, muriendo a millones de desnutrición, se muestran contritos, hablan de injusticia, de desinterés institucional...pero se guardan muy bien de evidenciar la verdadera clave generadora de ese hambre que no es otra que el sistema económico surgido de la conferencia de Bretton Woods en 1944 y diseñado exprofeso para que las oligarquías estadounidenses se lucren sin tasa con los recursos mundiales dentro de un esquema de reparto de poder político y económico claramente asimétrico cuyas políticas, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial únicamente han seguido una dirección: enriquecer a los que ya son ricos a costa de los que ya eran pobres y estaban sometidos. Más aún: la hipocresía de los medios llega a tal punto que nos responsabilizan a todos los ciudadanos del primer mundo de los males del tercero cuando en realidad los culpables son unos pocos, bien localizados y que son enemigos comunes del género humano, incluidos nosotros mismos que formamos parte de su esquema económico. Cierto es que tenemos la suerte de haber sido seleccionados como mercados donde especular con los productos expoliados en las zonas colonizadas como productoras a bajo coste y eso nos garantiza un cierto nivel de vida. Pero el capitalismo global surgido en los años noventa ya no nos garantiza esa posición. Ha logrado abrir nuevos y más numerosos y ávidos mercados en los llamados países emergentes y Europa ha dejado de ser para ellos una zona de enriquecimiento. Somos prescindibles para la estrategia especulativa de las grandes multinacionales (manejadas por unos cuantos) y poseemos demasiados derechos. Nuestro futuro es perder capacidad adquisitiva y derechos. Quizá no esté muy lejos el día en que Europa caiga a estándares propios de África o las zonas más pobres de Centro y  Sudamérica. Pero estas cosas jamás las vamos a oir en la televisión o en la radio ni las vamos a ver reflejadas en los periódicos. Porque no conviene a los poderosos que los controlan. Nunca nos van a señalar la base real de los problemas generales, globales, que nos afectan a todos y que surgen de una determinada forma de organización económica y política diseñada exclusivamente para el enriquecimiento de unas determinadas élites. Y no lo hacen porque la conclusión es evidente: hay que cambiar ese sistema y generar uno nuevo, mejor y más eficiente. En lugar de eso les conviene más culpabilizarnos, responsabilizarnos de sus excesos y llenarnos de mala conciencia. Una mala conciencia muy útil ya que nos identifica con sus intereses y sus culpas y anula nuestra capacidad crítica. Lo malo es que les funciona.

Pues bien, algo muy similar ha sucedido esta semana con la información sobre la celebración del Día Internacional del Agua. La noticia ha salido en todos los medios, nos han recordado como despilfarramos nosotros mientras miles de millones de personas en el tercer mundo mueren de sed y han puesto morritos de tristeza antes de pasar a cosas mucho más interesantes como el fútbol o la información del corazón. Sin embargo nadie ha dicho, y desde luego no se ha publicitado en absoluto, que gran parte de la falta de agua en el mundo no se debe tanto a la escasez de este recurso cuanto al acaparamiento del mismo que hacen las grandes empresas en beneficio propio y a las políticas agrícolas que promocionan la ONU y el FMI también para beneficio de las mismas multinacionales. No nos han dicho, y es un dato importante, que más del 90 % del agua potable de la tierra se encuentra bajo licencia, es decir: no pertenece a los lugareños circundantes sino a multinacionales que la acaparan para embotellarla, etiquetarla y venderla como marca. Tan perverso ha llegado a ser ese mercado que en los últimos años han empezado a venderse las diferentes marcas de agua como productos de lujo para paladares exclusivos con carteras repletas. De tal manera que un agua que hasta hace diez años daba de beber y servía para regar gratuitamente a los lugareños de cualquier lugar del mundo, no necesariamente fuera de Europa, ha terminado convertida en propiedad privada de una multinacional que especula con ella vendiéndola como marca de lujo de tal modo que muchos pasan sed y ven arrasados sus campos para que unos cuantos pijos de las grandes ciudades del mundo puedan presumir de beber un agua cara de importación en lugar de la del grifo. Y lo mismo sucede a todos los niveles del mercado. El capitalismo triunfante ha conseguido que el agua haya dejado de ser un bien común para convertirse en un producto de especulación económica. Pero eso no nos lo dicen cuando se habla de la sed en el mundo.

