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CENSURA: TETAS PEQUEÑAS (AUSTRALIA, 2010.)

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Para la comisión de censura australiana una fotografía como la que ilustra este artículo es, desde enero, equiparable a la pornografía infantil e induce a la pederastia. No es broma: la modelo presenta unos pechos pequeños, el pubis rasurado...en Australia esta fotografía estaría prohibida. Y es bueno que tomemos nota del caso porque los excesos del puritanismo anglosajón tarde o temprano siempre acaban dictando nuestras leyes. No debe olvidarse que la ideología de dominio mundial de esta gente se basa en la idea de predestinación calvinista según la cual ellos, que son la raza superior y los únicos que interpretan legítimamente la palabra del dios semita, tienen el privilegio y el deber de imponer su puritanismo al resto del mundo poblado por razas inferiores fácilmente manipuladas por el demonio. Tal punto de vista no tendría mayor importancia de no haber convertido Europa y América en una colonia del capitalismo anglosajón (Estados Unidos es la locomotora de la llamada anglosfera, pero le siguen ciegamente los vagones de Inglaterra, Australia y demás países adscritos a ella, todos presentan una misma ideología victoriana, puritana y anclada en la idea de pecado y consideran su dominio colonial un a modo de cruzada para imponer sus demenciales puntos de vista.) De modo que, recurriendo al refranero español, cuando las barbas de tu vecino veas pelar...

 A todas luces podemos considerar la prohibición de mostrar mujeres desnudas con senos pequeños en las películas como un exceso risible de un puritanismo lejano y no preocuparnos más del asunto. En ese sentido los censores australianos no son menos ridículos y atrasados que los musulmanes. El problema radica en que tanto unos como otros aspiran a imponer sus demenciales puntos de vista al resto del mundo movidos por un providencialismo teocrático propio del más rancio oscurantismo medieval. Y puesto que van a acabar influyendo en nuestras leyes y usos sociales conviene no solo tener en cuenta sus estúpidos excesos sino estudiar el origen de las campañas de censura, su naturaleza y sus métodos para identificarlos y poder neutralizarlos cuando se pongan en marcha contra nosotros. En realidad, lo anticipo ya, da lo mismo, porque nuestros gobiernos y legisladores harán lo que se les ordene desde las instituciones internacionales que los anglosajones dominan (entre las que hay que incluir la ONU) y estos esgrimirán dos conceptos que siempre utilizan para establecer su dominación ideológica: el de legalidad internacional como dogma presuntamente objetivo e indiscutible cuando en realidad responde siempre, desde la implantación de la prohibición de las sustancias estupefacientes en 1925, a los preceptos morales de determinadas élites anglosajonas envenenadas por el fundamentalismo religioso y el de justificación médica con el que habitualmente tratan de justificar sus decisiones "morales"...a ese respecto no se debe olvidar que cuando la iglesia tomó el poder y prohibió el baño por considerar inmoral el hecho de frotarse el propio cuerpo desnudo, mucho más si era en compañía, recurrió a los médicos para cambiar la mentalidad higiénica de la población. En efecto, se convirtió en dogma de la profesión médica, férreamente vigilada y manipulada por la censura eclesiástica que el hecho de bañarse producía enfermedades y era nocivo para la salud. Ahora sucede igual, todo aquello que se quiere prohibir por cuestiones ideológicas, especialmente de caracter religioso, se proclama como insano tanto por médicos como por psicólogos adheridos a las doctrinas de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría que es una de las instituciones más retrógradas y opuestas al progreso del mundo, una institución con inconcebible prestigio clínico que sigue extrayendo sus posicionamientos sobre cuestiones sexuales de las escuelas decimonónicas que consideraban perversión sexual todo aquello que no fuera sexo dentro del matrimonio orientado a la reproducción y, a ser posible, sin placer para la mujer. Una mujer que obtenía placer sexual era para ellos claramente una ninfómana y debía ser tratada psiquiátricamente como enferma mental. También consideraban que cualquier forma de desnudo era obscena y debía perseguirse y castigarse como un atentado contra la moral , su moral,que era, según sus posicionamientos, la única normalidad clínica aceptable. No han cambiado.

Debemos tener en cuenta que esta medida de prohibir los desnudos con mujeres con senos pequeños para "proteger" a los menores siendo la más llamativa que ha tomado la comisión de la censura australiana, no es la única. También se ha decretado que las películas a las que se otorgue la clasificación "R", equivalente a nuestro mayores de 18, no pueden ser exhibidas, ni en los cines ni en las tiendas de venta o alquiler de DVD’s, en espacios coincidentes con las restantes. Deben apartarse en un recinto especial y tienen expresamente prohibida cualquier tipo de publicidad.

