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Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2010.

LAS PROTESTAS DE LOS AGRICULTORES

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Resulta ya habitual que los grandes medios de comunicación, al servicio de los intereses económicos y políticos de determinadas élites sufectas a su vez a los de la oligarquía mundial, ignoren olímpicamente o expliquen sesgada y deficientemente las protestas de colectivos perjudicados por las erróneas y desastrosas políticas del liberalismo capitalista, la actual forma de totalitarismo triunfante. Estos días está sucediendo con las protestas de los agricultores europeos. Mientras los medios de comunicación no dejan de bombardearnos con consignas derrotistas, apocalípticas, que tan solo buscan adoctrinar a la población para que admita el recorte de sus derechos, un recorte totalmente innecesario pero que beneficia a los de siempre, apenas se habla de otros asuntos y, cuando se hace, se procura hacerlo hurtando el fondo y manifestando tan solo los aspectos más desafortunados de las protestas, de tal  modo que el espectador desinformado no alcance a informarse pero adquiera una imagen errónea de lo que está sucediendo llegando a conceptuar a quienes protestan legítimamente como simples alborotadores. Se trata de una táctica desinformativa muy frecuente en los medios de comunicación que les invito a comprobar una y otra vez en cualquier informativo audiovisual.

Nos manipulan constantemente y, lo peor de todo, es que nos dejamos manipular. Somos como el paleto al que estafan con el tocomocho. Nuestra misma soberbia nos condena. Nos creemos tan listos...

Pero centrémonos en el objeto de este artículo, porque nos conviene la reflexión a todos.

En definitivas cuentas por qué se quejan los agricultores. Es sencillo:como de costumbre la Unión Europea y los gobiernos que la componen, ya meros comparsas de los intereses políticos y económicos del gran capital internacional, lejos de fomentar la economía real, la que se basa en la producción real generando beneficios y puestos de trabajos tangibles, legisla a favor de los especuladores, de las grandes multinacionales para que se beneficien en detrimento de todos.

De este modo se traslada a Europa un sistema artificial de comercio que lleva décadas hundiendo las economías agrarias del tercer mundo (que no lo sería sin la imposición de dicho sistema) según el cual unas pocas multinacionales poderosas dueñas de los principales canales de distribución, compran a precios por debajo del coste de producción las materias primas que luego venden en sus centros de distribución (grandes superficies) cuatrocientas o quinientas veces más caras arrastrando a la ruina a los agricultores y perjudicando innecasariamente el bolsillo de los consumidores. En suma: otra cara más de la especulación apoyada y defendida por nuestros gobiernos.

Y la cosa va mucho más allá. En realidad se trata de todo un esquema económico, social y político cuyas desastrosas consecuencias se han demostrado desde los años setenta hasta la saciedad en los Estados Unidos, de donde se copia, razón por la cual los políticos que lo importan a Europa y otros lugares solo pueden ser tachados o de estúpidos incompetentes o de sucios mercenarios enemigos de sus pueblos.

El sistema es sencillo y devastador: se quiebra la economía de los agricultores para aumentar el margen de beneficios de las multinacionales, se permite que estas instalen grandes superficies en las periferias de las grandes ciudades, cuando no en su mismo centro, que arruinan al pequeño comercio y con él a la mediana y pequeña industria ya que esas mismas multinacionales buscan aumentar sus márgenes en la deslocalización para aprovecharse de la pobreza de países periféricos a los que no se permite avanzar (y para evitarlo se fomentan todo tipo de sangrientas dictaduras) en cuestiones sociales. La ruina del pequeño comercio y de la pequeña industria aniquila los centros de las ciudades al tiempo que abisma a la masa trabajadora en una dependencia más directa de las grandes multinacionales, cada véz más exclusivas detentadoras del empleo. El sistema de concentración de mercados en las grandes superficies, que por cierto beneficia a las multinacionales automovilísticas como lo hace la costrucción de suburbios residenciales cada vez más lejos de los núcleos ciudadanos, que destruye los antiguos núcleos urbanos haciendo que estos pierdan su tono vital y se pueblen de subneodamois, de inmigrantes de bajo perfil educativo y social que acaban por degradarlos del todo convirtiéndolos en barrios bajos y forzando una inmigración interior de los naturales y de aquellos entre los inmigrantes de mayor nivel adquisitivo hacia las nuevas áreas suburbanas de reciente construcción cuyo innecesario desarrollo y erróneo planteamiento sirve solo para beneficiar a las  mismas grandes multinacionales que acaban gestionando la creciente deuda a la que los inmigrantes de segundo grado (los naturales obligados a salir del nucleo ciudadano hacia las afueras a causa de la premeditada destrucción de su medio) se ven obligados para sostener los precios especulativamente inflados a que se les venden sus nuevas viviendas, sus nuevos servicios, los productos de las grandes superficies y sus ahora indispensables vehículos activando así las nocivas burbujas económicas en el sector inmobiliario, crediticio, automovilístico y otros.

En resumidas cuentas un sistema destructivo e inflaccionario destinado a obligar al gasto y el endeudamiento innecesario y excesivo del ciudadano en benefico de las multinacionales y el gran capital que las maneja y que arrasa por completo con el pequeño comercio, la agricultura, la pequeña y mediana industria aniquilando las opciones de elección del pueblo a quien, además, se debilita con la intrusión de competencia desleal a través de la inmigración, que es otra cara perjudicial y poco señalada de la deslocalización, ambas efectos altamente perjudiciales de la tan aplaudida globalización.

Basta analizar la política de gobiernos nacionales, regionales y locales de toda Europa en los últimos treinta años para percatarse de que ese, y solo ese, es el modelo económico, comercial y social que han seguido. Es decir: que la Unión Europa y sus estados miembros, así como los políticos mercenarios que las manejan, están al servicio de los intereses del gran capital y su gestión nos perjudica deliberadamente a todos.

La consecuencia es lógica y se ha reiterado a menudo en estas páginas: nuestras actuales instituciones son de facto ilegítimas y antidemocráticas puesto que no están al servicio de los intereses comunes del pueblo sino que los traicionan para beneficiar a unos pocos oligarcas que en muchos casos ni siquiera son naturales de Europa. Es preciso cambiar eso, y no será cogiéndonosla con papel de fumar.

Hay que dar un enorme y revolucionario puñetazo encima de la mesa YA.

En el caso que nos ocupa, como en otros, la protesta de nuestros agricultores es la lucha de TODOS.

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LOS BILDERBERG EN SITGES

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Es sábado, hace calor, se acerca mi cumpleaños, me voy de fiesta y no tengo ganas ni de pensar ni de pontificar (y esto último, conste, sí que es raro), de modo que seré breve anotando la reflexión que lleva rondándome la cabeza todos estos días.

