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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2010.

APUNTES SOBRE EL ORIGEN Y SIGNIFICADO DE LA SEMANA SANTA EN ESPAÑA

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Vale, ya ha terminado por este año la semana santa (escribo estas líneas al medio día del domingo que llaman de resurrección) y he cumplido, como buen español, con todos los preceptos exigidos. He asistido a todas las magníficas y espectaculares procesiones de mi ciudad acompañado por familiares y amigos, he aguantado durante las mismas precios disparatados en los bares, he ejercido de amable guía de turistas de toda laya, he participado de apasionadas conversaciones entre cofrades donde se dirimían, siempre sin resultado ni fin, ancestrales rivalidades, he aguantado a pie firme en los mejores lugares para ver el paso de tal o cual cofradía a todas las horas del día (mañana, tarde, noche, madrugada),me he dejado arrastrar por el telúrico y rítmico tronar de los tambores, por el efluvio del incienso, por la brisa primaveral de cornetas y trompetas heráldicas, por la magia de la luz y la oscuridad, por la tradición...me he hartado de comer torrijas y hasta he ligado aprovechando estos días y noches en los que todo el mundo está en la calle y concentrado en los mismos lugares. Incluso he  fornicado, como mandan los cánones, con alguna que otra nazarena antes o después de su procesión.

Pero el éxtasis dionisiaco ha concluido por fin. Llega pues la obligación apolínea de reflexionar siquiera sea mínimamente sobre lo acontecido.

Y lo primero a recordar, después de escuchar tanta propaganda de los curas tomándose en serio sus propios mitos sin realidad histórica ninguna es, precisamente eso: que toda la creencia cristiana se basa en mitos sin ninguna base histórica o real. El cristianismo, con toda esa tontería de la muerte y resurrección de su dios-hombre y todos sus misterios no fue y no es sino una mala copia de las religiones agrarias, especialmente las originadas en oriente medio. Todos los dioses que representaban la vegetación y el ciclo anual donde a la muerte aparente del invierno sucede el renacer de la primavera, morían y renacían dando lugar a mitos que luego copió el cristianismo. Nada hay en esta religión que no sea simple plagio de ciclos mitológicos surgidos en el neolítico. Nada, por tanto, que pueda aportar positivamente a los modernos desafíos a los que se enfrenta la humanidad. Su mensaje es una ideología anquilosada y obsoleta, estúpida y embrutecedora que debemos superar y arrinconar a la mayor brevedad.

Una cosa es el espectáculo, sin duda magnífico, que proporcionan las procesiones, su valor etnológico, cultural e incluso artístico y otra muy diferente que nos tomemos en serio el mensaje que tratan de transmitir y, mucho menos, que dicho mensaje influya en la vida social, política o legislativa de una sociedad moderna que está en la obligación moral de evolucionar.

Más adelante, una vez superado el periodo de secta destructiva obsesionada en crecer a cualquier precio y dedicada al ramplón plagio de las religiones competidoras, el cristianismo entró en una nueva fase cuyos resultados todavía padecemos: la alianza con el poder.

Los emperadores romanos eran partidarios acérrimos del monoteismo por una razón política muy sencilla: la aspiración a un gobierno absolutista y totalitario. Necesitaban que hubiera un solo dios para que se justificara el gobierno de un solo hombre. Lo intentaron primero creando una religión pagana prácticamente monotesita, la del Sol Invicto, que reunía en sí misma todos los mitos y festividades de los dioses solares y agrarios estableciendo un calendario festivo y mitológico que más tarde heredaría el cristianismo. La religión del Sol Invicto no llegó a cuajar. Resultaba dificil olvidar que el primero en introducir ese culto en Roma había sido un emperador universalmente despreciado como Heliogábalo y que en la práctica correspondía al culto de un típico betilo semita en su ciudad de Emesa (actual Homs, en Siria). Además los cultos ancestrales que trataban de resumirse en él continuaban vivos y pujantes minimizando el impacto del nuevo culto imperial y alentando la pluralidad social y política en detrimento de las aspiraciones absolutistas de los emperadores. Había que buscar una fórmula que sirviese mejor a los intereses imperiales.

Fue Constantino, un golpista, tirano y asesino, quien recurrió para ello a la secta más destructiva e inmoral que existía dentro de las fronteras romanas: el cristianismo. Los jerarcas cristianos, no podía ser de otro modo, se prestaron a la jugada admitiendo llanamente que su Cristo ocupase el puesto del Sol Invicto manteniendo su calendario (de ahí que todas las celebraciones cristianas tengan un antecedente pagano que han desvirtuado) y su utilidad al servicio de los intereses imperiales. Comenzó de inmediato la represión y la persecución contra quienes no admitían el totalitarismo constantiniano y contra quienes seguían defendiendo la civilización antigua. El emperador pasó de ser un ciudadano preeminente a denominarse señor y a justificar su dominio absoluto mediante la excusa divina.

Desde entonces, desde el siglo IV, el cristianismo ha sido siempre, sigue siéndolo, sinónimo de persecución, represión, autoritarismo totalitario, mentalidad teocrática e ignorancia. Fue el triunfo del cristianismo lo que acarreó la decadencia cultural de Roma y la llegada de la edad oscura que se prolongó a lo largo de toda la edad media, durante el más estricto dominio de la iglesia sobre Europa.

Porque la idea final de la secta cristiana al pactar con el poder imperial era establecer a la larga su dominio teocrático. En ese sentido el hecho de que el color del nazareno sea precisamente el morado no deja de ser elocuente. La púrpura estaba reservada exclusivamente al emperador. Vestir de púrpura a su dios era tanto como reclamar el imperio para la iglesia. Todavía siguen sacando de procesión figuras vestidas con la púrpura imperial y cubriendo sus altares con ese color en señal de control y dominio.

Lograron salirse con la suya y lograron dominar Europa durante casi mil años, hasta que el Renacimiento vino a ponerles de nuevo contra las cuerdas abriendo puertas a la libertad y mirando a la civilización pagana como eficaz alternativa a la barbarie cristiana.

Frente al Renacimiento, lo hemos visto ya en estas mismas páginas, surgió la reforma protestante, que todavía nos amenaza, y en la Europa Mediterránea, la contrarreforma católica.

Ambos movimientos tenían muy claro el hecho de que intelectualmente no pueden defender sus absurdas posiciones. La historia, la razón, el sentido común, la filosofía, todo está en su contra. La única alternativa que tienen para mantener su poder es la represión, la mentira y el lavado de cerebro partiendo de la anulación del razonamiento en virtud de una exaltación del sentimiento. Y a eso se dedicaron.

Todo el sistema de procesiones espectaculares con pasos magníficos e impactantes, con preciso y cuidado protocolo, con una puesta en escena sobrecogedora es una hábil añagaza eclesiástica del barroco para captar y exaltar el sentimiento de participantes y espectadores anulando de este modo la razón. Se trata de pura propaganda en la mejor línea de condicionamiento mental. Ahora ha perdido algo de eficacia puesto que no pueden controlar todo el entorno obligando a cerrar bares y cines, a ayunar, a ir a misa, a dejar de practicar sexo, atestando la televisión de películas alusivas y propagandísticas supuestamente históricas, de servicios religiosos...(aunque ni las televisiones ni las radios están libres de esa contaminación ideológica aun en nuestros días)...pero todavía en pleno franquismo, y no hace tanto de eso, el potencial de lavado de cerebro de estos actos era máximo.

Y, precisamente, ese es el último jalón histórico que debemos tener en cuenta: la sangrienta cruzada del nacional catolicismo patrio entre 1936 y 1939, su triunfo (aun más sangriento) y habituales consecuencias: sangre, asesinatos, represión, imposición totalitaria de sus absurdas y nocivas ideas...