Todo ello en medio de una campaña ultraconservadora de raices religiosas, las sectas protestantes procedentes del mundo anglosajón son las más activas y reaccionarias del mundo, que, con la sempiterna excusa de proteger la pureza de los niños (categoría que extienden a menudo hasta casi los veinte años) va dirigida a imponer sus planteamientos ideológicos al conjunto de la sociedad imitando en eso la exitosa campaña llevada a cabo por los evangélicos radicales de los Estados Unidos a partir de 1977 y que tuvo como colofón las conclusiones de la comisión presidencial sobre pornografía de 1985 que no se basan, sobre decirlo, en datos objetivos de la investigación científica sino en apriorismos morales de caracter religiosos sancionados por la ya citada Asociación Psiquiátrica Americana que mantiene posiciones arcaicas de raiz teocrática desacreditadas ya en pleno siglo XIX por investigadores disidentes que, a día de hoy, siguen convenientemente silenciados.

Semejante campaña ni es inocente ni casual, no lo es en Australia ni lo fue en su momento en los Estados Unidos ni en Inglaterra ni en ningún lugar donde estos talibanes cristianos actuan para imponer su puritanismo enfermizo sobre la sociedad sana.

En el caso de Australia está impulsada, como siempre, por los sectores más retrógrados del evangelismo y encabezada, como siempre, por unos cuantos políticos defensores de la moral y la protección infantil que ejercen de propagandistas de esos grupos ultrarreaccionarios que erigiéndose, como los basiyis iraníes o los wahabitas saudíes, en defensores de unos preceptos radicales que definen como normales siendo todo lo demás vicio, enfermedad mental y delito, y arrogándose con ello el derecho a imponer su "normalidad" sobre el "vicio" dominante en una sociedad impura a la que desprecian y quieren someter.

Los más destacados de estos políticos australianos, los máximos cabecillas de dicha campaña de imposición teocrática del puritanismo evangélico son Barnaby Joyce y Guy Barnett.

El primero pertenece al Partido Nacional, organización defensora de los intereses de los propietarios agrícolas y de su ideología de paletos ultracristianos que, como él mismo ha declarado, consideran las licorerías, los burdeles, las mezquitas y los templos hinduistas y budistas como palacios de Satanás. Dicho partido, al que apoya, naturalmente el consabido Partido de la Familia, defiende la agricultura extensiva a base de pesticidas y productos transgénicos, la agricultura manipulada por las grandes multinacionales y, en definitiva, el modelo de desarrollo asimétrico (unos cuantos anglosajones y parte de sus redes clientelares se forran a costa del hambre en el tercer mundo y de la destrucción del estado de bienestar en el primero) del FMI y del Banco Mundial. Porque no debe pensarse que son cosas diferentes. El predomino del capitalismo liberal de origen calvinista supone tanto una política social y ecológica contraria al progreso de la humanidad, a la sostenibilidad y a la justicia social cuanto un proyecto de dominio bíblico que reestablezca como norma moral el férreo puritanismo victoriano que constituye el horizonte de gloria del mundo anglosajón. La anglosfera simplemente no puede presentar un proyecto de progreso porque sus referentes ideológicos proceden del pasado, el siglo XIX cuando Londres era la capital del mundo. Ahora Washington, heredera del imperio británico, encarna, o lo intenta, ese mismo papel. Lógicamente su ideología es la misma que entonces. El modelo anglosajón es el pasado, trata de perpetuar un imperio que languidece y no puede esperarse de él nada que signifique progreso o mejora. Es lógico que los anglosajones se empeñen en mantenerlo, no resulta agradable pertenecer a un imperio decadente y comprobar que todo aquello que constituyó las creencias del mismo en su esplendor, es cuestionado y arrojado al olvido, pero resulta estúpido, indignante y suicida que el resto del mundo, guiado por élites sociales y políticas compradas, sigamos ciégamente dicho modelo. Hay que buscar nuevos caminos para un mundo mejor y eso pasa necesariamente por poner en cuestión los dogmas sociales, económicos y morales defendidos por la anglosfera.