No es ningún secreto, aunque al parecer se pretenda, que los señores del Club Bildelberg se reúnen este fin de semana en la localidad costera de Sitges. A lo mejor en otra ocasión analizo más a fondo este grupúsculo y sus vinculaciones con la tramoya de ese teatrillo que llamamos democracia pero, insisto, hoy no es el día.

Hoy voy a limitarme a poner de manifiesto un hecho que quizá pase desapercibido por su absoluta evidencia cual es el papel del estado, de cualquier estado, con respecto a este club de ultramillonarios ultrapoderosos en relación con el pueblo a cuyo servicio debería estar para ser legítimo.

Resulta que estos señores se juntan para perfilar "secretamente", en cualquier caso sin rendir cuentas a nadie, las líneas de sus intereses futuros que consisten en más especulación, más explotación, más capitalismo salvaje, mayor concentración de riqueza y poder en unas pocas manos, crecimiento de la desprotección de los pueblos...hablando en plata: para jodernos a gusto a todos, y el estado, les proporciona protección, prácticamente los blinda, para mantener su idílico paraíso a salvo de unos ciudadanos legítimamente cabreados y son precisamente esos ciudadanos los que deben pagar dicho blindaje mientras lo políticos corren a rendir pleitesía a ese club de mafiosos a los que tan solo su dinero y su poder hacen respetables.

 En otras palabras el estado, tal y como ellos lo conciben, es tan solo un instrumento destinado a proteger sus intereses. Pagamos impuestos para que la policía proteja a quienes nos arrastran a la pobreza y nos arrebatan nuestros derechos. Pagamos impuestos para que las leyes beneficien siempre a los bancos y las grandes multinacionales, para que nuestros políticos, sean de las siglas que sean, obedezcan a los amos del mundo, no a los ciudadanos (súbditos en realidad) que cometen la estupidez de legitimarles en las urnas. Pagamos impuestos para que nos arrebaten el estado de bienestar que tantos sacrificios y esfuerzos costó construir...

Lo que nos enseña la reunión del club Bildelberg en Sitges es algo que ya deberíamos saber: los poderosos hacen negocios a nuestra costa y utilizan contra nosotros los propios recursos que pagamos y cuya única legitimidad consiste únicamente en sernos útiles a nosotros.

La consecuencia es clara, pero sé que sois cobardes.

Nota.-la fotografía es de Vincent Boiteau.

 

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06/06/2010 02:09 disidenteporaccidente Enlace permanente. disidencias No hay comentarios. Comentar.

HEROINA, EL DRÁCULA YEYÉ Y PARA HACER BIEN EL AMOR.

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Hace cosa de quince años, fue detenido en Barcelona un importante empresario por corrupción de menores. Al parecer el tipo pagaba a chicas de trece o catorce años del extrarradio para que participaran en sus orgías. Lo curioso de esta información (lo sórdido resulta evidente) es que dichas bacanales se celebraban indefectiblemente al son de las canciones de Manolo Escobar que el hombre hacía sonar a todo volumen en el apartamento de sus pecados hasta que los vecinos se quejaron, llegó la policía local a llamarle la atención y le pilló en pleno e ilegal frenesí erótico-festivo. Desde que leí esta noticia vivo obsesionado con ese detalle...¿una orgía, y con menores además, con música de Manolo Escobar?...me da la sensación de que no puede escogerse una banda sonora menos adecuada y más rara para una actividad así.

Recuerdo también una boda, interminable, en la que la orquesta tocó más de cuarenta veces a lo largo de la noche aquella canción de La Mosca Tse-tsé titulada Para No Verte Más que estaba de moda entonces y le gustaba a la novia. Cuando, ya cerca del amanecer, decaía la fiesta, un invitado en condiciones etílicas más que dudosas, saltó al escenario, se apropió del micrófono y, desafinando horriblemente, comenzó a cantar La Ramona Es Pechugona reanimando una fiesta que languidecía y que continuó con canciones como Saca El Güisqui, Cheli y Qué Se Puede Hacer con la Hija del Alcalde, hasta...no sé hasta cuando, yo opté por darme a la fuga.

Todo esto viene a cuento porque estos días, o, para mejor decir, estas noches, ya veraniegas, he asistido a algunas fiestas y me he dado cuenta de que a determinadas horas la gente adquiere gustos musicales extrañísimos y baila y jalea canciones que en condiciones normales ni siquiera admitiría conocer. Vale que la cosa tiene mucho de broma y el responsable de la banda sonora busca sobre todo hacer reír a los invitados pero aún así se recuperan semejantes bodrios y canciones tan extrañas que uno no puede sino preguntarse qué anida realmente en el alma musical del personal. No se trata de una crítica, yo también tengo mis secretos, tan solo de una reflexión.

Y una confesión...

Confieso que noches pasadas, bailé agarrado la canción Heroína en su versión original de Los Calis, con una amiga. Era de madrugada, la fiesta estaba en su apogeo y, de pronto, comenzó a sonar ese tipo de música surrealista y ella, el cubata en una mano, una sonrisa traviesa en la cara, se acercó a mí meneando suavemente las caderas y diciendo:

-Esta la tienes que bailar conmigo...

Obedecí.

No es un caso único. Últimamente se está haciendo muy popular en casi todas las fiestas que alcanzan altas horas de la madrugada la del Drácula Ye-yé...una canción que lanzó al mercado Andrés Pajares allá por el 68...y que ha dormido el sueño de los justos durante cuarenta años.

Y,claro, no debemos olvidar a la incombustible Raffaella Carrá...

Puede que para hacer bien el amor sea preciso venir al sur, pero para escuchar buena música resulta indispensable retirarse temprano.

 

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08/06/2010 16:56 disidenteporaccidente Enlace permanente. babayadas No hay comentarios. Comentar.

LA REPÚBLICA, EL CERVANTES Y LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN.

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El instituto Cervantes, organismo dedicado a fomentar el español en el mundo (por cierto que la mejor manera de fomentar un idioma es conseguir una posición de dominancia política y cultural y para ello sería preciso, en primer lugar, aumar esfuerzos en pie de igualdad con los restantes países que comparten con nosotros la lengua, y habilitar conjuntamente medidas para liberarse del dominio colonial anglosajón, en estos días más evidente que nunca, no dedicarse a la mercadotecnia y a la propaganda), suele organizar un concursito bastante ñoño para que menopáusicas aburridas y algo romanticonas (no puedo imaginar otro tipo de votante en evento semejante) se dediquen a votar su palabra favorita en idioma castellano. Palabra que, curiosamente, cambia cada año, votación a votación. Circunstancia que no deja de ser curiosa.