Ahí, en ese periodo oscuro y vergonzoso, entre 1936 y 1978, experimentaron los rituales de semana santa un poderoso e interesado impulso que acabó de conferirle sus últimos rasgos de identidad incorporando, no siempre con éxito, a sus celebraciones a los puntales del ejército fascista: legión y regulares convirtiéndolos en parte del espectáculo y del sistema de lavado de cerebro. Identificando intencionadamente el dominio eclesiástico con el estado, un estado que no es el de los ciudadanos sino el de las oligarquías. En ese sentido, cada vez que en una procesión suena el himno nacional se está atentando directamente contra la libertad, el progreso y la independencia moral de España.

Ahora, la celebración persiste con sus ritos y sus símbolos, con toda su repugnante carga ideológica. Nos parece en cambio una sucesión de actos inocuos porque los observamos en general desde el punto de vista de la identidad local y estético y desde las posibilidades turísticas. Pero no hay que perder nunca de vista la verdadera naturaleza perversa de estos actos y la utilización de los mismos que la secta católica, sus jerarcas más asilvestrados que en general poco tienen que ver con los católicos de a pie, gente mucho más moderada y sensata, hace para seguir propagando su inaceptable, oscurantista y peligrosa ideología.

 

 

NOTA.-la fotografía es de Sehani

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DEMOCRACIA Y CORRUPCIÓN

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La corrupción política es el principal síntoma de falta de verdadera democracia. No debemos llamarnos a engaño en este punto. Cuando los casos de corrupción se multiplican en un país no se debe a unos cuantos aprovechados que se infiltran en las estructras del estado para aprovecharse de la buena fe de sus colegas en la política y de la confianza de los ciudadanos. Cuando eso sucede sencillamente es que el sistema la permite, lo fomenta y lo encubre siendo los casos publicados y juzgados meros ajustes de cuentas entre facciones horizontales que no afectan a la verticalidad jerárquica de un entramado críptico, que oculta los verdaderos manejos del poder al ciudadano. Un entramado, por lo tanto, carente de verdadera democracia.

La verdadera democracia, no lo olvidemos, es el gobierno de los asuntos públicos por y para el pueblo y puede adoptar muchas formas no necesariamente concomitantes con las democracias parlamentarias que el liberalismo capitalista nos señala como única ortodoxia democrática posible. De hecho, podemos afirmarlo con rotundidad, ese modelo en concreto, aunque aparentemente democrático, es profundamente reaccionario, elitista y críptico. El ciudadano puede votar regularmente, es cierto, pero no participa en modo alguno del gobierno, ni siquiera a nivel local. Se vota a profesionales encuadrados en partidos, enfangados en acuerdos con intereses fácticos y no existen verdaderos cauces de participación ciudadana. Podemos afirmar, pues, y contundentemente, que no vivimos en verdaderas democracias. Ningún país de los llamados occidentales lo es en realidad. De ahí que la corrupción permanezca enquistada en dichos sistemas y en algunos se convierta en una verdadera plaga.

Obviamente es preciso cambiar dichos sistemas, dinamitar la ortodoxia liberal capitalista y evolucionar hacia otros verdaderamente democráticos, es decir: en los que el gobierno sea ejercido efectivamente por el pueblo y en beneficio común, no por una clase política en beneficio de oligarquías locales y empresas multinacionales.

Y no podemos engañarnos. Solo a nosotros, al pueblo, nos incumbe propiciar y gestionar dicho cambio de mentalidad y sistema. Cambio que nos beneficiará a todos con una mejor gestión de los recursos y un más efectivo control de nuestros propios destinos.

Claro está, queda sobreentendido, que ese nuevo sistema verdaderamente democrático que debemos implantar no puede estar orientado, como el actual, a la dominación de la mayoría por la minoría sino a la colaboración dentro de un proyecto nacional e internacional de tal modo que los medios de producción y los poderes financieros deben quedar bajo el control común de la democracia popular para utilizarse como recursos nacionales al servicio del bien general y no como cortijos particulares para el beneficio particular de elementos indeseables a menudo extranjeros. Ese es el primer paso: nacionalizar y colectivizar bancos y medios de producción. Ese hubiera sido, por lo demás, el mejor medio para acabar con la crisis existente y para evitar otras venideras. Es la especulación y los poderes fácticos económicos a nivel internacional la verdadera causa tanto de las crisis cíclicas como del hambre y la esquilmación asimétrica de recursos. Podemos disponer de una economía estable y bien gestionada en beneficio común, símbolo y base de verdadera democracia nacional e internacional. Para ello es preciso cambiar el sistema económico y político artificialmente establecido en 1944.

Por supuesto esa gestión común de los recursos no puede cederse a un partido determinado, ni a una casta. Todos conocemos lo que sucedió en los países comunistas y, quien no lo sepa, en este mismo blog tiene artículos en los que se explica debidamente. La primera condición para una verdadera democracia es la existencia de ciudadanos dispuestos a asumir su papel como tales y su responsabilidad. Todos los niveles sinodales del estado deben integrarse por consejos populares excluyendo el indigno juego de partidos y la proliferación de profesionales de la política fieles a intereses bastardos y en absoluto responsables ante el pueblo que les vota. Por supuesto es inevitable acabar designando delegados para consejos superiores pero debe organizarse dicha elección de tal modo que el diputado o procurador responda directamente ante sus electores y no ante intereses extraños. Tampoco en esto hay mucho que descubrir, curiosamente, al menos en España, ya disponíamos de una perfecta tradición en dicho sentido antes de la nociva implantación de los sistemas liberales en 1833. Por supuesto no se trata de recuperar las cortes estamentales de la edad media, pero sí su espíritu primitivo e igualitario que se basaba en la existencia del conventum publico vecinorum, es decir: en las asambleas populares que debatían los problemas locales y enviaban representantes a consejos superiores, comarcales, nacionales, con un mandato imperativo, es decir: con la obligación de representar y defender las decisiones de sus electores ante quienes respondían.

De hecho, es muy interesante percatarse de que existe toda una tradición política española que arranca acaso de la época final del imperio romano y que en épocas modernas ha continuado expresándose en los márgenes de la implantación del liberalismo, cuerpo extraño a nuestra filosofía política e idiosincracia. En primer lugar la asumió el carlismo solo circunstancialmente contaminado por el clericalismo radical que se le adhirió pero básicamente foralista y más tarde, cosa curiosa, por el anarcosindicalismo de la CNT que llegó a implementar durante 1936 y 1937, hasta que los comunistas ortodoxos los aniquilaron manu militari, precisamente un sistema semejante de colectivización y consejos populares en el frente de Aragón. Esta es nuestra verdadera tradición política que debemos reivindicar para desplazar al indeseable liberalismo anglosajón en una apuesta de futuro y concordia.

Pero aparte del puro localismo hispánico y el interesante entronque de los sistemas que necesitamos implementar para conseguir una verdadera democracia con nuestra propia tradición política, es preciso señalar la universalidad de la necesidad de ese cambio político y económico. Debemos colaborar y establecer verdaderas democracias en todas partes puesto que el sistema liberal capitalista no es eficiente para crear estabilidad económica ni prosperidad común y, además, no es realmente democrático.

El tercer paso para establecer verdaderas democracias una vez devuelta la capacidad de decisión y gestión al pueblo y de la sumisión de los medios financieros y de producción al interés general es el establecimiento de una legislación adecuada que defienda ese estado de cosas y condene al reo de corrupción como lo que efectivamente es: un traidor al pueblo, al bien común. Circunstancia que debe penarse, por supuesto, con la atimia y, una vez producida esta, con las máximas penas posibles.

NOTA:- La fotografía es de Jorge Orte Tudela.

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CENSURA: TETAS PEQUEÑAS (AUSTRALIA, 2010.)-completo.