Sucede lo mismo con las políticas agrarias y de regadío promocionadas por la ONU y las restantes instituciones organizadoras del sistema de Bretton Woods (significativamente el FMI y el Banco Mundial) que se basan en el latifundio y en la expansión de productos transgénicos, es decir: de bienes comunes como eran las semillas convertidas, al igual que el agua, en propiedad de las multinacionales que las manejan como bienes de consumo privado. Antes cualquiera podía coger una semilla y plantarla para alimentarse o por simple diversión, ahora estas semillas tienen copyright y parte de su alteración genética incluye que las semillas que generan no están programadas para la germinación de modo que sea preciso volver a comprarles a ellos para volver a plantar. Pero esto tampoco nos lo dicen. No nos dicen que se crean grandes presas y enormes infraestructuras en un marco económico que de facto excluye a los pequeños agricultores del tercer mundo en beneficio de oligarquías clientelares o, directamente, de las propias multinacionales. Ni la ONU ni el FMI ni los gobiernos trabajan en realidad en favor del desarrollo sino en el enriquecimiento de unos cuantos. Y. además, tienen la desfachatez de camuflar sus tejemanejes con grandes cifras estadísticas de carácter macroeconómico diseñadas para maquillar sus desmanes. Tal, y sin ir más lejos, el concepto de renta per cápita que consiste en dividir la renta total entre el número de habitantes dando una idea sesgada del nivel real de riqueza particular porque, obviamente, esa riqueza no está equitativamente repartida. Hay países, incluso del primer mundo, con grandes rentas per cápita pero que en realidad disponen de una reducida clase alta que acapara la mayor parte de la riqueza y una enorme masa rozando el umbral de la pobreza. Baste pensar que la renta per cápita de España se calcula en torno a los 26000 euros cuando, en realidad, y sin contar a los parados, la masa trabajadora puede definirse, con mucha suerte, como mileurista, ergo al año gana escasamente la mitad de la supuesta renta per cápita y eso si logra trabajar todo el año.

Todo eso es lo que no nos cuentan, ni quieren que sepamos.

Más aún: es falsa la especie de que falte agua en el planeta, en realidad sobra gente. Y este es un punto determinante. Hemos explicado hasta la saciedad en estas páginas que la ideología básica que alienta a las oligarquías dominantes favorecidas por el sistema de Bretton Woods es la superstición semita, sea en su versión cristiana o judía en Estados Unidos y Europa sea en la musulmana en muchos de los países productores de petróleo. Todos sin excepción dan por bueno el mito de la creación divina del planeta y el punto de vista de que este existe para servir al enriquecimiento indefinido del hombre que debe seguir la premisa básica de la orden de su dios: creced y multiplicaos.

Sabemos ya que eso es una estupidez, una mentira inostenible. Que somos el producto de la evolución dentro de un ecosistema dado y limitado y que nuestra supervivencia depende de la gestión que hagamos de esos limitados recursos y, por ende, de que nuestro número sobre la tierra sea el adecuado. Hay, por tanto, que cambiar la filosofía de base en lo que toca a la gestión de los recursos y a la reproducción humana. Urge desestimar el equivocado e ineficiente punto de vista bíblico-coránico que da forma al capitalismo actual y trabajar desde perspectivas más racionales e inteligentes. En ese sentido admitir que falta agua es admitir que debemos seguir multiplicándonos según la voluntad de ese dios en el que ellos creen y afrontar las consecuencias. El que muera de sed lo hará porque dios lo habrá querido así. Ese es el mensaje que nos transmiten cuando nos dicen que falta agua. Por el contrario tenemos que empezar a asumir que sobra gente y que debemos adaptar nuestro número a los recursos existentes. En ese sentido todo medio anticonceptivo, incluyendo el aborto, no solo es necesario sino deseable. Podemos tener un alto nivel de vida y un planeta floreciente con recursos suficientes, para ello tan solo hemos de limitar nuestro número y cambiar el sistema político y económico. No hacerlo es estúpido y suicida.