Pues bien, dicen, y no sé que habrá de cierto, que este año los señores de la citada institución han alegado un intento de sabotaje a las votaciones para frenarlas y alterarlas por el mero hecho de que iba ganando la palabra "república" y eso podía interpretarse como una manipulación política contra la monarquía española, un intento de insultar al rey...¡cielos!...Mira que si se  nos ofende el Borbón, hijo y nieto de Borbones...(quienes me conocen saben perfectamente cual es mi opinión sobre esa gente, no la expresaré aquí)....Pasando por alto el hecho de que, salvo España, todos los países en los que se habla el español (o castellano, no voy a entrar en discusiones absurdas) son repúblicas y muy dignas. Y que los ciudadanos de las mismas merecen en primer lugar respeto por su ordenamiento constitucional y en segundo pueden legítimamente sentir simpatía por la palabra república sea por su sonoridad, por su pedigrí histórico (por cierto muy anterior al de los Borbones) o por los sentimientos patrios que les evoca y eso también merece el más profundo de los respetos. Obviando eso, digo, y leyendo todo el asunto en estricta clave española, me limitaré a decir una sola cosa. Bueno dos: que en España la república es el progreso, la libertad, la justicia y el futuro y la monarquía es tan solo una consecuencia indeseada del proceso de asalto y acaparamiento del poder de la oligarquía centralista liberal y sometida a los intereses y la ideología anglosajones que tanto daño ha hecho a España y que tan nociva sigue resultando). Y dos: que en España, por mucho que nos digan que vivimos en democracia hay cosas que, simplemente, no se pueden decir.

Existe toda una legislación dedicada a impedir que podamos hablar libremente de problemas, instituciones, asuntos e ideologías que no son bienquistas al poder oculto tras la monarquía artificialmente bipartidista que nos rige a guisa del turnismo canovista y exactamente con la misma implantación y calidad democrática. Seguimos en pleno caciquismo y es bueno repetirlo a menudo para que no se nos olvide. Pero allí donde no llegan las prohibiciones legales, llega el linchamiento público desde los medios de comunicación (propiedad de los caciques del turno) y desde los atriles de los políticos. Y cuando no, la simple y llana manipulación.

Si alguien pensó en España que vive en una democracia, está claro que se equivoca. Aquí se puede decir lo que se quiera siempre y cuando coincida con lo que opina el poder. Todo lo demás está prohibido, se persigue o se silencia.

Necesitamos abrir las puertas y las ventanas y airear el aire viciado en el que vivimos, es decir, y hablando claro: UNA REPÚBLICA.

NOTA,-la fotografía es de Jaume d´Urgell.

 

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FANS, MEMOS, PROAMERICANOS.

Si hay alguien estúpido y despreciable desde cualquier punto de vista (cultural, social, político, estético) en cualquier parte del universo hispánico, y muy especialmente desde la propia España, es un individuo imbuido de espíritu anglosajón. Uno de esos tipos (o tipas) que siguen los bodrios pseudoculturales emanados de los Estados Unidos y que sin conocer su propia naturaleza cultural y política aplaude ridículamente los productos gringos con toda su fuerte carga de supina ignorancia y prejuicios racistas.

Viene a cuento esta reflexión por el hecho, triste y suficientemente ilustrativo de la congénita memez nacida de la ignorancia y consiguiente vulnerabilidad a la mercadotecnia anglosajona de gran parte del "mercado" hispánico, de que en estos días el inefable Tom Cruise, anda presentando su última película (que cuenta entre sus ridiculeces con las secuencias de un encierro de San Fermín en el que se cuelan unos vehículos, rodadas en las calles de Cádiz ) en Sevilla y que este hecho ha despertado el fervor de cientos, cuando no miles, de fans que han concurrido al acto a aplaudir el engendro y lamerle miserablemente el culo a la estrella.

La cosa no tendría mayor importancia de no ser por su significado real y por el momento en que vivimos. Un momento en el que, con toda desvergüenza y a plena luz del día, los especuladores anglosajones andan arremetiendo contra España, zarandeando nuestros intereses en un cúmulo de feroces ataques de piratería financiera en los que su avaricia y afán de mantenernos sojuzgados, colonizados, se mezcla con el evidente racismo contra nosotros tanto desde el punto de vista racial como ideológico (somos, para ellos, unos sucios papistas y, lo que es peor, unos rojos de mierda, empeñados en mantener y defender un estado del bienestar que sus grandes magnates desean privatizar y acaparar para beneficio propio y daño general de los españoles). En un momento asi cualquier español que se dedique a difundir, como hacen los peperos encabezados por su jefe en la sombra, Aznar, los bulos lanzados por los anglosajones es, además de un ímbecil de marca mayor, un traidor. Lo mismo puede decirse de cuantos consumen productos americanos, especialmente en el campo cultural o del espectáculo.

¿Por qué digo esto? Hay dos motivos principales, ambos evidentes, aunque al parecer por la cantidad de promaericanos que persisten en su memez no lo suficiente. Esos señores que se refieren a nosotros como PIGS (cerdos) y que pretenden imponernos el predominio de sus industrias "culturales" a fuerza de imponernos su legislación (sobre derechos de autor y los diferentes escuelas y objetivos legislativos recomiendo leer en este mismo blog el artículo Copyright y decadencia cultural) y de insultarnos tildánonos de piratas y criminalizándonos (es una vieja estrategia que suele funcionarles) para conseguirlo, tienen como fin principal destruir nuestra identidad y nuestra forma de vida que desprecian tanto como ignoran.

Aplaudir a quien pretende arrebatarte la seguridad social y la enseñanza, a quien te considera un ser inferior y solo quiere tener de ti y de tus tradiciones una imagen distorsionada y exótica propia de turista ebrio de supremacismo anglosajón, y se dedica a insultarte y ridiculizarte es de memos. Dar ganancia a quien se esfuerza activamente en cerrarte todas las vías de enriquecimiento también.

Y si por lo menos esos ímbeciles proamericanos pudieran alegar ignorancia...pero todo lo que digo es tan evidente que permanecer ciego ante ello solo puede considerarse propio de menguados sumidos en una oligofrenia severa.

Como ilustración de este artículo he puesto un fragmento de la película, protagonizada por el propio Cruise, Misión Imposible  2 en la que se expone un remedo de semana santa y su interpretación. Es solo un ejemplo de tantos. Y, sin embargo dicha película, fue un éxito de taquilla en España y sigue siendo repuesta con cierta frecuencia por las televisiones. Sucede algo parecido con pastiches de la propaganda nacionalista anglosajona como Elizabeth: la edad de oro. Que se ven y se aplauden y se reponen en televisión cuando en el fondo suponen un insulto a nuestra historia, nuestra realidad cultural y nuestra aportación al mundo. Somos, en ese sentido, como los indios de las reservas que aplauden al séptimo de caballería cuando aparece en pantalla para derrotar a los siux o los cheyenes.

