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LA PARADOJA DE CROSSE.

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 La historia de la ciencia tiene también sus ribetes de surrealismo agridulce, de formidables meteduras de pata disfradas de aparente éxito apoteósico que, en un medio dominado a menudo por la superstición y la ambición de dominio teocrático, acaban pasando una desmesurada factura social a individuos cuya única falta fue experimentar en busca de la verdad sin contar con todos los datos precisos a causa de su precocidad en la investigación. Precisamente en ese ámbito se inscribe la peripecia científica y biográfica de Andrew Crosse (1784-1855) quien en 1836 realizó un experimento que iba a costarle muy caro a nivel personal: la supuesta creación de vida a través de la electricidad. Sí, exactamente al modo de un doctor Frankenstein real que actuaba no sobre una amalgama mal cosida de restos humanos recompuestos sobre una mesa de laboratorio sino a partir del agua.

Claro está que ni Crosse ni Frankenstein (el protagonista de la novela de Mary Shelley que no en vano le hizo alumno de la universidad de Ingolstadt) salieron de la nada, por el contrario eran hijos de su tiempo.

Todo empezó por casualidad en la segunda mitad de la década de 1770 en el laboratorio de Luigi Galvani que, como la inmensa mayoría de los científicos de la época, estaba vivamente interesado por el estudio de la electricidad que llevaba un siglo avanzando a gran velocidad. Haciendo un resumen ilustrativo podemos fijar los siguientes hitos: en 1660 Von Guericke descubrió las cargas eléctricas, en 1729 Gray hizo lo propio con la conductividad, en 1733 Du Fay determinó que existían dos tipos de cargas eléctricas, en 1745 Van Muschenbroeck inventó la llamada botella de Leyden, en 1752 Franklin, mediante su famoso experimento de la cometa y la llave demostró que los rayos eran fenómenos eléctricos e inventó de paso el pararrayos, en 1777 Coulomb, que dejaría a la posteridad la ley de su nombre y el concepto de momento magnético, inventaba la balanza de torsión para medir la fuerza electrostática entre dos cargas eléctricas.

En ese ambiente Galvani, inventor a la postre del proceso de galvanización, estaba investigando cuando se produjo el hecho fortuito de que uno de los alambres cargados de electricidad que había en su laboratorio cayera sobre el anca de una rana diseccionada que se encontraba cerca (en aquella época los investigadores solían ocuparse de campos diversos de la ciencia) produciendo la contorsión rítmica del amputado y difunto miembro.

El experimento, repetido varias veces con el mismo resultado y hecho público, puso en valor las teorías de un médico astracanesco que pululaba con gran éxito por la Europa de aquella época: el doctor Mesmer.

Mesmer (1734-1815), que como su émulo literario Víctor Von Frankenstein, había estudiado en la universidad de Ingoldstadt, publicó en 1766 un libro titulado De Planetarum Influxu In Corpus Humanum en el que estudiaba la influencia de la luna y los demás planetas sobre el cuerpo humano. El asunto no dejaba de ser resbaladizo ya que podía escorarse fácilmente hacia estudios más cercanos a la alquimia, la astrología y la magia, pero con todo se hizo famoso y pudo instalarse como médico de éxito en Viena ya en 1768 ganando lo suficiente como para apadrinar casi inmediatamente la carrera de un precoz Mozart a quien prestó los jardines de su casa para que representara su primera ópera, Bastian und Bastienne, estrenada ese mismo año cuando el compositor acababa de cumplir los doce .  Mozart conservaría su simpatía algo irónica por él el resto de su vida citándolo con cierto recochineo ,a él y a su piedra mesmérica, en su ópera Cosí Fan Tutte (1790) en la que un fingido doctor logra curar un falso envenenamiento usando precisamente la famosa piedra mesmérica.

La teoría de Mesmer era que la naturaleza de la vida consistía en la fuerza eléctrica que se almacenaba en el cerebro distribuyéndose a través de los nervios por todo el cuerpo. Según esto el origen de la enfermedad radicaba en la obstrucción de dicho flujo y el mejor medio curativo era el magnetismo, es decir: los imanes, la piedra mesmérica.

Durante una década, Mesmer ejerció en Viena como la máxima celebridad médica de su época convirtiéndose en una verdadera estrella. Y fue así hasta que tuvo un pequeño tropiezo, como no, con la iglesia católica. Resultó que vivía en Viena un famoso exorcista y curandero de fama no inferior a la del eminente médico. Lógicamente estaban destinados a encontrarse e incluso a colisionar. De hecho la colisión tuvo lugar en 1777 cuando Mesmer fue públicamente invitado a opinar sobre las andanzas del exorcista. El buen doctor lo hizo con tanta sensatez y erudición que terminó con la carrera del charlatán eclesiástico. Lógicamente la iglesia no iba a perdonarle semejante golpe y antes de concluir el año se las habían apañado ya para obligarle a dejar Viena.

Como era casi obligado, Mesmer se trasladó a París donde abrió consulta con tanto éxito pero muchísima más polémica que en Viena. A tanto llegó esta última que en 1785 el rey Luis XVI encargó a una comisión científica (en la que se amalgamaban luminarias tan dispares como Lavoisier, Franklin o Guillotin, el médico inventor de la guillotina) el estudio de sus teorías científicas y sus prácticas médicas. La comisión desprestigió ambas y Mesmer hubo de abandonar también París. El resto de sus días los vivió oscuramente pero no por ello desaparecieron sus seguidores ni sus teorías. El mesmerismo perduró hasta el punto de que uno de sus seguidores, James Braid, desarrolló a partir de las mismas nada menos que la técnica del hipnotismo.

De hecho, durante la época de la revolución francesa, era prácticamente una proposición comunmente aceptada por la comunidad científica internacional que la electricidad constituía la fuente de la vida y que a través de la misma podía crearse o devolverse. Más aún, retornada la paz, en 1818 el doctor Ure, de la universidad de Glasgow, hizo experimentos públicos con cadáveres de ajusticiados en los que demostraba a un asombrado y variopinto público como la aplicación de electricidad a los cuerpos recientemente fallecidos provocaba contorsiones, movimientos de las extremidades y muecas diversas. Cierto que el ajusticiado no volvía a la vida pero mientras la electricidad le atravesaba casi parecía que podía llegar a suceder si se le aplicaba la cantidad y el tiempo suficientes. Ese mismo año vería precisamente la luz la novela de Mary Shelley, subtitulada El Nuevo Prometeo.

En semejante ambiente se enmarcan los experimentos de Andrew Crosse.

En 1797, cuando contaba doce años, Crosse asistió a una conferencia científica en la que se trataba el tema de la electricidad. Desde entonces esta se constituyó en su pasión. Hasta tal punto fue así que antes de ingresar en Oxford ya había construido una botella de Leyden. A partir de 1807 se ocupó en experimentar sobre la electrocristalización en su casa de Fyne Court utilizando para ello el agua de una cueva cercana a partir de la cual y mediante la apliacación de una corriente eléctrica, lograba obtener carbonato de calcio cristalizado. En los años siguientes prosiguió sus experimentos en torno a la electrólisis, la construcción y mejoramiento de grandes pilas fotovoltáicas, la transmisión de la electricidad a largas distancias...hasta que en 1836 surgió el milagro.

Repitiendo una vez más la experiencia, ya para él rutinaria, de la electrocristalización pasando electricidad sobre muestras de agua obtenida de la gruta habitual observó, después de 26 días, que aparecían en los recipientes unos curiosos bichitos perfectamente formados que se movían, corrían y hasta se escondían si tenían la oportunidad. En los días siguientes estos insectos, surgidos aparentemente de la nada, se habían multiplicado. Crosse, entusiasmado, creyó a pies juntillas que había descubierto el secreto del origen de la vida. Lo comentó con sus amigos, la cosa trascendió, llegó a los periódicos, a las sociedades científicas...incluso otros famosos científicos como Faraday repitieron el experimento obteniendo resultados similares...el descubrimiento era, a todas luces, sensacional: por fin se conocía el secreto del origen de la vida.

Pero claro, no todo el mundo podía estar contento con semejante descubrimiento. Desde luego la iglesia anglicana no lo estaba en absoluto. Utilizando la táctica habitual de las sectas semitas, los clérigos y sus adléteres bien pensantes, comenzaron a gritar, a alborotar, a rasgarse furiosamente las vestiduras acusándolo de blasfemia por haber querido usurpar el lugar de dios en la creación. Sus vecinos que antes veían incluso con simpatía sus experimentos, guiados por sus pastores, comenzaron a retirarle el saludo, a insultarle, a intentar agredirle, a amenazarle de muerte...y estas amenazas procedían de todos los rincones de Inglaterra. La idea era que Crosse desmintiese el resultado de su experimento a pesar de que otros científicos lo hubieran repetido con éxito. Importaba poco si había descubierto el origen de la vida o no, lo único que importaba a los sectarios (y esta es una actitud recurrente) era que había desmentido a las escrituras, que presuntamente había demostrado la innecesariedad de dios y, consecuentemente, la futilidad de sus supuestos mandamientos lo que conducía a considerar a sus "siervos" como elementos superfluos de la sociedad que lo gobernaban todo sin aportar nada a cambio, puesto que el argumento divino quedaba del todo inhabilitado. En resumen: el experimento de Crosse dejaba a la iglesia, a cualquier iglesia, sin argumentos para seguir mandando y eso no iban a tolerarlo, aunque los resultados de su experimento fueran ciertos.

Claro está que Crosse, que había visto nacer de la nada, simplemente del agua calcárea de la gruta cercana a su mansión, y no una sino varias veces, formas de vida elementales pero reales y palpables, que había podido incluso identificarlas como pertenecientes al género de los ácaros, no estaba dispuesto a echarse atrás. Por el contrario se lanzó a defender las conclusiones ciertas de su experimento.

En 1836 la iglesia, y menos en Inglaterra, no podía ya quemar a nadie por sus opiniones o por oponerse a la ideología que pretendía imponer. Pero disfrutaba todavía de suficiente poder para actuar coercitivamente sobre los díscolos. Cierto día el pobre Crosse, como en algunas recreaciones cinematográficas de la novela de Frankenstein, vio aproximarse a su mansión de Fyne Court a una turbamulta de ciudadanos exaltados acaudillados por un clérigo furibundo. Es de suponer que se temió lo peor, acaso un linchamiento...pero tuvo suerte, la caterva de fervientes creyentes que asaltó su casa, seguramente frenada por las leyes vigentes, no buscaba arrebatarle la vida. Se contentaron con hacerle por la fuerza un exorcismo a él, a su casa y a sus instrumentos de trabajo. Luego se marcharon y no volvieron a dirigirle la palabra.

Crosse, como es natural, no cedió, se mantuvo en sus trece y pasó las dos décadas que le quedaban de vida encerrado en su casa, aislado, marginado, convertido en un ermitaño maldito, odiado y detestado por la victoriana y santa sociedad que le rodeaba y le consideraba una especie de anticristo o, en el más benigno de los casos, un a modo de sucio y pestilente mago negro capaz de realizar los más oscuros y blasfemos experimentos.

La represión sobre este pobre hombre de ciencia aunque incruenta fue tan contundente que nadie, ni los científicos que repitieron con éxito sus experimentos, osó defenderle. Podía haber descubierto el origen de la vida, la verdad última y absoluta, pero la represión eclesiástica había conseguido callarle la boca sin ni siquiera tener que matarle o encarcelarle formalmente. Y él, como un héroe del conocimiento y del progreso, supo mantener la verdad demostrada por un experimento varias veces repetido con el mismo resultado.

Lo triste del caso, la paradoja a la que se refiere el título de este artículo, es que Crosse, que indudablemente tenía grandísimos conocimientos sobre electricidad y un enorme mérito como científico, vivió en una época que desconocía la asepsia.