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Para la comisión de censura australiana una fotografía como la que ilustra este artículo es, desde enero, equiparable a la pornografía infantil e induce a la pederastia. No es broma: la modelo presenta unos pechos pequeños, el pubis rasurado...en Australia esta fotografía estaría prohibida. Y es bueno que tomemos nota del caso porque los excesos del puritanismo anglosajón tarde o temprano siempre acaban dictando nuestras leyes. No debe olvidarse que la ideología de dominio mundial de esta gente se basa en la idea de predestinación calvinista según la cual ellos, que son la raza superior y los únicos que interpretan legítimamente la palabra del dios semita, tienen el privilegio y el deber de imponer su puritanismo al resto del mundo poblado por razas inferiores fácilmente manipuladas por el demonio. Tal punto de vista no tendría mayor importancia de no haber convertido Europa y América en una colonia del capitalismo anglosajón (Estados Unidos es la locomotora de la llamada anglosfera, pero le siguen ciegamente los vagones de Inglaterra, Australia y demás países adscritos a ella, todos presentan una misma ideología victoriana, puritana y anclada en la idea de pecado y consideran su dominio colonial un a modo de cruzada para imponer sus demenciales puntos de vista.) De modo que, recurriendo al refranero español, cuando las barbas de tu vecino veas pelar...

 A todas luces podemos considerar la prohibición de mostrar mujeres desnudas con senos pequeños en las películas como un exceso risible de un puritanismo lejano y no preocuparnos más del asunto. En ese sentido los censores australianos no son menos ridículos y atrasados que los musulmanes. El problema radica en que tanto unos como otros aspiran a imponer sus demenciales puntos de vista al resto del mundo movidos por un providencialismo teocrático propio del más rancio oscurantismo medieval. Y puesto que van a acabar influyendo en nuestras leyes y usos sociales conviene no solo tener en cuenta sus estúpidos excesos sino estudiar el origen de las campañas de censura, su naturaleza y sus métodos para identificarlos y poder neutralizarlos cuando se pongan en marcha contra nosotros. En realidad, lo anticipo ya, da lo mismo, porque nuestros gobiernos y legisladores harán lo que se les ordene desde las instituciones internacionales que los anglosajones dominan (entre las que hay que incluir la ONU) y estos esgrimirán dos conceptos que siempre utilizan para establecer su dominación ideológica: el de legalidad internacional como dogma presuntamente objetivo e indiscutible cuando en realidad responde siempre, desde la implantación de la prohibición de las sustancias estupefacientes en 1925, a los preceptos morales de determinadas élites anglosajonas envenenadas por el fundamentalismo religioso y el de justificación médica con el que habitualmente tratan de justificar sus decisiones "morales"...a ese respecto no se debe olvidar que cuando la iglesia tomó el poder y prohibió el baño por considerar inmoral el hecho de frotarse el propio cuerpo desnudo, mucho más si era en compañía, recurrió a los médicos para cambiar la mentalidad higiénica de la población. En efecto, se convirtió en dogma de la profesión médica, férreamente vigilada y manipulada por la censura eclesiástica que el hecho de bañarse producía enfermedades y era nocivo para la salud. Ahora sucede igual, todo aquello que se quiere prohibir por cuestiones ideológicas, especialmente de caracter religioso, se proclama como insano tanto por médicos como por psicólogos adheridos a las doctrinas de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría que es una de las instituciones más retrógradas y opuestas al progreso del mundo, una institución con inconcebible prestigio clínico que sigue extrayendo sus posicionamientos sobre cuestiones sexuales de las escuelas decimonónicas que consideraban perversión sexual todo aquello que no fuera sexo dentro del matrimonio orientado a la reproducción y, a ser posible, sin placer para la mujer. Una mujer que obtenía placer sexual era para ellos claramente una ninfómana y debía ser tratada psiquiátricamente como enferma mental. También consideraban que cualquier forma de desnudo era obscena y debía perseguirse y castigarse como un atentado contra la moral , su moral,que era, según sus posicionamientos, la única normalidad clínica aceptable. No han cambiado.

Debemos tener en cuenta que esta medida de prohibir los desnudos con mujeres con senos pequeños para "proteger" a los menores siendo la más llamativa que ha tomado la comisión de la censura australiana, no es la única. También se ha decretado que las películas a las que se otorgue la clasificación "R", equivalente a nuestro mayores de 18, no pueden ser exhibidas, ni en los cines ni en las tiendas de venta o alquiler de DVD’s, en espacios coincidentes con las restantes. Deben apartarse en un recinto especial y tienen expresamente prohibida cualquier tipo de publicidad.

Todo ello en medio de una campaña ultraconservadora de raices religiosas, las sectas protestantes procedentes del mundo anglosajón son las más activas y reaccionarias del mundo, que, con la sempiterna excusa de proteger la pureza de los niños (categoría que extienden a menudo hasta casi los veinte años) va dirigida a imponer sus planteamientos ideológicos al conjunto de la sociedad imitando en eso la exitosa campaña llevada a cabo por los evangélicos radicales de los Estados Unidos a partir de 1977 y que tuvo como colofón las conclusiones de la comisión presidencial sobre pornografía de 1985 que no se basan, sobre decirlo, en datos objetivos de la investigación científica sino en apriorismos morales de caracter religiosos sancionados por la ya citada Asociación Psiquiátrica Americana que mantiene posiciones arcaicas de raiz teocrática desacreditadas ya en pleno siglo XIX por investigadores disidentes que, a día de hoy, siguen convenientemente silenciados.

Semejante campaña ni es inocente ni casual, no lo es en Australia ni lo fue en su momento en los Estados Unidos ni en Inglaterra ni en ningún lugar donde estos talibanes cristianos actuan para imponer su puritanismo enfermizo sobre la sociedad sana.

En el caso de Australia está impulsada, como siempre, por los sectores más retrógrados del evangelismo y encabezada, como siempre, por unos cuantos políticos defensores de la moral y la protección infantil que ejercen de propagandistas de esos grupos ultrarreaccionarios que erigiéndose, como los basiyis iraníes o los wahabitas saudíes, en defensores de unos preceptos radicales que definen como normales siendo todo lo demás vicio, enfermedad mental y delito, y arrogándose con ello el derecho a imponer su "normalidad" sobre el "vicio" dominante en una sociedad impura a la que desprecian y quieren someter.

Los más destacados de estos políticos australianos, los máximos cabecillas de dicha campaña de imposición teocrática del puritanismo evangélico son Barnaby Joyce y Guy Barnett.

El primero pertenece al Partido Nacional, organización defensora de los intereses de los propietarios agrícolas y de su ideología de paletos ultracristianos que, como él mismo ha declarado, consideran las licorerías, los burdeles, las mezquitas y los templos hinduistas y budistas como palacios de Satanás. Dicho partido, al que apoya, naturalmente el consabido Partido de la Familia, defiende la agricultura extensiva a base de pesticidas y productos transgénicos, la agricultura manipulada por las grandes multinacionales y, en definitiva, el modelo de desarrollo asimétrico (unos cuantos anglosajones y parte de sus redes clientelares se forran a costa del hambre en el tercer mundo y de la destrucción del estado de bienestar en el primero) del FMI y del Banco Mundial. Porque no debe pensarse que son cosas diferentes. El predomino del capitalismo liberal de origen calvinista supone tanto una política social y ecológica contraria al progreso de la humanidad, a la sostenibilidad y a la justicia social cuanto un proyecto de dominio bíblico que reestablezca como norma moral el férreo puritanismo victoriano que constituye el horizonte de gloria del mundo anglosajón. La anglosfera simplemente no puede presentar un proyecto de progreso porque sus referentes ideológicos proceden del pasado, el siglo XIX cuando Londres era la capital del mundo. Ahora Washington, heredera del imperio británico, encarna, o lo intenta, ese mismo papel. Lógicamente su ideología es la misma que entonces. El modelo anglosajón es el pasado, trata de perpetuar un imperio que languidece y no puede esperarse de él nada que signifique progreso o mejora. Es lógico que los anglosajones se empeñen en mantenerlo, no resulta agradable pertenecer a un imperio decadente y comprobar que todo aquello que constituyó las creencias del mismo en su esplendor, es cuestionado y arrojado al olvido, pero resulta estúpido, indignante y suicida que el resto del mundo, guiado por élites sociales y políticas compradas, sigamos ciégamente dicho modelo. Hay que buscar nuevos caminos para un mundo mejor y eso pasa necesariamente por poner en cuestión los dogmas sociales, económicos y morales defendidos por la anglosfera.