Y lo triste es que puedo acumular miles de ejemplos semejantes. Me viene a la memoria el éxito que supuso en España El Código Da Vinci, un infumable texto cuya base ideológica es el antipapismo del protestantismo anglosajón y el inherente racismo antiespañol, generalizado en todos los extremos de la subcultura estadounidense. Y sin embargo aquí se aceptó el insulto que el libro y su ideología subyacente representaba por el mero hecho de venir avalado por la mercadotecnia sajona y de la profunda ignorancia política y cultural de la generalidad de los españoles, incluyendo a la mayor parte del elemento lector que se cree culto por dedicarse a leer novelas (muchísimo más raramente clásicos o ensayos) cuyo fondo ideológico ni siquiera está preparado para interpretar. Así llegó después la sorpresa de que cuando el éxito de ese libelo de Dan Brown (un protestante anglosajón de la peor ralea, transmisor de todos los prejuicios antiespañoles de su casta) aconsejó a su editorial publicar su primer engendro "literario" allá por 2005 resultó que  dicha novela estaba repleta de insultos a España transmitiendo una imagen tercermundista de un país que, en 1996 cuando se publicó en los Estados Unidos, contaba desde hacía mucho tiempo entre los más avanzados del mundo (por mucho que les joda a muchos esa realidad).

Y podría seguir acumulando ejemplos, los hay a patadas. Recurriendo al refranero español puedo afirmar que gracias a la estupidez e ignorancia de la mayor parte del público español además de putas, ponemos la cama (y nos tragamos todo lo que nos echen en la boca). Somos el peor y más ridículo género de puta porque además, en lugar de cobrar, pagamos y dejamos que nos roben los muebles.

La conclusión es sencilla: hay que empezar a poner coto a la colonización ideológica, económica, cultural y política del mundo anglosajón en España. Este es el momento clave para dejar de ser borregos y llamar, como en su tiempo Miguel Hernandez, al Toro de España. Hay una vía hispánica hacia el triunfo y el éxito y empieza por recuperar el orgullo de ser español y frenar en seco los beneficios y la influencia anglosajona en nuestra sociedad.

¿O váis a seguir dejando que os llamen cerdos y piratas, que ridiculicen y banalicen vuestra tradición cultural? ¿que os impongan su capitalismo salvaje, su modo de hacer las cosas que consiste en la imposición pura y dura de la avaricia de los más ricos sobre el bien común?...el futuro puede ser nuestro, pero tenemos que empezar por librarnos de la ideología sajona, de sus leyes, de sus puntos de vista, sacar los cojones del armario y ponerlos encima de la mesa.

Yo, personalmente, conozco el percal, pienso que no váis a estar a la altura, pero espero equivocarme.

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16/06/2010 19:55 disidenteporaccidente Enlace permanente. disidencias No hay comentarios. Comentar.

SE CUMPLE EL GUIÓN

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Lo avisábamos en estas mismas páginas hace unos meses: dentro del sistema había muy poco que hacer. El guión estaba escrito e iba a cumplirse mandase quien mandase. Ahora que casi todo se ha cumplido, viene el presidente del FMI a darnos unas palmaditas en la espalda. Somos buenos, dóciles y manejables, quizá nos premien con algunas sobras.

El capitalismo salvaje, la oligarquía mundial, permitió en Europa el estado del bienestar solo como antídoto frente al poder del comunismo triunfante y como excepción keynesiana en un mundo diseñado bajo el compás de la Escuela de Chicago y los asimétricos, injustos y odiosos tratados de Bretton Woods.
Pero el comunismo ya no es una amenaza y el capital no puede tolerar por más tiempo los avances sociales, hay que eliminarlos. Además ya no somos interesantes como mercado, están surgiendo otros mucho más manipulables y numerosos en los llamados países emergentes. Hemos perdido todo interés estratégico y gran parte del económico para el imperio anglosajón, somos prescindibles y van a demoler nuestros avances no por necesidad sino para imponer su ideología y su dominio basado en la explotación y en la demolición del estado para ponerlo en manos de la oligarquía dominante. Y ello con la connivencia culpable de los gobiernos europeos y de unas instituciones, la Unión Europea, cuya única finalidad fue siempre la de permitir la supremacía económica de las oligarquías europeas, especialmente la alemana y la francesa, subordinadas a los intereses políticos y económicos de los Estados Unidos e Inglaterra. De hecho la Unión Europea, tal y como la conocemos y se fundó, no es sino un medio de dominación imperialista camuflada bajo buenas palabras.

Pero en realidad solo podemos esperar del sistema establecido más pobreza para la mayoría (hay que robar a muchos para que se enriquezcan unos pocos), menos derechos sociales y políticos, mayor implantación y dominio del conservadurismo sectario cristiano. Esa es la finalidad última de esta crisis.

Y se están saliendo con la suya.

El guión preestablecido se cumple.

Y sin embargo hay otros modos de salir de la crisis, de tumbar un sistema injusto y asimétrico y distribuir la riqueza dentro de un marco constante y estable de crecimiento y reparto. El primer paso es dejar de creer en la propaganda que los medios nos transmiten como "información", tomar conciencia de que todos, incluidos la mayor parte de los ricos, somos proletariado y que el socialismo, por mucho que se empeñen, ni es hacer políticas liberales dentro de un sistema parlamentario amañado ni volver al stalinismo.

Pero para salir de la crisis y romper el guión que marca el fin de los servicios públicos y del estado del bienestar (amenazado no por hechos objetivos sino por los intereses y la ideología de los poderosos) debemos organizarnos a nivel europeo, dar un puñetazo encima de la mesa y exigir más Europa, esto es: más justicia social, más libertad, menos cristianismo...recuperar la revolución social y moral que estaba en marcha en los setenta y acabar con el dominio de oligarquías traidoras a sus propios pueblos.

Tenemos el futuro en nuestras manos. Y lo dejaréis escapar. Por ignorantes, por cobardes...una nueva era oscura nos acecha. Ahora entiendo como se sentían los últimos romanos rodeados de bárbaros.

NOTA:-la fotogrfía es de A-small-lab.

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LOS PELIGROS DEL LIBRO ELECTRÓNICO

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Tenemos la costumbre de aplaudir cualquier cosa que se nos presente como un avance tecnológico sin pararnos a considerar detenidamente las consecuencias que arrastra y los peligros que conlleva. No voy a entrar aquí en la discusión, absurda y esteril por lo demás, entre el libro de papel y el electrónico. Es lógico e inevitable que los nuevos soportes proporcionados por las nuevas tecnologías ocupen su lugar en la difusión literaria y documental, también puede y debe considerarse como un proceso beneficioso que no comienza precisamente con la aparición de le era digital. Mucho antes se había pasado ya de las tablillas de arcilla al papiro, del papiro al pergamino, de este al papel y de los documentos manuscritos a los impresos. El avance tecnológico es una constante de la historia, no puede discutirse.

Otra cosa es el modo en que esos avances se utilizan en relación con el control de la cultura y las posibles consecuencias negativas que de ahí se puedan derivar.

Es de sobra sabido, no tengo que insistir en ello, que el control de la producción cultural conlleva un control ideológico que sustenta otro social, económico y político.

Como ejemplo máximo de esa tan peligrosa circunstancia podemos poner lo sucedido a finales de la edad antigua y comienzos de la edad media con los talleres de copia.