La ciencia siguió evolucionando y acabó descubriendo la vida microscópica y la necesidad de esterilizar las muestras para realizar cualquier experimento convincente. A la luz de los nuevos conocimientos resultaba evidente lo sucedido: Crosse, en su desconocimiento, no había esterilizado las muestras de agua extraída de la cueva, un agua en apariencia límpida pero que portaba los huevos de los ácaros que, siguiendo su ciclo normal de existencia, acabaron naciendo y desarrollándose en su laboratorio.

Lamentable paradoja y amargo fin para una vida y un trabajo meritorios.

Pero la lección importante en este caso, como en tantos otros, no es el hecho de que Crosse después de todo no descubriera el origen de la vida y el modo de generarla de la nada es que hubiera dado igual que lo hubiera hecho porque las fuerzas de la superstición, todavía poderosas en la sociedad, lograron acallarle y hubieran ocultado sus logros aunque fueran ciertos. Y es una lección que nos conviene tener en cuenta porque no estamos tan lejos de que, de nuevo, poderosas fuerzas fácticas sectarias (tenemos el islam radical, las sectas evangélicas, los creacionistas de distinta laya...) lleguen a poder acallar la voz de la ciencia imponiendo su propaganda teocrática. La amenaza de una nueva edad oscura acecha en el corazón mismo de nuestras sociedades supuestamente avanzadas. Es bueno que lo tengamos en cuenta.

NOTA.- la foto es de Proyecto Agua.

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ESCÁNDALO EL 4 DE FEBRERO.

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Goebbels, ministro de propaganda del régimen nazi, solía decir que una mentira mil veces repetida se convierte en una verdad. O, al menos, alcanza la categoría de lugar común que es el mejor medio para que los ignorantes la crean a pie juntillas y no exista posibilidad de discusión. A día de hoy, los reyes de la demagogia y de la hipocresía, los mejores alumnos de Goebbels no son los chinos ni los coreanos del norte ni siquiera los cubanos...ni Chávez...son los Estados Unidos. Y no debe extrañarnos, el régimen estadounidense comparte origen, ideología y valores con el nazi. Ah, sí, imagino a muchos lectores enarcando las cejas sorprendidos o torciendo el gesto malhumorados, pensando: otro rojo...pero tal actitud solo demuestra su ignorancia de la historia y del devenir de las ideologías. No es este lugar a propósito para estudiar a fondo un largo proceso de siglos. Nos limitaremos a resumirlo.

Tanto la ideología básica de los Estados Unidos como la de la Alemania nazi tienen su origen en la reforma protestante que significó una renuncia expresa al renacimiento y sus avances en aras de un retorno a la peor teocracia de la edad media. Casi  inmediatamente el luteranismo primigenio se vio contaminado y desbordado por el calvinismo que unía la avaricia de las pujantes clases comerciantes de las ciudades hanseáticas, de Flandes y Suiza al fanatismo más feroz. El siguiente hito a tener en cuenta fue el romanticismo cuyo origen se encuentra en las teorías de Hamann un teólogo alemán de mediados del XVIII que, acuciado por los problemas que presentaban los avances de la ciencia y del racionalismo para la supremacía de las sectas, empezó a defender una fe "infantil", a decir que dios no se había dirigido a la humanidad racionalmente sino a través del sentimiento y a preconizar que este debía primar sobre la razón. De ahí surgió todo el movimiento romántico en el fondo íntimamente ligado a la expansión del metodismo tanto en Inglaterra como, a partir de aproximandamente 1760, en los futuros Estados Unidos.

Romanticismo y metodismo invitaban a posponer la razón en beneficio de la emoción y la fe (lo que llevó a la aparición de sectas ridículas todavía existentes como las pentecostalistas ) y, en segunda instancia, a reconstruir la historia según el interés de los grupos sectarios. En Alemania se empezó borrando de la historia el pasado pagano y greco-romano para sacarse de la manga un nacionalismo germanista de matiz cristiano que ignoraba deliberadamente todo lo anterior a la edad media y, concretamente, la época carolingia (y que en buena medida está en la base ideológica de la Unión Europea desde 1958) y que alcanzó su culminación en 1933 con la llegada de Hitler al poder y el establecimiento del régimen nazi.

En Estados Unidos las cosas llegaron todavía más lejos. Siguiendo de cerca a la expansión del metodismo y la implantación de sectas pentecostales procedentes precisamente de Alemania, surgió el reconstruccionismo cristiano que lisa y llanamente, se saltaba dieciocho siglos de historia pretendiendo (y es una corriente mayoritaria en la sociedad estadounidense todavía en auge) que nada de lo sucedido entre Roma y la reforma había sucedido en realidad. La historia del cristianismo, si hemos de creer sus doctrinas, experimentó un largo paréntesis entre las primeras comunidades palestinas y minorasiáticas y la aparición de las sectas protestantes emigradas a América y, especialmente, las fundadas en los Estados Unidos (mormones, adventistas...). La base ideológica de estas sectas, minoritarias cada una de por sí, pero abrumadoramente mayoritarias e influyentes en conjunto, es negar la razón, la ciencia, la evidencia, la historia, la naturaleza...todo lo que entre en conflicto con sus creencias supersticiosas procedentes de las interpretaciones de la biblia hechas por sus "teólogos" e imponer esta negación a la sociedad y al mundo.

Tan es así que desde el mismo principio y de facto en los Estados Unidos la premisa fundamental de la democracia (separación entre la iglesia o las iglesias y el estado) nunca tuvo ni ha tenido lugar. No hay, es cierto, una iglesia predominante porque las sectas que llegaron a las colonias eran las facciones más radicales y a menudo alucinadas, y por ende minoritarias, de movimientos europeos. De ahí que el ecumenismo (es decir: la colaboración entre sectas minoritarias para imponer un dominio teocrático a nivel social y político sobre puntos comunes) y la libertad religiosa (que garantiza la pervivencia hasta de los grupos más fanáticos, sectarios y oscurantistas) se convirtieran en bases demagógicas del desarrollo legislativo de los Estados Unidos en cuanto república y en cuanto imperio. Pero ambas distan mucho de ser valores democráticos, esconden en realidad la teocracia más aberrante.

Desde su mismo inicio los Estados Unidos, si bien heredaron una faz institucional parlamentaria de su metrópoli británica, adoptaron como ideología un totalitarismo teocrático de matiz calvinista, metodista y reconstruccionista que funcionó y funciona como elemento de control social y político. Basta pensar, por ejemplo, que en toda la historia de este país nunca ha habido un presidente judío y solo uno católico (Kennedy) que murió asesinado. Tampoco ha habido jamás un presidente que se proclamase abiertamente ateo o irreligioso...protestantismo radical y política son una sola cosa en los Estados Unidos, aunque se empeñen en vendernos lo contrario.

Al igual que los nazis, los Estados Unidos ejercieron y ejercen a pesar de Obama, un racismo consciente basado en la idea de la superioridad racial y moral de los anglosajones y los "arios" en general que son del color correcto (hechos a imagen y semejanza de dios) y de la religión precisa, purificada en contraste con las miasmas, especialmente las papistas meridionales, repugnantes de las religiones europeas. Como los nazis se creen llamados a dominar el mundo (doctrina del destino manifiesto) y como ellos impusieron medidas legales racistas (no solo contra los negros), totalitarias, contrarias al socialismo (corriente en pugna con la avaricia calvinista y en cuanto partidaria de la ciencia a la teocracia en general), eugenésicas contra los enfermos mentales o lo que el estado definía como tal (y había muchas posibilidades de ser catalogado como tal si uno mostraba independencia de criterio o no era anglosajón...casi todos los italianos que emigraron a Estados Unidos entre finales del siglo XIX y principios del XX fueron catalogados por las autoridades como subnormales,y eran millones...)...

En fin, que la teocracia fundamentalista de los Estados Unidos es, en esencia, una ideología similar al nazismo aunque sus formas institucionales sean diferentes.

Con el triunfo en la Segunda Guerra Mundial, el destino manifiesto de dicha teocracia parecía haber culminado.

Pero ya para entonces su predominio social empezaba a dar muestras de debilidad. Habían logrado imponer sus normas morales, la censura, el prohibicionismo...pero este había empezado a fracasar incluso a comienzos de los años 30. La ley seca fue un fracaso y tampoco pudieron prohibir, como deseaban, el chicle, el café, el tabaco o el azúcar.

Para colmo, enseguida empezaron a fallarles otros pilares de su construcción: surgió la Unión Soviética como superpotencia (a lo que respondieron con la caza de brujas que no fue sino la culminación de la guerra sucia que el estado llevaba a cabo contra los movimientos sociales y laicistas desde al menos las huelgas de trabajadores ferroviarios de 1870), comenzó el activismo negro, la liberación sexual, el movimiento hippy...

Los oscurantistas habían ganado una guerra y alcanzado el poder mundial pero aun así el mundo parecía escapárseles  de las manos. Pensemos que, por ejemplo, en 1962 el tribunal supremo prohibió el rezo obligatorio en las escuelas, que en 1965 cayó la censura cinematográfica, que en 1969 se legalizó la pornografía, que a pesar de la prohibición las drogas se convirtieron en un fenómeno social...

Naturalmente no tardaron en iniciar su contraofensiva.

Utilizaron para ello, principalmente las armas del metodismo (predicación, exortación a renunciar a la razón y entregarse a la fe...) y de la "protección" de la familia, la moral y de la infancia.

Por todas partes surgieron telepredicadores y asociaciones por la moralidad que se hicieron, gracias a la retroalimentación de los medios de comunicación y el apoyo explícito y económico del estado, poderosas e influyentes. Allí donde no llegaba la censura estatal llegaba la de estas asociaciones que escudriñaban la televisón, las películas, los libros de texto...

Entre 1965 y 1978 la propaganda agresiva de estas sectas consiguió que cinco millones de fieles abandonaran las sectas anglicanas identificadas con el liberalismo e ingresasen en sectas baptistas, mormonas, adventistas, metodistas y neopentecostales que constituyen el núcleo duro del evangelismo fundamentalista, del talibanismo protestante de los Estados Unidos.

En 1977 el pastor Wildman fundó la Federación Nacional por la Decencia que agrupó a otros muchos grupos similares llegando a constituir un gran lobby de presión que en 1988 cambió su nombre por el de Asociación de Familias Americanas, en 1979 el telepredicador Falwell, que se había pasado de los episcopalianos a los metodistas, organizó un movimiento similar denominado arteramente Mayoría Moral que se oponía al aborto, a los derechos de los homosexuales, a la libertad sexual de cualquier tipo y defendía la reimplantación del rezo obligatorio en las escuelas.

Estos grupos y otros similares lograron llevar a la Casa Blanca a uno de los suyos Reagan, en 1980.

Este individuo llevó a la práctica, desde el gobierno, la política teocrática y oscurantista de quienes le apoyaban. Declaró que 1982 iba a ser el Año Nacional de la Biblia, implementó las políticas de abstinencia sexual entre los jóvenes retirando la educación sexual de las escuelas y los institutos, organizó una nueva comisión presidencial sobre pornografía en 1985 (ver el artículo Censura: L´essayeuse) que llegó a las conclusiones que se habían pretendido obtener sin éxito en 1969...e introdujo el Día Nacional de la Oración como muestra palmaria del predominio teocrático en Washington, como evidencia de que no existe en los Estados Unidos la separación entre iglesia y estado y de que la política de este país es, esencialmente, una cruzada para imponer el fundamentalismo cristiano a todos y en todas partes.

Los desafueros contra la razón continuaron: promoción del creacionismo, avance de la censura, persecución del tabaco (otra vez) disfrazando la motivación moral con la llamada a la salud...Y así hasta que consiguieron el más que dudoso triunfo electoral de Bush (él mismo un antiguo baptista convertido en feroz metodista) y la culminación de su locura nazi-teocrática que aúna neoconservadurismo con capitalismo salvaje y cuyas graves consecuencias todos conocemos.