El segundo, el citado Guy Barnett, pertenece al partido liberal (en el mundo hispano tendemos a identificar liberalismo con progresismo por su enfrentamiento a la iglesia católica, pero nada hay más lejos de la verdad, el liberalismo es simplemente una de las formas políticas de la teocracia calvinista que, lógicamente, se mostró hostil con las formas políticas católicas hasta que pudo desplazarlas y establecer un nuevo dominio) que está en contra de la investigación con células madres, en contra del aborto y en contra de que la homosexualidad deje de ser tipificada como delito.

Esta es la gente que encabeza públicamente esa campaña por la moralidad en Australia.

Y , lógicamente, este de prohibir la exhibición de tetas pequeñas no es el primer exceso disparatado que promueven.

Podría citar varios, señalaré tan solo dos.

En 2008 la polícia se presentó en una exposición del prestigioso fotógrafo Bill Henson para retirar una fotografía que mostraba el desnudo de una chica de doce años y, de paso, detenerlo por practicar la pornografía infantil y con la intención de identificar a la joven modelo para protegerla y, si llegaba el caso, inculpar y encarcelar a sus padres. Lógicamente una parte de la sociedad australiana, en todas partes hay gente sensata, entre ellas la actriz Cate Blanchett, puso el grito en el cielo contra semejante actuación pero el primer ministro del país, un laborista (dato interesante porque deja bien a las claras que en los países anglosajones no existen verdaderas opciones de izquierda ni de progreso y que hasta lo que ellos llaman izquierda es simple derechismo) , Kevin Rudd, definió la fotografía en cuestión como repugnante. Por fortuna solo una pequeña facción ultraconservadora del mundo anglosajón compartió esa opinión y hoy en día ustedes pueden encontrar libre y tranquilamente en los mismísimos buscadores de imágenes de google dicha fotografía y formarse su propia opinión. La mía es que nos encontramos ante un retrato de enorme belleza en el que el juego del clarosocuro nos remite a la mejor época del barroco y la figura a los mejores retratos de la belleza adolescente e infantil como Hamilton o Pringles que pudieron trabajar en la libertad de los años setenta y que también han sido perseguidos posteriormente en la crecida de la revolución neoconservadora en los paises anglosajones como promotores de pornografía infantil. Y, cuidado, porque estos fotógrafos no hicieron otra cosa que retomar temas de una inveterada tradición artística europea en la que podemos inscribir a Bouguereau, a Cánova, a Caravaggio...y a otros muchos. Porque en este caso la batalla de fondo no es la protección o no de los menores, sino la defensa de la herencia de libertad heredada del Renacimiento.

No debe olvidarse nunca que la reforma protestante surgió como reacción oscurantista y medievalista, a la par que germanista y por ello profundamente racista y precursora del nacismo, de los entornos más retrógrados de la Europa monástica frente al reencuentro en la Europa del sur, siempre más avanzada y civilizada, de los modelos romanos y, con ellos de la libertad pagana, de un mundo en el que no se conocía la nociva idea de pecado. Esa ha sido la guerra desde entonces, acabar con el Renacimiento y la libertad pagana para volver a imponer el inquisitorial modo de pensar del cristianismo más cerrado. Y en eso seguimos.

Vincular la desnudez con la obscenidad, con el pecado y con el vicio, equiparar el sexo con el delito son formas de pensar típicamente consustanciales a la superstición semita cuyo puritanismo es enfermizo, retorcido, despreciable y tiende a ensuciar cuanto toca.

En estas páginas siempre se van a defender los derechos y la libertad de los menores pero jamás se aceptará como paradigma de normalidad el retorcido victorianismo evangelista difundido por el mundo anglosajón y las sectas que lo dinamizan. Aquí se defenderá siempre la herencia renacentista y pagana.

Habrá quien piense que al equiparar la entrada de la policía en una exposición fotográfica en 2008 con la defensa de grandes obras del arte internacional estoy mezclando churras con merinas. Se equivocan. Esa gente ha llegado a considerar pornigrafía la Maja Desnuda de Goya y a denunciar a España ante la comisión postal internacional por favorecer la obscenidad cuando en los años 20 la utilizó como motivo de sus sellos, sellos que no se admitían en los países anglosajones precisamente por ser pornográficos. Es solo un ejemplo, pero muy clarificador de como funcionan esas mentes enfermas de los evangelistas puritanos y de la amenaza que suponen para la civilización.

Otro exceso absurdo relacionado con el tema que tratamos y que me parece muy esclarecedor de como piensa y funciona esa gente tuvo también lugar en Australia en 2007. Hace apenas tres años.

Me refiero al encarcelamiento de un joven por guardar en su ordenador unos dibujos pornográficos de los Simpsons que el juez juzgó como pornografía infantil a pesar de tratarse tan solo de dibujos con una finalidad, como suele suceder en semejantes casos, puramente cómica. Tal decisión, solo plausible desde la perspectiva de una mente profundamente enferma, todas las puritanas lo son, el puritanismo es una enfermedad mental en sí misma, venía explicada por un doble motivo. En primer lugar por la guerra que las censuras de los países anglosajones han emprendido contra el hentai japonés en general y contra los de los géneros lolicon y shotacon en particular. Nos encontramos en este campo en un simple desencuentro cultural en el que los protestantes anglosajones y sus secuaces conservadores de todo el mundo, lejos de reconocer la pluralidad cultural del mundo y que su punto de vista tan solo es uno de los posibles, y por lo tanto, está lejos de ser una verdad absoluta e indiscutible, elevan a condición de ley general sus tabúes religiosos de origen bíblico y criminalizan, prohiben y persiguen incluso en su cultura de origen todas aquellas manifestaciones artísticas o culturales que contradicen su monopolístico, provinciano y cerrado puritanismo. En esencia en eso consiste la Revolución Conservadora comenzada en 1977 y que todavía padecemos: en imponer a toda la sociedad dentro de los países que controlan y al resto del mundo sus tabúes religiosos y morales bajo el hipócrita manto de la protección de los menores y la defensa de la "moralidad"....una moralidad que, obviamente, es la suya y no tiene porqué ser la general. Además, en segundo lugar, la condena del referido joven atiende a un interesante criterio que debe estudiarse también con algo de detenimiento. En primer lugar al juzgar dibujos, imágenes sin realidad concreta y que por lo tanto, de facto, no pueden representar delito. Sería como condenar a alguien por asesinato por el hecho de dibujar uno o de narrarlo en una novela o una película. Sin embargo en el caso de la llamada pornografía infantil los simples dibujos sí se consideran delito ¿por qué?...por dos motivos, uno: se juzga la intención, no el acto. Por lo tanto la sentencia legal al respecto no es propiamente penal sino subrepticiamente religiosa. Se penaliza, y con cárcel, el pecado, el pensamiento. Nos encontramos, pues, ante una legislación pura y llanamente teocrática, de naturaleza inquisitorial. Y es bueno tenerlo en cuenta. El joven encarcelado no fue a la cárcel por sus actos sino por haber vulnerado el tabú establecido por la religión dominante y totalitaria que se ha apoderado de su entorno social. Dos: todo lo relativo a las prohibiciones de la sexualidad infantil y adolescente tiene como motivación principal no la protección de los menores, extremo este en el que todos estamos de acuerdo, sino la imposición de un modelo determinado, el implementado en los Estados Unidos por los extremistas protestantes dirigido al celibato y la abstinencia no solo referida a menores sino a todos los jóvenes solteros. Sus argumentos no se basan ni en la razón ni en la ciencia y lo saben. Se los sacaron lindamente de la manga, mintiendo conscientemente, a finales de los setenta y principios de los ochenta para imponer su modelo de sociedad puritana. Si tuvieran que enfrentarse a cualquier debate serio y formal serían fácilmente derrotados y deberían admitir su error y permitir la difusión de modelos sociales menos desquiciados y más concordantes con la naturaleza y la razón. Y no están dispuestos a hacerlo de ahí que procuren anular de raíz cualquier tipo de discusión anulando de hecho la libertad de expresión en ese campo. De ahí que las prohibiciones a cualquier tipo de disidencia sea escrita o dibujada. Es una censura deliberada destinada no a la protección de los menores sino al sostenimiento de unas posiciones puritanas de ráíz bíblica absolutamente indefendibles desde la razón y la sensatez. Se trata, simplemente, de una forma de imposición totalitaria que auna la mentira, la desinformación, la falta de libertad de expresión y la persecución. Puro fascismo.