Copiar un libro en la antiguedad era un proceso lento y costoso que casi ningún particular, ni los muy ricos, y menos en una época en la que la fragmentación del imperio y la aparición de poderes locales disminuía rápidamente los ingresos, podía permitirse. Colapsadas (a menudo por la persecución sectaria, los cristianos son responsables de centenares de asaltos e incendios de bibliotecas en la antigüedad tardía así como de miles de asesinatos de intelectuales paganos en un inmenso y prolongado holocausto ideológico que todavía no se ha reconocido públicamente y del que aún no se le han exigido responsabilidades) las instituciones culturales de la antiguedad que había protegido y patrocinado el imperio romano hasta su alianza con la secta cristiana, el mundo de la transmisión y difusión cultural quedó en manos de los monjes, quienes disponían de enorme cantidad de mano de obra prácticamente esclava (no otra cosa eran los copistas monacales sino operarios sometidos que trabajaban de sol a sol simplemente por la escasa comida  y la parca vestimenta que recibían, es decir: esclavos, y muy pocas veces verdaderamente voluntarios), y obtenían grandes beneficios de alquilarla para la copia de ejemplares.

Sin embargo, andando el tiempo, el monopolio que estos scriptoriums monacales ejercieron sobre la copia y difusión de los textos de la antigüedad, se tradujo en un ejercicio consciente y activo de la censura y la elaboración de un corpus bibliográfico perversamente expurgado y sesgado a la conveniencia ideológica de la iglesia. De hecho no hubiera podido inventarse la Europa cristiana de no haber conseguido los monasterios el monopolio de la copia de libros y casi la exclusiva de su distribución y almacenamiento.

Pues bien, ese peligro de monopolización cultural y consiguiente dominio ideológico existe siempre y en los últimos tiempos empieza a padecerse de manera más que aguda a causa de los modelos de capitalismo salvaje (y consiguiente concentración de medios de copia y distribución cultural) que están aplicándose en el mundo cultural en general y el literario en particular.

El modelo es sencillo y fácilmente reconocible por el lector de a pie: las pequeñas editoriales independientes van desapareciendo sustituídas por grandes multinacionales que a su vez marginan a las pequeñas librerías de antaño, reductos de libertad y variedad, en beneficio de la distribución en grandes superficies a menudo interconectadas estructuralmente con las mismas editoriales de tal modo que la variedad cultural e ideológica va limitándose exponencialmente y quedando fuera del mercado todo aquello que no interesa, sea ideológica, sea corporativa, sea económicamente a las grandes empresas que han establecido el oligopolio sobre la copia y distribución de productos culturales.

Esos oligopolios ejercen en la práctica una censura estricta que no llega a inquietar al público porque la sociedad es todavía ingenua sobre la supuesta neutralidad ideológica de las empresas que, sin embargo, no existe. Las grandes multinacionales tienen una ideología muy concreta: la que beneficia sus intereses de dominio económico, circunstancia que se traduce en todas las facetas de la vida y del pensamiento.

Las empresas capitalistas van a promocionar siempre una visión conformista, conservadora e ideológicamente escorada a la derecha en todo lo que controlen. Consiguientemente, cualquier oligopolio cultural, tenderá siempre a empobrecer el pluralismo social y cultural y a difundir una sola forma de ver las cosas. No es ciencia ficción, ya está ocurriendo. Aquí mismo, en Europa, y podemos comprender la importancia del asunto mirando a los Estados Unidos cuyos modelos de producción y distribución económica y cultural están copiando ciegamente nuestros gobernantes. Allí, la perversión de la cultura, comenzada a mediados de los años setenta para frenar la revolución mental que había comenzado en los sesenta y reconducir a la sociedad hacia los arcaícos modelos teocráticos que modelan el capitalismo anglosajón (en el fondo procedentes de la ética de la predestinación y la avaricia del pensamiento protestante, especialmente el calvinista) han llegado más lejos que en Europa y puede verse con absoluta claridad como tanto productores (Disney, sin ir más lejos) como distribuidores (Wall Mart, y otras cadenas de grandes superficies) ejercen descaradamente la censura desde los presupuestos más radicalmente conservadores que puedan imaginarse. Allí donde no hubiera podido llegar el estado, están llegando las empresas.

A nosotros, si seguimos un modelo semejante, y es evidente que lo estamos haciendo, no tardará en sucedernos lo mismo. Estamos abocados a una nueva era oscura y totalitaria mantenida desde el control cultural entendido como propaganda del régimen. Un régimen sin rostro, difuso, gobernado por esa entidad etérea que llaman "mercado" y es la oligarquía mundial. No habrá posibilidad de discutir, de disentir, solo se publicará y se distribuirá lo que se mantenga dentro de los estrechos márgenes ideológicos que convienen al poder.

Y, como decía, no estoy hablando del futuro, basta con darse una vuelta por los grandes almacenes, las grandes superficies y fijarse detenidamente en los títulos que venden y cómo los venden.

Por eso es una muy mala notica la aparición de Libranda, la plataforma para distribución de libro digital que han conformado los siete mayores grupos editoriales españoles.

El sistema es sencillo y, después de las reflexiones hechas en este artículo, fácilmente entendible: las grandes multinacionales crean una plataforma con afán monopolístico (o mejor: oligopolista) y establecen como lugares de distribución las grandes superficies marginando de plano a las pequeñas editoriales y a las pequeñas librerias. Consecuentemente la pluralidad literaria, ideológica y cultural queda afectada por el nuevo modelo de distribución y con ello merman las posibilidades de llegar al público de voces disidentes sea en el terreno ideológico, sea en el puramente literario. La oferta cultural queda de este modo circunscrita a unas pocas manos por lo demás manejadas por el poder financiero y las consecuencias ya las conocemos. Cada vez seremos menos libres, cada minuto que pasa la propaganda del totalitarismo neoliberal-neoconservador se hace más fuerte y limita más, con las estructuras económicas y pseudoculturales que se crean, el pensamiento diverso.

El público actual, incluso gran parte del más culto, ignora de facto hechos culturales, sociológicos, históricos y políticos ocurridos hace apenas unas décadas. La proliferación de oligopolios de la comunicación y de la difusión intelectual no mejorará en nada esa ignorancia, antes al contrario: la agravará. Las nuevas generaciones se formarán, ya están haciéndolo de hecho, con una visión sesgada de su pasado reciente. Una visión interesada, puramente propagandística y destinada a conformar una opinión pública dócil, maleable y bien domesticada que permita la persistencia de un sistema social, moral, económico, político y cultural injusto, ilegítimo, perjudicial que solo beneficia a las oligarquías dominantes y está al servicio tanto de sus intereses como de la imposición de su ideología teocrática.

De seguir así las cosas, vamos de cabeza hacia una nueva edad oscura.