Por ese motivo el hecho de que el presidente de un país civilizado y democrático como es España, acceda a participar en el oficio de tinieblas y en el sanedrín propagandístico del más feroz oscurantismo cristiano (en todo comparable a la cerrazón del extremismo musulman) constituye un escándalo absoluto y total. Máxime si, además, representa a la Unión Europea que es, ciertamente, un trasunto de la ideología dominante en Estados Unidos pero que debe dejar de serlo.

Cuando el señor Zapatero se dedique a leer la biblia en el feudo de los talibanes protestantes que unen su avaricia calvinista con el totalitarismo aberrante de sus creencias religiosas estará legitimando ese modelo político, económico y social. Lo dicho: un auténtico escándalo. A la par que un pésimo ejemplo, un malísimo precedente y un símbolo absolutamente desalentador de lo que nos aguarda.

PD.- Aunque hay que reconocer que, una vez escuchado el discurso, no está nada mal que alguien les recuerde a los tipejos de La Familia, promotores de dictaduras sangrientas en África e Hispanoamérica, defensores de las doctrinas del FMI e inductores de leyes como la que va a imponerse próximamente en Uganda por miembros de su organización evangélica condenando a muerte a los homosexuales que la libertad y la justicia social son valores irrenunciables, incompatibles con los posicionamientos de las sectas evangélicas pero únicas garantías de un futuro en paz y progreso. Y no está nada mal que se lo diga sin dignarse hablar en inglés (ya sé que Zapatero no lo habla, pero, seamos sinceros, a estas alturas de vida no hablar inglés o negarse a hacerlo es un rasgo de progreso e independencia). Vale.

 NOTA.- La fotografía es de Paukrus. Quizás se pregunten qué tiene que ver con el tema del artículo. Es sencillo: seamos rebeldes, hagamos la revolución: pequemos a diestro y siniestro mientras ellos rezan. Yo, por lo menos, pienso hacerlo...y no solo el 4 de febrero, ahora que se acerca la primavera...en fin...

 

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FEMINISMO PARA PROGRES BOBAS

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Días atrás pululó por los medios de comunicación una de esas noticias basadas en el morbo de un desnudo bonito que de vez en cuando se cuelan disimuladamente para rellenar espacio y atraer la atención del público, que carecen de importancia real pero que, subrepticiamente, sirven tanto para ir adoctrinando al personal en la moral dominante (sea esta cual sea, aunque generalmente es siempre la misma) como para tomar el pulso de salud mental de una sociedad. También para constatar la nómina de memos patrios que salen al quite para repetir como loros lo que han escuchado como consignas sin conocer realmente su origen y verdadero significado.

Me refiero, naturalmente, como ya habrá adivinado el inteligente y avisado lector, a esos autobuses murcianos que circulaban por la ciudad con enormes fotomontajes que representaban a la madre de Carlos II, pintada por Velazquez, completa y esplendorosamente desnuda para promocionar una bienal de arte.

Me sorprendieron dos cosas. La primera, debo decir que agradablemente, la naturalidad de la consejería de cultura de la Comunidad Murciana al aceptar precisamente ese anuncio. Tratándose de un gobierno del PP, y recordando la mojigata y enfermizamente nacional-católica política audiovisual desarrollada por este partido cuando estuvo en el poder nacional (1996-2004), recuerdese: importó los pitidos para tapar las expresiones coloquiales que ellos consideraban malsonantes y pecaminosas de los Estados Unidos, impusieron un código de edades y, aconsejados por su ridícula, ignorante y fascistoide ministra de cultura (una tal Esperanza,¿recuerdan?) intentaron incluso recuperar los rombos franquistas para la televisión, esperaba un comportamiento más estúpido y en concordancia con las pacatas y malsanas directrices emanadas de las sacristías más retorcidas y oscuras. No ha estado mal comprobar que, incluso en ese partido tan escorado a la extrema derecha y tan deudor de modelos ultraconservadores foráneos y pasados, hay gente sensata y sana, con una mentalidad moderna.

La segunda sorpresa no fue realmente tal, después de todo sé con quien nos jugamos los cuartos.

Hablo de la reacción de las feministas de Izquierda Unida que salieron a la palestra a protestar (como verdaderas beatas de confesionario y rosario diario) por semejante medio propagandístico con la excusa de que era discriminatorio y denigraba a la mujer...lo confieso: al escucharlo miré al techo, suspiré con resignación y pensé: ¡Memas!...

No hace tanto, apenas unas semanas, hubo un problema similar en Andalucía cuando otras feministas igualmente estúpidas, arremetieron contra una tienda, por cierto propiedad de una mujer, acusándola de sexismo, de discrimanción y de denigrar a la mujer porque colocó en su escaparate una chica anunciando precisamente el producto que vendía la tienda en cuestión: ropa interior femenina. Para escapar de la sanción la propietaria tuvo que escoltar a la chica con dos maromos  fornidos en calzoncillos. Y aun así las feministas de la Junta, militantes o cuanto menos simpatizantes del PSOE, no se quedaron contentas. También entonces pensé algo similar de ellas, que eran imbéciles.

¿Por qué las tacho de tales?...Tiene su explicación.

En primer lugar por no percatarse de un hecho evidente cual es que la exhibición del cuerpo de la mujer es signo indiscutible de un estatus femenino cuanto menos aceptable. A mayor represión de las mujeres, más encubrimiento de su cuerpo. No hay más que fijarse en lo que sucede en los países musulmanes o como la libertad de las mujeres en este mismo país, creció al mismo ritmo en que podían menguar sus vestidos. Ahora, en España, una mujer puede pasearse desnuda por una playa sin que se la lapide, o caminar con minifalda, manga corta y escote sin que se la tache de frívola o golfa. Paralelamente pueden estar casadas, divorciarse, permanecer solteras, ser promiscuas, no serlo...claro que hay cosas que mejorar (equiparar sueldos, favorecer la conciliación familiar, combatir el maltrato...) pero si comparamos su condición social con las de mujeres a las que se obliga a cubrir su cuerpo incluso en nuestro mismo país, la evidencia es clara. De modo que considerar que una mujer es denigrada por exhibir su desnudez en el contexto que sea es evidentemente estúpido, contrario a la evidencia y absolutamente reaccionario.

Pero lo verdaderamente estúpido, lo que convierte en bobas a las feministas que defienden esos principios creyéndose mujeres progresistas, es el desconocimiento absoluto que demuestran del origen y verdadero sentido de las consignas que repiten como loros copiándolas directamente del "avanzado" feminismo anglosajón. No debe extrañarnos, hay dos generaciones completas de feministas que por el mero hecho de tener titulación universitaria y desarrollar una carrera profesional ya se creen intelectos sin tacha y grandes lumbreras cuando en realidad, y tomadas en conjunto, son apenas una pandilla de repitemonas mediocres sin atisbo de brillantez alguna. ¿O es que alguien cree de verdad que el nivel de inteligencia, brillantez, raciocinio e independencia intelectual de las mujeres es mayor que el de los hombres?...Pues no, la mediocridad y la estupidez es una característica general del ser humano y puedo asegurar que existe el mismo porcentaje de memas que de memos. Y si ya nos adentramos en el ámbito de la militancia sea cual sea esta, el porcentaje tiende a cifras absolutas.

Y ese es el gran problema del feminismo en los tiempos que corren y con las generaciones que encabezan la militancia organizada: una mediocridad generalizada y redundante cifrada en la repetición acrítica de modelos externos acentuada con una total falta de autocrítica. Ellas nunca se equivocan, son perfectas, los hombres, en cambio, se equivocan siempre, son seres limitados y primitivos, como las mujeres que no siguen ciegamente sus dictados. La imbecilidad lleva irremisiblemente al fundamentalismo totalitario. Y estas feministas patrias son muy, muy estúpidas. Ergo también muy muy fundamentalistas y tendentes al totalitarismo.

 Basta leer sus ensayos, sus trabajos, sus novelas para darse cuenta de su escaso nivel intelectual y de lo poco que son capaces de aportar al debate social. No digo con esto que no haya mujeres brillantes y de excelente formación en España, yo reconozco sin rubor haber aprendido muchas cosas de unas cuantas...pero estas, como en el caso de los hombres, son una minoría...y una minoría independiente, ayuna de militancias y consignas, exactamente igual que en el caso de los hombres. Porque no hay diferencias.

Pero donde las progres sindicadas se ponen definitivamente en ridículo y demuestran que carecen de ideología y de formación y tan solo siguen consignas y doctrinas copiadas del mundo anglosajón sin un ápice de espíritu crítico ni un atisbo de lecturas o reflexiones que vayan más allá del mimetismo puro y duro tamizado por el fundamentalismo y una sobervia tan solo equiparable a su estupidez supina es cuando se dedican a decir que el desnudo femenino denigra a la mujer y la discrimina...

Sí, hijas mías, soy memas...o no sois progresistas y entonces sois hipócritas y mentirosas.

Conviene por lo tanto que se os recuerde ( y me permito el lujo de ser condescendiente y paternalista no porque seáis mujeres sino porque sois estúpidas e ignorantes) el origen de ese sufragismo anglosajón que tanto veneráis y que se ha perpetuado en el moderno feminismo anglosajón que es, por cierto, una de las corrientes ideológicas más conservadoras y portadora de valores más contrarios al progreso que existen hoy en día. Y no puede ser de otro modo puesto que procede del radicalismo evangelista, de ese reconstruccionismo metodista de matiz irracional, clasista y racista del que se hablaba ya en un artículo anterior.

Hagamos memoria.

Comenzó todo en el Congreso Antiesclavista de Londres en 1840 cuando los metodistas de Estados Unidos enviaron como representantes a varias mujeres que chocaron de frente con el conservadurismo de la iglesia anglicana. Porque, sí, todo esto es, en el fondo, un asunto de iglesias y sectas fundamentalistas. Existía una bipolaridad evidente en ambos lados del Atlántico anglosajón. En Inglaterra perduraba un institucionalismo tradicional basado en los usos y costumbres de la iglesia mientras que en Estados Unidos se habían implantado y desarrollado las sectas disidentes más fundamentalistas y menos vinculadas a un pasado institucional. Todas ellas, sin excepción, se vieron electrizadas por la expansión del metodismo que basaba su funcionamiento en la "conversión" de los individuos siendo el más apreciado el más fanático y el más espectacular en sus muestras de devoción independientemente de su sexo lo cual abrió anchas vías de promoción social a un sinfín de mujeres ignorantes que justificaban su ascenso mediante la fe y la intransigencia. Es cierto que el metodismo tuvo el mérito de promocionar la enseñanza de la lectura en el ámbito femenino pero también lo es que únicamente para que leyeran la biblia y otros libros sectarios, con lo cual la alfabetización no fue sinónimo, ni en muchos casos lo es, de una mayor cultura.

En Londres, las fanáticas metodistas chocaron con los firmes prejuicios anglicanos hasta el punto de que los organizadores del congreso pretendieron rechazar su presencia. No lo consiguieron y acabaron limitándose a aislarlas del resto de los asistentes con un biombo.

Las metodistas americanas, acostumbradas a ser admiradas y respetadas por sus discursos dogmáticos y sus actitudes religiosas radicales, llevaron muy a mal el menosprecio institucional anglicano y el despecho acabó cristalizando en la famosa declaración de Seneca Falls de 1848 que se produjo, no debe olvidarse nunca, precisamente dentro de una capilla metodista.

Con todo, hasta 1865 el interés principal de este movimiento fue el abolicionismo, objetivo sin duda loable aunque a estas señoras en realidad no las moviera la solidaridad sino el fanatismo religioso y el racismo antimeridional (como conspicuas representantes de la sociedad yanqui y su mentalidad calvinista, férreamente avariciosa y racista, detestaban que españoles, mejicanos y descendientes de franceses mantuvieran una riqueza que se les negaba a los gloriosos anglosajones purificados por su absurda interpretación del evangelio).