Para terminar este artículo, quiero comentar otro ejemplo de totalitarismo etnocentrista e imposición autoritaria de un tabú religioso sobre una cultura diferente que se ha llevado a cabo en Australia en los últimos años y que nos ayudará también a comprender como funcionan las mentes de esos imperialistas puritanos.

 Se trata de la prohibición de alcohol y pornografía a los aborígenes bajo la excusa de que entre ellos existía un elevado nivel de "abuso sexual" de menores. La medida puede parecer loable pero esconde un profundo racismo y un tremendo deje imperialista que conviene tener en cuenta y calibrar en su justa medida para entender el modo en que esas mentalidades autoritarias, puritanas y primitivas funcionan en relación con la realidad, el entorno, la naturaleza y la diversidad cultural. En realidad entre los aborígenes australianos no se dan un elevado caso de abusos sexuales sobre menores sino una disparidad cultural, una forma de ver la vida no afectada por la idea de pecado en la que el sexo no se considera nocivo y por lo tanto no es preciso aislar a los menores de su pecaminoso contacto con lo cual la edad de iniciación es temprana y las relaciones intergeneracionales frecuentes. Eso ya era así antes de que los "civilizadores" anglosajones aparecieran por Australia. Sin embargo, en lugar de aceptar esta diferencia cultural, son incapaces de ello dado su totalitarismo de corte teocrático y base semita. Además ello les obligaría a reconocer que sus posicionamientos son relativos y discutibles, no absolutos, cosa que no están dispuestos a tolerar porque, como ya se ha explicado, su objetivo es la redención de los pecadores y de las razas inferiores (no anglosajonas y protestantes) a cualquier precio y sin aceptar ningún otro punto de vista. En lugar, decía, de reconocer el hecho de que la ancestral cultura aborigen es diferente de la propia, más saludable, natural y menos paranoica incluso, optan por criminalizarla, convertir lo que consideran un pecado en un delito y en prohibir, perseguir y castigar la diferencia. Ese es su verdadero modus operandi: establecer como única posibilidad su posicionamiento puritano basado en mentiras científicas que vienen a justificar tabúes religiosos, criminalizar todo lo demás y perseguirlo. Es simple totalitarismo cristiano destinado a imponer sus tabúes religiosos sobre el mundo. Conviene que lo tengamos en cuenta y que no permitamos que eso suceda. La psicología de Van Krafft-Eving que sigue justificando "médicamente" su cruzada de puritanismo victoriano y que sostiene empecinadamente la Asociación Psiquiátrica Americana, no es ciencia sino un intento perverso de imponer la moralidad cristiana basada en la idea del pecado a la sociedad y el mundo. Ni la razón ni la ciencia les apoyan, tan solo el totalitarismo bíblico. No podemos dejarles ganar.

 PD-republico este artículo porque he advertido que de algún modo le faltaba el último párrafo y convenía completarlo.

 

NOTA.- la foto es de Ángel González.

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06/04/2010 19:25 disidenteporaccidente Enlace permanente. censura No hay comentarios. Comentar.

TELECINCO, EL CORAZÓN Y LA SUTIL MANIPULACIÓN POLÍTICA.

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De vez en cuando hay que ver telebasura para percatarse de lo que se cuece. Y no es este un esfuerzo baladí en un panorama de "berlusconización" televisiva. No debemos olvidar que la empresa de Berlusconi, ya dueña de Telecinco, acaba de hacerse con el control de Cuatro y entrado en el accionariado de Digital + avanzando en un modelo monopolístico cuyas nefastas consecuencias ya hemos podido corroborar en Italia. Resulta verdaderamente increible a este respecto que el gobierno no tome medidas para evitar el posicionamiento hegemónico, tendente al monopolio de los intereses de Berlusconi, en el panorama televisivo español cuando tal circunstancia resulta evidentemente perjudicial para la libertad de prensa y opinión del país y también para su salud social y moral. Si no se evita ahora, y no va a evitarse, acabaremos inmersos en un panorama similar al que padece Italia en estos momentos. Claro que no veremos a Berlusconi como presidente del gobierno pero ya se encargará de situar, explotando su poder mediático,  un delegado apropiado.

A este respecto un síntoma bastante definitorio de la estrategia "informativa" del grupo mediaset en España es el hecho contrastado de que a poco de engullir a Cuatro, puso de patitas en la calle a un profesional reconocido y solvente como es Iñaki Gabilondo. No es información lo que van a transmitirnos sino propaganda interesada. Pretenden aplicar un modelo similar cuando no idéntico al italiano que ha puesto prácticamente todos los organos de difusión, incluyendo los blogs, victimas de una ley que los equipara a empresas periodísticas y obliga a los blogueros a desembolsos y tasas que en la práctica les apartan de la libertad de expresión en la red, en manos de Berlusconi y sus aliados de tal modo que cualquier voz contraria ha quedado silenciada y la corrupción, el amiguismo, y el proto-fascismo campan a sus anchas en un país donde el estado, incluyendo a jueces y funcionarios, ha quedado fagocitado por los intereses personales de unos cuantos sinvergüenzas capitaneados por el ínclito cavaliere.

LLevamos ese mismo camino. Y nos lamentaremos cuando ya no haya remedio.

Pero de momento resulta interesante examinar el contenido y los mensajes emanados de las pantallas de Telecinco así como sus comportamientos para tratar de advertir sutiles manipulaciones que se encaminen en determinada dirección política.

En ese sentido conviene tener presente que Telecinco es el buque insignia de la telebasura y que esta se destina principalmente al consumo de la gallofa televidente, a las bolsas de clase más baja y menor, cuando no nula, preparación. A personas de clase ínfima y ninguna instrucción a la que se ofrecen constantemente contenidos de fácil deglución, simples transposiciones de los inveterados cotilleos de vecindonas y ocasiones de pública maledicencia así como personajes de nimia estofa con los que pueden identificarse.

No es casualidad que Telecinco haya promocionado hasta el estrellato más absurdo a un personaje como Belén Esteban, paradigma repelente de la barriobajera más estridente y prescindible, indiviuda que en condiones normales no hubiera encontrado un medio ambiente adecuado más allá de los límites de su barrio natal que, gracias a la magia televisiva, ha devenido universal. Tampoco es casualidad que dicha cadena promocione constantemente a todo tipo de canis y poligoneras a través de programas como Gran Hermano u Hombres, Mujeres y Viceversa. Se busca precisamente un target, un objetivo muy preciso: esa clase social iletrada y manipulable, que no lee libros, ni periódicos que posiblemente ni alcance a entender los telediarios...clase que sin embargo, y contra toda lógica, para mal de la república, tiene derecho al voto.

Así las cosas cabe preguntarse si es casualidad que de pronto ese icono del lumpen iletrado que es Belén Esteban empiece a graznar en su jerga arrabalera consignas políticas a favor del PP y que sea secundada por otros personajes de no mejor calaña amalgamados en el programa estrella de la cadena, llámado Sálvame. Naturalmente en dicho programa se tratan los asuntos habituales de la telebasura pero si se molestan en verlo el tiempo suficiente (es insufrible, ya lo sé, pero merece la pena el esfuerzo) acabarán encontrándose con encendidas loas al gobierno de Aznar, ataques directos al gobierno actual (la propia Esteban gritó diciendo que por culpa de Zapatero sus hermanos estaban en paro y a su madre le habían bajado la pensión) y constante propaganda electoral a favor de la derecha.

Curiosamente, el mismo día en que se levanta el secreto de sumario del caso Gürtel Telecinco emite un especial de La Noria sobre la implicación de Isabel Pantoja en el Caso Malaya, eficaz cortina de humo para distraer la atención del lumpen iletrado al que cautiva el morbo del corazón de las informaciones de corrupción generalizada dentro del PP que de ese levantamiento se derivan. ¿Será casualidad?