Hoy, más que nunca, es necesaria la contracultura como vía de ruptura de los oligopolios "culturales" y la defensa de una visión más libre, más sana, más avanzada del mundo.

En estos momentos de asalto al control total del pensamiento por parte de las oligarquías más reaccionarias, la literatura o se hace libre y revolucionaria (en el sentido de quebrar el interesado adocenamiento ideológico y moral que persiguen los amos del mundo) o no será. Tal es la responsabilidad de las nuevas generaciones de autores tanto de ficción cuanto de ensayo. No solamente deben procurar dormarse al margen de los límites establecidos por el poder y crear desde la libertad, también deben buscar vías alternativas de distribución de sus obras al margen de los oligopolios establecidos.

No es tarea sencilla, lo sé. Pero la literatura y el pensamiento exigen un profundo compromiso moral.

Aunque, claro está, los mediocres mercenarios de la péñola jaleados y aupados al estrellato por medios afines viven mucho mejor. Son un peligroso canto de sirenas para los jóvenes que empiezan y todavía no tienen conciencia de la sutil manipulación ideológica a la que estamos sometidos. En esto, como en casi todo, soy pesimista. Pero en esto, como en casi todo, sigo mi camino.

 

NOTA:_ la fotografia es de Bluestardrop

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CHISTES MALOS

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Andan los periódicos haciendo alardes triunfalistas sobre el hecho estadístico de que el PIB por habitante en España es superior a la media europea (103%) y que, incluso, a pesar de la crisis, esta cifra es superior a la de Italia y se acerca a la de Francia. Y yo, desde luego, no dudo de que este dato sea cierto. Incluso comprendo que los economistas al uso, charlatanes de salón enfermos de neoliberalismo y pomposos eruditos de una teoría siempre alejada de la realidad social y complaciente con los intereses de los ricos, se pavoneen ufanos enarbolando tan halagüeño dato. Hasta me alegraría yo también si no lo considerase un mal chiste, incluso un insulto macabro hacia una enorme parte de la población española.

Con más de cuatro millones de parados, con ocho millones de pobres, con más de la mitad de los trabajadores con contratos precarios y cobrando mil euros mensuales o menos, con las subidas de impuestos, la congelación de las pensiones, el país repleto de competencia desleal importada sin necesidad para beneficiar a los empresarios, con los servicios más caros de Europa, con el estado de bienestar comprometido por la ofensiva ideológica neoliberal...con todo lo que está cayendo y vienen a contarnos milongas, a embobarnos con cifras macroeconómicas que dificilmente se traducen en el día a día de los ciudadanos de a pie.

 ¿Que nuestro PIB por habitante es superior a la media europea? Seguramente, pero con la situación social citada en el párrafo anterior ello solo significa una cosa: que una minoría insolidaria y a menudo profundamente corrupta  (la oligarquía de siempre, representada por la filofranquismo proamericano de la cúpula del PP, a la que se han sumado sin rebozo los nuevos ricos de la burguesía del pelotazo producida por la mal llamada democracia y en gran medida promovida por el PSOE,  partido que lleva haciendo las más vergonzosas políticas neoliberales desde 1982 ) se está lucrando de un sistema asimétrico y en esencia corrupto y orientado a la explotación semicolonial del país y sus habitantes en perjuicio de la masa de ciudadanos. En otras palabras: que para que los de siempre y sus cómplices advenedizos puedan seguir enriqueciéndose, los demás debemos tolerar el expolio al que sus políticas y sus depredaciones irregulares nos someten.

 Explican además esos datos macroeconómicos que el índice, situado en el 105 en 2007, ha bajado al 103...y está claro que esa pérdida porcentual no se ubica en los tramos más altos de renta sino, por el contrario, surge del drama de miles, millones de ciudadanos, arrojados a los leones por una crisis evitable que los poderosos están, además, utilizando para fortalecer sus posiciones favoreciendo un mayor enriquecimiento de los que ya son ricos a costa de los que hace tiempo que no lo son.

Y no nos equivoquemos, esta reflexión no solo es válida para España. Vale también para el resto de Europa, incluyendo Alemania donde la oligarquía local, favorecida por la estafa del euro (la moneda única no fue otra cosa que la expansión disimulada del marco sobre el conjunto económico de la Unión con el consiguiente fortalecimiento de la oligarquía alemana) y que ha estado jugando durante toda la crisis a un fácil victimismo demagógico de corte nacionalista apartando a las clases medias y bajas teutonas de sus pares de otros países con todo un despliegue propagandístico y obsceno en los medios. De este modo, mediante mentiras y medias verdades, la oligarquía alemana ha conseguido que los sometidos alemanes en lugar de hacer frente común con el resto de los damnificados europeos hayan reaccionado nacionalmente apoyando los intereses de dicha oligarquía periférica, a la postre profundamente imbricada con la nuclear anglosajona.

El problema no es la crisis sino la Unión Europea concebida desde el principio como un instrumento capitalista para el enriquecimiento de los ya ricos y sus amos coloniales y no como un espacio ciudadano de progreso social. En ese marco, las oligarquías locales, supeditadas a las hegemónicas estadounidenses desde 1945, hacen políticas neoliberales a nivel europeo sosteniendo su estatus local mediante capciosos recursos a un nacionalismo, trufado de añejas ideas de base teocrática (no en vano la mayor parte de los gobiernos del continente se definen a la vez como liberales y cristianos), en el que en realidad no creen.

Así las cosas, todo el análisis económico y político que nos llega desde las instituciones y los medios solo puede definirse como una sucesión de chistes malos, pésimos, obscenos.

La realidad es bien diferente, solo es preciso que queramos verla.

PD- Justo el día después de concluir este artículo se publican nuevos datos de interés que vienen a abonar lo expuesto en él.

Resulta que en los últimos tres años, a lo largo de la crisis, el número de grandes fortunas ha crecido un 12% en España y ese crecimiento se ha producido en su mayor parte a base de especular en bolsa, es decir: de agudizar la crisis general de la economía real para obtener ilegítimos beneficios artificiales.

Y no queda ahí la cosa: en todo el mundo el incremento de las grandes fortunas en el mismo periodo es del 17% habiéndose producido un incremento de capital en las grandes fortunas de un 25% es decir: hay más ricos y estos ricos acumulan una cuarta parte más de riqueza que hace tres años mientras todos los demás, precisamente a causa de esa acumulación tenemos que renunciar a los servicios sociales, a parte de nuestros sueldos, y a gran parte de nuestros derechos laborales.

¿Cómo se ha producido esa nueva acumulación de riqueza?: sencillo, a través de la especulación bursatil y del acaparamiento de las materias primas para encarecerlas. Eso es el capitalismo, ese el mundo "libre y democrático" en el que estamos viviendo.

Y hay otro dato interesante, resulta que el 53% de las grandes fortunas mundiales se concentran en los Estados Unidos, en Japón y en Alemania. Así se entiende todo mejor ¿verdad?