Pero acabada la guerra civil en Estados Unidos, estas incipientes feministas procedentes del metodismo radical (no existe el moderado), se sintieron víctimas de un triste agravio comparativo. Como resultado de la nueva situación política resultaba que podían votar hombres pertenecientes a razas inferiores (negros, hispanos, chinos, judíos...y ojo que no es catalogación mía sino procedente de sus propias declaraciones escritas) mientras que a ellas, mujeres anglosajonas y protestantes, que pertenecían a la raza y a la religión superiores y que consideraban a aquellos hombres muy por debajo de ellas, casi como simples monos, se les impedía el voto. Así surgió el sufragismo, como un movimiento de inspiración racista que pronto se tiñó de matices fundamentalistas y puritanos.

Porque para sustentar la tesis de su superioridad moral sobre los hombres de razas inferiores que sí tenían derecho a votar, estas señoras se dedicaron a glosar todos los vicios que los chinos, negros,judíos, indios, hispanos y demás ralea ostentaban públicamente y que ellas, beatas puritanas, meapilas fanáticas, condenaban y no practicaban (al menos en público, ya sabemos que la hipocresía es la característica básica del puritanismo): estos hombres bebían, fumaban, jugaban, practicaban sexo fuera del matrimonio, ingerían ciertas sustancias inmorales (incluyendo café, azúcar, chicles y otras por el estilo, además de las que luego llegaron a prohibirse por impulso de estas mismas señoras en 1925), no iban a la iglesia...enseguida se dieron cuenta de que los hombres anglosajones también cometían esos pecados y surgió así, junto al mero sufragismo, una idea, racista, de superioridad hembrista que se consolidó junto con el fanatismo religioso, el puritanismo social y la doctrina política (de inspiración religiosa) del Destino Manifiesto, como leitmotiv fundamental del "feminismo" anglosajón.

En 1873 esas mismas sufragistas americanas, exactamente las mismas, fundaron la Liga Cristiana de Mujeres por la Decencia (en la que no se admitían mujeres hispanas, judías, negras, italianas o indias), organización que cuenta entre sus logros la implantación de la censura en el cine ya en 1896, la implantación de la Mann Act en 1910 oficialmente dirigida para combatir la trata de blancas pero aplicada desde el principio para coartar la libertad de la mujer y perseguir los comportamientos no admitidos por la moral puritana (desde el sexo fuera del matrimonio a la mixagenación, es decir: la cohabitación de mujeres anglosajonas con hombres de razas consideradas inferiores), la ley seca en 1919, la prohibición del cannabis en 1925...

En resumidas cuentas que el feminismo anglosajón que seguís mimética, acrítica y estúpidamente, es un medio de difusión del puritanismo, del fanatismo religioso y del conservadurismo social y moral más recalcitrante de un país tan profundamente teocrático como las repúblicas islámicas, los Estados Unidos. Y las cosas no han cambiado con el tiempo. Recordad que fue precisamente ese feminismo el que, finigiéndose una corriente progresista, se erigió en punta de lanza contra la liberación sexual en los setenta con elementos como la señora Dworkin que resumía su ideología en su libro Una Nueva Jerusalén para la Mujer, del siguiente modo: "Deseo ver a mujeres liberando a otras mujeres de la promiscuidad sexual." Porque ese feminismo que defiende que la desnudez o el sexo denigran a la mujer, no piensa en la libertad de la mujer sino en la implantación de un determinado código moral basado en la idea de pecado.

Y lo voy a dejar aquí porque este artículo se está extendiendo ya demasiado. Pero si sois progresistas, creéis en la libertad de la mujer (como yo creo) y en la creación de una sociedad mejor, más evolucionada, más libre y más justa, amigas mías, tenéis que cambiar el paso y dejar de seguir ciegamente las consignas de un feminismo que no es sino una estrategia ultraconservadora para imponer su moral.

NOTA.- La foto es de Simplifica.

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COTILLEOS BORBÓNICOS

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Desayuné dias pasados con unas amigas que andaban entusiasmadas con el asunto del divorcio de la infanta Elena y entre profunda e irónicamente condolidas con la defenestración a la que estaba siendo sometido el pobrecito Marichalar que, después de cargar con...(no me haré eco de los chismes, juicios de valor y definiciones que le aplica el populacho a la duquesa de Lugo por dos motivos: en primer lugar porque no es mi estilo criticar a personas a las que no conozco personalmente, soy muy consciente de la cruel maledicencia patria, y en segundo porque en España, paradójicamente, escribir lo que todo el mundo dice, aunque sea a simple título informativo, puede llevarte a la cárcel o a una sustanciosa multa si el aludido tiene una gota de sangre borbónica en las venas, magnífico ejemplo por otro lado de la libertad de expresión de la que gozamos y de que unos somos más iguales que otros dependiendo de nuestra cercanía al poder)...frívolamente apenadas, decía, por la caida en desgracia del tal Marichalar. Yo, que no siento demasiado interés por estos asuntos mundanos, me guardé mi opinión sobre el hecho vergonzante desde el punto de vista político y de estructura económica básica (si desde una perspectiva verdaderamente democrática hablamos) de que el matrimonio con una persona de la familia real vaya acompañado no solo de cargos honoríficos sino de puestos en consejos de administración y oportunidades de negocio que se pierden de inmediato al perder la vinculación con la casa real, cosa que habla muy poco en favor de la transparencia y supuesta honradez de nuestro bonito régimen monárquico-constitucional, el tono de la conversación era mucho más ligero y, repito la palabra, frívolo, y pensé que sería más divertido, a la hora de entretener el desayuno, traer a colación otros chismes familiares más antiguos. Y lo cierto es que con los Borbones en general, y con los españoles en particular, hay donde elegir.

Mis amigas se rieron mucho con mis cotilleos históricos y me animaron a ponerlos por escrito en este humilde blog que, paradójicamente, aunque digan lo contrario, sé que no leen (de hacerlo me hubieran crucificado a cuenta del artículo Feminismo para Progres Bobas y ni siquiera hicieron una minima alusión)...y, bien considerado, no me pareció mal hacer un poco de memoria. El cotilleo, si está firmemente anclado en hechos históricos, es también una forma amena de conocer y comprender nuestro pasado.

Claro está que disponemos de poco espacio y que habrá que dejarse muchas cosas en el tintero, pero para pasar el rato habrá suficiente, espero, y lo demás, quede para veces sucesivas.

Comenzaremos en 1722 cuando Luis, el heredero de la corona, hijo de Felipe V, primer Borbón que gobernó en España, teniendo quince años contrajo matrimonio con Luisa Isabel de Orleans,de doce, hija de Felipe de Orleans, regente de Francia y nieto de Luis XIII.
La época de la regencia de Luis XV (1715-1722) destacó en toda Europa por la licencia de costumbres y las grandes orgías que el regente, Felipe de Orleans, solía celebrar en el mismísimo palacio real con sus favoritos. Consecuentemente su hija no llegó demasiado domesticada a España y tampoco especialmente instruida en buenas costumbres. Dada la juventud de los cónyuges, se determinó que, a pesar de estar casados, no debían cohabitar. Esto desesperó al mozalbete Luis y aburrió a la joven francesita que adquirió la costumbre de pasearse completamente desnuda por el Real Alcázar insinuándose ante los soldados de la guardia y levantando ostensiblemente una pierna, apretando un puño y poniendo el nalgatorio en posición de disparo cuando se topaba con un cura o un noble a los que solía saludar con sonoras y pestíferas ventosidades a decir verdad muy poco versallescas.

Por aquellos tiempos las noches de la corte española solían ser muy divertidas. La princesita de Asturias se paseaba por los pasillos en cueros buscando guerra, el príncipe, salidísimo y protocornudísimo, detrás lloriqueando y rogando para que le permitiesen cumplir su deber conyugal, los soldados de la guardia se las pasaban  huyendo de sus puestos y escondiéndose de la francesita para no verse puestos en incomodísimos bretes, los curas y monjes acechaban en las esquinas para exorcizar la maldad de la Orleans o seguían al futuro Luis I recomendándole resignación y continencia y, mientras tanto, la mayor parte de la nobleza y la servidumbre se las veía y deseaba para lidiar con el rey, Felipe V, que tan pronto se tumbaba en la cama proclamando a grandes voces que estaba muerto y ordenando que le velasen con cuatro candelabros y después le enterrasen como salía a deambular, también él, por los pasillos, pretendiendo montarse en los caballos de los cuadros.

Dos largos años duró semejante verbena. Al cabo, en 1724, y después de que Luisa Isabel de Orleans se pasase sus temporaditas encerrada en celdas del sótano del Real Alcazar, hubo que declarar loco e incapaz a Felipe V y proclamar como rey a su hijo, Luis I. La entronización acabó con la moratoria conyugal y el mozo tomó con tal ímpetu sus deberes que acabó enfermando de viruela y muriendo ese mismo año lo que obligó a rehabilitar a Felipe V y permitió, con gran alivio general, devolver a la princesa Luisa Isabel a Francia.

Hacía apenas dos décadas que la pacata corte española se había escandalizado con un joven Felipe V que besaba apasionadamente en la boca y en público a su esposa antes de partir para Italia donde le aguardaban largos años de guerra. Ahora aquel primitivo escándalo quedaba a la altura del chiste después de haber vivido lo que se había vivido en el Alcázar entre 1722 y 1724.

 Pero al Real Alcazar, residencia real desde hacía más de doscientos años, le aguardaban tiempos mucho más duros. En la Nochebuena de 1734 el descuido de uno de los pintores llegados con los Borbones desde Francia, lo incendió hasta los cimientos. El fuego duró varios días y al acabar se encontraron los objetos de plata y de oro fundidos en el lugar que habían ocupado. De paso se quemaron también una ingente cantidad de cuadros de Velazquez, Rubens, Tiziano, Tintoretto, Veronese, El Bosco, El Greco, Leonardo Da Vinci...que hubieran a buen seguro doblado los fondos del actual Museo del Prado. Y es que los Borbones fueron en España una plaga desde el mismo momento de su entronización (nos costó Gribraltar y Menorca) y su reinado le hizo perder a España las posesiones italianas a comienzos del XVIII (por no hablar de los fueros aragoneses y catalanes), las de América en el XIX...y, en resumen, no pararon hasta llevarnos a la ruina. Pero ese no es el asunto que se quiere tratar aquí.

Aquí vamos de cotilleos frívolos.

Y del siguiente que tenemos que hablar, en lo tocante a escándalos generados y chismes familiares, es del infante Don Luis de Borbón y Farnesio, hermanastro del difunto Luis I, hijo de Felipe V y de Isabel de Farnesio y protagonista de una de las mayores campanadas de la familia en el XVIII.

Nacido en 1727, en 1735 era ya arzobispo de Toledo, primado de España y cardenal a lo que en 1741 se añadió el arzobispado de Sevilla con lo que a los catorce años se le podía considerar ya la máxima autoridad de la iglesia española. Ejerció como tal hasta 1754, año en que sorprendió a propios y extraños, y escandalizó a no pocos, cuando manifestó su deseo de abandonar la carrera eclesiástica. Su hermanastro, era hijo de la primera mujer de Felipe V mientras que él lo era de la segunda, Fernando VI, le permitió hacerlo y en la práctica no tuvo grandes problemas hasta la muerte de este rey en 1759.

