Facebook Twitter Google +1     Admin

Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2009.

DISIDENTE ACCIDENTAL

A lo mejor mis padres eran muy optimistas, puede ser. Pero el hecho es que recibí una educación basada en la premisa del progreso y la evolución constante de la humanidad.

Crecí pensando que la evolución del ser humano era una marcha imparable desde la barbarie a la civilización, un alejarse perpetuo de su originaria condición simiesca hacia un objetivo superior. Que el devenir de la historia avanzaba unívocamente desde el oscurantismo, la ignorancia, la injusticia y la explotación hacia formas superiores de organización social cada vez más orientadas hacia la civilización, el conocimiento, la justicia y la solidaridad. Era mentira.

O empezó a serlo en 1978 cuando lo que eufemísticamente suelen llamarse "fuerzas conservadoras" se lanzaron a la reconquista del poder en Europa y América dando origen a lo que desde el triunfo electoral de Thatcher en Inglaterra y Reagan en los Estados Unidos vino a denominarse Revolución Conservadora.

La cosa se agravó en 1991 cuando el desmoronamiento de la Unión Soviética dejó como única potencia hegemónica a los Estados Unidos y permitió a los propagandistas del oscurantismo y la injusticia social (lo que denominamos capitalismo liberal no es si no una forma de totalitarismo calvinista que basa todo su desarrollo ideológico en la superstición cristiana promoviendo, por lo tanto, valores e ideas contrarios a la razón, la justicia, la libertad y la civilización) dárselas de vencedores y vender a nivel mundial la moto de que no había otro camino posible que el marcado por ellos.

En 1994 se firmaron los acuerdos del GATT (ampliación y desarrollo de los de Breton Woods, únicos y verdaderos responsables de la miseria en el tercer mundo, de la perpetuación de la injusticia y de la represión social, moral y cultural en todo el planeta y del desastre ecológico que nos amenaza) y la barbarie oscurantista del liberalismo capitalista se hizo omnipresente y omnipotente.

De pronto solo una voz, una ideología y no era de evolución sino de absoluta, total y descorazonadora involución.

Esa ideología triunfante, que en el fondo no es sino una reedición corregida y aumentada de la superstición cristiana tamizada por la ética de la avaricia y la idea de predestinación calvinistas y siglos (desde el XVII) de negación de la evidencia histórica y racional por las alucinadas sectas protestantes de América del Norte, nos arrastra inexorablemente a una nueva edad oscura y, al mismo tiempo, hacia un cataclismo ecológico a escala planetaria.

Desgraciadamente yo sigo creyendo en la razón, la civilización, la solidaridad, la justicia y en que la principal obligación moral de la humanidad es seguir progresando desde la animalidad hacia un estado superior. Igual que el hombre de Cro Magnon se conviritó en nosotros, nosotros hemos de convertirnos en algo mejor.

Ahora no vamos en esa dirección, hemos vuelto atrás, se trata de un lamentable accidente de la historia y eso me ha convertido accidentalmente en un disidente.

Tengo razón de modo que no voy a dejarme arrastrar por la corriente mayoritaria que se impone a la sociedad desde todos los estamentos del poder político y económico. Tampoco puedo hacer demasiado para cambiar las cosas. Solo me queda un arma de rebelión: el pensamiento y la palabra.

Y aquí estoy: sublevado.

Etiquetas: , , , , , , , , ,