El segundo, el citado Guy Barnett, pertenece al partido liberal (en el mundo hispano tendemos a identificar liberalismo con progresismo por su enfrentamiento a la iglesia católica, pero nada hay más lejos de la verdad, el liberalismo es simplemente una de las formas políticas de la teocracia calvinista que, lógicamente, se mostró hostil con las formas políticas católicas hasta que pudo desplazarlas y establecer un nuevo dominio) que está en contra de la investigación con células madres, en contra del aborto y en contra de que la homosexualidad deje de ser tipificada como delito.

Esta es la gente que encabeza públicamente esa campaña por la moralidad en Australia.

Y , lógicamente, este de prohibir la exhibición de tetas pequeñas no es el primer exceso disparatado que promueven.

Podría citar varios, señalaré tan solo dos.

En 2008 la polícia se presentó en una exposición del prestigioso fotógrafo Bill Henson para retirar una fotografía que mostraba el desnudo de una chica de doce años y, de paso, detenerlo por practicar la pornografía infantil y con la intención de identificar a la joven modelo para protegerla y, si llegaba el caso, inculpar y encarcelar a sus padres. Lógicamente una parte de la sociedad australiana, en todas partes hay gente sensata, entre ellas la actriz Cate Blanchett, puso el grito en el cielo contra semejante actuación pero el primer ministro del país, un laborista (dato interesante porque deja bien a las claras que en los países anglosajones no existen verdaderas opciones de izquierda ni de progreso y que hasta lo que ellos llaman izquierda es simple derechismo) , Kevin Rudd, definió la fotografía en cuestión como repugnante. Por fortuna solo una pequeña facción ultraconservadora del mundo anglosajón compartió esa opinión y hoy en día ustedes pueden encontrar libre y tranquilamente en los mismísimos buscadores de imágenes de google dicha fotografía y formarse su propia opinión. La mía es que nos encontramos ante un retrato de enorme belleza en el que el juego del clarosocuro nos remite a la mejor época del barroco y la figura a los mejores retratos de la belleza adolescente e infantil como Hamilton o Pringles que pudieron trabajar en la libertad de los años setenta y que también han sido perseguidos posteriormente en la crecida de la revolución neoconservadora en los paises anglosajones como promotores de pornografía infantil. Y, cuidado, porque estos fotógrafos no hicieron otra cosa que retomar temas de una inveterada tradición artística europea en la que podemos inscribir a Bouguereau, a Cánova, a Caravaggio...y a otros muchos. Porque en este caso la batalla de fondo no es la protección o no de los menores, sino la defensa de la herencia de libertad heredada del Renacimiento.

No debe olvidarse nunca que la reforma protestante surgió como reacción oscurantista y medievalista, a la par que germanista y por ello profundamente racista y precursora del nacismo, de los entornos más retrógrados de la Europa monástica frente al reencuentro en la Europa del sur, siempre más avanzada y civilizada, de los modelos romanos y, con ellos de la libertad pagana, de un mundo en el que no se conocía la nociva idea de pecado. Esa ha sido la guerra desde entonces, acabar con el Renacimiento y la libertad pagana para volver a imponer el inquisitorial modo de pensar del cristianismo más cerrado. Y en eso seguimos.

Vincular la desnudez con la obscenidad, con el pecado y con el vicio, equiparar el sexo con el delito son formas de pensar típicamente consustanciales a la superstición semita cuyo puritanismo es enfermizo, retorcido, despreciable y tiende a ensuciar cuanto toca.

En estas páginas siempre se van a defender los derechos y la libertad de los menores pero jamás se aceptará como paradigma de normalidad el retorcido victorianismo evangelista difundido por el mundo anglosajón y las sectas que lo dinamizan. Aquí se defenderá siempre la herencia renacentista y pagana.

Habrá quien piense que al equiparar la entrada de la policía en una exposición fotográfica en 2008 con la defensa de grandes obras del arte internacional estoy mezclando churras con merinas. Se equivocan. Esa gente ha llegado a considerar pornigrafía la Maja Desnuda de Goya y a denunciar a España ante la comisión postal internacional por favorecer la obscenidad cuando en los años 20 la utilizó como motivo de sus sellos, sellos que no se admitían en los países anglosajones precisamente por ser pornográficos. Es solo un ejemplo, pero muy clarificador de como funcionan esas mentes enfermas de los evangelistas puritanos y de la amenaza que suponen para la civilización.

Otro exceso absurdo relacionado con el tema que tratamos y que me parece muy esclarecedor de como piensa y funciona esa gente tuvo también lugar en Australia en 2007. Hace apenas tres años.

 

 

 

NOTA.- la foto es de Ángel González.

25/02/2010 21:12 Autor: disidenteporaccidente. Enlace permanente. Tema: censura.

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