Y ese cambio de sistema político y económico resulta evidente que debe hacerse en el sentido contrario hacia donde ahora nos dirige la ideología de las oligarquías dominantes. El capitalismo, que busca deliberadamente mantener la asimetría del entramado económico y político en beneficio de los que ahora detentan el poder fáctico y tiene como meta máxima la aniquilación de lo público en beneficio de lo privado, es decir: un proceso similar al que en la Europa medieval condujo al feudalismo administrado ahora desde sociedades anónimas que estructuran o pretenden estructurar una sociedad apólitica, donde el ciudadano se convierta en simple siervo productor y consumidor al completo servicio de los intereses económicos de las grandes multinacionales sin capacidad de decisión sobre su futuro. Esta idea puede parecernos una distopía futurista pero en realidad es la esencia del mundo en el que estamos viviendo, la esencia misma de la llamada globalización en la que los estados han dejado de tener sentido y utilidad para convertirse en estructuras de dominación al servicio de los intereses de dichas multinacionales sin que la vida política sea otra cosa que un simple teatro dentro del cual las alternativas son indiferentes dentro de un baile electoral ficticio que no cambia ni está diseñado para cambiar las tendencias de fondo sino, todo lo contrario, para perpetuarlas. Un estado concebido como entidad represora y realidad virtual que encubra las maniobras sucias de las oligarquías dominantes y dentro del cual el conjunto de las leyes se desarrolla en favor de las mismas, perjudicando deliberadamente al ciudadano.

El estado capitalista no está al servicio del pueblo sino de los poderes económicos superiores, basta para darse cuenta de ello analizar el avance de las legislaciones de cualquier país del mundo: siempre a favor de las multinacionales, de los intereses de oligarquías muy concretas, avanzando en la desmantelación de la protección que da sentido al estado como institución y en el socavamiento de la vida pública entendida como "polis", como ágora conjunta de la ciudadanía para el beneficio y protección común. Asistimos en estos días a ejemplos sangrantes como el de la reforma sanitaria en los Estados Unidos donde políticos profesionales que llevan décadas al servicio de la oligarquía dominante en el mundo se permiten la pública desvergüenza de posicionarse contra una política al servicio de la ciudadanía en defensa de los intereses bastardos de las aseguradoras privadas conculcando de este modo los derechos de la ciudadanía y la legitimidad del estado para el continuo enriquecimiento de unos pocos. O en España donde, dentro de esa vorágine privatizadora y de desmantelamiento del bien común, asistimos a la desfachatez de un ministro procedente de un partido que se define como "socialista" empeñado en erigirse en apostol de lo privado utilizando la excusa de la crisis para promover la progresiva eliminación de las pensiones públicas en beneficio de los planes de pensiones privados cuyos fondos, es conocido, son manejados especulativamente por las grandes empresas de inversión en actividades filibusteras responsables, entre otras cosas, de la actual crisis económica que intentan aprovechar en beneficio propio: recortando derechos y vida pública en todo el mundo.

El cambio necesario y cada vez más inaplazable debe dirigirse justo en la dirección contraria a esto. Frente a la competición debe enaltecerse el valor de la cooperación, frente al predominio de lo privado el de lo público, frente al autoritarismo sectario, la libertad de conciencia. Y ya no se trata de un asunto de ideología. Estamos hablando de supervivencia.

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