En ese momento se generó un problema político de no pequeño calado. Fernando VI, último hijo de la primera esposa de Felipe V murió, como su hermano Luis I, sin descendencia. Carlos, el primero de la segunda, era rey de Nápoles y Sicilia y Felipe, el segundo, estaba llamado a reinar en Parma. Eso dejaba a Luis como el hijo de Felipe V más asentado en España, cosa que no hubiera tenido importancia real de seguir siendo eclesiástico pero, como laíco, podía llegar a reinar. En condiciones normales Carlos de Nápoles hubiera podido enviar a uno de sus hijos a reinar en España quedándose él en Italia sin mayores problemas, pero existía una cláusula en el tratado de Utrech, que puso fin a la Guerra de Sucesión, que impedía reinar en España a cualquiera que no hubiera nacido en la península lo que, de facto, inhabilitaba a los hijos del rey de Nápoles como reyes de España. Tuvo que ser el mismo Carlos quien abdicara en su segundo hijo hábil, Fernando (existía otro, Felipe, considerado retrasado mental y excluido de toda posible sucesión) y regresase a España coronándose como Carlos III. Trajo consigo a su primogénito, el futuro Carlos IV.

Así las cosas, el antiguo cardenal resultaba un grave peligro político, una baza que cualquier potencia extranjera podía utilizar en provecho propio, de modo que era preciso neutralizarle.

Carlos III, quien por cierto, vivía atemorizado por la locura que padeció su padre y padecía su hijo, y se sometía para evitarla a un obsesivo y metódico modo de vida, arrebató a su hermano el infante Luis todos los honores y títulos, le obligó a contraer un matrimonio morganático con quien le fuera designada y determinó que los hijos de dicho matrimonio no llevarían el apellido Borbón ni serían considerados parte de la familia real.

Tan menguado de honores y apartado de la corte quedó el infante Don Luis que se vio forzado a comprarle a su hermano Felipe, que había marchado a reinar en Parma en 1748, el condado de Chinchón  en 1761  y con ese escueto título vivió desterrado en su palacio de Arenas de San Pedro hasta su muerte en 1785.

Se le hizo contraer matrimonio en 1776 con la zaragozana Teresa de Vallabriga, hija de un militar y perteneciente a la pequeña nobleza. Tuvieron tres hijos: Luis, Teresa y Maria Luisa, que llevaron el apellido Vallábriga durante la primera parte de su vida.

Muerto Don Luis en 1785, Teresa y Maria Luisa fueron encerradas en un convento para evitar que contrajeran matrimonio con algún noble y allí estuvieron encerradas hasta que la reina Maria Luisa de Parma tuvo necesidad de una consorte de rango para su amante Godoy e intrigó para que su marido Carlos IV les devolviera el apellido Borbón y las llevara a la corte. Fue así como Teresa de Borbón y Vallábriga contrajo matrimonio con Godoy en 1796, tras pasar toda su vida en el destierro y una década encerrada en un convento. Esta boda, que devolvió honores y horizontes a los hijos del infante Don Luis, generó a su vez un nuevo escándalo del que nos ocuparemos más tarde y sirvió para que el hijo varón, Luis de Borbón y Vallábriga, iniciara una exitosa carrera eclesiástica como arzobispo de Toledo. Con el tiempo sería el único miembro varón de la familia real que permanecería en España durante la invasión francesa (1808-1814). Se mostró partidario de la constitución de 1812 y en 1820 del golpe de Riego teniendo la suerte de morir en 1823, antes de la liberación de Fernando VII, escapando así a un seguro castigo. Su hermana Teresa, que aprovechó el Motín de Aranjuez para separarse de Godoy, vivió con él todo ese tiempo debiendo marchar al exilio en Francia en 1824. Allí vivía ya desde 1808 su otra hermana, casada con uno de los próximos colaboradores de Godoy.

Carlos III, tan metódico, tan aburrido, dio poco que decir, salvo en lo tocante al escándalo antecitado del destino de su hermano Luis.

Su hijo Carlos IV fue harina de otro costal o, para mejor decir, su esposa, Maria Luisa de Parma, hija del infante Felipe que había vendido el condado de Chinchón al antiguo cardenal Don Luis. Su madre era Isabel de Francia, hija de Luis XV, y parece ser que a través de su círculo, especialmente el abate Bonnet de Cordillac, que se encargó de su educación y tenía fama de libertino, heredó algunas de las modas y costumbres de la corte francesa, especialmente las relacionadas con la regencia de Felipe de Orleans.

De joven Maria Luisa fue una mujer de aspecto agradable, incluso guapa, aunque el tiempo y los numerosos partos deterioraron su físico. Cuando llegó a ser reina consorte de España en 1788 tenía ya 37 años, una pila de hijos y aparecía prematuramente envejecida.

Carlos IV, que no era especialmente inteligente pero tenía gran ansia de poder, desconfiaba de la influencia de los hábiles y poderosos ministros de su padre a los que deseaba posponer en aras de un favorito propio que se lo debiera todo a él viéndose así forzado a la lealtad y el agradecimiento. Maria Luisa, como es sabido, aprovechó para encumbrar a un joven guardia de corps del que se había enamorado: Manuel de Godoy, dieciseis años más joven que ella. En 1792, con apenas 25 años, el afortunado favorito alcanzó el puesto de ministro universal, equivalente al de primer ministro, que, con diversas incidencias, mantuvó, acumulando siempre nuevos poderes y honores, hasta el motín de Aranjuez de 1808.

Los amoríos entre la reina y el favorito eran públicamente conocidos y hasta se decía que el infante Francisco de Paula, nacido en 1794, era hijo de Godoy. Actualmente hay historiadores que tratan de negar este extremo pero basta mirar sendos retratos del Príncipe de la Paz y del infante para corroborar el bochornoso parecido entre ambos.

Con el tiempo el infante Francisco de Paula se haría famoso, además de por su posible filiación, por ser involuntario protagonista de la sublevación del 2 de mayo en 1808 cuando el pueblo de Madrid se alzó en armas para evitar su traslado a Bayona, en 1815 trató de buscarse un destino en América, gracias a su pertenencia a la masonería (lo que de facto constituía una traición a España ya que los masones en esa época eran peones de los intereses ingleses y además, enemigos de sus hermanos Fernando y Carlos) negociando con los rebeldes rioplatenses un posible reino con capital en Buenos Aires. Más tarde, de acuerdo con su tendencia liberal, apoyaría a Isabel II contra las reclamaciones de Don Carlos y su primogénito, Francisco de Asís, acabaría contrayendo matrimonio con la reina, lo que generaría algún otro sabroso chisme.

Aparte de la comidilla cotidiana que suponían las relaciones adúlteras entre Godoy y la reina y el consentimiento o la ceguera de Carlos IV, Godoy generó otros escándalos, especialmente tras contraer matrimonio con la condesa de Chinchón, hija del infante Don Luis. Sabemos que ello significó la rehabilitación pública de toda la familia del ya difunto ex-cardenal lo que no dio poco que hablar. Pero sucedió que, a pesar de que doña Teresa de Borbón y Vallábriga,  era una mujer aceptablemente atractiva, el matrimonio era de conveniencia y, a partir de 1800, Godoy tuvo otra amante fija, aparte de la reina: Pepita Tudó, a la que se llevó a su casa conviviendo ambas, esposa y amante, juntas. Existe un escandalizado comentario en el diario de Jovellanos en que, invitado a comer en casa del favorito, cuenta como Teresa y Pepita se sentaban a la mesa una a la derecha y otra a la izquierda de Godoy. Ambas le dieron hijos, Teresa una hija, Luisa Carlota, que acabó casada con un italiano apellidado Rúspoli. Pepita dos hijos varones.

Teresa aprovechó la caida de Godoy en 1808 para abandonarle y marchar a Toledo con su hermano, arzobispo de dicha ciudad. Al acabar la guerra de la independencia, Fernando VII, les confinó a ambos allí hasta que muerto él en 1823, ella se exilió a Paris con su otra hermana. Murió en 1828. La reina Maria Luisa, a la que Godoy había seguido a Roma, murió en 1819 y él acabó contrayendo matrimonio con Pepita Tudó quien, con la excusa de defender sus intereses en España, le dejó en Paris, donde se habían instalado, y marchó a Madrid donde se quedó hasta el final de sus días.

Fernando VII, hijo de Carlos IV y Maria Luisa de Parma, creció conociendo las públicas relaciones de su madre con Godoy y odiándolos a ambos, y a su padre, por consentidor. Todo ello le llevó a encabezar el motín de Aranjuez de 1808, que derribó al favorito, a marchar a Bayona para negociar con Napoleón, lo que de facto causó la invasión francesa y a no dejar de perseguir a Godoy durante lo que le restaba de vida. Cuando regresó a España en 1814 mantuvo el exilio de sus padres en Roma hasta que murieron en 1818 y 1819 respectivamente y mantuvo la confiscación de todos los bienes, títulos y honores del antiguo favorito.

Según queda consignado en las crónicas, Fernando VII se distinguía por disponer de un miembro viril de dimensiones desproporcionadas. Era tan grande y tan grueso que, cuando iba a realizar el acto sexual, un servidor debía colocarle una almohadilla para que no resultase doloroso ni dañase los genitales de su consorte. Aunque tardó en encontrarle utilidad. Contrajo matrimonio en 1802, a los 18 años, con su prima Maria Antonia de Borbón-Dos Sicilias, hija de Fernando I de las Dos Sicilias, el hijo que Carlos III había dejado reinando en Italia al volver a España como rey. Y sabemos, por las cartas que ella le enviaba a sus padres, que el entonces Príncipe de Asturias, que le resultaba muy aburrido y antipático, la visitaba por las tardes en su habitación, se sentaba sin hablar, y la miraba sin saber muy bien qué hacer. Con el tiempo aprendió aunque no fue hasta su regreso de la prisión en Valençay, allá por 1814, que se aficionó sobremanera a las prostitutas frecuentando a las de Madrid indistintamente de su categoría, igual le conocieron las cortesanas de alta como las de más baja estofa.

Sin embargo consta también que durante todo su encierro en Valençay ni su hermano Carlos ni él recibieron visitas femeninas a pesar de que los oficiales franceses se las ofrecieron discretamente. Prefirieron pasar aquellos seis años (1808-1814) bordando primorosos tapetes.

Fernando VII casó cuatro veces. La primera, lo hemos visto, en 1802, enviudando en 1806. Volvió  a casarse con Isabel de Braganza, princesa de Portugal  e hija de su hermana Carlota Joaquina, en 1816 enviudando de nuevo en 1818 cuando ella y su hija neonata murieron en el transcurso de una cesárea mal realizada. Una tercera boda, en 1819, con una princesa alemana, nieta por vía materna del rey de las Dos Sicilias, iba a poner en ridículo al rey. La novia, María Josefa de Sajonia, que tenía 16 años y acababa de salir de un convento, se negó a mantener relaciones sexuales con su marido. Decía que era viejo, gordo, antipático y que olía mal...tuvo que intervenir el papa para que la muchacha aceptase cumplir con sus deberes, puede imaginarse el recochineo internacional subsiguiente. La de Sajonia murió en 1829 sin lograr dar un heredero al rey que tuvo que casarse por cuarta vez con una sobrina suya de la casa de las Dos Sicilias, María Cristina con quien, por fin, tuvo dos hijas, la primera de las cuales sería Isabel II.

Fernando VII murió el 29 de septiembre de 1833 y su viuda, y regente de España en un momento en el que el infante Don Carlos reclamaba el trono y estaba a punto de comenzar la primera guerra carlista, contrajo matrimonio con un alabardero de la guardia real, Agustín Muñoz Sánchez, el 28 de diciembre de ese mismo 1833. Tuvo ocho hijos con él.