NOTA.- la fotografía es de K40s

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SOBRE LOS ABUSOS SEXUALES EN LA IGLESIA

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Si he de ser sincero debo confesar que no deja de hacerme sonreir todo el revuelo que últimamente culebrea por los medios de comunicación en relación con los abusos sexuales dentro de la iglesia católica. ¡Cuanto escándalo, cuanto ruido!...¡Cuanta hipócrita sorpresa!...¿Qué sucede?...Pues lo que suele ser habitual en el incesante parloteo mediático: ganas de generar morbo para vender y, sobre todo, una absoluta, y muy a menudo malintencionada, falta de perspectiva histórica.

¿Que los abusos sexuales son una plaga generalizada en la iglesia católica? Naturalmente, desde siempre. En realidad son una de las más inveteradas tradiciones de la misma.

No debemos olvidar a este respecto que la iglesia católica fue siempre una institución autoritaria, jerárquica y clasista basada en la explotación de los débiles por una casta sacerdotal en exceso poderosa, indiscutible (cualquier disensión era castigada con la tortura y la muerte) y que desde el mismísimo siglo IV, cuando alcanzó el poder en connivencia con el sanguinario asesino Constantino, mal llamado "el Grande" por la hagiografía propagandística cristiana, se aseguró un fuero judicial exclusivo según el cual los eclesiásticos solo podían ser juzgados por otros eclesiásticos, lo que en la práctica les permitió hacer durante milenio y medio lo que les dio la gana.

Pero centrándonos en el simple discurrir histórico, y procuraré ser breve para no aburrir al lector con largas disertaciones e infinitos ejemplos, el hecho del abuso sexual de los eclesiásticos situados en la cima jerárquica sobre los jóvenes puestos bajo su dominio era ya un hecho común desde el origen mismo del monacato. Tanto es así que el propio San Benito, con amplia experiencia monacal previa, al fundar su orden a comienzos del siglo VI, determinó que en los dormitorios de los monjes siempre quedara una lámpara encendida para prevenir deslices pecaminosos. Ello no obstante, la hagiografía nos muestra a este mismo santo siempre rodeado y servido por muchachos adolescentes cuando no niños algunos de los cuales, como San Mauricio, llegaron a santos. No debe extrañarnos. El monacato se basó siempre en la servidumbre y los privilegios de los abades sirviendo durante toda la edad media a los intereses de las monarquías que asentaban su poder, siempre ilegítimo e impuesto por la fuerza de las armas (la totalidad de los estados nacidos en la edad media al socaire del cristianismo no son otra cosa que el triunfo de la acción mafiosa combinada de bandas de guerreros legitimados por la ideología de sumisión de los obispos y monjes), de modo que gozaban de práctica independencia en sus predios. Una de las formas más abyectas de la explotación monacal sobre el campesinado fue la figura de los oblatos, niños donados a los monasterios como mano de obra servil que eran contados en el número de los monjes sin poder escapar por ello de su condición de esclavos. Nunca un oblato llegaba a ser abad o a abandonar su condición de siervo y, naturalmente, entre los muchos usos que los abades y monjes procedentes de la nobleza hacían de estos esclavos monacales durante su infancia y primera adolescencia se contaban habitualmente los sexuales.

Y esto no solo en los primeros siglos después de la caída del imperio romano, sino hasta muy avanzada esta. Dando lugar a sonados escándalos.

Por ejemplo, en 1097 el arzobispo Raúl II de Tours impuso a su amante adolescente, Juan, como obispo de Orleans y en 1135 el abad Ailred de Rievaulx hizo famosa su relación con su amante, un joven monje de catorce años. Son solo dos ejemplos que transcendieron a la historia por elevar la simple esclavitud sexual de los oblatos a la condición de amantes reconocidos y sujetos de ascensión social, cosa muy mal vista en un momento en que los grandes linajes surgidos a finales del siglo IX y comienzos del X comenzaban a monopolizar la totalidad del poder en Europa.

Pero sobra decir que llovía sobre mojado. Pondré otro ejemplo divertido que deja a las claras lo habitual de las relaciones de los eclesíasticos poderosos con eclesíasticos jóvenes y de clase inferior. Ocurrió en el siglo IX, siglo que vio (como el VIII y el X) a papas violando a peregrinas y a las esposas e hijas de antecesores a los que ellos habían derrocado. Pero no hablaremos de asuntos tan truculentos sino de otro más frívolo: la papisa Juana.

Aunque muchos historiadores, especialmente adictos a la causa, se empeñan en presentar a esta figura como legendaria lo cierto es que existió y, haciéndose pasar por hombre, logró alcanzar la más alta cima de la iglesia. Finalmente su secreto se puso de manifiesto cuando en plena procesión de jueves santo rompió aguas y se puso a dar a luz ante el generalizado asombro de los fieles. En ese justo instante, el joven monje que siempre le acompañaba como fiel sirviente y que era aceptado sin demasiadas reticencias como su amante homosexual puso pies en polvorosa huyendo de la procesión y de Roma. En este caso concreto el joven monje se entendía con la secreta papisa (imagino su sorpresa la primera vez que...) pero queda de manifiesto la naturalidad con que en la mismísima Roma papal se veía el hecho de que un eclesiástico poderoso mantuviese al menos un amante joven adscrito a la clase monacal.

En el siglo XIII la homosexualidad, que hasta entonces se había considerado tan solo un pecado expiable con penitencia, pasó a penarse con la hoguera. Pero claro, en virtud de su fuero especial y del poder de abades y obispos, estos quedaron al margen de la misma ley que imponían con fanático denuedo al resto de Europa y tanto fue así que el renacimiento llegó a Italia acompañado por una extendida afición de los cardenales a los hermosos efebos al servicio de la iglesia que se prolongó con poco recato hasta bien avanzado el siglo XVII y que favoreció la creación de algunos cuadros de Caravaggio ya aludidos en estas mismas páginas.

 Vemos pues que la cosa ni es nueva ni constituye una rareza en la tradición de la iglesia católica. Antes al contrario: es lo habitual.

El despotismo eclesiástico y el excesivo poder de la iglesia y sus dirigentes ha perpetuado durante milenio y medio una forma de hacer las cosas que ha llegado hasta nuestros días como evidencia de que en realidad la iglesia ni evoluciona ni cambia, se limita a fingir en consonancia con los tiempos para continuar manteniendo su esencia totalitaria, anacrónica, teocrática, fascista y jerárquica propia de la secta destructiva que siempre fue y continúa siendo.

Esos abusos que ahora nos escandalizan no son sino la mejor y más tangible prueba de la naturaleza perversa, oscura y nociva de una secta que ha logrado hacerse ver como institución respetable y que detenta todavía un poder excesivo que debe perder para el bien de la humanidad.

Pero debemos tener mucho cuidado. No es detalle baladí el hecho de que las primeras acusaciones surgieran en los Estados Unidos, en plena cruzada del radicalismo evangelista para recuperar el monopolio de las creencias e influencia social en el país y que esas acusaciones sigan extendiéndose precisamente en beneficio de esas mismas sectas evangelistas que son todavía más oscurantistas, peligrosas y despreciables que el propio catolicismo. Debemos tener mucho cuidado no vaya a ser que el descrédito de la iglesia católica nos traiga el auge de esos talibanes evangélicos que están extendiéndo sus repugnantes tentáculos por el mundo y cuyo triunfo, indefectiblemente, nos arrojará de nuevo a las tinieblas de la edad oscura.

 NOTA.-la foto es de Pasotraspaso.

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LOS PAÍSES EMERGENTES: APAGA Y VÁMONOS.

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Vamos mal, muy mal. Si alguien pensó en algún momento de idílica candidez que el siglo XXI iba a ser mejor que el XX está claro que se equivocaba. Pintan bastos y, para colmo, amenaza lluvia.