Pues bien, hay que insistir en ello: ningún sistema político, social o económico que permita ese estado de cosas y beneficie a los especuladores internacionales y nacionales en detrimento de los intereses del pueblo (y de los pueblos) es legítimo ni admisible, ni siquiera inteligente de mantener. Hay otra realidad, la nuestra, y otro modo de entender el mundo: el que beneficia a la mayoría y tiende a su conservación. Este es el momento de luchar por conseguirlo. Si esperamos por estupidez o cobardía, después será demasiado tarde.

Las barricadas, aunque sean simbólicas, nos aguardan. Es nuestra responsabilidad crear un mundo nuevo y mejor para nosotros y nuestros hijos.

NOTA.-la fotografia es de cncd.

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22/06/2010 02:30 disidenteporaccidente Enlace permanente. disidencias No hay comentarios. Comentar.

¿CRIMINALES, NO ACTIVISTAS?

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¡Quién iba a decirme a mí que en pleno siglo XXI tendría que pensar tanto en Goebbles y en su política de propaganda y manipulación de la verdad!¡Quién iba a decirme que todos los fantasmas de la guerra sucia seguirían recorriendo el mundo tanto tiempo después!...Y, sin embargo, aquí estamos, enfrentados de nuevo al totalitarismo fascista que busca mantener los privilegios de las élites hegemónicas por cualquier medio, incluso, o mejor dicho: sobre todo, los más deleznables.

Decía Goebbles, el ministro de propaganda de Hitler, y verdadero maestro de la manipulación propagandística, que una mentira mil veces repetida se convierte en una verdad. Al menos para la masa que a fin de cuentas es lo que importa. Un rebaño engañado, identificado con los intereses de sus líderes es la mejor garantía de estabilidad, de perpetuación en el poder de los que mandan. Por eso es tan importante levantar el telón y mostrar, allí donde se pueda, la tramoya que se esconde detrás del escenario, en nuestro caso, parlamentario y cíclicamente electoral. Porque la verdad no está en lo que nos muestran sino en lo que nos ocultan.

Y una de las mentiras que más insisten en transmitirnos desde el Poder (así, con mayúsculas) es la de que vivimos en democracias sanas y efectivas donde nuestros derechos son respetados y donde los poderes públicos velan por la defensa de nuestros intereses. Ahora casi todos sabemos que eso es mentira, que el estado está al servicio del capital y de los mercados  no del pueblo, que legisla siempre a favor de las multinacionales y muy poco del ciudadano, que los gobiernos que lo rigen, indiferentemente de su supuesto color (dentro del parlamentarismo occidental ya no existe la ideología, solo las políticas que conviene aplicar a ese ente abstracto que se denomina "mercado" y que en realidad está controlado y manipulado por unos cuantos nombres corporativos bien conocidos) desarrollan siempre políticas orientadas en el mismo sentido y salidas de la misma ortodoxia, repitiendo errores y obviando soluciones alternativas más viables y  más beneficiosas para el conjunto de la población. Que no podemos fiarnos ni del estado ni de nuestros políticos, que votar en realidad sirve para muy poco, lo sabemos ya. Que es preciso cambiar de sistema para el bien comun y el establecimiento de una verdadera democracia resulta obvio. Que el poder establecido hará lo posible y lo imposible por evitarlo, también. Y precisamente ese es el aspecto que más me preocupa en estos días: ¿podemos estar seguros de que ese "Poder" no está utilizando maniobras sucias, argucias maquiavélicas para perpetuarse y continuar aumentando?¿Estaremos en guerra y no lo sabemos?...

Toda esta reflexión viene a cuento por un pequeño detalle que me llamó la atención el otro día en relacíón con las protestas contra la cumbre de G-8 y del G-20 en Toronto. Al principio, ciudadano apoltronado y distraído como tantos, como casi todos, no le di demasiada importancia. Estaba viendo las noticias por la televisión, medio adormilado después de comer, pensando en cosas intrascendentes...pero luego, dándole vueltas a las cosas en el agitado preludio de lo que fue una mala siesta, caí en la cuenta.

En Toronto, como prácticamente en todas las concentraciones de disidentes contra el poder establecido, esas élites mundiales que están aprovechando la crisis para aumentar su riqueza y poder a costa de la libertad, la seguridad y la prosperidad comprometida de la inmensa mayoría del mundo.,es decir: para robarnos a todos y fortalecerse, aparecieron grupúsculos violentos...pero no demasiado. Vándalos contestatarios dedicados a romper escaparates de multinacionales y quemar algún que otro coche patrulla para proporcionar bonitas y espectaculares imágenes a la prensa y la televisión. Nunca son demasiados,pero suficientes para escandalizar a los ciudadanos honrados, decentes y moderados (la masa más estúpida y manipulable que existe, siempre obsesionada con el orden y adscrita a los presupuestos del poder, aunque ese orden y esos presupuestos le perjudiquen también como al resto del mundo) y permitir la actuación incontrolada de las fuerzas de represión, que  pagamos los ciudadanos pero siempre actuan en defensa de los poderosos, del enemigo común.

Curiosamente los violentos no llegaban al centenar, pero los detenidos pasaron del medio millar.

Intrigado, salté de la cama (ya dije que fue una mala siesta) y corrí a internet, a leer, a acumular datos que interpretar.

Vi entonces que, ciertamente, había habido altercados, vandalismo y disturbios en unas zonas muy concretas y delimitadas de Toronto protagonizados por grupos reducidos y que, en efecto, las detenciones, por cierto no demasiado numerosas entre los vándalos, excedían en mucho el número de los alborotadores violentos. De hecho se utilizó la excusa de los disturbios y sus llamativas imágenes para justificar una agresión en toda regla de las fuerzas del orden, es decir: los instrumentos públicos de represión que pagamos todos para que los utilicen los poderosos en defensa de sus intereses privados, contra los manifestantes pacíficos.

El mayor número de detenciones, unas doscientas, se produjo en el transcurso de una marcha pacífica hacia el perímetro de seguridad de la cumbre, mucho antes incluso de que los manifestantes llegaran siquiera a amenazarlo. Las fuerzas de seguridad, legitimadas por los incidentes previos, arrinconaron a los manifestantes pacíficos, les atacaron con gases lacrimógenos, porras y bolas de goma y empezaron a practicar detenciones. Insisto: de personas que se manifestaban pacíficamente contra públicos criminales como son aquellos que se reunen para legislar en contra de los intereses de la mayoría y en defensa de los de una minoría minúscula que ya controla el mundo y solo desea acaparar más riqueza y más poder a costa de empobrecernos a todos, de quitarnos nuestros derechos, nuestras conquistas sociales y nuestro futuro. Minoría que, queda claro, no tolera las críticas, ni deja margen a la disidencia. El neoliberalismo capitalista, aunque presume de democrático y canta las virtudes de su supuesta libertad y de su dudosa prosperidad (la prosperidad de unos pocos a costa de la miseria de la mayoría no es prosperidad sino depredación), es profundamente totalitario, reaccionario y violento. No descubro nada diciéndolo: de él salió el fascismo como medio de excepción para mantener los privilegios de la clase dominante, de él las siniestras dictaduras hispanoamericanas, con la misma función, de él las sangrientas represiones de las protestas obreras en todo tiempo y lugar (quizá en breve haremos en estas mismas páginas un cierto repaso y estudio de estas para ilustración de jóvenes educados en las mentiras del liberalismo y recordatorio general de lo que ha significado la "democracia" capitalista).