Fue precisamente el duque de Riánsares, título que el tal Muñoz recibió al contraer matrimonio con la reina regente (un matrimonio que se matuvo en secreto varios años) quien descubrió las posibilidades de corrupción y enriquecimiento que el nuevo régimen liberal otorgaba a la corona y sus allegados. Él, concretamente, hizo una fortuna con el negocio de los ferrocarriles. Los gobiernos otorgaban las licencias y aprobaban los planes y como los gobiernos, a pesar de las cortes, subían y caían merced a las maniobras de la reina regente, el hecho era que todas las licencias acababan beneficiando al duque de Riánsares lo cual tuvo efectos duraderos en la economía española. Solo un ejemplo: el carbón andaluz era más barato de extraer y de mejor calidad que el asturiano, y dejaba mayor beneficio debido a su cercanía a Gibraltar, pero los gobiernos liberales promocionaron el asturiano porque el duque de Riánsares tenía socios con concesiones para explotarlo y espectativa de negocio en la creación de ferrocarriles que lo transportasen a Gijon y al interior. Todavía hoy el estado sigue subvencionando las minas de Asturias.

Puesto que María Cristina de Borbón- Dos Sicilias se encontró con la oposición de Don Carlos a que su hija Isabel II subiese al trono, y el interés por los negocios de su segundo marido, se inclinó por los liberales estableciendo un régimen de dichas características. Tal circunstancia limitaba mucho las opciones de matrimonio de su hija que acabó casándose con su primo el duque de Cádiz, hijo del infante Francisco de Paula, el supuesto hijo de Godoy. Pero que nadie se alarme, parece que ni una sola gota de la sangre de Godoy corre por las venas de Juan Carlos I. Al duque de Cádiz quienes le conocían bien le apodaban Doña Paquita y decían que mantenía un apasionado romance con Doña Rosita la Pastelera, esto es: el poeta, dramaturgo y destacado ministro liberal Martínez de la Rosa. Es más: el duque de Cádiz se veía forzado a orinar sentado a causa de una malformación de sus órganos genitales que le incapacitaban para la procreación. Casi con toda seguridad Alfonso XII no era hijo suyo y se hablaba de algún que otro militar de buena planta y allegado a la reina Isabel II.

Pero cese aquí. Ya seguiremos cotilleando otro día.

NOTA.- la foto es de P.Medina.

 

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13/02/2010 23:34 disidenteporaccidente Enlace permanente. historia No hay comentarios. Comentar.

MALOS HÁBITOS.

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Hay que reconocer que, en cierta época, el modelo de crecimiento económico centrado en el turismo y la construcción fue de gran utilidad. En una España debastada por la guerra civil y las décadas de aislamiento político y económico, que había perdido todos los trenes a los que se subió Europa a causa de la dictadura franquista, el acúmulo de capitales era una necesidad imperiosa y, dadas las circunstancias, poco más había que ofrecer que sol y playa. No había, pues, mucho donde elegir, sobre todo en un esquema político-financiero como el franquismo concebido como instrumento de la oligarquía y la gran banca que solo concebía el estado como un medio de ganancia y rentabilidad sin asumir ningún tipo de responsabilidad social o patriótica. Es curioso que sean los que más presumen de patriotas y nacionales quienes menos obren como tales y más con un egoismo capaz, incluso, de vender los intereses del país a cualquier postor extranjero conviertiendo las naciones en colonias con tal de seguir enriqueciéndose. Pero no entremos en eso ahora. Es preciso tratar cosas más importantes, mirar al futuro y ver si podemos convertir este momento de crisis en una oportunidad de modernización y avance.

Junto con el capital llegado a través del turismo, incluso en ese caso ser un país pobre resultaba lucrativo para algunos, los que acumulaban el capital, gracias al cambio de divisas, la extensión de la construcción era un negocio necesario. Había que construir infraestructuras que favoreciesen el turismo (hoteles, carreteras...) y en un escenario de masiva emigración desde el campo a la ciudad en el que las urbes solían crecer a ritmo vertiginoso con el surgimiento de enormes barriadas en la periferia constituidas en muchos casos por infraviviendas, favorecer las recalificaciones urbanísticas y permitir la construcción de nuevos barrios que dignificasen las barriadas espontáneas era casi una obligación moral de los gobernantes por mucho que el modelo se prestase a la corrupción (consustancial a la dictadura, por lo tanto nada de lo que extrañarse) o tendiese al exceso de cemento y ladrillo.

En los años sesenta y setenta dicho modelo de crecimiento, aunque antipático, era necesario y casi el único posible.

El problema no radica ahí. Es su innecesaria perpetuación lo que debe preocuparnos.

Las oligarquías que se enriquecieron con dicho esquema desarrollista eran las que eran, y no se podía esperar que evolucionasen o cambiasen. Procedentes del caciquismo que la Segunda República no pudo erradicar y con pujantes advenedizos surgidos del estraperlo de la posguerra y de los "pelotazos" conseguidos gracias a las entrañas corruptas del régimen franquista, su forma de hacer negocios, su misma naturaleza empresarial, era precisamente ese: la corrupción, el pelotazo a costa de lo que sea, buscar lo fácil...y lo peor del caso es que tampoco estaban preparados para más. Eran ignorantes, provincianos, prepotentes y vivían seguros en un medio ambiente creado a fuerza de sangre y represión por ellos y para ellos. Nada, en cuarenta años, les hizo evolucionar.

La clase empresarial y bancaria, rabiosamente reaccionaria, que llegó a la democracia era exactamente la misma que se había llenado los bolsillos con el desarrollismo franquista. No podía ser de otro modo.

Precisamente la gran asignatura pendiente de la democracia era modernizar el país en todas sus facetas y estructuras, incluyendo las económicas. No se consiguió.

Esperar esa modernización de la UCD hubiera sido utópico. La UCD eran los mismos perros del franquismo con otras chaquetas y bastante tenían con conseguir una evolución política desde las formas dictatoriales a un neocanovismo aparentemente democrático. Tampoco los partidos defensores de nacionalismos periféricos como CiU o PNV eran portadores de valores de modernización. Representaban los intereses de la misma oligarquía con el solo matiz territorial. Entre Madrid, Barcelona y San Sebastián existe una guerra económica que se reviste de altisonantes lemas nacionalistas pero en el fondo unos y otros son la misma casta. Tampoco el PCE servía de mucho, el imperialismo estadounidense jamás le hubiera dejado gobernar y se sabía.

Solo quedaba, como esperanza de modernización de estructuras económicas ( y de otro tipo) el PSOE.

Pero el PSOE tuvo que hacer frente a un hecho objetivo que hubiera sido dificil de esperar: se convirtió en una opción generacional en muchas provincias españolas. Muchos jóvenes procedentes de clases oligárquicas más o menos acomodadas, hijos y nietos de caciques y caciquillos, miraban al franquismo, sus modos y estética, con desdén juvenil. Para ellos representaban el pasado y ellos, como correspondía a su edad, ansiaban la modernidad. Muchos ingresaron en masa en el PSOE llenando los cuadros regionales y provinciales de un partido en realidad escasamente implantado en el plano territorial antes de 1976, a ellos se unieron muchos jóvenes profesionales que, procedentes de las capas bajas de la sociedad o de la pequeña burguesía, habían cursado estudios universitarios accediendo a nuevas oportunidades sociales y económicas que no estaban dispuestos a dejar pasar por un mero hecho ideológico.

Así se explica que en 1979 el PSOE renunciara al marxismo y que sus dirigentes a comienzos de los años 80 del siglo pasado tuvieran la desfachatez de afirmar que España no había tenido una revolución liberal (lo que implicaba saltarse de plano todo el siglo XIX y todo el desarrollismo franquista) y que era necesario proporcionársela para evolucionar más tarde hacia modelos socialdemócratas como el de Suecia. Puede decirse que los ojos del PSOE miraban a Suecia pero sus manos trabajaban en Benidorn, Marbella...en los mismos lugares de siempre.

De ese modo, lejos de suponer una modernización de las estructuras económicas, el felipismo (1982-1996) se convirtió en una simple continuación del modelo económico franquista ejecutado por generaciones más jóvenes, con varios agravantes: la mala gestión de los fondos para el desarrollo procedentes de la Unión Europea que mejoraron sin duda las infraestructuras (convenía así a las empresas y bancos con fuertes intereses en el ladrillo) pero no invirtieron apenas en nuevas tecnologías ni en preparar respuestas viables a nuevas situaciones financieras y económicas. Un caso perfectamente sintomático lo encontramos en la proliferación de polígonos industriales en ciudades grandes, medias y pequeñas de todo el país (siguiendo un esquema muy similar al de las Zonas de Industrialización Urgente del franquismo) y la escasa creación de empresas con inversiones diversificadas y de cara al futuro que los poblaron. Allí donde grandes industrias multinacionales se habían asentado (Valladolid, Zaragoza...) surgían muchas auxiliares cuya única razón de ser era precisamente la existencia de dichas factorías multinacionales, pero eran muy pocos los casos de industrias que se planteasen alternativas propias, diversificadas y de progreso. Otro caso sintomático fue el de la agricultura campo en el que las subvenciones europeas iban en gran medida a manos de los latifundistas de siempre a quienes se pagaba frecuentemente por hectárea y no por producción o sencillamente por no sembrar. Ese dinero fue en la mayor parte de los casos a gastos suntuarios, a inversiones especulativas o, directamente, al tradicional negocio de la construcción, ya se dijo que esas oligarquías centenarias tienen ordinariamente poca preparación, poca iniciativa empresarial y poco interés puesto que el sistema económico, social y legal les permite vivir en la indolencia y la irresponsabilidad.

Un segundo agravante de la gestión económica del felipismo proviene de un error de concepto en la lucha contra ETA. Al implementar una guerra sucia contra ella en la que se desconocía el ordenamiento legal vigente y en la que se manejaban alegremente los fondos del estado sin justificación ninguna, se extendió una sensación de impunidad y de falta de responsabilidad que llevó de cabeza a una corrupción generalizada en todo el estado. Corrupción que se solapaba con la municipal donde los pelotazos urbanísticos eran, como en el franquismo, pero con menor necesidad, moneda corriente (sabemos que eso sigue siendo así).

A la postre la "revolución liberal" del felipismo se tradujo en la perpetuación de las anquilosadas estructuras económicas franquistas a través de la llamada "cultura del pelotazo"...y no deja de ser significativo que esa sea la época de mayor esplendor de individuos como De La Rosa, Conde o Gil, y que se convirtieran en iconos de la "moderndad" y del "progreso" españoles.

La conclusión de semejante alarde de irresponsabilidad política no podía ser otra que la que se produjo: la crisis de 1993 una vez concluido el ciclo de bonanza que generaron los eventos del 92  y una corrupción generalizada que salpicó a toda una generación de políticos, funcionarios y especuladores.

El felipismo tuvo algo que a muy pocos grupos políticos quemados por su propia avaricia, corrupción e incapacidad se les regala: una segunda oportunidad. En 1993 volvieron a ganar las elecciones prometiendo que iban a cambiar. Obviamente no lo hicieron y en 1996 les llegó la derrota inevitable.

Es obvio que no podía esperarse la necesaria modernización de las estructuras económicas bajo el gobierno del PP dirigido por Aznar (1996-2004). A fin de cuentas el PP es el depositario más genuino de los modos de hacer, pensar y gestionar del desarrollismo franquista. Lo único que hicieron fue integrar los anquilosados circuitos económicos españoles en los globalizados por los neocons ultraliberales acentuando nuestra dependencia colonial de intereses externos para los que, por cierto, lo hemos visto cada minuto de la crisis que padecemos, siguen trabajando. Los intereses de los dirigentes del PP (en realidad ni siquiera los de la oligarquía que lo sustenta, solo los de unos cuantos salvapatrias disfrazados de estadistas que literalmente se han vendido a los designios imperialistas de Bush y su círculo) son incompatibles con los de España y una nueva llegada de este partido al poder no solo no serviría para modernizar nuestras estructuras económicas sino que las sometería definitivamente al dominio externo de la especulación anglosajona.

Llegamos así a la época Zapatero.