A simple vista, y llegados a la actual situación, parecería que cualquier amenaza al presente orden mundial sería una buena noticia. Que cualquier circunstancia que apartara a los Estados Unidos y su necia ideología de la posición hegemónica que disfrutan resultaría un avance, una indiscutible mejora. Pues no es así. Bien considerado la cosa puede, incluso, empeorar.

Días pasados se reunieron en Brasilia los llamados países emergentes. Aquellos que aplicando fielmente las nocivas, injustas y social y ecológicamente ineficaces políticas liberal-capitalistas, andan escalando puestos jerárquicos desde la periferia y el tercermundismo con ansias de erigirse en nuevas potencias mundiales.

Su objetivo es claro: desplazar a Estados Unidos y Europa sustituyéndolos como centros de poder. Pretensión que sería beneficiosa para el conjunto de la humanidad si ese desplazamiento trajera ideas y métodos nuevos, si supusiera un avance moral y mental. Pero no es así.

Por supuesto, los emergentes juegan a la retórica haciéndose pasar por hermanitas de la caridad con la intención demagógica de atraerse a las poblaciones desfavorecidas del tercer mundo y a los sectores intelectuales, naturalmente izquierdistas (la derecha no tiene intelectuales, tan solo propagandistas y censores), y debilitar de este modo el orden dominante. Así las cosas no es de extrañar que en su concilio de Brasilia se descolgasen con una reclamación altisonante exigiendo "un orden mundial más justo y democrático" y se mostrasen a favor de una "multipolaridad" que, por supuesto, solo les incluiría a ellos. Incluso pretenden derrocar al dolar como moneda de referencia sin que el euro asuma su papel natural como sucesor del mismo.

Evidentemente cualquier persona inteligente desea el fin del actual orden mundial y la instalación de otro más justo, democrático y abierto. La pregunta radica en si los emergentes son una esperanza en ese sentido o, por el contrario, una amenaza mayor que los propios Estados Unidos. Y la respuesta, bastante sencilla, comienza a exponerse con una simple enumeración de los candidatos inscritos en esa corta nómina de "emergentes" oficiales. Tenemos a Brasil, Rusia, China e India. Nada menos.

Bastaría citar esos nombres para comprender que representan una amenaza, un peligro para el desarrollo de la humanidad y el progreso en general.

Dos de esos países, China y Rusia, son dos los regímenes más abyectos, nauseabundos, imperialistas y despreciables del mundo. Proceden directamente de los corruptos aparatos de los partidos comunistas convertidos desde al menos 1960 en órganos destinados a fomentar y defender los privilegios de unos pocos sobre el común de sus pueblos renunciando vergonzosa y traidoramente a sus funciones revolucionarias y que a finales de los ochenta evolucionaron hacia el capitalismo con la única finalidad de legalizar la corrupción y el enriquecimiento ilegítimo de sus cuadros dirigentes. Son, pues, regímenes corruptos y corrompidos, autoritarios, escasamente proclives a la democracia, opresores, represores, imperialistas, sin conciencia ecológica (mantienen ideas económicas y sociales todavía más atrasadas y contraproducentes que los americanos, y ya es decir) y sin más horizonte que aumentar el poder y la riqueza de sus dirigentes. China y Rusia, por sí solas, representan la mayor amenaza al progreso mundial que podemos concebir. Son estados anticuados, parasitados por élites corruptas demasiado acostumbradas al totalitarismo y a los beneficios y sin escrúpulos ni moralidad.

India no es mucho mejor. Ha optado  por seguir la senda más salvaje del capitalismo, concentrando la riqueza en pocas manos mientras grandes sectores de su población quedan en la miseria sin posibilidad de abandonarla. Naturalmente su PIB aumenta y con él la siempre mentirosa estadística de la renta per cápita. Pero el hecho es que solo una mínima clase social acapara el enriquecimiento producido por la especulación y la explotación laboral mientras millones y millones de personas son, simplemente, abandonadas a su suerte. Ese es el sistema político, social y económico indio, no hay más. Por si fuera poco, la India continua siendo una sociedad profundamente anclada en tradiciones ancestrales, arraigada en una mentalidad inadaptada a los nuevos problemas sociales y ecológicos del siglo XXI. Se trata, por tanto, de un estado indeseable como potencia y cuyo auge, como los de Rusia y China solo representaría una larga serie de pasos atrás en la evolución social de la humanidad y un redundar en políticas claramente suicidas.

De Brasil ya hablamos en el artículo titulado Tres Socialismos Que No Lo Son. Ya explicamos allí su subordinación a las políticas económicas del capitalismo más salvaje, el legado que las dictaduras militares fomentadas por los Estados Unidos y la siempre nociva ideología liberal que por desgracia constituye la base del ideario de las repúblicas americanas, han dejado en el país en forma de una indeseable pujanza de agresivas sectas evangélicas calcadas de las más irracionales y destructivas originadas en los Estados Unidos y la amenaza que todo ello representaba. En cuanto a su conciencia ecológica basta ver lo que han hecho con la selva amazónica supedietando el interás general a los intereses de las multinacionales y de una casta de terratenientes de mentalidad egoista y obsoleta para comprender con precisión a qué nivel llega.

Brasil es mucho menos repugnante que China o Rusia pero no puede considerarse en modo alguno un país deseable como potencia.

En conlusión: vamos mal, muy mal. Si efectivamente estos llamados países emergentes alcanzan el poder que ambicionan, el mundo, lejos de mejorar, se abismará en una regresión ideológica, medioambiental, democrática y social mucho mayor que la propiciada por el dominio de los Estados Unidos.

 NOTA.- la fotografía es de chris diewald.

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EL HIYAB Y EL DERECHO A LA EDUCACIÓN

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De nuevo el fundamentalismo islámico plantea un pulso a la sociedad civil europea. Esta vez es en Pozuelo de Alarcón, donde una alumna fanática, procedente de un entorno aún más fanático, se ha empecinado en desafiar las normas de su instituto para imponer el velo islámico como parte de su atuendo. Y se saldrá con la suya.

De hecho ha faltado tiempo para que, al socaire de una interpretación estúpida y miope de la libertad de expresión y pensamiento, hayan aparecido supuestos "demócratas" y "progres" apelando a la libertad religiosa, a la tolerancia...a todo ese cúmulo de frases hechas procedentes de la ortodoxia liberal y que, como toda esa ideología, tan poco aptas para los nuevos tiempos que vivimos resultan.

El personaje más prominente en adoptar ese camino ha sido, hasta ahora, el ministro de educación español, señor Gabilondo, que ha hablado de "sociedad aconfesional", ha dicho que "el velo islámico no atenta contra los demás" y que "el derecho a la educación de la adolescente debe primar sobre todo lo demás." En otras palabras: ha claudicado lastimosa y vergonzosamente frente al desafío del entorno fundamentalista engolfado tras la "decisión" de esa alumna iletrada y fanatizada por el sectarismo islámico, una de las formas más arcaizantes, despreciables y nocivas de la superstición semita.

Analizando todo este revuelo, me vino a la mente cierta anécdota de cuando trabajaba en los servicios sociales. Un ciudadano marroquí apareció por nuestras dependencias solicitando una beca de estudios para sus hijos. Se tramitó, como es habitual, dicha solicitud y, en el transcurso del trámite, cuando correspondió determinar en qué centros deseaba que estudiasen sus hijos, explicó que en ninguno español. Quería que se le diese el dinero para llevarlos a colegios religiosos marroquíes porque los españoles eran impuros e impartían enseñanzas contrarias al islam, como la igualdad de la mujer o la aconfesionalidad. Por supuesto se le denegó la ayuda, por ley solo puede darse a alumnos residentes en España, y se marchó llamándonos fascistas, racistas...y otras cosas en su idioma que, afortunadamente, no entendimos. Recordé también algunas conversaciones con algunas amigas mías, médicos de familia, en las que me contaban como las mujeres musulmanas, acudían a sus consultas solicitando pastillas anticonceptivas a espaldas de sus maridos, empeñados en llenarlas de hijos y encerrarlas en casa, y ocultando en muchos casos malos tratos que en la "cultura" islámica son tolerados cuando no aconsejados.