Estábamos en que los convenientemente limitados disturbios generados por unos pocos en Toronto habían justificado y permitido detenciones masivas de manifestantes pacíficos que expresaban su disidencia frente a las cumbres de unos mandatarios claramente al servicio del capital y en contra de sus propios pueblos. En otras palabras: para conculcar de hecho el derecho de manifestación.

Ello, me hizo pensar, lejanamente, como el que no quiere la cosa, en algunas técnicas de guerra sucia, en tácticas de guerra de cuarta generación...

...Y de pronto salió a la palestra el alcalde de Toronto, una autoridad mediáticamente simpática, un mandatario local aparentemente desligado de las grandes decisiones que se estaban tomando en su ciudad, alguien que pódía aparecer como relativamente "independiente", diciendo que los detenidos no eran activistas, sino criminales. Es decir: criminalizando públicamente la disidencia, manipulando a la opinión pública en una interesada y sesgada identificación entre discrepantes y vándalos. Dentro todo ello de un contexto general de propaganda maniquea en el cual los buenos, los listos y los demócratas son aquellos que defienden el actual estado de cosas y quienes defienden la necesidad de establecer otro más justo y sensato, son dibujados como necios, alborotadores, drogadictos o partidarios de inconcebibles dictaduras estalinistas.

Ahí ya no cabía duda: estaba desarrollándose, por parte del poder, una estrategia de guerra de cuarta generación de libro. Luego sí es posible que estemos en guerra y no nos hayamos enterado. Que vivamos una dictadura encubierta y sigamos creyéndonos ciudadanos libres y con derechos.

La guerra de cuarta generación es una doctrina militar estadounidense que establece un enfrentamiento asimétrico no entre dos estados sino entre el Poder y grupos opositiores dentro de una estrategia no convencional que incluye la guerra sucia, el terrorismo de estado y la propaganda a través de la manipulación de los medios y la opinión pública. También incluye tácticas de desestabilización económica para imponer la propia voluntad al enemigo. ¿Les suena el concepto?...la crisis mundial y las "recetas" para superarla, tan convenientes al PODER neoliberal y ultraconservador.

La crisis, como en su momento el atentado contra las torres gemelas o la cruzada por la moralidad de principios de los ochenta, son tan solo hitos en una estrategia global destinada a cercenar la libertad de los ciudadanos, arrebatarles sus derechos y convertirlos en simples siervos de la élite hegemónica.

Por cierto, que una de las tácticas habituales de la guerra de cuarta generación es la llamada propaganda negra que busca la criminalización del contrario por varias vías: la difusión de documentos falsos o la transmisión sesgada de su ideología, el uso de la legislación nacional e internacional para impedir el libre desempeño de sus actividades y la creación de escenarios de violencia, desde el vandalismo al terrorismo, para justificar la represión. En Toronto, como en otras cumbres, hemos visto bastante de eso.

Y de pronto me vino a la mente la Cumbre del Clima en Copenhague, desarrollada en diciembre de 2009. ¿La recuerdan, recuerdan las detenciones masivas?...ya hemos escrito en el párrado anterior que una de las técnicas de guerra de cuarta generación contra la disidencia, es la manipulación de la legislación para utilizarla en contra de las actividades disidentes. Ello abarca desde la simple (y omnipresente) censura informativa que en muchos casos atenta directamente contra la libertad de expresión, por mucho que se nos diga una y mil veces que disponemos de ella, hasta la criminalización de cualquier acto, incluso el simple de encontrarse en la calle. ¿Exagero?...por desgracia, no.

En Dinamarca, regida por uno de tantos gobiernos de derecha recalcitrante que evidencian la profunda estupidez e ignorancia del votante medio en todos los países occidentales, como preparación de la cumbre del clima, se desarrolló una legislación ad hoc, el llamado "Paquete Antisinvergüenzas", aprobado por el parlamento en noviembre de 2009, escasamente un mes antes de la celebración de la cumbre y que incluía medidas tales como aumentar las penas por actos de desobediencia civil o la posibilidad de detener a cualquiera que anduviera por la calle y pareciera sospechoso, osea: a cualquiera. En otras palabras: fascismo puro y duro emboscado en un marchamo de calidad democrática que en realidad se perdió hace mucho tiempo si es que alguna vez existió. Y, desde luego, una demostración clarísima de la implementación de tácticas de guerra de cuarta generación contra los que disienten del Poder establecido y se atreven a manifestar pública y organizadamente dicha disidencia.

Y dicha aplicación de tácticas de guerra sucia no se quedó tan solo en la aprobación y aplicación de un paquete de leyes represivas y antidemocráticas. Se utilizaron otras, aunque de modo light, como la tortura, por ejemplo atando las manos a la espalda con abrazaderas de plástico a los detenidos y hacièndolos esperar sentados en un suelo gélido durante horas con temperaturas bajo cero antes de conducirlos a jaulas diseñadas y construídas expresamente para albergarlos...nada que deba extrañarnos en un Poder que ha generado Guantánamo, las torturas de Abu Graib y mucho antes de eso, en los noventa, las "zonas libres" de los paises tercermundistas donde sencillamente se practicaban formas laborales muy cercanas a la esclavitud en beneficio de las grandes multinacionales que producían barato allí para vender carísimo (el dichoso valor añadido de marca) en occidente. En un Poder, en definitiva, que impulsó las monstruosas dictaduras latinoamericanas y toda una larga lista de crímenes contra la humanidad desde que alcanzó una posición dominante, especialmente desde 1945.

Otra de las tácticas de la guerra de cuarta generación es, sencillamente, el terrorismo de estado, que incluye el asesinato de disidentes. Eso me llevó a recordar las protestas de les estudiantes griegos contra el Plan Bolonia (en la práctica una privatización de la universidad pública a nivel europeo) y la muerte del estudiante de 15 años Alexis Grigorópulos a manos de la policía o la cumbre del G-8 de Génova en 2001 y la muerte, también a manos de la policía y en un marco de "violencia y disturbios" muy conveniente a la represión, de Carlo Giuliani. Ambos asesinatos, por cierto, bajo gobiernos de derecha.

En conclusión, y para no alargar más este artículo: estamos en guerra y no lo sabemos. Vivimos los albores de un estado supranacional totalitario y tampoco. Hay que despertar.

NOTA.-La fotografía es de Ilkerender.

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