Zapatero es sin duda un progresista, un innovador, un político convencido de que debe modernizar España...pero que ha perdido tiempo y fuerza en batallas marginales. Por ejemplo: autorizar el matrimonio homosexual está bien, pero es estructuralmente mucho menos importante que modernizar el sistema financiero y los usos económicos. De hecho ni Zapatero ni su equipo económico (significativamente procedente en su mayor parte del felipismo) tocaron un ápice de las estructuras económicas heredadas. En el aspecto económico Zapatero, temo que por pura ignorancia e incompetencia, ni es progresista, ni innovador ni responsable. Y, de hecho, no hizo nada reseñable en ese campo, salvo entregarse al continuismo, hasta el estallido de la crisis en 2008.

Cabría pensar que una coyuntura tal podría ser el revulsivo definitivo para acometer la necesaria, y ya urgente, modernización de las estructuras y modos económicos españoles. Un incentivo crucial para superar los malos hábitos del pasado y dar un definitivo salto al futuro. Desgraciadamente ya sabemos que no va a ser así. En casi dos años de crisis hemos tenido suficientes indicios de lo que va a ser el futuro. Baste pensar que con un mercado inmobiliario prácticamente parado el precio de los pisos apenas a caido un 6%, en condiciones normales debería haberse desplomado, bajar al menos un 25, pero no ha sucedio así. Ello se debe a que la mayor parte de los pisos, a causa de hipotecas impagadas, ha revertido a manos de los bancos que pueden permitirse el lujo de esperar para volver a hacer negocio en el próximo ciclo alzista. Bajar un poco el precio es solo una maniobra para incentivar el consumo a sabiendas de que, cuando crezca la demanda, el precio volverá a crecer de nuevo y por encima del 6% perdido. En conclusión: la banca, una de los principales agentes en la perpetuación del modelo de economía especulativa que predomina en España, responsable de la burbuja inmobiliaria, simplemente está a la espera para volver a las andadas. No hemos aprendido nada, no modernizaremos nada, no daremos el salto adelante que necesitamos, seguiremos siendo un país con modos obsoletos y sin futuro, cada vez más a merced de una situación externa inmisericorde y tendente al colonialismo de las multinacionales.

De fuera tampoco nos llegan buenas noticias. En lo peor de la crisis se habló de refundar el capitalismo pero lo único que se hizo fue esquilmar a los estados que los propios especuladores quieren aniquilar en beneficio propio para obtener un dinero que habían perdido por su mala gestión y la objetiva inviabilidad de sus métodos económicos. Ahora que las mayores alarmas han pasado para los grandes bancos y grupos especulativos volvemos a las andadas y las únicas recetas que se admiten, y se imponen, para "superar " la crisis, son las de siempre, las habituales, las que convienen a los tiburones financieros perjudicando al común de los ciudadanos. El desarrollo del modelo neoliberal que los gobiernos de Aznar introdujeron en España es el futuro que se nos impone desde fuera y, es obvio: a los poderes económicos anglosajones (a día de hoy, y desde hace tiempo, nuestros mayores enemigos) les conviene "bananizarnos" convertirnos en un simple satélite económico, una colonia. Y cuentan para ello no solo con la colaboración de los ya citados dirigentes del PP, sino con una clase patronal heredera de todas las taras de la oligarquía española desde el siglo XIX. Como hemos explicado más arriba, el núcleo de la oligarquía española es el mismo desde hace cientocincuenta años, han podido variar algunos apellidos, caer ciertas familias y empresas, subir otras, pero la élite se mantiene y con ella sus malos hábitos históricos de provincianismo, subordinación al capital extranjero, especulación a ultranza, falta de patriotismo, ignorancia e incapacidad para reinvertir los beneficios en tecnología o cualquier otro campo que no sea la especulación bursátil, el urbanismo sempiternamente corrupto, el turismo de sol y playa y la simple y llana ostentación. En los últimos tiempos han aprovechado la fortaleza del euro para invertir en otros países más débiles económicamente pero limitándose a extrapolar sus maneras a los nuevos entornos. Son tan provincianos e incompetentes fuera como dentro de casa. Claro que a ellos les da igual, porque se forran a pesar de todo.

Así las cosas, la receta de la CEOE, del FMI, de los grupos de presión externos, del PP (Y al cabo la del PSOE), es bien sencilla: la crisis debe servir, y solo se superará porque quienes pueden invertir no lo harán en caso contrario, para y si  se recortan los derechos sociales de los trabajadores, la capacidad de supervivencia de la pequeña y mediana empresa, se adelgaza el estado de bienestar...lo de siempre. Cada crisis es más de lo mismo. La generan los especuladores con su avaricia y su incompetencia y la pagamos los trabajadores que, por otra parte, no estamos libres de culpa.

Somos corderitos mansos y timoratos que se dejan llevar al matadero cuando no una panda de estúpidos que porque le deben al banco un piso, un coche y un crédito para unas vacaciones en el Caribe se creen potentados, que heredan los pisos de sus padres y los sacan al mercado con precios desorbitados ayudando a inflar la burbuja, que invierten en bolsa sin tener los conocimientos ni los contactos necesarios para no ser estafados, memos de cuarta que se creen las mentiras que les cuentan quienes de verdad dirigen el cotarro y los manejan a su antojo. Es cierto, las estructuras económicas de España están anticuadas y obsoletas en gran medida por la connivencia del poder político y el económico, pero en España nadie está libre de pecado, ni siquiera los inmigrantes que llegaron aquí y se tragaron el anzuelo. Cuando la burbuja no podía hincharse más, los bancos comenzaron a conceder créditos a los inmigrantes para que comprasen y este nuevo aporte de compras contribuyó a mantener el espejismo y subir los precios...la maniobra fue útil durante más de un lustro. y sigue siéndolo porque esos pisos están volviendo masivamente a manos de los bancos y facilitando un relanzamiento del ciclo una vez pasado el presente ajuste.

Ni hemos aprovechado ni vamos a aprovechar esta crisis para dar el salto cualitativo que necesitamos. Y eso es culpa por supuesto de la oligarquía, de Wall Street, de la incompetencia de los políticos. Pero ,sobre todo, de la laxitud, inoperancia, provincianismo, cobardía e ignorancia del conjunto de la sociedad que se deja manipular...dentro de un par de años volverán a subir los pisos y se desatará la locura por comprar al precio que sea y a vender muy por encima del valor real del bien ofertado...Nadie habrá aprendido nada. Y lo triste es que vosotros, que os creéis tan listos, les dejaréis a vuestros hijos, si es que lográis tenerlos, un legado penoso. Su pobreza, su desgracia, su desvalimiento será culpa vuestra.

Estoy plenamente convencido que ninguna de las generaciones de los últimos dos siglos en España ha sido más cobarde, inoperante e irresponsable que la actual. Pues os informo: nadie nos va a sacar las castañas del fuego. Si queremos algo vamos a tener que hacerlo nosotros...ahora...

Pero con soñar con que el engañabobos que es la selección de fútbol gane el mundial....con eso y con atiborrarnos de telebasura ya tenemos suficiente ¿verdad?...incluso puede que vayamos a alguna manifestacioncilla...desgraciadamente solo madurar y abandonar los malos hábitos nos sería de ayuda. Veremos de que pasta estamos hechos.

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CENSURA: SMS´s DE CONTENIDO ERÓTICO (CHINA, 2010)

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 Pocos régimenes existen en la actualidad más nauseabundos, inmorales y despreciables que el de la República Popular China. En este país, como en la antigua Unión Soviética, se ha producido un fenómeno típico de los regímenes comunistas y que deja bien a las claras la máxima de que la dictadura, aunque transitoriamente necesaria, pervierte y desnaturaliza cualquier sistema socialista. Socialismo y democracia son, y deben ser, una sola y la misma cosa. Pero el marxismo ortodoxo establecía como sistema único de gobierno la llamada dictadura del proletariado y de aquellos polvos vinieron estos lodos.

Hemos explicado el proceso en más de una ocasión: dentro de esa "dictadura del proletariado" el partido se convierte en órgano rector, sus cuadros dirigentes se tornan en una nueva oligarquía, el sistema, autoritario y brutal, impide la crítica y la transparencia, surgen de este modo la desigualdad, la corrupción y la represión indiscriminada. Habitualmente, es una de las erapas clásicas del asentamiento de oligarquías poderosas, la lucha de facciones conduce a una tiranía personal sangrienta (Stalin, Mao) concluida la cual queda solo el poder omnímodo de las oligarquías más corruptas e inoperantes que nunca, alejadas del pueblo y de sus intereses y decididas a evolucionar hacia métodos de producción que les permitan un mayor enriquecimiento aprovechando las estructuras del estado pero sin tener que ocultar su estatus social y económico. En Rusia, el intento de reforma comunista de Gorbachov, llevó a su derrocamiento y a la adopción de un régimen capitalista basado en el expansionismo nacionalista que garantiza el control social, político y económico de las antiguas élites. Los chinos fueron todavía más inmorales: adoptaron una economía de mercado altamente intervencionista que garantiza el continuo enriquecimiento irregular de los jerarcas pero mantuvieron el eficaz sistema represivo del comunismo para tener controlada a la población e impedir cambios democráticos que minasen su privilegiada e innoble posición. En ese aspecto, la matanza de Tiannamen (1989) significó solo una pequeña anécdota. Nada que no se hubiera visto, incluso a mayor escala, en la China comunista durante la Revolución Cultural o incluso en otros periodos. La idea de la represión siempre es la misma: mantener en el poder absoluto a quienes ya lo detentan. El comunismo chino ha sido siempre un régimen salvajemente autoritario y ferozmente represivo, lo que diferencia a Tiannamen de otras campañas represivas anteriores es el hecho de que permitió a la deshonesta, sucia e inmoral oligarquía del partido comunista chino, lanzar su ideológicamente  inexplicable campaña del doble sistema: un capitalismo económico que les beneficia dentro de un esquema político de partido único y dura represión.

La postura del régimen chino es, sencillamente, insostenible. Si se permitiese un debate libre de ideas el poder del partido comunista se disolvería como un azucarillo en el agua. Durante la época de ortodoxia total, cuando política y economía eran férreamente comunistas, se podía estar de acuerdo o no con el régimen, pero este se encontraba legitimado por su propia ideología. Al adoptar la economía de mercado pero intentando mantener el control del partido sobre la sociedad, es evidente que los jerarcas chinos han perdido toda legitimidad, y lo saben. Su única esperanza de supervivencia y de mantenimiento de la privilegiada situación que poseen es impedir de raíz cualquier tipo de debate. Surge así el énfasis en la censura, el control social y el secretismo. Todo ello ya existía, por supuesto, en la época comunista, pero desde 1989 se ha agudizado precisamente por la pérdida de legitimidad del sistema de partido único y la pública falta de ética de sus dirigentes.

Y la censura y la represión se agudizarán porque la situación de los jerarcas se volverá cada vez más y más difícil. Es posible que logren escamotear a las nuevas generaciones la verdad de la evolución política desde 1989, que muchos jóvenes no sepan exactamente qué sucedió en Tiannamen pero no pueden ni quieren ocultar su nivel de vida al que estos jóvenes van a aspirar ni el contacto con el exterior. El capitalismo ha llevado inversiones a China y también trabajadores cualificados lo que favorece el contacto de los chinos con el exterior, cierto que en determinadas ciudades y a determinados niveles sociales, pero suficiente para generar una clase con mayor poder adquisitivo y ganas de modernización.