Me vinieron también a la mente los intentos recientes de hacer funcionar tribunales islámicos en Cataluña condenando a muerte a mujeres por no doblegarse a la moralidad y el dominio masculino, los crímenes "de honor" con que muchos musulmanes están poblando Europa...

Y he llegado a la conclusión de que no se puede consentir ni tolerar la imposición de esa mentalidad retrógrada y arcaizante en un continente como el europeo que ha sido punta de lanza de la libertad personal y de la igualdad entre sexos. Sencillamente cualquier actitud claudicante en ese sentido es inaceptable y un atentado directo contra la esencia de Europa y su futuro.

La desigualdad y el sometimiento no pueden ampararse en la libertad religiosa. Hay valores que están por encima de la superstición y de los supuestos derechos de las sectas para imponer sus delirios religiosos a los hijos de sus adeptos. Y el del islam es un caso clarísimo.

Cualquier ideología, aunque sea religiosa y seguida por millones de personas, que atente contra la libertad personal y la igualdad entre los sexos es incompatible con la democracia y debe ser perseguida. En este sentido la llamada libertad religiosa, protegida con el estúpido subterfugio de la aconfesionalidad del estado, es solo una forma de permitir la imposición de ideologías contrarias a la democracia y la propia naturaleza de Europa por el simple hecho de permanecer fiel a la obsoleta ortodoxia liberal emanada del mundo anglosajón en general y de los Estados Unidos en particular.

Hay que decirlo claro y alto, y tomar medidas efectivas al respecto: el islam y sus costumbres son incompatibles con la democracia y con la naturaleza de Europa y los musulmanes que vengan a este continente deben asumir que no va a tolerarse bajo ningún concepto que importen y traten de imponer sus delirantes ideas sociales, familiares, sexuales o judiciales. Hacer lo contrario es traicionar a Europa y a la democracia y atentar directamente contra la civilización.

¿Que en el caso de la fanática alumna de Pozuelo de Alarcón debe primar su derecho a la educación?...Es claro, debería haber primado de hecho desde su infancia evitando que sus padres y un entorno viciado le metiesen ideas antidemocráticas y antieuropeas en la cabeza. Esos padres deberían haber perdido hace mucho la patria potestad y la niña haber sido educada en los valores democráticos de igualdad y libertad.

Porque no nos engañemos: la ideología que se oculta tras el pañuelo islámico sostiene que por "gracia divina" la mujer debe estar sometida al hombre y obedecerle. Sostiene que la mujer no es igual al hombre y que no dispone de los mismos derechos que él. Por lo tanto la libertad religiosa en este punto debe quedar claramente sometida a los valores democráticos y no debe tolerarse ni la enseñanza de esos valores ni la exhibición de sus símbolos. Y quien lo intente debe ser deportado o perder la patria potestad.

La expansión del islam en Europa es una amenaza directa a los valores democráticos y de progreso sobre los que este continente se ha construido y dicha amenaza debe ser atajada sin contemplaciones.

NOTA.- la fotografía es de Pink Sherbet Photography y viene a colación para recalcar el hecho de que una imagen tan hermosa e inocente como la que muestra sería considerada pornográfica y obscena en los países islámicos y las mujeres sorprendidas en semejante atuendo azotadas cuando no lapidadas. Eso es lo que en realidad representa el hiyab, el velo islámico ¿deseamos de verdad que tan retorcida mentalidad se nos imponga?...

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20/04/2010 21:59 disidenteporaccidente Enlace permanente. disidencias No hay comentarios. Comentar.

¿EL ARCA DE NOÉ?

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Los evangelistas son una amenaza global para la civilización mucho mayor que el islam. Están empeñados en imponer su ábsurda superstición al mundo y para ello no dudan, ni han dudado nunca, en mentir, falsificar y, allí donde tienen poder, imponer dictatorialmente sus mentiras. Para ello recurren a menudo a las coartadas científicas. Tienen incluso, sobre todo en los Estados Unidos, universidades especializadas en dar certificado de legitimidad científica a sus mentiras totalitarias y supersticiosas. Su intención final es la de siempre: engañar a los ignorantes para imponer unas leyes, unos usos sociales y unas formas de vida basadas en una mitología pergeñada por mentes enfermas, ignorantes y retorcidas en la edad del bronce. Y no precisamente en las áreas más avanzadas de aquellas épocas sino en la periferia más atrasada donde los sacerdotes de Yahvé trataban de imponer por la fuerza un modelo de dominio teocrático y sacerdotal que hacía siglos había periclitado en Mesopotamia y Egipto. Ya entonces los levitas llevaban mil años de retraso en relación con la civilización y suplían su inferioridad civilizatoria a base de fanatismo, cerrazón, obcecación, mentiras y represión. Casi tres mil años después sus sucesores, los seguidores de la superstición semita (judíos, cristianos y musulmanes) siguen igual. Desgraciadamente su número es grande y eso les aporta un poder enorme. Pero no por ello tienen más razón ni merecen mayor respeto. La superstición semita es incompatible con la civilización, no me cansaré de repetirlo, y su persistencia no puede ampararse en leyes internacionales originadas en una sociedad teocrática, como eran las colonias británicas del norte de América donde se refugiaron las sectas protestantes más fanáticas y llegaron a los acuerdos de libertad religiosa por el sencillo hecho de que el escaso número de sus seguidores no le permitía a ninguna imponerse sobre las demás. A día de hoy el mundo está constituido sobre mimbres básicamente protestantes (liberalismo y capitalismo son exudaciones de los intereses de las burguesías calvinistas) y veneramos como dogmas irrenunciables disparates legales sin ningún sentido dentro de la obligación moral de la humanidad de seguir evolucionando, avanzando.

Pero, he de insistir, es inmoral, ilegítimo y estúpido que la libertad de un individuo para encenagarse en el fanatismo y la estupidez se eleve a derecho general. No existe ley neutral. O se avanza hacia la razón o se retrocede hacia la edad de la oscuridad. Lo moral es avanzar, tolerar la estupidez y el fanatismo como ahora se hace resulta, sencillamente, inmoral y estúpido. Y en esto el número no es una cuestión relevante.

Sin embargo los hechos son los que son y a día de hoy vivimos bajo absurdas leyes originadas en la Reforma y las sectas semitas son poderosas y se extienden. Especialmente las más nocivas y disparatadas.

El mayor dogma del fanatismo evangelista es que su libro sagrado, una simple recopilación de textos alucinados y cargados de odio, supersticiones, memeces y leyendas sin base histórica alguna, es una verdad indiscutible y literal. Para mantener dicho dogma cierran los ojos, y persiguen allí donde pueden su enseñanza, a las indiscutibles pruebas de la evolución de las especies y de los cambios geológicos sufridos por el planeta  a lo largo de millones de años (ellos siguen creyendo que la tierra fue creada por Yahvé hace apenas seis mil) y se han sacado de la manga una supuesta ciencia: la arqueología bíblica destinada a convencer a los ignorantes de que existen pruebas científicas de aquello que cuenta la bíblia. Evidentemente no es así y esa gente, con sus doctorados en universidades cristianas y su verborrea de charlatanes de feria, es el hazmerreír de los investigadores serios. Por desgracia cuentan a su favor con televisiones, periódicos y otros muchos medios de comunicación para hacer propaganda de sus mentiras y sus aberraciones historiográficas.

El último timo de esta gentuza es sacarse de la manga, otra vez, el descubrimiento del arca de Noé y la datación del supuesto diluvio universal según su infundado cómputo temporal. ¿Habrá que decir que hace 4800 años ya existían las civilizaciones sumeria y egipcia y que nada, ni en los textos que guardamos de entonces ni en los estratos estudiados mil y mil veces queda el menor rastro de esa fantasía diluvial?...

Ni hubo diluvio, ni arca, ni Noé y menos en esa época. Por mucho que se empeñen en vendernos humo y traten de engañar a los crédulos e ignorantes.

 nota.- la fotografía es de seroujo.

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28/04/2010 17:18 disidenteporaccidente Enlace permanente. disidencias No hay comentarios. Comentar.