Cuando en 2004 se acotó lo que pretendía ser la primera playa nudista de China, en una alejada isla del sur, se produjo un gran revuelo social agitado por determinadas instancias políticas y sociales en nombre de la moral. Pero el pistoletazo de salida lo dieron unas universitarias, ocho o nueve, que aprovecharon sus vacaciones para bañarse y tomar el sol desnudas al modo occidental. La policía las avistó, quiso detenerlas, pero no logró alcanzarlas. La noticia saltó y corrió como la pólvora. Muchos, ya lo he dicho, se escandalizaron por aquella pública desnudez (el comunismo siempre fue pacato y mojigato, luego explicaremos por qué) pero otros defendieron la práctica nudista con el argumento de que era habitual en el Mediterráneo y en el Caribe y representaba un signo de modernización que no hacía daño a nadie. La presión fue tan fuerte que, a pesar de su oposición, y contando con que se trataba de un paraje remoto y fácilmente controlable, el gobierno chino aceptó autorizar aquella playa, que cercó convenientemente dejando entrar únicamente a los varones. Todo lo dicho representa tan solo una anécdota pero bien significativa de las tensiones entre la ideología atrasada defendida por el régimen y las ansias de libertad y modernización de una creciente clase ilustrada y joven que se materializa también en la proliferación de blogs críticos y en formas de relación que nada tienen que ver con la moral impuesta por el autoritarismo de Pekín.

 En China, como en todas partes, libertad de pensamiento, de expresión y de relación y libertad sexual marchan de la mano. Una de las características más típicas de los regímenes totalitarios, represivos y autoritarios sean del signo que sean, es, precisamente, la defensa de la "moral". Una moral que siempre adquiere los mismos perfiles represivos. Ello no es casual. Existe un libro fundamental en la renovación de la psicología, uno de esos que ya no se publican y cuyas tesis más revolucionarias los psicólogos americanos (también en aras del autoritarismo y la represión) se han encargado de muñir y pulir hasta eliminar sus aristas, escrito por Katharina Rutschky y titulado Schwarze Pädogogik en el que explica como los métodos educativos de las sociedades totalitarias y autoritarias coinciden siempre en unas mismas técnicas destinadas al control mental del educando para imponerle y obligarle a interiorizar un superego, una conciencia de pecado y de falta más o menos láica que le haga manipulable y le lleve a considerarse culpable y responsable ante una autoridad omnipotente externa (la iglesia, el partido) que se presenta como portavoz de un bien absoluto e indiscutible. Esos métodos incluyen ritos de iniciación (el juramento de pureza de los evangelistas americanos, nuestra primera comunión, la inclusión en organizaciones juveniles, sean las juventudes comunistas, hitlerianas, los flechas franquistas o los boy scouts), la aplicación de dolor y humillación, la implantación de un sistema de recompensas por "buena conducta", es decir: sumisión y obediencia, la total supevisión del cuerpo del alumno acompaña por la introducción de tabues físicos relacionados con los aspectos sexuales. De ahí la obsesión que tienen por la "pureza" de la infancia y su "protección" las sectas evangelistas anglosajonas, porque precisamente en ese control radica gran parte de su capacidad de lavado de cerebro de futuros adeptos adultos.

En otras palabras: la implantación y mantenimiento de tabúes físicos y sexuales es un eficaz medio de control mental y social por parte de organizaciones sectarias (en China el partido comunista, en el mundo occidental las diversas iglesias) que aspiran a dominar la sociedad y ponerla bajo sus normas. Esa implantación de tabúes se especifica en la vida adulta con una clara definición de los papeles sexuales que implican, a la par, una definida y clara compartimentación de los papeles sociales siempre tendente a la jerarquización social. Por eso mismo la vulneración de esos tabúes es una vía de libertad tanto en la educación temprana como en la vida adulta. Y lamentablemente esa guerra se está perdiendo, incluso se tiene abandonada, en occidente desde 1977.

Conociendo la importancia para el control totalitario de la sociedad y sus individuos, la existencia de tabúes sexuales y físicos y su mantenimiento mediante leyes represivas y control constante de una autoridad omnipotente y definida como referencia moral, no deben extrañarnos, pues, los esfuerzos del gobierno chino por controlar la moral sexual de sus ciudadanos. Eso sin contar con la excelente excusa que proporciona al estado represor el decir que controla las comunicaciones para "proteger" al ciudadano, sea adulto o menor. Con esa excusa queda justificado que se espíen las comunicaciones, que se vulnere la intimidad, que se persiga la disidencia...y no debe perderse de vista el hecho cierto de que las grandes empresas multinacionales, que usan a menudo la retórica del mundo libre y de la libertad para vender servicios en occidente (Google, Microsoft...) han colaborado, a cambio de beneficios, con la represión tanto china como estadounidense.

Pero el caso es que en agosto del 2009 el gobierno chino obligó a instalar de serie en los ordenadores que se vendiesen en China un programa que impedía entrar en páginas prohibidas (por supuesto también pólíticas) para, según decían, proteger a sus ciudadanos de la pornografía. Y ahora, en enero de 2010, también para sostener inmaculada la moral sexual de los chinos, han implementado un software que lee "palabras clave" de los mensajes telefónicos de texto para censurar e impedir que se intercambien aquellos de naturaleza erótica o sexual...lo bueno del caso es que solo en Shangay se han interceptado 70000 mensajes. La sociedad siempre tiende a la libertad, la normalidad y la vulneración de los tabúes artificiales y arbitrarios. Esa es la lucha y hay que llevarla a cabo conscientemente porque derribar esos tabúes es avanzar hacia la libertad.

NOTA- la foto es de Currents Chinese

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17/02/2010 13:22 disidenteporaccidente Enlace permanente. censura No hay comentarios. Comentar.

LAS CUALIDADES DEL HÉROE.

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Informan los medios de que el agresor del profesor Jesús Neira va a poder salir de prisión pagando una fianza. Algunos, incluso, coquetean abiertamente con el amarillismo buscando el consabido escándalo que aumente las ventas generando problemas donde no los hay (en eso políticos, abogados y periodistas son verdaderos profesionales) y otros aprovecharán la tesitura para incrementar su sempiterna campaña fascistoide en favor del incremento del autoritarismo con la manida excusa de la falta de dureza del sistema penal. Nada que se salga de la norma ni que me preocupe especialmente. Todos nos conocemos ya a estas alturas de película y estamos curados de espantos.

Mi reflexión al conocer esta noticia ha sido otra. Menos evidente si se quiere, menos candente, incluso mucho más humilde, pero que no solemos hacernos. Vivimos muy a gusto ingiriendo la papilla masticada que nos ofrecen a modo de carnaza informativa los medios de comunicación y tendemos a no reflexionar más allá de lo especificado y prefabricado para nuestro consumo. Somos así (y así nos va). Pero esta mañana, mientras mojaba los churros en el café con leche al tiempo que leía la prensa, me ha venido la pregunta a la cabeza. ¿Qué cualidades son necesarias para convertirse en un héroe?...¿basta con obrar decididamente del modo que la sociedad mayoritariamente considere correcto? ¿basta con efectuar una acción meritoria?...Es evidente que no. Se necesita también que la misma se publicite y hasta se magnifique. Y ahí entramos en otra dimensión. Importa poco que seamos seres ordinarios o extraordinarios, que obremos por impulso o meditadamente, que nuesta acción sea útil, casual o fruto de un error. Lo importante es que quieran vernos y que nos vean.

La acción del profesor Neira, que hemos de suponer virtuosa, le convirtió inmediatamente en un héroe nacional. Muy posiblemente merecía serlo. Pero no hemos de olvidar el hecho de que se trata de un español de raza blanca y clase alta que, debido a su empleo de profesor universitario puede pasar por un intelectual y que, además, sostiene unas determinadas ideas políticas que pueden convertirle en un activo muy interesante para determinadas operaciones de propaganda en medios de la ultraderecha que trabajan para difundir el ideario neoconservador en este país. No olvidemos tampoco el hecho de que existen sospechas de mala práxis en un sistema sanitario, el madrileño, que, de naturaleza  pública, está siendo paulatinamente desmantelado por la acción de un gobierno radicalmente neocon y que resulta para dicho gobierno regional mucho más conveniente atribuir las graves lesiones del señor Neira a la agresión sufrida a manos de un individuo prejuzgado sin posibilidad de réplica como drogadicto y maltratador que a las deficiencias de un sistema sanitario deliberadamente abandonado a su suerte en beneficio no de los ciudadanos sino de las empresas privadas que tratan de medrar en el mismo sector. Porque de hecho eso es lo que está sucediendo en Madrid, la imposición por la puerta de atrás de un modelo sanitario desrregulado al modo estadounidense que desproteja a la población pero beneficie a cuatro o cinco grandes empresas que cobren millonadas por lo que hasta hoy era gratuito.

Todas estas condiciones: raza, estatus social y profesional, conveniencias políticas confluyeron para convertir una acción sin duda meritoria (aunque quizá prepotente y causa de los prejuicios, no debemos olvidar que la supuesta maltratada ha negado reiteradas veces el mero hecho de haberlo sido en aquella ocasión) en un acto heróico que todos hemos conocido y a su autor en un héroe mediático que, por cierto, no ha tardado en desacreditarse a sí mismo con sus palabras y actitudes.

El matiz viene cuando hace unas pocas semanas se produce en Valencia una situación muy similar.

Una mujer es perseguida por su ex- pareja cuando se dirige al trabajo. Este hombre sí que es un agresor constatado, tanto es así que porta un enorme cuchillo con el que pretende asesinarla, son hechos probados. La mujer apresura el paso, logra alcanzar el bar en el que trabaja como camarera y refugiarse en él. Su ex- pareja la sigue al interior cuchillo en mano y en ese momento interviene el dueño del bar que es apuñalado reiteradamente quedando malherido, al borde de la muerte.  Es rápidamente hospitalizado y la naturaleza de sus heridas hacen temer que, aunque salve la vida, sufrirá graves secuelas durante mucho tiempo. Apenas hemos visto su cara y no sabemos su nombre. Puede que muchos ya le hayan olvidado. Y sin embargo su acción es al menos tan meritoria como la de Neira. ¿Entonces por qué no lo han convertido en un héroe?...¿Será porque se trata de un simple ciudadano chino propietario de un humilde bar de barrio?...¿Porque no tiene los contactos adecuados en las altas esferas ni puede resultar útil a los intereses de los poderosos?....

Hace unos años se produjo un hecho incluso más grave en el metro de Madrid. Unos niñatos gamberros (por cierto: españoles) asaltaron a una chica que se encontraba sola. Nadie, y mucho menos un español (a saber donde queda la legendaria caballerosidad que nos hacía altivos y orgullosos pero también honrados, vaientes y solidarios), la ayudo. Es decir sí: un inmigrante argelino, creo recordar que ilegal, que, para más inri, estaba en el paro. Los gamberros dejaron a la chica pero le apalearon a él arrojandole a la vía cuando llegaba el tren. El hombre salvó la vida de milagro pero perdió las piernas. Y, sí, salió en televisión un par de veces y le otorgaron el permiso de residencia. Pero no lo convertimos en un héroe,  yo mismo he olvidado su nombre y hasta su nacionalidad, estoy casi seguro de que era argelino pero acaso me equivoco.

Lo cual me lleva a mi primera reflexión. En los tiempos que corren, cuales son las condiciones precisas para convertirse en un héroe: ser virtuoso y realizar una acción heroica parece no ser suficiente, puede que ni siquiera indispensable. Por lo visto hay que ser del color y de la clase social adecuadas y resultarle útil a algún interés bastardo como elemento publicitario y demagógico.

Yo no me puedo quejar, al menos dispongo de un tercio de los requisitos necesarios para ser aplaudido por cualquier acción meritoria que el azar me depare: soy blanco. Y español de pura cepa.

Resumiendo: por si no lo habían notado vivimos en una sociedad clasista, racista y profundamente hipócrita.

¡Qué triste es ser pobre y del color equivocado!

NOTA.- la fotografía es de Vicquinda.

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22/02/2010 18:35 disidenteporaccidente Enlace permanente. disidencias No hay comentarios. Comentar.